Disclaimer: Las TMNT no me pertenece.

9_ Leonardo vs Wybern

Después de haber transportado a su hermano Raphael junto con Donnie, Leonardo estaba por ingresar a su jaula como se lo había prometido a Wybern, pero una mano le sostuvo su brazo brutalmente y lo jalo hasta él. Cuando se dio vuelta para ver quien había sido, Wybern le soltó rápidamente el brazo, pero con la misma mano que le había agarrado anteriormente, le hizo una seña de que lo siguiera.

Leonardo no comprendió porque había hecho eso, si hace unos momentos le había dicho que tenía que decidirse, aunque podía pensar rápidamente la respuesta. También podía ser que él ocupara el lugar donde antes estaba Raph y por eso había hecho eso cuando se estaba por meter a su prisión.

- ¿Sabes por que te pedí que me siguieras?

- ¿Me vas a dejar en el mismo lugar donde estaba mi hermano? – Leonardo entro nuevamente a la sala de enfermería.

- Si quieres estar ahí, no tengo problema. Pero eso no es exactamente. – Wybern cerró la puerta.

- ¿Es por lo que hablamos hoy? – Aunque Leonardo sabía que se refería a eso.

- Si, y para dejarlo más corta a la oración, te digo que No.

- ¿Pensaste bien tu respuesta?

- Tortuga, no soy estúpido. Tu oferta es algo que no voy aceptar por la sencilla razón que yo tengo la intención de usar a ustedes 4.

- ¿Pensaste bien tu respuesta? – Leonardo presiono sus puños tan duros que se pusieron blancas y su mirada estaba llena de odio. Por primera vez se sentía como Raphael, impulsivo y sobre todo lleno de ira.

- Si lo pensaste bien, entonces has tomado la respuesta incorrecta.

- ¿Ah, si? ¿Y que vas hacer al respecto?

- Algo que hubiera hecho cuando estuvimos hablando, si sabia que iba a parar en todo esto.

- ¿A ver, que?

- Por esta ocasión, descumpliré con mi honor por lo que voy hacer. - Leonardo salto sobre el estante para agarrar un bisturí. Volvió a su lugar con una media vuelta hacia atrás.

- ¿Qué tal si hacemos una apuesta?

- Si gano, quiero que liberes a mis hermanos, le saques esa cosa apestosa a mi hermano Raph y después como regalito por tenernos tanto tiempo en una jaula mugrienta como tu personalidad, cortarte la cabeza y dejarla a tu peor enemigo como trofeo…

- Así no sufrís como lo hicimos nosotros. Mira lo bueno que soy.

- Jaja, que linda propuesta que me has hecho, ¿Y vos queres que acepte?

- Y si no quieres aceptar mi apuesta. Simple, te corto la cabeza igualmente.

- Bueno, ahora si tu pierdes… -

- Si tú ganas, le sacarías esa cosa a Raph, me lo pondrías a mí, y luego hace lo que quieras, menos utilizar a mis hermanos.

- ¿Por qué? Debería decirlo yo, no tú.

- Este es mi apuesta, y yo digo como tiene que ser. Vamos, agarra algo con que protegerte… Te dije que puedo descumplir mi honor… Dale, se me acaba la paciencia.

- ¿Aceptas o no? – Leonardo se puso en modo de ataque y esperaba pacientemente a su contrincante.

- Dale. Quiero ver que bueno eres. – Wybern saco una tonfa y esperaba a Leonardo que venía lentamente hacia él.

Como un entrenamiento de katas, Leonardo comenzó con un par de ataques bajos, seguido de movimientos que el solo conocía. Mientras que Wybern intentaba defenderse, pero como era un arma pequeña y muy afilada y el que la estaba usando era muy rápido, él solo se movía para atrás y esquivaba los ataques con su tonfa.

Leonardo concentrado en sacarle encima el arma para dejarlo indefenso, no vio que Wybern en un rápido movimiento, hizo un medio giro con su pierna extendida, llevándose todo lo que cruzaba por su camino, y una de esas cosas era la pierna de Leo. Al caer, Wybern aprovecho para sacarle el bisturí de la mano, pegándole fuertemente en la muñeca donde usaba el arma. Leonardo grito por el intenso dolor, pero su dolor se hizo más fuerte cuando sintió un corte en su cara.

Wybern se subió encima de Leo y con una mano y la cola, sostuvo las manos de Leo, y con la otra le pegaba por cualquier dirección, haciéndole doler cada vez a la tortuga de máscara azul. Leo mientras tanto trataba de salir de su agarre, pero por mas que lo intentaba, los golpes que le propinaba Wybern le eran imposibles concentrarse en liberarse, parecía que iba a llegar a su fin, pero cuando vio que el puño de Wybern iba hacia su cara, trato de esquivarlo moviendo su cabeza hacia un costado, y con eso Wybern golpeo fuertemente contra el suelo duro, haciéndole doler su mano.

Leonardo aprovecho esa oportunidad para pegarle un rodillazo en la espalda, dejándolo libre de su agarre. Ahí dio una media vuelta hacia delante, ayudándose con sus brazos extendiéndolos y flexionando sus rodillas. Cuando estuvo parado, aprovecho que Wybern estaba de rodillas tratando de ignorar el dolor de su mano, para pegarle una patada en su espalda derribándolo sobre el piso. Ahí Leo aprovecho para poner su rodilla sobre la espalda de este y con el bisturí que lo había recuperado, se lo acerco hacia su garganta con intención de degollarlo.

- ¡Que bien que peleas! Pero…

- Puede ser que no cuides bien tu retaguardia.

- ¡Cállate!

- ¿Quién dijo que podías hablar? Estas al borde de perder.

- Deja de amenazarme tortuga, mátame de una vez.

-Quiero que hagas lo que te pedí. – Leonardo apretó un poco más el bisturí sobre el cuello de este.

- Pero… ¿A que le quisiste llamar que ibas a descumplir con tu honor, si yo no he visto nada? Estas salvando a tus hermanos, no descumplís con tu honor.

- Es que me he arrepentido de matarte, no es mi intención realmente. Solo quiero que entiendas que nosotros no te hemos hecho nada. – Leonardo aflojo un poco el bisturí de la garganta de Wybern.

-Yo no dejaría pasar esta oportunidad, como dijiste… estaba a punto de perder, pero con esto. – Wybern le dio un latigazo con su cola en la mejilla izquierda de Leo, tirandolo hacia un costado. –No creo que sea yo el que pierda.

-Me cansaste. Tu lo pediste… quieres morir, te lo cumpliré. – Y con el bisturí que Leo tenía en su mano, se lo lanzó a Wybern, haciéndole un corte largo y no tan profundo en la cara.

-Eso… eso fue una amenaza ¿O no sabes apuntar bien?

-No hace falta que te mate… se tu verdad… se porque quieres vengarte. Se contra quien quieres vengarte, y por eso queres usarnos como experimento… convirtiéndonos en bestias incontrolables para así poder usarnos como arma para exterminar a tus enemigos.

-¿Y como sabes eso? – Sus ojos quedaron incrédulos por lo que había acabado de decir la tortuga de máscara azul.

-Tengo contactos. ¿Y sabes que?

- ¡No se te ocurra decir a nadie sobre lo que sabes!

-Conmigo estas a salvo, pero con una condición… y sabes cual es

-¿Y si volvemos hacer tu apuesta?

- Me canse de estar haciendo tantas estupideces por nada. Ya quiero salir de aquí junto con mis hermanos… Si no quieres aceptar lo que te digo, se lo diré a tus enemigos… Le diré la verdad.

-Te costará tu vida, porque no voy a permitirlo.

-¿Por qué nos capturaste? Yo no te conozco. Mis hermanos no te conocen. No nos hemos visto nunca… ¿Es por nuestro aspecto? ¿Por que somos tortugas que podemos hablar y caminar como humanos?

-Ya te lo he dicho, su ADN.

-Hay humanos que no merecen vivir ¿Por qué nos usas a nosotros? ¡No puedes decirme que solamente nos has capturado por nuestro ADN!… Cualquiera tiene ADN… Puede que tú no, pero ¿Es especial el nuestro para que nos elijas como experimento?

- Tú mismo lo dijiste, ¡Su ADN es especial! Tiene algo que los humanos no lo tienen.

-¡OH vamos! Esas bestias igualmente serán de la misma forma que lo eran cuando lo usaban a los triceratons como experimento.

-Me canse de escucharte.

-¿Tú nos tienes envidia porque somos reptiles como vos?

-¿Que? ¿Cómo sabes eso? – Wybern le dijo lo mas despacio que pudo.

-¿Saber que? ¿Qué eres un reptil feo y repugnante? O ¿Qué te quieres vengar de los triceratons por lo que te hicieron a tu especie? O ¿Por qué yo se todo tu secreto y el motivo por el cual nos quieres usar como experimento?

No se lo he dicho a nadie… lo he guardado para mí, nadie sabe mi secreto ¿Por qué el si lo sabe? – Tantas preguntas, que tiene que ver con todo lo que me esta pasando…

- Entonces hazme el favor de liberarnos a nosotros y jamás nadie sabrá nada de tu secretito… Como te he dicho, tengo contactos que me avisaron de esto.

- Ah, y me faltaba algo… sácale tu apestoso gusano a mi hermano.

-Es demasiado. Tu serás el primero en probar mi experimento… me canse de estar jugando a esto… Tu maldito hermano no tiene ningún gusano en su interior, no le he puesto nada… Solo estaba bromeando… Es que me agarro envidia el saber que ustedes están unidos como familia y no tener que estar en mi situación. Quise experimentar si verdaderamente el líder, que en este caso eres tú… Se sacrificaría por sus seres queridos, como tus hermanos… usando a unos de tus hermanos como prueba de mi experimento… Pero ya no puedo continuar, porque sabes muchas cosas que a mi no me conviene que los triceratons se enteren. – Wybern saco el sedante que tenía en su cinturón y lo disparo hacia el brazo de Leo.

- ¿Ósea que has hecho eso por una envidia? Y todo el tiempo pensé que mi hermano realmente tenía el bicho ese… Te hubiera matado cuando pude hacerlo ¿Por qué los triceratons te perdonaron la vida? Todos ustedes eran unos asesinos… por eso los – Leonardo empezaba adormilarse por el efecto del sedante, mientras veía a Wybern sacar algo de un congelador.

-Por eso los triceratons… los triceratons mataron a toda tu especie… solo… solo se olvidaron… d-e u-n-n-o. – Leonardo finalmente cayo inconsciente por el tranquilizante.

Te usare a ti y a los humanos para mi venganza… las otras 3 tortugas serán alimento de su propio líder, cuando la tortuga de máscara azul sea la bestia que tanto espero. – Zack… ¡ven aquí ya!

Del otro lado de la puerta, apareció Zack, seguido de 2 soldados más.

-¿Me llamabas?

-Ve y sácale el collar a la tortuga de máscara roja y tráemelo de inmediato. – Wybern había terminado con la operación de la tortuga de máscara azul.

-¿Cambiaste de opinión? Pensé que el de máscara roja ya tenía tu mascota.

-¡Te he dicho que me lo traigas! O tú serás el primer alimento de mi gusano cuando se convierta en bestia.

-Ahí te lo traigo.

Después de haberle traído el collar que antes lo tenía Raph, Wybern se lo colocado al cuello de Leonardo, y después lo metió en la jaula donde anteriormente había estado Raph, y luego se retiro junto con Zack.

Cuando Leonardo despertó, sentía una fuerte punzada en su pecho, y su vista daba vueltas. Cuando su visión volvió hacer clara, se dio cuenta que estaba en la jaula donde había estado Raph, y había un guardia custodiando. Leo sabía el porque le dolía el pecho, pero al menos Leo sabía como poder salir con lo que se había enterado. El y su hermano Mikey, en una oportunidad le contaron la historia de Wybern y también acerca del gusano, por eso Leo sabía todo eso.

Al ver al guardia, ir y venir a cada rato, Leo decidió probar un plan que tenía.

- Oye tú… si tú, acércate… quiero darte esto. – Leonardo hacía que tenía algo en su mano derecha. El triceratons se acerco cautelosamente hacia Leo y cuando estuvo cerca de las barras, Leonardo agarro los extremos de sus hombros con las dos manos, y lo jalo hacia él, provocando que el triceratons cayera inconciente por el fuerte golpe frental.

-Te dije que te iba a dar algo… ahora, donde esta la llave de esta jaula… A ver ¡Lo encontré! – Leonardo con la llave, abrió la puerta de su jaula y en su lugar, metió al triceratons inconsciente.

Qysrgqysrg

Michelangelo estaba con Zorg, después de haber escuchado lo que su hermano Leonardo le había dicho a Wybern. Ahora tenía que apresurarse con su plan, porque no iba a permitir que su hermano llegara a sacrificarse por ellos.

- Zorg, cuando llegué hasta la habitación donde están mis hermanos encerrados… te llamare para que obtengas la señal y puedas poner la fotografía en las cámaras para disimular que nada esta pasando, mientras yo saco a mis hermanos.

- ¿Y como le vas hacer para rescatar a Leonardo?

- Todavía no lo se, pero algo se me va ocurrir para sacarlo de ahí, sin que corra ningún riesgo.

-Igualmente no estas solo en esto. Yo te voy ayudar de alguna forma.

- Nuevamente gracias por la ayuda que me has dado. Además, si todo sale bien, podremos salir ayudándonos entre todos.

- Manos a la obra entonces. No perdamos tiempo. – Zorg saco 2 trajes de un armario, para Donatello y Raphael, que lo iban a utilizar para aparentar ser triceratons.

Michelangelo salio de la sala de controles y se dirigió a la jaula de Raph y Don. Cuando Zorg le indico que podía entrar, Michelangelo con la llave que también le había dado él, abrió la puerta que estaba bloqueada. Dentro estaba todo oscuro y había un terrible olor a humedad y parecía que alguien hubiera muerto ahí dentro. Michelangelo saco una linterna y alumbro todo el interior.

Donatello que había despertado por el ruido de la puerta, vio uno de esos triceratons que estaba alumbrando hacia él y Raph. Cuando se acostumbro a la luz, volvió a mirar al supuesto triceratons y después miro a Raph, que seguía durmiendo profundamente. El soldado se acerco un poco más y se saco el casco para que se diera cuenta que en realidad era Michelangelo.

Donnie despertó rápidamente a Raph, porque sabía el porque estaba Mikey.

Después de un largo bostezo, Raphael se paro con la ayuda de Don y puso sus manos debajo de su cabeza para estirarse el cuello y todo su cuerpo, y fue ahí que sintió que algo le faltaba.

-¡El collar! ¿Lo viste Donnie? ¡No tengo collar! ¡Me lo sacaron!

-Yo no sabía que tenías un collar. ¡Miguelón, te tardaste!

-Es que estaba muy ocupado. ¡Pónganse estos trajes!

-¡Son horrendos! ¿Por qué tenemos que usarlos? Además destruye mi hermosa voz

-¡Dale delicado! ¿Quieres salir?

-Estoy bromeando zopenco.

-Don, ayúdame a colocar estos hologramas en cualquier lado.

-¿Estos no son los hologramas que yo inventé?

-Y si… Te tienes que dar cuenta por la estructura que le pusiste

-¿De donde lo sacaste?

-De la guarida. Después de que lo capturaran a Raph.

-¡No me hagas recordar!

-¡Salgamos!

-¿Y Leo? – Preguntaron Raph y Don al mismo tiempo.

-¡Cálmense! No se donde esta. Puede que siga hablando con la lagartija esa.

-¿Qué lagartija?

-Si, ¿Quién es la lagartija?

-Ese que se llama Wybern

Los chicos salieron rápidamente del lugar, cerrando todo nuevamente.

-Ah, el que me explicaste la otra vez en una de las notas que me habías dado.

-¿Esa lagartija es el que nos atrapo y nos encerró como animales?

-Así es.

-Es el que me amenazo con ponerme su mascota dentro de mí. Si llego a verlo, le voy a meter mi puño dentro suyo hasta dejarlo planito, planito.

-Vamos, tenemos que rescatar a Leo.

Qysrgqysrg

Leonardo, después de bajar por el ascensor, se dirigió por un pasillo, pero se detuvo porque había 4 triceratons vigilando esa zona. Leonardo le había robado un arma al triceratons que le había golpeado, para poder usarlo si tenía que hacerlo. Pero en este caso, Leo solamente quería probar que tal eran los triceratons para pelear con puños y no con armas.

Ellos poseían espadas, así que era mejor para Leo probar su habilidad. Cuando los triceratons lo vieron parado enfrente de ellos, uno de ellos se le lanzo encima y entonces Leo le propino una trompada en toda la cara, desmayándolo rápidamente. El segundo también se fue hacia él, y cuando Leo levantó el puño para pegarle como el primero, este triceratons freno su velocidad y protegió su cara con sus brazos, pero no sintió nada, asíque se desprotegió para ver donde estaba y entonces Leo le hizo lo mismo que al primero, dejándolo inconsciente a este también.

Los otros 2, decidieron atacarlo por distintas direcciones, uno por detrás de Leo y el otro por delante de él. Leonardo espero pacientemente, hasta que los tuvo bastante cerca, entonces lo único que Leo hizo es irse a un costado, y en un instante, tenía a estos 2 triceratons inconciente.

-¡Fue muy censillo!

Leonardo corrió hasta doblar en una curva, cuando se topo con otros 4 más. Para no perder más tiempo, Leo se saco el arma que lo colgaba en la espalda y apunto hacia ellos 4, pero en realidad no eran triceratons si no que eran sus 3 hermanos y Zorg. Se dio cuenta cuando Mikey se saco el casco junto con Raph y Don. Después de tener su arma, Leo se sintió feliz de poder estar todos reunidos, pero todavía no acaba ahí. Ahora tenían que salir, y eso era un poco arriesgado.

Cuando salieron afuera, Zorg y Leo abrieron la puerta con algunos objetos pesados, y entonces la alarma comenzó a sonar fuerte, aturdiéndolos por un rato. Cuando se quisieron dar cuenta, había un montón de soldados y detrás de todos esos estaban Wybern y Zack.

El lagarto les ordeno a los soldados que rodearan a las tortugas. Parecía que todo iba a llegar a su fin, pero Leo tenía un plan. En un rápido susurro, les dijo lo que se le había ocurrido. Cuando Wybern les ordeno a los triceratons que atacaran, Leonardo salto y comenzó a correr encima de las cabezas de los triceratons hasta llegar a donde estaban esos 2.

Cuando estaba por atacar a Wybern, Zack se quiso interponer, pero Zorg no se lo permitió.

Después de que Leo lo derrotará a Wybern de un rodillazo en el estomago, seguido de uno en la cara, destruyéndole el vidrio del casco, Leo le pidió que le trajera una nave. Cuando todos bajaron las armas al suelo, Leo y los chicos se fueron a la nave y lo metieron a Wybern para darle un caso nuevo y Leo le dijo estas palabras:

-Recuerda lo que te voy a decir… "Tu amigo se puede volver tu enemigo… y cuando te quieras dar cuenta… te estará destrozando con sus garras"

Después de eso, Leonardo empujo a Wybern y este cayó al suelo de rodillas, mientras que Don estaba en el control de la nave con Zorg, tratando de arrancar para irse. Después de un rato lo lograron y se fueron lo más rápido que pudieron.

-Zack, trae otra nave… ahora tenemos que seguirlos.- La tortuga de máscara azul me las va a pagar

Continuará...

A/N: Perdonen por la tardanza… Es que estado muy ocupada con mis estudios. En fin, espero que les guste! =) Acá aclare un par de cosas como la "Mascota" de Wybern y la parte donde el lagarto le confiesa la verdad a Leo.

Por favor, dejen algún Review para ver que tal me quedo ;)

The Soul Of Black Teenager…