Capítulo 2: "Oportunidad"
Las clases de la mañana habían acabado. El sol comenzaba a pegar fuerte al otro lado de la ventana del comedor. Antes de acompañar a su amiga a aquel lugar se encerró en una de las cabinas de los baños para cubrirse por completo de cremas bloqueadoras y base para maquillaje, intentando proteger su piel delicada que pudiera delatarla y evitar los daños de la luz solar en ella.
Esperaba en una mesa, mientras Hye, su amiga compraba.
Le incomodaba tener que huir y esconderse de la luz del sol para llenarse de aquellas formulas, creadas para proteger humanos, que en ella surtían un efecto mínimo, por lo que su aplicación debía ser excesiva, odiaba el maquillaje, pero su piel se hacía transparente contra el sol directo, por lo que estaba obligada a usarlo. Era la principal razón de que prefiriera los días de invierno, a pesar de que el frío y la nieve le trajeran malos recuerdos.
Vio sus manos, su piel comenzaba a arrugarse y sentía que pronto de desmoronarían en cenizas. De inmediato las cubrió con unos delgados guantes.
- Te traje algo.- Dijo su amiga, entregándole una bolsa de papas.
- Gracias.- Dijo sonriendo con dificultad.
Comió lentamente el snack, después de beber sangre la comida "normal" se hace menos tolerable, los sabores se pierden, nada se compara a ese delicioso elixir que los humanos producen.
Pero debía aparentar, por lo que continuó comiendo, acostumbraba a hacerlo, siempre algo pequeño, para no afectarse demasiado.
- Oh… Ya te has puesto los guantes.-
- Si, yo…-
- Entiendo, tu piel es delicada.-
Le agradaba Hye, esa chica no llevaba muchos años de conocerla, pero era de los pocos que no se intimidaban con su presencia. No podía contarle su secreto, pero la curiosidad la llenaba, por saber que es lo que Hye tenía de diferente a otros humanos, ¿sería ella humana?
Sintió a lo lejos un desagradable y conocido aroma, acoplándose a uno que en cambio se le hacía muy agradable y novedoso, ¿Quién sería este nuevo humano? Los sintió de a poco acercarse más y más. Hasta que los sintió tras de si.
- Rikka.- Pronunció el nombre de su hermanastra, tras de ella.
- Vengo a darle una invitación a tu amiga.-
- ¿Quién es él?- Preguntó girándose.
Su hermanastra venía efectivamente acompañada, de un chico alto, de cabello oscuro y sonrisa tierna, tenía una apariencia dulce, aunque parecía ocultar algo, un factor misterio que tal vez solo ella podía sentir, tal vez estaba en su aroma.
- Soy DongHo.- Saludó alegremente.
- Raissa.- Se presentó ella, sin cambios en su expresión indiferente.
- Venimos a invitarlas al primer baile real que dará esta escuela.- El chico extendió flyers a ambas.
- No eres de aquí, ¿cierto?- Preguntó Raissa.
Rikka quitó a su hermanastra el volante, arrugándolo frente a ella.
- No.- Respondió el chico-. ¿Por qué hiciste eso?- Le dijo algo molesto a Rikka.
- Ella no es de los que puede ir.-
- Así es, lo siento DongHo.- Sentenció, dándoles la espalda.
- Anda, ¿que tienes?, ¿Cuántos años tienes?-
- Dicen que 18.- Respondió.
- Puedes tomar tus propias decisiones, debes ir.- Le extendió otro papel.
- Tal vez.-
- Espero verte. Hasta pronto chicas.- Se despidió dulcemente.
Rikka lo jaló del brazo, llevándoselo como si fuera de su propiedad. Raissa vio el papel con desilusión, leyendo para si misma, un baile real, amenizado por un famoso grupo de cantantes, UKISS.
- No los conoces.- Indicó Hye.
- No estoy segura.- Respondió, sin querer reconocer que no sabía nada del mundo exterior.
- Él es uno de ellos.- Señaló.
- Ahora lo entiendo.- Sonrió sarcástica-. Rikka no lo dejará ir.-
- Tu hermana es tan molesta.- Ambas vieron hacia la pareja.
- Lo sé, lo heredó de su madre.-
- Es una lástima por DongHo, parece buen chico.-
- Huele como si lo fuera.- Dijo sin pensar.
- ¿Qué dices?- Preguntó sorprendida. Raissa notó su comentario.
- Digo… Tiene una buena esencia… Carisma…- Intentó cambiar sus dichos por algo más "humano".
- Si, mucho carisma.- Sonrió Hye.
Raissa sonrió otra vez ante su pequeño error, no era la primera que vez que hacía ese tipo de comentarios ante humanos, al menos la mayoría de las veces había sido solo junto a Hye.
Arrugó la bolsa de papas, recordando la vez en la que dijo que una mezcla preparada en clase de química olía a tipo O de 46 años, luego de aquellas palabras todos en aquella clase supusieron que era una muy mala bromista, pero en realidad nadie sabía del pequeño corte en el dedo de su profesor, un tipo O de 46 años, quien abandonó la clase impactado y algo asustado.
Estaba a punto de estallar de la risa, por su torpeza al hablar, lanzó la bolsa de papas a un basurero. Tomó un respiro para continuar hablando con Hye.
- ¿Qué eso de un baile real?-
- No lo sé, es el primero que UKISS realiza, puede ser divertido, con enormes vestidos, buena música, un ambiente como de cuento de hadas, ¿irás?-
- No lo creo.-
- Anda, ¿por qué siempre eres tan aguada con las fiestas?-
- Tengo que hacer los viernes por la noche.-
- Por favor! Esa mujer te trata como su empleada, ya eres algo grande para eso.-
- No tengo a nadie en este mundo más que a Rikka y ella, además aún no termino la escuela.-
- Este es tu último año, prométeme que las dejarás al graduarte.-
- ¿Y dónde iré?-
- Conmigo.-
Se conmovió al oír esas palabras, era su única y verdadera amiga, Hye. Si ella realmente supiera lo que pasaría al dejar a esa mujer, si Hye supiera que Raissa no se controlaría sin la sangre que le proporcionaba. ¿Qué pasaría si ella se enterara?
- ¿Irás al baile real de UKISS?-
- No, si ella se entera, me mata.- Dijo sabiendo que era imposible.
- Son UKISS, chicos guapos, cantantes, un baile real, ¿no crees que te verías hermosa en un vestido llamativo y elegante? ¿no te encantaría estar bajo las luces?-
- Hye, yo nunca he ido a una fiesta y menos a algo de este tipo.-
- Siempre hay una primera vez.-
- Ok, solo si ella no se entera.-
El día siguió su curso normal. Las seis de la tarde y las clases habían acabado.
Raissa caminaba solitaria por la calle, pensando en la insistente propuesta de Hye sobre la invitación de aquel cantante. Ella quería ir, pero no tendría el permiso de la mujer que se hacía llamar su madre.
Otra cosa que le asustaba era estar rodeada. Atrapada en un lugar cerrado lleno de humanos, no estaba segura de poder controlarse ante aquella mezcla de aromas, buenos y malos, cuando la sangre subía su temperatura su aroma se hacía más fácil de distinguir para los vampiros, ella lo sabía, por eso se mantenía alejada de multitudes.
Vio en el papel otra vez, lleno de colores y promesas de una noche inolvidable. Sintió otra vez el agradable aroma del chico del almuerzo, intentó recordar su nombre, alzó su vista al frente para encontrarlo no muy lejos.
- Oh! ¡Eres la chica que no puede ir a fiestas!- La saludó.
- Eres el cantante que iba hoy con mi hermana.- Respondió.
- ¿En serio esa chica es tu hermana? Me da escalofríos.-
- Ajaja… No eres el único, ¿sabes?, de hecho es mi hermanastra, mi padre y su madre se casaron hace varios años.-
- Lo suponía, no tiene nada de parecido a ti.-
- Gracias por el cumplido.-
- ¿Irás a nuestro baile real?- Apuntó al volante en sus manos.
- Es tentador, baile real y UKISS.- Dijo tratando de simular conocimiento sobre ellos-. Tal vez.
- Será una bonita velada, espero verte ahí...- Dijo sinceramente alegre-. Solo espero no encontrarme otra vez con Rikka-.
- Te buscará, la conozco.-
- Lo sé… Si la ves en tu camino o en casa, no le digas que me viste y por favor si te pregunta no le digas la dirección en la que voy.-
- Te ves desesperado.-
- Lo estoy, me asustan las chicas obsesionadas que no me dejan ir… Ni siquiera la conozco.-
- ¿Solo cruzaste la puerta del comedor y cogió tu brazo?- El chico asintió-. Es algo típico de ella, pero tranquilo si hay alguien más que pueda interesarle, tal vez te deje… No es mala… solo…- No supo que palabra utilizar-. ¿Entiendes?-
- Si… Entiendo, hasta pronto Raissa.- Se despidió, cruzando a su lado. Le sorprendió que el chico recordara su nombre.
- Hasta pronto… DongHo.- Respondió.
Siguió su camino a casa. Allí estaban Rikka y su madre hablando del baile real, Rikka alardeaba de pasar toda la noche junto a DongHo, pues se habían hecho muy cercanos. Raissa rió al oírla, la actitud de Rikka era algo lastimosa.
- Debes verte increíble querida, en seguida iremos a comprarte el vestido más maravilloso para ti, eres una reina, debes ser la más hermosa del lugar.-
- Por supuesto.-
- Raissa, vete a limpiar.- Le dijo al notar que la chica oía su conversación.
- ¡Vete! No es como si fueras a asistir al baile, un monstruo como tú no debe ir.- Le dijo su hermanastra-. Mamá, ¿podrías creer que DongHo la estaba invitando?-
- Pobre chico, no sabe al tipo de monstruo al que se acercó.-
Raissa subió las escaleras, poniendo fuerza en sus pisadas, buscaba controlarse, odiaba que ese par la tratara así. Todo lo que quería era saltarles encima y mostrarles lo que un verdadero monstruo era, ellas jamás habían visto su ira, ellas no sabían que aquella chica podría matarlas con solo un dedo.
Dejó sus cosas en su habitación, y siguió las ordenes de la mujer que se hacía llamar su madre, que más bien actuaba como su ama, no le molestaba limpiar, se había acostumbrado. Su oído era bastante agudo, por lo que podía seguir oyendo claramente la conversación desde lejos.
- ¿Mamá podrás llevarme?-
- Lo siento, tendrás que pedirle a alguien más que te lleve. Este viernes tomaré un turno nocturno, regresaré a casa a las doce.-
Al oír esas palabras, Raissa sintió su oportunidad llegar. Podría ir unas cuantas horas antes de que su madrastra se enterara.
- ¡¿Qué?! Pero el baile real empieza a las ocho… ¿Puedo pedir una limusina?-
- Por supuesto, es un baile real y tú eres una reina.-
Raissa lanzó lejos la escoba al escuchar aquello. Luego fue tras ella y antes de que tocara el suelo la detuvo, comenzando a barrer otra vez.
- Estúpida niña malcriada.- Susurró riendo de mala gana.
