Título: Y para usted, caballero?

Autor: Doc G.

Capitulo 3: Prosigamos con el plato fuerte…

Ronald Weasley lanzó un grito de dolor cuando el costurero cosió - si quererlo- un botón del pantalón a su piel. La respuesta del costurero: solamente tenía que dejar de moverse tanto, señor Weasley, que sabía lo que hacía, señor Weasley, que conocía su trabajo, señor Weasley, podemos ya retomar el trabajo, señor Weasley?

A lo cual Ron respondió con un gruñido made in Weasley, y se calló la boca hasta el final de la sesión. Pero, para la desdicha del costurero, la puerta de su modesto local se abrió, dejando entrar a un joven que traía una sonrisa juguetona en la boca.

"-Feñof Poffer, que puefo hafef pafa ufted?" intentó el sastre, con algunos alfileres en la boca.

"-Nada, nada, solo vengo a ver si mi amigo ya acabó con usted"

El sastre hizo un gesto con los hombros e invitó a Harry a sentarse mientras esperaba a Ron. En eso estaba cuando se puso a leer una revista de hacía tres años de moda, en la que Draco Malfoy salía en la portada. Casualidad? Coincidencia? Harry sonrió al ver al Slytherin, pero su viajecito fue interrumpido por un Ron furioso que se quejaba de tener un "nuevo hoyo en la piel".

"-Vamos, Ron, Juan-Miguel es un buen costurero, y tu boda es en dos semanas. Hermione te lo ha dicho varias veces: no tienes nada de paciencia!"

"-Pero si casi me arranca las piernas!" se quejó el pelirrojo, mientras los dos amigos salían del local.

Harry estalló en risas: Ron siempre exageraba todo.

"-Oye, te diría ir por una cerveza de mantequilla? Te tengo que decir algo."

OoOoOoOoOoO

El local estaba a reventar. Harry tuvo que dar varios codazos para encontrar lugar y fue rapidamente alcanzado por Ron, quien traía dos cervezas espumeantes.

Después de haber bebido un largo trago, Ron se limpió galantemente los labios con su manga antes de lanzar:

"-Bueno, entonces de qué querías hablar?"

"-Como va la futura señora Weasley?" preguntó primero Harry.

Ron levantó los hombros.

"-Está completamente asustada de la idea de boda. Te das cuenta? 50 personas para la ceremonia y 150 para la fiesta! Nunca hubiera pensado que habría tanta gente! A veces, cuando me levanto, tengo una enorme bola que se me atora en la garganta y siento que tengo serpientes en vez de intestinos… Ah, de hecho, podrías por favor hospedar a Hermione en tu casa por dos semanas? Mis padres no la pueden recibir y me rehúso a que se quede en un hotel."

"-Siempre hay lugar en mi casa… Oye, tengo un pequeño favor a pedirte…"

«-Qué? »

"-Te acuerdas de Draco Malfoy?"

Ron escupió de un golpe el trago de cerveza que tenía en la boca.

"-Cómo olvidarlo?" refunfuñó cerrando los puños. "Si vuelvo a ver su pequeña jeta de ángel, le hago polvo sus huesitos."

Harry se pregunto si enserio valía la pena continuar la conversación. Pero, no se supone que el fue a Gryffindor? Un poco de valentía, por todos los cielos.

"-Pues, justamente Ron… Vino al restaurante… Y desayunamos juntos. Fue muy correcto, hasta llegaría a decir que amable y cortés. Y decirte que llegamos a bromear! «

«-Harry…" murmuró Ron, fuera de sí. "Te das cuenta de lo que estás diciendo? Te acuerdas, al menos de quién era Malfoy? Estás hablando de él como si… como si fuera una viejo amigo de la escuela! "

Si, verdaderamente fue una mala idea la de continuar la conversación. Se llevó el vaso a los labios una vez más y suspiró.

"-Ron, ya sé que jamás me creerás, pero… creo que ha cambiado… y además, todos merecemos una segunda oportunidad, no crees? Me platicó de lo que ha hecho y en lo que se ha convertido, y lleva una vida muy normal. Aparte, nunca se agachó ante Voldemort. Y te recuerdo que tu futura esposa va a llevar un vestido de su colección."

Ron gruñó para sí y murmuró:

"-Bueno, de acuerdo, admitamos que ha cambiado… Qué le quieres a ese Malfoy?"

« -Podríasporfavorporfavorcitoinvitarloatuboda? »

Eso fue la gota que derramó el caso para Ron, que salió de sus casillas bajo la atenta mirada de la clientela del lugar.

« -QUÉ? INVITAR A ESE HURON ASQUEROSO? JAMAS PONDRA UN PIE EN MI BODA, ME ENTIENDES? MEJOR… MEJOR… NO SE! NO! Y ESA ES MI ULTIMA PALABRA! »

Ron se acabó lo que le quedaba en el vaso de un solo trago, al mismo tiempo que pronunciaba palabras indescifrables. Sin duda alguna, Harry tuvo la peor idea de su vida…

OoOoOoOoOoO

Sentado detrás de su escritorio de cedro, insertado en su enorme silla de cuero Big Boss, Draco Malfoy soñaba. Estos últimos días se sentía… bien. Cómodo en sus zapatos. Como si un peso enorme hubiera desaparecido.

"-Tal vez abandone las clases de yoga… Un poco de Potter y mis valores regresan!" pensaba con una sonrisa en los labios.

Porque, como si nada, Potter era el rejuvenecedor de Draco. Desde que lo volvió a ver, Draco sonreía más seguido, era más agradable, bueno, el punto es que era más humano. Obviamente, no podía ignorar que durante 7 años, Potter y el se lanzaron los peores insultos, y que el Slytherin le había hecho las peores cochinadas… Cómo se había podido haber olvidado de Potter? Cómo le había hecho para no reconocerlo?

«-Porque estoy demasiado enfocado en mi persona…» pensó tristemente.

Eso lo había heredado de su padre. La arrogancia. Sonaba bastante bien junto a Malfoy.

"-Me está escuchando señor Malfoy?"

"-Perdón? Qué?"

"-No se dice 'qué', señor Malfoy, se dice 'mande'… "

Draco le ofreció a su interlocutora su mas bella sonrisa y dijo "Mande usted, Madame la Condesa, que decía usted?" hipócrita antes de regresar a sus pensamientos.

Cuando estaba en Hogwarts, la única cosa que Draco apreciaba eran los enfrentamientos que tenía con Potter. Eran divertidos y constructivos. Cuando era joven -y eso nos lleva muchos, muchos años atrás- Draco era todo lo contrario de un pequeño niño obediente y bien portado. Nunca se dirigió de forma cortés con Goyle o Parkinson. Y todo eso a dónde lo llevó? A ningún lado. A una vida miserable, rodeada de personas que ya habían planeado su futuro.

Y si él hubiera podido escoger? Qué hubiera hecho? A que casa hubiera ido?

Draco no era valiente y no era brillante. Podía suprimir a Gryffindor y a Ravenclaw de su lista. Si no hubiera ido a Slytherin, Hufflepuff hubiera sido su casa…

"- Y es por eso que quisiera que mi nieta usara un vestido tradicional, porque, después de todo, forma parte de una familia de prestigio… Sin hablar de su prometido, naturalmente…"

Draco observó haciendo bizco, como Mme la Condesa de Rusège hablaba frases y frases que a el, en realidad, no le importaban ni un comino. «Si supiera que está hablando sola», imaginó Draco. La Condesa seguramente tomó la cara 'interesada' de Drcao como una afirmación, puesto que siguió como si nada:

"-Usted tiene razón, el blanco sería maravilloso… Con orquídeas blancas como ramo…"

Draco suspiró: apoco no sabía que las orquídeas no se usaban en ramos nupciales?

De repente, una revelación le vino a la mente! Claro! Florista! O hasta jardinero! Eran dos trabajos que le hubieran gustado. Adoraba el olor de las flores en la madrugada y los delicados colores… Y además, su madre le había inculcado el amor a las plantas. Draco sonrió ampliamente e intento escuchar lo que decía la vieja.

" -Usted es un experto en el tema… de qué debería ser la tela de su vestido? De algodón? De lino? Me acuerdo que yo me casé en seda…"

Draco cerró los ojos e imaginó por un momento que ya se podía ir… porqué no ir a ver a Potter? Su conciencia lo regañó severamente: «Solamente piensas en él… Hasta se podría decir que sientes algo por él…»

"-Oh, mierda!" exclamó en voz alta, bajo la mirada asombrada de la Condesa.

"-Señor Malfoy! Que vocabulario!" dijo indignada.

Pero el señor Malfoy no le hizo el menor caso, así como tampoco vio que le comenzaba a gritar.

Se acababa de dar cuenta de que estaba enamorado.

OoOoOoOoOoO

En el restaurante Los Merodeadores, Harry se partía la cabeza intentando calcular. Nunca fue bueno en matemáticas. En su juventud, siempre se sacó malas calificaciones en esta materia, y se acordaba del día en el su maestro se había arrancado unos cuantos pelos al intentarle explicar eso de la divisiones.

Harry hubiera adorado regresar a su casa, y meterse en un buen baño calientito o bajó la ducha. Pero tenía que rellenar la boleta de pagos de sus empleados. Armado de su calculadora mágica -con solo hablar te hacía el cálculo- Harry continuó:

"-Entonces…las horas de trabajo… multiplicadas por el salario… menos el seguro médico y la previsión para la jubilación… sin olvidas los cargos fiscales… Dios mío, no pueden ser las cosas más simples allá en el Ministerio? Y sumemos la horas de transporte por vía chimenea… Ah si, Kathie viene en Traslador…"

Harry vió el resultado, pero la calculadora ponía: « APRENDE A CONTAR, RETRASADO MENTAL!» en rojo flash. Enojado, aventó la calculadora al otro extremo del lugar y se talló vigorosamente los ojos.

"-Ya basta," dijo mientras reprimía un bostezo, "regreso a casa! Mañana le pido a Hermione que me vuelva a explicar como funciona esta cosa… «

Con un solo movimiento de varita, el moreno apagó la luz de los candelabros y cerró las cortinas de las ventanas; y ya iba de salida cuando una luz que provenía de la chimenea lo frenó. Volteó sólo para encontrarse cara a cara con el alegre rostro de Luna Lovegood entre las llamas.

"-Luna? Qué haces aquí?"

La joven que Harry conoció en sus tres últimos años en Hogwarts había cambiado bastante. Por más que sus ojos siguieran siendo del mismo tono azulado, ahora tenían un aire de confianza y responsabilidad… Pero seguía siendo un poco loquita, sobretodo cuando alguien atacaba su pasión: los Ronflacks cornudos.

Harry se arrodilló frente a la chimenea, y Luna sonrió un poco.

"-Qué bueno que todavía no cierras el local… "

"-En eso estaba…"

"-Ron me dijo que habías visto a Draco Malfoy últimamente… "

Harry sintió como sus mejillas enrojecían, y deseó por un momento que fuera por el calor del fuego.

"-Bueno, lo hago breve," siguió Luna, los ojos brillantes. "Dale esto de nuestra parte, por favor… si viene de ti lo aceptará, estoy segura!"

Le tendió un pergamino, el cual Harry agarró, gracias a una tenaza. Esperó unos segundos a que el papel se enfriara para poder abrirlo.

"-Estás invitando a Malfoy a la boda? Ron está de acuerdo? "

"-Digamos que hubo que amaestrarlo… Y pues, sigo la filosofía de Dumbledore y démosle una segunda oportunidad. Sirvió con Snape… Ah, de hecho, me dijo que tu poción ya está lista y que podía venir por ella cuando regresara."

"-Ok, le haré el favor… Gracias por la invitación Luna! Hasta luego! "

La cabeza de Luna desapareció entre las llamas, dejando a Harry solo, con la invitación en la mano. Prometiendo dársela a su destinatario, Harry la metió en su bolsillo y salió del restaurante.

OoOoOoOoOoO

La mañana del día siguiente, es decir del jueves 24 de abril, Draco observaba por milésima vez el papel que estrujaba entre sus manos. Si Blaise no se había equivocado, la morada de Potter se situaría… en algún lugar entre estas dos casas de fachadas deslavadas.

Draco se rascó la frente, perplejo.

Había que ser razonable:

1. O Blaise se había equivocado con la dirección y había escrito la de Powder en vez de la de Potter,

2. O Draco se había equivocado de vecindario,

3. O Potter era un genio y había escondido su casa del ojo de los muggles y de los magos (y por consecuente era igual de paranoico que Ojoloco Moody),

4. O Draco era pendejo.

No existía ningún lugar 12, Grimmauld Place.

Y aunque la casa existiera, dónde diablos estaba la puerta de entrada? Tal vez en esta alcantarilla. Draco suspiró. Ni siquiera se le hacía raro. Se arremangó las mangas, se acuclilló y se puso a levantar la coladera, que de paso debía pesar como 1 tonelada.

« -Malfoy? Puedo saber que es lo intentas hacer? »

Rápidamente, Draco se puso de pie, encontrándose cara a cara con una muchachita de largos cabellos rojos y ojos cafés, resplandecientes de malicia. El pobre Slytherin estaba a los pies de Ginny Weasley, quien trataba de no estallar en risas.

«- Buenos días, Malfoy! Es un placer volver a verte! Harry me había comentado que sería probable que vinieras! Pero… Qué carajos hacías en el piso?»

Draco solo pudo murmurar un: «Nada, me gusta respirar el olor de los caños antes de visitar a algunos conocidos.» Ginny le dio su más bonita sonrisa e invitó al rubio a pasar a su modesta morada.

Draco hizo un gritito de sorpresa. Una puerta acababa de aparecer entre las dos casa en ruinas. Ginny lo invito a pasar y el siguió a paso veloz.

«-No había visto la puerta… Cómo?»

« -Solamente Harry, yo y algunos amigos pueden entrar a la casa. Basta saber que la casa está ahí para que aparezca. Es una magia muy poderosa, que Harry posee.» explicó Ginny mientras colgaba el abrigo de Draco en el armario.

Ginny invitó a Draco a entrar en el salón, y el rubio tuvo que admitir que, por lo menos, Potter tenía buen gusto.

El número 12 de Grimmauld Place no era más que ese cuchitril empolvado, que en sus tiempos, había pertenecido a la familia Black. Cuando Harry cumplió la mayoría de edad (17 años en el mundo mágico), adquirió esta casa, al igual que casi toda la fortuna de la familia Black. Harry había donado la mitad al hospital San Mungo, y lo demás había sido para la reconstrucción de Hogwarts y el restaurante.

Había abierto su casa a quien lo quisiera, y en estos momentos albergaba a Ginny, a Remus Lupin (cuando regresaba de alguno de sus viajes) y a Dobby quién, para el gusto de Hermione, se ocupaba de la casa.

El vestíbulo había cambiado radicalmente bajo la varita de Harry: las lámparas de gas fueron remplazadas por velas flotantes, como en Hogwarts. Un candelabro reluciente colgaba del techo, alumbrando los muros recubiertos de papel tapiz beige, mientras que una alfombra azul recubría el piso.

Ya no estaban las cabezas de trolls ni de elfos en las paredes, en vez de ellos colgaban marcos con fotos de Harry, sus amigos y su familia. Como el retrato de la señora Balck no se podía quitar, Harry había contratado a un pintor que, con bastantes esfuerzos, pudo borrarlo y pintar el escudo de armas de los Potter personalizado (como el del restaurante).

Los otros cuartos también habían sufrido una remodelación, el olor a humedad habñia porfin desaparecido y todo estaba bien iluminado, haciendo que la casa pudiera ser habitada y hasta acogedora.

En lo que Ginny se cambiaba de ropa, Malfoy curioseaba en la sala de estar. La casa de Potter no tenía nada que ver con su departamento de tres recámaras, muy grande y frío para su gusto. Por unos instantes, Draco pudo admirar lo que era un verdadero hogar, donde la alegría y la felicidad estaban más que presentes.

Se descubrió preguntándose si Potter lo alojaría dos o tres noches… o toda la vida… Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Ginny regresó a la sala de estar y se sentó en uno de los cómodos sillones de cuero.

«-Entonces,» empezó Draco, «qué haces ahora?»

«-Ahora soy abogada en el Consejo de Justicia Mágico…»

Draco emitió un pequeño silbido, impresionado.

«-Jamás me hubiera imaginado eso de ti! Pensé que te habías ido hacia la medicina!»

Ginny se puso a reír. Era lo que todo mundo le decía. Pero ella nunca había sido buena en Pociones -de quién sería la culpa?- y el examen para estudiar medicina requería una calificación excelente en esa materia.

La conversación se intensificó rápidamente entre los dos ex alumnos. Draco aprendió que el profesor Lupin estaba dando la vuelta al mundo y que ahora se encontraba en Lhassa, con un austriaco. Había viajado bastante, dada su condición de hombre lobo. Había ido a Egipto, Francia, China, América del Sur… Y Ginny le dijo que hasta escribía novelas bajo un seudónimo…

La conversación derivó obviamente en Harry, y Draco se enteró de bastantes cosas sobre él. Por ejemplo, después de la caída de Voldemort, Harry hizo 2 meses el entrenamiento de auror, pero ya estaba cansado de tener que usar siempre su magia para proteger al mundo. Ya no quería atrapar a los malos, y decía que ya había hecho bastante. Ahí fue cuando su cicatriz desapareció y cuando se volvió "solo Harry". Después de eso vinieron los cursos de cocina, los trabajos en restaurantes hasta poder abrir el suyo… Y en estos momentos Harry llevaba una vida normal, con Ginny a su lado.

«-A su lado… podrías ser más explícita?» preguntó Draco, escéptico.

«-Ya va a se un año y medio que Harry y yo estamos juntos…" murmuró soñadora.

El corazón de Draco se saltó un latido.

«-Perdón?» Bueno, tal vez dos latidos.

«-Harry es mi prometido… »

La cabeza de Draco se puso a dar vueltas como un trompo. Ginny, inquieta, lo observaba.

«-No… no me había mencionado nada.» logró decir. «So… Sobre tí… y… pues, felicidades… nunca hubiera pensado que… Potter… tendría una novia… tan formal…»

El joven hombre cerró los ojos un momento y respiró profundamente.

Oh no…no, no, no…n me digan que…que estoy…. No estoy enamorado de Potter, es imposible! Era mi peor enemigo! No puedo querer a un…

Ginny se levantó y puso una mano compareciente en el brazo de Draco.

«-Estás seguro que estás bien? Estás pálido… … »

«-Me tengo que ir, lo siento… Perdón, yo…»

Respiró hondamente y se contuvo. Mantuvo la calma… O eso intentó.

«-Mis mejores deseos con Potter. No va a ser fácil vivir todo el tiempo con él. Perdóname, hay cosas más urgentes que me esperan. Un placer volver a verte, Weasley…»

Draco Malfoy, el arrogante Slytherin estaba de regreso…

OoOoOoOoOoO

Estos últimos días, a Penny Monney le gustaba ir a trabajar. La pequeña secretaria ya no tenía miedo de levantarse en la mañana, sin saber cual iba a ser el humor de su jefe. Últimamente su jefe había sido súper amable… hasta le decía cumplidos y la felicitaba por su trabajo…

Excepto hoy. Su jefe, Draco Malfoy, era todo menos amable. Primero, la regañó por llegar 5 minutos tarde. Luego, criticó su manera de vestir, precisando que "este tipo de atuendo era usado por su abuela el siglo pasado". Después, viendo que la pobre Penny no se decidía a entrar, enarcó una ceja y declaró secamente:

«-Va a entrar o decidió que quiere pasar Navidad ahí afuera? Mis citas de hoy, por favor?»

Penny se apuró a entrar, aventó su abrigo en su escritorio, agarró al vuelo su agenda y leyó rápidamente:

«-Tiene cita con el jefe de su compañía de Japón a las 11h00, luego comida con el señor Potter a las 13h00, y después recibirá a…»

«-Con Potter? No lo quiero volver a ver, entendido?! Anule esa cita, y si viene a la oficina, sáquelo de aquí…».

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Naturalmente, lo que debía pasar, pasó… Y quién vino a tocar la puerta a la una en punto? Harry Potter!

«-Señor Potter, qué hace usted aquí? Le mandé una carta para prevenirle que el señor Malfoy había anulado la comida!»

«-Lo sé, Penny, pero quería darle esto…» la cortó Harry, presentando un sobre.

«-El señor Malfoy no quiere ver a nadie,» gimió Penny, cuando vio que Harry se dirigía hacia la puerta de la oficina. « Esta de un humor de perros, señor Potter, y si usted entra, puedo perder mi trabajo!»

Harry suspiró y le dio la invitación de Luna a Penny.

«-Podría dársela por favor? Dígale que lo esperan, y que si no viene, vendré personalmente por el…"