Notas iniciales: Aquí les traigo el capítulo del Asakura ganador. La verdad esperé mucho a que los votos me llevaran a decir quien era el vencedor cosa que al contar no me dio respuestas. En todo caso, eliminé los repetidos, consideré los cambios de opiniones y finalmente, les pregunté a mi nee-chan y mi nii-san y a mi pato quien cambio de opinión xD He aquí el cuarto capítulo de Mañana sin falta. No me maten hasta que acaben de leer. Nos vemos en las notas finales.
Mañana sin falta (te quedas sin esposa)
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 4
El gemelo
El joven acarició casi desesperadamente el diminuto cuerpo de su esposa.
Anna era incomparable. Pequeña, de incitante apariencia frágil bajo aquel carácter de demonio… aquellos cabellos de miel y los ojos de obsidiana.
Toda aquella frialdad, sequedad, se iba en esos instantes en los cuales él la provocaba y ella sacaba las uñas. Muchos podrían decir que en ella era imposible reaccionar.
Pero ¿Realmente creen que una apariencia gélida lo será en una persona en todo momento de su vida?
Sus manos pálidas se deslizaron en la masculina espalda provocando emoción.
El moreno simplemente trataba de beber de su boca sin perder detalles de lo explorado.
Recorrió su cuello entre besos y suaves mordiscos en lo que ella se aferraba a su cuerpo recibiendo con una sonrisa casi sarcástica, las caricias de su querido esposo.
Anna acariciaba sus cabellos castaños, luego su cuello hasta llegar a sus musculosos hombros. Él era tentador, no podía evitarlo.
Y fue así como besó uno de sus hombros y bajó por su pecho, abdomen, hasta llegar a los pantalones del costoso pijama que él portaba, dispuesta a saciarse descaradamente. Para usarlo como un simple objeto… era la única manera.
El frío de la calle se olvidó entre ellos y las sábanas de seda.
Ella sentía como su aliento se perdía entre aquella alucinante danza. Lo olvidó… olvidó por un momento lo mucho que debía odiarlo.
Cerró los ojos.
Él era un maestro en esas cosas, el la velocidad y en cuando profundizar los movimientos suaves para llevarla directamente al nirvana.
Era como siempre… como si lo amara perdidamente y él a ella.
Una implosión le advirtió que tocaba aquel estado de iluminación en el que los fuegos de la codicia, el odio y la ignorancia han sido apagados.
Gritó extasiada.
Susurró el nombre maldito de su cónyuge clavando las uñas en su espalda.
Dijo un par de veces aquel nombre mientras él enloquecía estrechando más a su mujer entre sus brazos para llegar el también a su propio nirvana.
Se quedó sobre ella, recostado en su pecho, acariciando levemente a aquel cuerpo que era de su propiedad.
La rubia se quedó inmóvil asimilando aquella maravilla y horror que acababa de pasar. Se sentía ahora tonta.
El joven tomó su lugar al lado de la chica y la abrazó posesivamente a su pecho mientras la vista perdida de ella no se recuperaba.
Aquello había sido egoísta. Nunca había experimentado ese tipo de deseo… de suceso.
Jamás se había dejado llevar por los instintos. Era muy extraño… de mucha culpa.
Ahí estaba ella a las cinco de la madrugada con sus hermosos ojos negros abiertos y casi llorosos con el diminuto cuerpo atrapado entre sus brazos.
Lloró levemente…
…………………
Por la mañana, antes que su esposo despertara, salió a correr por el parque cercano. Se sentía rara, como si se hubiera traicionado a si misma.
Sabía que él se iría a las ocho de la mañana a su entrenamiento así que tardaría bastante corriendo.
Sentía la brisa helada golpear sus mejillas cuando subió por una de las colinas del lugar: una de las casas de campo del joven Asakura.
Corrió más fuerte… quería agotar sus energías para tratar de concentrarse en el cansancio más que en el dolor interno. Aunque las imágenes de ella feliz en su coche conduciendo hasta la ciudad para ver semejante engaño… luego entregándose a él por despecho, ignorando sus principios…
Siguió tratando de olvidarlo. El dolor físico surtía su efecto.
Sentía como se quedaba sin aliento… un extraño alivio a sus penas llegaba inesperado. Las piernas le rogaban parar pero no quería. Ella estaba segura de que el sacrificio físico era una de las maneras de no dañar a nadie…
A la única persona que tenía decidido dañar… era él.
Se detuvo frente a un lago cercano. Nunca había llegado tan lejos.
Se quitó los zapatos deportivos y se metió al agua helada sin pensar si quiera en que volvería empapada a casa. Fue quitándose algunas prendas y las arrojaba a la orilla dejándose sumergir en el cristalino lugar.
Comenzó a ahogarse e irónicamente aquello le producía placer. Cuando estuvo apunto de sucumbir, se sintió elevada.
Mientras tocía el agua que había estado apunto de matarla, se percató de que estaba en los brazos de un hombre.
Levantó la vista apenas colorida para mirarlo…
Era él.
Las lágrimas se escapaban de sus preciosos ojos de obsidiana mientras ella impactaba golpes débiles en el pecho del muchacho quien la miraba extrañado.
— ¿Cómo pudiste? —le preguntó delirante—. ¿Cómo pudiste engañarme, Hao?
Las lágrimas amargas interrumpieron sus palabras en lo que el chico la abrazó con más fuerza. No tomaba conciencia todavía de que acababa de arruinar su plan de vengarse de él.
—Yo no soy Hao—le susurró levantándola y llevándola hasta la orilla para recostarla en la arena.
Era una mujer hermosa. De dorados mechones largos y ojos negros preciosos; sus rasgos definidos eran armoniosos, finos, como hechos a mano de la perfección.
Tan hermosa como nadie…
Sin embargo, triste… más triste de lo que la conoció antes.
La joven, lo escudriñó un rato. El tipo tenía razón, pero era extremadamente parecido a Hao.
—Soy Yoh… —susurró mientras contemplaba a la rubia con una extraña expresión—. Su hermano menor… ¿ya no te acuerdas de mí?
—Yoh —repitió ella tosiendo un poco más.
—Su gemelo… si no te acuerdas… —miró a un lado como si supiera algo que ella no—… supongo que él no suele hablar de mí —bajó la vista con una sonrisa triste— el que jugaba en el Bayern Munich.
—Sí lo hace pero en aislados momentos de su nostalgia…
Anna se incorporó haciéndose la fuerte, volviendo a la seriedad porque frente a su cuñado, lo que había pasado, lo sabría Hao.
—Tu eres Anna ¿No es así?—lo dijo por cortesía ya que ella no pareció conocerlo cuando ambos se pararon—La… esposa de Hao. —agregó sin ánimo.
—Sí —la mirada extrañada de Anna se debía a que sólo vestía un top de lycra y sus bragas. Para ese entonces recogía el resto de su ropa en lo que Yoh se volteó bruscamente.
—Toma —le susurró pasándole la gabardina naranja que se quitó antes de arrojarse por ella al agua.
La joven le agradeció con un ruido y se la colocó sintiendo de golpe aquel aroma suave pero delicioso del chico impregnado en la prenda.
Sonrió. Sólo a ella se le pasaban esos detalles por la cabeza cuando había estado apunto de morir. Aunque no habría estado tan mal… ahogarse.
—Iba a su casa… me detuve de improviso en este lago porque está muy bonito y… pues… te vi… luego te quitabas la ropa y ya no salías y… —aquello no había sonado muy bien.
Ella sólo sonrió. Le hacía gracia el chico…
Él dijo, no te acuerdas de mí. Ella no recordaba haber conocido jamás a Yoh ni en su boda.
El joven, muy amable la acompañó a su casa.
Definitivamente no recordaba haberlo conocido.
Entonces entraron a la casa y Anna lo invitó a tomar café…
Cuando ella trató de sacar a la luz el tema de donde se conocieron él sólo se sonrojó y lo evadió. Aquello le pareció sospechoso.
Ideas macabras pasaban por su cabeza. Le pidió no le dijera a Hao lo que había presenciado.
El aceptó y la idea de un nuevo cómplice se le pasó por la cabeza.
—Yo vengo ahora a jugar para el Barcelona —susurró el menor de los Asakura mientras miraba la casa con atención sorbiendo su té a ratos.
—Así que serás el rival de Hao —musitó ella como insinuando algo más que el fútbol.
El chico sonrió triste.
—Él siempre me consideró así —dejó a un lado su taza en lo que la rubia lo miro abiertamente.
Yoh le echó un vistazo a sus ojos negros y bajó la vista.
—Tiene la tonta idea de que nuestros padres siempre me quisieron más a mí —pronunció lamentándolo—. Ambos amábamos el fútbol pero él se unió primero a los campamentos y entrenamientos… yo… mucho después—más no habló más.
Pasó la tarde con Anna. Aquel tipo parecía fácil de manipular… acababa de descubrir una nueva arma en aquel gemelo…
Continuará…
Notas del autor:
Fríanme… fusílenme, ahórquenme todas las que querían que el esposo fuera Yoh.
De cualquier manera yo jamás he dicho que ella se enamoraría perdidamente de Yoh y esas mam"#s xDDD Soy también realista. Aunque no sería mala idea xD Usadísima pero no es mala.
No se queda con Yoh, eso lo anticipo antes que me linchen xD
El fic se ha editado HaoXAnna por razones obvias pues con él es el problema ¿No?… xD.
Los amo y si me avientan flores creeré que están envenenadas con polvos xDDD
Ciao
Que los ilumine la eterna luz!!!!!!!!
