Mañana sin falta (te quedas sin esposa)

Por Katsumi Kurosawa

Capítulo 5

Antidoping

Hao llegó a la casa por la tarde para encontrarse una sorpresa desagradable.

Yoh. Yoh Asakura estaba en su casa, platicando muy a gusto con Anna.

Él lo sabía. Yoh le había dicho lo que sentía por la rubia… por eso le era amargo encontrarlo ahí, parecía como una extraña oportunidad de vengarse, de robársela y reírse de él.

—Hola hermano —le susurró aquel idiota mientras sonreía como si acabara de ver a la persona que más amaba en el mundo.

— ¿Qué haces aquí? —le espetó besando sonoramente a su esposa en los labios cosa de la que ella se extrañó.

—Que caluroso saludo —se entusiasmó él—, sólo vine a conocer a tu esposa ya que en tu boda ni la oportunidad de acercarme me diste.

Hao sonrió. No sabía por que cada vez que lo veía le hervía la sangre. ¿Sería acaso porque su querido hermano había confesado abiertamente que amaba a Anna?

La rubia se quedó estática. ¿Cómo es que Yoh estaba ahí y jamás lo vio?

—Disculpa, no hubo tiempo… —siseó hipócrita.

—Sí… bueno, pasé a saludarte—le dijo alegre dejando su taza de café a un lado—, decirte que estoy aquí porque he sido contratado para jugar en el F. C. Barcelona.

Anna sonrió extrañamente. Le parecía que lo conocía de toda la vida… se sentía muy a gusto con ese muchacho aunque era la primera vez que lo veía. Sentía un estúpido cariño hacia él ¿Por qué sería?

—Los dejo solos, voy a prepararme para la grabación del siguiente track de mi álbum —se levantó y salió de la sala.

— ¿Que vas a jugar en el Barcelona?—dijo el mayor realmente sorprendido—, lo último que oí de ti fue lo del Bayern Munich.

—Pues ya ves…

Hao se serenó. Más bien, no quería que Yoh descubriera que algo andaba raro entre él y Anna.

—Ella está más hermosa que nunca —interrumpió el menor los pensamientos de Hao.

—Lo sé —musitó—. ¿Vienes por ella? ¿Quieres que te la devuelva? Eso me dijiste cuando me casé.

—Estaba desquiciado —susurró el chico—. Es que no podía creer que te hayas aprovechado de mi error para ligártela, hacerla tu novia por unos años y después pedirle matrimonio.

—Tu error fue decirle que te llamabas Hao —la sonrisa del chico se tornó satisfecha—. Cuando la conocí, me dijo"Que bueno que has vuelto, Hao" se acercó, me besó y no me negué…

—Y no le corregiste ni le has corregido que el tipo que conoció en la niñez era yo —aquello sonó ácido.

Hao lanzó una risotada.

—Me la dejaste fácil, ella me fascinó y no la solté…

—Perdona, tengo que irme —se levantó Yoh sin dejar de sonreír tranquiloaunque por dentro estaba iracundo— Hasta pronto, hermano.

—Hasta pronto —entornó los ojos y lo dejó ir.

Tres días después, Hao Asakura llegó a su casa con intenciones de descansar.

Prueba del dopaje.

Al día siguiente tenía que hacer la prueba del Antidoping… mas no quería quedarse en el campamento del equipo… últimamente estaba desconfiando de todos. Hasta de su propio hermano que era lo más obvio aunque ella no había dado muestras de corresponderle, pero si lo tratara o él le decía quien era quién… y peor si él se ausentaba de casa así que decidió quedarse haciendo a un lado las objeciones del entrenador.

Anna había estado fuera toda la mañana por lo de su nuevo disco. También en la tarde se fue a ver lo del contrato de una nueva película.

Cuando llegó como a las ocho de la noche, algo misteriosa, lo evitó.

Él se recostó algo cansado.

Miro al techo. ¿Por qué Anna tardaba tanto en ir a dormir?

Sólo quería sentir su cuerpo de miedo entre sus brazos y olerle el cabello, resignado a no tener sexo hasta después del antidoping.

Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Aquello le acababa de advertir la presencia de su mujer en la habitación.

—Hay que hacerte pagar —se escuchó el susurró mientras Hao trataba de divisarla en la obscuridad.

— ¿Hacerme pagar? —lo que ella dijo sonó grave, así que como su conciencia le dictaba, se puso alerta.

—Sí… —le dijo ella y el chico pudo sentir la rapidez de unas esposas alrededor de sus manos— Te has portado muy mal…

El joven, ligeramente desorientado se sintió elevado por las manos hasta quedar hincado en la cama colgado por las esposas.

—Anna, esto no me hace gracia —susurró perfectamente calmado mientras asimilaba lo mucho que se atontó al dejarla hacerlo.

A luz de una vela fue lo primero que él vio.

Luego a su mujer con un traje que le recordó al que usó en la versión japonesa de Catwoman (Gatúbela). Aquel precioso vestuario de cuero negro, el corsé con costuras plateadas, ligero negro sujetando medias de malla y botas de cuero.

Se quedó impresionado. Aquel fetichismo lo iba a matar un día… y al parecer ese sería el día idóneo para morir.

Los agudos tacones de Anna se movieron sensuales al dirigirse a él. Ella levaba una tijera en las manos.

Hao continuó sereno, casi confiado, mientras temía por su vida dentro de sí.

—Te has portado mal, ¿No es así mi amor? —las palabras de la joven parecían muy bien actuadas pero Hao no sabía que ella no estaba actuando.

—Sí —respondió sonriendo a lo que la joven entornó los ojos mirándolo con contenido coraje que debió disfrazar de disimulo.

—Entonces el acusado ha confesado así que es hora de castigarlo—encendió un par de velas más y la habitación se veía como un cuarto de ejecución.

Con las tijeras rasgó la camiseta de Hao quien sorprendido por la nueva, deliciosa, incitante actitud de su esposa estaba casi olvidando la abstinencia y el antidoping.

La rubia besó el pecho de su querido esposo. Recorrió la piel descubierta con la lengua a lo que el joven hizo ruiditos agradados.

Más, quería más…

Ella se acercó a sus labios y los devoró teniendo la misma respuesta de parte de Hao.

Ahora la chica tenía libertad de tocar donde quisiera. Así que se paseó por la espalda del muchacho sintiendo los interesantes músculos de aquella parte. Mientras tanto, besaba sin pudor el cuello del chico el cual era su punto débil.

Entonces él joven se movía inquieto porque ella estaba logrando lo que quería: provocarlo hasta el punto de enloquecer.

Sus brazos y sus perfectos músculos… aquel chico parecía estar hecho de chocolate…

Mientras se alejaba y le dirigía una mirada de falsas ansias, Anna tomó nuevamente las tijeras y se deshizo de la ropa inferior e interior del Asakura quien le demostraba su deseo con el lenguaje corporal.

—Oh… por Dios —susurró la mujer fingiendo sorpresa y tirando al piso las tijeras— La prueba del Antidoping es mañana ¿No esa así?

Se apresuró a desatarlo actuando perfecto arrepentimiento.

El muchacho se lanzó a ella y la retuvo en sus poderosos brazos mientras la besaba con necesidad.

—Hao… detente… abstinencia… —se soltó como pudo y ambos compartieron una mirada confusa—Lo siento… lo olvidé

—No te preocupes —el chico tomó algo de ropa de su armario, se la colocó y volvió a la cama.

Anna se colocó el camisón con la sonrisa. Jamás hubiera hecho algo así… sin embargo…

Una rebanada amarga ¿No?, el sexo era su punto débil…

Volvió a la cama con su nervioso esposo, rodeándolo tranquila, como si no hubiera pasado nada en lo que él, no dormiría en lo que restaba de la noche…

Continuará.

Notas del autor.

Kami ¿Qué es esto?

xDDDDDDDD

Bueno, hay Hao Anna pero la mayoría será en venganza o.o gracias por las que me perdonaron… que sea Hao. xDD

Ciao y que los ilumine la eterna luz!!!!!!!