Disclaimer: Todos los derechos reservados para mi escritora británica favorita: J.K Rowling. Warner Bross & Salamandra. La historia es de mi completo terreno.

"Un Amor Casi Imposible"

Capitulo Siete.

La Sospecha, la Charla y la Noticia.

Harry y Hermione regresaron a la madriguera pasadas las dos de la tarde, cuando el sol estaba en su punto máximo de resplandor, el clima había cambiado mucho pasadas las once de la mañana; de un frío soportable pasó a un calor insufrible. Había un calor de los mil horrores, haciendo que los dos mejores amigos se quitaran sus sudaderas, quedándose nada mas con sus camisas de mangas cortas, suspirando a cada paso y a cada momento. Bueno, estaban enamorados, ¿Qué se les podía hacer? Ellos aun tenían 18 años y no terminaban el curso escolar. Aunque era obvio decir que los dos eran muy maduros… en algunos aspectos. Pero en el amor, en el amor ¿Quién es maduro? ¿El que no hace cosas estúpidas por la persona amada? Creo que es ahí cuando somos más inmaduros, no luchamos, ni hacemos nada por esa persona. Y culpamos al tiempo, a las personas, al destino, a todos menos a nosotros mismos…

—Chicos, ¿dónde estaban?—preguntó la señora Weasley como quien no quiere la cosa—Iba a mandar a buscarlos. Me tenían muy preocupada. —dijo en tono casual, dejando de picar manualmente las verduras y agitando su varita para que estas se picaran solas, cuando vio a Harry y Hermione aparecer por la puerta principal.

—Fuimos a dar un paseo por el bosque, —explico Hermione acalorada—no nos dimos cuenta del tiempo… que no fue tanto. —dijo lo último en un susurro, que solo Harry escucho o eso creyó Hermione.

—Oh, eso suele pasar. —le respondió un poco desairada—Querida, Ron te estaba buscando, ¿Por qué no vas a ver que quiere? Mientras yo termino el almuerzo. He traído algo muy delicioso. —Hermione solo asintió sin decir nada y se dirigió hacia las escaleras seguida de Harry pero a este lo detuvieron.

—Harry, querido, ¿podemos hablar? —preguntó maternalmente la señora Weasley. Harry se detuvo en seco y se puso nervioso. Ya que la última vez que había sido atrapado por la señora Weasley, esta quería sacarle información de lo que harían y de lo que le había dicho Dumbledore. No tuvo más remedio que encararla y ver lo que quería… después de todo le debía mucho, ¿cierto?

—Dígame, señora Weasley, ¿Qué pasa? —dijo Harry lo más amablemente posible.

—Sé que las cosas andan mal entre tú y Ginny—fue al grano. Sí, así era Molly Weasley. Y más si se trataba de la felicidad de sus atesorados hijos. Harry no respondió, pero no pudo evitar hacer cara de sorpresa y vergüenza… pero ¿Por qué debería avergonzarse él? La señora Weasley debería estar avergonzada por las acciones que había hecho su "inocente" hijita. —Pero no es lo que tú piensas, querido, todo es un mal entendido. —casi aseguró. Pero Harry sabía que era verdad, lo podía ver en los ojos llenos de culpabilidad de Ginny cada que la veía. Seguía sin responder, Harry solo quería irse y no ver a nadie, hasta la hora de comer. ¡Quería estar solo! —Sin embargo, veo que tú te niegas a verlo de otra manera, ¿no es así? Pues déjame decirte que haces mal. Ser tan orgulloso no es bueno, nos destruye, de la forma en la que lo quieras ver… ¿Amas a mi hija, Harry? —preguntó, insistiéndole cada vez más, lo tomo de los hombros e hizo que Harry la mirara. — ¿Crees que ella haya sido capaz de hacerte algo así? ¡¿A ti? —lo sacudió ligeramente.

—Señora Weasley…—vacilo Harry—Yo la respeto mucho, al igual que a Ginny. Perdone por lo que le diré… después de todo lo que usted ha hecho por mí. —Dijo tranquilo—Pero creo que eso no depende de usted. Depende de…

—De ustedes. Lo sé, pero ¿crees que es agradable ver a mi hija sufrir? —entrecerró los ojos severamente.

—Eso debió pensarlo su hija antes de hacerme lo que hizo.

— ¿Pero cómo sabes lo que ella hizo? —Casi gritó— ¡Si tu ni siquiera estabas aquí, Harry! ¿Quién te lo dijo? —preguntaba desesperada, mientras sacudía a Harry.

—Porque Hermione me lo dijo…—el pelinegro se inmuto en el acto, había cometido un desliz al hacer aquella declaración. Ahora la señora Weasley la agarraría contra su mejor amiga, lo supo al ver la expresión de decepción y coraje que ahora había en su rostro. Harry se soltó del agarre de la señora Weasley.

—Perdona por lo que estoy a punto de decirte, Harry. —Suspiro—Pero a veces hay personas alrededor de nosotros que no soportan vernos felices con otras personas que no sean ellas mismas y por lo mismo mienten. Querido, no debes creer todo lo que te digan así porque así.

—No, ella jamás me mentiría, —dijo claramente ofendido—ella solo cumplió con su deber de mejor amiga y hermana de decirme lo que estaba pasando y se lo agradezco profundamente. ¿Usted cree que ella lo hizo nada más por fastidiar? —pregunto incrédulo.

—He visto como ve Hermione a Ginny. —seguía necia la señora Weasley. Aferrándose al plan de que su hija era inocente.

— ¡Porque ella vio en sexto curso como se besaban! —Explotó Harry, se llevo una mano a la frente y procuro calmarse, no podía salirse de sus cabales ante una persona mayor. —Ella obviamente tenía que mirarla con recelo. —Dijo claramente más tranquilo—Y yo creo que usted debe hablar seriamente con su hija de lo que realmente sucedió con… Draco—sintió nauseas al pronuncia tal nombre—No culpe a nadie más que a ese Malfoy. —dijo el apellido con un odio enorme.

—Deberías hablar con ella, Harry. Dejar ese orgullo tuyo a un lado, si en verdad la amas. —dijo cansada de batallar con la necedad de Harry. Sí, hablaría con su hija mas tarde. Le dio la espalda a Harry para tomar el cuchillo que estaba cortando el mantel, pues ya había terminado con las verduras. Se puso a lavar una grande olla y le dijo: —Si la amas, ve por ella. —y siguió con sus labores en la cocina, dejando a Harry irritado y con la incertidumbre de que la señora Weasley tenía la razón. Al fin y al cabo, no podían lastimarlo más.

—Hablaré con ella. —afirmó Harry después de pensarlo un poco—Hoy… hoy en la noche. —"veamos que tan valiente eres, Harry" –se dijo así mismo-.

— ¿Y por qué no ahora? —sonrió y Harry observo los ojos achocolatados de la señora Weasley, tan parecidos a los de Ginny; su corazón se le estrujo dolorosamente.

—Está bien. —dijo Harry no muy seguro e intento sonreír ante la idea pero no funcionó. La señora Weasley le sonrió esperanzada y lo animo a ir con la mano.

Le dio la espalda a la señora Weasley y subió por las desgastadas escaleras de madera, observando cualquier detalle para retrasar el momento de encuentro.

—La comida estará lista en hora, Harry. Apresúrate. —dijo la señora Weasley.

Bien. Ahora sí que sentía la presión encima de sí. Iba subiendo las escaleras y en el primer pasillo vio algo que para nada esperaba ver: eran nada más y nada menos que Fred y Hermione besándose apasionadamente, inconscientes de que alguien pudiera verlos. ¿Qué pasaba con la "ética" de su mejor amiga? Harry carraspeo, se cruzo de brazos y frunció el ceño, como un padre enojado. Ellos se sobresaltaron y sintieron pánico de quien los había visto, pero cuando se dieron cuenta de que nada mas era Harry, suspiraron. Hermione estaba muy sonrojada, bajó la cara llena de vergüenza. En cambio Fred, él se apoyo a la estrecha pared contraria a la de Hermione y sonrió cínicamente, llevándose una mano a los labios… como si no quisiera que el sabor a frsas y miel se fueran de ahí. Harry simplemente alzo una ceja incrédula, que Hermione interpreto como un: ¿Qué rayos pasa aquí?

—Harry, yo…—tartamudeaba—Yo… no es lo que parece. —no sabía que decir, y eso estaba sumamente extraño ella siempre tenía algo que decir, algo que defender, algo que alegar pero al parecer con Fred todo eso no importaba.

—Harry, sé que Hermione es como una hermana para ti—dijo Fred y Harry solo asintió, sin quitar su sería expresión—Así que te lo digo de una buena vez: ¡Me encanta Hermione! ¡La quiero y mucho! —dijo con aires soñadores, altanero y con orgullo.

— ¡No quiero ser su cómplice! —dijo Harry levantando las manos y dirigiéndose a la habitación de Ginny, haciendo oídos sordos a la confesión del pelirrojo. Los dejo atrás y de nuevo se concentro en Ginny, como siempre había sido, pensar, hablar, oír, hacer siempre de Ginny. Ella se había convertido en su mundo, ¿Por qué tenía que destruirlo? Llegó a su habitación y espero un momento y deslizo lentamente su mano hacia la cerradura, sin llamar… entraría sin permiso sin que nadie se lo pidiera, así como ella lo había hecho a su vida.

—Ginny—dijo Harry anunciando su llegada.

— ¡Harry! —dijo emocionada y sin poder creérsela. Estaba sentada a un lado de la ventana, abrazando sus piernas y con la mirada perdida en las montañas. Corrió, casi voló para encontrarse más cerca de Harry. Tenía que aprovechar cada momento, cada segundo con él para explicarlo absolutamente todo.

— ¿P-Podemos hablar? —tartamudeo y se reprendió por ello. No podía mostrarse débil ante ella y tampoco quería ilusionarse pero sus ojos achocolatados, su olor floral que lo hacían sentir pleno y en casa... lo derrumbaban.

—Claro que sí, Harry. —respondió Ginny paciente. Cerró la puerta tras de sí y Harry trago con dificultad, la hora de hablar bien había llegado, ya no había marcha atrás. — ¿Me vas a dejar hablar? —alzo una ceja y Harry frunció el ceño, ella estaba… ¿indignada? Lo había supuesto por su posición: poner todo el peso en una pierna, cruzarse de brazos y alzar una ceja. Quiso reírse de lo infantil que se veía haciendo esa clase de berrinches pero se contuvo. Se dirigió hacia la cama individual de Ginny y se sentó porque sentía que las piernas le temblaban.

—Sí, Ginny. —Respondió—Te dejaré hablar y esta vez no huiré… tenlo por seguro. —afirmó Harry en un tono amargo.

—Primero que nada, Harry tienes que saber que te amo, —cambio de postura—y me arrepiento muchísimo por lo que te hice—confesaba y se arrodilló ante él para quedar al mismo nivel—Te ruego que me perdones. —lo miraba fijamente sin atreverse a tocarlo por temor a sufrir un rechazo. —Lo harás, ¿verdad que sí? —"inseguridad" –pensaba Harry- "De seguro ese estúpido hurón la había rechazado y por eso Ginny buscada desesperadamente que la perdonara, porque cuando amas enserio ¡no traicionas!" –decía furioso Harry para sí mismo. Sin embargo, preguntó:

— ¿Por qué lo hiciste, Ginny? —dijo inexpresivamente, tenía que mostrarse frío.

— ¡Por idiota! —Se lamentó—Porque tú estabas tan lejos… estaba destrozada y él se acerco a mí para consolarme y me besó, ¡me besó! Y una cosa llevo a la otra…—se detuvo, sollozando y recordando los momentos de pasión que había tenido con Draco. Se arrepentía tanto, haber cambiado los tiernos besos de Harry por los feroces besos de Draco, las caricias suaves de Harry por el salvajismo de Draco. Pero como lo había disfrutado, y se sentía la persona más inmunda del planeta, porque no había pasado una sola vez, sino ¡muchas veces!— ¡La maldita tentación fue más fuerte que yo, Harry! —dijo en un gritito.

—Yo pude haberte engañado, ¿sabes? —dijo medio sonriendo, no de felicidad más bien de ironía, sabía que no había tenido oportunidad de engañarla ni con quien, pero aunque mil mujeres se le presentasen en la cama con un traje rojo de seda no la engañaría. —Sin embargo no lo hice, porque pensé en ti. —la miró a los ojos. —Porque yo si te amo, Ginny. Te amo como un loco desquiciado. —ella lloraba a sus pies, partiéndole el corazón en mil pedazos. Una de las tantas cosas que Harry amaba y admiraba de Ginny era que lo valiente que podía ser ante situaciones difíciles… al parecer esta era la excepción. Harry podía ver el arrepentimiento en sus ojos, en sus palabras… en todo. Pero le costaba tanto decir que la perdonaba. ¿Qué faltaba que ella hiciera para aclararle a ese tonto muchacho que ella moría sin él? —Dijiste que serías paciente. —Volvió hablar Harry, y le recorrió una lagrima por toda su mejilla—Dijiste tantas cosas que yo ilusamente creí. —bajó la mirada.

— ¡El amor verdadero perdona todo! —Decía desesperada Ginny, limpiando la única lagrima de Harry, empezando desde las comisuras de sus ojos –por debajo de sus lentes-, hasta toda su mejilla.

— ¡El amor verdadero no traiciona! —gruñó Harry, quitando la mano de Ginny de su rostro pero sin soltarla, luego se levanto de golpe dejando a Ginny confundida y entonces Harry dijo en un siseo doloroso e intenso: — ¿Por qué, Ginny? ¡Lo teníamos todo! ¡Todo!

—Ya te dije que fui una idiota, pero si quieres saber ¡él no significa nada para mí! ¡No lo amo! —Decía Ginny—El no me importa, —se levantó y fue hacia Harry—solo tú me importas. Te amo, Harry. Te amo. Me arrepiento. Créeme que yo también estoy sufriendo. —dijo sollozando la pelirroja. Harry le tomó delicadamente su rostro y le limpio las lagrimas, y memorizaba su rostro, un rostro que Harry veía cada noche antes de dormir, un rostro que vio antes de morir ante Voldemort, un rostro que él creía perfecto.

—No llores, Ginny, por favor, tu no. —esta plática estaba por terminar, ella lo había engañado él no la había perdonado…—Tu daño ya está hecho, y no hay nada que puedas hacer. —soltó su rostro y se dirigió hacia la salida.

— ¡No, Harry! —suplicó Ginny, corriendo detrás de él—No puedes acabar con esto tan fácil. —Y sin dejarlo reaccionar lo tomo por el rostro y lo besó.

Harry sintió ese beso desesperado, enamorado y apasionado. Sin poder contenerse le devolvió el beso y pudo jurar escuchar el coro de los mismos ángeles al sentir de nuevo sus labios pegados a los suyos. Sintió el beso arrepentido. "¡Por Merlín! ¡Al demonio con mi orgullo!" –pensó- y pasó sus manos por su espalda, acercando sus cuerpos como uno mismo. Si este sería el último beso, el más doloroso y difícil, más valía hacerlo bien. Sintió que unas delicadas manos lo tomaban por la nuca, acercándolo aun mas… ¿podía ser posible? La besó con ímpetu, con muchísimas razones en contra. Pero eso ya no importaba, ya nada importaba, aprovecharía su beso y le haría recordar cuánto dolor le había causado su engaño. Sus bocas se movían con armonía, a la perfección, y Harry recordaría ese beso como el mejor en su vida, y comenzó a memorizar cada parte de Ginny, el sabor de sus labios; miel y canela lo recordaría con anhelo. Recordaría sus pocas pecas en su fino rostro de ángel valiente y fuerte. Memorizó el color achocolatado de sus ojos, el sonido de su corazón una sinfonía que le recordaban en cada latido que ella estaba viva, que estaba bien… su esencia floral de mujer que lo hacía enloquecer. Harry también extrañaría pasar todas las tardes con ella en la terraza, mientras pasaba una mano por su larga cabellera rojiza, extrañaría sus bromas y travesuras que a veces le jugaba a su madre, las galletas que a veces preparaba ella para él, que realmente sabían muy mal, pero Harry se las comía con gusto porque ella las había hecho con mucho cariño y esfuerzo para él, extrañaría verla sonreír, verla divertirse, extrañaría jugar con ella al Quidditch, extrañaría ver las estrellas con ella cada noche que él estuviera solo, extrañaría cada parte de Ginny, cada momento. Y entonces, Harry cayó en la cuenta, ¿estaba seguro que podía vivir sin ella?

El beso termino pasados unos minutos y ambos sin soltarse aun, se miraron. Ginny lo había traicionado, eso estaba más que claro y dolía mucho, una vez, ¡una maldita vez! pero, ¿Y todas las otras cosas que ella había sacrificado por él? ¿Qué pasaba entonces? ¿Y si hubiera sido al revés? ¿No querría él una segunda oportunidad? ¡Estaba siendo demasiado injusto! Estaba a punto de comer la mayor estupidez de su vida, así que se apresuro a decir:

—No estoy dispuesto, —dijo mientras ponía sus manos en el rostro de Ginny, pero ella gimió al temer por lo peor—déjame terminar, por favor. —No estoy dispuesto—repitió—a perder a mi alma gemela. —los ojos de Ginny resplandecieron, y le quito las gafas a Harry para poder besar todo su rostro, mientras sonreía… sonreía de verdad, de felicidad para luego abrazarlo fuertemente y sentirse en casa cuando Harry la envolvía en un abrazo aun más cálido.

—Te amo, Harry. —susurro Ginny en su oído. —Por favor, dime que me perdonas.

—Te perdono porque te amo, Ginny. Porque me di cuenta en ese beso que no puedo estar sin ti. Creo y quiero pensar que no todo fue tu culpa, —decía tranquilamente—ese maldito y estúpido hurón tiene sus mañas y tú eres demasiado hermosa.

—Yo quería ir contigo, Harry. —decía mientras ponía su cabeza en el pecho de su pelinegro.

— ¡Pero eso significaba ponerte en peligro! Y yo no estaba dispuesto a perderte. Ginny, —la llamó para que lo mirara—si no te lleve conmigo fue porque no quería ponerte en peligro, porque estabas más segura lejos de mí, porque si Voldemort se hubiera enterado que yo estaba enamorado de ti…—sintió un escalofrió.

—Lo sé, perdóname. A veces me gustaría ser un poco mas como Hermione. —confesó. —La envidio, ¿sabes? Ella te ha tenido mucho más que yo, al igual que Ron.

—Es que eso tenía que suceder para volvernos hermanos. —respondió como si fuera algo de lo más obvio y natural en el mundo. —No envidies a Hermione, eres perfecta para mi así como tu eres. —le aseguró.

—Le debo muchísimo…

—Yo también.

Y así se quedaron por mucho rato, hasta que escucharon a la señora Weasley gritarles que la comida estaba lista.

— ¡¿Qué rayos hice? ¡Por Merlín! Soy una desconsiderada soy una…—se lamentaba Hermione, mientras iba y venía en aquel pasillo. Fred solo la miraba.

—Cariño, tranquila, no te preocupes por nada…—decía Fred y se acercaba para abrazarla y calmarla pero…

— ¿Siguen aquí? —Preguntó Harry, frunciendo el ceño— ¿Dónde está tu ética, Hermione? —la regañó y Hermione entristeció, ¿Qué rayos pasaba con ella? Fred se molestó, ¿Por qué siempre tenía que ser Harry el que los interrumpía? ¿Qué pasaba con la cara-rajada?

— ¿Siguen? —pregunto Ginny confundida, a un lado de Harry con las manos entrelazadas. Algo que la muy observadora de Hermione pasó por alto porque la mortificación la comía viva. Pero nadie le respondió a Ginny.

— ¡Chicos! —Dijo Ron— ¿Qué no escucharon que mamá nos habla para comer? —sonrió y bajó las escaleras de su habitación. Todos estaban muy achocados así que Ginny se fue para ayudar a su madre en colocar la mesa, llevándose a Harry consigo.

— ¿Acaso siempre estas pensando en comida? —preguntó Fred con ganas de pelear. — ¿Solo eso ocupa tu pequeño cerebrito, Ron? —lo ofendió.

—Fred, ¿Qué te pasa? —dijo indignada Hermione, pasándose en el lugar de en medio, para evitar cualquier anomalía.

—Déjalo ya, Hermione. —susurró Ron.

— ¿Saben qué? Perdón, estoy… demasiado estresado. Iré por George. —y los dejó solos. No podía pelearse con Ron, sabía que Hermione se pondría a defenderlo y eso sería pelearse con ella también y su plan no serviría para nada, aparte Ron no le había hecho absolutamente nada, solo tratar de quitar al amor de su vida.

—Bueno, escuchen todos, por favor. —decía George.

—Queremos decirles…—decía Fred

—… una noticia importante para nosotros—continúo George y se levantó junto con su gemelo Fred y le dieron la cara a toda la abarrotada mesa que tuvieron que alargar para que dieran todos pues estaban: Harry, Ginny –que se les veía más felices que nunca-, Ron, Hermione, el señor y la señora Weasley, Percy, Bill y Fleur.

— ¿Qué pasa, chicos? —quiso saber Percy.

—George, ¿dirás que eres gay? —bromeó Harry. Todos rieron, menos George.

—No, niño cicatriz, aun no estás de suerte. —respondió George y Harry fingió estar ofendido.

—Bueno ya, díganlo. ¿Qué pasa? —dijo Hermione.

—Regresó a Hogwarts este año. —dijo al fin Fred.

/Hola, ¿cómo están? ¡Feliz Navidad! ¡Feliz día de los inocentes! ¡Feliz año nuevo! ¡Feliz día de los Reyes! Tanto tiempo sin estar aquí, perdonen. Espero que se la hayan pasado MUY hermoso, espero que todos sus deseos se hagan realidad. Reciban muchas bendiciones, mucho amor, salud y prosperidad. ¡Mis mejores deseos!

Y bueno, ¿qué les pareció este capítulo? Espero dejen sus Reviews. Créanme que me hacen feliz. Y aquí respondo:

Vermella: Que bueno que te haya gustado, aquí el próximo capítulo ¡Disfrútalo!

Zimba Mustaine: Me he esforzado muchísimo en este capítulo, espero que sea de tu agrado y sigas leyendo, yo escribo porque amo hacerlo. Gracias por dejar tu crítica constructiva; la necesitaba, seguí tus consejos ;D Y bueno, supongo que tienes razón, los Reviews pasarán al segundo plano. Con el paso del tiempo espero mejorar, te aviso que es mi primera historia y no me ubicaba en el principio. ¡Tampoco soporto a Ginevra! Pero Harry la ama y bueno, ya has leído lo que él ha hecho, ¿cierto? Y COMPLETAMENTE de ACUERDO: ¡NO a los besos Romionistas! Pero bueno… tendrás que ser paciente al igual que Fred porque Hermione ante todo está su cerebro. No, no. No pretendía poner a Luna con Harry, aunque sí les veía futuro pero algo pasará en estos días en la madriguera.

¿Tratar mal a Draco? ¿Mi hermoso villano? ¡No me hagas reír! Veras, lo amo con todo el alma, soy una Astoria por él, es broma. Pero Draquito está tranquilo en nuestra casa, gracias por preguntar :D

Mama Shmi: No sé si Ron sea un idiota, solo creyó que Hermione y el tenían química. Pero ya vio que no. Así que, esperemos unas disculpas por parte de él, ¿no crees? ¡Fres es un AMOR! Hey, muchas gracias por ese detalle, lo dejaré así porque esa pequeñísima escena (R/H) es la única subida un poquito de tono.

Y sin mas, me despido chicas, espero que les guste.

LunaHHr-