Disclaimer: Todos los derechos reservados para mi escritora británica favorita: J.K Rowling. Warner Bross & Salamandra. La historia es de mi completo terreno.
Dedicación:A todos y a nadie. A todos porque sé que hay muchas personas anhelando que estos dos acabasen juntos. Y a nadie porque sé que no toleran a una de mis parejas favoritas. Disfruten de la lectura, como lo he hecho yo escribiendo.
"Un Amor Casi Imposible"
Capitulo Nueve.
"El nuevo enemigo, La Sala Común y el amor imposible"
Draco Malfoy vio irse a la castaña. Se había mostrado indiferente, pero él muy bien sabia que solo era una máscara… ya que él se ponía la misma todos los días desde hace 18 años. Cuando vio que la castaña entro a uno de los compartimientos del tren, él se dio la vuelta y cruzó todo el camino… hacia el área de los Slytherins. Ya no llevaba una sonrisa de suficiencia, de autoridad ni arrogancia. Se limitaba a estar inexpresivo, así lo había vuelto esa pelirroja. Tal vez ese Potter la hubiera perdonado, pero él nunca. Él en cambio la hubiera humillado y odiado por el resto de sus días. Era un Malfoy, y los de su nivel no soportan la traición… a menos que el poder este asegurado o ellos sean los que traicionen.
—Draco—susurro una voz detrás de él. Por un instante creyó que le habían lanzado el hechizo 'Petrificus Totalus' pues no se podía mover, sintió congelarse ahí mismo. Era ella… era Ginny. —Draco…—volvió a llamarlo. Se limito a seguir caminando, deseando que Potter apareciera y que vea como su estúpida novia estaba detrás de él. —Necesito hablar contigo. — ¿escuchó sollozar a la pelirroja? Se detuvo de nuevo, pero no se volvió hacia ella. No iba a permitirle que lo viera a los ojos, ya no valía la pena—Lo que paso… —susurraba después de unos segundos, al ver que Draco no se iba a voltear y esa iba a ser la única forma de hablar con él, ¡que egocéntrico y necio! —Humm… lo que paso el año anterior entre nosotros, pues… ya no puede volver a suceder. Quiero que te olvides de todo. No te amo, ni tú a mí. —Bajo la voz… pensando bien cuáles serían sus siguientes palabras—Yo amo a Harry, y si te lo digo es para que no te confundas y hagas estupideces. Y… también para que no se lo digas a nadie. Olvida todo. ¿De acuerdo? —la pelirroja esperó su respuesta por unos minutos, pero Draco no dijo nada.
Estaba completamente en shock. Cuando decidió darle la cara a esa Weasley se encontró con la sorpresa de que ya no se encontraba ahí. ¿Todo había sido un juego? ¿Acaso ella lo había utilizado a él? ¿Qué él no la amaba? ¡Le había confesado la mayoría de sus secretos! ¿Hacer cosas estúpidas por ella? ¡Ya lo había hecho! Estaba idiotamente enamorado de esa traidora a la sangre pura. "¡Maldita seas, Ginny!"-pensaba Draco, apretando mucho los puños y cerrando los ojos- "No me ama, nunca lo hizo" pensó amargamente. ¡Estúpido, estúpido! Pero esto no iba a quedarse así, él se iba a vengar, aun no sabía cómo pero estaba seguro de que esa Weasley iba a sufrir, tanto o más que él. Tal vez la enamoraría, o la confundiría… o simple, ¿Por qué no matarla? "Porque no podrías estar sin ella…" –se auto-respondió" Amarla, odiarla… pero nunca matarla.
— ¡Draco! —dio un gritito melosamente Pansy Parkinson—Mi amor, todos te estamos esperando. ¡Ven! —era insoportable el tono de su voz. Se volvió, le lanzó una mirada fría con aquellos ojos grises que poseía y pasó de largo, en otras circunstancias se hubiera limitado a tomarla de la mano fríamente pero estaba demasiado consternado como para fingir gentileza con cualquiera… Iba a vengarse de Ginny Weasley… de ella y de toda la bola de sus estúpidos amigos y comenzaría con Granger.
— ¡ATENCIÓN TODOS! —gritaba la directora McGonagall desde el centro de la mesa de los profesores. Ya habían escogido a los de primero y todos los murmullos en el gran comedor cesaron cuando ella habló. —Como verán, el Ministerio de Magia me ha nombrado directora del Colegio Hogwarts Magia y Hechicería. —hubo una breve pausa por parte de ella y todos los alumnos y profesores presentes llenaron la pausa con calurosos aplausos. Ella sonrió agradecida y levantó una mano para que pararan y así lo hicieron poco a poco. —Para mí es un gran placer tomar el puesto de nuestro querido profesor Dumbledore… siempre será uno de los mejores directores de Hogwarts.-más aplausos-. Y este año, seré yo quien los lleve de la mano hasta que acaben sus estudios. Y también, quisiera darles un anuncio. Como cada año, tendremos un nuevo delegado y tengo el honor de presentar el de este año, ¡Draco Malfoy! —todos abrieron los ojos como platos, por un momento nadie aplaudió. Ni siquiera su propia mesa. Hasta que Zabini y Pansy sonrieron orgullosos de su casa y aplaudieron, y poco a poco se le unieron todos… menos la mesa de Gryffindor. La directora McGonagall lo hizo pasar al frente, lo tomo por un brazo y sonrió. Draco se limitaba a sonreírle hipócritamente a la profesora y luego se inclinó hasta el oído de la directora, susurrándole algo que nadie escuchó, pero ella dijo: — ¡Oh! ¡Es verdad, señor Malfoy! Nuestra nueva Delegado de este año, es obviamente nuestra heroína: ¡Hermione Granger! Adelante, señorita. —todas las mesas aplaudieron, los Slytherins un poco apagados pero lo hicieron y Harry y Fred miraron preocupados a la castaña. Pero esta se limitaba a sonreír de oreja a oreja, ocultando rastro alguno de su inconformidad, de su dolor porque a la directora se le había olvidado que ella existía. Sonrió y paso delante con ellos dos.
—Estoy segura que el Colegio Hogwarts no está en mejores manos. ¡Felicidades, muchachos!
—Gracias, profesora McGonagall. —dijo sinceramente Hermione y Draco asintió con la cabeza, asqueado con todo. Los odiaba a todos.
—No hay de que, señorita Granger. Ahora, pasen a sus lugares. ¡Bien! ¡Que comience el banquete!
Y manjares de comidas deliciosas aparecieron en las cuatro mesas. Hermione se fue hasta su lugar en estado de shock. Se había sentado en medio de Fred y Harry. Y en frente estaba Ron, muy entretenido con su pierna de pavo y aun lado estaba Ginny y Neville. Cuando se sentó, sintió un apretón de manos por debajo de la mesa, era Fred. Ella instintivamente se aferró a su mano y medio sonrió, sin que nadie lo notara.
—Para mí que hay gato encerrado. ¿No crees, Harry? —dijo Fred, tratando de entretener a su castaña. Y este entendió el mensaje al vuelo.
—Alguien tan estúpido como él, ¡claro que sí! Umbrige está detrás de esto… a ella le gustan los gatos. —dijo Harry mientras tomaba su jugo de calabaza, no dándole tanta importancia. Como si hablaran del clima.
—Cariño, ¿Qué tiene que ver que a Umbrige le gusten los gatos? —rio tontamente Ginny. Y Harry se encogió de hombros, como si fuera la cosa más clara del mundo pero espero a que Hermione tomara su jugo de calabaza para responder:
—Fred dijo que había "gato encerrado" y a Umbrige le gustan los gatos. Amor, usa tu lógica. —la castaña no pudo evitar escupir su jugo de calabaza, no por el comentario estúpido de su mejor amigo, rio como loca por su cara, había sido una extraña combinación de "Usa tu lógica, cariño. Me avergüenzas, mejor te hubieras quedado en casa" Todos rieron más cuando a la elegante de Hermione se le salió el jugo por la boca y un tanto por la nariz. Y Harry seguía en su plan de "señor usa tu lógica".
— ¡Por Merlín, Hermione! ¿Acaso nunca te enseñaron modales en casa? ¡Qué diría la Sra. Weasley si te viera! —estaban demasiado divertidos en la mesa Gryffindor. Fred hacia bromas junto a Harry, para que la castaña se olvidara del mal rato que le habían hecho pasar. Porque había sido terrible, ¡a la profesora McGonagall se le había olvidado por completo que Hermione debía ser la única Delegado! Y por si fuera poco delante de todos. Eso no era justo.
—Vale, basta de bromas, chicos. —se puso seria Hermione y bajando un poco el tono de su voz, haciendo que Ginny y Ron se inclinaran para escucharla mejor. — ¿A quién se le ocurre poner a un animal como Delegado? —ese no había sido un chiste, lo estaba preguntando de verdad. Para todos y a veces hasta para Ginny, Draco era un animal. Los chicos fruncieron las cejas, ¿Por qué Draco? Hermione estaba muy dispuesta a averiguarlo, y vaya que lo haría.
Una vez terminada la riquísima cena, se dirigieron hacia la Sala Común de Gryffindor. Harry y Ginny iban tomados de las manos. Ron se había puesto muy cerca de Hermione, ella seguía molesta por lo que él había intentado. Y Fred iba con una media sonrisa, la castaña lo dejaba rosar sus manos bajo sus túnicas. Era genial la sensación del contacto. Ya iban a entrar por el retrato de la Señora Gorda cuando de la nada sale la profesora McGonagall algo distraída.
—Hermione, venga conmigo, por favor. —todos se quedaron quietos esperando que Hermione dejara de hablar con la directora, pero ella los vio de abajo hacia arriba y musito espontáneamente alegre: —No se queden ahí pasmados, chicos y tampoco esperen a su compañera. No regresara a dormir. — ¿Qué había dicho? Pensaron todos, incluyendo a Hermione. — ¿No lo sabían? —preguntó la profesora al ver los rostros sorprendidos. —Los Delegados tienen su propia Sala Común, así que si me permiten llevare a la señorita Granger para que la conozca.
—Mis cosas…—comenzaba un poco aturdida.
—No se preocupe. Filch ya nos ha hecho el favor de llevarlas. —interrumpió a la castaña y esta asintió aun aturdida. Se volvió a sus amigos y con un gesto de la mano se despidió.
—Los veo en clases mañana. —y les envió una mirada triste. No solo le habían quitado la alegría de ser Delegado, también le habían quitado la compañía de sus amigos. Eso la hacía ponerse furiosa.
Hermione seguía silenciosamente a la nueva directora de Hogwarts, que hasta hace un año había sido su profesora favorita. Pero ahora la notaba muy cambiada. ¿Qué había pasado? "Tal vez son imaginaciones tuyas" pensó la castaña. La siguió por unos minutos en los corredores medios oscuros llenos de cuadros. Subieron unas cuantas escaleras, caminaron un pasillo más y abrieron una puerta de madera. Hermione pensó que estaba muy desprotegida su Sala Común, pero en la habitación que entraron estaba vacía. ¿Qué ocurría?
— ¡Revelio! —musitó la profesora y aparecieron mágicamente cuatro puertas de distintos diseños ante los ojos de la castaña. Vale, ahora veía la traba.
La primera puerta era simple y de madera, pero no tenía perilla. La segunda era de hierro con finas formas de flores exóticas y tenía una extraña perilla en forma de león que forcejeaba con una serpiente verde gigante. Y la tercera era de mármol con perlas incrustadas alrededor de toda su figura con palabras escritas en ruinas antiguas, según pudo observar la castaña, y la perilla era una… ¿una mano? Una mano completamente blanca, grande y hermosa. —Bien, señorita. ¿Cuál es la correcta? —la castaña parpadeó durante unos segundos… ¿así nada mas? Sin pistas… bien, pues ¡no tenía idea! —Oh si, las pistas. Se me olvidaba. — la castaña suspiro aliviada y la profesora comenzó: — "Godric Gryffindor se califica por valiente y te da fuerzas a ti para que descubras la respuesta. Salazar Slytherin se califica por su ambición y astucia y te pone ahora ti esta traba para que descubras. Helga Hufflepuff se caracteriza por su lealtad y te confía a ti que nunca revelaras el secreto de esta traba, pero también su ética en equipo y por eso te dice que necesitas a un amigo. Rowena Ravenclaw se califica por su ingenio e intelecto y por eso yo te digo que ya te he dicho el acertijo". Bien, Granger, ¿Cuál es la respuesta?
Eso no estaba bien. ¿Qué había dicho la profesora? "Concéntrate, Hermione. ¿Cuál es la respuesta? ¿La sencilla de madera? No… ¿La segunda? Tendría sentido por el león y la serpiente pero ¿Dónde quedan las otras casas? ¿La tercera? Tenía la ambición de Salazar por las perlas, tenía la mano amiga de Helga. Y las palabras sabias de Rowena, "Cree en ti mismo aun cuando tu no lo hagas". ¿Pero y Gryffindor? ¿Qué pasaba con él? La castaña dudo por unos instantes… "se califica por valiente y da fuerzas para que descubras la respuesta" Lo que viene siendo lo mismo. Te da el valor para arriesgarte a encontrar la respuesta…
—La tercera es la correcta, profesora. —dijo después de unos minutos de silencio. La profesora sonrió satisfecha con el intelecto de su alumna y le indico que ella misma abriera la puerta. Al principio Hermione tuvo miedo de tomar la mano mortífera que se encontraba enfrente, pero una voz dentro de su cabeza le gritó: "¿Qué más puede hacerte una simple mano, Hermione? ¡Tienes una varita y dos manos por ventaja!" Inhalo y exhalo una vez y tocó esa mano… fue extraño y no pasó nada, le mando una mirada confundida a la profesora y ella amablemente respondió:
—Tienes que apretarla… como si saludaras a alguien. —dijo como si fuera lo más obvio del mundo y Hermione se ruborizo. Le estrecho la mano y la puerta crujió por lo bajo, abriéndose completamente dejando ante la castaña la Sala común más hermosa que había visto antes. —Bien, adelante.
La Sala Común de los Delegados era en sí… un paraíso para la castaña. Los ojos de Hermione estaban muy abiertos ante el hermoso espectáculo que tenía enfrente, y la comisura de sus labios se podía leer un mudo '¡Oh!' Ella estaba realmente alucinada y lo que pudo observar rápidamente era que aquella Sala Común era gigantesca, lo primero que vio fue la enorme ventana de cristal con unas elegantes cortinas de satín rojo con figuras de gemas verdes incrustadas, supuso que por sus casas. Del lado derecho a la ventana, en la otra pared se encontraba un enorme estante de madera con libros que alcanzaba una altura inimaginable… era mágico, de eso no había duda. Había libros de todos los colores, texturas, portadas, tamaños, etc. Ocupaba casi toda la pared, exceptuando un pequeño espacio para un escritorio simple de madera donde reposaban montones de pergaminos, tintas de varios colores y dos finas y largas plumas negras. En el lugar opuesto al estante de libros, al otro lado de la Sala Común, se encontraba una chimenea grande de color rojo apagado, se podía observar que no tenía mucho que la acabasen de encender, y también en ese grande espacio se encontraban tres sillones verdes con cojines rojos escarlata, había uno largo para tres personas, otro para dos y otro para una sola persona con el respaldo largo y ancho, no se podía ver si había alguien sentado ahí. Y en medio de esos cómodos muebles estaba una mesa redonda decorada con flores exóticas. Y, en medio del grande espacio que había entre el estante de libros y la hermosa sala, se encontraba una grande y larga mesa de madera, como las del Gran Comedor, un poco más pequeña. Algo que había ignorado, no la había visto y entonces supuso la castaña que había aparecido ante ellas cuando se perdía por las maravillas que se encontraban ahí: objetos mágicos, absurdos, plumas, pergamino, tinta, cosas lujosas, cachivaches y por ahí pudo observar una moderna puerta de hierro decorada y justo a un lado había una escalera de caracol.
—Cierre la boca, Srita. Granger. —Dijo estricta la directora. La castaña se ruborizó visiblemente y comentó:
—Esto es sumamente…—comenzaba.
—… alucinante. —terminó la frase por ella una voz fría y penetrante, al tiempo que Draco Malfoy se paraba del sillón que daba espalda a Hermione. Fue hacia ella y de inmediato la castaña cambio su cara feliz y arrugó el ceño, frunció la nariz y se cruzó de brazos, era obvio que su presencia la molestaba y eso para Draco era genial.
— ¡Sr. Malfoy! Estaba buscándolo. Pensé que se había ido. —este sonreía falsamente mientras miraba fijamente a Hermione, y ella pensó: ¿A dónde más iría ese hurón? —Bien, muchachos, espero que la Sala sea de su agrado ya que estarán aquí ustedes juntos hasta lo que resta del curso escolar.-Hermione gimió por lo bajo y Draco reprimió una carcajada maniaca-. Más les vale ser amable el uno con el otro. Bien, hay dos habitaciones. La principal y más grande se encuentra arriba y la segunda está entrando en esa puerta –señaló la puerta de hierro-. Sólo hay un baño, así que no tendrán tiempo de darse una ducha caliente, tendrán que ponerse de acuerdo, ¿sí? Organizarse. Esta sumamente prohibido meter a otras personas a esta habitación, es estrictamente para Delegados, ósea ustedes, NO sus amigos. ¿Entendido? —los dos asintieron con la cabeza. La directora les deseo buenas noches y se retiro con la barbilla en alto y la mirada muy severa.
Hermione le dedico una mirada cargada de odio a Draco y este se la devolvió gustosamente, la castaña hizo un gesto reprobatorio con la cabeza y se fue hacia la sala de estar junto a la chimenea y cerca de la escalera de caracol, observando que sus maletas se encontraban ahí, junto a las del rubio.
—Ni pienses que tendrás el cuarto principal, Granger. Es más de lo que tú mereces. —arrastró las palabras prepotentemente, mientras se dirigía a las escaleras de caracol y Hermione hizo lo mismo.
— ¡Me importa un Knut lo que digas, hurón! —le espetó Hermione mientras se abalanzaba a la espalda de Malfoy, tratando de tirarlo al piso. Era infantil, pero quería hacerle daño, y que mejor manera que hacerlo al estilo muggle.
— ¿Qué haces, Granger? —gritó molestó el rubio— ¿Cómo te atreves a tocarme?—decía sin aire, estaba tratando de quitarse a Hermione de encima. Y ella propiamente deslizaba sus manos alrededor de su cuello y le hacia una llave que había estado practicando con Harry y Ron hace muchos años.
—Me dejaras el cuarto principal, Malfoy. —decía firmemente, haciendo que Draco cayera de rodillas y su frio semblante quedara de color rojo para no decir verde. —Como buen caballero que eres, me darás la habitación principal. —espero respuesta, pero no dijo nada. La castaña tomó su varita e hizo que sus pertenencias subieran a la habitación principal y luego se zafó de Draco y corrió a las escaleras.
—Esto no termina aquí, Granger. —dijo con voz ronca el rubio mientras se tocaba la garganta adolorida.
—Por supuesto que no, hurón. Sufrirás lo que resta del año como yo o incluso más. —y terminó de subir las escaleras aporreando la puerta detrás de sí.
Eso no se lo esperaba Draco. Pensó que iba a ser mucho más fácil fastidiar a la castaña, pero era dura y… hacia buenas llaves. Pudo habérsela quitado de encima pero eso hubiera significado golpear a una mujer y primero castrarse a sí mismo y después hacer aquello. Hizo el mismo hechizo que la castaña para que sus baúles flotaran hasta la puerta de hierro. Y la habitación no estaba tan mal, tenía una ventana, un espejo, una cama, una mesita de noche… de acuerdo, pero de seguro era mejor la de Granger.
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Hermione se levantó muy temprano por la mañana para ganarle el baño al rubio. Ayer le había ganado su habitación y vaya que había valido la pena. La habitación era majestuosa, una cama con dosel, un ropero grande de caoba, un ventanal hermoso con balcón, un tocador con su espejo redondo, donde coloco sus pertenencias personales, la alfombra que cubría toda la habitación era blanca con peluchitos suaves, la tapicería era roja con flores bordadas de color dorado.
Sacó su uniforme limpio y planchado y se dirigió al baño. Igual era hermoso, elegante y simple. Después de salir del baño se encontró con el rubio sin camisa, dejando relucir su cuerpo esbelto y atlético, con cara de pocos amigos. La castaña ya vestida y con una cola de caballo sonrió para sí misma y para Draco.
—He visto mejores. —dijo mientras veía su abdomen y se iba sonriendo de oreja a oreja. Draco frunció el ceño y tuvo ganas de matarla. ¡Tenía el mejor cuerpo de Hogwarts! ¡Vaya, Granger ciega!
Hermione quería ir primero a la Sala Común de Gryffindor para no ir sola al Gran Comedor, y recordó que nadie le había dado la contraseña… genial. Estaba ahí parada viendo a la Señora Gorda dormir y con su mochila sumamente pesada. Y Fred le cayó del cielo…
—Hola, preciosura. ¿Qué tal tu noche con el rubio? —preguntó un poco celoso, sonriendo y le tendió una mano a Hermione y ella la agarro al vuelo.
— ¿Estas celoso, Weasley? —sonreía la castaña un poco sorprendida, no lo había oído llegar. Y mientras, ambos se iban acercando.
—Claro que sí. —la tomó por la cintura y pego su frente a la de ella—Eres muy hermosa y no eres lo que se dice "mi chica", ¿cierto? No puedo reclamarte nada. Eso es bastante angustiante… sigues siendo novia de ese enano y solo me hablas cuando yo lo hago. Imagínate como me siento… no lo puedes hacer porque está claro que no me quieres como yo creí.
—Eso tú no lo puedes saber, Fred. —contesto la castaña, rodeando a Fred por el cuello con sus dos brazos. — ¿Qué es lo que sientes por mi?—lo miró fijamente, y Fred se acerco a su boca y lo besó dulcemente.
—Cualquiera diría que me amas así como me besas. —dijo entre besos Fred y ella solo sonrió… ¿lo amaba? —Puedo ver la duda en tus ojos. Eso me duele. — ¿por qué tenía que hablar en estos preciosos momentos?
—Fred, estoy muy confundida. —y se dejaron de besar, pero Fred estaba demasiado emocionado como para soltarla así que no lo hizo. —Perdóname. Eres demasiado bueno y sincero y… yo no lo soy contigo. —confesó tristemente, bajando la mirada.
—Puedo ayudarte a canalizar tus sentimientos… por medio de este beso. —y la besó de nuevo, dulce y tranquilamente, transmitiendo todos sus sentimientos como siempre lo hacía cada vez que la besaba. Estaban tan absortos en su mundo que no habían oído como el retrato de la Señora Gorda se habría…
— ¡Hermione! ¡Fred! —gritó enfurecido Harry Potter. Y ambos chicos se separaron de golpe.
—Por una vez en tu vida, Harry. ¡No seas entrometido! —le espetó Hermione y ambos chicos quedaron sorprendidos. Luego Fred relajó el rostro y sonrió triunfante, esa era su chica, su Hermione. Harry por el contrario, frunció mucho las cejas y se dirigió solo a Fred. —Te lo advertí, Fred. Ya que no lo harán ustedes… lo hare yo. A menos que lo dejen de hacer. Aun tienen oportunidad de terminar con esto.
—Harry, lo siento. Pero yo no puedo terminar con algo que me mantiene vivo y feliz. —respondió Fred mientras tomaba de la mano a Hermione. —Si Hermione juega con Ron y conmigo es su problema. Al menos lo nuestro no será tan imposible.
— ¿Sí? Pero al menos avísenle a Ron que le tratan de quitar a su chica. ¿Amor imposible? ¡Por favor! Es simple: díganle a Ron la verdad y ya luego pueden volver a besarse… es lo único que saben hacer. —dijo visiblemente irritado con la reacción de ambos, se alejó de ellos con paso decidido y se dirigió al Gran Comedor. Fred y Hermione se hicieron chiquitos con esa acusación…
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No tengo mucho tiempo para darle las buenas nuevas… pero eso sí, ya que ya esta establecido casi todo…. Bueno solo me falto mencionar la relación de Ron y Luna. Pero ¡luego, luego! Ahora habrá mucho de Fred y Hermione *w* muchísimo diría yo. En fin, espero que todos se encuentren bien y por ahí leí que me tardo mucho en actualizar O: Claro que no 8-) Haha! Tratare de actualizar maaaaas seguido. Gracias a todos por leer. Me hacen muy feliz, enserio que sí.
LunaHHr
