Disclaimer: Todos los derechosreservados para mi escritora británica favorita: J.K Rowling.Warner Bross & Salamandra. La historia es de mi completo terreno.

Dedicación: A todos y a nadie. A todos porque sé que hay muchas personas anhelando que estos dos acabasen juntos. Y, a nadie porque sé que no toleran a una de mis parejas favoritas. A PC, que aunque sé que no me estás leyendo, eres tu mi más grande inspiración al escribir. Ágape. Disfruten de la lectura, como lo he hecho yo escribiendo.Dejen sus Reviews y yo seré muy feliz. Gracias.

"Un Amor Casi Imposible"

Capitulo Once.

"Celos y más celos".

Porque he elegido a RonA RonRon

El gemelo sacude su cabeza un par de veces, como si eso ayudara a desaparecer esos recuerdos. El último encuentro que había tenido con Hermione había sido el peor de su vida. Ella le pedía que "por favor" se alejara de ella y que nunca más se atreviera a besarla otra vez.

‹Como si eso fuera tan fácil› dice mentalmente Fred, sentado en el baño de su habitación.

Obviamente, Fred hizo que lo mirara a los ojos y que le dijera que no lo ama… no lo hizo. Pero Hermione, con lágrimas en los ojos le dijo que era lo mejor para todos, que así nadie saldría herido y traicionado.

‹Mentira, así no saldría herido y traicionado Ron. Ese enano.› piensa el gemelo, sorbiendo su nariz.

Por supuesto, ya había pasado un mes y Fred había cumplido el deseo de Hermione.

Ya no se acercaba a ella, ni le hablaba, ni coqueteaba. Solo la miraba pocas veces, y cuando ella no se daba cuenta. Ya más de un mes que sus labios no se tocaban, que su lengua no recorría el labio inferior de la castaña. Ya más de un mes que no sentía su fragancia de mujer. Un mes donde ella solo sonreía, se sonrojaba y reía para Ron, para nadie más… un mes que parecía una vida completa sin ella. Sin su Hermione.

‹Injusta. Mentirosa.› pensaba el pelirrojo molesto.

Pero aun tenía una velita encendida en su corazón, llena de esperanza para tener de nuevo el amor de Hermione. Según Fred, cada que la castaña iba a los entrenamientos y todo el equipo Gryffindor jugaba por los aires y él de vez en cuando miraba a la castaña, sus ojos se encontraban y luego ella lo dejaba de mirar rápidamente para "fingir" ver a Ron. ¡Aja! Ahí se le caía todo el teatrito a la castaña. Entonces, ese viernes de entrenamiento, Fred decidió enfrentar a la castaña.

Es gracioso ver como tu mirada me sigue solo a mí, cuando según tú has venido a ver a tu novio.—dijo Fred, mientras posaba una de sus manos en la pared de los casilleros. Los dos estaban empapados por la lluvia y Hermione había pensado que Ron estaría ahí.

Eso crees tú. —contestó cortante, aunque su voz flaqueó a lo último. Fred sonrió de lado.

Y no solo lo creo, es un hecho. —le guiño un ojo y acercó peligrosamente su rostro. —No sé hasta cuando vas a entender que tú y yo debemos estar juntos. —susurró, acercando su boca a la oreja de Hermione. Ella se derritió completita.

He sido clara contigo, Fred. —era sorprendente oír lo segura que era su voz. —Te he dicho que elijo a Ron.

‹Cruel. Tú me has robado mi vida, y también mi corazón, Hermione.› el pelirrojo hace un esfuerzo tremendo para levantarse de su rincón, donde últimamente ha pasado horas secretamente llorando a Hermione. Se lava la cara y sin secar se dirige a la habitación que comparte con Harry, Neville, Seamus y… Ron.

— ¿Fred?ese es Harry. Que últimamente es el que se ha portado más paciente y amable al mal humor de Fred. A Harry le alegraba la felicidad de sus dos mejores amigos, pero en cierto modo odiaba ver a Fred tan destrozado. Sólo él sabe la razón y nadie más.

—Aquí.musita el gemelo, mientras se tira a su cama, mirando el interior del dosel rojo escarlata.

— ¿Alguna chica en mente? Para el baile.dice medio sonriendo, y se sienta en la cama que está al lado.

—Hermione.dice en un suspiro largo. Fred solo admite el amor que tiene por Hermione delante de Harry.

—Déjalo ya, Fred. —dice Harry rodando los ojos y acomodándose sus redondas gafas. El gemelo no responde. —Mira, Luna me presentó a una amiga y… no le digas a Ginny, pero la verdad ella es bastante atractiva. —sonríe después de la pausa. — Es inteligente, graciosa…

—Pero no es Hermione. —lo interrumpe Fred, y se sienta.

—Olvídala ya, Fred. Solo te haces daño.

—Es que decirlo es muy fácil, Harry. —frunce el ceño, mirando a Harry—Te juro… te juro que lo intento, pero no puedo. —baja la cabeza después de la pausa y reprime unas cuantas lágrimas.

—Ella es feliz con Ron. —Harry sabe que lo lástima con lo que dice, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio, ¿no? —Te deberías dar una oportunidad, Fred.

—Te equivocas, Harry. —levanta la vista hacia el azabache. —Ella no es lo que se dice "feliz". Ella solo está siendo "justa y lógica". Cree que puede engañarme.

Harry no dice nada. Porque ciertamente Fred tiene algo de razón. Pasados unos minutos llenos de incomodidad, Harry dice:

—Se llama Jenna. Hoy iremos a Hogsmeade con… —Harry piensa que lo mejor sería no decirle que Hermione y Ron estarán presentes. —todos los chicos. Quiero que tú vayas. A las seis. No me falles.

Se levanta tan rápido como puede y sale sin esperar una respuesta negativa por parte de su amigo. El gemelo suspira y vuelve al baño, esta vez a bañarse y ponerse guapo. (N/A: ¿Más guapo? ¿Se puede?)

Mientras tanto, en otra parte del gran castillo de Hogwarts Draco está sumamente sumergido en sus pensamientos.

Él ya tenía todo listo para arruinarle la vida entera a Hermione Granger esa misma noche. Pansy estaba más que dispuesta para llevar a cabo el plan aunque no muy contenta por tener que disfrazarse de la castaña, aunque fueran unos cuantos minutos. Todo estaba listo, todo tendría que salir a la perfección pero… por gracia del destino o la casualidad, como quieras, se le ocurrió ir a la Sala Común de los Delegados y… escuchó llorar a la castaña. Su llanto era tan intenso que no escucho que la puerta se abriera, lloraba sinceramente y con mucho pesar, sollozaba y gemía de dolor. Draco se acordó de las tantas noches que había estado así por Ginny. Recordando sus besos, sus caricias y sus "Te amo" para que luego ella viniera y le dijera que todo había acabado y que ya no la buscara mas. Eso era peor que un hechizo mortal o cualquier humillación. Todo fue tan rápido y sus lágrimas parecían no tener fin.

¿No hubiera querido Draco que alguien lo consolara? Por más ridículo o estúpido que sonara. Que alguien le dijera que todo estaría bien, que lo abrazaran fuerte y lo protegieran. Y ahí estaba él, de pie a espaldas de la castaña, ingeniando un perverso plan que arruinaría la vida social y amorosa de Hermione. Porque, él tenía planeado tomarse una poción multijugos con los cabellos de Fred Weasley y Pansy los de Hermione, citar a Ron en la Sala de Astronomía y cuando ambos escucharan los pasos del pobretón Weasley… besarse apasionadamente. Así, la castaña quedaría como la mujerzuela con el odio asegurado de Ron y de todos los Weasley y sería una peste para todo el colegio. Y no la santa perfecta que todos creen. No la heroína que hace siempre lo correcto.

¡¿Qué tanto miras? —le grita Hermione al darse cuenta que no estaba sola. —Se suponía que estabas con alguna de tus novias.

Sin decir palabra, cierra por completo la puerta detrás de sí y da un paso hacia la castaña. No muy seguro de que decir. Él ha interrumpido un momento íntimo. Entonces, sus miradas se cruzan y en Draco nacen las ganas desesperadas de abrazarla y consolarla, decirle que todo estará bien, que él cuidara de ella, como su amigo. Pero no lo hace. ¿Qué le había hecho ella para que quisiera arruinarle la vida? La culpable de toda su amargura e infelicidad, puede que estuviera ahora mismo en los brazos de Potter… u otro de sus amantes.

Hermione al no obtener respuesta, se desespera y le dice con voz ronca:

De seguro disfrutas ver a la gente sufrir, verme a mí sufrir. A una sangre sucia, ¿no, Malfoy? —se cruza de brazos. Intentando recuperar el control de sí misma.

Debería, Granger. Porque te odio. Te odio a ti y todos tus amigos. A todos en esta maldita y estúpida escuela. —le contesta con voz apagada, no arrogante ni burlona, sino real. Sus miradas son intensas pero ninguno la desvía. —Sin embargo, —continua— no me alegra tu dolor, en lo absoluto.

Hermione abre la boca y la vuelve a cerrar, está muy sorprendida. Pero mientras planea una respuesta inteligente, el rubio de ojos grises y tristes ya ha dado media vuelta y desaparecido detrás de la puerta. Tiene prisa en encontrar a Pansy y decirle en cuanto antes que el plan se ha a cancelado.

Y hasta ahora, un mes después no se arrepentía de nada. Pero claro, su lado narcisista, su lado arrogante y vil le recordaba que ella ya tenía suficiente castigo estar con Ron y no con el amor de su vida. Desde entonces, él y Hermione han hecho un pacto silencioso que consiste básicamente en tratarse bien y con respeto por la organización del baile.

— ¿A quién vas a llevar? —pregunta con una sonrisa Hermione.

Draco duda antes de contestar. Luego sonríe.

— ¿Por qué? ¿Quieres que te lo pida a ti?

—Es obvio. —le contesta con emoción fingida, bromeando.

—Perdona, Hermione. —el rubio aun se sentía raro al llamarla por su nombre, al igual que ella pero ambos fingían que no. —Pero ya he invitado a otra chica. —finge mucho pesar, ¿o no finge?

Hermione le hace un puchero y él la iguala.

— ¿Quién? —pregunta curiosa, sin bromear.

—A Pansy, ¿Quién pensabas? ¿Ginny? —sonríe cínicamente y la castaña le manda una mirada reprobatoria.

—No te pases.

—No exageres.

Los dos sonríen, porque esas han sido sus palabras favoritas. Cuando Draco dice algo que ofende a Hermione, ella lo reprime y él se burla.

—Ya quiero terminar con esa dichosa junta. —dice después de un rato. Pasando a unos cuantos estudiantes de primero y siguiendo su camino hacia los vestidores del campo de Quidditch.

—Ni siquiera ha comenzado, Draco. —ríe Hermione.

—No es para nada agradable verle la cara a tu noviecito… y ni se diga Potter. —ataca el rubio, con voz petulante y arrastrando las palabras, para escupir el apellido de Harry. La castaña lo mira nuevamente con desaprobación, sin decirle nada. Desde hace un mes que nombraron a Potter y a más personas como Prefectos, -idea de Draco-, para que ayuden con la organización del Baile Rememorativo. Esta era la última junta, porque el domingo se llevaría a cabo toda la acción.

—Solo tenemos que checar que todos hayan cumplido con lo que pedimos y listo.

Draco hace una mueca que intenta ser una sonrisa, le abre la puerta a su compañera y entra después de ella.

Ya han llegado todos.

—Perfecto. —susurra la castaña y luego alza la voz. —Escuchen todos. Solo necesitamos que contesten a la lista y luego son libres de irse a donde quieran, ¿de acuerdo?

Todos asienten, incluido Draco. La castaña vuelve la mirada hacia Draco.

— ¿Me das las listas?

—Sí, claro.

La mayoría de los estudiantes de Hogwarts ya se habían acostumbrado a ver que ese par se tratara bien, aunque aun había algunos que esperaban que cualquiera de los dos se echara a gritarle al otro y mandarle un hechizo aturdidor. Harry y Ron se encontraban en ese "algunos".

—Ernie y Hannah, ¿tienen los lugares y mesas listas? —pregunta la castaña, con pluma y pergamino en mano.

—Sí, los del Ministerio de Magia separados de los jugadores retirados de Quidditch. —contesta Hannah y Ernie asiente fastidiado.

—Perfecto, no queremos un espectáculo violento, ¿cierto? —comenta Ron, sarcástico. Harry y Neville sonríen.

—Espectáculo violento, —Hermione se dirige a Ron. El frunce el ceño, esperando ser regañado. —y Neville, ¿la comida, bebidas y postres?

—Todo listo. —responde aliviado Ron.

—Jugo de calabaza u otros sabores para los menores de edad. Un poco de Whisky de Fuego para los mayores de edad, con limite de dos vasos y libre para maestros y adultos. —termina de hablar Neville muy orgulloso de sí mismo y confiado. No cabe duda que la guerra lo cambió mucho.

Hermione sonríe y sigue la lista.

—Harry y Anthony, ¿la música de fondo y banda armónica?

—Sí, listo. —responden los dos.

—Luna, Pansy y Padma, ¿la decoración de las mesas y sus centros, velas y flores?

Luna asiente con aires soñadores, sin quitarle la vista a Ron.

—Sí, sí, come-libros, todo listo. —dice con aires despreciables. Hermione abre mucho la boca, ofendida.

— ¡Basta, Pansy! —es Draco quien defiende a la castaña. Ganando a Ron y Harry que ya estaban listos para atacar a Pansy. Sin embargo, ella tuerce la boca y roda los ojos, fastidiada. —Bueno, al parecer todo está en buenas condiciones. Chicos, no los retenemos más. Ya se pueden ir y no se olviden que nosotros tenemos que estar desde una hora antes en el Gran Comedor donde se llevara a cabo la fiesta.

Todos asienten con sonrisas ansiosas por irse ya a Hogsmeade. Draco indica la salida y solo se quedan Pansy, Harry y Ron.

—Solo llevo mis cosas a la Sala Común y nos vamos…

—Yo te las llevo—la interrumpe Draco con un rostro indescifrable. Harry y Ron alzan levemente las cejas, ¿acaso Draco Malfoy está siendo amable con Hermione? ¿Enserio?

— ¿De verdad? —duda la castaña, y Draco sonríe, tratando de mostrar complicidad y confianza.

—Claro, donde siempre lo pones, ¿cierto? —la castaña asiente sonriendo apenas. —Nos vemos en la noche, si no es que antes, preciosa. —le dice en tono pícaro.

Y ahí estaba. Claro, Draco siempre haciendo de las suyas. Antes de que Ron comprendiera todo la castaña contesta:

—No te pases.

—No exageres.

Los ríen y entonces él se marcha hacia la puerta, toma de la mano a Pansy y desaparece detrás de la puerta.

—Parecen amigos. —comenta Harry mientras ellos también se dirigen a la Sala Común de Gryffindor.

—Es que lo somos… o eso creo. —comenta la castaña, un poco confundida.

—Me siento traicionado. —confiesa Harry.

—Pues muy mal. Los dos. Deberían darse una oportunidad y conocer más a Draco. No es tan malo como parece.

— ¿Te ha hechizado? —pregunta Ron, mientras se detienen frente al retrato de la Señora Gorda.

— ¡No! Es solo que… nos hemos llevado bien. Y sobre todo por el baile. —los dos chicos miran extrañados a la castaña. Ella suspira. — ¿Nos vemos en la puerta principal, Harry?

— ¿Por qué? —pregunta, frunciendo el ceño.

—Quiero estar a solas con mi novio. ¿Algún problema? —lo reta.

Harry ríe y Hermione jala a Ron para alejarse de la vista del azabache. En realidad, Hermione no quería entrar a la Sala Común de Gryffindor y toparse con Fred. El azabache ve irse a sus dos mejores amigos y sonríe de lado. Al parecer, su mejor amiga había cumplido con su palabra: le había dicho la verdad a Ron –no toda- y no había vuelto a verse con Fred a solas. Ron la perdonó y por lo que él cuenta a Harry, no quiso saber con quién. Y fin, al menos para ellos, porque Fred aun sigue destrozado y sin querer salir con una chica, al menos que se llame Hermione Granger. Por eso, Harry intentaba hacer lo que estuviera en sus manos para subirle el ánimo a su amigo Fred. Y tenía una buena corazonada que Jenna sería la indicada para alegrarle el día a Fred. O tal vez no.

Harry entra por fin y se encuentra con una Ginny muy concentrada en un libro, cerca de la chimenea. La imagen que recibe lo impacta: ella se ve tan hermosa, con las cejas levemente fruncidas, su larga melena roja recogida en una cola de caballo y con sombras como fuego gracias a la luz que despide la chimenea. Luego, ella alza la mirada y se encuentra con la de Harry. Ambos sonríen, ella deja el libro aún lado y va al encuentro con Harry.

— ¿Dónde esta Fred? —pregunta el azabache, mientras que le da un rápido beso a Ginny.

—No… no ha bajado. Creo que no ira. —baja la mirada después de la pausa, y luego sonríe con tristeza. Ella sabe que su hermano está deprimido, pero no sabe por quién. Y ella, al igual que Harry hace todo lo posible para mantener a su hermano con una sonrisa.

—Todavía no cantes victoria, hermanita.

Harry y Ginny sonríen y Fred les guiñe un ojo.

—Ahora, vamos. Luna debe estar esperando. —comenta Ginny, y los dos asienten.

Cuando salen de la Sala Común, se encuentran con una extravagante Luna Lovegood en el pasillo. Lleva su larga melena de risos rubios sueltos con hilos de varios colores mezclados con sus risos. Una blusa tres veces más que su talla, con los colores del arco iris, encima un suéter negro y un pantalón negro deshilado. Botas cafés y no podían faltar sus aretes en forma de rábanos. Y junto a ella, una muy atractiva joven.

—Hola, chicos. —saluda alegremente Luna. Todos le sonríen. —Miren, ella es Jenna. —la apunta y la chica sonríe tímidamente.

En realidad, Harry y Ginny ya conocían a Jenna, pero Luna le tenía cierto temor a Fred. Ya que siempre estaba gritando, enojado y de mal humor. Muy agresivo y bromas muy pesadas. Claro, todo era diferente hace un mes.

‹Vaya, parece bastante normal› piensa Fred, mientras la evalúa secretamente.

—Hey, hola, Jenna. —dice lo más amable que puede.

—Hola, Fred. ¿Cierto? —ella le extiende la mano. Fred duda un momento pero al último momento la acepta.

‹Su tono de vos es muy dulce. Bastaste diferente al de Hermione. Y su mano es firme pero suave, ¿practicara algún deporte mágico?› seguían sus evaluaciones secretas. ‹ ¡Vaya! Y es realmente atractiva. Es completamente diferente a Hermione….›

Completamente diferente. El cabello de Jenna es negro, largo y lacio. Tiene unos ojos grandes y muy verdes, su tono de piel es acanelado y es bastante alta.

‹Tal vez, Harry tiene razón y merezco una oportunidad.› susurra una vocecita en su cabeza. ‹ ¿Qué estoy diciendo? ¡Ni la conozco! Ella no es ni la mitad de hermosa como lo es Hermione. Y su cabello no es rebelde y ondulado, ni castaño. Y sus ojos no son achocolatados y expresivos, ni su tono de vos es autoritario y mandón. Y tampoco es hermosa cuando se enoja o algo no sale de acuerdo a lo planeado. ¡No, no y no! Ella no es Hermione› le regaña otra vocecita.

—Bueno, alcancemos a los chicos. —dice Harry. Y Fred agradece mentalmente que alguien llame la atención. Sentía que si nadie más hablaba, él lo haría pero para reclamarle a Jenna por no parecerse en nada a Hermione.

Los cinco chicos se dirigen a la puerta principal y para desgracia de Fred encuentran a Ron y Hermione abrazaditos y muy sonrientes. Antes, cuando estaban en la Madriguera, Fred hubiera comenzado a gritar y decir: "¡Por Merlín, Ron! Suelta a Hermione que no la dejas respirar." Pero ahora, se limita a cerrar los puños y fingir que está inventando nuevas bromas junto a su gemelo George.

— ¡La vas a gastar! —grita Ginny y luego ríe. Ron se sonroja y suelta a Hermione. Que ha quedado muda y como piedra por ver a Fred ahí.

— ¿Vamos todos de pareja? —pregunta Ron, tratando que todos se olviden de cómo los encontraron. Mira a Jenna y luego a Fred.

—No, bueno… ellos…

—Obviamente sí, Ron. —contesta Fred y le guiña un ojo a Jenna. Está tratando de ser coqueto nuevamente. —Sino, ¿para qué nos invitaron a mí y a Jenna?

Jenna se sonroja levemente y Ron sonríe. Hermione tuerce la boca y suspira.

‹Una tarde muy, muy larga, ¿no?› se lamenta mentalmente la castaña.

Todos se dirigen a las Tres Escobas. Y una vez ahí, Neville los alcanza y se siente en medio de Luna y Jenna. Hace bastante frio y todos piden tazas de chocolate caliente y uno que otro pastelito de nuez o chocolate.

— ¿Y cómo es que decidiste cambiarte a Hogwarts? —pregunta Harry, sonriendo. Todos atienden a la conversación y Fred con más esfuerzo para no desviar la mirada y ver a Hermione.

—Decisión de mis padres y también mía. Me gustó demasiado esta escuela y… aquí estoy. —sonríe.

—Oh, antes ibas a la Academia de Beauxbatons, ¿cierto? —dice Ginny, sonriendo y alzando las cejas.

—Claro, con Fleur y todas las chicas, sí.

— ¿Por qué no te vi en la Copa de los Tres Magos? Bueno Cuatro magos. —pregunta Ron mirando a Harry y todos ríen.

Hermione frunce el ceño.

— ¿Eres una Veela?

Una simple pregunta, diría Hermione. Pero con un tono lleno de reproche, lleno de celos. Muchos celos porque ahora ella tiene la atención de Fred.

—No lo creo. Su belleza es natural. —contesta Fred, defendiendo a Jenna. Y dirigiéndole la palabra a Hermione por primera vez en un mes. Él la mira serio.

—No, no soy una Veela. —contesta ofendida Jenna, frunciendo el ceño.

—Te lo dije. —habla Fred otra vez, le guiñe el ojo a Hermione y no deja de mirarla. Hermione le sonríe tierna e inocentemente, sabiendo que su sonrisa hace que se detenga el mundo entero de Fred. Y vaya que lo hizo.

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Próximo capítulo para principios de agosto. Gracias por sus comentarios anteriores y sus FF. Un saludo y disfruten sus vacaciones.

Si has leído esta historia, por favor deja tu opinión. Leer a Fred te hace automáticamente sensual y gracioso ;) ¡besos!

LunaHHr