Disclaimer: Todos los derechosreservados para mi escritora británica favorita: J.K Rowling.Warner Bross & Salamandra. La historia es de mi completo terreno.

Dedicación: A todos y a nadie. A todos porque sé que hay muchas personas anhelando que estos dos acabasen juntos. Y, a nadie porque sé que no toleran a una de mis parejas favoritas. A PC, que aunque sé que no me estás leyendo, eres tu mi más grande inspiración al escribir. Ágape. Disfruten de la lectura, como lo he hecho yo escribiendo.Dejen sus Reviews y yo seré muy feliz. Gracias.

"Un Amor Casi Imposible"

Capitulo Doce.

"No me resistas".

—Entonces, ¿por qué dejaste Beauxbatons? —Pregunta Hermione, después de deslumbrar a Fred con una sonrisa. —Debe haber una razón. —insiste la castaña, mientras muerde un pedazo del chocolate que Ron le ha regalado.

Fred reprime una nostálgica sonrisa. Sabe de sobra que Hermione seguirá insistiendo y fastidiando a su "conquista" como de seguro ella ya imaginó. Vaya, que bien.

—Bueno, ya dije porque, Hermione. —dice franca. —Y claro que también por Luna.-responde ahora un poco más suave Jenna.

Todos, menos Ron y Ginny se dan cuenta de las miradas tensas que se dirigen Hermione, Harry y Fred. Y, Jenna se siente un poco atacada con tanta pregunta por parte de la castaña.

— ¿Cómo? —alza las cejas Hermione.

—Sí, querida. —dice Fred en tono seductor.

— ¿Cómo me llamaste, Fred? —pregunta muy incómoda Hermione.

— ¿Perdón? No te lo decía a ti, Granger. No te ilusiones. Se lo decía a Jenna. —dice cruelmente Fred, sonriéndole de lado a Jenna. —Es obvio que Jenna se cambió a Hogwarts por Luna, porque de seguro son muy amigas, y claro porque Hogwarts es lo mejor que hay en el mundo mágico. Y ni hablar de sus estudiantes. —le guiñe un ojo a Jenna.

Hermione ríe cuando Fred hace su aclaración. Una risa demasiado forzada e histérica. Y se podría decir que llena de celos. Harry alza las cejas incrédulo en la forma en que Fred puede fingir estar tan bien, feliz y seductor con Jenna. Dándole bofetadas a Hermione con sus acciones. Luna, que siempre capta las emociones de los demás, está demasiado confundida por todo lo que pasa en la mesa, y comienza a sospechar.

—Sí, es mi mejor amiga desde que visité Hogwarts la última vez. —Jenna sigue tratando de ser amable. Y Luna sonríe por el cumplido de Jenna y hace una nota mental en dibujarla en su pared junto con sus otros mejores amigos apenas llegue a casa.

— ¿Y por qué nunca te vi? —pregunta Ron, mientras mastica una mantecada de nueces.

—Creo que aun no nos conocíamos. —opina Luna. Y Ron trata de sonreírle.

—Mentira—objeta Ginny. Haciendo saber que está pendiente de la conversación. —Yo a Luna ya la conocía desde antes. —las dos sonríen cómplices.

‹ ¿Y dónde estaba yo?› se pregunta mentalmente Hermione. ‹Oh si, ayudando a Harry buscando la manera de destruir a Voldemort.›

— ¡Pero claro!-dice Jenna de repente—Creo que una vez te vi, Ron. —él alza las cejas, y Hermione deja sus pensamientos a un lado y presta atención de nuevo.

—Ah, ¿de verdad?—dice Ron fingiendo indiferencia, pero en realidad muere por saber. Al igual que todos.

—Sí, acababa de conocer a Luna y estábamos en el Gran Comedor, con Fleur y las chicas—cuenta muy sonriente Jenna. —Y en eso, llegaste y le gritaste a Fleur: ¡¿QUIERES IR COMNIGO AL BAILE? —y hace la imitación perfecta. Al principio todos pegan un salto por su grito pero terminan riendo a carcajadas. Todos menos Ron, que está muy sonrojado.

—Sí, supongo que pensaron que fui un estúpido, ¿no?

—Lo fuiste. —opina Harry sonriendo. Estaba orgulloso de que la velada fuera tan buena, después de todo.

—Es que, ¡fue aterrador!—responde Jenna, fingiendo tener miedo y abrazándose a si misma.

— ¡Yo te protejo! —dice medio gritando Fred, con una mueca chusca. Todos ríen, menos Hermione que apenas sonríe.

—Y también, —continua diciendo Ron, después de que todos dejaran de reír. —Fui ciego. —todos esperan a que continúe pero no lo hace.

— ¿Por qué, Ron? —pregunta Hermione, apoyando medio brazo en su hombro.

—Fui ciego porque no me di cuenta que en realidad la chica más bella de todo Hogwarts estaba a mi lado. —Los dos se sonrojan levemente—Y estaba esperando a que yo la invitara al baile de navidad, y no como última opción. —todos sueltan risitas incomodas.

Hermione le sonríe auténticamente. No finge y tampoco pone cara automática. No lo hace. Sonríe de verdad, con amor y también se sonroja auténticamente, porque ese tipo de cosas fueron las que hicieron que ella se enamorara de su mejor amigo, de Ron. Y, que él se acordara de ese día hace que se sienta aun más estúpida, sucia y culpable por haberlo engañado. Él la vio desde antes, la vio cuando ella se sentía invisible, la vio antes que todos y sin importarle su forma de ser. La aceptó y la amo. Algo que Fred hizo demasiado tarde…

Así que, muy decidida toma la cara del pelirrojo y acerca lentamente su rostro hacia él. Y lo besa, lo besa de verdad y con amor… tal vez no con el mismo amor que antes, pero es el primer beso que ella le da de buena gana, con cariño. En ese beso no hay culpa y Ron lo puede sentir. Ese beso está cargado de agradecimiento por parte de Hermione y de esperanza por parte de Ron.

—Con permiso. —se excusa Fred, con lágrimas a punto de caer de sus ojos.

—Vaya, creo que tendré que hacer más comentarios así, preciosa. —dice Ron y Fred lo escucha; como todos ríen y comienzan hablar de otros temas.

Definitivamente ya la está perdiendo. Ella enserio es feliz con Ron. Él había imaginado que Hermione aun sentía algo por él, y así es pero no como él esperaba. Ese beso había sido tan autentico, y siente mucho dolor. Ella no lo ha hecho para darle celos a él, lo ha hecho porque quiere... si tan solo Fred se hubiera dado cuenta de la joya que es Hermione desde antes que Ron, tal vez la historia sería diferente. Mientras, se dirige hacia donde sea pero…

— ¿Fred? —una voz cantarina llega hasta él. ‹ ¿Hermione?› piensa Fred. — ¿Estás bien? —‹No, es solo Jenna›.

— ¿Cómo me encontraste? —se voltea el pelirrojo hacia Jenna, alzando las cejas.

—Te seguí la pista. ¡Vaya que corres rápido!—sonríe. Jadeando levemente.

—Pues no te noto muy cansada. ¿Qué haces aquí?—pregunta un poco hosco y hace sentir mal a Jenna y se da cuenta. —Lo siento, ¿no tienes frío? —trata de ser más amable.

—Mira, solo quería saber porque te has ido tan de repente y con esa cara tan triste. ¿Estás bien? —repite ella, tomándolo de los hombros.

— ¿Qué si estoy bien?—repite Fred. ‹Estoy devastado› piensa. — ¿Y por qué quieres saber? ¿Qué ganas con saberlo, Jenna? —se enoja rápido y sin razón, frunciendo las cejas y zafándose del agarre de ella. Se enoja por su intromisión. Se enoja por el frío que le congela hasta los tímpanos. Se enoja por haber confundido el hermoso tono de vos de Hermione con el de ella y también porque Harry ha insistido en traerlo hasta aquí.

—No lo sé…—vacila Jenna. Fred gruñe y la toma no muy amablemente del brazo y la dirige nuevamente hasta las Tres Escobas.

— ¿Qué haces?—se queja ella y se quita del agarre brusco de Fred.

—No quiero que te enfermes y que me culpes a mí, ¿sabes? —dice de nuevo en tono burlón. Al fin de cuenta, ella no se tiene la culpa de nada. Ni tampoco de ser tan amable y encontrarlo a él en un mal momento.

—Espere un momento, Sr. Weasley. —Dice Jenna en tono arbitrario. — ¿Está usted bien? Es decir, me habla bien y al rato me habla mal. ¿Está enfermo o bajo un hechizo? —enarca una ceja, es obvio que quiere hacerlo sentir mejor, y con esa ceja levantada tan anormalmente, ella lo ha logrado.

— ¿Un hechizo?—le sigue el juego, mientras caminan. —Tal vez, ¿pero cuál, Srita? ¿Me puede ayudar? —hace un puchero adorable, y Jenna lleva una de sus delicadas manos a su frente, mientras se detienen un poco antes de llegar a las Tres Escobas.

—Oh, Sr. Weasley, está usted que arde. —dice con el ceño fruncido, fingiendo preocupación.

— ¡Srita! Calme sus hormonas y aleje sus malos pensamientos de mi puro y castro cuerpo, ¿quiere?

Jenna estalla en risas, contagiando a Fred. Que no se reía desde hace mucho. Tal vez, él igual se tendría que tomar una segunda oportunidad. Dejar a Hermione ser feliz, aunque no sea con él. Y el también, ser feliz sin ella.

—Hey, chicos—los interrumpe Harry. —Iremos a comprar unas cosas, ¿nos acompañan?

Fred intercambia una mirada con Jenna, y ella asiente con la cabeza.

—Sí, ya vamos. —los tres sonríen sin saber por qué.

Harry mira a Fred y luego a Jenna.

—Sí, bueno. Me gusta. —y le guiñe un ojo a Fred, mirando a Jenna. El pelirrojo sabe perfectamente lo que Harry quiso decir.

Ambos chicos se sonrojan y ven partir a Harry.

— ¿Qué quieres hacer, Jenna? —pregunta amablemente Fred.

—Necesito unas plumas y más pergamino. —le sonríe ella de la mejor manera que puede.

—Claro, vayamos.

Fred y Jenna van muy de cerca, hombro con hombro y miradas fijas en su camino lleno de nieve y temblando por el horrible frío de octubre. Después de comprar todo lo que Jenna quiere, se encuentran con los demás en la Tienda de bromas Zonko, donde Ron pierde la cabeza y los sentidos, junto con Seamus y comienzan a ver todo tipo de bromas.

—Eh, miren chicos. Este dice "Cortesía de Sortilegios Weasley"—dice Ginny, llamando la atención de sus amigos.

— ¿Ustedes le llenaron la tienda? —le pregunta Hermione a Fred, muy sonriente.

—Sí, ¡vaya!—le responde Fred y esta tan emocionado que olvida por un momento todos sus problemas. — ¡George lo logró! —Grita emocionado—Sabes lo que significa, ¿no? —le dice a Hermione. —Ahora somos una tienda internacional. ¡Internacional! —casi llora de alegría y en su impulso, abraza fuertemente a Hermione.

— ¡Lo lograron, Fred! —Grita ella tan emocionada como él y lo abraza igual de fuerte. —Sabía que lo lograrían.

—Yo tenía mis dudas—confiesa él sin dejar de abrazar a la castaña y sin sonreír. En ese momento no existe nadie más que su gran noticia y ellos dos juntos. Abrazados. —La última vez que hable con George habían unos problemas con las transportaciones mágicas y todo el papeleo.

— ¿No le sirvió el documento oficial que le di? —pregunta ella separándose de su abrazo, con las cejas fruncidas.

— ¿Qué documento? —pregunta Fred confundido.

Harry carraspea fuertemente y entonces los dos caen de nuevo en la realidad. Hermione se aparta rápidamente de él de los pocos centímetros que quedaban y le da un codazo a Ginny para que abrace a su hermano y así lo hace ella y todos los demás. Excepto Ron que sigue demasiado concentrado en alguna parte con Seamus.

— ¿Sortilegios Weasley? —pregunta Jenna, confundida.

—Es su tienda de bromas. —Responde automáticamente Hermione, y se sonroja levemente. —Es muy buena y… ahora será más famosa. —se tapa la boca con las manos, y así dejar de hablar y demostrar su orgullo por Fred y George.

Fred sonríe tanto en tan poco tiempo que siente dolor en las mejillas. Jenna alza las cejas.

—Es…—duda un instante. —Sorprendente, Fred. Felicidades.

Fred sonríe de nuevo, pero tiene muchísimas ganas de hablar a solas con Hermione. Así que, Fred finge analizar todo los productos para ver cuáles son los que se están vendiendo mas como para transportarlos y todos se dispersan por la tienda. Jenna se va con Luna y Neville, y Hermione se queda con Harry y Ginny.

Cuando Fred ve que todos están lo bastante entretenidos y perdidos por el montón de gente que hay en la tienda va por Harry.

—Necesito un favor. —susurra el pelirrojo.

Harry entrecierra los ojos y duda por un instante.

— ¿Qué favor? —pregunta cautelosamente, igual en un susurro.

—Necesito estar… hablar a solas con Hermione. —Fred trata de mostrarse sereno e indiferente. Pero la sola idea de estar solo con Hermione, lo pone ansioso y nervioso.

—No creo…

—Por favor, Harry. —lo interrumpe Fred.

—No creo que sea buena idea, Fred. —dice aun así Harry.

—No la voy a besar. —escupe las palabras. Y Fred no sabe que lo hace enojar; saber que es verdad lo que dice o que Harry no le quiera ayudar. Probablemente ambas. Pero más la primera.

— ¿Y en que te ayudo? —pregunta Harry rendido, cruzándose de brazos.

—Ve que Ron y los demás no noten nuestra ausencia. Y…—duda un momento—Dile a Hermione que quieres que vaya al depósito que hay en el sótano. —termina de decir Fred, esforzándose para no sonreír.

—Pero, ¿y si me pregunta para qué? Ya sabes cómo es Hermione. —ambos asienten con la cabeza.

—Dale el beneficio de la duda. Sabes que Hermione es muy curiosa. —Los dos vuelven a asentir con la cabeza.

Harry asiente una vez más, mostrándose listo y se pierde entre el mar de gente que hay en la tienda. Fred comienza a caminar hacia el depósito que está en el sótano.

‹Merlín, haz que venga› piensa Fred, nervioso.

Una vez en el depósito se pone a un lado de la puerta y se apoya en la pared, a oscuras. Minutos después la puerta se vuelve abrir.

— ¿Hola? —dice débilmente la castaña. Y el corazón de Fred da un vuelco salvaje. — ¿Harry? ¿Estás aquí?

—Hermione. —susurra Fred por detrás y ella pega un salto.

—Fred, me asustaste. —lo acusa. — ¿Dónde está Harry? ¿Qué era eso tan importante que quería decir…?—y se calla de repente.

Fred sonríe en la oscuridad.

—Fue una trampa. —Fred puede imaginar perfectamente el rostro enojado de Hermione en este momento.

—Sí, ya sé que odias tenerme cerca—comienza hablar el pelirrojo. —Por eso no me he lanzado ahora mismo a tus labios… es decir. —Fred no sabe cómo empezar y cree escuchar una risita nerviosa por parte de Hermione.

— ¿Tiene que ver con "Sortilegios Weasley? —Hermione trata de ayudarlo y Fred se lo agradece silenciosamente.

—Sí.

—Bueno, ¿Qué pasa?

Fred busca el interruptor de la luz y lo encuentra. Una pálida luz amarillenta rebela la posición de la castaña y muchas cajas amontonadas por todas partes. Por primera vez se miran fijamente. Y Hermione no puede ocultar en sus ojos el deseo desesperado de besarse con Fred. Lo mira y trata de sonreírle como una amiga lo haría… no como una enamorada.

—Primero que nada, —comienza el pelirrojo y da un paso hacia ella, dubitativo—quiero pedirte una disculpa por la manera tan horrenda como te hable hoy… yo…—baja la mirada y juega con las mano, nervioso. —no debí…

—No importa, Fred. —lo interrumpe ella, dando un paso hacia él. —Te querías lucir frente a Jenna.

‹Frente a esa tonta descendiente Veela› piensa cruelmente Hermione. ‹No, no, Hermione. No pienses eso. Fred merece una oportunidad. Tú decidiste esto. Asúmelo y acéptalo.› se regaña así misma.

Fred frunce el ceño. No, era obvio que no quería "lucirse" frente a Jenna. Él quería poner celosa a Hermione. ¿Qué no lo había logrado? Sacude la cabeza.

—Como sea, fui un grosero. ¿Me perdonas?

—Claro, Fred.

Ninguno dice nada y Fred tiene que recordarse así mismo que le prometió a su amigo Harry que no la besaría. Vuelve a sacudir la cabeza y medita bien lo que dirá ahora.

— ¿Qué documento le diste a George?

—Oh, bueno. Él y yo nos hemos estado mandando un par de lechuzas, —sonríe la castaña y él alza las cejas. —Y me contó que había un problema con las transportaciones y como a mí me encanta todo eso de la administración, me puse a buscar un certificado en la biblioteca y… Fred, deja de acercarte a mí.

Fred la ignora y solo se detiene hasta que sus frentes chocan.

‹Si no me quisieras cerca, ya te hubieras alejado.› piensa Fred. La toma por la cara y roza sus labios con los suyos. Siente a la castaña temblar bajo su toque.

—Fred, ¿Qué haces? —pregunta Hermione, cerrando los ojos y llenándose del aroma a frescura y sol de Fred.

—Lo que tu corazón me pide a gritos. —susurra Fred, pega su cuerpo al de Hermione y otra vez, ahí está el hecho de que sus cuerpos se han hecho para pertenecerse.

—No puede ser. —dice Hermione débilmente. Embriagada por la cercanía de Fred, alejándose de su razón y cayendo en el amor y la pasión de Fred. —Hace un mes que mi cerebro lo mando a matar. —dice mirando los labios de Fred. —Creo que no me resisto ante ti. —confiesa la castaña.

Fred sonríe y acorta la distancia entre sus labios para darle un dulce y tranquilo beso a Hermione.

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Es su primer beso "después de un mes" porque en mi mente siempre se están besando y es imposible separarlos e.e ¿Qué les pareció? ¿Bueno? ¿Corto? Opinen por favor. Me encanta compartir ideas. Y también críticas constructivas, eso sí no me gustan las lectoras fantasmas, háganse notar ante mi e.e un saludo y un beso.

Recuerden que leer el Fremione l s hace automáticamente sensuales y graciosas. ¡Chao!

LunaHHr