Mañana sin falta
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 12
Mañana, Mañana sin falta
La cara de Anna Kyouyama se quedó estática al mirar a Yoh quien retozaba dolorosamente en su cama de hospital. Hao estaba en la habitación contigua pero no parecía estar en tan malas condiciones como su gemelo.
Los cabellos castaños estaban esparcidos en la almohada mientras una cantidad considerable de cables se enredaban en su cuerpo dándole un dramatismo innecesario a la escena… aunque no parecía un dramatismo exagerado si no una realidad horrenda y dolorosa.
—Yoh… —musitó llegando a su lado, acariciando cuidadosamente su rostro levemente golpeado, debido a que había sido su cuerpo el que recibió más daño. Sus ojos estaban cerrados tiernamente, su respiración también era tranquila, aunque un poco pausada para su gusto.
Acarició sus cabellos marrones mientras las sus lágrimas se amontonaban en sus ojos y un temblor en sus manos era totalmente incontrolable, no la dejaban tocarlo, quería con todas sus fuerzas sentir la piel del moreno bajo sus manos y comprobar que aun conservaba calor pero corría el riesgo de hacerle daño con cualquier roce, estaba magullado… el accidente había sido brutal.
Había pasado un día desde que Hao se había desmayado en su cuarto y ella lo había seguido por la impresión, colapso nervioso que la llevó a perder la consciencia. Pero, era el más estable de los tres… así que como pudo la llevó a la habitación del menor de los gemelos, el cual no había mejorado nada y por el contrario, su salud empeoraba.
La voz de Anna parecía haberlo llamado en sueños. Ahora abría pesadamente los ojos mostrando esas pupilas marrones intactas, a diferencia del resto de su cuerpo.
Una dolorida sonrisa fue lo que apareció en su cara al ver a Anna parada frente a sí. Apenas recordaba que habían tenido un altercado horrible y ella sabía que él le había mentido tantos años; ella seguía allí, eso debía significar algo importante.
—Hola… —susurró ella quién parecía tener heridas menores.
—Perdóname –fue la pausada palabra salida de los labios del moreno, como si cada letra doliera tanto física como sentimentalmente.
—Te perdono… —y la mujer de temple de acero se derrumbó poco a poco cuando sus lágrimas comenzaron a caer sin tregua, gruesas y amargas.
—No abandones a Hao —musitó ante la mirada incrédula de la rubia— Es un estúpido pero te ama… a su manera tonta pero lo hace.
Aquellas palabras no procesaban en la cabeza de la rubia mientras se enjugaba las lágrimas.
—Estoy embarazada —dijo sin pensarlo. Aquellas palabras dejaron perplejo a Yoh, en lo que su debilidad le permitía reaccionar, sin embargo su sonrisa se extendió lo que pudo y las lágrimas se deslizaron por sus mejillas amoratadas.
—Vaya… —atinó a articular Yoh mientras intentaba con todas sus fuerzas alcanzar la mano de Anna pero la suya no se movía lo suficiente. Ella lo notó y la tomó— Sé que Hao tratará bien a nuestro hijo… no puede tener propios pero… sé que desea uno…
— ¿Por qué hablas como si te despidieras? —le reprochó ella sin contener su llanto.
Porque lo sabía. Iba a morir.
No necesitaba ser doctor para saberlo. Todo su cuerpo se lo gritaba, todo el dolor se iba y no era a causa de los medicamentos… era porque su vida se iba… se colaba de a pocos en su aliento y era capaz de sentir que la muerte como una vieja amiga lo esperaba en la puerta de aquello habitación de hospital.
La rubia alzó una mano a él, acarició con delicadeza sus labios, un tanto secos, que estaban fríos… fríos como todo él. Las cosas no estaban bien, eso era obvio.
Quiso correr, esconderse, desear morir también. Pero no podía, no podía moverse sintiendo todo ese mar de horror crecer en su pecho y desbordarse en lágrimas.
—Todo se solucionará —sus ojos marrones perdían color—Ya verás… que todo… va… a solucionarse…
Y cerró los ojos con una sonrisa imperturbable.
Anna se quedó estática mientras tomaba su mano. El pitido de alguno de los aparatos conectados a su cuerpo comenzó a sonar enloquecido, retumbando en su mente mientras todo lo que estaba a su alrededor perdía sentido.
Estaba muerto.
Asakura Yoh estaba muerto.
Desde su espina dorsal, el grito recorrió hasta salir de su garganta como si llevase años allí. Las enfermeras tomándola de los brazos y arrancándola del lado de Yoh, tuvieron que poner demasiada fuerza mientras preparaban un desfibrilador para intentar reanimarlo.
Era imposible. Ella lo sabía, él lo sabía.
Y volvió a la obscuridad absoluta.
…..
—El choque múltiple en el cual se vieron envueltos el futbolista Yoh Asakura y la actriz y cantante Anna Kyouyama culpa de un ebrio al volante… y en donde desgraciadamente el futbolista perdió la vida…
Anna miró la televisión que por inercia había encendido al entrar a la sala, habían pasado cuatro semanas de la muerte de Yoh y aun era noticia. Sobre todo para esos "rumores" que se soltaron después, sobre si Anna tenía un romance con Yoh, que si se habían peleado y ella huía de él… cerró los ojos, apagó el televisor.
— ¿Cuándo nos dejarán en paz? —susurró Hao yendo a la cocina, dejando las compras que recién había hecho.
Ella se negaba a articular palabra desde la muerte de Yoh así que Hao para nada esperaba respuesta a su pregunta. Comenzó a cocinar un poco curry pues Anna le gustaba.
Él cocinaba. Él limpiaba. Él hacía todo mientas Anna se dedicaba a vagar por todas partes como si hubiese perdido la cordura.
Le preocupaba, sí. Anna era una mujer demasiado fuerte y decidida para verla en ese estado… no sabía qué hacer.
Una noche después que le dieran de alta a ella, se recostaron los dos en la cama que como matrimonio compartieron con tanto amor. Porque sí. Ellos se habían amado demasiado.
Ella tenía la vista perdida en el techo mientras él le acariciaba los mechones dorados que se esparcían por la almohada. Comenzó a contarle entonces.
Comenzó a contarle todo. Cómo se había hecho pasar por su hermano porque desde que la vio se quedó prendado de ella y se enamoraba todos los días un poco más hasta que le pidió matrimonio. Aquel era un secreto que había guardado demasiado tiempo, creyó entonces que él no la merecía, que él era sólo un estúpido mentiroso y su matrimonio se basaba en una mentira estúpida… por eso comenzó a serle infiel… sonaba estúpido, sí, pero no tenía otra razón más que lastimarse a sí mismo de esa forma.
Algún día iba a contarle y tenía miedo de cómo reaccionaría ella. Pero Anna no se mostró sorprendida cuando le dijo todo eso… en realidad ni siquiera reaccionó así que no era muy fácil saber cómo lo había tomado.
Hao servía la mesa pensando justo en ese día. No sabía que pasaba en la cabeza de Anna… pero agradecía que le dejara cuidarla.
El divorcio se había detenido absolutamente debido a la condición de la rubia. Todos los proyectos de Anna se habían detenido por la misma razón, por eso los programas de chismes especulaban las razones de esto.
Decían que, ok, quizá le tenía mucho cariño a su cuñado pero quedarse en estado demencial era un poco exagerado tal vez. Así que todo el mundo sospechaba que hubo un romance entre la actriz y el futbolista.
El castaño cerró los ojos suspirando. Tomó el control del televisor y lo apagó avisándole a Anna que la cena estaba servida.
Cenaban en silencio. Hao ese día en particular no había sentido ganas de conversar con ella como lo intentaba todos los días aunque ella ni siquiera le mirase. Le contaba cómo había estado su día y de todos afuera.
Pero ese día en particular no había nada qué contar. El castaño simplemente se sentía a punto de rendirse porque ella no reaccionaría por estímulo de él, sino de su hermano, lo necesitaba…
—Estoy embarazada—susurró Anna. Era tan raro volver a escuchar su voz que Hao pensó que lo había imaginado. La miró sin dar crédito a sus oídos y fue entonces cuando ella le miró a los ojos, como si hubiese recobrado la consciencia para repetirle lo que obviamente él no había entendido— Le pedí que se acostara conmigo para que me olvidara de ti. Estoy embarazada de Yoh, Hao.
Él procesó lento esas palabras en su cabeza, una y otra vez. Se había acostado con Yoh y estaba esperando un hijo. Sí, eso había dicho ella, quien esperaba silenciosa pero muy atenta a su reacción.
Se paró de su silla, parecía exaltado. La rubia imitó su ademán dejando su cuchara en el plato y poniéndose de pie.
La abrazó. Simplemente la tomó entre sus brazos y la mantuvo así, firmemente un rato mientras ellas apenas le devolvía la caricia.
—Me asusta lo que dirá la prensa–suspiró cuando se separaron y él la miraba con un gesto que no podía interpretar—no me gusta la idea de que abrumen a mi hijo con estupideces superficiales…
—No tienen por qué decir nada. Porque será hijo de los dos, no tienen qué saber nada más…
Los labios de la actriz temblaron llenando su rostro de sentimientos que se había guardado tanto tiempo. Le pregunto si en verdad sería capaz de tomar a su hijo como de él.
Él simplemente no dudó. Por supuesto que sí, él no podía ser padre…
…..
Los trámites de divorcio se detuvieron hacía meses atrás. La vida había cambiado mucho desde entonces.
Anna y Hao habían ido a terapia, tenían que superar la pérdida, tenían que componer su matrimonio, hacía lo juraron por el nuevo ser que venía al mundo.
La noticia del embarazo de Anna corrió como una mecha siguiendo un camino de pólvora por los medios que no podían creer que todos los rumores habían sido sólo eso, rumores y que el matrimonio Asakura iba perfecto.
Se les veía paseando por la ciudad, se les veía comprando mil cosas para el heredero Asakura que al parecer era un varón, aunque eran sólo especulaciones porque captaron a la pareja viendo un trajecito overol de mezclilla para niño.
—Están armando mucho escándalo por mi bebé —suspiró ella el día en que el pequeño rubio llegó al mundo.
La prensa estaba enloquecida, todo un acontecimiento, todos querían conocer al hijo del nuevamente capitán del Real Madrid, que había llevado al equipo a ganar nuevamente la Champions League y seguro dejaría en un buen lugar al equipo japonés en el Mundial de ese año… y claro, el hijo de la actriz que desde tanto escándalo había sido buscada por miles de agentes intentando cuando se recuperara del embarazo, que firmara contratos para películas internacionales y soundtracks.
La suerte les sonreía sin duda. Ese bebé traía un ángel de la guarda.
Hao tomó al pequeño entre sus brazos. Sus cabellitos finos y rubios, su piel blanquecina y sus ojos negros azabache, era una preciosura definitivamente.
—Me gustaría nombrarlo Yoh… —suspiró mientras besaba la diminuta frente, haciendo que el bebé se moviera inquieto y feliz.
—Qué de mal gusto, Hao Asakura –remató ella mientras se incorporaba de la cama de su casa— Tengo otro nombre en mente.
Hao la miró interrogante. Claro se le hacía un buen detalle ponerle como su padre pero… era posible que pareciera en cierto punto, enfermizo. Así que le daba la razón a su esposa.
—Está bien. Lo llamaremos como decidas—el bebé se había dormido en sus brazos. Lo depositó en su cuna y regresó con Anna– Tendrás que presentarlo en un programa de chismes… —y dicho esto comenzó a reír.
Quién iba a pensar que seis meses después, el matrimonio Asakura presentaría a su hijo en la revista People.
Los dos miraban en la tele el reportaje sobre la revista que se vendía como pan caliente en los kioskos.
"–Pues la revista People ha logrado la exclusiva: conocer al heredero Asakura. Hermoso por cierto el pequeño niño que tiene el cabello dorado y los ojos negros de su madre y toda… absolutamente toda la cara de su padre… ¿No es maravilloso, Charleen?
–Claro que sí Alex, el pequeño Hana ha dado mucho de qué hablar, todo el mundo se pregunta qué decisiones tomará en el futuro con esos padres tan talentosos en lo que hacen.
Después de tantos dimes y diretes, el matrimonio Asakura salió delante de los múltiples problemas que se presentaron en tan poco tiempo, ahora son un matrimonio sólido y tienen un precioso bebé combinación perfecta de ambos.
–Hasta su nombre Charleen, Anna escogió su nombre combinando el de su marido y el de ella… ingenioso… ¿No?"
Anna sonrió.
—Esos estúpidos…—susurró mientras le daba un poco de agua a Hana en su biberón— Al menos no se les ocurrió que Yoh y Hao se escribe con el mismo kanji… que bien que no hablan japonés…
—Te viste muy lista de hecho… —el castaño recargó su mentón en su mano derecha mientras la miraba. Ella le devolvió la mirada sin descuidar al bebé—Pero al menos no especulan sobre que Yoh y yo somos gemelos así que aun si se parece a él… se parecerá a mí… —se acercó a su esposa, era un tema raro de hablar a decir verdad.
Ella se quedó pensativa. Era el destino el que había llevado a Yoh a sus vidas… su vida ahora era perfecta.
Los problemas con Hao se solucionaron. Ambos fueron francos el uno con el otro y lograron revivir ese amor que ni siquiera estaban tan conscientes de tenerse. Ahora era madre, lo cual anhelaba en silencio junto con Hao sabiéndose estéril él.
Él estaba muy feliz con Hana.
Definitivamente toda la tragedia tuvo qué pasar…
—Ya casi no hay leche—suspiró Anna después de dejar a Hana en su cuarto y regresando con su esposo al sillón de la sala.
—Mañana sin falta —contestó él sonriendo.
¿Mañana sin falta, eh? Curiosa oración, pensó Anna mientras recibía a Hao en sus brazos y se acomodaban recostados en el estrecho espacio del sillón carmesí. La hacía recordar tiempo que le sabían agrios y remotos.
Pero no más. Ahora era feliz… y deseaba que donde quiera que Yoh en el cielo estuviera, también lo fuera.
Pensar que todo comenzó con esa simple oración: Mañana… mañana sin falta.
Fin.
Comentarios del autor:
Ya sé que es muy tarde y ya sé que perdí lectores ah y ya sé que es posible que nadie lea esto pero quería terminar el fanfic, rayos! XDD muchas gracias a los que esperaron este capítulo durante años… lamento decepcionarlos XD
Agradecimientos a los lectores que quedaron:
Love Anna
Nadesco
Ossalia
Hime Kurai
Kai M. Kyouyama Asakura
Tinavb
Naliamel
Ludy Phorsha
Annita Kyoyama
Elpatolocosisi
Seyram Asakura
Lemon Pie Lover
Green P Hime
Dr. Patrick O A'Sakura
Un saludo
Y… que los ilumine la eterna luz! =D
