Disclaimer: Todos los derechosreservados para mi escritora británica favorita: J.K Rowling.Warner Bross & Salamandra. La historia es de mi completo terreno.

Dedicación: A todos y a nadie. A todos porque sé que hay muchas personas anhelando que estos dos acabasen juntos. Y, a nadie porque sé que no toleran a una de mis parejas favoritas. A PC, que aunque sé que no me estás leyendo, eres tu mi más grande inspiración al escribir. Ágape. Disfruten de la lectura, como lo he hecho yo escribiendo.Dejen sus Reviews y yo seré muy feliz. Gracias.

"Un Amor Casi Imposible"

Capitulo Trece.

"Tú y yo"

Fred se mira en el espejo y sonríe otra vez sin poder evitarlo. Se pasa el peine por sus rojos cabellos una vez más y vuelve a sonreír.

-Todo saldrá de maravilla esta noche. —le dice a su reflejo del espejo del baño y se permite viajar al pasado durante unos instantes recordando a su preciosa castaña...

Nunca pensé que fuera tan difícil vivir sin ti, Hermione.

Fue solo un mes, Fred. —le respondió la castaña con una tímida sonrisa en el rostro.

¿Enserio? —preguntó en un susurro Fred, viéndola a la cara. —Sentí que fue una eternidad sin ti. —susurró de nuevo, ahora cerca de su oreja y Hermione se apretó más hacia él. Fred disfrutó de su aroma y de su cercanía, de la calidez y resplandor que despedía todo su cuerpo y se mantuvo alerta, esperando el momento en que Hermione se separara de él y comenzara a gritar que todo eso está mal… pero pasaron unos minutos eternos así, frente con frente, muy juntos y ella no hizo ademan de separarse de él. — ¿Quieres ir conmigo al Baile? —preguntó Fred sin pensar, con los ojos cerrados.

Hermione soltó una risita divertida, y cuando Fred abrió los ojos, vio a su castaña con una mirada determinaba y desafiante.

¡Ah! Pero si pensé que querrías ir con esa descendiente Veela, ¿Cómo se llamaba? ¿Gina?—frunció el ceño, fingiendo no acordarse del nombre.

Jenna, y no es una Veela.

No lo es, pero bien que coqueteas con ella, Fred Weasley. —atacó Hermione y Fred rió.

Pensé que no estabas celosa, entonces sí me prestas atención…

¡Pero si no estoy celosa! —gritó Hermione y Fred le besó la nariz y luego la boca, pero ella se separó. — ¿Ya la has besado? —preguntó mordazmente ella, sujetando el rostro de Fred y viendo en su mirada si mentía o no. Fred no respondió por quedarse hipnotizado con el agarre y la mirada de Hermione.

¡Lo has hecho! —dijo en vos alta Hermione, decepcionada y se separó de él y dio media vuelta alejándose de él. Hermione se estaba comportando como una novia celosa y eso a Fred le encantó.

Yo, —comenzó a hablar Fred—los únicos labios que he besado y siempre deseo besar—se acercó por detrás de Hermione y la rodeó con sus brazos por la cintura—son los tuyos, Hermione. —y acercó su boca a su oído. — ¿Cuándo vas a entender que tu y yo debemos estar juntos? —le susurró despacio con los ojos cerrados, y la sintió temblar y también sintió como Hermione se dio la vuelta y lo agarró por el cuello.

Juntos de todas las maneras humanas posibles, Fred. Juntos. —susurró como respuesta Hermione y ahora fue el turno de Fred de temblar ante las palabras de la castaña. Fred estaba aun tan sumergido en esas palabras que no vio venir los labios de Hermione, hasta que estos chocaron contra los suyos, salvajes y desesperados. Reclamó la misma pasión que Hermione le dio en ese beso. Hermione ya no le hacía caso a su cabeza. Ahora su corazón mandaba en todo su ser, y ella supo de alguna u otra forma que de otra manera, sin Fred nunca hubiera podido alcanzar la felicidad.

Deseó tanto a Fred en ese momento que no le dio pena morder su labio inferior y reír divertida cuando él se quejo de dolor. Lo miró enamorada, apasionada y feliz. Y Fred se enamoró más de esa castaña sabe-lo-todo. Se enamoró más cuando sintió como ella lo deseaba tanto o igual que él. Fred quiso hacerle una propuesta incestuosa a Hermione cuando le mordió el labio, pero se contuvo porque supo que no sería lo correcto… ni el lugar tampoco. En cambio, sonrió feliz y deposito un beso en su frente.

Entonces, ¿quieres venir conmigo al Baile? —preguntó Fred de nuevo.

Quisiera pero…

Pero Ron. —replicó Fred, suspirando y rodando los ojos.

Dame un poco de tiempo, Fred.

Hermione se soltó de Fred y se fue hacia la salida. Él no la detuvo porque sabía que ese no era final de absolutamente nada. En eso, Hermione se volteó y corrió hacia Fred, y lo besó una vez más.

Te extrañe tanto.

Yo también. —rieron los dos. —Tengo una idea. —pensó en vos alta y captó la atención de Hermione, pero no se la dijo. —Tú ve al baile con tu noviecito ese pelirrojo.

¿Tu?

No, el otro. —frunció las cejas molestó. Y Hermione rió, lo tomó de la cara y lo besó. —Yo iré con Jenna

¡De ninguna manera! —protestó ella. Y Fred se encogió de hombros. —De acuerdo pero… no la beses, ni la toques, ni la mires como lo haces conmigo…—dijo en un tono dulce y suplicante, que derritió por completo a Fred. Y luego añadió: —O te mataré, Fred Weasley.

Lo besó y lo mordió levemente una vez más y se fue corriendo hacia la salida.

Esa mujer me trae loco. —suspiro Fred, tocando su labio mordido.

— ¿Fred? —pregunta Harry, tocando la puerta del baño y Fred sale de su ensoñación, sacude la cabeza ligeramente con una sonrisa de suficiencia. Fred sale del baño.

—Que sexy, Harry. —lo alaga Seamus en broma, que se está arreglando frente a un espejo de la habitación. Harry lleva un traje parecido al que uso en el Baile de los Tres Magos, pero ahora le queda completamente diferente porque ahora Harry es mucho más alto, más fuerte y mucho más apuesto. Harry sonríe divertido.

—Es mío, Seamus. —protesta Fred. —Búscate otra cara-rajada, ¿de acuerdo? —bromea y los tres ríen.

— ¿Perdona? —pregunta ofendida Ginny que acaba de entrar a la habitación. Seamus suelta un silbido al ver el hermoso conjunto que lleva la más pequeña de los Weasley. Harry y Fred lo fulminan con la mirada y Ginny ríe con suficiencia al saber que ese hermoso vestido rojo le queda perfecto; largo y suave, dejando muy en claro que Ginny tiene un cuerpo esbelto, curveado y atlético. Y su cabello de un rojo fuego que siempre lleva suelto ahora lo tiene recogido en un chongo muy suave y simple que deja caer uno que otro tirabuzón por su espalda semi-desnuda.—Pero Harry es mío, hermano.

Harry la toma de la mano y les guiñe un ojo a sus dos amigos, feliz.

— ¡Como sea! —dice Fred y frunce la boca. —Te ves bien, hermanita—la alaga y la mirada detenidamente y Ginny sonríe. —Pero…—el gemelo se voltea hacia su cama y coge una sabana sin doblar. —Te verías mejor con esto encima. —y se la tira de lleno en la cabeza.

Seamus estalla en carcajadas y Harry se está reprimiendo las suyas. Fred se cruza de brazos y sonríe cínicamente. Ginny se quita de inmediato la sabana y Harry la ayuda. Ginny frunce el ceño y le espeta desdeñosamente a su hermano:

—Pues tú, Fred te verías mejor con una bolsa en la cabeza.

— ¡No lo creo! Todas las chicas te odiarían por privarlas de mi autentica belleza y genialidad. —remata Fred y Ginny bufa molesta.

—Harry, luego te veo, ¿sí? Mientras iré con Hermione…

— ¿Hermione? —voltea la cabeza rápidamente Fred y Ginny y Harry lo miran interesados. —Eh, yo… —carraspea y da gracias a Merlín que Seamus este ahora mismo en el baño. Ginny ignora a su hermano y mira a Harry.

—Sí, creo que la vi con Ron. ¡Se están llevando de maravilla! —dice maliciosamente Ginny, le da un beso a Harry y se va. Fred la fulmina con la mirada y luego Harry aplaude y grita:

— ¡Apúrense, señoritas! Faltan menos de veinte minutos para que comience la fiesta.

Todos le dirigen una mira al hermoso cuerpo de Ginny Weasley. Algunos chicos de cuarto año suspiran al verla caminar, otros le mandan miradas de deseo. Unas chicas le sonríen cuando sus miradas se cruzan y Ginny trata de actuar lo más natural del mundo. Otras chicas la miran con odio, envidia y con ganas de mandarle hechizos porque saben que sus vestidos no son ni la mitad de bonitos o no tienen su esbelto cuerpo. La más pequeña de los Weasley es el centro de atención de todo Hogwarts… por ahora.

Ignorando las miradas envidiosas o llenas de pasión por algunos chicos, Ginny saluda con una sonrisa a las personas que conoce y se dirige hacia la Sala Común de los Delegados. Hermione le había dicho que Draco ya no estaría ahí cuando ella llegara, así que no debería haber ningún problema. Ginny esta tan emocionada por conocer aquella fantástica Sala Común y tan segura de que Draco no estará ahí, que cuando llega y abre la puerta y unos fríos ojos grises se topan con los suyos, se queda de piedra.

—Ginny-susurra Draco, cuando casi choca con Ginny. Draco abre los ojos sorprendidos ante tanta belleza, le es imposible no recorrer su cuerpo con la mirada. Draco se queda mirando los carnosos labios de Ginny. Están más rojos de lo normal e hinchados al propósito.

—H-hola, Draco. —saluda Ginny, en un débil susurro y con mucha timidez. Draco quiere reír ante su reacción, ¿era cierto que se comportaba de esa manera después de todo lo que habían hecho en su mansión?

Gracias a Merlín, según Draco, Pansy Parkinson estaba detrás de él. El rubio suspira aliviado y por primera vez se alegra por la presencia de Pansy, su "novia". El rubio estaba pensando seriamente en terminar con aquella chica, en cierto punto, la odiaba. ¿Por qué estaba con ella? Oh, sí. Por Narcisa, su madre. Ella siempre le decía que Pansy era pura, de buena familia y muy linda… y con mucho dinero. También, de no haber estado Pansy, él ya se hubiera abalanzado hacia los labios de Ginny.

— ¿Por qué paras, Draco? —pregunta Pansy, impaciente y abre por completo la puerta. Draco se hace un lado y deja relucir a Ginny, esta frunce las cejas automáticamente y Pansy la examina de pies a cabeza; odiándola por su vestido, por sus zapatos, por su peinado, por su maquillaje, ¡por todo! Pansy lleva puesto un mini vestido verde escarlata y tacones negros. Muy simple para el gusto de Draco. —Vaya, Weasley. —Dice Pansy, envidiosa, sonríe socarrona y se cruza de brazos, lista para soltar la bomba. — ¿Tus padres tuvieron que asaltar todo Gringotts para poder comprarte todo ese conjuntito?

¡Bang! Ahí estaba la gota que derramaba el vaso y la paciencia de Ginny y Draco.

—Pansy, no te permito que…

— ¡No, Draco! No necesito que me defiendas, —ruge Ginny —no necesito que intercedas por mi—sus ojos destellaban furiosos. —Y menos con alguien tan…—ahora es el turno de Ginny de mirar de pies a cabeza a Pansy. —En fin, tampoco necesito aclarar que este vestido me lo ha regalado mi novio Harry. Que, déjame decirte es un caballero, un novio perfecto. Algo, Pansy, que tú jamás tendrás. —dice Ginny cruelmente y harta de los insultos de Pansy.

Y más que herir a Pansy, el más herido de toda esa discusión es Draco. Pansy se queda por primera vez sin palabras y sale bufando muy enojada de la Sala Común. Draco no la sigue de inmediato, se queda de pie ante Ginny, observándola. Se acerca a ella y se detiene a escasos centímetros, ¿por qué Ginny no se daba cuenta que Draco la amaba enserio? ¿Qué con su indiferencia lo estaba matando? Draco alza la mano y hace ademan de tocarle la cara a Ginny, pero ella retrocede. Draco retira la mano herido.

—Diviértete con tu novio perfecto. —le susurra con fiereza en su oído y se va.

Ginny da un largo suspiro y se dirige hacia la habitación de su amiga Hermione, que según ella le había dicho estaba subiendo las escaleras. No se permite pensar en Draco ni en la tierna mirada que él le dirigió a lo último. Él solo quiere su cuerpo, no su corazón. Sacude la cabeza y no piensa más en Draco.

— ¿Hermione?

— ¡Ginny! Pensé que ya no vendrías o que se te había olvidado venir… o que te habías perdido. —dice la castaña muy emocionada, mientras batalla con su varita mágica y su cabello. Ginny puede observar que en su tocador hay unos líquidos de colores espantosos y peines de todos los estilos. Ginny ríe ante tanto entusiasmo por parte de su amiga.

—No, nada de eso. Solo que me entretuve con Draco y su… espantosa noviecita. —dice Ginny, y se acerca a Hermione, para ayudarla a peinarse. Hermione ya había hecho lo propio con Ginny, ella y Harry habían escogido el vestido para Ginny y Hermione la había maquillado y peinado.

— ¿Pansy de nuevo aquí? —frunce la boca Hermione. —Le he dicho miles de veces a Draco que no la deje pasar, ¡pero es necio!

Ginny asiente con la cabeza y no dándole mucha importancia a lo que dice Hermione de Draco, lo que menos quiere ahora es pensar en ese rubio.

—Oye, Herms. —dice Ginny y se aleja para ver como ha quedado el cabello de su amiga, sonríe al ver que ha quedado como ella planeaba. — ¿Por qué Fred pregunta mucho por ti? —Ginny mira al espejo cuando hace la pregunta y observa la reacción de Hermione. Ella se sonroja violentamente y ríe nerviosa.

— ¿Qué? —se hace la desentendida y finge concentrarse en su cabello. — ¿Fred? ¿Por mi? —ríe histéricamente. —Ah, debe ser porque quiere ayuda con… Jenna. —escupe su nombre y se encoge de hombros.

—Oh, pero entonces debe pedirle ayuda a Luna, ¿no crees? —comenta Ginny audazmente y Hermione tuerce la boca, nerviosa.

—Sí, exacto. Eso mismo le dije yo. —dice cortante.

—Oh, bueno. —dice no muy convencida Ginny y frunce las cejas. —Toma, Herms. —y le da el vestido que está dentro del una bolsa protectora. —Te veo en un rato, amiga… y Fred también. —ríe divertida al ver la expresión de espanto de su amiga. Ginny le guiñe el ojo y sale de su habitación.

¿Sería posible que Ginny supiera algo? Hermione abre los ojos asustada, ¿Harry le habría dicho algo? No, él no podría haberle dicho nada. ¿Draco? Ese rubio, ¿le pudo decir algo a Ginny? ¿O era tan obvio el amor que se tenían ellos dos y ya casi todo el mundo se estaba dando cuenta?

Hermione suspira un par de veces y se mira en el espejo. Su cabello esta suelto con muchos tirabuzones bien definidos, con un hechizo ha hecho que su cabello parezca castaño muy claro y se ha puesto un maquillaje muy suave y angelical. Tiene puesto su bata de bañar, mira la bolsa protectora de su vestido y sonríe de lado. Ella estaba decidida a cambiar por Fred, estaba lista para escuchar a su corazón y ya no le importaría lo que gente diría a sus espaldas. Ahora solo eran ella y Fred.

Fred mira el gran trabajo que han hecho los prefectos y su adorada Hermione. El Gran Comedor está irreconocible y con un ambiente muy alegre. Todos los alumnos de Hogwarts están ahí y los profesores igual. Fred ríe y brinca de felicidad cuando ve a su gemelo entrar por las grandes puertas del Gran Comedor. Le da un fuerte abrazo y le golpea la cabeza. Los dos se sientan en una de las mesas redondas y blancas que hay por todo el lugar. La Sra. Molly queda encantada con los arreglos florales y con las luces opacas y alegres que hay ahí. Y rompe a llorar cuando va hacia la pared donde se encuentran las fotos de "Los caídos" El Sr. Weasley la abraza y la consuela y hace que se siente en una de las mesas cuadradas y aparece mágicamente una copa de agua. Bill y Fleur Weasley bailan en la pista sin importarles ser los únicos. La música es suave y melancólica. Ron y Luna están parados en la puerta del Gran Comedor, para señalar los lugares de los invitados. Ron está impresionado con Luna Lovegood, ella tiene un vestido de colores y extravagante, pero hay algo diferente en ella, según Ron, que te hace querer verla todo el tiempo. Los Slytherin están con los de Ravenclaw, muy lejos de los Gryffindor y los Hufflepuff. Los padres de familia están justo después de los trabajadores del Ministerio de Magia y luego se ubican los profesores de Hogwarts.

Fred está mirando por todas partes en busca de Hermione cuando unos ojos verdes se interponen ante él.

— ¡Fred! —dice emocionada Jenna. Se ve bastante atractiva en ese vestido negro que lleva puesto. Sus grandes ojos verdes resaltan y su cabello lacio y negro la hace ver mucho más Veela que nada. Su vestido es ceñido por el pecho y englobado desde la cintura hasta un poco más de las rodillas.

—Hola—saluda con una sonrisa Fred, sin dejar de buscar a Hermione con la mirada. —Te ves muy bien, Jenna. —dice cortésmente Fred, sin mirarla si quiera.

— ¿Buscas a alguien? —dice una cantarina vos detrás de él. Y Fred no puede creer lo que ve cuando se da la vuelta.

Hermione lleva puesto un vestido color crema-blanco-rosa. Fred no sabe describir su color. Pero el vestido le queda precioso, y su cabello esta suavemente acentuado a su rostro angelical. Su vestido le llega hasta las rodillas, lo cual deja a relucir sus pierdas y sus tacones plateados. El cuello del vestido es rectangular y sin mangas. Sus labios están de un color rosa y Fred imagino que su sabor sería delicioso. No sabe que decir cuando Hermione se acerca hacia él. No sabe lo que pasó con Jenna, ahora sus ojos solo ven a un ángel que se dirige hacia él. Abre la boca para decir algo pero sin saber que, la vuelve a cerrar. Hermione ríe tiernamente y Fred se siente desfallecer ante ese sonido tan tranquilizador para él. Sin poder evitarlo, la mira de pies a cabeza y se sonroja al ver que Hermione lo observa atentamente.

—Estás preciosa, cariño. —dice Ron, detrás de ellos.

Todo el mundo de Hermione y Fred se viene abajo y todos los sonidos son audibles ahora. Ron ha explotado su burbuja de felicidad sin saberlo. Hermione frunce las cejas un poco y Fred quiere gritar para decirle que no hay problema, que su rostro no puede estar serio, triste ni enojado. Un ángel como ella solo puede sonreír, reír y ser feliz.

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Soy una muggle, perdón. Me tarde demasiado, ¡manden los mutos! Los merezco , en fin, aquí el capitulo trece. ¡Por las barbas de Merlín! Nunca pensé hacer tanto de esta historia y todo gracias a sus favoritos, seguidores y comentarios. Oh, cuanto apoyo que de verdad agradezco. Ya tengo el epilogo, pero aun no quiero terminarla ¿Qué hare sin Fred? Estoy pensando seriamente en no terminarla hasta que sean 123456789 mil capítulos… ah, no verdad? Jajaja xd todo depende de cómo se comporte Draco y Ginny, si se portan mal, chance y la continuo pero si no, termina, ¿me explico? No, ah que mal

Como se habrán dado cuenta, soy un asco describiendo vestidos, no es lo mío. Pero quise darle a Hermione un vestido tierno, de princesa. Espero que les guste y prometo no tardarme tanto con el próximo capítulo. Espero sus Reviews y si les gusta esta historia COMPARTANLA, por favor. Un besazo, ¡chao!

LunaHHr