Disclaimer: Todos los derechos reservados para mi escritora británica favorita: J.K Rowling. Warner Bross & Salamandra. La historia es de mi completo terreno.

Dedicación:A todos y a nadie. A todos porque sé que hay muchas personas anhelando que estos dos acabasen juntos. Y, a nadie porque sé que no toleran a una de mis parejas favoritas. A PC, que aunque sé que no me estás leyendo, eres tu mi más grande inspiración al escribir. Ágape. Disfruten de la lectura, como lo he hecho yo escribiendo. Dejen sus Reviews y yo seré muy feliz. Gracias.

Advertencia: Este capítulo contiene ciertas escenas con una levísima insinuación sexual. Se pide entera discreción. Ya están advertidos. No menores de quince años.

P.D. Aunque yo tenga quince; déjenme soy una maldita pervertida.

P.D 2. Pero solo con Fred… y Draco, Edward, Jace, Cuatro, Harry, Jasper, Emmett, Chuck…

P.D 3. ¿Son muchos? Eso que no mencioné a Dang Walker, a Alex (Química Perfecta) al otro lindo Alex (Delirium), Julián y el Sr. Darcy… Oh, Señor, tus adorados personajes ficticios muy perfectos me hacen una pecadora… perdonen, estoy feliz xD

"Un Amor Casi Imposible"

Capitulo Quince.

"Es tiempo de olvidar y volver amar."

—Ron, cariño…—el aludido no hace caso y sigue con la mirada perdida en el horizonte. —Ronald Weasley, ¿me haces el favor de escucharme, jovencito?

— ¿Qué es lo que desea mi linda y molestosa madre? —pregunta Ron sin mirar a la Sra. Weasley. Ella medio sonríe y con mucho trabajo se sienta a su lado, en el césped.

—Que mi hijo sea feliz. —responde la Sra. Weasley y pasa su brazo alrededor de su hijo. Ron no hace ademan de querer soltarse, al contrario, él se acomoda y se deja acariciar por su madre. Ron no responde nada y solo suspira. —Hace mucho que no dejas que tu madre te abrace así. ¿Tendrá que ser cada vez que te rompan el corazón, cariño? —dice en tono bromista y Ron hace un mohín entre molesto y triste. —Oh, lo siento tanto, hijo. Lo que yo daría para que no tuvieras que pasar por estos malos ratos. Pero son cosas de la vida. Tropezones, caídas profundas y muchas, muchas pruebas para que finalmente… podamos ser recompensados con una felicidad plena y bien merecida.

—Yo ya tenía mi felicidad, mamá. —interrumpe Ron, pegándose más contra su madre. La Sra. Weasley lo abraza más y le comienza hacer cariñitos en el cabello. Suspira.

—Nunca te vi completamente feliz, Ron. —contradice seria la Sra. Weasley y Ron se separa de ella para mirarla. —Es enserio, hijo. Al principio, tus ojos tenían un leve brillo especial y los de Hermione también…—se detiene, pensando que el solo nombre de Hermione le pueda molestar a su hijo. Pero Ron quiere seguir escuchándola. —Pero luego y muy repentinamente cuando ella te veía en sus ojos solo pude ver gratitud, mucho cariño y… culpa. Y puede que me lo niegues, hijo, pero yo sé que tu ya sentías que estabas perdiendo a Hermione.

—Pensé que algo estaba haciendo mal, mamá. —dice muy apenado Ron.

El corazón de la Sra. Weasley se parte por la mitad al ver la cara de sufrimiento de su hijo. Siente cierto coraje por Hermione, pero… a ella le paso lo mismo. Hace mucho tiempo, la Sra. Weasley tuvo un novio antes que Arthur Weasley. Molly pensaba que amaba a Ignacio como a nadie y él a ella y entonces… conoció a Arthur Weasley, tan distraído y dulce como lo es hasta la fecha con ella. Se ponía en los zapatos de Hermione y no la podía culpar. Cuando el verdadero amor de tu vida llega a ti, lo demás esta de mas. Y ahora, con mucho pesar de admitirlo su hijo estaba de más. Aunque claro, la Sra. Weasley estaba muy segura de que Ron pronto, muy pronto encontraría a una muchachita adecuada para él y que lo pueda hacer completamente feliz, aun más que Hermione. Así como Ignacio encontró a Aurora. Ron es divertido, noble, detallista, romántico…

—Te aseguro que lo que sientes ahora es temporal. Muy pronto llegara alguien que te sepa amar con todas, todas.

Ron trato de sonreírle. Hace mucho que no platicaba así con su madre y menos que se dejaba hacer cariñitos sin que él se quejara o le dijera que no lo tocara. Se sintió de seis años otra vez, así como cuando se caía y su madre iba con él a calmar su "dolor". Ahora estaba aquí, calmando el dolor de su corazón y no pude sentirse más que afortunado.

—Luna me parece una vecina encantadora. —dice la Sra. Weasley como quien no quiere la cosa.

—Mamá…

— ¡Y le encantan mis comidas! —dice alegremente.

—Mamá…

—Y sobre todo, Ron. Ella te ama.

Ron iba a protestar pero esa afirmación lo calló. Luna lo ama. Y desde diciembre se han vuelto muy cercanos. Con ella se siente bien, se siente diferente. Siente que puede ser él mismo sin que lo rechacen y lo mejor, que Luna solo lo ama a él.

…..

—Draco, me dijeron que querías hablar conmigo. —anuncia su entrada Pansy Parkinson.

Draco, que está sentado en un elegante sillón de una de las habitaciones de la Sala Común de Slytherin en las mazmorras, le da un trago a su bebida. Sus movimientos son suaves y arrogantes. Su mirada es fría y le sonríe con malicia a Pansy.

‹‹ Este será un golpe bajo para tu ego, cariño.›› piensa mientras ve como Pansy se adentra a la habitación.

—Tengo entendido que nuestros padres tienen ciertos planes para nosotros. —comienza hablar Draco, tranquilo y con la mirada en su Whisky de Fuego. Pansy se cruza de brazos y trata de no sonreír, ella sabe de qué planes habla él. — ¿Estas al tanto de ello?

—Claro que sí, cariño. —dice Pansy, tratando de mostrarse entusiasmada. No ama locamente a Draco… ¡pero es un Malfoy! Según su madre, ella debería estar muy agradecida que el señor Lucius Malfoy la haya elegido a ella como futura prometida de su hijo. El único heredero de toda la riqueza Malfoy. Eso estaría bien, estaría en un estatus social muy alto. Y Draco no es feo y es muy bueno en la cama. Con el tiempo ella podría tomarle un amor sincero, si Draco ponía de su parte, ella sabía que las cosas podrían realmente funcionar…

—Bueno…, pues eso no va a suceder jamás. —dice él de sopetón. Pansy siente como un balde de agua fría es tirado por encima de su cabeza. Esperaba escuchar muchas cosas menos eso. No puede evitar la cara de sorpresa y humillación que tiene en ese momento. Draco, recordando los ojos cálidos de Hermione, voltea a ver hacia otra parte para darle cierto espacio a Pansy.

—No, Draco. Eso no te lo puedo permitir. Me has hecho muchísimas cosas y te he soportado todas. Pero esta no. —dice ella con fiereza, acercándose a él y limpiándose las lagrimas con violencia. Él no la mira. Ojalá que ella nunca se hubiera acostumbrado tanto a él. Sería mucho más fácil. —Y esto no es cuestión de mi ego, Draco, como de seguro tú piensas. De verdad te quiero.

Eso fue suficiente para Draco.

—Sabes que yo no tengo sentimientos. No tengo corazón.

— ¡Para esa estúpida Weasley sí! —grita ella, desesperada. Él no dice nada, ya no defiende a Ginny. Ya no tiene sentido hacerlo. Draco sabe muy bien que Ginny nunca le perteneció. Le costó más de un año entenderlo. —Aparte, tu padre te dio una orden. Tienes que hacerle caso a tu padre.

Pansy ya estaba desesperada.

—Sucede, Pansy, —se para y camina hacia ella y la mira con frialdad. —que yo nunca he hecho lo que ellos me ordenan. Y, cariño, no haré por ti una excepción. —dice serio y luego le lanza una sonrisa cínica. Pansy se siente humillada, destruida y utilizada.

Le lanza la bofetada más fuerte que ha dado en toda su vida. Tanto que la mano le duele y se aleja de él. Draco abre desmesuradamente los ojos y hace ademan de acercarse a ella. Pansy retrocede temerosa.

— ¡LARGO DE AQUÍ! —grita Draco, con una mejilla muy roja. Ella se va corriendo entre sollozos.

Draco se vuelve a sentar y mira hacia la nada y es cuando se permite pensar en por qué ha decidido terminar con Pansy y con ese estúpido plan de casarse.

Ella jamás podría hacerlo feliz. Él jamás podría hacerla feliz. Y Draco ya está harto de ser miserable. Él quiere una oportunidad de ser feliz y le está dando una oportunidad de serlo a Pansy, con alguien más…

…..

— ¿Ron? —llama a la habitación del pelirrojo. Nadie le contesta. — ¿Ron? Por favor, déjame entrar. —súplica la castaña con vos ya preocupada. Hace quince minutos que está intentando que Ron le abra.

— ¿Hermione? —es él, subiendo por las escaleras. Ella lo mira sobresaltada. Mira la puerta de la habitación de Ron y luego lo mira. Se siente estúpida al pensar que ha estado parada quince minutos hablándole a nadie.

—Pensé que estabas en tu habitación. —dice ella como respuesta. Ron frunce un poco las cejas. Ya han pasado siete meses desde que ella y él no son absolutamente nada. Y durante esos siete meses le ha perdido el amor que él creyó que sería eterno, pero aun hay algo que le atormenta cada vez que está cerca de ella.

‹‹No, no le he perdido amor… simplemente este se ha transformado.›› se corrige Ron.

— ¿Hace cuanto que estas aquí? —pregunta él y se acerca a ella. No está intimidado y eso a Hermione le alegra.

— ¿En tu casa? Llegué hoy por la mañana.

—No, en la puerta de mi habitación.

—Oh…, —Hermione se sonroja levemente. —llevo quince minutos llamándote. —admite avergonzada. Ron se ríe. Hermione se ríe. Se miran y Hermione sin poder evitarlo se lanza a sus brazos y comienza a llorar.

—Hey, tranquila…—dice él, sintiéndose extraño de tenerla nuevamente entre sus brazos.

—Ron, yo lo siento tanto. No me habías dejado disculparme personalmente y no creí que esa carta fuera suficiente. Hemos compartido tantas cosas y yo fui tan estúpida contigo. Tu lo único malo que hiciste fue enamorarte de mí. Yo… soy una mala persona. Y entiendo que no me quieras perdonar, ni siquiera ver…

—A ver, para de llorar. —la aleja de su pecho para poder tomarla de su rostro con ambas manos. Hermione lo mira avergonzada. —Todos cometemos errores y eso era algo que yo no comprendía al principio. Nadie es perfecto y mucho menos cuando lo mezclamos con el amor, Hermione.

—Pero siempre está la sinceridad…

—El amor nos vuelve ciegos y tontos. —la calla él nuevamente. Hermione deja de llorar y solo solloza suavemente. —Lo que me hiciste no estuvo bien, pero tampoco puedo vivir como la victima para siempre. Y no podemos alejarnos porque antes que nada fuimos amigos y eso, según yo, está por encima de todas las cosas. Eres mi mejor amiga y no quiero perderte en esa manera.

—Necesito escuchar de ti que me perdonas, Ron. —dice ella y cierra los ojos, esperando lo peor. Siente como Ron le suelta el rostro y suspira profundamente.

—Te perdono, Hermione. —dice muy quedito él y entonces, Hermione abre los ojos. Ron no la está mirando, así que ahora es el turno de Hermione de tomarlo por el rostro. Los ojos de Ron son pacíficos. Sinceros. Ella le sonríe y lo abraza nuevamente.

—Gracias, Ronald. Necesitaba estar bien con una de las personas más grandiosas de mi vida. Tal vez te cueste creerlo por lo que te hice pero… eres maravilloso. Jamás lo dudes, por favor.

Ron sonrío. Hermione también. Y Fred suspira tranquilo de ver al fin a su hermano contento. Y desde luego, ahora Hermione no tendrá esa mirada avergonzada y culpable. Ahora podrán ser completamente libres y felices. Juntos. Fred sigue subiendo las escaleras para ir a su habitación sin hacer el mínimo ruido para no interrumpirlos.

—Hey, hermanito. ¿Qué te trae a tu humilde y caótica habitación? —pregunta George, y Fred puede escuchar su molestia. —Pensé que ya vivías con la castaña. —dice él, con reproche.

—Con Hermione. —lo corrige. —Y algo así, gemelito. ¿Pero, a caso no puedo venir a visitar a mi guapo hermano? —pregunta sarcástico Fred, cruzándose de brazos y sin entrar completamente a la habitación.

— ¡Ah! ¿Ahora si soy tu hermano guapo? Mira que…

— ¿Estas celoso de Hermione?

—No, ni que fuera tu noviecita como para ponerme celoso. —responde George, enojado y se cruza de brazos. —Lo que no entiendo es cómo tu puedes dejar la tienda tan descuidada cuando sabes todo lo que nos costó crearla, abrirla y hacerla famosa.

Fred se aguanta las ganas de reír. Su hermano gemelo está celoso de su prometida. Es falso eso de que ha descuidado la tienda, ya que, gracias a su buen humor (causado por Hermione) nuevos inventos han surgido de su cabeza y eso ha elevado mucho las ventas. Es cierto que casi no va a Sortilegios Weasley, más que en la noche para ayudar a Wendy a cerrar y hacer el inventario del día.

—Dices que, ¿la he abandonado? Voy todas las noches. —se defiende Fred.

George se ríe histéricamente.

— ¡Y con eso ya te llevas todo el crédito! ¡No, hermanito, no! A partir de ahora, tienes que estar ahí, mínimo cinco horas y hacer bromas conmigo como solíamos hacer antes… o te despido.

— ¿Me despides dices? George, ¿qué pasa? —pregunta Fred, con las cejas casi uniéndose por completo y la frente arrugada. Se acerca a su hermano y este suspira cansado.

—Extraño a mí hermano. Eso es todo. —responde quedito y sale de la habitación.

Fred lo toma del brazo al pasar y lo abraza.

—Te extraño, George. Prometo pasar más tiempo contigo, estúpido. Solo para demostrarte que de los dos soy el más guapo.

Fred escucha reír a su hermano y sabe que está perdonado.

—Vayamos a retar a Harry y a Ron…

—Sí, ganarles en el Quidditch. Lo extrañaba.

Los Gemelos se dirigen a la cocina Weasley.

— ¡Hey, Hey! —grita George al ver que todos están en silencio. Hermione esta entretenida con un libro de Alquimia que le ha regalado Fred la semana pasada. Luna y Ginny se ven muy alegres platicando en una esquina de la pequeña sala. Harry y Ron están entretenidos jugando a los Naipes Explosivos. La Sra. Weasley teje tranquilamente y el Sr. Weasley se encuentra trabajando.

Todos miran a los gemelos con sorpresa. Los Naipes explotan en las narices de los chicos y sus narices quedan chamuscadas. Hermione suelta una risita al ver la cara de Ron. Y se le hace imposible a Fred sonreírle con ternura a su prometida al escuchar el sonido de su risa.

—Caramba, chicos. —dice entre risas la Sra. Weasley y deja de tejer para ir por unos trapos para los chicos.

Harry tose torpemente y le lanza una mirada fulminante a los gemelos. Ron, al contrario de enojarse, se acerca rápidamente a Luna y le da un beso en la frente y la llena de hollín negro. Ella grita y le da de manotazos al pelirrojo para defenderse. Ginny intenta alejarse pero cuando se cree libre, Ron la atrapa y le da besos en las mejillas.

Al final, las dos chicas están tan negras de sus caras y para vengarse van contra la castaña y los gemelos Weasley. La Sra. Weasley los saca de la sala y los gemelos toman la manguera y comienzan una guerra de "agua" contra los chicos. Dado que Hermione es buenísima con los hechizos, rápidamente conjura un hechizo para aparecer globos repletos con agua y se los lanza a los gemelos. Ginny le pide el conjuro a Hermione y esta se niega a decírselo, entonces Ginny frunce el ceño divertido y le lanza dos grandes globos de agua de lleno en el cuerpo. La castaña termina diciéndole el conjuro y sin que nadie se diera cuenta se aleja de todo ese alboroto.

Hermione mira la alegría en el rostro de sus amigos. Mira primero a Ron, y la culpa y vergüenza que sentía antes cada vez que lo miraba ha desaparecido por completo. Cuando lo mira ahora no puede sentir más que gratitud, cariño y muchísimo amor fraternal. Luego mira a Luna, con la mirada siempre pendiente en Ron. La castaña sabe perfectamente que Luna lo hará más que feliz que nadie. Lo puede ver en los ojos llenos de amor de Luna. Después mira a su mejor amigo de toda la vida; Harry Potter. Hermione siente demasiado amor por su compañero de aventuras. Muchas personas pensaron que ellos dos terminarían juntos, así como lo pensaron de ella y Ron. De no haber nacido Ginny y Fred…. Tal vez las cosas hubieran sido diferentes. ¡Pero que bueno que sí nacieron! ¿Una vida sin Fred?

‹‹Sería horrible una vida sin él.›› piensa Hermione.

Al ver como mira Harry a Ginny, Hermione ya sabe que le ha perdonado su infidelidad y que ayudara pacientemente a Ginny en no sentirse culpable o no merecedora del cariño de su mejor amigo. Todos cometemos errores y eso está bien. Puede que parezca terrible la situación, pero esa "terrible situación" siempre trae cosas buenas. Y muy buenos aprendizajes.

Hermione moría por poder hacer pública su relación con Fred. ¿Pero y que iban a decir sus papas? ¿Y los de Fred?

Entonces, siente como unos brazos la abrazan desde su espalda y como alguien le susurra:

—Lo que los demás piensen no importa. Lo único que importa es la alegría de nuestros corazones.

Y en ese momento, con sus mejores amigos siendo felices en ese mágico atardecer lleno de alegría y con el amor de su vida abrazándola, se siente plena y feliz. Y sabe que las cosas a partir de ahora, irán de maravilla.

LunaHHr