Hola!!! Jejeje ya volvi, sorry por dejar tanto tiempo sin escribir pero tenía muchos examenes y trabajos. Gracias por los Reviews!!C: Espero que les guste el sig. Capitulo!! Reviews
La Travesía
"Gil´ead"
El idioma Antiguo
Fätheringh othé prings!- Cámbiame de Forma
Aunque Aymie hubiera cambiado su forma, eso no le quitaba lo bella que se veía. Caminaba con elegancia y caminaba rápido. Al principio a Eragon le costó llevar el ritmo de ella, pero poco a poco se acostumbró.
-Crees que nos lleve mucho tiempo?
-Depende de lo que necesitemos – dijo Eragon, fijo su mirada en el suelo y se acordó de un pequeño detalle- Traes dinero? – Aymie se sorprendió por la pregunta. Eragon pensó lo peor.
-Si- dijo sacando una bolsita llena de monedas – Eragon suspiró agradecido. Gil´ead esta bastante lejos de donde se habían quedado Blasse y Saphira así que ellos llegaron en la tarde.
-Creo que debemos apurarnos, ya casi es de noche – dijo él al ver las murallas de Gil´ead.
-Tienes razón- avanzaron y vieron a dos soldados en las puertas.
-Quiénes son ustedes- dijo el soldado de la derecha. Era alto y un poco rechoncho. A Eragon le llegó un aroma de vino y cerveza.
-Somos Kaeth y Evan- dio Eragon con voz firme.
-Y qué quieren de Gil´ead?- dijo el soldado.
-Venimos por provisiones- dijo Aymie. El soldado se le quedo mirando un buen rato.
-Y a dónde va un bombón como tu, sabiendo que te puedes quedar con migo?- dijo el soldado soltando una sonrisa burlona. Eragon apretó los puños.
-A Surda, a ver a mis padres…
-No deberías de ir tan mal acompañada…- dijo el soldado con malicia
-Disculpe?- dijo Eragon molesto – por favor déjenos pasar rápido- El soldado no le quito la mirada a Aymie. Aymie intentó entrar a la mente del guardia, pero había otra fuerza protegiéndolo. Aymie se asustó de que los pudieran encontrar.
-Señor ya es tarde y mi esposo y yo necesitamos las provisiones – dijo calmada. Eragon abrió los ojos de plato, no se esperaba eso de Aymie. El guardia entristeció su cara.
-Eres casada?- dijo seriamente
-Si, y soy muy feliz, si fuera tan amable de dejarnos pasar, se lo agradeceríamos mucho- dijo ella.
-Pueden pasar- dijo el soldado quitándose de en medio
-Gracias- dijo ella. Ya habiendo entrado en la ciudad miró a Eragon estaba muy sonrojado. El se dio cuenta de que lo miraba.
-Esposos?- dijo un poco confundido.
-Si- dijo ella sin preocuparse- he querido entrar en la mente del soldado, pero había algo protegiéndolo. Creo que hay un hechicero muy poderoso en Gil´ead…
-Cómo? Y qué tiene eso?- pregunto Eragon
-Si hubiera entrado a su mente, nos habrían descubierto!- dijo ella – aparte, viste como no lo quitamos de encima tan rápido?- dijo ella sonriendo juguetonamente.
Fueron al mercado, compraron frutas, pan, agua y bastante carne para Blasse y Saphira. Ya habiendo terminado las compras se fueron de regreso a la salida de Gil´ead. Pero ya estaba cerrada.
-Maldición ya esta cerrada!- maldijo Eragon
-Calma, a lo mejor podemos intentar que nos dejen salir- se acercaron a un guardia- disculpe…
-Mande- el guardia sonrió al ver a Aymie
-Nos preguntábamos si nos dejarían salir- dijo apuntando a las puertas.
-Lo siento primor, pero ya están cerradas, en la mañana las abriremos- dijo – Pero te puedes quedar con migo si lo deseas- Eragon apretó los puños.
-Disculpe, Señor, entonces no nos dejará salir?- dijo Aymie amablemente
-Tal y como lo ha escuchado, y que decides?-le preguntó a Aymie
-Entonces, buen hombre, nos podría decir donde encontrar una posada? Mi esposa y yo estamos muy exhaustos- El guardia se enojo al ver que Aymie era casada- Bien… por esta callejuela, derecho esta la Posada Verde, ahí los podrán aceptar.
-Gracias- dijo Eragon todavía molesto. Se alejaron – todavía nos quedan monedas para pagar en la posada?
-Si, será una habitación sin lujos- dijo Aymie contando las monedas- Bueno, esposo mío ahí esta la posada- dijo en un tono juguetón y apunto a un despintado letrero. Entraron, a la derecha estaba una cocina con mesas y a la izquierda estaba un pequeño bar. Se dirigieron hacia una mujer que limpiaba vasos.
-Buenas noches- dijo Eragon
-Buenas noches- dijo la mujer dejando el vaso a un lado- En que oz puedo ayudar?
-Mi esposa y yo necesitamos una habitación para pasar la noche…
-Bueno, las habitaciones ya están ocupadas…
-Por favor debe de haber una, hemos viajado todo el día- dijo Aymie suplicante
-Sin embargo hay una pequeña habitación…- dijo la mujer
-Esa, la tomamos- dijo Eragon. La mujer sonrió y los llevó a la habitación.
-Es muy pequeña, pero dormirán bien- dijo abriendo la puerta. Entraron, la mujer no había mentido, había una cama en medio, una ventana hacia la derecha y un closet a la izquierda.
-Gracias- dijo Aymie y la mujer los dejó – No mentía respecto al tamaño…- dijo
-No hay espacio ni para caminar!-dijo Eragon- pero esta bien.
-Blasse… me puedes escuchar?- dijo Aymie poniéndose en contacto con Blasse.
-Si, dónde están? Están tardando mucho!- dijo la dragona preocupada
-No se preocupen estamos bien, pero ya no nos han dejado salir, estamos un una pequeña posada, mañana nos reuniremos…
-Les dijimos que se apuraran…- dijo un poco enojada
-Y lo hemos hecho, no se preocupen, esta bien?
-Si, lo estaremos esperando, buenas noches- dijo Blasse y se acabo el contacto.
-Qué dijo?- dijo Eragon terminando de acomodar todas las compras en el closet.
-Qué deberíamos haber regresado y que estaban preocupadas por nosotros- dijo sentándose en la cama- Pero que mañana nos esperaran…- se quedaron viendo la cama
-Me hubiera acostado en el piso, si hubiera piso- dijo Eragon
-No te preocupes es una noche y confió en ti…- dijo Aymie muy seria. Eragon le cayó de sorpresa que la elfa dijera eso- buenas noches- dijo acostándose y tapándose con las mantas- Buenas noches, mi amor!- dijo riéndose.
Los dos se rieron y Eragon se acostó. Cabían bien en la cama, cada quién en su lado. Aymie se quedó dormida muy rápido, pero Eragon se había quedado despierto. Se preguntaba por que se había enojado tanto con los guardias cuando le decían cosas a Aymie… Celos… Celos… decía una vocecilla en u cabeza. No pueden ser celos! Se repetía. La acababa de conocer. Ni siquiera con Arya se había sentido de esa manera. Qué le estaba pasando? Atormentado por sus pensamientos se quedó dormido.
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Un pájaro se posó en la ventana y empezó a cantar. Aymie abrió ligeramente los ojos. Sentía que un brazo de ella estaba arriba de un bulto y tenía otro brazo en su cintura… Abrió un poco más los ojos y vio un bien formado tórax y abdomen. Estaba calientita el en lecho de alguien, no comprendía lo que estaba pasando. Empezó a oír el canto del pájaro y se sintió más cómoda. Alzó la mirada hacia arriba y vio la cara de Eragon… Qué esta pasando? Todavía estaba muy adormilada. Vagos recuerdo sacudieron su memoria, la puerta cerrada, luego ella y Eragon tenían que buscar una posada, encontraron una, pero las habitaciones estaban todas ocupadas excepto una muy pequeña. Su último recuerdo era que se había dormido.
Eragon, sentía un pequeño bulto entre sus brazos y sentía otro brazo por arriba de su cintura. Se sentía caliente y estaba muy a gusto. Escuchó un canto de un pájaro posado en la ventana. Bajo la vista y ahí estaba Aymie dormida, se veía tan hermosa. Eragon volvió a cerrar los ojos. De pronto Aymie vio de nuevo a Eragon y se alejo con un movimiento brusco. Se tapó con todas las cobijas.
Eragon sintió un jalón rápido. Abrió los ojos y vio un remolino de mantas. Sin querer se cayó al suelo.
-Qué pasa?- dijo tirado. No recibió respuesta alguna. Se levanto y vio a Aymie roja de la cara. Ya había desaparecido el hechizo. Estaba sentada y tapada con todas las mantas. Aymie vio el pecho desnudo de Eragon y pensó lo peor. Fijo en él sus penetrantes ojos verdes. La cara de Aymie esta avergonzada y no decía nada. Eragon se miró, no tenía playera. Y empezó a comprender todo. Se levanto avergonzado. Aymie miró que él traía pantalones y vio que ella también traía toda su ropa. Se sintió un poco aliviada de que trajera toda su ropa.- Anoche tenía mucho calor y me quite la playera- empezó a explicar el chico.
-No te preocupes, anoche estaba haciendo mucho calor- dijo con un hilo de voz Aymie. Eragon buscó debajo de la cama su playera, se la puso y se salió de la habitación.
-Como amaneciste pequeñajo?- preguntó la lejana voz de Saphira. Eragon no le contestó- Eragon, qué pasa?- Él cerró la mente- Fätheringh othé prings!- murmuró y se fue hacia la barra. Ahí estaba la posadera. Ella miró al joven.
-Dios mío, estas tan rojo, como cuando mi hijo comete una tontería!- dijo sonriendo. Eragon agacho la cabeza- Van a desayunar?- pregunto la posadera. Volvió a preguntar al ver que Eragon no entendía la pregunta – Van a desayunar?...
-Sssii- dijo temblándole la voz.
-Oye estás muy joven para estar casado…- dijo la posadera, haciéndole plática.
-Me acabó de casar…- dijo y agacho la cabeza, para su alivio la posadera no le hizo más plática. Desvió la mirada hacia la puerta. Por que habían amanecido él y Aymie abrazados? Era la pregunta que azotaba la mente de Eragon. Vio entonces que Aymie entraba a la posada, ya se había cambiado la apariencia y entró. Se había agarrado el cabello en un molote, pero estaba un poco suelto, así que su cabello tapaba las orejas puntiagudas. Todavía no se le pasaba lo roja.
-Dios mío chamaca esta igual de roja que tu marido!- dijo la posadera. A oír eso los dos se pusieron más sonrojados que antes- Vas a desayunar, pequeña?
-Si- dijo ella con un hilo de voz.
-En unos diez minutos estará su desayuno – dijo la posadera- por mientras pueden esperar allá- dijo señalando una mesa. Eragon y Aymie asintieron y se fueron a sentar. Los dos no habían dicho ni una palabra. Estuvieron en un silencio sepulcral hasta que les trajeron el desayuno. Era una sopa, pan y leche tibia de vaca.
-Gracias- dijo Aymie a la posadera.
-No hay de que, que lo disfruten-Empezaron a comer, estaban muy callados. Hasta que Eragon rompió el silencio.
-Aym… Kaeth, lo que pasó en la mañana…
-No te preocupes, gracias al cielo, no pasó a más de un simple abrazo- dijo ella todavía sin verlo.
-Yo me quería disculpar…- dijo Eragon mordiendo su pan.
-No es tu culpa, no fuiste el único… yo también te debo una disculpa…- dijo y levanto su mirada. Sus ojos fue lo primero que él vio.
-Entonces… esto…
-Queda entre nosotros, no hay que menciónalo a nadie…- dijo la elfa y sonrió. Él también le sonrió. Empezaron a platicar un poco, hasta que acabaron de desayunar. Fueron hacia la habitación, recogieron sus cosas y fueron con la posadera otra vez.
-Muchas gracias- dijo Eragon depositando las monedas en la barra.
-No hay de que- dijo la posadera agarrando las monedas.
-La necesito felicitar, tienen un buen servicio- dijo Aymie agradecida.
-Regresen cuando quieran- dijo la posadera, ambos sonrieron y salieron de la posada. A lo lejos vieron las puertas abiertas. Aceleraron el paso y se toparon con el primer guardia.
-Hola primor!- le dijo a Aymie. Ella se negó a contestarle- Bueno…- dijo al echarle una mirada degradadora a Eragon- cuando quieras estar con un hombre de verdad, aquí estaré…- dijo y se mofó de Eragon. Eragon apretó la empuñadora de su espada. Aymie vio ese movimiento y lo agarró de los hombros.
-No vale la pena…- pero Eragon lanzaba chispas por los ojos.
-Te caló, no es cierto?- le preguntó el guardia a Eragon con un tono de burla.
-Era… Evan, no vale la pena…- le repitió Aymie, pero él no le prestaba atención- Evan… Evan! Mírame a los ojos!- dijo alzando la voz. Eragon la miró. Sus ojos desprendían un enojo que ella nunca había visto, su cuerpo se estremeció- Evan, no vale la pena… cálmate e ignóralo- dijo sonriéndole. Ella sintió como relajaba los hombros y soltaba la espada.
-Gracias- dijo él.
-Miren!- dijo el guardia a sus compañeros- el niño quería pelear! No tiene ni pizca de hombre - dijo en un tono de burla. Eragon apretó los puños. Quería darle un puñetazo pero se controló, pero Aymie lo barrió y sacó su espada y la puso en el cuello del guardia. Su delicado cuerpo temblaba de la ira.
-No te atrevas a insultar mi esposo! – dijo y en la palabra "esposo" puso más énfasis. El guardia temblaba de miedo y los otros no se movían- Él es más hombre que tú, al no ponerse a pelear con alguien de tu nivel- dijo enojada. El guardia sólo puso una cara encolerizada. Eragon estaba sorprendido de la reacción de Aymie.
-Kaeth… déjalo, como tu lo habías dicho no vale la pena…- dijo agarrándola cariñosamente de los hombros- Déjalo, no vale la pena…- dijo cariñosamente. Ella guardó su espada y se volteo.
-Tienes razón- y lo abrazó. Él la abrazo. Y se empezaron a alejar de la ciudad. A una buena distancia empezaron a oír al guardia gritar.
-Mire! Valla hombre que necesita que su esposa lo defienda!- decía con coraje. Eragon y Aymie no le prestaban atención. El guardia enfurecido agarró una lanza y se la aventó a Eragon. Él con una velocidad inhumana la partió en dos con la espada. Los guardias asombrados se hicieron hacia atrás.
-Alguien tiene algo más que decir?- dijo Eragon retándolos. Todos callaron- Muy bien- y se dio vuelta.
-No te mereces tener una esposa así!- le gritó otro guardia.
Aymie le hirvió la sangre. Eragon temió que fuera a clavarle la espada, pero se sorprendió al ver que ella sonreía y lo abrazaba de la cadera. Agarró la mano de él y se la llevo a su cadera. Y se alejaron. Los guardias ya no hicieron nada. Llegaron hacia donde estaban Saphira y Blasse. Se soltaron de inmediato a ver a las dragonas verlos con caras de sorpresa.
-Ya era hora!- dijo Saphira ignorando lo que acababa de ver.
-Tuvimos unas complicaciones, pero todo arreglado- dijo Eragon suavemente.
-Me alegro que ya hayan regresado- dijo Blasse – fue un viaje interesante?
-Te sorprenderías!- dijo Aymie sonriéndole a Eragon. Él se la contesto.
-Les trajimos carne – dijo Eragon enseñándoles la carne que habían comprado.
-Eso no es ni un postre…- dijo Saphira
-Pero no es para ahora… es para el desierto- dijo Aymie-verán como no será un postre
-Ya veremos- dijo Blasse. Se alistaron y ensillaron a las dragonas- Están listos?- dijo finalmente
-Claro- dijo Saphira- y ahora nos podrán contar como les fue en este fantástico viaje?- dijo sonriendo.
Eragon y Aymie empezaron a relatar detalladamente lo que había pasado. Les dijeron acerca de lo que les tuvieron que decir a los guardias para que los dejaran en paz, de la presencia que Aymie había sentido, de la posada, aunque omitieron la sorpresa de la mañana de cómo habían amanecido, se limitaron a decir que habían dormido muy bien, y por último lo del enfrentamiento con los guardias.
-Debieron de haberlo visto! Eragon echaba chispas de los ojos!- dijo Aymie riéndose.
-También debieron de ver al guardia temblando de miedo con la espada de Aymie en el cuello!- dijo Eragon riéndose también.
-Pero eso no se compara con la velocidad sobrehumana en que partiste esa lanza!- dijo Aymie sonriendo.
-Gracias al cielo que no llamaron tanto la atención!-dijo Saphira en un tono regañón
-Fue imprudente que se hayan enfrentado con esos guardias, si lo de la presencia es tan fuerte como creemos, tuvieron mucha suerte que no los hayan descubierto…- dijo Blasse también en tono regañón
-Es que daba mucho coraje- dijo Aymie- ustedes se los habrían comido si hubieran estado ahí
-Ella tiene razón- dijo Eragon
-No quieran excusarse, saben muy bien que tuvieron mucha suerte…- dijo Saphira
-De todas maneras no utilizamos magia- dijo Eragon
-Pero si el mago es tan fuerte, los habrían descubierto por la fuerza de mental que tienen!- dijo Blasse interrumpiéndolo. Los cuatro se callaron un momento.
-Tienen razón no lo volveremos a hacer- dijo Aymie arrepentida.
-Si…- dijo Eragon.
-Pero tuvieron mucha madurez al no haber atravesado a ese guardia arrogante!- dijo Saphira y los cuatro se echaron a reír.
