Hola!!! Jejeje ya volví de las vacaciones, y les traigo este nuevo capitulo que espero que lo disfruten!!! jojoOjo Reviews!!C:
Hao- yandrak.- Gracias por tu review!! I voy a tratar de hacer los capítulos más largos! :D
La Travesía
El desierto de Haradac
El Idioma Antiguo
Waisé heill.- Cúrate
Nalgask.- Mezcla de cera de abejas y aceite de avellana usada para humedecer la piel
El Idioma de los Enanos
Farthen Dûr.- Nuestro Padre
A la mañana siguiente los cuatro se levantaron temprano y se encaminaron hacia el desierto de Haradac. Les tocó una época de mucho viento y muy calurosa. Cosa que les hizo un poco más lento el trayecto, por que Blasse y Saphira se cansaban por las corrientes de aire tan fuertes. Al final del primer día aterrizaron y acamparon cerca de una gran duna. Aymie y Eragon tenían los ojos rojos por la arena que se les metía constantemente, tenían la boca y la nariz también irritada. Cuando aterrizaron estaban muy cansados.
-La vez pasada no nos tocó el clima tan feo- dijo Eragon encendiendo una pequeña fogata. Aymie que estaba muy cansada se limitó a hacer una sonrisa.
-No me había cansado tanto desde la pelea de Farthen Dûr – dijo Saphira y se echó pesadamente en la arena. Blasse la imitó.
-Ya me voy a dormir – dijo Blasse. Su voz sonaba cansada- Buenas noches!- dijo y cerró los hermosos y grandes ojos azules que tenía.
-Yo estoy igual de cansada- dijo Aymie- buenas noches!- dijo y se acurrucó debajo de la ala de Blasse. El ala de la dragona la resguardaba del fuerte aire y del extremoso clima. Eragon se quedó mirando a Saphira un rato.
-Buenas noches, también estoy cansado- dijo finalmente.
-Buenas noches, pequeñajo – dijo Saphira cansada. Eragon se acostó debajo del ala de Saphira al igual que había hecho Aymie y se quedó dormido. Poco tiempo después Saphira lo siguió.
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Un hombre alto, pálido y con su cabello castaño hecho en una cola, entró en una habitación con poca iluminación. Las paredes tenían papel tapiz de un rojo sangre, las sillas de álamo finamente talladas estaban cubiertas de una capa gruesa de polvo. Las antorchas que se utilizaban para alumbrar estaban llenas de telarañas y polvo. En la habitación se respiraba un aire denso. El hombre hizo una mueca de asco después de inspeccionar la habitación.
-Ya te estaba esperando…- dijo una voz rasposa detrás de una silla.
-He venido de parte del Rey… quiere saber si…
-No he encontrado el huevo…- dijo interrumpiéndolo, sus palabras resonaban en la lúgubre habitación- eso ya los sabia, Sellum… dime algo que no sepa, por favor…- dijo la persona con sarcasmo. Sellum apretó los labios de coraje. No iba a permitir que ese ser despreciable le hablase así.
-Al parecer ya sabes todo…- dijo molesto.
-Cuida tus palabras- lo dijo el hombre detrás de la silla con un tono de amenaza.
-Se levantó y puso su cara de frente a la de Sellum. Tenía el cabello negro, sus ojos eran también de un color negro jamás visto, su piel era pálida y amarillenta. Sonrió al ver el pánico que se formaba en la cara de Sellum, dejando ver sus dientes puntiagudos, filosos y amarillentos- Bueno…- adoptó un tono sereno- como no tienes novedades que decirme… te puedes retirar, y no me molestes más!- dijo el Sombra. La ira atravesó el cuerpo de Sellum.
-Traje a alguien para presentarte…- dijo arrastrando las palabras- adelante!-dijo con tono autoritario; poco a poco la puerta se abrió, un joven alto entró, traía una capa de color negro que ondeaba.
-Me necesitas, Sellum?- preguntó el joven
-Murtagh… él es Iden -apuntó hacia el Sombra.
-Mucho gusto- dijo fríamente Murtagh. No le gustaba estar ahí y mucho menos estar delante de un Sombra.
-El placer es mío- dijo sonriendo Iden- así que tu eres el Jinete… donde esta tu dragón?- dijo examinando a Murtagh.
-Afuera… al parecer ya no me necesitan, así que no necesito estar aquí…
-Te equivocas, mi joven Jinete…- dijo Iden interrumpiéndolo- necesito saber más detalles del ladrón del huevo…
-Era mujer, supongo que elfa, por que era muy hermosa, tenía los ojos de un verde increíble, su cabello era castaño y tenía muy buena figura…- dijo de corrido. Lo único que quería hacer era marcharse de aquel lugar.
-Mmm… muy buena descripción, pero necesito verla…- dijo sonriendo macabramente.
-Búscala, porque ni de broma dejaré que entres a mi mente…- dijo fríamente, quería dar a entender que él no deseaba estar ahí y que no necesitaba a un Sombra por compañero. La cara de Iden hizo una mueca de disgusto.
-Bueno, no tendré que hacer eso, hace 3 días sentí una presencia sumamente extraña aquí en Gil´ead… y mis guardias fueron atacados por una joven pareja…
-Atacados por una joven pareja? Tan mal entrenas a tus soldados?- dijo Sellum en un tono burlón. Iden ignoró sus palabras.
-Como te iba diciendo… aquí esta uno de los guardias que fue atacado- dijo y entró un guardia rechoncho y moreno- Él ya sabe lo que harás y no se interpondrá a tu presencia- Murtagh miró al guardia, parecía asustado, le dio repugnancia que Iden tuviera esa sonrisa burlona en su pálida cara. Parecía que disfrutaba cada segundo del sufrimiento ajeno.
Se concentró y entró a la mente del rechoncho guardia. Miró a su esposa e hijos, sus amigos, su familia, las veces que había luchado, muchos recuerdos pasaron por la mente de Murtagh, hasta que entró el recuerdo de la joven pareja. Los dos eran morenos, la muchacha tenía el cabello negro y el muchacho castaño oscuro. Se quedó asombrado por la belleza de la mujer, hasta que se dio cuenta que era la elfa que había robado el huevo, solo que con diferente color de piel y cabello y el joven… le parecía singularmente familiar… era Eragon! Murtagh se sorprendió que Eragon se hubiera comprometido y casado… era una cosa muy extraña. Miró cuando el la elfa le apuntaba al cuello con su espada y las demás escenas, hasta que decidió que era suficiente y salió de la mente del guardia.
-Efectivamente… era ella- dijo inexpresivamente.
-Muy bien- dijo el sombra feliz- A dónde dijeron que se dirigían?- le peguntó al guardia
-Creo que a Surda…- dijo entrecortadamente el guardia
-Muy bien- dijo Iden sacando un mapa de Alagaësia y los puso en la mesa- Creo que el lugar para llegar más rápido a Surda es por el desierto de Haradac…- dijo pensando
-Muy bien, ahora… ya que hemos aclarado todo, es hora de marcharme, Sellum…- dijo Murtagh y salió de la habitación. Bajo las escaleras del gran edificio y se encontró con Espina.
-Ha habido algo interesante?- dijo clavando sus ojos en él.
-Hemos encontrado a la elfa…y creo que tendremos que ser compañeros de un Sombra.-Espina exhaló fuego disgustado, quemó un arbusto hasta dejarlo en cenizas. La pura idea le daba repugnancia. Murtagh sintió su desprecio por el lazo mental que los unía- A mi tampoco me gusta la idea-Murtaghse quedó pensando
-Sucede algo?-dijo el dragón rojo mirándolo con curiosidad
-Es que algo me parece inquietante… la elfa iba acompañada de Eragon, y por lo que el guardia vivió al parecer están casados…
-Y??…- dijo Espina sin comprender
-Eragon nunca me dijo que le gustará alguien y no creí que se comprometiera y se casara… me sorprende, eso es todo… y se dirigen hacia Surda- dijo y acarició un costado de Espina. Fijo la mirada en la puerta hasta que apareció Sellum. Después se pusieron en marcha hacia la prisión de Murtagh y Espina: Urû´baen.
Se quedó pensando en la belleza de la elfa, como era posible que Eragon pudiera conseguir a alguien tan hermosa? Le hizo señas a Sellum para que aceleraran el paso. Agradeció por que ya se iban de la presencia del Sombra, auque sabía que no era la última vez que lo iba a ver.
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Ya era el segundo día en el desierto de Haradac en la tarde, no les había ido mejor que el día anterior, al contrario las ráfagas de viento habían empeorado. Los cuatro no hablaban entre ellos, por que todos estaban cansados y fastidiados. Eragon alzó la vista: ya estaba oscureciendo. Miró a Aymie, se veía cansada, sus labios, nariz y ojos estaban irritados por la arena, pero aún así… iba sonriendo. Sintió que aquella sonrisa le daba energías para seguir, feliz él también sonrió y se dirigió a ella.
-Ya esta oscureciendo… deberíamos de buscar un lugar donde acampar…- gritó
-Creo que tienes razón- gritó ella también. Los dos empezaron a buscar un lugar para acampar.
-Miren!- dijo Blasse- Ahí hay un lugar- dijo apuntando con su garras hacia la derecha. Había un llano con varias dunas grandes al rededor. Las dos dragonas descendieron. Eragon, como ya era costumbre encendió una fogata.
-Dios Mío! Este día nos ha ido igual de mal!- dijo Eragon frustrado.
-No te preocupes… ya solamente nos falta un día…- dijo ella cansada y sonriendo levemente.
-Como puede ser posible que ante las pésimas circunstancias estés feliz?- dijo Eragon molesto y se tumbó en una pequeña duna. Ella suspiró.
-A que le llamas "pésimas circunstancias" – dijo ella agachándose hasta donde estaba él y mirándolo directamente a los ojos. Él bajo la vista.
-Ha sido un día caluroso, mi nariz, ojos y boca esta irritada, tengo un pésimo humor, ya deberíamos de haber salido de este maldito desierto- dijo él. Ella solo soltó una sonrisa, lo agarró de la cabeza y le levantó la mirada. Eragon sintió su piel suave y su cálido aliento y un aroma de fresas silvestres.
-Primeramente… estoy viva, Blasse, Saphira y tu están vivos, no nos ha capturado el Imperio, tenemos salud, comida y buena compañía, por qué debería de estar triste? O quejarme de las circunstancias?- Eragon la miró, era increíble que sacará lo positivo de esa situación- Aparte esto nos servirá de experiencia y aumentara nuestra condición- añadió seguido de una sonrisa
-Por qué eres tan positiva? Estarías en tu derecho de ser lo más negativa en estos momentos…- dijo él seriamente
-Porque si yo no fuera positiva, quién lo sería?- dijo levantándose – Blasse y Saphira, deben de estar hambrientas- dijo agarrando el gran paquete de carne que traían- que lo disfruten- dijo dejándolo para que las dragonas comieran- no es mucho, pero les ayudará a tener fuerza, mañana nos espera un largo día- dijo y abrió una bolsa- Eragon…- dijo tendiéndole un trozo de pan y una manzana. Sacó lo mismo para ella.
-Gracias- dijo él agarrando el pan y la manzana. Aymie le había levantado un poco el animo, comieron felices, aunque los labios les dolían por lo resecos- Auch!- dijo Eragon cuando mordió su pan.
-Se me ha olvidado – dijo ella apenada y le tendió una bota de agua.
-Gracias- dijo él agradecido y le tomó un gran trago- No tienen sed?- les pregunto a Saphira y Blasse.
-Un poco- dijo Saphira con el hocico manchado de sangre por la carne.
-Yo también un poco- dijo Blasse relamiéndose su hocico. Eragon se paró, hizo un pequeño hoyo en la arena e invocó la humedad que ya estaba en la tierra. El agua se empezó a filtrar de la arena hacia el hoyo y pronto se llenó. Las dragonas felices tomaron una por una, al saciar su sed dieron gracias a Eragon, él dejó que el agua se hundiera entre la arena.
-Cómo hiciste eso?- preguntó Aymie maravillada.
-Sólo invoque le humedad de la arena, la vez que estuve con Murtagh aquí, hicimos lo mismo.
-Murtagh? El hijo de Morzan?- dijo Aymie sorprendida
-Si, nos ayudó a Saphira, Brom y a mí de un ataque de los Ra´zac… después viajamos juntos y nos hicimos amigos, hasta que lo secuestraron y se fue al lado de Galbatorix…
-Y su dragón nació…- dijo Aymie inexpresivamente- me tope con él en Urû´baen… y le deje una gran herida, supongo que se acordará de mi…- dijo ella sonriendo con picardía, él se rió.
-Buenas noches- dijo Eragon al poco tiempo
-Buenas noches- dijo Aymie. Eragon se durmió dentro del ala de Saphira. Aymie poco tiempo después hizo lo mismo. "Esperemos que el día de mañana salgamos de este desierto…
-Buenas noches pequeña, cuenta con eso- dijo Blasse cariñosamente.
-Igualmente- y se quedó dormida. Pasaron una noche pacifica.
A la mañana siguiente, Eragon se levantó y bostezó, al bostezar sus labios resecos se abrieron y dejaron que gotas de sangre corrieran.
-Auch!- dijo él limpiándose la boca de sangre- Waisé heill- dijo, sus labios se curaron pero seguía teniéndolos resecos y débiles.
-Buenos días, ten ponte de esto… te ayudará- dijo Aymie dándole un frasquito. Él reconoció la mezcla.
-Nalgask! De dónde lo conseguiste?- dijo sorprendido y se untó. Sus labios se lo agradecieron.
-Cuando salí de Ellesméra lo traía, pero la robar el huevo de Blasse, no lo encontré, creí que se me había perdido, pero ayer que me desperté y busqué en mi bolsa mi bota de agua… lo encontré!- dijo feliz.
-No sabes lo agradecidos que están mis labios!- dijo riéndose y ella también rió- Gracias- dijo devolviéndole el Nalgask.
-Consérvalo, tu lo necesitas más que yo- dijo ella sonriendo. Eragon se lo agradeció. Le encantaba que Aymie le sonriera, le daba fuerzas. Desayunaron y emprendieron de nuevo su viaje.
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Iden se paseaba de un lado hacia el otro de su lúgubre habitación. Todavía no sabia exactamente como detener al joven Jinete, Eragon y a la elfa, se paseaba en busca de ideas. También tenía al preocupación si el huevo seguiría con ellos, o que le habría pasado; otra alternativa era que el huevo hubiera prendido ya. Sabía que tenía que mandar a un ejercito a las afueras de Haradac para que emboscaran al Jinete y a la elfa, pero ellos eran demasiado fuertes para matar a todo el ejercito con cuatro palabras… le frustraba no saber que hacer…abrió un libro de pastas rojas de cuero, muy ancho para darse ideas … las hojas estaban amarillas… pasó sus amarillentas manos por las hojas, necesitaba un plan… lo hojeó por bastante tiempo, hasta que un escrito le llamó la atención… lo leyó y sonrió maliciosamente
-Creo que ya tengo mi plan… - dijo sonriendo y mostrando sus amarillentos y filosos dientes- Guardia!- un guardia alto y fornido entro en la habitación.
-Me necesita señor?- dijo
-Llame a Sellum, necesito que consiga a los mejores arqueros del Imperio… dígale también que ya tengo un plan de cómo atrapar al Jinete…
-Claro- dijo el guardia saliendo de la habitación.
-Necesito apurarme, si quiero que esto funcione…- se dijo y se rió de nuevo…
