Hola!!! Jejeje ya volví ¡! Sorry por no haber escrito antes, pero tenía mucha tarea y lo peor… examenes : S. Jejeje pero les traigo este nuevo capítulo que espero que lo disfruten!!! jojoOjo Reviews!!C:

Hao- yandrak.- Gracias por tu review!! Que bueno que te hayas hecho adicta a mi fic! jojOojo! :D

Darleen.- Gracias por tu review! Que bueno que te diviertas al leer mi fic!! Jejejeje :P

Fanel Girl.- Grax por tu review!! Bueno ya estoy aquí de nuevoO así que ya no tienes que esperar más para leer. I trataré de hacer los capitulos más largoS!! xD


La Emboscada

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Resiär.- Acomódate


Eragon y Aymie estaban entusiasmados por que ya se podía ver las montañas Beor a lo lejos. En ese día iban a terminar de cruzar el desierto de Haradac. Saphira soltó un gruñido de alegría cuando vio las montañas.

-Por fin vamos a poder salir de este infierno!- grito Aymie alegre.

-Ya no más ráfagas de viento!- dijo Saphira feliz. Blasse y Eragon gritaron de júbilo.

Empezaron a ver como cambiaba el paisaje, el desierto de Haradac, estaba quedando atrás. Se empezaron a aproximarse al lago Tiidosten, al otro lado estaban las montañas Beor. Su tamaño seguía impresionando a Eragon y a Saphira. Miró a Aymie, parecía más relajada y su hermosa sonrisa deslumbraba todo. Avanzaron más ya estaban por empezar a volar sobre un cañón antes del gran lago.

-Auch!!- chilló Aymie

-Aymie!- Blasse miró a su Jinete- qué te pasa??

-Mmm… nada- dijo ella sacándose una flecha de la espalda.

-Nos atacan!- gritó Saphira.

Eragon se volteó y vio un ejército con el emblema de Galbatorix. Una lluvia de flechas se avecinaba, por suerte él y Saphira pudieron esquivarlas pero dos se le clavaron en el costado de Aymie.

-Aymie!!- gritó.

-No te preocupes estoy bien- dijo sacándose las flechas y partiéndolas por la mitad. Otra lluvia de flechas se acercaba, Eragon con la magia pudo detenerlas todas.

-Voy a ascender!- dijo Saphira

-Ya le dijiste a Blasse??- dijo Eragon un poco confundido

-Ya…- dijo Saphira y empezaron a ascender, fuera del alcance de las flechas. "Ya nos encontró el Imperio!!" pensó alarmado Eragon.

-Aymie… puedes escucharme??- dijo tratando de tener un enlace mental.

-Si...- su voz sonaba cansada y débil.

-Cómo estas?- preguntó Eragon preocupado.

-Estoy bien, me dieron tres flechas… pero estoy bien, sólo estoy cansada… y tu y Saphira están bien?- dijo la voz de Aymie

-Si, no nos han alcanzado las flechas

-Eragon- la voz de Saphira se metió en su mente- Va empezar a llover, debemos de buscar un lugar para dormir… no veo a Blasse y Aymie…

-Aymie, donde están?- preguntó Eragon. Pero no obtuvo respuesta. Sintió que la altura le empezaba a afectar, rápidamente le llegó a la mente un manojo de recuerdos sobre su experiencia con las alturas, en donde él se había desmayado y Saphira no lo podía oír. Él se empezó a preocupar- Aymie? Estas bien?- empezó a respirar entrecortadamente. El aire denso de las alturas aprisionaba sus pulmones.

-Estoy bien, estamos un poco más arriba que ustedes, hay que buscar un lugar para dormir, esta empezando a llover…- dijo Aymie con la voz más cansada y débil.

-Están arriba!- le gritó Eragon a Saphira- ya las vi- Eragon subió su mirada, unas gotas lo cegaron por un momento.

-Estas bien?- pregunto Saphira

-Si, es increíble, ya empezó a llover más fuerte y mira el tamaño de las gotas!!

-Ya las vi…- una luz la interrumpió – Oh no!! Hay rayos!- la voz de Saphira adoptó miedo- Debemos de bajar ahora mismo!

-Ya sé…- dijo él intentando ver a Aymie y Blasse- Aymie vamos a bajar, los rayos nos pueden atrapar!!

-Ya sé… Ay!

-Aymie?- Eragon volteo a ver, un rayo había rozado a Blasse, que estaba descendiendo hasta donde estaban él y Saphira.

-Estamos bien…pero no puedo ver nada abajo… - la voz de Aymie sonaba preocupada.

-Hay que empezar a descender más rápido! Entre más estemos en el aire, más posibilidades tenemos que un rayo nos atrape!- dijo Saphira. Ya estaban dejando la tormenta.

-Ya nos estamos alejando- dijo Aymie

-Pero hay que bajar!- dijo Eragon, miró hacia donde esta Aymie. Un rayo pasó a un lado. Eragon contuvo la respiración.

-Qué pasa?... por qu…- empezó a decir Aymie.

-NO!!!- gritó Eragon. Vio como aymie se tambaleaba para un lado… Blasse tuvo que hacer una difícil maniobra para esquivar otro rayo, Aymie osciló entre caerse y quedarse sujeta a su silla.

-Aymie!!- Blasse tuvo que hacer otra maniobra para esquivar otro rayo. Una nube las tapó por unos segundos. Aymie ya no estaba en la silla.

-Aymie se ha caído!!- grito Eragon desesperado. Saphira y Blasse se fueron en picada.

Eragon no podía respirar bien, la fuerza le seguía apretaba el pecho. Empezó a distinguir un cañón, abajo. No alcanzaba a ver el fondo. Sintió un escalofrió por su columna. Y pensó lo peor, pero en eso vio a Aymie cayendo a unos pocos metros de él y Saphira. Sin pensarlo saltó de la silla de Saphira. Agarró a Aymie entre sus brazos, ella estaba inconsciente. Se estaban acercando a suelo… Eragon no sabía que hacer, se iban a estrellar. Eragon cerró los ojos… Saphira los cachó por abajo. Pero como iban a una velocidad increíble, ella perdió el control. Chocaron contra el suelo de piedra que había en una montaña del cañón. Dieron vueltas y más vueltas, Eragon ya no sentía ninguno de sus miembros pero sujetaba a Aymie con fuerza. Pero se golpeó en un costado con una gran piedra y la soltó. Salieron rodando. Poco a poco se detuvieron. Poco a poco Eragon empezó a recobrar la conciencia estaba tendido en el suelo con raspones y golpes en todo su cuerpo. No sabía exactamente cuanto tiempo había estado inconciente, pero rezaba por que no hubiera sido mucho. Buscó a Saphira y a Aymie con la vista, Aymie estaba a pocos metros de él, tendida en el suelo. Juntó todas sus fuerzas y empezó a arrastrarse hacia ella. Cuando llegó a donde estaba la elfa notó que tenía raspones y golpes en tus brazos y costados. Y estaba sangrando de una pierna. Buscó a Saphira… no veía nada.

-Saphira? Saphira?

-Eragon… - su voz sonaba distante.

-Donde están tú y Blasse?? Saphira te encuentras bien?- Eragon estaba a punto de un shock.

-Estoy bien, golpeada, pero bien… estamos hacia… - la comunicación se interrumpió

-Saphira?!?- A Eragon se le heló la sangre.

-Estoy bien, sólo débil… estamos cerca de una gran cueva

-Cueva? Dónde esta la cueva?- Eragon empezó a mirar hacia su alrededor. Todo estaba oscuro por la lluvia. No se alcanzaba a ver más allá de un metro de distancia. Eragon forzó sus ojos, hasta que distinguió una silueta a lo lejos. Forzó más sus ojos… era Blasse!! Se empezó a parar, las fuerzas se le iban, sus piernas temblaban…a duras penas consiguió levantarse. Cargó a Aymie en su espalda. Y se empezó a acercarse hacia Blasse. La lluvia hacia imposible la visión pero veía una silueta blanca. Cuando pudo ver a Blasse perfectamente, se desplomó. La dragona corrió a ayudarlo. Eragon puso a Aymie en la silla de Blasse.

-Súbete!- le dijo Blasse.

-No te preocupes…- dijo Eragon levantándose lentamente.

-No te puedes ni levantar, súbete- Blasse lo ayudó a que se montará en ella. Y ella salió corriendo hacia la cueva.

Era bastante amplia, Saphira descansaba en el fondo. Blasse ayudó a bajar a Eragon de ella. Él bajo con delicadeza a Aymie y la acostó en el piso. Después prendió una fogata.

-Qué vas a hacer? – le preguntó Blasse

-Voy a curar a todos…- sentía que le fuerza le flanqueaba.

-Estas muy cansado y golpeado para hacer eso…- dijo Blasse angustiada.

-Voy a curar las heridas más peligrosas, cómo llegó Saphira aquí?

-Cuando dejaron de rodar, los empecé a busca, primero vi a Saphira y la ayude a llegar aquí y luego salí en busca de ustedes…

-Estas herida? Cómo Aymie se cayó?

-No estoy herida, un rayo me rozó y le dio a la silla- Eragon vio un lugar chamuscado de la silla de Blasse- Pero Aymie estaba débil por las flechas y cuando cayó inconsciente se soltó de la silla, cuando tuve que esquivar un rayo, traté de recogerla, pero no podía, ella se alejaba con una velocidad asombrosa… - la voz de Blasse se quebró.

-No te preocupes, todo esta bien… - dijo Eragon al ver los tristes ojos de Blasse- Saphira?

-Aquí estoy pequeñajo…

-Estas herida?

-Solo golpeada, y me duele mucho una ala…- Eragon se empezó a acercar a Saphira, vio como la ala la tenía un poco torcida.

-Resiär!- el ala se empezó a acomodar hasta quedar en su lugar.

-Gracias…- dijo Saphira con un hilo de voz

-Deberías de descansar…- le dijo Eragon con cariño.

-No, hasta que hayas terminado de curar a Aymie y a ti…

-Descansa

-Tengo la suficiente fuerza…- Eragon se volteo resignado y vio a Aymie.

Empezó a curarle las cortadas mas profundas. Su pierna estaba severamente raspada y golpeada. Eragon batalló mucho para curarla, pero lo logró. Le dio vuelta cuidadosamente y le desabrochó la blusa. Temiendo de ver lo que estaba abajo, empezó a curarle las heridas de las flechas. En la última, vio que tenía embarrado un líquido púrpura.

-Qué es eso?- preguntó Blasse

-No sé… no es sangre, debe de ser algo de las flechas…- Eragon le curó la herida. Abrochó de nuevo la blusa de la elfa.

Le tendió las mantas y la acostó con cuidado. Después empezó a curarse así mismo. Cuando terminó de hacerlo tendió sus mantas entre Saphira y Aymie, por si alguien necesitaba su ayuda. Se sentó junto a Aymie y la empezó a cuidar. Pero poco a poco el sueño le empezó a ganar hasta que se quedo profundamente dormido.

Aymie empezó a recobrar el dominio de su mente y su cuerpo. Abrió un ojo, estaba en una cueva oscura, Blasse estaba a su lado dormida y Saphira hacia el fondo también dormida. Giró con dificultad su cabeza. Miró a Eragon profundamente dormido, sosteniendo su mano entre las de él. Aymie sonrió y se volvió a quedar dormida.

-Creo que ya estas lista…- Aymie escuchaba una voz a lo lejos. Empezó a abrir los ojos, una luz la cegó por un rato, cuando se adapto a la luz se empezó a levantar lentamente. Le dolía la espalda, tenia vendajes en el brazo derecho y en su pierna izquierda.

-Buenos días- le dijo una voz familiar.

-Buenos días Blasse!- dijo feliz, la dragona se acercó a ella. Aymie la abrazó de la cabeza.

-Miren quien despertó!- dijo Eragon en tono burlón. Se acercó a ella y se hincó mirándola a los ojos- Cómo estas?

-Me duele la espalda, mi cabeza me duele como nunca… que pasó?- dijo sobándose la cabeza.

-Un rayo alcanzó a Blasse, y caíste…

-De la silla?!? Cómo puedo estar viva?- dijo sorprendida

-Salimos en picada, salté de Saphira y te agarré… cuando ya nos íbamos a estrellar Saphira nos cachó, pero perdió el control y chocamos contra el suelo… empezamos a rodar, a rodar y… aquí estamos- terminó de decir Eragon. Aymie no lo podía creer. Se había caído de Blasse a una altura increíble y había sobrevivido. Una lágrima rodó por su mejilla.

-Gracias… no debías de haber tratado de rescatarme, y aun así lo hiciste, siempre estaremos en deuda con tigo…

-No te preocupes, estamos bien…Aymie en tus heridas encontramos un liquido púrpura…- Blasse le pasó el recuerdo a Aymie- Sabes qué es?- Ella se quedó pensando.

-No… pero debe de ser veneno…- Eragon se preocupo, iba a decir algo, pero Aymie empezó a hablar-No me va pasar nada, sólo me va a debilitar unos pocos días, y luego estaré como nueva…- dijo feliz

-Cómo estas tan segura?- dijo Eragon dudando- Los golpes no te habrán afectado?

-No…- Aymie sonrió- no es la primera vez que me pasa- Eragon arqueó una ceja- no te preocupes ya me ha pasado… cuanto estuve inconsciente?

-Solo… 10 días- dijo Eragon sereno

-Diez días!!- grito Aymie

-No te creas, solo un día…- dijo Eragon en un tono juguetón- sinceramente esperaba que te quedaras más tiempo, pero me alegra que te encuentres bien… tienes hambre?

-Si…- Eragon le trajo una sopa humeante. Probó la misteriosa sopa y descubrió que estaba muy buena, así que se la acabó rápido- Gracias tenía mucha hambre… dónde estamos?

-Estamos en un cañón cerca de las montañas Beor, nos falta medio día o una día completo para llegar con los Surda… pero creo que deberíamos de esperar a que te terminaras de curar…

-Ni hablar, ellos tendrán curanderos, me ayudaran, debemos llegar lo más rápido posible- dijo la elfa interrumpiéndolo.

-Pero no estas en condiciones de viajar…- dijo Eragon seriamente

-Lo puedo lograr, además es sólo medio día, ya descanse mucho…

-Segura que los golpes no te afectaron?- dijo Eragon con sarcasmo

-No! Con el Imperio pisándonos los talones debemos de llegar lo más pronto posible…- Eragon se quedó cayado meditando

-No puedo dejar que vayas sola, que pasaría si te quedaras inconsciente de nuevo?

-No…- Eragon la interrumpió

-No, es una posibilidad y no quiero que te vuelvas a caer, te irás con migo y Saphira y cuando estemos llegando a Aberon te montarás en Blasse…- Aymie ya iba a protestar.

-Aymie escúchalo, él tiene razón- dijo Blasse- casi te pierdo, no quiero que eso vuelva a pasar…- Aymie asintió resignada.

-Muy bien

-Saphira no debe de tardar en llegar…

-A dónde fue?

-Fue a cazar, Blasse no la quiso acompañar por temor de que te pasara algo mientras ella no estuviera, así que Saphira le traerá algo para que ella coma- dijo Eragon saliéndose un poco de la cueva. Divisó a lo lejos un brillo azul, poco a poco se empezó a transformar en Saphira, aterrizó elegantemente junto a él. Saphira traía a varios conejos en su boca. Le sonrió y entró a la cueva. Le dio los conejos a Blasse.

-Muchas gracias…- agradeció Blasse

-De nada- dijo Saphira sonriendo.

Cuando terminaron de comer. Eragon ya tenía todo listo, para el viaje. Ayudó a Aymie a levantarse. Aymie se recargó en Blasse por mientras Eragon doblaba las mantas donde había estado inconciente. Después la ayudó a montar a Saphira. Aymie se resbaló, pero antes que se golpeara con el suelo de la cueva Eragon la cogió fuertemente de la cintura y la sostuvo. Aymie sintió su fuerte brazo, suspiró y subió a Saphira. Eragon montó a Saphira y agarró a Aymie de la cintura. Ella sintió como la sangre se le iba para la cabeza y ocultó su cara con su sedoso cabello. Despegaron.

Al principio Aymie platicó muy poco con Eragon. Pero poco a poco empezaron a hablar vivamente. Él le habló de la ciudad de Farthen Dûr de los enanos, su horrible experiencia que le hicieron pasar los gemelos, la pelea con Durza; en la cual Aymie se interesó mucho. Del funeral de Ahijad, su pelea con Saphira cuando conoció a Trianna, Saphira sacó una nube de humo por su nariz enojada de escuchar dicho nombre. De su estadía en Ellesméra. Del dolor que le había causado la herida de Durza. Eragon le contó sobre su transformación en el Juramento de Sangre; de su regalo y el de los demás.

-Yo nunca he asistido al Juramento de Sangre…- dijo ella un poco triste

-Pero te quedan muchos años por delante- dijo Eragon optimista- Ella sonrió.

-Tienes razón… y cómo te fue con Oromis y Glaedr?

-Bien, aprendí mucho con ellos -dijo él sonriendo.

Eragon le platicó sobre las amistades que había hecho con Orik; el enano, Arya- a lo cuál Aymie estaba muy interesada hasta saber el último detalle- y sus amistades con los demás elfos. También le platicó sobre su dolor al saber que había hecho mal una bendición. Una de las cosas que le contó fue sobre Murtagh, cómo, cuándo lo conoció; también de cuando se pasó al lado de Galbatorix y cuando le robó a Zar´roc – omitió la parte de que Morzan era su padre-. La elfa al escuchar sobre Zar´roc se quedó pensativa. Aymie le platicó parte de su vida de niña en Ellesméra. Ella al igual que él disfrutó todo el camino hablando de sus vidas.

Al atardecer divisaron el castillo de Orrin. Aterrizaron varios kilómetros de la ciudad, Eragon ayudó a Aymie a subirse a Blasse. Aunque ella ya se sentía mejor, agradecía la ayuda de Eragon así que no se quejaba. Ya en los cielos Aymie vio la ciudad, todos le parecían hormigas. Aterrizaron en el patio del Palacio. Un guardia fue a avisarle a Nasuada y a Orrin. A los poco minutos se divisaba una figura morena avellana, esbelta, alta. Poco a poco Eragon reconoció a Nasuada.