Hola!!! Jejeje ya volví ¡! Sorry por no haber escrito antes, pero tenía mucha tarea y lo peor… examenes : S. Jejeje pero les traigo este nuevo capítulo que espero que lo disfruten!!! jojoOjo Reviews!!C:

Ah!!! ii kiero agradecerle a uno de mis amigoOsS! x) A thee NorbertoO x leer mi historiaa y por darme consejosS y tus comentariosS!! Te kieroO muxoO!! Bueno nos vemos en la escuela! Babaes muaQ!

Mel.Bel.louca Que bueno que te gusto!! :P
Fanel Girl Muchas gracias por tu review! Claro! Tendrá un gran finalL, de eso puedes estar segura! Jajaja. Y a ver que resulta de la nueva pareja!! n.n oie i para que me des el nombre de tu fic para leerloO!! xD
Darleen Jejeje, gracias por tu review! A mi me encanta Eragon!! Jejeje pero Murtagh tambien tiene su atractivoO!! :D


Surda

El idioma Antiguo

Argetlam.- Mano De Plata

Diön.- Marca en la piel que sólo tiene la realeza de los elfos

Gedwëy ignasia.- Palma Reluciente

Sé orúm torneas hávr sharjalví lífs.- Qué esta serpiente cobré vida y movimiento.

Fuëselleté thua tirna molgíldi.- Regresa a tu forma original

El idioma de los enanos

Ingeitum .- Trabajadores del fuego, herreros


Nasuada llegó en pocos momentos donde estaban Eragon, Aymie, Saphira y Blasse. Eragon estaba ayudando a Aymie a bajar de Blasse cuando llegó Nassuada. Ella guardó distancia de Blasse hasta asegurarse que era de confiar. Y esperó que Eragon terminara de ayudar a la mujer extraña. Cuando Aymie estuvo en el piso, Eragon alzó la mirada.

-Nasuada!- dijo sonriendo.

-Eragon, nos habías preocupado... pero es bueno que ya estés con nosotros otra vez- dijo ella alegre- Y quién es la que te acompaña?- dijo mirando a Aymie.

-Aymie, princesa de Ellesméra, el espía que mandaron a robar el último huevo- dijo Aymie seriamente.

-Me alegra que Eragon te haya encontrado. Y este dragón debe de ser el último huevo.

-Su nombre es Blasse…- dijo Aymie mirando a Nasuada con interés. Nasuada se volteó e hizo una mueca. A lo lejos una mujer joven se aproximaba con paso veloz

-Hola, Trianna…- dijo Nasuada secamente. Saphira gruñó por lo bajo.

-Buenos días, Nasuada- dijo la bruja y vio a Eragon con interés- Creo que tendré que examinarles la mente…- dijo soltando una sonrisa burlona.

-No es necesario Trianna- dijo bruscamente Nasuada

-Pero…

-Eragon y Saphira ya han mostrado su valentía y su lealtad hacia los Vardenos- dijo interrumpiéndola bruscamente. Sus ojos almendrados no se apartaban de la chica.

-Pero, ella- dijo mirando a Aymie- ella nunca se ha sometido a la prueba…

-Ella…- dijo Nasuada- No se le debe de hacer la prueba- dijo firmemente

-Por qué? Todos se deben de someter a la prueba…

-No- dijo Nasuada. Todos sabían que hacerle la revisión a un elfo, era algo peligroso. Sin contar que la Reina podría resultar ofendida- Esperen un momento – y se alejó para hablar con un guardia.

-Mmm… creo que tienes suerte niña, de lo contrario ya estaría en tu mente…- dijo Trianna arrastrando las palabras. Ni Eragon ni Aymie dijeron nada- Pero creo que ya comprendí por que Nasuada no quiere hacerte la prueba… una simple niña como tú no es mucho peligro…- Aymie se quedó inmóvil- Te gusta esta serpiente? – dijo alzando la muñeca para que una serpiente quedara a la altura de sus ojos- Es parte de mi familia…- dijo mostrándole una pulsera con una gran serpiente. Eragon recordó la primera vez que había visto a Trianna- Sé orúm torneas hávr sharjalví lífs – recitó. De pronto la serpiente se agitó y cobró vida. Trianna se hizo hacia atrás cansada de la perdida de energía

-Muy interesante- dijo Aymie mirando la serpiente que metía y sacaba la lengua.

-Gracias- dijo Trianna con voz de auto suficiencia- es un hechizo muy difícil para niñas como tu- Aymie se quedó mirando a la serpiente y se agachó dejando ver las puntiagudas orejas de elfo- Una elfa…- dijo Trianna sin aliento

-Si, creo que esa serpiente se vería mejor si…- se quedó mirando fijamente a la serpiente, con un chasquido la serpiente empezó a agitar y se fue transformando en una replica pequeña de un dragón -a poco no es lindo?- Mientras el pequeño dragón agitaba sus alas de metal. Trianna estaba con la boca abierta- o tal vez…- Aymie se quedó mirando el pequeño dragón y este empezó a cambiar de forma una vez más. Poco a poco dejó ver a un humano muy parecido a Eragon- El pequeño Eragon- dijo ella finalmente

-Muy bien- dijo Eragon sonriéndole y riéndose

-O tal vez estaría mejor, si…- con otro chasquido el Eragon de oro empezó a cambiar a una mujer con el ceño fruncido- Te vez muy bien Trianna- dijo Aymie. Trianna no contestó y apretó los dientes- Fuëselleté thua tirna molgíldi- y la Trianna de oro empezó a cambiar a una serpiente. Con otra simple orden de Trianna la serpiente perdió la vida. Aymie le sonrió alegremente.

La bruja estaba atónita, la elfa había cambiado a la serpiente, no había pronunciado ningún hechizo y ni siquiera parecía afectada por la perdida de energía.

Pero no era la única, Eragon estaba impresionado, sabía que se podía hacer magia sin pronunciar un hechizo; pero no sabía que Aymie lo dominara. Además suponía que esos hechizos requerían una gran cantidad de energía, cosa que a Aymie le faltaba.

-Es lógico- dijo Saphira al entrar en su mente- ella entrena desde que era pequeña y además, entrenó con Oromis…

-Creo que tienes razón… pero no sé, no me lo esperaba- dijo este.

Trianna al parecer ya se había recuperado de la sorpresa, se enderezó y miró a Eragon detenidamente y luego pasó sus ojos hacía los de la elfa. Hizo una mueca de dolor y luego dijo detenidamente y con un hilo de voz.

-Me he portado arrogante- respiró profundo- y les pido disculpas, este no debería de ser mi comportamiento…- Aymie la examinó con sus ojos calculadores y dejó ver sus blancos y derechos dientes en una sonrisa.

-Es muy difícil reconocer los errores; reconocer que nos hemos equivocado es algo digno de alabanza… - Trianna sonrió, pero todavía sentía una daga clavada en su orgullo.

A parte, Trianna acababa de ser avergonzada enfrente del Jinete, que desde la vez que había tenido el gusto de platicar, había tratado de impresionar y ganárselo. Miró con pena a Eragon, pero este veía con interés a la elfa. Trianna, lo contempló calculando cada movimiento, él se veía sumamente feliz en la presencia de la elfa. Sintió un monstruo en su interior que se despertaba.

Nasuada se aproximaba caminando rápido detrás de ella le seguía un Kull. Era alto, fornido y grotesco, les sonrió dejando ver sus colmillos. Aymie al verlo desenfundó sus espada y con una velocidad excepcional llegó hacia donde estaba el Kull; que estaba a una distancia considerable; Blasse se acuclilló en posición de ataque, la elfa trepó en él y estaba a punto de clavarle su curvada espada cuando Eragon reaccionó.

-Alto!- Aymie lo miró con sus ojos verdes que denotaban indignación. Él estaba un poco sorprendido de la reacción de ella- No lo ataques- dijo echando a correr hasta donde estaba ella. El Kull estaba paralizado. Aymie regresó su mirada hacia el Kull dispuesta a clavarle su espada; como si no hubiese pasado nada- Alto! No lo ataques!- repitió Eragon con voz firme.

Aymie lo miró enojada y luego con delicadeza y elegancia regresó al suelo. Eragon se asombró de la fuerza y rapidez que poseía la elfa, aunque estuviera débil y herida. Trianna y las dragonas se acercaron hacia la escena. Blasse todavía mostraba sus filosos y torneados dientes y tenía un aspecto agresivo, lista para atacar en cualquier momento.

-Los Kull y los úrgalos se han unido a las fuerzas de los Vardenos-dijo Nasuada agitada.

-Esto lo sabe ya la reina Islanzadí?- preguntó Aymie, aunque no ocultó su enojo e indignación.

-Mandamos a Arya a informar de este reciente suceso…- dijo lentamente Nasuada. Aymie se relajo, pero no suavizó su aspecto

-Entonces… - se volteó hacia el Kull- sentimos haber tratado de atacarlo…- dijo en nombre de ella y Blasse, agachó su cabeza.

-Sus disculpas son aceptadas- dijo el Kull con voz gangosa.

-Esperemos que les guste su estadía en Surda, seguidme, Orrin los quiere ver- dijo Nasuada y los empezó a dirigir hacia un gran salón.

Aymie y Blasse se quedaron atrás del grupo. Eragon las esperó. Miró a Aymie, pero ella lo vio con enojo. Aymie como todavía no podía caminar bien, se apoyaba al caminar de Blasse. Las grandes puertas del Gran salón ya se podían ver al final del pasillo. Eragon ayudó a Aymie a bajar de Blasse.

-Porqué no me dijiste nada de ellos?- dijo enojada

-Se me olvidó- dijo él titubeante, no entendía aquél enojo.

-Cómo que se te olvido?- dijo la elfa en un tono de reclamo.

-Disculpa, no sabía que los ibas a atacar si los veías!- dijo indignado. Aymie bajó su cabeza y dijo en un voz baja.

-Disculpa…- suspiró- es que…- dijo apenada- pedirle disculpas a un Kull nunca estuvo dentro de mis metas- dijo, Eragon rió.

-También discúlpame, debí de haberte informado sobre la alianza…

-No, es normal que después de estos sucesos que acaban de pasar, se te olvidara…

-Bueno, puesto que la culpa fue de los dos… sin resentimientos?- y le tendió su mano.

-Claro!- dijo y lentamente le tendió su delicada mano. Eragon la jaló y la abrazó. Ella al principio se sorprendió, pero lo abrazó- sin resentimientos- le susurró al oído.

-Sabes…- dijo él caminado- ver a una elfa disculparse con un Kull es algo que no se olvida… además creo que pasarán milenios para que esto se repita…- dijo riéndose.

Ella sólo sonrió enojada. Como todavía ella no podía caminar bien, se montó de nuevo en Blasse. Se siguieron caminando y riéndose hasta unos metros de una gran puerta. Unos guardias fornidos la abrieron. El salón era sumamente grande, cupieron muy bien Blasse y Saphira. Eragon ayudó nuevamente a Aymie a bajar de Blasse.

-Bienvenidos a Surda! Soy el Rey Orrin- dijo levantándose del trono y yendo hacia donde estaban ellos.

-Nos da gusto estar de regreso- dijo Eragon haciendo una reverencia. Pero Aymie se quedó parada. Orrin hizo una mueca de disgusto al ver que Aymie no le hacia una reverencia.

-Y quién es tu singular compañía?- le dijo a Eragon arrastrando la palabras

-Soy Aymie, princesa de Ellesméra y espía que fue enviado a robar el tercer huevo y ella es mi dragona Blasse- dijo apuntando a Blasse. La dragona bajó un poco la cabeza en señal de saludo.

-Tu dragona tiene más modales que usted- susurró Orrin por lo bajo. Eragon pudo escucharlo claramente, por sus nuevos dones de los elfos, y sabía que Aymie también había escuchado claramente al Rey.

-Lamento si considera un insulto que no le haya echo reverencia… pero yo sólo le hago reverencia a la Reina Islanzadí, pero le pido una disculpa, si lo he ofendido; eso no era mi intensión- dijo Aymie serena. Orrin solo apretó los labios sorprendido de aquella disculpa.

-Disculpa aceptada, supongo que este dragón blanco debe de ser el tercer huevo, acaso me equivoco?

-No, es el tercer huevo- dijo Aymie

-Bueno, creo que deben de estar cansados, mañana hablaremos. Por ahora descansen- dijo Orrin dirigiéndose hacia su trono.

-Muchas gracias- dijo Eragon.

Él ayudó de nuevo a Aymie a subir en Blasse y siguieron a Nasuada. El pasillo estaba lleno de guardias. Eragon vio a Elva asomándose por una puerta y le sonrió, pero la niña se metió al cuarto haciendo una mueca de dolor.

-Oye… lo de la serpiente, fue sensacional- dijo Eragon. Aymie se sonrojó un poco.

-No fue nada, cualquiera con practica lo hace; tu también lo haces, no?

-Nos fuimos de Ellesméra antes de que lo dominara bien.

-Oh! Cuando regresemos, Oromis te enseñará, es fácil.

-Tu no puedes?- Aymie bajó la cabeza y dijo con voz baja.

-Si, pero no sería correcto- Esa respuesta dejó a Eragon perplejo pero siguió caminando. Nasuada los llevo hacia sus cuartos. Eragon notó que las habitaciones eran lo bastante grandes para que las dragonas cupieran perfectamente.

-Tuvieron un viaje placentero?- pregunto Nasuada antes de irse.

-Tuvimos un ataque del Imperio, pero todo lo demás bien- dijo Eragon. Nasuada se sorprendió.

-Mañana hablaremos- dijo ella y cerró la puerta. Eragon ayudó a Aymie a bajar y la ayudó a sentarse en la cama. Continuamente se preguntaba de donde había sacado las fuerzas para hacer los tres hechizos y la fuerza necesaria para atacar a un kull? Definitivamente cada vez la elfa lo asombraba más.

-Muchas gracias, Eragon- dijo ella.

-No hay de que- dijo Eragon- necesitas algo más?

-No, gracias, estaré bien. Necesito dormir, eso es todo- dijo Aymie sonriendo.

-Entonces mañana nos veremos- dijo Eragon y salió de la habitación. Aymie vio que le habían dejado ropa en la cama, se cambió con dificultad y se acostó a dormir.

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Eragon salió del cuarto de Aymie y corrió para alcanzar a Nasuada.

-Nasuada- dijo Eragon

-Mande?

-Sólo quería saber donde esta Roran, para pasar a saludarlo- dijo respirando entrecortadamente.

-Esta en el campo de entrenamiento, junto todos los de Carvahall, pero creo que deberías descansar un poco, después de este viaje tan largo.

-Es que mañana va a ser muy difícil que lo vea- dijo Eragon bruscamente- Mañana te veré.

-Hasta mañana- dijo Nasuada y se dio la vuelta.

-Saphira, iré al campo de entrenamiento, quieres ir con migo?- le preguntó Eragon a la dragona que bostezaba mientras entraba a la habitación.

-Estoy cansada, saluda a Roran de mi parte- Dijo Saphira

-Muy bien- Eragon salió de la lujosa habitación, luego le preguntó a un guardia donde estaba el campo de entrenamiento, el guardia lo llevó. Había mucha gente ahí, se abrió paso entre la gente. En el centro estaba Roran peleando con Baldor con la espada. Eran rápidos y atacaban fuerte. Eragon observó maravillado el espectáculo hasta que se acabó. Roran había perfeccionado sus habilidades con la espada. Buscó a Roran con la vista. Roran sonrió al verlo y fue hacia él.

-Por fin has regresado!- dijo dándole una palmada en el hombro. Eragon sólo sonrió- ya estaba creyendo que el Imperio te había atrapado!- dijo Roran secándose el sudor de su frente- Como está Saphira?

-Bien…

-Y qué pasó? Encontraste el espía? Logró robar el huevo?- empezó a preguntar.

-Calma, una por una- dijo Eragon sonriendo- Encontré al espía, ahora Jinete…

-Hay otro Jinete en Alagaësia? Humano, enano o elfo?

-El espía se convirtió en Jinete… y es elfa- dijo Eragon acordándose de Aymie.

-Una elfa?- dijo Roran mostrando su felicidad- Por lo que he oído los elfos son muy poderosos y conocen muchos secretos de la magia…- dijo Roran. Parecía que se le iban a salir los ojos de las orbitas- así podremos rescatar a Katrina!- dijo emocionado. Eragon quitó su sonrisa.

-Sabía que Roran ansiaba vengarse y rescatar a su prometida, pero sabía que Aymie necesitaba y quería ir a Ellesméra lo más rápido posible. Y que él también tenía que terminar su formación, si quería vencer en un futuro a Galbatorix. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Roran seguía hablando sobre sus planes para rescatar a Katrina.

- Puedo alistar mis cosas para partir hacia los Ra´zac mañana mismo.

-Roran… Aymie- Roran hizo una mueca- la elfa- explicó Eragon- Esta cansada, nos atacó el Imperio, y ella necesita llegar a Ellesméra…

-Así que todavía no vamos a ir por Katrina- lo interrumpió Roran. Su enojo se oía en su voz.

-Ella necesita ir, y yo necesito terminar mi formación si quiero derrotar a Galbatorix…

-Y Katrina? No te importa ella?- dijo Roran saliéndose de sus cabales

-Yo…- dijo Eragon un poco asustado

-Mi futura esposa no te importa? Desde cuando eres tan amigos de los elfos?- dijo Roran enojado. Eragon sabía que Roran traía muchas cosas, preocupaciones, sentimientos que necesitaban salir; así que dejó que Roran sacara todo. Aun que algunas cosas lo hirieron. Roran término con la boca seca. Cuando Eragon calculó que Roran estaba calmado dijo.

-Tu futura esposa me importa, y mucho… ella será la felicidad de mi hermano- Roran se quedo sorprendido- pero si quiero que ella llegue sana y salva a Surda, debo de ser más fuerte…

-Pero, si ya lo eres…- dijo Roran suplicante

-Tal vez, pero olvidas que Galbatorix tiene 100 años de experiencia, y tiene a un nuevo Jinete de su parte, que junto a los Ra´zac nos vencerán fácilmente- Roran pensó en lo que le acababan de decir. Relajó los hombros.

-Muy bien, pero no tardes mucho… y prepárate lo mejor posible- dijo y le puso su mano en el hombro de Eragon. Todo lo que quedaba de la tarde se la pasaron platicando sobre el viaje de Eragon. Eragon le platicó lo que sentía cuando estaba con Aymie y las buenas experiencias que habían tenido. Al final de la conversación Roran estaba sonriendo.

-Qué pasa?- dijo Eragon – Por que sonríes así?

-Estas conociendo el amor…- dijo Roran muy bajo. Eragon hizo una mueca de confusión. "Aymie no me puede gustar…" pensaba. A él le gustaba Arya.

-No, ella…- empezó a decir Eragon.

-Shh! Ya debes de irte a dormir, creo que mañana te espera un día muy cansado- lo interrumpió Roran

-Creo… que tienes razón- Eragon se despidió y se fue a su dormitorio confundido. Ahí estaba Saphira dormida. Cuando se acostó la despertó.

-Cómo te fue?- dijo adormilada

-Bien, vuelve a dormir- le dijo Eragon acostándose- Buenas noches

-Buenas noches- y se volvió a dormir. Eragon estaba confundido. "A mi me gusta Arya, no Aymie…" Empezó a pensar, desde que encontró a Aymie no se había puesto a pensar en Arya, ni siquiera un segundo. Se durmió confundido y hecho un manojo de sentimientos.

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Eragon abrió un ojo. Estaba perfectamente a gusto y había dormido muy bien. Se sentó en la gran cama y se sacudió el cabello. Bostezó y se volvió a acostar viendo al techo.

-Buenos días dormilón!- dijo Saphira bostezando.

-Buenos días! Cómo has dormido?- dijo él sentándose e hundiendo los brazos hacia atrás.

-Bien… y tu?- dijo ella mirándolo con sus enormes ojos de zafiro.

-Como piedra!- dijo él alegre. Sonó la puerta. Se levantó y la abrió. Un muchacho paliducho estaba parado con la mirada fijamente en él.

-Argentlam, la señora Nasuada quiere que se reúna con ella y el Consejo de Ancianos lo más pronto posible…- dijo

-Dónde es la reunión?- dijo él

-En el gran salón del Rey Orrin- dijo el muchacho

-Entonces ya voy para aya- dijo sonriendo.

El muchacho salió corriendo y Eragon cerró la puerta. Se cambió con una ropa que le habían dejado, se peinó, cogió su espada y Saphira y él salieron hacia el gran salón. Saphira iba tras él. Sentía su calido aliento sobre la coronilla. Entraron a un largo pasillo. Al final de éste se toparon con dos guardias; uno de cada lado de la gran puerta de roble. Los soldados se quedaron un rato inmóviles hasta que abrieron la puerta.

Eragon y Saphira entraron. Ahí estaba Nasuada, Orrin, Orik y Jörmundur. Se sorprendió de que Aymie no estuviese ahí. Pero fue sacado de sus pensamientos cuando la pesada puerta se abrió de nuevo. Entró una figura femenina con cabellera castaña y lacia, sus perfectas proporciones, unos enormes y hermosos ojos verdes y sus labios rosados. Eragon percibió un olor a fresas silvestres que le encantó. Se sorprendió de lo bien que se veía Aymie, parecía que no hubiera tenido nunca ese accidente.

-Bienvenidos! Espero que hayan descansado de su largo viaje- empezó a decir Orrin. Él le hizo una mueca de desagrado a ver a la elfa. Al parecer todavía no olvidaba el pequeño incidente de la tarde pasada. Luego se volteó hacia Nasuada y le hizo una seña.

-Como deben de saber, queremos saber sobre cómo nació el tercer dragón y sobre su viaje en general- dijo ella con voz firme. Todos estaban callados; esperando que Eragon o la elfa hablaran. Aymie miró a Eragon con sus penetrantes ojos verdes.

-Primeramente, les doy las gracias por su hospitalidad. Mi nombre es Aymie princesa de Ellesméra y espía enviado por el tercer huevo… y ella- dijo apuntando a la dragona blanca que tenía detrás- es Blasse- La dragona miró a todos los presentes con sus grandes ojos azules, una bocanada de humo gris salió de su nariz y bajó la cabeza saludándolos.

-Disculpa mi interrupción- dijo interrumpiendo Nasuada- demuéstranos que eres princesa de Ellesméra…

-Muy bien, como quieran- dijo Aymie haciendo una mueca de disgusto. Se dio la vuelta y se levantó la blusa de la parte de la espalda. Eragon sólo sonrió. La espalda de la elfa estaba finamente marcada, en el costado izquierdo, en su piel blanca y suave había un remolino plateado con dos puntos en la parte posterior. Eragon se miró la mano derecha donde estaba su Gedwëy ignasia muy parecida a aquella marca, pero no la reconoció. Al ver que todos los miembros hicieron muecas de aprobación Aymie se bajó la blusa.

-Ya nos has demostrado que no eres una mentirosa…creí que el último huevo era macho…- dijo Nasuada cambiando el tema.

-Tu misma lo haz dicho, era…- dijo Aymie bruscamente

-No logró entender… cómo es esto posible?- dijo la morena perpleja

-Como todos saben, los dragones poseen mucha magia y hay veces que no podemos explicar su comportamiento…

-Eso puede ser posible?

-Es una pregunta extraña, siendo que ustedes ya han visto un cambio similar- miró a Eragon- es posible que un humano se convierta en elfo? Qué pueda poseer la fuerza, la belleza y la elegancia propios de un elfo?- todos se quedaron viéndola asombrados y sin aliento- la respuesta es sí, si se puede, gracias a la magia de los dragones; Eragon es una muestra de ello…- Eragon sintió como se sonrojaba un poco.

-Cómo lograste robar el huevo?- preguntó Nasuada bruscamente

-No fue fácil…- Eragon y Saphira empezaron a oír con interés la historia, pues Aymie o Blasse nunca se la habían contado su historia- Tuve que coger a Galbatorix con la guardia baja, oscurecí el castillo con magia, luego fui a la torre y tomé al huevo, el plan estaba yendo la a perfección, pero un tonto Jinete se interpuso…- suspiró- salí, en el camino me topé de nuevo con el Jinete y su dragón rojo…- dijo sonriendo- pero los vencí y me di a la tarea de la fuga… luego cerca de las montañas Sharp me di el lujo de descansar, ahí fue donde Blasse nació…- dijo feliz mirando con cariño a su dragona- como ella acababa de nacer, no podía abandonar las montañas. Ya que era un lugar seguro para las dos. Tiempo después, llegaron Eragon y Saphira…- dijo esperando que Eragon y Saphira contaran el viaje de regreso.

-Emm… Las encontramos- dijo Eragon distraído- Tuvimos que ir a Gil´ead; donde compramos provisiones… ahí Aymie sintió una presencia extraña...

-A qué te refieres?- dijo Nasuada interrumpiéndolo.

-Una presencia poderosa… de algún gran mago, Jinete o peor un Sombra- dijo Aymie. Los miembros temblaron al escuchar la palabra Sombra.

-Después cruzamos el desierto de Haradac, saliendo de él el Imperio nos atacó- dijo Eragon.

-Cómo?- Por primera vez la voz de Nasuada temblaba.

-Nos atacaron con flechas, pero no nos causó mucho daño puesto que estábamos volando- dijo Eragon para calmarla un poco.

-Su viaje ha sido una proeza…- dijo Orik

-Necesita algún otro dato?...- dijo Aymie

-Por ahora no…- dijo Nasuada recuperando su voz firme y segura- alguna pregunta?

-Cuándo podría regresar a Ellesméra? La reina Islazandí estará feliz por mi regreso- dijo Aymie. Nasuada se quedó pensando un momento, miró a Eragon y luego a Aymie.

-Creo que por ahora no los necesitamos de urgencia, sería mejor que se terminaran de preparar, para las próximas batallas contra el Imperio… necesito pensar en la información que me acaban de proporcionar… supongo que podrían irse mañana…- Aymie sonrió instintivamente.

-Muy bien…- dijo la elfa con un hilo de voz

-Por lo pronto podrán pasearse por el castillo y sus alrededores… pero sean sabios y no causen ningún problema- la voz de Nasuada se oía cansada y preocupada. Les hizo una seña y todos excepto Orrin salieron. Saphira y Eragon se adelantaron. Aymie esperó a que saliera Orik.

-Disculpe… usted es Orik del clan Ingeitum?

-A sus servicios, en que la puedo ayudar?- dijo Orik sorprendido que la elfa se dirigiera a él.

-Quisiera saber si me pudiera hacer un favor…- Orik enarcó una de sus pobladas cejas.

-Para servirle…- la elfa se agachó y le susurró algo al oído. El enano sonrió de manera aprobatoria- No me costará nada conseguirlo, me gusta su idea

-Gracias, es usted muy amable- se despidieron y Aymie y Blasse alcanzaron a Eragon y Saphira que ya iban lejos de ellas. Eragon volteo hacia atrás cuando Blasse y Aymie los alcanzaron

-Supongo que querrás que mañana a primera hora salgamos hacia Ellesméra, no?- dijo él

-Si, acaso tu no?- dijo ella arqueando una ceja.

-No, me encantaría… qué era esa espiral de tu espalda?

-Ah! La Diön? –Eragon asintió- la Diön es una marca que sólo la tienen los reyes, reinas y princesas de mi pueblo. Es para saber que tienes sangre real y que tienes todo el derecho de gobernar Du Weldenvarden…

-Qué interesante!...y que quieren hacer para pasar el día??

-Mmm… comer! – dijo Blasse. Los cuatro se rieron

-Y aparte de comer?- dijo Saphira riéndose

-Pues… les gustaría ir a pasear por la ciudad??- dijo Aymie

-A mi si me gustaría!- dijo Eragon

-Muy bien! Ya tenemos un voluntario… y ustedes??- dijo ella refiriéndose a las dragonas.

-Llamaríamos mucho la atención… aparte hablar de comida, me ha abierto el apetito…- dijo Saphira

-Y tu, Blasse??- dijo Aymie con ojos suplicantes

-Creo que iré acompañar a Saphira… también tengo hambre- dijo feliz.

-Bueno… creo que seremos nosotros dos- dijo Eragon

-Creo que si… sólo no se metan en problemas- dijo Blasse al mismo tiempo que despegaba.

-No se preocupen, yo la cuido!- dijo Eragon poniéndole una de sus manos en el hombro de Aymie

-Creo que yosoy la que te va a cuidar!- dijo Aymie dándole una bacha.