Hola!! Ya estoy de regresoO!! xD
Espero que hayan tenido unas muy felices fiestas!! C: Muchas racias por sus reviews!!
Yvom Que bueno que te haya gustado mi fic… si quieres saber qe le pidio Aymie a Orik necesitas seguir leyendo!! :P
AngelicaMalrry Grax por tu review! Y tendras que seguir leyendo para enterarte de qe fue lo qe le pidió Aymie a Orik! x)
FanelGirl Que mala onda qe no te haya gustado tu fic!! Creo qe hubiera sido mui bueno!! Gracias por tu review, tratare de subir los capítulos más seguidoO!! :D
Los Niños
El idioma Antiguo
Argetlam.- Mano de plata
Aymie y Eragon se fueron riendo hacia la salida del castillo. Pasaron por las amontonadas callejuelas que conformaban la basta ciudad de Aberon. Pasaron por el campo de entrenamiento, para buscar a Roran, pero no lo encontraron. Aymie se dirigió a un guardia.
-Disculpe, no sabe donde se encuentra Roran?
-Quién? Martillazos…- dijo el guardia recordando-No le he visto hoy, pero si quieres esperar aquí con migo hasta que él llegue… no lo dudes- dijo el guardia sonriéndole coquetamente. Aymie trató de sonreír. Eragon apretó los puños y rechinó los dientes.
-Es que mi marido me esta esperando…- dijo ella. El guardia frunció el ceño.
-No se preocupe, si veo a Martillazos… le diré que lo estaba buscando… - miró a Aymie tratando de acordarse de su nombre.
-Eragon- dijo Eragon – dígale que lo estuvo buscando Eragon…
-El Jinete!- la cara del guardia se llenó de júbilo- un placer conocerlo Argetlam!!- dijo estrechándole con fuerza la mano.
-El placer es mío- dijo Eragon todavía molesto por lo que el guardia le había dicho a Aymie. Le dejó de estrechar la mano al guardia y se fueron.
-Me gustaría conocer a Roran… por lo que me has dicho de él, debe de ser buen chico… - dijo Aymie caminando junto a Eragon.
-Si… ya lo conocerás…- Eragon meditó sobre su comportamiento, otra vez había sentido ese sentimiento extraño. Estaba confundido. A lo lejos vieron a unos niños jugando con una cuerda. Aymie gritó de júbilo- Qué te pasa?- dijo Eragon pero ella no lo escuchó, había salido corriendo hacia los niños. A una velocidad increíble llegó. Eragon también se echo a correr. Se encontró a la elfa agachada con una niña de unos cuatro años.
-Y tu, cómo te llamas?- le preguntó en un tono maternal y cariñoso.
-Silvi…- dijo la pequeña niña, que sostenía una muñeca de trapo, tímidamente.
-Y tu?- Aymie le preguntó a otro niño un poco más grande
-Galem… y ella es mi hermanita- dijo apuntando a la niña con la muñeca.
-Muy bien… y a que están jugando?- la voz de Aymie era cariñosa.
-Estamos jugando a que somos Jinetes!- dijo Silvi, con su voz de niña pequeña.
-Qué bien! Y que hacen los Jinetes?- dijo la elfa.
-Protegen a la gente indefensa y hacen que todo sea justo y que haya paz- dijo Galem. Eragon se sorprendió de la respuesta del niño.
-Exacto- dijo Eragon agachándose hasta ver los finos ojos del niño.
-Señorita y yo soy una elfa!- dijo otra niña con cabello negro hasta la cintura. Al parecer era de la misma edad que Silvi. Una sonrisa apareció en el rostro de Aymie.
-Y por qué? – dijo Aymie feliz
-Por que son muy bellos y… porque tienen poderes mágicos!- dijo la inocente niña. Eragon y Aymie se rieron y jugaron un rato con los pequeños. Poco a poco más niños iban a jugar con ellos. Aymie estaba jugando a la comidita con las niñas y Eragon a peleas con palos junto a los niños.
-Señorita, su esposo es muy bueno con la espada!- dijo Silvi viendo a Eragon jugar con un palo con los otros niños. Aymie se sonrojó. Eragon se había tirado y todos los niños hacían como que le enterraban las espadas. Se levantó lleno de tierra, se sacudió y se acercó hacia Aymie.
-Estos niños, son mejores que yo con la espada!- dijo sonriendo
-No lo dudo!- dijo Aymie riéndose.
-Pero, señorita, su esposo es talentoso, pero le falta un poco de práctica- dijo un niño de unos seis años. Aymie y Eragon sonrieron apenados. Cuando Aymie iba a decir algo Silvi empezó a hablar.
-Y sus bebes? – dijo mirándolos con ojos curiosos- Ella es mi bebe, y la cuido…- dijo alzando a su muñeca. Las caras de Eragon y Aymie cambiaron a un color rojo fuerte.
-Silvi, nosotros no somos…-empezó a decir Aymie pero la interrumpió un grito de un niño que llegó corriendo.
-Hey!! He visto a dos dragones, aterrizando en el patio del castillo! El Jinete está en Aberon!- decía emocionado mientras se detenía junto a los demás niños.
-Quiero verlos!- dijo Galem y toda la bola de niños salió corriendo hacia el castillo. Eragon y Aymie los siguieron un poco sonrojados. Cuando llegaron los niños y niñas ya estaban amontonados en una cerca del castillo, mirando asombrados a dos dragones; uno azul y el otro blanco.
-Hey! Ustedes, no pueden estar aquí!- dijo un guardia que custodiaba la entrada de la muralla del Castillo. Los niños lo miraron con miedo pero no dejaban de contemplar maravillados a los dragones. El guardia frunció el ceño y agarró su lanza- Largo de aquí!- los niños asustados empezaron a caminar despacio sin dejar de ver a los dragones- Rápido! – dijo empujando a Silvi, la niña cayó al suelo. Aymie apretó los puños y fue directo al guardia.
-Déjelos en paz! – dijo furiosa y empujó al guardia. Eragon se apresuró a llegar hacia ella y el guardia.
-Muy atrevida señorita!- dijo el guardia levantando una mano para pegarle. Cuando soltó el manotazo, ella lo paró con una fuerza y rapidez impresionantes. Con el ajetreo los largos cabellos dejaron ver sus puntiagudas orejas.
-Le repito otra vez, déjelos en paz… o lo lamentará…- dijo amenazante. El guardia denotaba miedo por sus ojos. Aymie soltó su mano y fue hacia los niños. Se agachó hacia donde estaba Silvi tirada en el suelo, inmóvil por aquel suceso.
-Estas bien? Te hizo algo?- la niña estaba demasiado conmocionada para articular alguna palabra.
-El guardia se empezó a mover hacia Aymie, y agarró su espada y la blandió hacia el costado de ella. Hubo un momento de silencio y unas chispas aparecieron. Eragon había interpuesto su espada a sólo centímetros del costado de Aymie. Blasse rugió con fuerza y alzó un poco en vuelo y agarró al guardia entre sus garras; mirándolo con desprecio.
-Blasse, déjalo, no vale la pena…- dijo Aymie parándose y viendo al guardia que temblaba de miedo. Blasse pareció dudar y lentamente le quitó la zarpa de encima. Eragon se puso junto a Aymie, viendo al guardia salir corriendo para ocultarse entre la multitud que se había juntado para ver aquel espectáculo.
-Estas bien?- le pregunto Eragon a Aymie.
-Si, estoy bien, gracias… no lo vi venir- dijo Aymie sacudiéndose el polvo de su ropa blanca. Miró a los niños que estaban con las bocas abiertas. Silvi ya se había puesto de pie y sostenía a su muñeca de trapo fuertemente entre sus brazos.
-Ustedes son… Jinetes!- dijo con la voz temblorosa. Aymie le sonrió.
-Tú- dijo Galem apuntando a Eragon – eres el Jinete que salvó a mi papá en los Llanos Ardientes. Eragon quiso recordar a alguien que se le pareciera a Silvi o a Galem, pero no encontró a nadie.
-Mi papá estaba muriéndose de sed… cuando él lo salvó- dijo Silvi a los demás niños apuntando a Eragon. Él se acordó de aquel soldado que se lo encontraron moribundo y sediento.
-Me alegro que este bien- fue lo único que Eragon logró decir.
-Miren... los dragones se están acercando hacia nosotros!- dijo un niño con la voz temblorosa. Los niños se hicieron hacia atrás al ver que Blasse y Saphira se acercaban a Eragon y Aymie.
-Estas bien?- dijo preocupada Blasse
-Estoy bien…no te preocupes
-Y ellos- dijo Saphira curiosa. Eragon le trasmitió los recuerdos de aquella tarde- Oh! Ya entendí… - dijo mirándolos curiosamente con sus ojos azules. Nunca había visto a un ser humano tan joven.
-Acérquense…- dijo Aymie- ella no hace nada- dijo refiriéndose a Blasse, que se había echado en el piso. Ningún niño se movió- No les hará nada…- dijo ella en tono suplicante. Galem se empezó a hacer hacia delante y extendió su temblorosa mano hacia la nariz de Blasse. La tocó y sonrió al ver que la dragona no le hacía nada, rápidamente todos los niños se fueron amontonando hacia Saphira y Blasse.
-Los niños tenían dibujadas sonrisas por la cara, les hacían preguntas a Aymie y a Eragon sobre las dragonas y se asombraban de cada vez que las dragonas sacaban una bocanada de humo de sus narices contentas de tanta atención. Aymie se alejó un poco y vio a una pequeña niña de ojos violetas entre las sombras.
-Ven, no tengas miedo, ellas no te harán nada- le dijo Aymie extendiéndole una mano. La niña se hizo para atrás- Vamos, te va a gustar- dijo tratándola de convencerla. La niña salió de las sombras y se a cerco a Aymie- Cuántos años tienes?
-Cuatro ya casi los cinco- Aymie dio un respingo hacia atrás. La voz de la niña era propia de un adulto. Sonaba profana en la boca de una niña.
-Hola… Elva- dijo Aymie sonriéndole.
-Cómo sabes mi nombre?- dijo Elva acercándose a la elfa.
-Eragon me contó la historia de la bendición, al escucharte, supuse que debías de ser tu- dijo la elfa. La niña dirigió sus violetas ojos hacia Saphira y Blasse que jugaban con los demás niños- Quiéres ir a jugar con ellas?- la niña no dijo nada. La miró fijamente con esa mirada tan escudriñadora que tenía.
-No puedo… - Aymie torció la boca-No viene para eso- y volvió a ver a las dragonas.
-Entonces ha qué haz venido?- dijo Aymie pero Elva no se movió ni dijo nada- Deberías de ir a jugar un rato…- La niña pensó la posibilidad, luego se levantó y fue a ver a Saphira y a Blasse, las acarició, saludó a Eragon y se regresó con una sonrisa- Te divertiste?
-Si, fue divertido… pero no vine a divertirme- dijo ella viéndola directamente a los ojos- Como ya debes de estar al tanto Eragon en vez de bendecirme, se pudriera decir que me dio una maldición
-Pero él no tenía esa intención, gracias al cielo fue un hechizo muy fácil y se puede romper- Elva la miró interesada.
-Me había dicho eso, tu lo pudieras hacer?
-No, sólo la persona que te bendijo, pero… por qué me dices todo esto?
-Siento todos los sufrimientos de la gente, y hay algunos muy fuertes, pero ninguno como el tuyo… - dijo la niña. Aymie se sorprendió.
-De qué hablas?...- dijo con un hilo de voz, Elva la interrumpió
-Tú misma sabes de lo que hablo, tú lo sabes perfectamente, pero te lo has estado escondiendo a ti misma desde bastante tiempo…- Elva se agarró la cabeza y se tambaleó. Hizo una mueca de dolor.
-Estás bien?- dijo Aymie alarmada
-Si… me pasa todo el tiempo…
-Deberías de ir a que te den algo…
-No- dijo interrumpiéndola bruscamente- estoy bien, pero tú eres la que no lo estas, cada vez que te levantas vives una mentira, pretendes que nadie sepa de tu dolor, incluso se lo ocultas a tu dragona…- Los verdes ojos de la elfa se empezaron a humedecer y agacho la cabeza- no te guardes este dolor…- fue lo último que Elva le dijo. Aymie levantó la cabeza pero la niña ya no estaba.
-Aymie!?- Eragon estaba acercándose a ella- Qué te pasa?
-Nada, estoy bien- dijo parándose y secándose las lagrimas.
-Los niños estaban preguntando por ti…
-Ya me iba a devolver…- dijo todavía con la cabeza abajo.
-Creo que ya conociste a Elva…- dijo Eragon con cierta tristeza y culpa en su voz.
-Cuando pasé todo esto, podrás darle una muy buena bendición!- dijo Aymie sonriendo. Él también sonrió. Se acercaron a los niños. Silvi le estaba diciendo a Blasse y Saphira como se debe cuidar a un bebe.
-Ella es mi bebe- dijo feliz apuntando a su muñeca- y le doy de comer y la cuido, cuando ustedes tengan bebes dragones, los van a cuidar y dar de comer?- las dragonas asintieron- muy bien, también van a tener que enseñarle a volar y echar fuego, verdad?- dijo curiosa, levantó la mirada y vio a Eragon y Aymie- Miren, hasta que por fin llegaron!- dijo poniendo sus pequeñas manos en la cintura y frunciendo el ceño. Eragon y la elfa sonrieron- Les estaba diciendo como cuidar a los bebes – dijo con su voz inocente y levantando su muñeca de trapo de nuevo. Llegó otra niña como de la misma edad y se puso a hablar con Silvi. Eragon y Aymie miraron a todos los niños.
Unos jugando en las monturas de Saphira y Blasse, otros con las pesadas colas, otros jugando a que eran Jinetes, un sin fin de risas, sonrisas y diversión. De pronto la voz de Silvi los sacó de los pensamientos.
-Kathï tiene razón, y donde están sus bebes? – dijo Silvi. Saphira y Blasse voltearon a ver a Eragon y Aymie que se sonrojaban.
-Este… nosotros- Eragon empezó a parlotear.
-Nosotros, no somos esposos- dijo Aymie apenada
-Deberían de casarse, o si no como piensan tener hijos? Mi mamá dice que hay que casarse primero- dijo la niña con quien Silvi estaba platicando minutos antes. Eragon quería decir algo, pero de su boca no salía ningún sonido.
-Nosotros, sólo somos… amigos…- dijo Aymie. Las niñas iban a decir algo pero fueron interrumpidas con la presencia de Orik.
-Eragon, Saphira, Aymie y Blasse; Nasuada os quiere ver- dijo sereno. Aymie dio gracias al cielo de que el enano los hubiera sacado de tal predicamento.
-Bueno… niños adiós- dijo Eragon
-No se vallan- decían los niños tristes.
-Después nos volveremos a ver, no se preocupen- decían Eragon y Aymie tratando de consolarlos. Después de despedirse Eragon, Aymie, Orik y las dragonas entraron al palacio.
-Fue divertido…
-Ya lo creo – se decían las dragonas. Eragon y Aymie se limitaban a asentir. Orik los guió por unos pasillos hasta los aposentos de Nasuada. Blasse y Saphira tuvieron que esperar afuera por que no cabían por la puerta. Entraron a la habitación, era espaciosa. Eragon y Aymie abrieron sus mentes para que las dragonas pudieran estar al tanto de lo que pasaba en la habitación. Nasuada subió la vista de los papeles que estaba leyendo en su escritorio.
-Gracias Orik- dijo. Orik hizo una reverencia y salió de la habitación- Me ha llegado una queja, que han atacado a un guardia, y han pasado la tarde jugando con niños- dijo en tono de reproche. Eragon y Aymie encogieron los hombros- Hay algo que quieran decir en su defensa?- Aymie respiró hondo.
-Ha sido mi culpa… sabía que no nos deberíamos de meter en problemas, pero… cuando ese guardia tiró a Silvi al suelo… no me pude controlar- Nasuada se quedó mirándola y luego e dirigió hacia Eragon.
-Silvi? Quién es?
-Un niña pequeña de unos cuatro o cinco años- dijo Eragon
-Y qué estaban haciendo jugando con niños?
-No hay nada de malo jugar con niños, aparte eso les da más confianza a la gente al ver que los Jinetes respetan a todos, niños, adultos y ancianos…- dijo Aymie mirándola. Nasuada meditó por las sabias palabras de la elfa.
-Y qué le hicieron a la niña para que tuvieran que atacar a un guardia?- dijo enojada- eso les quita credibilidad!
-Ese guardia tiró al suelo a una indefensa niña, solo por querer ver a un dragón!-dijo la elfa enojada- Eso en mi país como en este es abuso del poder!
-Es cierto eso, Eragon?
-El guardia estaba maltratando a los niños, a parte quiso atacar a Aymie primero- dijo con voz firme. Nasuada los miró por última vez.
-Entonces ese guardia tendrá el escarmiento apropiado por haber querido atacar a un Jinete. Les pido perdón por haberlos tratado de esta forma- dijo un poco apenada.
-No se preocupe- dijo Aymie. Los dos salieron de la habitación. Como ya era tarde se empezaron a dirigir hacia sus respectivas habitaciones. Orik agarró a Aymie del brazo y esperaron a que las dragonas y Eragon se alejaran un poco. Luego él le dio una bolsa de cuero – Gracias! Cuánto va a ser?
-Nada, cortesía de los enanos- dijo Orik sonriendo.
-Gracias, estamos en deuda con ustedes- dijo y alcanzó a Eragon- Estuvo bien el día, no es así?- dijo alegre y guardándose la bolsa entre la ropa.
-Si…- dijo Eragon. Aymie estaba tan feliz, que caminaba tan ligero y con tanta elegancia que Eragon le preguntó- Por qué estas tan feliz?
-Por los niños
-Te gustan los niños?
-Si, cuando vivía en Urû´baen me encantaba salir a ver a los niños, en Ellesméra casi no hay niños. Ellos son tan felices, inocentes y tan llenos de vida- dijo Aymie feliz- algo que necesitamos mucho en estos tiempos de guerra y sufrimiento.
-Te gustaría tener hijos?- dijo Eragon y agachó la cabeza. Como Aymie no respondió se regaño por haber hecho una pregunta tan tonta.
-No lo había pensado…- Eragon se sorprendió por la respuesta- supongo que si, pero faltan como unos cien años para eso- dijo sonriendo- y tú?
-Emm… supongo, cuando Galbatorix ya no reine Alagaësia y cuando encuentre una mujer con quien formar un hogar.
-Me parece muy bien…- dijo ella.
-Y siguieron caminando. Cuando llegaron a la habitación de Aymie y Blasse, Eragon y Aymie entrechocaron las manos. Eragon sintió que se sonrojaba otra vez, iba a bajar la mirada cuando los ojos de imán de Aymie atrajeron los de él. Eragon podía escuchar sus propios latidos del corazón. Todo su cuerpo se tensaba. Sonrieron y luego Aymie y Blasse se despidieron. Cuando ellas ya se habían metido, Eragon se recargo en la pared y miró hacia el techo, respiró un poco y se fue con Saphira hacia su cuarto.
-Buenas noches, pequeñajo
-Buenas noches - Saphira se acurrucó y se durmió casi al instante.
Él trató de dormirse pero sólo recordaba todo el día. Los momentos de pena con las niñas acerca de cuando se iban a casar él y Aymie. Sacudió sus pensamientos y recordó a Elva, ella le había dicho algo a Aymie, cuando él había llegado Aymie tenía los ojos llorosos. Cuál sería su dolor para sacarle lágrimas a ella? Una de sus dudas había desaparecido al ver la marca de la espalda de la elfa; definitivamente era hermana de Arya y princesa de Ellesméra. Recordó el exquisito aroma a fresas silvestres de Aymie, sus manos suaves, su sonrisa, que le hacia pasar a un mundo donde no había dolor ni tristeza, sus hermosos ojos, y sus momentos junto con ella. Se dejó llevar por los recuerdos un momento. Hasta que algo lo bajó de las nubes. Qué me esta pasando? Aymie es mi amiga… su mente se tranquilizó un momento, ella es sólo mi amiga… o algo más… dijo un vocecilla en su cabeza. Eragon huyó de esa vocecilla, poco a poco se fue quedando dormido.
