Hola!! Ya estoy de regresoO!! xD
Sorry por no haber escrito pero con eso qe ia entre a la escuela :S… ya deben de saber como es! Jejeje. C: Muchas gracias por sus reviews!!
Yvom Gracias por tu review!! Jejeje ii tmb feliz navidad ii año nuevo auqe atrasados, qe bueno qe te haia gustado el capitulo :P
Kl4u Grax por tu review! Oh si!! A mi también se me hacen bien bonitos los hombres con los niños!! Jejeje x)
FanelGirl Gracias por tu review! Ii gracias por apoyarme! Jejeje :D
Desayuno
El idioma Antiguo
Osthato Chetowä.- El Sabio Doliente
Togira Ikonoka.- El Lisiado que está Ileso
Ebrithil.- Maestro
Du Vrangr Gata.- El Camino Errante
El Idioma de los Enanos
Oeí.- Si, afirmativo
Knurlheim.- Cabeza de Piedra
Farthen Dûr.- Padre Nuestro
Aymie se levantó temprano y meditó un rato. Llegaron a su mente recuerdos de todo su viaje; de su salida de Ellesméra, de su pelea con el Jinete y su dragón rojo, luego sintió un escalofrío seguido de un gozo al recordar el nacimiento de Blasse. Sonrió y se acercó a la dragona que dormía placidamente, se sentó junto a ella y empezó a acariciarla suavemente; la dragona no se despertó ni se movió. Aymie pasaba sus delicados dedos por las brillosas escamas blancas de Blasse. Una vaharada de humo gris asomó por las narices de la dragona y se deslizó en el viento. Luego Aymie recordó su pelea con Eragon antes de conocerlo, sonrió. Luego recordó su visita a Gil´ead, una onda de vergüenza le recorrió todo su espinazo, pero luego sonrió. Se dejó llevar por los recuerdos con Eragon y Saphira. Se hundió en aquellos recuerdos que le perecían tan placenteros. De pronto le llegaron recuerdos del accidente y de cómo Eragon la había cuidado; también de cuando montó junto a él para llegar a Surda; soltó un gran suspiro que despertó a Blasse. La dragona alzó su cabeza blanca y bostezó.
-Oh! Discúlpame, no te quería despertar- dijo Aymie apenada
-No… no te preocupes- dijo Blasse entre bostezos
-Cómo dormiste
-Muy bien… y tu
-Igual- Aymie se quedó mirando la ventana
-Pasa algo
-Nada, es que… me siento un poco sucia…
-Talvez deberías asearte- dijo la dragona. Se escuchó un sonido sordo.
-Ya voy- dio Aymie parándose y abriendo la puerta- Orik!
-Aymie- dijo el enano sonriendo- te traigo más ropa, Nasuada y el rey Orrin, los esperarán para que valláis a desayunar con ellos…
-Gracias por la ropa y por el mensaje…
-Pasa algo? Necesitas algo?- dijo el enano
-Emm… habrá un lugar para asearme?- dijo Aymie
-Oeí, claro!- dijo el enano – Esta al final de pasillo a mano derecha, la última puerta.
-Oh! Gracias! No sabes cuanto falta me hace asearme!- dijo la elfa agradecida
-Cuando termines, estaremos en el gran salón- dijo y se dio la vuelta. Aymie cerró la puerta.
-Quieres ir con migo?- le dijo Aymie a Blasse
-Supongo… - Aymie sonrió agarró la ropa y abrió de nuevo la puerta. A medio pasillo, Aymie se detuvo.
-Para dónde era hacia la derecha o Izquierda?
-Derecha
-Gracias, que haría sin ti?- dijo Aymie abrazando a su dragona
-Nada- dijo la dragona complacida.
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Eragon abrió un ojo. Un rayo de luz lo cegó, instintivamente se puso las manos en la cara, para protegerse de los rayos. Pasó un rato y se sentó en la cama. Miró a Saphira que dormía, por sus dientes pasaba una bolita de fuego azul y de vez en cuando daba una bocanada de humo, la cuál se dispersaba en el aire.
Puso los brazos hacia atrás y estiró las piernas. Se quedó pensando en el día anterior, poco a poco los recuerdos de Aymie fueron inundando su mente. Se dejaba llevar por aquellos memorables momentos junto a su lado. Una imagen de los ojos de la elfa resaltó en su mente. Aquellos ojos que decían más que mil palabras, aquellos que le encantaba contemplarlos, y aquellos que a veces la hacían más misteriosa. Suspiró.
Se hizo una imagen mental de la elfa, de su sonrisa que lo hacía volar. Su perfume a fresas silvestres, su voz, su cara, el fin todo lo hacía volar. Qué me pasa Se dijo y salió de aquellos recuerdos. Qué le estaba sucediendo? una vocecilla retumbó en su mente Te estas enamorando… Eragon trató de no escucharla, pero cada vez que se esforzaba, la vocecilla se volvía más fuerte, te estas enamorando y lo sabes bien. Huía de esa posibilidad, hasta que un sonido lo sacó de sus pensamientos.
-Estás bien?- la voz de Saphira que aplacó sus pensamientos
-Si, estoy bien
-Seguro No parecía eso
-Si, estoy bien… - ella hizo una mueca de desaprobación- Cómo dormiste?- dijo cambiando el tema
-Bien… y tu?- dijo bostezando
-También…
-Emocionado
-Por qué?- dijo confuso
-Hoy regresamos a Ellesméra, supuse que estarías emocionado…
-En ese caso, si… tengo muchas preguntas para Oromis, también acerca de Aymie…
-Desde cuando no?…- dijo la dragona sonriendo
-Tienes razón… los Jinetes se casaban?- dijo él con indiferencia
-Por qué lo preguntas?- dijo Saphira sorprendida de la pregunta
-No sé… se me ocurrió, acaso ellos tenían familia
-La verdad no lo sé, eso deberías de preguntárselo a Oromis
-Si, lo haré- Alguien tocó a la puerta- Ya voy- dijo Eragon adormilado. Abrió la puerta.
-Knurlheim
-Hola, Buenos días Orik!- dijo Eragon sonriendo
-Buenos días, como has amanecido?- dijo el enano sonriendo
-Muy bien, gracias.
-Que bien, te he traído un mensaje de Nasuada y del rey Orrin…- dijo el enano. Saphira asomó su cabeza atrás del Eragon- Buenos días a ti también Saphira!- dijo emocionado. La dragona sonrió- Nasuada y el rey Orrin quisieran desayunar con ustedes. Toma- dijo dándole ropa limpia- Alístate, estaremos en el gran salón.
-Gracias, estaré ahí en un rato. Dónde me pudiera asear?
-Derecho, mano derecha, la ultima puerta- dijo Orik sonriendo.
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Aymie y Blasse entraron al baño. La elfa dejó la ropa que le había traído Orik hacía unos momento en una banca de madera que estaba enfrente del agua. Se quitó su ropa y se metió a la tibia agua. Se sumergió y mojó su castaño cabello. Disfrutó de aquella rica sensación.
-Por fin Una relajación- dijo pasándose el jabón por los brazos.
-Hacia mucho que no disfrutabas de esto- preguntó Blasse que se había acostado cerca del agua.
-Si, ya lo extrañaba
-Cómo se siente
-Pues… bien, por fin siento que estoy limpia, es una sensación de placer y relajación.
-Se oye como algo muy bueno
-Lo es…- estuvieron platicando un momento por mientras Aymie se terminaba de asear.
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Eragon adormilado se dirigió hacia el cuarto de aseo. Iba sumido en sus pensamientos, entró en el cuarto. El baño constaba de varias habitaciones con bancas de cedro finamente talladas, al ver esto a Eragon se le hizo un poco extraño. Se desvistió y se puso una toalla en la cintura. Dejó ver su bien formados tórax y brazos. Pensaba en su próximo viaje hacia Ellesméra donde podría aprender más cosas sobre Aymie.
Aymie al terminar de enjuagar su cuerpo y cabello salió de la tibia agua y se puso una toalla alrededor de su bello cuerpo. Escuchó un ruido pero no le prestó mucha atención.
Eragon ya estaba ansioso por meterse a la tibia agua. Pasó por enfrente de un gran espejo. Wuaw Exclamó al ver su cambiado cuerpo. Era fuerte y bien formado. Se contempló un momento maravillado y dobló a la izquierda en una puerta.
Aymie abrió la boca y ojos como plato al ver a Eragon entrar al cuarto donde estaba la pila de agua. El chico se sorprendió y no supo como reaccionar. Él traía una toalla en la cintura, pero dejaba a la vista su bien formados brazos y tórax. Aymie aún con una toalla enredada en su cuerpo, era fácil ver sus curvas y bien formadas atribuciones. Eragon aunque estaba avergonzado disfrutó de de esa visión durante unos segundos hasta que Blasse se interpuso entre ellos. Aymie gritó ahogadamente. Eragon salió de la habitación corriendo, hasta casi la puerta principal del baño. No escuchó ningún sonido por un momento.
-Disculpen, no sabia que estaban ahí! Esta todo bien?- se disculpó pero no consiguió respuesta- Estas bien?
-Si!- se oyó la voz temblorosa y distante de la elfa - esta todo bien, espera ahí!- lo regañó
-Ok, esperaré- esperó pacientemente por unos minutos que le parecieron horas.
-Ya estoy lista…- dijo Aymie
-Lo siento de verdad mucho; no sabia que estabas ahí…
-Ok, disculpa aceptada, pero no lo vuelvas a hacer!!- dijo ella en reproche. Eragon empezó a caminar hacia el cuarto.
-Me estoy acercando a la habitación…- les dijo.
-Si, esta bien, nosotras saldremos pro la puerta trasera…- dijo la voz de Aymie.
Eragon avanzó un poco más pero al doblar por la puerta quedó a pocos centímetros de la cara de la elfa. Percibió el olor a fresas silvestres que le deleitaban sus sentidos. Se quedaron en un suspiro ahogado por un rato. Ninguno de los dos se movía. Eragon vio los hermosos ojos verdes de la elfa. Ella miró a Eragon a los ojos, por un segundo se empezaron a acercar. Sus caras quedaron más juntas todavía; empezaron a cerrar los ojos. Aymie de pronto los abrió y se echó hacia atrás.
-Emm…- se oía nerviosa- me, se… nos tenemos que ir- Aymie y Blasse salieron del baño. Al salir del él, Aymie se recargó en la puerta, suspiró y sonrió.
-Qué pasa?- pregunto la dragona mirándola con sus ojos azules.
-Na…da – dijo la elfa nerviosa. La dragona la inspeccionó y luego rió y dio la vuelta- Qué pasa? De qué te ríes?
-De nada- dijo Blasse sonriendo picaronamente.
-Mmm- gruñó Aymie y regresaron al dormitorio.
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-Señor… - un guardia entró a una lúgubre habitación.
-Mande…- dijo una voz por detrás de una gran silla.
-Los arqueros dieron en el blanco…- el Sombra se dio cuenta del hilo de miedo que reflejaba la voz del guardia.
-Muy bien- una sonrisa se dibujó por su cara, dejando ver unos dientes amarillos y puntiagudos- Excelente!!- exclamó Iden- Dónde esta el Jinete??
-Está con el Rey Galbatorix…- dijo temeroso el guardia.
-Necesito que lo traigan, le espera un largo entrenamiento- dijo riéndose cínicamente- Quiero que le entregues esto al Rey - le entregó un pergamino finamente enrollado. En el tenía un afina caligrafía de color rojo. El guardia reconoció aquel color: rojo de sangre seca. Un escalofrío le recorrió el espinazo. El guardia cerró la puerta presuroso. El Sombra se quedó solo. Alzó la vista al cielo nublado y cerrado que tenía delante. Al parecer se iba a desatar una tormenta. Observó como un rayo iluminó el oscuro cielo. Todo va como lo planeé…
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Al salir del baño Eragon regresó por Saphira al dormitorio. Dónde la encontró adormilada.
-Listo?- dijo bostezando
-Si, y tu
-Yo siempre estoy lista- dijo la dragona y sonrió. Los dos se dirigieron al gran salón.
Al gran salón habían introducido una gran mesa. De los dos extremos había unos recipientes muy grandes, Eragon supuso que debían de ser para que Saphira y Blasse comieran con ellos. Había bastantes sillas en medio.
-Para quien crees que son tantas sillas
-No, sé… tal vez el Consejo de Ancianos estará con nosotros…- dijo la dragona al escuchar su pregunta.
-Crees…- la puerta se abrió e interrumpió a Eragon. El rey Orrin estaba entrando con una elegante capa, color vino, junto a Nasuada, Orik, Jömundur y Trianna.
-Buenos días Eragon!- saludó Nasuada.
-Buenos días- dijo él
-Estas temprano- dijo Orrin sentándose en una gran silla.
-Nos gusta madrugar…- dijo el chico. Uno a uno se fueron sentando junto al monarca. De pronto la pesada puertas de abrió de nuevo, ahora entraba una dragona blanca, que sus escamas brillaban intensamente y una mujer con un atuendo lila. Eragon sonrió al ver a Aymie.
-Hola- dijo tímidamente
-Hola- dijo ella y sonrió.
-Que bien que ya han llegado!- Nasuada se levantó en su lugar- por favor tomen asiento, para ustedes- dijo mirando a las dragonas- les hemos asignado los extremos para que puedan comer a gusto.
-Dile de mi parte, que gracias- le dijo Blasse a Aymie. La elfa trasmitió el mensaje.
-Lo hacemos gustosos!!- dijo feliz Orik. Eragon y Aymie se sentaron juntos enfrente de Orrin.
-Y cómo la han pasado en Surda?- preguntó el monarca cuando los sirvientes les entregaban bandejas llenas de comida.
-Muy bien, es mejor de cómo me la esperaba- dijo Aymie haciendo a un lado el filete de res que tenía enfrente. Nasuada alzó una ceja.
-Sucede algo, querida?
-No, no pasa nada- dijo Aymie agarrando un plato con frutas partidas. Miró a Blasse que felizmente mordía una pierna de vaca, y Saphira no se quedaba atrás.
-Cuándo piensan marcharse?- pregunto Orik
-Quisiéramos irnos en cuento acabemos de desayunar- dijo Eragon mordiendo un pan.
-O sea que no nos queda mucho tiempo con ustedes…- dijo Jömundur
-Así es…- dijo Eragon. Trianna no le quitaba la mirada a Aymie. Todavía sentía rencor por ella.
-Háblanos un poco de ti, Aymie- dijo Trianna sonriendo. La elfa se sorprendió.
-No les puedo contar mucho sobre mi…
-Cuantos años tienes?- dijo Trianna alzando una ceja. Eragon se interesó por la plática. Tal vez aprenda algo que no sé sobre ella…
-Tengo…- miró a todos con sus ojos verdes- cincuenta y cinco…- Nasuada se impresionó de la edad de la elfa, perecía mas joven.
-Y desde cuando sabes hacer magia??- dijo Trianna interesada. La elfa suspiró.
-Los elfos nacemos con la habilidad de hacer magia, la magia es parte elemental de nuestras vidas, lo único que aprendemos es como controlarla…
-Y cuando aprendiste a controlarla?- dijo interrumpiéndola bruscamente
-Desde pequeña…
-Y quién te enseñó?- dijo Trianna interesada.
-Nos asignan un profesor…- La elfa mordió una jugosa rebanada de melón- Me siento en un interrogatorio…- le dijo a Blasse
-Si te sientes incomoda, esquiva sus preguntas…- le sugirió la dragona
-A caso tengo otra opción- dijo sarcásticamente Aymie. Eragon notó que algo incomodaba a la elfa. Al darse cuenta de que Eragon la miraba, ella ocultó sus emociones.
-Y quien fue su profesor?- preguntó la bruja. Aymie la miró inexpresivamente.
-OsthatoChetowä- dijo Aymie sonriendo. Trianna no entendió lo que la elfa acababa de decir.
-Disculpa? No te entendimos…
-Disculpen, dije OsthatoChetowä- Eragon y Saphira se le quedaron viéndola un poco perplejos.
-Hay otro nombre?- dijo Trianna frustrada de lo que le decía la elfa.
-Claro, TogiraIkonoka.
-Y ese profesor les enseña a hacer magia?
-Oh! No es mi profesor, es más que eso, es mi mentor mi Ebrithil
-Claro- mordió un pedazo de sandia.
-Y para cuando regresarán?- preguntó Nasuada.
-No sabemos decirles… eso depende de con que rapidez aprendamos- dijo Eragon.
-Esperemos que sea rápido- dijo el Rey sonriendo. Eragon buscó la mente de Aymie. Cuando la localizó la llamó.
-En que estas pensando Les estas hablando de Oromis?!- la reprendió
-Si, eso ya lo sé… cuál es el problema- dijo ella sorprendida del regaño del chico.
-Se supone que nadie debe de saber de él
-Ya lo sé, no me entendieron Fue una respuesta para sacármelos de encima
-Pero Trianna… ella debió de entenderte
-No, ella es fuerte pero no tiene mucho vocabulario de nuestro Idioma, además no me pudo entender
-A que te refieres?
-Para ella hablé demasiado rápido para que identificara las letras
-Pero si algún día la agarrará Galbatorix, le podrá sacar este recuerdo
-No, ya se lo he borrado…- dijo la elfa
-Qué Tan rápidoPero cuándo no me di cuenta- dijo Eragon sorprendido.
-Claro, dudo mucho que ella lo notará también…
-Cómo Estas diciendo que ella no se dio cuenta?
-Si, sólo sabe que le dije un montón de palabras indescifrables
-Pero… y los demás
-También han olvidado esas palabras- Eragon no contestó-Pero qué?YNasuada y Orik? Ellos tienen conocimiento de cómo bloquear las mentes…
-No te preocupes, no lo notaron… mi presencia fue casi nula
-Pero…- la voz de Eragon denotaba un disgusto.
-Qué es lo que te molesta?- su voz era dulce
-Una vez Brom me dijo, que no deberíamos de entrar a las mentes de los demás sin su permiso…
-No, te preocupes no escudriñé nada, sólo borré esas palabras, aparte era necesario.
-Emm…- Eragon no estaba satisfecho de la respuesta de Aymie
-Sabes, a mi tampoco me gusto hacerlo, pero… como tomé una decisión imprudente...
-Qué?
-Tienes razón nunca debería de haberles dicho de Oromis, fue una gran equivocación, pero tubo solución- Eragon sonrió
-Esta todo bien, Eragon?- preguntó Nasuada.
-Si, todo está bien- dijo Eragon cerrando el enlace mental.
-Siguieron desayunando. Trianna que estaba molesta por cómo había cerrado la conversación la elfa, no podía pensar en nada más. Hasta que se le ocurrió una idea. A la mejor es un poco arriesgada, pero si triunfo sería muy agradable… Se concentró y empezó a tratar de encontrar la mente de la elfa. Había hecho lo mismo con varios guardias y no había sido nada difícil, encontró la mente de la elfa. Se sorprendió que no tuviera barreras mentales, parecía todo tan fácil. Cuando se disponía a entrar, sintió una daga clavada en su mente. De pronto vio alzar varias barreras mentales. Trianna se disponía a tratar de distraer a la elfa cuando la elfa le arremetió otro golpe, pero en vez de daga era una gran espada, también sintió una gran fuerza que también la atacaba; era la dragona. La bruja empezó a contraatacar, pero la fuerza de Aymie y de la dragona era demasiado para ella. Trianna estaba ya muy cansada para poder seguir combatiendo con la mente de la elfa así que dejó la lucha. Volvió a su cuerpo, estaba respirando agitadamente, no sentía ningunas de sus extremidades y unas gotas de sudor se abrieron paso por su frente. Sintió todos los ojos de todos los presentes calvadas en ella. Pasó la mirada por la elfa… la veía inexpresivamente, no daba señal de lo que sentía.
-Te encuentras bien, Trianna?- preguntó Orrin preocupado.
-Estoy bien- dijo Trianna entrecortadamente- Me excusan?
-Si…- dijo Orrin- Alguna duda antes de que te marches?
-Si, cuando volverá Arya? Ella si hace las cosas bien.
-No lo sabemos, qué estas tratando de insinuar?- dijo Nasuada frunciendo el ceño. Trianna notó que Nasuada estaba enojada y seguramente era con ella.
-Nada, sólo que admiro el trabajo de Arya- dijo Trianna y salió del comedor.
Eragon se acercó a Aymie y la miró a sus ojos. Se asombró de lo que sintió y vio. En los preciosos ojos verdes de Aymie se notaba un enojo reciente, ella se sentía ofendida y sacaba chispas de sus ojos. Él se hizo hacia atrás sorprendido. Blasse mostraba sus afilados dientes a los presentes.
-Gracias por su hospitalidad, y su comida. Les estamos muy agradecidas, si me excusan tengo que ir a mis aposentos.- dijo Aymie levantándose de la mesa.
-Puedes irte libre- dijo confundido Orrin.
-Gracias- Aymie dio media vuelta y salió del gran comedor seguida de Blasse.
-Se encuentra bien?- le pregunto Jömundur a Eragon preocupado por el comportamiento repentino de Aymie
-La verdad no lo sé, gracias por la comida. Nos pudieran excusar?- dijo levantándose
-Claro, siéntete libre- dijo Orrin. Eragon hizo una pequeña reverencia y salió tras Aymie, seguido de Saphira.
-Qué crees que le pasó?- dijo la dragona
-La verdad no lo sé, espero que ella me lo explique…- dijo secamente. Llegaron rápido a los aposentos de Aymie y Blasse. Él tocó la puerta- Aymie, soy yo Eragon, abre por favor. No hubo respuesta. Eragon iba a empezar a tocar de nuevo, cuando la chapa empezó a girar lentamente. La puerta se abrió. Aymie salió.
-Mande?- dijo. Eragon notó un poco de disgusto en su voz.
-Qué paso? Te encuentra bien?- Aymie lo miró.
-Estoy bien, no te preocupes- y empezó a cerrar la puerta.
-Bueno, si necesitas hablar, aquí estamos- dijo él. Aymie quedó tapada por la puerta. Ella suspiró.
-Entren…- dijo abriéndoles la puerta. Eragon y Saphira entraron.
-Qué paso?- dijo Eragon amablemente. Aymie dudó.
-Ella trató de entrar a mi mente…- dijo enojada.
-Pero, consiguió entrar tan siquiera?- dijo él sonriendo
-No… pero he echó algo mal…
-Qué? A que te refieres?
-Estos últimos días me he portado arrogante y entupida… no he actuado sabiamente…- una onda de tristeza abarcó la voz de la elfa. Aymie se sentó en la cama.
-No entiendo? No te has equivocado en nada…- dijo Eragon.
-No, no entiendes… la he ofendido… mis ancestros deben de estar en vergüenza, oh! Mi pobre madre… debe de estar avergonzada de mi comportamiento- la voz de Aymie tenía tristeza y vergüenza al mismo tiempo.
-No, nada de eso, ellos deben de estar orgullosos de ti, aparte a quién haz ofendido?
-A Trianna…- Saphira sonrió un instante.
-Claro que no…
-Si, su ataque estaba lleno de ira… - dijo ella calvando sus ojos al piso.
-Tal vez estaba lleno de ira, pero no sabemos por qué, ni para quién estaba dirigida la ira…- dijo Eragon arrodillándose enfrente de Aymie.
-Era hacia mí- dijo Aymie interrumpiéndolo
-No, eso no lo sabes…
-Claro, que sí, aparte he decepcionado a la reina Islanzadí, he dado un mal ejemplo de ella…- sus ojos se llenaron de decepción.
-Claro que no, por qué dices eso?
-Tu bien sabes porqué- dijo ella con sarcasmo
-Estaba enojada por que la habías echado de tu mente
-Si, pero mi obligación es pase lo que pase, de un ejemplo de que los elfos somos honorables y queremos lo mejor para el pueblo de los Vardenos.
-Pero si eso lo estas haciendo… y muy bien- dijo Saphira- no le hagas caso… todavía le falta mucho por aprender…
-No es por lo que quiso insinuar, es por que no estoy haciendo bien mis deberes. Cómo voy a llegar con la cabeza en alto cuándo lleguemos a Ellesméra, si sé que he fallado?
-Pero, ella… no debes de pensar que no estas haciendo tus deberes bien, por una sola persona- dijo Eragon
-Pero, he ofendido a Trianna y ella es alguien importante para los Vardenos- Él se quedó pensando un momento. Odiaba que algo frustrará a Aymie.
-Si, te sientes de esa manera, lo único que te aconsejo, es que te disculpes. Alguien una vez dijo muy sabiamente "Es muy difícil reconocer los errores; reconocer que nos hemos equivocado es algo digno de alabanza"- dijo Eragon sonriendo. Aymie también sonrió.
-Gracias, creo que eso haré.- sonrió más y miró a Eragon a los ojos- muchas gracias, me han ayudado mucho…
-No hay de que- dijo Saphira- creo que deberíamos irnos a terminar de alistar lo que nos falta, Eragon.
-Tienes razón, nos vemos al rato- dijo Eragon poniéndose de pie.
-Claro- dijo Aymie y les abrió la puerta- Adiós- dijo cuando Eragon y Saphira salieron.
Eragon al salir, tenía un gozo extraño, se sorprendió porqué nunca se había sentido de una manera igual.
-Te encuentras bien?- dijo Saphira mirándolo con sus ojos azules.
-Si…- siguió caminando hasta su habitación.
-Ahí dobló la poca ropa que tenía en Surda, agarró sus utensilios; como su cuchillo, su arco, la espada que le habían dado los Vardenos, su bota de agua y todas esas cosas las acomodó cuidadosamente en su bolsa de cuero. Se dio una peinada y él y Saphira se fueron hacía el patio a esperar a Aymie y Blasse.
Aymie meditó un poco acerca de cómo le iba a hacer para disculparse con Trianna. Cuando tomó una decisión alistó sus cosas y salió al encuentro de Trianna. Se paseaba por los pasillos del gran castillo de Orrin en busca de los aposentos de Trianna. Sus pies pequeños rozaban el mármol del piso.
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Trianna daba vueltas enojada alrededor de su cama. La elfa ya la había vencido y humillado dos veces consecutivas. Sentía todavía la espada de la elfa en la mente. Se sacudió la cabeza llena de rabia. Tenía que detener aquel odio que le había formado la elfa, pero no era muy de su agrado, ella había empezado aquella pelea, la elfa era la culpable. Por que ella era la que tenía que pedir disculpas?? Además la elfa no dejaba al Jinete en paz ni un momento. Antes no estaba tan clavada en el Jinete hasta que la elfa había aparecido. La elfa parecía disfrutar tanto la compañía de Eragon, así que ella tenía que hacer que la elfa se apartará de él. Que lo fuera perdiendo poco a poco, esa idea la pareció demasiado seductora para ignorarla. Meditó en aquella bella posibilidad de hacer sentir tan mal a la elfa para que se regresara al lugar rencógnito de donde venía. Luego se recostó satisfecha de su delicioso plan. Se acostó en su cama. Ahí permaneció un rato, se movía de lado a lado de su gran cama buscando una posición cómoda. Después de unos momentos la encontró y poco a poco se fue sumiendo en un sueño donde la elfa no existía y no le daba molestias. De pronto un sonido sordo la sacó de aquel placentero sueño. Trató de identificar de donde provenía el sonido: alguien tocaba la puerta. No le prestó atención y se volvió a acomodar para dormirse de nuevo. Cerró lentamente los ojos, al poco tiempo otro sonidillo sordo salió de la puerta. Abrió un ojo, de mala gana se levantó a abrir. Arrastrando los pies pesadamente se acercó a la puerta finamente tallada de encino, giró la perilla y la puerta se abrió. Dio un respingo al ver unos ojos verdes penetrantes. Trianna se enderezó y miró a la elfa con aire calculador. Por un momento ninguna mostró señales de querer hablar, y ninguna se movió. La elfa se acercó un poco y rompió el silencio.
Trianna, señora de todos los brujos y brujas de Du Vrangr Gata- suspiró- he venido para disculparme por mi comportamiento… discúlpame por haberte ofendido- la elfa miró a Trianna directamente a los ojos. Trianna bajó enseguida su mirada de la penetrante mirada de Aymie. Deseaba golpearla pero se percató que la elfa traía su elegante espada en el cinto de cuero que se encontraba en su cintura, controló ese impulso.
-Por qué te disculpas?- preguntó la bruja, no se esperaba aquel comportamiento de la elfa.
-Creo que te he ofendido, y pido mis disculpas…- Trianna la observó con sus ojos azules con rabia, acaso pretendía que con disculparse iba a bastar?? La había humillado y pretendía arreglarlo todo con esa platica?? Le empezó a hervirle la sangre.
-Te puedo disculpar de palabras, pero el daño esta hecho ya, y eso no lo puedes cambiar…
-Me gustaría cambiarlo, y sé que he hecho mal, por eso es mi deber disculparme con tigo y no hacer mas daño del que ya esta hecho de aquí en adelante- la voz de la elfa tenía un timbre agradable pero a la vez firme. Trianna apretó la pulsera de serpiente que tenía en su muñeca.
-Entonces, te doy mis disculpas…- dijo Trianna arrastrando las palabras y con cierto recelo. Le cerró la puerta casi en la cara de Aymie.
Aymie regresó caminando a los jardines para encontrarse con Eragon, Saphira y por supuesto con Blasse.
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Trianna meditó la escena que acababa de suceder; la elfa le acababa de pedir disculpas. Se encontraba en shock, no se lo esperaba. Se dibujó una imagen de la elfa en la mente: llevaba su fina espada, una bolsa de cuero también amarrada en su cintura, y traía su ropa de cuero; al parecer ya se estaban preparando para dejar Averon. Entonces el Jinete no regresaría en un largo tiempo. Abrió la puerta dispuesta a despedirse de Eragon y su magnifica dragona. Tomó un atajo hacia los jardines.
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Eragon daba vueltas inquieto. Esperaba que a Aymie le fuera bien con Trianna, pero se estaba tardando mucho. No iba a buscarla por que si Aymie llegaba en su ausencia a los jardines perdería tiempo. Se detuvo a analizar su preocupación. Sabía que a Aymie la iba a ir bien con Trianna, entonces por qué estaba preocupado? Lo que quería era estar cerca de ella. Te estas enamorando… empezó a decir la fastidiosa vocecilla. Sacudió sus pensamientos. Una mirada baga de Blasse lo encontró.
-Sucede algo?- preguntó la dragona.
-No, nada- dijo Eragon sentándose en el suelo- Ya quieres llegar a Elleméra?
-Por supuesto!!- dijo feliz- Aymie me ha mostrado imágenes de su mente de la ciudad, esta preciosa, y me muero de ganas de conocerla, además…- hizo una pausa- quiero conocer a la familia de Aymie y a sus mentores…- Eragon sonrió arrastrado de la felicidad de la dragona- Y qué me dices de ti?
-Si, ya quiero aprender más sobre los Jinetes y la magia- Blasse y Saphira se echaron en el suelo aguardando por Aymie.
Trianna exhausta divisó un destello azul: la imponente dragona la miraba acercarse. Miró con miedo a Saphira a los ojos y ella dejó ver sus dientes cerrados y blancos. Trianna retrocedió.
-Hola, Trianna- dijo una voz amigable detrás de ella.
-Hola Eragon- contestó la muchacha. Observó que el muchacho llevaba un cinturón con doce piedras preciosas. Él dejó salir una blanca sonrisa.
-Qué haces aquí?- le dijo mientras se paraba
-He venido a despedirme- dijo Trianna sacudiendo su cabellos oscuros- Espero que les valla bien y que regresen pronto.
-Gracias por tus buenos deseos, te los agradecemos- dijo Eragon alegre
-Creo que los voy- la chica se acercó un poco más hasta quedar a pocos centímetros de él- a extrañar…- dijo mirándolo con sus increíbles ojos azules.
Trianna pudo ver a Eragon de cerca, su cabello ondeaba por el viento, tenía brazos fuertes y bien formados. En todo aquel tiempo que lo había visto y conocido y no se había dado cuenta de que era apuesto. El Jinete con cara de niño que conoció en FarthenDûr había cambiado y había dejado ver al apuesto Joven que tenía enfrente. Por un momento los ojos de Eragon miraron detenidamente los ojos de Trianna, luego se desviaron y sonrió con gozo.
-Aymie!- dejó a Trianna un poco atrás- Qué bien que ya llegaste- la elfa le sonrió.
-Listo para irte?
-Claro, estoy impaciente…- los dos se sonrieron. Aymie al ver a Trianna dio un paso atrás. Blasse se acercó a ella- Trianna estaba aquí para despedirse- dijo Eragon viendo a Trianna.
-Creo que ya me tengo que ir…- dijo Trianna molesta de que la elfa le hubiera quitado la atención de Eragon.
-Gracias por venir y por tus buenos deseos- dijo Eragon.
-No hay de que- dijo Trianna y se fue.
-Y cómo te fue?- dijo Eragon mirando a Trianna alejarse.
-Supongo que bien, no me quejo- dio Aymie y sonrió tímidamente.
A lo lejos se veía una figura morena aproximarse a gran velocidad, junto a ella iba una niña pequeña con ojos violetas y a dos kulls atrás de ella. Al un lado había un señor moreno con una capa muy llamativa de un color azul escarlata con bordes plateados que iban al par de su ropa fina y elegante. Al otro lado había un hombre con armadura que caminaba a paso veloz.
-Hola!- los saludó cordialmente Nasuada.
-Hola- dijo Eragon dejando su bolsa de pertenencias en el suelo.
-Veo que ya en unos momentos se irán…- dijo Orrin
-Si, esta en lo cierto- afirmó Aymie. Notó como Elva se escondía detrás de Nasuada. Su cara denotaba que sentía un gran dolor, a Aymie se le desgarró el alma al ver a esa niña sufriendo. Pero no era la única, la mirada de Eragon veía con dolor y culpa a Elva. Aymie le puso una mano en el hombro derecho, apoyándolo y consolándolo.
-Esperemos que les valla bien y que regresen con nosotros pronto- dijo Jömundur.
-Así será- dijo Eragon agradecido de desviar su mirada de la niña.
-Entonces que los cielos cuiden de ustedes- dijo Nasuada. Eragon y Aymie se apresuraron a montar a sus respectivas dragonas. Aymie sintió una poderosa mano jalándola: era Elva. La niña la jaló hasta que quedará a su altura y le susurró al oído.
-No puedes seguir ocultando tu dolor, y mucho menos a tu dragona. Si lo haces pronto perecerás… tal vez no físicamente pero te perderás en un sufrimiento del cual no podrás salir nunca…- dicho esto la niña regresó con Nasuada. Unas lagrimas frías recorrieron las rojizas mejillas de Aymie al elevarse al los imponentes cielos.
-Te encuentras bien?- preguntó Blasse preocupada
-Si, es que recordé algo, no te preocupes…- Blasse con mucho pesar se olvidó de aquello. Pero Aymie no podía pensar en nada más que las palabras de Elva. Así empezó su regreso a Ellesméra.
Oh!! Cuál será el dolor de Aymie? Qué es lo que Aymie le pidió a Orik? Dónde estará Ayria? Qué pasará cuando Eragon llegue a Ellesméra? Qué será lo que aprenda del pasado de Aymie?
Bueno si lo quieren saber, sigan leyendo!!
