Hola!! Ya regrese… ay es que con eso de los exámenes no había tenido mucho tiempo para subir :S!! Muchas gracias por los reviews y por leer mi historia!

Este capitulo se lo quiero dedicar a mi prima Karina. Gracias por escucharme y apoyarme en todo. Gracias por creer en mi, cuando nadie mas lo hace!. Eres una hermana para mí. Te amoOw!! Gracias por todo!! x)

loveetoday: Gracias por tu review! Me gusta muxo tu historia! Siguele… cada vez se pone mas interesante!

Majo Black: Gracias por tu review!! Sigue leyendo!!


--El Regreso--

El Llanto

El Idioma Antiguo

Du Weldenvarden.- El Bosque Guardián

Thú claves encávar.- Tú y yo por siempre

Zar´roc.- Suplicio

Thüstethoedhë.- Confía en mi


El regreso a Du Weldenvarden no estaba siendo como Eragon esperaba. Podía descansar un poco y platicar abiertamente con Saphira. También había platicado con Aymie pero había algo en ella que era diferente. Algo le preocupaba, ahora se veía más cansada, más tensa, más débil, menos saludable, aparte Eragon se había fijado que normalmente las mejillas de la elfa estaban húmedas, señal de que había estado llorado. Aparte lo más extraño era que casi no sonreía. Eso ya era algo característico de la elfa, que sin importar cual negras estuvieran las cosas siempre sonreía. Parecía que estuviera distante, que estaba sumida en una oscuridad. Eso estaba preocupando a Eragon, Saphira y Blasse.

Incontables veces Blasse había tratado de hablar con Aymie pero nunca podía decirle más de dos palabras antes que cerrará su mente y levantará poderosas murallas para defenderla. El comportamiento de Aymie estaba afectando poco a poco a Blasse. La dragona estaba cada vez menos feliz, pocas veces comía, se veía más inquieta y menos saludable al igual que su Jinete.

Pero Blasse no había sido la única que había tratado de hablar con Aymie, también lo habían intentado Eragon y Saphira, pero tenían siempre el mismo resultado, una gran muralla mental.

Los días avanzaban y Aymie iba empeorando. Ya había pasado dos veces que perdiera el conocimiento durante unos momentos. Eragon y las dragonas estaban más asuntados y preocupados, pero la elfa se negaba a hablar con ellos.

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Era ya de noche y todos estaban dormidos, excepto Aymie que movía los troncos de la fogata. Se sentía enferma y débil pero no quería preocupar a Blasse, Eragon o a Saphira. Sentada en la oscuridad meditaba su regreso a Ellesméra. Cuidadosamente buscó en su collar un anillo de oro. Este tenía grabado con una fluida letra la leyenda "Thú claves encávar" Lo sacó de la cadena de plata que también tenía la mariposa que le había regalado Arya tiempo atrás y se puso el anillo en su dedo anular. Miró su mano con el elegante anillo. Hacia tanto que no se lo ponía que se sintió rara. Cuando había recibido el anillo estaba sumamente feliz de comprometerse, pero a esas alturas le producía confusión. Recordó aquel momento.

-- Flash Back --

Estaba en su habitación acostada en su cama. Una sonrisa atravesaba su cara. Bestia una túnica color vino y su cabello cuidadosamente trensado con flores se movía de un lado a otro.

-Aymie…- dijo una voz masculina

-Si?- dijo ella feliz acercándose a él.

-Desde pequeños hemos sido amigos, desde siempre hemos estado comprometidos… - el elfo la miró con sus ojos miel. Aymie asintió.

-Así es, y estoy feliz de ello…- dijo y le dio un beso en la mejilla

-Si, pero esa no fue nuestra decisión- Aymie se sentó confundida en la cama

-Qué quieres decir?- dijo con voz temblorosa

-Quiero decir que…- se levantó – que no te voy a obligar a ello si no es tu voluntad- La respuesta sorprendió a Aymie- por eso…- sacó un estuche finamente tallado- Aymie dio un respingo y se sentó en la orilla de la cama- te lo pido, quisieras ser mi compañera?- se hincó y le tendió un anillo de oro- unas lagrimas recorrieron las mejillas de Aymie.

-Me encantaría!- dijo y lo abrazó.

-- Fin de Flash Back --

Toda su vida había esperado que él le dijera aquellas palabras. Cuando se las dijo un gozo la invadió, pero en ese momento solo la llenaba de confusión y dolor. Escuchó un ajetreo de mantas y se guardó de nuevo el anillo. Era Eragon que se movía de un lado para otro.

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Eragon estaba tumbado inmóvil por magia. Ahí plantado delante de él estaba Murtagh viendo a Zar´roc.

Además, Zar´roc tenía que haber pasado al hijo mayor de Morzan, no al menor. Es mía por derecho de nacimiento.

Un pozo frío se formó en el estomago de Eragon "No puede ser". Una sonrisa cruel apareció en el rostro de Murtagh

-Nunca te dije el nombre de mi madre, verdad? Tú no me dijiste el de la tuya. Lo diré ahora: Selena. Selena era mi madre, y la tuya. Morzan era nuestro padre. Los gemelos adivinaron la conexión mientras hurgaban en tu mente. A Galbatorix le interesó mucho conocer esa información particular.

-Mientes!- exclamó Eragon.

-No podía soportar la idea de ser hijo de Morzan. "Lo sabía Brom? Lo sabía Oromis? Por qué no me lo dijo nadie" Entonces recordó lo que Angela había predicho que alguien de su familia lo traicionaría. "Tenía razón".

Murtagh se limitó a menear la cabeza, repitió sus palabras en el idioma antiguo y luego acercó los labios al oído de Eragon y susurró.

-Tú y yo somos lo mismo, Eragon. La misma imagen reflejada. No puedes negarlo.

-Te equivocas- gruñó Eragon, luchando contra el hechizo- No nos parecemos. Yo ya no tengo la cicatriz en la espalda.

Murtagh se echó hacia atrás como si le hubieran pinchado, y su rostro se endureció y se volvió frió. Alzó a Zar´roc y la sostuvo delante del pecho.

-Pues así sea. Te cojo mi legado, hermano. Adiós…

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Una mano cálida lo sacó de aquella pesadilla. Cuando abrió los ojos vio a Aymie, tenía los músculos de la cara tensos, al parecer estaba preocupada.

-Qué ha pasado?- pregunto Eragon sorprendido

-Te he despertado, no parabas de gritar y moverte, me has asustado- dijo la elfa. Se sentó junto a Eragon. La frente del muchacho estaba con una capa de sudor frío. Su respiración era rápida y brusca. Aymie pasó una de sus manos por la mejilla de Eragon- Te sientes bien?- Eragon tomo la mano de ella, agradecido que todo hubiera sido un sueño.

-Si, fue un mal sueño…

-Me alegra, espérame un segundo- la elfa agarró su bota de agua y la vació en un improvisado vaso. Luego puso una raíz y calentó el agua con métodos mágicos- Toma te ayudará a sentirte mejor…- y le tendió el brazo. Eragon tomó el improvisado vaso y tomó del líquido verdoso. Esperaba un sabor extraño, pero su sabor era dulce. Le tomó dos veces hasta que se la acabó.

-Muchas gracias…- dijo y cerró los ojos. Respiró profundamente. Sintió la mirada de Aymie curiosa de saber lo que había soñado. La miró, le daba pena que ella supiese quien era verdaderamente, pero le tenía la suficiente confianza- Aymie… - la elfa lo miró sin decir nada- no te he dicho algo, acerca de mi- su voz temblaba- yo… mi padre era un asesino y le causó mucho dolor a mucha gente…- Aymie lo vio perpleja.

-No entiendo…

-Mi padre era Morzan- dijo interrumpiéndola. Los ojos de Aymie se llenaron se asombró. Pero luego se cerraron y dio la vuelta. Se sentó en la fogata mirándola fijamente.

-Te agradezco que hayas tenido la confianza de decirme esto…- lo miró, su mirada denotaba tristeza- pero tu no tienes nada parecido con él…- dijo firmemente

-Pero él era un monstruo- dijo Eragon molesto.

-Pero él no te crió, entonces lo único que tienen de parecido es la sangre… Eragon, que no te defina tu personalidad el hecho de quien sea tu padre, tu no te pareces a él… tenlo en la mente- lo reconfortó. Doblo sus piernas y las puso en su pecho.

-Sabes… siempre quise saber quien era mi padre, y cuál seria la razón de que me dejara con mi tío, creo que no debería de haber deseado saberlo…- Aymie lo miró tristemente- Te pasa algo?

-No, nada…tú al menos sabes quien fue tu padre, en cambio…- las palabras resonaron en la cabeza de Eragon. Se levantó y se sentó con ella.

-No sabes quien fue tu padre?- dijo perplejo.

-Así es, el Rey Evandar murió cuarenta y cinco años antes que yo naciera… cómo sería posible que fuese él?

-Pero no te lo ha dicho la reina Islanzadí?

-No, ni ella… ni Arya, ni Oromis… siempre han evitado la pregunta, y mis esfuerzos por saber la verdad no han funcionado…

-Creo que lo descubrirás a su debido tiempo- dijo Eragon

-Creo que si…- hubo un gran silencio incomodo- bueno deberíamos dormirnos para tener fuerzas para mañana- dijo sonriendo tristemente

-Si…- Eragon regresó a sus mantas y se durmió de nuevo. Agradeció que ya no soñara nada referente a Murtagh o a Morzan. Aymie se sentó en sus mantas, sacó de nuevo el anillo. Lo observó un buen rato más, resignada lo guardó y se durmió.

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Eragon estaba haciendo la cena cerca ya del gran bosque de Du Weldenvarden. Aymie se había quedado profundamente dormida al aterrizar. Eragon miró a Aymie, una capa de sudor cubría su frente y tenía apretados los dientes. Eragon tomó su temperatura, estaba bastante arriba de lo normal. Agarró un pequeño trapo. Lo enfrió con métodos mágicos y se lo puso en la frente. Al parecer estaba funcionando por que Aymie dejó de apretar su quijada y parecía mas serena.

Eragon esperaba a las dragonas que había ido a cazar. Habían batallado mucho para que Blasse accediera a comer. No quería abandonar a Aymie. Pero al final cedió y se fue con Saphira. Se quedó mirando a la elfa con detenimiento. Su piel suave estaba un poco pálida. Sus labios brillantes y humectados estaban un poco resecos y sin color. Su cabello brillante y sedoso estaba opaco. Su cara se había hecho un poco más huesuda y tenía pocas ojeras en sus finos ojos. Qué será lo que te esta haciendo esto Por qué no quieres hablar En qué te podemos ayudarLe dolía ver a su amiga en ese estado tan deprimente. Miró hacia el cielo. Las estrellas brillaban en el oscuro azul del cielo. De pronto se oyeron unos fuertes aleteos y dos figuras bajaban del cielo. Al poco tiempo Saphira y Blasse estaban en el suelo. Blasse se echó junto a Aymie.

-Cómo ha seguido- pregunto Saphira mirando tristemente a Aymie.

-No muy bien, la temperatura no ha cedido en toda la tarde…- dijo Eragon agarrando una de la manos de Aymie cariñosamente.

-Conoces la enfermedad?- preguntó Blasse

-Desgraciadamente no, no se mucho sobre enfermedades y cómo curarlas. Hay que llegar lo más rápido a Ellesméra para que la atiendan como debe de ser.

-Pero para eso falta…- dijo Saphira

-Los elfos son fuertes por naturaleza, aparte no falta tanto…- dijo Eragon serio.

-Pero, la ultima vez, con Orik taramos varios días- dijo Saphira

-Si, pero esta ves será diferente, por que tenemos prisa. No sabemos cuanto tiempo más dure así…- los tres se quedaron un momento en silencio mirando con preocupación a Aymie.

-Creo que deberíamos dormirnos para en la mañana madrugar y tratar de llegar lo más rápido posible- dijo Blasse.

-Me parece muy buena idea- dijo Saphira y se acurrucó a poca distancia de Aymie.

-Esta bien sólo cenaré…- dijo Eragon acomodando con extremo cuidado la pequeña mano de Aymie. Tardó un buen tiempo cenando. Cuando terminó se fijo en Saphira que dormía; pero Blasse no- Blasse

-Mande- dijo Blasse sin dejar de mirar a su Jinete y con voz triste y cansada.

-Estas cansada…- empezó a decir

-No te preocupes- lo interrumpió- estoy en perfectas condiciones

-No la has velado durante tres noches consecutivas, estas cansada y necesitas descansar. Aymie te necesita descansada mañana para que puedas volar más rápido y llegar pronto a nuestro destino…yo la cuidaré por ti- dijo su voz era amable pero a la vez dura y firme.

-Pero… y si me necesita

-Entonces, te despertaré…

-Pero, tu necesitas dormir al igual que yo

-Si, pero yo puedo dormir en Saphira mañana cuando estemos volando, en cambio tu… no- Blasse meditó lo que le decía Eragon. Ella sabia que él tenía razón.

-Esta bien, buenas noches- dijo bajando su cabeza. Pronto se durmió.

Eragon se sentó entre el pequeño espacio entre Saphira y Aymie. Ahí veló a Aymie durante toda la noche. Gracias a los cielos en la noche no tuvieron complicaciones. A la mañana siguiente Aymie se levantó descansada. Había mejorado un poco su aspecto. Después se despertó Saphira y al final Blasse.

-Muchas gracias, Eragon- dijo bostezando y mostrando sus grandes dientes- lo necesitaba.

-Me da gusto que hayas dormido bien- dijo Eragon sonriendo. Un olor exquisito surcó los aires. Aymie estaba cocinando y olía muy bien. Eragon se sentó junto a Aymie para verla como preparaba el desayuno.

-Muchas gracias…- dijo Aymie sin dejar de cortar las jugosas manzanas que tenía delante.

-De qué hablas?- dijo Eragon despistado. Aymie lo miró y le sonrió. A Eragon le pareció un milagro aquella sonrisa, hacía tanto que ella no sonreía…

-Tú sabes de que hablo, te quedaste toda la noche despierto por mi culpa, cuidándome; por eso, muchas gracias.

-No hay de que, tú harías lo mismo por mí…- hizo una pausa- Aymie…

-Mande?- dijo Aymie posando su mirada en las frutas que partía a un ritmo bastante rápido.

-Te puedo preguntar algo?

-Si, claro… lo que quieras…- dijo mirándolo directamente a los ojos.

-Es que…- Aymie notó una tristeza en sus ojos.

-Qué te sucede? Por qué estas triste?- dijo preocupada y acercándose más a él- Qué es lo que te hace estar triste?- la mirada de la elfa parecía decidida a poner fin al sufrimiento de Eragon. Eragon dudó.

-Eres tú…- Aymie sintió una daga calvada en su corazón- me duele verte en estas condiciones, dime lo que te pasa… no nos hagáis sufrir más…- dijo suplicante. La elfa se hizo para atrás y una cristalina lágrima corrió por una de sus mejillas. Aymie empezó a temblar.

-No puedo- dijo en un susurró ahogado y suspendido entre la tristeza y sufrimiento de aquella escena. Le dio a Eragon su desayuno y se fue corriendo hacia el bosque de Du Weldenvarden.

-Aymie- dijo Blasse siguiéndola

-No, quiero estar sola, regreso en poco tiempo

-Pero y que pasa si pierdes el conocimiento otra vez

-No eso no pasará, thüstethoedhë…- Blasse se hizo para atrás con dolor.

-Aymie caminó hacia más adentro. Empezó a correr tratando de huir de los fantasmas de los recuerdos que la atormentaban. Sintió como sus lágrimas mojaban toda su cara, cada vez empezaba a llorar más y con más fuerza. Una tristeza la estaba absorbiendo rápidamente. Cayó en el suelo cerca de unas grandes raíces de un olmo. Sentía que su vida se iba apagando paulatinamente. Trató de calmarse, era raro que ella llorase, pero en esos momentos su mente estaba atrapada por la depresión, miedo, angustia y dolor. Respiró con pesar para tratarse de nuevo de calmar. De su mente no salía en recuerdo de Eragon mirándola con aquella cara tan triste y adolorida. Ella quería deshacerse del dolor y sufrimiento del chico pero al oír que el sufrimiento de ella era la razón del dolor de él, había sentido una daga en el corazón. El dolor de Eragon se había convertido en el dolor de ella. Lloró un gran momento hasta que sus ojos quedaron rojos y resecos. Recordó las palabras de Elva: No puedes seguir ocultando tu dolor, y mucho menos a tu dragona. Si lo haces pronto perecerás… tal vez no físicamente pero te perderás en un sufrimiento el cual no podrás salir nunca… esas palabras le resonaban en la mente. Sabía que eran ciertas, pero deshacerse de su dolor y preocupación no era nada sencillo. Miró en dirección del sol y se dio cuenta que había pasado una hora en el bosque. Se paró con nuevas energías y corrió hacia donde estaban Eragon y las dragonas. Al llegar Eragon la recibió con una sonrisa.

-Ya iba a buscarte!- dijo. Ella sonrió.- Cómo te sientes?

-Bien, lista para despegar…- dijo limpiándose la cara de las lágrimas secas que quedaban.

-Te encuentras bien- le preguntó Blasse.

-Creo que si, mis lágrimas me han ayudado un poco- dijo Aymie. Y era cierto, dejó que gran parte de la tristeza que traía saliera de ella junto a sus lágrimas.

-Entonces, creo que ya deberíamos de despegar.- dijo Eragon agarrando sus cosas y amarrándolas a la silla de Saphira. Aymie lo imitó. Poco a poco Eragon cogió el valor para hacer lo que tenía que hacer. Se acercó a ella- Aymie?- la elfa se volteó.

-Mande?- dijo con la voz temblorosa. Lo que recibió era algo que nunca hubiera esperado: un abrazo. Eragon la había atrapado en sus brazos, le daba cariño. Sin dudarlo Aymie lo abrazó y para su sorpresa empezó a llorar de nuevo. Escondió su cara en el hombro de Eragon. Lloró por varios minutos. Eragon no la dejaba de abrazar. Antes de separarse Eragon le dijo al oído.

-Estamos aquí para ayudarte en todo, no dudes en pedirnos ayuda. Tú y Blasse nos importan como no te imaginas…- Aymie lloró un rato más y le susurró.

-Gracias, ya lo sé, gracias-Cuando se separaron, Aymie se sentía mejor; él la había ayudado a sacar la demás tristeza que se apoderaba de ella- Gracias, no sabes cuanta falta me hacia eso…- dijo Aymie limpiándose las lagrimas.

-De nada, me alegro que te haya servido, aquí estamos para todo- dijo Eragon y se subió a Saphira. Aymie sintió como si acabará de romper las cadenas que la tenían en aquel sufrimiento. Con nuevas fuerzas se subió a Blasse. Y así entraron en el viejo bosque de los elfos Du Weldenvarden.


Que le estará pasando a Aymie? Esta comprometida? Cuantos más secretos escondera la elfa? Bueno... si lo quieren saber, sigan leyendoO!! :D