Hola!! Ya regrese… después de tanto tiempo, por fin tuve tiempo para escribir y subir un nuevo capitulO!! EsperoO qe lo disfruten!! Gracias por los Reviews!!
Ellesméra
El Idioma Antiguo
Du Weldenvarden.- El Bosque Guardián
Dröttning.- Titulo formal que se le da a la reina
Atra estreñí ono thelduin.-Que la fortuna gobierne tus días
Atra du evarínya ono varda.- La paz viva en tu corazón
Un atra mor´ranr lífa unin hjarta onr.- Que las estrellas cuiden de ti.
Bjartskular.- Escamas Brillantes
Gedwëy Ignasia.- Palma reluciente.
Btrûstedies.- Esperanza Viva
Un rayo fino de luz sacó a Aymie de sus sueños. Se talló los ojos y se sentó en sus mantas. Los calidos rayos del sol empezaban a acarear el bosque de Du Weldenvarden. Empezó a mirar a todos. Blasse todavía seguía durmiendo. Duerme, te lo mereces… susurró. A su izquierda, Eragon estaba envuelto en sus mantas. Aymie se enderezó para poderlo mirarlo de frente. Estaba sumamente dormido, la elfa sonrió cariñosamente. Le pasó una de sus finas manos por el sedoso cabello del muchacho. Esto no pareció molestar a Eragon por que seguía durmiendo como un bebe. Lo contempló como una madre a su recién nacido, con un amor y cariño propios de una madre. Así duró varios minutos. Saphira se despertó y alzó su majestuosa cabeza lentamente. Ahí vio a Aymie observando a Eragon fijamente. La elfa no se molestó por la mirada curiosa de Saphira. Con cautela la elfa la miró, y luego pasó su suave mirada otra vez hacia el chico, envuelto es sus mantas. Se paró y empezó a hacer una fogata para preparar el desayuno. Al poco tiempo Blasse y Eragon se despertaron.
-Buenos días, Aymie- dijo el chico en una gran bostezo.
-Buenos días dormilón, cómo has dormido?- le contestó sonriendo
-Bien… y tu?- dijo sentándose cerca de ella. Su perfume de fresas silvestres se hizo presente.
-Bien, gracias… el desayuno va a estar listo en poco tiempo- dijo Aymie sin dejar de mirar el cazo que tenía enfrente, el cual lo batía rítmicamente.
Eragon, contempló a Aymie hacer la comida. Le daba gusto que se viera mejor. Se sentaron a desayunar pacíficamente. Al terminar se prepararon para llegar a Ellesméra. Esta vez a pie porque ya era imposible alzarse en vuelo entre las enredadas bóvedas de los viejos y sabios árboles. Viajaron relativamente poco por que a las horas ya podían ver las casas entre los árboles. Blasse miraba con asombró y alegría el entorno.
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Apareció un elfo envuelto de un brillante rayo de luz que descendía desde los cielos. Llevaba ropas holgadas y tenía una circunferencia plateada en la frente. El rostro era viejo, noble y sereno. Eragon lo reconoció enseguida, era Gilderien el sabio.
-Enséñale tu palma, por favor- pidió Aymie.
Eragon la levantó y dejó ver la marca que Saphira le había hecho la primera vez que la tocó y el anillo de Brom. El elfo sonrió, cerró los ojos y abrió los brazos en señal de bienvenida. Los cuatro avanzaron. Cuando todos habían pasado el elfo dio una palmada y desapareció de la misma forma y rapidez con la que se había aparecido. Eragon miró a Aymie, quien estaba platicando con Blasse. Supuso que le explicaba quien era el elfo y cual era su trabajo.
Con cada paso que daban, Blasse se asombraba más. Dejaba ver una gran sonrisa salvaje. Veía perpleja las casas en los árboles con formas diferentes, los senderos finamente dibujados entre los árboles, y todas las variedades de flores que había en el suelo. De muchos colores y formas, cada una con una aroma sin igual que en conjunto deleitaban sus sentidos del olfato.
Los ciudadanos de Ellesméra se fueron apareciendo lentamente. Con sus túnicas rusticas de colores marrones y verdes. Las mujeres con sus finos cabellos sueltos o trenzados con flores.
El sendero terminaba entre una red de raíces que conformaban escalones, como charcos limpios de tierra. Ascendían hasta una puerta encastrada en un muro de pimpollos. La puerta se abrió. Cientos de ramas se fundían para formar un techo de celosía. Debajo había doce sillas alineadas a lo largo de las paredes laterales.
Ahí descansaban veinticuatro caballeros y damas. A la cabeza se la asamblea había una pabellón blanco que daba una sombra a un trono de raíces nudosas. Ahí estaba sentada la reina Islanzadí tan imperial y orgullosa como la primera vez que Eragon la había visto. Traía una túnica color azul celeste, y en su cintura un cinturón de plata. En su hombro derecho estaba posado un cuervo blanco. Tras de ellos la puerta se cerró pesadamente.
Aymie se arrodilló en el piso de musgo y fue la primera en darle una reverencia; la siguieron Eragon, Saphira y Blasse. La dragona no apartaba sus grandes ojos color azul de la reina.
La reina se levantó y descendió del trono, dejando ondear su delicado vestido. Se plantó enfrente de Aymie, y le apoyó sus manos en los hombros de la elfa. Con voz potente dijo:
-Levántate- Aymie se levantó. La reina la miró con cariño y pasó sus manos por las mejillas sonrojadas de Aymie con delicadeza- Mi niña- y la abrazó. Aymie la abrazó fuertemente.
-Islanzadí Dröttning- dijo Aymie, con formalidad. La reina dio un paso para atrás y observó a Aymie.
-Hija mía, no sabes cuanto me alegra volverte a ver…- le tocó una mejilla- desde que te fuiste me ha perseguido tu destino, hasta el punto de no saber si volvería a posar mis ojos en ti- miró a Eragon y a las dos dragonas- disculpadme por haberlos ignorado y ser descortés con vosotros, ya que sois nuestros más importantes invitados- Eragon se puso los dedo en los labios e hizo la reverencia que le había enseñado Arya tiempo atrás.
-Islanzadí Dröttning. Atra estreñí ono thelduin- Islanzadí lo miró con sus ojos negros.
-Atra du evarínya ono varda
-Un atra mor´ranr lífa unin hjarta onr- Saphira repitió el saludo a la reina.
-Saphira Bjartskular- La reina agachó la cabeza y los miró a los dos- Me alegra que hayáis vuelto- ahora centró la atención en Blasse. Abrió la boca sorprendida- Cómo te llamáis?
-Blasse- dijo la dragona nerviosa.
-Hay otro dragón suelto en Alagaësia?- le preguntó la reina sorprendida a Aymie.
-No- Aymie sintió que las manos le sudaban- ella es mi dragona…- dijo finalmente. Un asombro cubrió el salón, nadie se movió durante varios minutos. Todos estaban en shock. La reina se fue temblando hacia atrás hasta sentarse en su trono.
-Es cierto eso?- dijo la reina sin creerlo. Aymie se quito cuidadosamente los guates y levanto su palma derecha. Dejando que todos vieran la Gedwëy Ignasia. Islanzadí abrió más los ojos y una lágrima rodó por su mejilla.
-Mi misión era robar el último huevo que estaba en poder de Galbatorix. Con la ayuda de las estrellas lo conseguí. Pero al descansar el huevo prendió ante mí- La reina se paró temblorosa, más lagrimas rodaron por su mejillas. Al bajar abrazó fuertemente a su hija.
-Bendita seáis, hija mía por devolvernos la dicha y la esperanza en estos días negros!- se separó de Aymie e hizo una reverencia a Blasse- Y tu dragona, bendita seáis también! Y benditos lo ojos que te veáis! - luego miró a todos los nombres caballeros y damas- Mi hija a regresado y nos ha traído de nuevo al Jinete Eragon Asesino de Sombra y a Saphira Bjartskular y también una nueva buena, que hay un nuevo Jinete y de nuestra sangre en Alagaësia!! Esta noche hemos de celebrar como nunca lo hemos hecho, vaciad los barriles y haced la mejor comida que podáis, por que esta será una noche de danza y canciones!!
Los elfos salieron rápidamente del cuarto. Dejando a la reina Islanzadí y a los Jinetes. La reina se sentó de nuevo en su trono cansada.
-Han sido demasiadas noticias por un día, no es así?- dijo la reina.
-Nos alegra poderos traer gozo- dijo Blasse a la reina.
-Esto será algo que todos los elfos recordarán por años- dijo la reina feliz- Y cómo ha sido su viaje?
-Placentero, gracias por su interés- respondió Eragon
-Lamento traerte desgracia en este momento de alegría y gozo, madre – empezó a decir Aymie.
-A que te referís? – pregunto Islanzadí preocupada.
-En nuestro viaje pasamos por a ciudad de Gil´ead…- la reina se sorprendió- ahí he sentido una fuerza extraña y muy poderosa. No sabemos de que bando este pero es una gran posibilidad que este en el lado de Galbatorix- la reina se quedó sin habla- además hemos sido ya atacados por los hombres del Imperio- Islanzadí se sobresaltó- no nos han causado ningún mal – la tranquilizó Aymie- y también es probable que Galbatorix ya sepa de nuestra existencia- dijo apuntando hacia Blasse y ella. La reina se tomó tiempo para hablar.
-Eso son datos muy importantes, gracias por traérnoslos- dijo la reina con voz temblorosa- lo hablaré esto con los sabios…no preocupáis…- se levantó y aplaudió. Una elfa con una vestimenta marrón salió de la nada- debéis de estar cansados, mañana me contarán su viaje detenidamente, Ellaen- la elfa se acercó.
-Si su majestad?
-Levadlos a sus aposentos- dijo la reina.
-Jinete Eragon Asesino de Sombra y Saphira Bjartskular, seguidme- su voz era suave. Eragon y Saphira la empezaron a seguir. Aymie se quedó con la reina un rato más.
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-Oh! Hija mía había sufrido por tu ausencia, al desaparecer Arya y dejarte ir, mi corazón se hizo pedazos. Nuestra casa estuvo oscura y sola, durante tu ausencia
-Ya estoy aquí, y tu sufrimiento tendrá fin- la reina sonrió agradecida – Arya se encuentra aquí?- la cara de la reina se entristeció.
-No, ella ha regresado a Surda, con los Vardenos hace unos días- Aymie se entristeció- se cual es tu dolor… no la has visto durante diecisiete años, si mi memoria no me falla…
-Si, regresará pronto?
-Es probable, pero no te quiero dar falsas esperanzas…
-Comprendo…podéis disculparnos? – le dijo en nombre de las dos.
-Sentidse libres, aquí eres libre…- le dijo Islanzadí. Aymie salió de la gran sala.
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Eragon se acostó en la cama mirando hacia el techo de la casa que en otros tiempos había sido de Vrael dispuesto a descansar un poco. Saphira entró y apoyó su cabeza cerca de él. Apenas iba a cerrar los ojos cuando tocaron a la puerta. Se levantó torpemente y abrió la puerta. Unos ojos verdes lo miraron.
-Me disculpo, si estaban descansando… talvez debería de venir más tarde…- dijo Aymie apenada.
-No, no te preocupes… a que haz venido?- le dio Eragon invitándola a pasar con gestos. Aymie se quedó en el umbral.
-Disculpen mi descortesía pero Blasse esta esperando abajo, y le sería descortés si entrase…
-No, comprendemos- dijo Eragon
-Creí que quisiesen ver una de las maravillas de Ellesméra, pero si quieren quedarse descansando, lo comprenderé…- Eragon sonrió.
-Me encantaría
-Estoy cansada por el viaje, disculpen que no os acompañe- se disculpó Saphira.
-Tu decisión es completamente aceptable, no pedís disculpas por ella- le dijo Aymie. Eragon salió de la casa junto a ella. Al bajar estaba Blasse, temblaba por la emoción.
-Qué visitaremos?- dijo la dragona alegre.
--Una de mis partes favoritas- dijo Aymie con misterio- síganme.
Blasse y Eragon la siguieron entre los senderos de flores que tenía la Cuidad de Pino. A lo lejos una construcción que abarcaba varios árboles sorprendió a Eragon. No recordaba aquel edificio, lo cual le causo una inmensa curiosidad, aparte que quería conocer más sobre Aymie. El edificio tenía grandes ventanales con escenas de su historia. Todos con vivos colores.
El primero vio que eran los elfos mucho antes de la guerra con los dragones. El segundo representaba la guerra con los dragones. A Eragon le recorrió un escalofrío al ver un dragón muy fiero mordiendo a varios elfos. El tercero era un chico viendo un huevo; el cual se imaginó que debía de ser el elfo Eragon, de donde provenía su nombre. El siguiente representaba el acuerdo de paz entre elfos y dragones. Los demás tenían batallas memorables de los Jinetes.
-Qué es este lugar?- pregunto Eragon viendo los vitrales.
-Este lugar es la biblioteca de Ellesméra, la más grande y completa de toda Alagaësia y también de Surda. Sin contar que tiene los escritos más viejos de todos- dijo Aymie orgullosa.
Subieron la escalera y abrieron las puertas. Por adentro era todavía más espaciosa de lo que se veía por afuera. Eragon vio un mar de estantes con pergaminos fielmente acomodados.
Este lugar tiene seis pisos, tres en la superficie y otros tres bajo tierra- explicó Aymie. Eragon estaba sorprendido- Hacer esta biblioteca tardó años y encontrar todos los pergaminos que la componen ha costado a nuestra raza miles de años.
-Es un honor encontrarme es este edificio- dijo Eragon con la boca seca. Blasse entró tímidamente
-No te preocupes Blasse, es un honor que entres aquí- la invitó Aymie. A la derecha de la puerta estaba un escritorio con una elfa con el cabello azabache y ojos de color miel. Alzó la vista y sonrió. Se paró y fue con Eragon, Aymie y Blasse.
-Bienvenidos! Es un honor que este aquí, Eragon Asesino de Sombra- Vestía una túnica verde opaco y su voz era como un flautín.
-Gracias, es usted muy amable- le respondió el chico.
-Princesa! Es una alegría que ya hayáis vuelto y todavía aún más con un dragón!- dijo haciendo una reverencia.
-Hola, Allúvia – saludó amablemente Aymie y la abrazó. Allúvia sonrió. Eso sorprendió a Eragon, la última vez que había ido, a Arya solo la saludaban y eran pocos los privilegiados que la abrazaban.
-Y también nos alegra que estéis aquí, oh dragona!- e hizo otra reverencia a Blasse.
-Gracias por su atención- agradeció la dragona.
-Bueno, los dejo que disfruten la sabiduría de los pergaminos- dijo sonriente Allúvia y se fue a su escritorio.
-Vengan!- dijo Aymie- bajando unas escaleras que estaban en el centro. Ya abajo todo Eragon preguntó.
-Conocéis a Allúvia?- Aymie sonrió traviesamente.
-Ella es una amiga de la infancia, es mucho mayor que yo, pero desde siempre la conozco… todos los pergaminos están acomodados por temas, por años y por escritores.
-Están acomodados rigurosamente, no?- dijo Blasse
-Si…
-Y eso para qué?- preguntó Eragon
-Verán- Aymie respiró profundo- Están en tres partes porque por temas es mucho menos tardado encontrar algún texto… están acomodados por años para saber que tan reciente es ese texto, así si necesitas algún conjuro moderno es más fácil de encontrarlo… y por escritores para el deleite de los lectores, cada quien tiene algún escritor preferido- dijo- los campos más importares de la biblioteca son: medicina, historia, magia, arte, calculo y ciencias- recitó- cada uno tiene un nivel en la biblioteca.
Aymie los paseó por toda la biblioteca, empezando por los niveles que estaban bajo tierra. Al llegar al sexto nivel se separaron. Ahí estaba toda la historia de Alagaësia desde que los elfos llegaron. Eragon paseaba sus dedos maravillado por los pergaminos. Estos eran sumamente más extensos que los demás, un solo pergamino podía tener el diámetro del codo de Eragon hasta su palma.
Aymie se paseaba entre los estantes contestando las dudas de Eragon y Blasse.
-Aquí también se encuentran los textos de cada veneno que utilizan los Sombras y criaturas similares… también tenemos escritos que fueron escritos por demonios para incrementar el poder de los monstruos de la oscuridad…- explicaba Aymie. Dio un paso y sintió que sus piernas no le respondían- No!- susurró- se desplomó hacia el piso haciendo un ruido sondo que retumbó por todas las paredes.
-Aymie, estas bien?- se asustó Eragon. Salió a la carrera y encontró a Aymie levantándose. Blasse estaba del otro lado.
-Qué paso?- dijo preocupada
-No se preocupen sólo fue un mal paso- dijo y se sacudió.
-Segura? No te pasó nada?
-No te preocupes Blasse- dijo Aymie despreocupada y regresó un grueso pergamino amarillento por los años al estante entre uno de color marrón y otro de un marrón más claro. Eragon tardó un tiempo en recuperarse del susto.
-Y por qué tienen escritos de demonios?- pregunto Eragon.
-Hubo una vez una gran lucha entre elfos y Sombras, gracias a las estrellas que esa guerra sólo duró poco tiempo, en la cual los elfos derrotaron a los Sombras y los exterminaron a casi todos…- Eragon nunca había escuchado aquella historia- pero eso fue ya hace muchos años, antes de nuestra guerra con los dragones, y ha sido una historia olvidada, pero en ese entonces los Sombras no eran tan poderosos como ahora…- terminó de decir con misterio- estos pergaminos fueron recuperados difícilmente…
-Es una historia espeluznante, he de admitirlo- dijo Eragon,
-Si, creo que si- dijo Aymie riéndose- miren que hora es! Debemos regresar para prepararnos para la fiesta!
-Tienes razón- dijo Blasse. Los tres regresaron hacia sus aposentos.
-Muchas gracias, me he divertido mucho- dijo Eragon al pie de las escaleras para sus aposentos.
-No me lo agradezcas- dijo Aymie alegre- te veo al rato- se despidió.
-Claro- dijo Eragon y subió los escalones y abrió la puerta. Saphira dormitaba. Eragon trató de entrar sin hacer ruido. En la cama había ropa nueva cuidadosamente doblada con una nota. Eragon la abrió y la leyó la fluida escritura.
Saludos, Eragon Asesino de Sombra.
Yo, Islanzadí, reina de todos los elfos de la casa de Ellesméra, te pido con humildad que aceptéis esa ropa, la han tejido especialmente para ti. Pronto tendrás un guardarropa más extenso pero por ahora acepta esta.
Los esperamos en el Árbol Menoa.
Que la fortuna gobierne vuestros días,
La paz anide en vuestro corazón
Y las estrellas vigilen vuestro camino.
La Reina, Islanzadí
Eragon se sorprendió que la reina se tomara tantas molestias por ellos. Agarró la ropa y se dirigió al cuarto de lavado cuando sin querer despertó a Saphira.
-Hola, que bueno que ya hayas llegado- dijo bostezando- cómo te ha ido?
-Muy bien- entró al cuarto.
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Se desvistió y abrió el agua. Ya entre las tibias aguas le contó a Saphira la historia. Se dio un baño rápido y se cambió con la ropa nueva que le habían dejado. La ropa eran unos pantalones de seda color marrón fuerte, la playera era liviana y suave al tacto con un color azul oscuro, las mangas tenían una tira de color plateado al igual que donde se acababa la playera. También tenía un cinto al juego de color plateado. Se vio en el espejo, se veía elegante; se dio una pasada con su peine.
-Qué te parece?- le pregunto a Saphira
-Te ves bien, listo para la fiesta- dijo feliz. Eragon salió de la casa del árbol y vio que ya estaba oscureciendo- Creo que hay que apurarnos, no debe de tardar en empezar…
-Tienes razón- Eragon y Saphira se dirigieron hacia el Árbol Menoa.
Él se preguntaba como iba a estar vestida Aymie. Al llegar se encontró con tres fogatas alrededor del Árbol Menoa, una gigantesca mesa estaba al costado del árbol. y todos los elfos estaban ya reunidos. La reina Islanzadí estaba al pie del árbol. Al verlos les hizo una seña que fueran hacia ella.
-Estamos aquí reunidos porque El Jinete Eragon Asesino de Sombra y Saphira Bjartskular han regresado con nosotros y…- dijo con fuerza- por que nuestra princesa Aymie nos ha traído honor y gloria al ser ella, el último Jinete!!- Los elfos empezaron a dividirse para dejar pasar a Blasse y a Aymie.
Eragon abrió los ojos de par en par. Aymie traía un vestido largo fino de color rosa pastel. Que le dejaba ver los hombros y parte de la espalda. El vestido era de un color más fuerte de abajo y se iba clareando conforme iba subiendo. Su largo cabello esta recogido en un moño que tenía adornos del color de su vestido. El vestido dejaba ver claramente la bella forma de la elfa. Se veía nerviosa al pasar entre todos los elfos. Cuando llegó al frente donde estaba la reina se paró junto a Eragon.
-Aymie…- le susurró
-Si, Eragon?- dijo la elfa acercándose a él. Eragon olió una aroma a fresas silvestres
-Te ves… muy bien- dijo y se sonrojó un poco. La elfa sonrió agradecida.
-Gracias, tu también…- dijo mirándolo con sus ojos de jade que tenía- Eragon…
-Si?...
-Estoy nerviosa…- admitió la elfa- nunca me ha gustado estar al frente…
-Calma, todo pasará- y le agarró la mano por atrás-
-Gracias- le contestó Aymie.
La reina empezó a dar un discurso pero el chico no le prestó mucha atención por estar observando disimuladamente a Aymie.
-Esta fiesta es en honor, también por nuestra nueva alegría y orgullo, Blasse Btrûstedies, que ha de ser recordada durante muchos milenios- Blasse se ocultó tímidamente con su ala.
La música empezó a sonar despacio. Todos se quedaron viéndolos, como si esperasen algo. Eragon nervioso quiso entrar en contacto con ella.
-Aymie?
-Mande?
-Qué esperan para bailar?
-Que la reina lo inaugure y que bailemos…
-Qué?!- dijo nervioso
-Es costumbre que el baile lo inauguren aquellos que se le esta haciendo el baile!- dijo ella también nerviosa. Eragon se puso tenso.
-Pero no se bailar formal…- dijo asustado
-No te preocupes… sígueme a mí, es muy sencillo y relájate…- la reina la interrumpió
-Ahora, inaugurar el baile!- dijo alegre. Eragon sintió que las piernas le temblaban pero pasó al frente junto con Aymie. Trato de respirar normal, pero su corazón se agitaba.
-Ahora- le susurró Aymie para que nadie los oyese- es muy sencillo… haz una reverencia- él la hizo- ahora espera que yo te la haga…- se acercaron- primero pon tu mano izquierda en mi cintura…- él lo hizo temblorosamente. Ella puso su mano derecha en su hombro - Ahora dame tu mano derecha- le dijo y le tendió la mano. Los dos se agarraron. La música empezó a sonar más fuerte- Ahora sígueme… primero es un paso atrás… luego uno hacia delante… uno para la derecha y te volteas… ahora uno para adelante… ahora no me vallas a soltar con tu mano derecha pero la izquierda suéltala…- ella extendió su brazo izquierdo y se regresó – ahora me haces para atrás…- dijo cuando estaba entre los brazos de Eragon, este hizo lo que ella le decía.
Ella era liviana y a él no le costó aprender las maniobras básicas del baile de los elfos. Al poco tiempo ya podía bailar sueltamente. Al terminar la canción Eragon tenía a Aymie abajo a simples centímetros de su cara. Sentía su respiración agitada, su perfume a fresas silvestres y su calido aliento. Los elfos aplaudieron. A Eragon le costó un tiempo reaccionar y volver aparar a Aymie.
-El baile ha quedado formalmente inaugurado!- dijo la reina abriendo los brazos. Rápidamente los elfos se pusieron a cantar y a bailar como les era costumbre. Eragon se quedó parado cerca de la multitud.
-Eragon!- le susurró Aymie
-Mande?
-Ven, debemos de estar con la reina hasta que ella baile!- le dijo. Eragon se acercó hacia ella. Y se sentaron en la enorme mesa que estaba a un costado de donde todos estaban bailando. Ahí se sentaron junto a la reina.
-Han bailado majestuosamente- los felicitó la reina
-Es un gusto que le hayamos complacido- le respondió Eragon.
La reina sonrió satisfecha. Pasaron unas canciones para que la reina quisiese bailar. Se paró orgullosa y se fue al centro, esperó que su bailarín apareciese. Eragon se asombró de ver a Oromis bailando con la reina. Eran el centro de atención, bailaban sueltamente y elegantemente. Al acabarse la canción la reina Islanzadí los invitó a Aymie y Eragon a acompañarlos. No les quedo otra opción. Fueron otra vez en medio de la gente y se dispusieron a bailar. Eragon ya podía dirigir a Aymie puesto que ya le había agarrado a la técnica. Empezaron a bailar, la canción era epopeya que hablaba sobre un elfo enamorado de una bella elfa, pero no podían estar juntos por que eran de categoría diferente y él tenía otras misiones. La melodía era viva y rítmica. La canción los fue absorbiendo, hasta que bailaban con verdadera pasión. Al terminar tenían las respiraciones agitadas y eran los únicos que bailaban. La reina y Oromis se habían sentado a verlos. Glaedr estaba sentado atrás de Oromis. A Eragon se le empezó a subir la sangre a la cabeza, esperó que no notaran que se estaba sonrojando. Se fueron a sentar de nuevo.
-Oh! Han bailado exquisito! Con verdadera pasión!- los felicitaba Blasse
-No sabia que supieras bailar tan bien!-les decía Saphira. Los dos se sonrojaron.
-Has cambiado mucho- le dijo la pacifica voz de Oromis a Eragon- Ya no eres el joven que había conocido…- lo miró y luego miró a Aymie con ojos paternales- Y tu, haz cambiado y crecido tanto… me da gusto que volvieses… y me da gusto de volverte a ver Saphira!- le dijo al verla.
-A mi también!
-Y me da gusto verte y poder conocerte Blasse Btrûstedies, será un honor ser tu mentor- le dijo a Blasse.
-Me da gusto poder verte de nuevo Saphira y conocerte Blasse Btrûstedies - dijo Glaedr con alegría.
-Gracias- dijo Blasse cohibida.
Empezaron a platicar todos. A las horas sirvieron la cena, que estaba deliciosa. Los elfos habían sacado todo su saber culinario para aquella ocasión. Después empezaron a bailar como siempre Eragon los había visto, con música, canciones y danzas que embrujaban. Hasta los dragones empezaron a bailar. Agitaban las alas y las colas felices. Eragon veía fijamente a Saphira bailar, era un baile salvaje pero animoso y vivo. Nunca la había visto de aquella manera. Se quedó pensando y se levantó.
-Me haría el honor de bailar con migo, princesa?- le dijo besando la delicada mano de Aymie
-Encantada!- dijo ella y se fueron a bailar.
Eragon perdió la noción del tiempo como en Ceris, pero bailó y bailó con Aymie. Cuando la fiesta se acabó acompañó a Aymie a sus aposentos. Estaba enfrente con el de Arya. Un nudo se le hizo en el estomago.
-Muchas gracias por bailar con migo- le dijo cuando Aymie estaba en la puerta.
-De nada, ha sido una velada increíble- dijo ella con cierto toque de formalidad y le dio un beso en la mejilla- buenas noches…- dijo y cerró con cuidado la puerta. Eragon estaba inmóvil, no se lo hubiese imaginado. Llegó Saphira caminando veloz.
-Blasse y Glaedr ya se fueron a descansar, ha sido una noche sin igual, te estaba buscando, dónde estabas?
-Acompañe a Aymie a su alcoba- Sonó un fuerte sonido en la habitación de Aymie.
-Qué paso?- pregunto Saphira
-Aymie? Esta todo bien?- preguntó Eragon tocando la puerta. Pero no hubo respuesta- Aymie? Estas bien?- el pánico se apoderó de Eragon, giró la perilla. Ahí estaba Aymie tirada en el suelo- Háblale a Blasse! Y a la reina!- le dijo Eragon a Saphira- Aymie?- dijo levantándola y la puso en su regazo- Aymie? Aymie contéstame- tomó su pulso, estaba muy bajo, le abrió un ojo, estaba ausente- Aymie?- entonces llegó Blasse que entró por el amplio balcón que la elfa tenía.
-Qué le ha pasado?
-Se ha desmayado- dijo Eragon meneando a la elfa. Después de Blasse llegó Saphira y Glaedr. Por la puerta entraron Oromis y la reina Islanzadí.
-Qué ha pasado?- preguntó la reina asustada
-Se ha desmayado
-Hija, Aymie? Háblanos- dijo la reina empezando a sollozar.
-Eragon, acuéstala en la cama, por favor- le dijo Oromis preocupado. La confusión y la preocupación reinaron la habitación durante unos momentos que para Eragon fueron eternos. Al final, Oromis le dijo- Eragon, ve a descansar- Eragon negó con la cabeza- Ya haz hecho lo que se podía hacer, mañana la verás…
-No, no me quiero ir- dijo Eragon
-Mañana la podrás ver, mañana también empieza tus lecciones – Saphira y Eragon, vayan a descansar- su voz era paciente pero a la vez esperaba obediencia absoluta. Renegando y enojados los dos se fueron a sus aposentos. Saphira notó la preocupación de Eragon.
-Calma, mañana la verás y estará mejor…
-Eso espero, y si de nuevo su enfermedad la atacó? No soportaría verla de nuevo así…fui tan entupido en la biblioteca y no darme cuenta que su enfermedad la atacaba de nuevo…- se reprochaba
-Oromis y los demás sabios la curaran, no te preocupes…- Y le tocó un hombro con su hocico. Él se lo agradeció. Se cambió para dormir, giró el aparato que Oromis le había dado para que lo despertase y se acostó sin decirle nada más a Saphira.
