Dark Alexandra: Me alegra que te haya gustado mi fic. Ese es el objetivo. =)) Muchas gracias por tu review!!
ChAiNs Of WiLl: Que bien que hayas empezado a leer mi historia n.n! Espero que la disfrutes mucho! Muchas gracias por tu review!
Hola a todos! Despues de unas prolongadas vacaciones (vacaciones ocasionadas por la escuela… =S) Pero ya por fin me di un tiempo para subir un nuevo capitulo! Espero que lo disfruten! Muchas gracias por sus reviews!
*** Un Descubrimiento***
El Idioma Antiguo
Du Weldenvarden.- El Bosque Guardián.
Eka aí fricai un Shur'tugal.- Soy un Jinete, tu amigo
Türpliêndros.- Veneno reconocido por el dolor y sufrimiento que causa.
Aplêstí.- Literalmente traducida como Ángel. Comúnmente termino utilizado
referirse a una raíz delgada y que puede llegar a medir varios
metros.
Graêlí fëstidgí anayála.- Quitad el sufrimiento.
Awëro.- Literalmente es la persona la cual posee el mayor afecto de otra
distinta.
Ya habían pasado cuatro días y Aymie no mejoraba. Eso tenía a Eragon preocupado, ya eran seis días que la elfa estaba inconsciente y que solamente estaba sufriendo. Eragon ya no podía soportar verla en aquellas condiciones. La situación no solo afectaba a Aymie, sino a todos empezaba a afectarles. Blasse cada vez se veía más débil y prácticamente no habían hablado con ella hacia tres días. Se había sumido a un abismo. Saphira se entristecía por las dos y cada vez era más callada. Eragon cada vez se hundía en un abismo de confusión más seguido y se estaba enojando con mucha facilidad. La reina Islanzadí se veía con sus ojeras, los músculos de su elegante mandíbula apretados por el dolor y los ojos rojos a causa del llanto.
Las clases con Oromis de Eragon y Saphira estaban progresando, aunque él parecía más cansado y agobiado por la situación de Aymie.
Ese día sus lecciones habían terminado y se dirigían a ver a Aymie como habían estado haciendo desde que ella se había sumido en aquél sueño que no parecía acabar. Eragon en la puerta de la habitación de la elfa se armó de valor y giró la chapa lentamente. Él y Saphira entraron, saludaron a Blasse, pero ella no se movió ni dijo nada. Él se sentó en la silla que estaba a un lado de la cama de Aymie y le tomó la mano. La cara de la alfa tenía la sangre seca de sus lagrimas, algo que era bueno, por que eso significaba que no había llorado recientemente. Eragon cerró los ojos y se quedó pensando en todo lo que estaba ocurriendo. Su mente quedó en blanco, se sintió solo, realmente solo; era una soledad que no había experimentado desde que Saphira había salido del huevo. De pronto sintió un rayo de energía, que lo sobresalto… la siguió buscando y notó que el rayo de energía era la de una mente. Se acercó cuidadosamente a la mente, estaba resguardada fuertemente con barreras impenetrables. Supuso que debía de ser la de Aymie. Mientras decidía alejarse de la mente de la elfa, un sentimiento de curiosidad lo invadió profundamente, se acercó un poco más y no sintió ningún ataque. Se le ocurrió una forma de entrar, así como lo había echo con Arya mucho tiempo atrás.
-Eka aí fricai un Shur'tugal- recitó en el lenguaje antiguo.
Pero nada, las barreras no decayeron en ningún lado. Lo repitió, escuchó varios gritos desesperados, aunque no supo exactamente de donde provenían, pero era la distracción que necesitaba, rapidamente una parte de la barrera se tambaleó cosa que ayudó a Eragon a escabullirse y entrar. La mente de la elfa estaba oscura, no podía entrar en sus recuerdos y no lo quería hacer, respetaba su intimidad, aunque en verdad quería aprender más acerca de ella. Lo que quería era entrar en contacto con Aymie, tal vez ella le contase algo sobre su enfermedad.
Caminó por un gran sendero de piedra, y entró a un paisaje precioso. Era por una colina y bajaba hasta un gran lago, cristalino y desde ahí se podían ver las copas de los árboles de Du Weldenvarden. Era un paisaje vagamente familiar. En el lado izquierdo estaba un gran roble, viejo y sabio que miraba al lago. Pudo respirar aquel aire puro y sentir el pasto crecer. Eragon se maravillo de la vista y del perfecto recuerdo del lugar. Unos gritos desgarradores lo sacaron del paisaje. Al otro lado del lago se veía una sombra que estaba hincada. Se echó a correr hacía esa sombra.
Al llegar vio que la falda de la criatura estaba empapada y llena de lodo, al parecer era una mujer, Eragon no la reconocía porque su cabello le tapaba la cara, en su regazo sostenía un bulto, Eragon no lo distinguía por que estaba en la sombra de los árboles, se acerco y distinguió lo que parecía un cuerpo. Sintió que se tensaba. Se acercó más… se quedo sin aire, el cuerpo que sostenía la figura era su propio cuerpo. Tembló al verse tumbado en el pasto, rígido, pálido y sin vida. Su armadura estaba abierta de la parte del tórax y todas sus entrañas se salían para distintas direcciones, también observó que tenía un gran tajo en el cuello. Se estremeció más al verse mejor. Sintió una especie de alegría al saber que alguien lo lloraría en caso que muriese, pero no sabía quien era.
Se acercó y se hincó para ver a la persona de frente. No quiso bajar la mirada por temor de volverse a ver. La figura lloraba amargamente, y al parecer no se había percatado de la presencia de Eragon. La figura alzó la mirada. Eragon le miró fijamente sus grandes ojos verdes empapados por las lágrimas. Eragon se quedó perplejo, la figura era Aymie. Sintió que su corazón dejaba de latir. Miró a Aymie agarrar su cuerpo sin vida y llorar más amargamente. Sus brazos, una parte de su cara y su vestido estaban manchados de sangre, sangre que emanaba del cuerpo sin vida de Eragon.
-Aymie!! Aymie, mírame- le empezó a decir, aunque le elfa miraba vagamente hacia donde estaba Eragon no daba señales que lo pudiera ver.
Ahora con asombró vio como su cuerpo desaparecía del lecho de Aymie. La elfa ahora alzó la vista y vio a Blasse volar majestuosamente, de pronto una gran lanza salió del bosque e hirió a la dragona en una de sus alas, al parecer la dragona estaba desprotegida, por que una lluvia de lanzas apareció del bosque. Eragon cerró los ojos al ver aquella escena. Aymie se levantaba y exclamaba.
-Blasse!!
Eragon se trató de imaginar lo que había pasado. Abrió lentamente los ojos y vio a Blasse con varias lanzas gruesas atravesando su cuerpo. Eragon se quedo petrificado por ver aquello. Hacía poco no sabía acerca de la existencia de los dragones, y mucho menos había imaginado ser un Jinete, y ahora ver un dragón morir, era horroroso. Aymie lloraba amargamente por la perdida de Eragon y de Blasse. Pasó unos minutos que a Eragon le parecieron horas y Blasse desapareció al igual que el cuerpo sin vida de él mismo. A pocos metros apareció Saphira y pasó lo mismo que ya había visto. Y al poco tiempo también desparecía. Después apareció Arya, la cual fue atravesada por una espada. Aymie lloró amargamente también junto al cuerpo inerte de su hermana. Así fueron pasando la Reina Islanzadí, Oromis, Glaedr y por último Vanir. Cada uno moría de una manera cínica y dolorosa y en cada cuerpo Aymie lloraba amargamente.
Eragon empezó a recordar los nombres que Aymie había dicho la primera vez que había llorado sangre. Eran las mismas personas que había visto morir. De pronto el ciclo se empezó a repetir. Eragon comprendió lo que estaba pasando, la elfa vivía ese ciclo de tortura una y otra vez. Se acercó a Aymie y le trató de tocar uno de sus hombros. Su mano la traspasó… Eragon se quedó atónito. Trató de tocar al suelo, y lo tocó; trato tocar árboles, flores e incluso el cuerpo inerte de Saphira y las tocó. Pero a Aymie no la podía tocar. Alzó la vista vio una sombra. Era alta, traía una capa que no dejaba saber que era. Se movía rápidamente y era casi indetectable. Al parecer la sombra no se había percatado de la presencia de Eragon. El chico se quedo inmóvil para ver que era ese recuerdo de Aymie. Se sorprendió al darse cuenta que con forme se acercaba a Aymie dejaba ver una cara con piel amarillenta, largos dientes filosos y amarillos, una cabellera negra como la noche y unos ojos negros jamás vistos.
A Eragon le dio un vuelco el corazón a ver que era esa persona la causante de todas aquellas muertes. El ciclo se empezó a repetir… pero con una variante, Eragon observó como otro Eragon se acercaba a Aymie, la veía por debajo de su hombro con miedo. Los ojos rojos de Aymie se llenaron de más lágrimas al ver como se alejaba. La figura se reía con malicia, de la nada apareció una gran espada, la sombra se apareció enfrente del Eragon de la mente de Aymie.
-Dejadlo! Él no tiene la culpa!- gritaba Aymie constantemente.
La sombra blandió su espada, el Eragon pudo parar el ataque, pero la sombra volvió a hacer una maniobra y le enterró la espada. Eragon sostuvo un grito ahogado. La sombra desapareció y en su lugar apareció Aymie sosteniendo fuertemente la espada con sus dos manos. Ella gritó con angustia, sacó la espada del Eragon de su mente y vio como lentamente llegaba al piso. Aymie tenía las manos llenas de la sangre del Eragon al que acababa de matar y se tapaba la cara con pesar. Después empezó a llorar amargamente su perdida. Eragon ya había visto suficiente de aquello y dejó la mente de Aymie.
Eragon abrió los ojos y se encontró con la mirada preocupada de Saphira. Aymie se encontraba en uno de sus ataques, el nombre que repetía era: Eragon. La dragona se hizo hacia atrás para dejar que respirara. Eragon miró a Aymie y una lágrima recorrió su mejilla.
-¿Qué ha pasado? Trate de entrar en tu mente pero no me dejaste… ¿esta todo bien?- Eragon tardó en darle una respuesta.
-Entré su mente…- dijo pesadamente.
-¿Y qué ha pasado? Hablaste con ella?- dijo Saphira impaciente.
-Ella… yo… Saphira vive una y otra vez la muerte de cada uno… ha sido horrible ver su dolor al llorar desconsoladamente en algún cuerpo…- empezó a decir Eragon entre sollozos.
-¿Qué? ¿Cuáles cuerpos? No estas siendo coherente…
-Ella vivía tu muerte, la de Blasse, Arya, la mía… de todos…- dijo Eragon entre más sollozos- Y un hombre, la hacía matarnos… fue horrible…- fue lo último que pudo decir Eragon. Saphira se preocupó nunca lo había visto así.
-Calma… calma… - lo consoló. En ese momento entró Oromis.
-Creo que ya es hora que se marchen…- dijo en un hilo de voz.
Eragon miró a Aymie por última vez… ahora vivía la muerte de Arya. Salió rápidamente de la habitación. Se dispuso regresar a sus aposentos. La tarde estaba nublada y hacía un aire frío. Observó que los senderos de Elleméra estaban solos. De pronto una idea azotó su mente.
-¿Qué pasa?- preguntó Saphira al ver que Eragon daba media vuelta.
-Tengo que ver algo…- fue su única respuesta. Salió corriendo hasta que llegó a un gran edificio con muchos vitrales.
-¿Dónde estamos?- dijo Saphira cuando vio el imponente edificio.
-En la biblioteca de Ellesméra…
Eragon entró impaciente. Iba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que Allúvia lo saludaba. Empezó a subir las escaleras hasta que llegó al último nivel. Saphira lo seguía de cercas. Al estar el último nivel, Eragon se empezó a pasear en los pasillos en busca de algo. Saphira solo lo veía moverse de un lado a otro.
-¿Qué buscas?- el chico no le respondió.
Eragon encontró el pasillo donde Aymie se había caído. Y empezó a buscar un pergamino. Recodaba que Aymie había agarrado un grueso pergamino, pero ¿qué era lo que quería averiguar? Se paseó por el pasillo buscando un pergamino amarillento. Se daba vueltas y vueltas buscándolo, pero los nervios lo traicionaban y su vista no se enfocaba, pasaba de alto algunas cosas. Hasta que por fin encontró un pergamino marrón que Aymie había tomado, pero ese no era su objetivo. Observó que estaba el otro marrón más claro, pero el amarillento no se encontraba. Bajó las escaleras al la carrera sin decir palabra a Saphira. Fue y se plantó enfrente de Allúvia. La elfa lo miró con sus ojos miel.
-¿Sucede algo?- dijo
-Si, no encuentro un pergamino…- dijo Eragon
-¿Me pudieras decir de qué autor era?
-No lo sé…
-¿Y de qué tema?
-No lo sé…- dijo Eragon.
-Entonces, ¿cómo buscas un pergamino que no conoces?- preguntó con cierta ironía la elfa.
-Es que lo vi…- la elfa arqueó una ceja, no muy convencida- Aymie lo regresó a un estante.
-Llévame, por favor al estante…- pidió con amabilidad. Eragon la guió hasta donde estaban los pergaminos marrones.
-Aquí se suponía que estaría…- Allúvia observó el lugar, se pasó sus manos por la barbilla, como si recordase. Por un momento pareció que no se movería.
-Ya se que pergamino estáis buscando… umm... síganme y les diré donde se encuentra el pergamino- La siguieron hacía su escritorio, sacó una larga lista y buscó rápidamente- Ese pergamino se encuentra en la biblioteca, esta en la sala de renovación… síganme…
Allúvia los condujo por una puerta de la biblioteca a la cual no habían entrado cuando lo conocieron. El cuarto era espacioso con una gran mesa de piedra en medio, donde descansaba un pergamino, que estaba roto de los bordes. Alrededor se encontraban estantes con pergaminos en las mismas circunstancias.
-En esta habitación les damos mantenimiento a los pergaminos que así lo requieran- explicó Allúvia. Se dirigió a un estante y saco un gran royo. Y se lo tendió a Eragon- Este es el pergamino que estáis buscando…- Eragon lo agarró fuertemente y salieron de la habitación. Allúvia se sentó de nuevo detrás del escritorio que estaba muy cerca de la entrada.
Ya en la biblioteca Eragon se sentó en una mesa y abrió el pergamino con cuidado. La letra era fluida y pequeña. Saphira sólo lo observaba con curiosidad sin hacer preguntas. Eragon se fue a la sección de venenos. Eran venenos muy peligrosos y antiguos. Al leer una formula a Eragon le dio pavor aquel pergamino. Esos venenos habían sido diseñados para matar lentamente y con mucho dolor, en muchos casos eran de tortura; por los mismos demonios. A Eragon se le vino a la mente el ataque del Imperio.
-Saphira, recuerdas ¿de qué color era la sustancia de la flecha que le dio a Aymie cuando el Imperio nos atacó?
-Creo…- dudó- creo que era púrpura…
Eragon empezó a buscar un veneno que adoptará un tono púrpura. El penúltimo veneno era el que estaba buscando. La preparación parecía una fantasía. Eragon leyó la formula y sus efectos.
El veneno Türpliêndros, un veneno sumamente peligroso y poderoso adopta un tono púrpura oscuro a la tercera noche después del sacrificio y cuando la luna se torne color sangre. Es espeso y tarda en hacer efecto. La victima puede durar hasta treinta días sin presentar síntomas o sentirse enfermo.
Es un veneno sumamente difícil de hacer y no cualquiera lo logra hacer. La persona que lo quisiera hacer debe de tener su alma maldita y ser sumamente diestro en la magia oscura, ya que se tiene que pasar un gran rito de iniciación. Pasar a ver la sección de "Ritos de Iniciación". El veneno es comúnmente realizado por Sombras.
Empieza normalmente parecido a una enfermedad, donde la víctima se siente cansada, empieza a decaer su aspecto físico. En lo psicológico empieza a traer tristeza por alguna razón, aunque no en todas las aplicaciones se da.
Este veneno tiene tres fases: el inicio, el desenlace y la final. El inicio, como ya lo hemos explicado empieza como una enfermedad. El desenlace empieza cuando la víctima queda en una ausencia que le quita toda facultad para controlar su mente. Es muy normal que entre en un sueño profundo o que se desmaye. La etapa final llega después de varios días de estar en la etapa de desenlace. Como su nombre lo indica es cuando la víctima ya no soporta el dolor y sufrimiento, y muere.
Un escalofrío recorrió la espina de Eragon. No tenía ni idea en que etapa estuviera Aymie. Siguió leyendo con atención.
La causa de que este veneno sea uno de los mas fatales y dolorosos es que la víctima revive sus peores momentos, sus miedos más grandes una y otra vez. En la primera fase la víctima se imagina sus miedos, aún que esta consiente que solamente son producto de su imaginación, no deja de pensar en ello, por eso es la razón de que se deprima. Al caer el la segunda fase sus sufrimientos se repiten continuamente y no hay nada que la pueda sacar de ese trance. Es cuando se produce el "Llanto de Sangre" un llanto que representa el mayor sufrimiento carnal que se puede vivir en este mundo.
Eragon siguió leyendo buscando una cura. Su corazón estaba agitado por la información. Su boca estaba reseca y todos sus músculos estaban tensados. El último párrafo decía:
Desgraciadamente este veneno no tiene un contra veneno que le funcione a todas las víctimas. Es complicado y una raíz muy especial, con propiedades curativas muy fuertes, llamada Aplêstí. Esta raíz es larga y delgada, en algunas ocasiones puede llegar a medir varios metros. Esta raíz crece en solamente en las entrañas de Du Wendenvarden, en la tierra más vieja y pantanosa que posee. La raíz debe de tener 100 años de vejez. Se necesita hervir durante doce horas con agua ligeramente azucarada, una lágrima de amante, sangre del awëro y debe de tener un poderoso hechizo. El hechizo es: Graêlí fëstidgí anayála. Si el hechizo se hace correctamente la solución se pondrá de un color dorado. Pero se debe de aplicar solamente en la segunda etapa. Lo que es un gran problema por que es muy difícil distinguir entre la segunda y tercera etapa.
Al terminar de leerlo miró a Saphira. La dragona estaba meditando en la nueva información.
En el talón del pergamino había un pequeño texto, escrito en otro idioma. Eragon pensó que no tendría importancia.
-Es esto…- declaró Eragon.
-Si, pobre Aymie… esta siendo atormentada con uno de los peores males… deberíamos ir con Oromis y presentarle el escrito- Eragon asintió y fueron hacia donde estaba Allúvia.
-¿Era el pergamino?
-Si, gracias… ¿lo podría sacar de la biblioteca?- dijo ansioso de ver a Aymie sana y salva.
-Lo siento, el pergamino tiene que ser renovado lo antes posible…- miró atentamente a Eragon.
-Lo necesito, es de vital importancia que Oromis lo lea- dijo. Allúvia se quedó callada.
-Si Oromis lo necesita, debe de ser muy importante, pueden llevárselo…. Pero cuídenlo mucho- Eragon salió corriendo de la biblioteca- ¿Eragon?
-Mande Allúvia- dijo Eragon frenándose para poder ver de nuevo a la elfa- ¿Cómo sigue?
-No como esperamos…- Allúvia bajó su cara y una fina lágrima atravesó su mejilla. Ya estaba oscureciendo, Eragon y Saphira se encaminaron hacia la casa de Oromis.
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Oromis estaba descansando en su casa. Su cuerpo estaba tensado por los síntomas de Aymie y no encontraban que hacer. Un sonido invadió la callada estancia. Se levantó y encontró a Eragon y Saphira afuera.
-¿Qué hacéis aquí a estas horas?- los reprendió
-Lo sentimos Maestro- se disculpó Saphira.
-Pero…- la voz de Eragon estaba impaciente- hemos encontrado lo que le esta causando esto a Aymie- Oromis se puso tenso.
-¿Qué es?
-Es un veneno extraño… lo hemos encontrado en la biblioteca…- su voz temblaba de la emoción.
-Eragon, se que ya le quieres quitarle el sufrimiento a Aymie… pero debemos de estar seguros de la enfermedad…- dijo Oromis con su singular calma.
-Maestro, hoy en la tarde entré a su mente…
-¡Es imposible!- lo interrumpió- ¿cómo ha sido eso posible? ¡Ni la reina lo logró hacer!- dijo perplejo
-No se exactamente… como lo logré, pero lo hice… esta atrapada en un ciclo de muerte…- Se trababa continuamente por el nerviosismo y por la emoción. Le explicó a Oromis y a Glaedr todo lo que había visto en la mente de Aymie. Oromis se sentó pesadamente en una de sus sillas y se pasó una mano por la cara.
-Pobre de ti, Aymie…- susurró para sí mismo
-Y hemos ido a la biblioteca, cuando el Imperio nos atacó las heridas de Aymie tenían una sustancia púrpura, exactamente como el pergamino la describe. Cuando Aymie nos llevó a la biblioteca ella tenía este pergamino, pero se calló y nos fuimos al baile… ¡¡tenía la intención de regresar e investigar sobre su enfermedad!!- Oromis al igual que Glaedr estaban callados.
-Déjame ver el pergamino- pidió Oromis. Lo leyó junto con Glaedr- si la queremos salvar debemos de conseguir la raíz…
-¿Conseguirán esa raíz a tiempo?- preguntó Saphira impaciente.
-No lo sé, tal vez la reina tenga la raíz…-dijo Oromis. Los cuatro salieron hacia la reina con rapidez.
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Eragon y Saphira seguían de cerca de Oromis y a Glaedr. Sus corazones palpitaban agitados por la nueva información que tenían sobre la enfermedad de Aymie. Eragon no podía dejar de pensar en que etapa estuviera la elfa.
-Saphira… ¿qué será la Aplêstí?
-La verdad es que no lo se…- admitió la dragona.
-¿Y qué significará que la raíz debe de tener 100 años de vejez?- la dragona no le pudo contestar- ¿qué será una lágrima de amante y sangre del awëro?
-No lo sé, pero pronto lo descubriremos…- dijo Eragon con una nueva sensación de esperanza.
