Lily Masen de Lioncourt: Hola! Muchas gracias por tu review, jajaja =) Aqui esta el Nuevo capitulo! Disfrutalo!
Hola a todos! Una disculpa por no haber actualizado! Disfruten el nuevo capitulo!
***Una Cura***
Idioma Antiguo
Furnína: Gran Bóveda.
Awëro.- Literalmente es la persona que posee más afecto por otra persona
distinta.
Türpliêndros.- Veneno antiguo reconocido por el dolor y sufrimiento que
causa.
Aplêstí.- Literalmente traducida como Ángel. Comúnmente termino utilizado
referirse a una raíz delgada y que puede llegar a medir varios
metros.
Faith: Retrato obtenido por medios mágicos
Helgrind.- Las Puertas de la Muerte
Eragon trataba de llevar el paso rápido de Oromis, pero por más que lo intentaba sus pies se hacían un nudo. Poco a poco la impotente sala del trono de Ellesméra se empezó a hacer más grande. Oromis abrió una puerta lateral y entró al vestíbulo donde la reina había recibido a Eragon y a Saphira la primera vez que estuvieron en Ellesméra, el recuerdo parecía vago y lejano en esos momentos. El sitio estaba bajo una oscuridad aterciopelada y un elfo vigía se aproximó con paso firme y silencioso.
Eragon lo examinó, parecía joven y tenía la cara sabia y prudente. Abrió la boca para decirles algo, pero Oromis fue más rápido.
-Necesitamos ver a la reina…
-Lo siento mucho, maestro- dijo con mucho respeto, puesto que Oromis era un gran icono para los elfos- La reina en estos momentos no esta en condiciones para verlo. Vuela mañana…- Eragon sabía que era verdad, los últimos días la reina al igual que Blasse había palidecido e incluso adelgazado. Sus rasgos se hicieron más marcados y su mirada constantemente estaba perdida. Eragon se preguntó como alguien de un porte tan digno y fuerte podía desquebrajarse, la respuesta era simple: amor.
-No, es necesario verla…-el elfo hizo una mueca de desaprobación. Pero Oromis le dijo algo el lenguaje antiguo, cosa que Eragon no entendió. Pero para el alivio de ellos el elfo vigía se alejó y se perdió en la oscuridad. Al poco tiempo apareció la reina Islanzadí con una lámpara en la mano derecha. Tenía pronunciadas ojeras y su cara no denotaba mucha alegría. Un velo cubría su sufrimiento.
-Oromis…- su voz estaba cansada.
-Mi reina, lo han encontrado… - la voz de Oromis estaba al igual cansada pero con un toque de esperanza. La reina se quedó perpleja, no entendía lo que le querían decir- La cura, para sus sufrimientos y los de Aymie…
-Oromis…- una lagrima atravesó el rostro de Islanzadí- no juegues con migo…
-No, de verdad…- y Oromis empezó a hablar un lenguaje diferente al Idioma Antiguo. La cara de la reina palideció más y de sus ojos sabios empezaron a brotar lágrimas. Aunque Eragon no sabia si eran de felicidad o de tristeza; puesto que él no había entendido lo que Oromis le había dicho a la reina y la voz calmada del elfo no denotó ninguna emoción. Una nueva incógnita surgió, ¿por qué motivo Oromis y la reina habían empezado a hablar en un Idioma que Eragon y Saphira desconocían? Qué cosa no querían que él y ella se enteraran? Eragon fue sacado de sus pensamientos con la voz de Oromis.
-Necesitamos una raíz de Aplêstí…- Oromis empezó a hablar en el Idioma Antiguo- tienen en la Furnína?- la reina titubeó.
-Es muy posible… pero estáis seguros? No quisiera que me esperanzasen y al final no funcionara…
-No señora mía, pero necesitamos la raíz lo más rápido posible- dijo Oromis. Islanzadí adoptó un semblante sombrío y callado. Se dio la vuelta y empezó a dirigirlos.
Eragon miró asombrado un gran pasillo debajo del castillo. Era bastante amplio para que Saphira los acompañase, pero no para Glaedr. El gran dragón dorado se quedó en la entrada del pasillo. Este estaba oscuro y parecía que nunca terminase. Cuando entraron unas fogatas en las paredes se prendieron instantáneamente, cada vez que avanzaban más, las fogatas se pendían. El pasillo seguía y seguía… Eragon se empezó a preguntar si algún día saldrían. Las paredes estaban adornadas con símbolos de brillantes colores y formas retorcidas que Eragon no pudo descifrar, a cada paso el aire se tornaba más húmedo y el calor se hacía más intenso. Debemos de estar metros y metros bajo tierra…- comentó Saphira a Eragon. De pronto una gran puerta apareció ante ellos, era gruesa y contenía más sabiduría de la que Eragon podría tener aun en mil años. Tenía los mismos símbolos grabados en su fuerte corteza.
La reina Islanzadí pronunció un hechizo y la puerta se empezó a abrir lentamente revelando una gran habitación. Al entrar se percibía el olor a antiguo, Eragon encontró una gran sensación de magia. En la pared de enfrente a ellos se observaba un símbolo grabado en la piedra, una gran circunferencia con una línea recta en medio, donde se entrelazaba una línea que zigzagueaba; a los dos extremos se alzaban filas y filas de estantes. La reina dobló para la izquierda. Eragon y Saphira vieron que en las filas se encontraban muchas botellas de vidrio con sustancias diferentes, algunas liquidas, otras sólidas y algunas eran plantas.
Pasaron por muchas filas hasta que la reina giró abruptamente hacia el interior de la fila. En esa fila reinaban las plantas en cientos de frascos de distintos tamaños y formas apiladas una tras una. Al final la reina se detuvo y miró el estante que tenía delante. Eragon miró la botella que la reina y Oromis miraban fijamente. Era circular en ella había unas raíces blancas con un cierto brillo que lo impactó. La reina recitó otro hechizo y abrió la botella. Sacó una raíz larga y se la pasó a Oromis.
-Qué es eso?- la fina voz de Saphira rompió el silencio sepulcral.
-Esto… es la raíz de Aplêstí- dijo Oromis.
-Esto salvará a Aymie?- quiso saber Eragon. Las cejas de Oromis bajaron, como cuando estaba preocupado.
-Muy probablemente…- y un gran silencio los sumergió. La reina los condujo de regreso. Glaedr los esperaba pacientemente. A Eragon le pareció un gran perro esperando a su amo. Oromis se concentró en hablar con el gran dragón y Eragon se sintió aliviado de regresar a la fresca superficie. La reina estaba derecha y callada- Necesito ir a los aposentos de Aymie…
-Claro…- la reina de nuevo los dirigió. Aunque todos se sabían de memoria aquel camino. El sol se asomaba por los amplios vitrales de las paredes. Islanzadí abrió la puerta y dejó que ellos pasaran. Ella no entró
-Majestad?- dijo Glaedr
-No… no puedo entrar… es demasiado difícil- y sin decir más se regresó a sus aposentos.
Los rayos tibios del sol ya estaban entrando por el gran balcón de Aymie iluminando todo. Blasse ya hacia inerte junto a la cama con la cabeza recargada en la cama mirando a Aymie. Pareció no darse cuenta que ellos estaban ahí. Oromis se acercó cautelosamente.
-Blasse…- la mirada de la dragona se poso en Eragon- Blasse… necesito saber si sabes que es...- Oromis empezó a hablar el extraño lenguaje. Blasse lo miró pero después su mirada quedó perdida. Oromis insistió… La dragona emitió un sonido, Eragon no supo si era una especie de rugido o estaba intentando comunicarse. Aymie empezó a moverse violentamente. Eragon solo la observó retorciéndose entre las cobijas de su cama. Al poco tiempo cesó de moverte tan violentamente.
-E…- repitió Blasse- E…
-¿Qué significa E?- preguntó Saphira.
-Eh…- repetía la dragona pero no le quedaban mas fuerzas- Eh… ehra… ghon.. Era.. gon- termino de decirlo y su pesada cabeza regresó al piso.
-Vámonos Eragon…- dijo Oromis mirando a Blasse con ternura, dejémoslas descansar…
-Pero, ¿cómo? ¿Descubrió lo que era el awëro y la lágrima de amante?- dijo Eragon confundido por aquellas palabras de Blasse. ¿Qué le estaba tratando de decir la dragona? ¿Qué le había dicho Oromis a Blasse? Oromis solo le sonrió como respuesta.
Oromis salió de la habitación de Aymie. Eragon estaba un poco molesto por que no sabía que había sido las palabras de la dragona y porque Oromis estaba utilizando ese Idioma extraño, para que Eragon y Saphira no entendieran lo que estaba pasando. Estaba confundido y se sentía utilizado, pero se limitó a callar; sabía que Oromis haría todo correctamente. Aún que Eragon y Saphira no estaban del todo de acuerdo con Oromis de salir de la habitación, ya que no habían descubierto lo que era el awëro y la lágrima de amante.
-Maestro, ¿a qué hemos venido aquí si no hemos descubierto nada?- Oromis se quedo tan sereno como de costumbre.
-Claro que lo hemos descubierto, aún que solo tengo una preocupación, no estoy seguro sobre el awëro…
-Pero, ¿qué fue lo que Blasse trato de decirnos?- dijo Eragon un poco desilusionado.
-Es que ni ella esta segura…- dijo Oromis y guardó un silencio sepulcral.
Murtagh abrió un ojo con pereza, estaba exactamente en la misma posición en la que se había dormido. Levantó la cabeza y estiró su cuerpo entumecido. Se percató que toda la celda tenía un aire frío y sin vida.
Espina todavía dormía placidamente. De sus fosas nasales salían pequeñas bocanadas de humo.
Murtagh se sentó junto a la panza de Espina. La cuál desprendía un calor agradable por el fuego de su interior. Se recargó en ella. Todavía pensaba en las nuevas incógnitas que habían descubierto hacia dos días. Aunque había pasado los últimos dos días discutiéndolo con Espina todavía no sabían exactamente de lo que estaban hablando los Ra´zac e Iden.
Habían tenido mucho tiempo para repasarlo ya que no habían salido de la celda. Iden y los Ra´zac los tenían como prisioneros; lo que en realidad eran.
Espina abrió un gran ojo rojo, lo primero que observó fue a Murtagh recargado en su panza.
-Buenos días!- dijo bostezando. Murtagh le sonrió. Se percató de la pequeña bola de fuego que pasaba entre sus filosos dientes sin causarles en menor daño- ¿Cómo has dormido?
-Bien ¿y tu?
-También… ¿no has sabido todavía nada del plan de Iden?
-No, solo que esta muy seguro que la elfa no durará mucho tiempo más…- el estomago de Murtagh se encogió, sintió un nudo en la garganta.
-¿Qué será lo que lo tiene tan seguro?- preguntó Espina.
-La verdad, no tengo ni la menor idea…- en eso unos gritos se empezaron a escuchar por el pasillo.
Los gritos ya eran reconocidos por Murtagh y Espina, eran de Katrina. Los últimos dos días se la llevaban muy seguido a Iden y al parecer la torturaban. El muchacho no sabía exactamente cuanto tiempo más duraría la joven en esas condiciones.
Pero algo no sucedió como de costumbre. El pesado candado de hierro de la puerta de Murtagh y Espina empezó a chillar. Un poderoso brazo de uno de los Ra´zac abrió la puerta y arrojó a Katrina al interior de la celda.
La muchacha se quedó tirada en el piso helado de roca un momento. Murtagh se acercó a ella lentamente. Su rostro estaba lleno de lágrimas secas y estaba muy sucia. La joven tenía morado en la parte de las muñecas. Seguramente de donde la habían amarrado para que no escapara. Tenía varios moretones en sus brazos y piernas; y sin contar con la gran herida que tenía en su costado. Al parecer se había quedado inconciente.
Murtagh la cargó y la llevó junto a Espina, para que no pasara frío. Luego por procesos mágicos sanó su herida del costado. Murtagh limpió la cara de la joven. Era tan joven y tan fuerte, estaba impresionado por la valentía y la resistencia de ella.
Murtagh suspiró, y empezó a recordar la vida que había tenido antes de haber conocido a Eragon y a Espina. Había sido una vida un poco miserable. Había vivido con lujos, pero había sido prisionero del Rey toda la vida. Después decidió escaparse de Galbatorix. Esos tiempos habían sido de los mejores ¡había sido libre! Luego conoció a Eragon y a Saphira, habían sido muy buenos amigos, Murtagh añoró esa amistad. Luego habían peleado contra el Imperio, juntos. Luego… la catástrofe, había sido capturado por los gemelos. Había sido torturado y habían violado su santuario más sagrado, su mente.
Luego de regreso en el castillo, Espina había prendido ante él. Ese había sido el día más feliz de su vida. Al ver al pequeño dragón rojo salir del huevo y haber sentido esa mirada de cariño de aquellos pequeños ojos rojos. Pero la felicidad no dura para siempre. La vida le había enseñado eso claramente.
Galbatorix lo había hecho su prisionero de nuevo. Pero aprender cosas con Espina había sido un gran alivio. Se había sentido que la vida valía la pena. Y ya no se sentía tan desdichado. Y sobre todo la soledad había acabado.
Llegó a un momento que se preguntó que seria de ellos cuando acabara la guerra. ¿Sobrevivirían? ¿Galbatorix perdería todo su poder? ¿Qué pasaría con Eragon y Saphira? ¿Y con la elfa?
La elfa… era un gran consuelo pensar en ella. Se dejó llevar por la belleza mágica de la elfa por un corto tiempo. Luego pensó en Eragon que disfrutaba de su compañía. Le dio un ataque de celos.
Espina se quedó mirándolo, sabía que su Jinete sentía cierta atracción por la elfa. Y sonrió al ver a Murtagh tratando de salir de sus pensamientos. No había querido presionar a Murtagh a contarle acerca de sus sentimientos hacia la elfa, pero había visto la imagen de ella en la mente de Murtagh y con solo esa imagen tenía una idea de sus sentimientos.
Murtagh se quedó contemplando a Katrina hasta que ella abrió un ojo. Se sorprendió del hecho que no estaba en una celda sola, pero a causa del cansancio no se movió. Hizo una cara de miedo al ver a Espina.
Espina y el muchacho aguardaron un poco hasta que ella les tomara un poco de confianza.
-No te apures él no te hará nada. Te hemos curado la herida de tu costado…- dijo Murtagh. Katrina cerró los ojos como queriendo tomar fuerzas.
-Muchas gracias…
-Te han de haber torturado mucho- añadió Murtagh
-Eso les queda corto- dijo la joven tajantemente
-Para que te han torturado, ¿qué esperaban que les dijeras?
-Querían que les dijera las personas más cercanas a Eragon y de Roran…- dijo Katrina casi sin voz.
-¿Y qué les has dicho?- ella dudó
-Casi nada… ó casi nada de importancia...
-¿A qué te refieres?
-Ellos buscaban más bien buscaban el nombre del amor de Eragon…
-¿Y lo sabes?- Preguntó Murtagh, de nuevo se formó el nudo de su garganta y el recuerdo de Eragon con la elfa se hizo presente.
-No, él no pensaba mucho en ese aspecto, más bien se dedicaba a cuidar su campo, aún que después, antes que se marchara desaparecía muy seguido.
-¿Sabes a donde se iba?
-No- Murtagh supuso que había sido cuando Saphira había nacido. Ella se quedó mirándolo durante un buen rato, hasta que dijo.
-¿Qué ganarán ustedes?- dijo ella.
-¿Disculpa?- Esa pregunta había dejado a Murtagh confundido.
-Si, ¿ustedes qué van a ganar por servir a Galbatorix?- su voz denotaba un reproche
-Nada, nosotros no servimos al rey por gusto…- Murtagh hizo una mueca de asco.
-Sabes, no soy tan tonta; puedo ser una campesina, pero no soy tonta. ¿Insinúas que ustedes sirven a rey por obligación?
-No, él nos ha obligado…- Katrina tenía una cara de incredulidad.
-¿A ti, y a esta lagartija gigante?
-Primero, no le digas lagartija, se llama Espina- dijo Murtagh viendo que Espina sacaba bocanadas de humo más espesas por sus orificios nasales en respuesta al insulto de la joven- ¿de acuerdo?
-¿Tiene nombre?- dijo Katrina viendo al dragón rojo con desprecio. Definitivamente el mundo estaba patas abajo. Sintió una pequeña punzada en su mente, pero no le dio mucha importancia.
-Si…- dijo una voz muy diferente, con un toque de elegancia y de sabiduría.
-¿Qué es eso? Escucho una voz dentro de mí; creo que estoy muy débil, por eso alucino.
-No estas alucinando…- la voz de Murtagh se escuchó por la mente de Katrina.
-¿Qué estas haciendo? ¿Un truco de magia?-dijo Katrina un poco alterada.
-Nada…- dijo Murtagh
-Solo soy yo, la lagartija gigante- dijo de nuevo la voz. Katrina estaba muy sorprendida y asustada a la vez.
-Por eso él tiene nombre- dijo Murtagh apuntando a Espina
-Habla…- dijo ella con un hilo de voz. Apenas había empezado a creer en los Dragones y ahora resultaba que ¡podían hablar!
-Espina es como nosotros, piensa, habla, siente, exactamente lo mismo…
-Disculpa si te he ofendido- dijo Katrina recuperándose de aquel susto.
-Gracias…- dijo la voz de Espina en su mente.
-Nosotros no pedimos esto, al igual que tu somos prisioneros…- Katrina sonrió en señal de entendimiento.
Eragon y Saphira seguían a Oromis y a Glaedr, quienes iban hacia su casa. Al entrar Oromis les indicó el camino hacía lo que parecía un sótano. Las escaleras estaban talladas en madera. Saphira se emocionó nunca había estado en el sótano de Oromis. Será una aventura, pensó. El entusiasmo se le contagió a Eragon, se empezaron a preguntar ¿qué habría, libros y pergaminos de poderosos hechizos, cosas poderosas muy extrañas? Al llegar abajo Eragon vio las cuatro paredes del sótano con pergaminos colgados, se desilusionó un poco, puesto que él esperaba cosas antiguas, empezó a leer un pergamino de la pared:
Rizos como caoba
Labios de frambuesa
Ojos de diamante
Cuerpo de gacela
Dime dónde estas
E iré a buscarte
El fragmento que Eragon leyó era simple pero objetivo. Se preguntó si Oromis lo había creado. Eragon notó que varios pergaminos contenían poemas de amor. El la pared central había un Faith, con un Oromis más joven, quien parecía indudablemente más feliz y una joven elfa, quien tenía el cabello rizado de color caoba y sus ojos tan hermosos y valiosos. Por un momento esos ojos le recordaron a Aymie, Eragon encogió los hombros. Estaban tiernamente abrazados y al fondo del Faith se encontraban un dragón dorado y lo que parecía ser otro dragón color plata, los dos relucían con los tenues rayos del sol, el cual se estaba ocultando. El dragón plateado parecía tener la misma mirada calculadora de la elfa, tenían algo muy familiar…
Miró junto al ese Faith, se parecía mucho al anterior. Había otro Faith con el joven Oromis, la misteriosa elfa y los dragones, pero tenía un pequeño detalle diferente al anterior, Oromis y la Elfa sostenían a un pequeño bebe. Éste dormía profundamente y tranquilamente.
Él y Saphira tenían rasgos muy parecidos, al igual que Aymie y Blasse o como Oromis y Glaedr. ¿Sería ese dragón de la elfa? ¿Quién sería esa elfa? ¿Pero se suponía que ninguna mujer, además de Aymie había sido Jinete antes? ¿Qué estaba pasando? ¿Quién era ese bebe? ¿Oromis tenía familia? ¿No se suponía que los Jinetes no deberían de tener familia?
-Oromis… - dijo Eragon sin dejar de ver los dos Faiths. Oromis volteó a ver a Eragon, al saber que estaba mirando susurró unas palabras y los dos Faiths se voltearon viendo hacia la pared.
-Estamos aquí, para empezar a hervir la raíz de Aplêstí…- Eragon quería preguntarle a Oromis sobre los Faiths, pero éste al ver las intenciones de Eragon, dijo- Eragon y Saphira… sé que tienen muchas interrogantes, pero entiendan que este no es el momento… Aymie necesita el antídoto, antes que sea demasiado tarde…- Eragon tubo un escalofrío en el espinazo al pensar en Aymie muerta.
-¿Qué hacemos?- dijo finalmente Eragon. Oromis sonrió.
-Primero deben de saber que la Raíz de Aplêstí requiere de muchos cuidados.
-¿Cuidados?- dijo Eragon desconcertado, nunca había escuchado acerca de una raíz que necesitara cuidados. Él sabía que las raíces se hervían y salían ricos tés. Era un procedimiento muy fácil, ponías la raíz con agua y las calentabas.
-Si, la raíz de Aplêstí necesita de muchos cuidados, con cuidados me refiero a que cuando le hirvamos necesita a estar siempre a una temperatura media- alta…
-Para hacer esa temperatura Saphira, tienes que exhalar desde tu estomago y lo tendrás que enfriar un poco con el aire de tus pulmones, como hemos estado practicando…- dijo Glaedr- ¿esta bien?- Saphira tragó un poco de saliva, estaba un poco nerviosa.
-Si, lo podré hacer…- aunque lo había estado practicando con Glaedr se sentía un poco nerviosa.
-Será cansado… tendrás que exhalar durante varios minutos, agarrar aire y volver a exhalar, será tedioso y cansado. Esta temperatura solamente se puede alcanzar por la exhalación de un Dragón, ninguna magia o fuerza natural puede estar a esta temperatura.
-Maestro ¿qué pasaría si no lo hiciéramos así?- preguntó Eragon
-Si se calienta de más se quemará y no soltará la sustancia viscosa que necesitamos y si se enfría mucho… se solidificará y el Jugo se convertirá en roca y no lo podremos utilizar- Eragon se sorprendió.
-Ahora, Eragon tu tendrás que estarle meneando constantemente, por que si no sus sustancia se empezará a asentar en el fondo de la casuela- Eragon se quedó pensativo- Si el Jugo se asienta- Oromis le empezó a explicar antes que preguntara- no se distribuirá uniformemente, necesitamos que se distribuya en toda el agua…- ¿Por qué? Pensó Eragon, pero decidió no averiguar eso, confiaría en Oromis- El jugo de la Raíz de Aplêstí es una materia extremadamente extraña, no sabemos como exactamente esta constituida y como actúa, pero hemos aprendido a tratarla… es una de las raíces más difíciles de encontrar y de preparar. Si empiezan a notar un resplandor blanquecino en el fondo de la casuela tendrás que remover más seguido, no deben de dejar que aparezca ese resplandor- dijo Oromis enseñándoles una casuela y poniéndola en el piso- Esta es una casuela con propiedades mágicas, no se dañará por el calor constante y además te protegerá- dijo mirando a Eragon- de las llamas de Saphira, mientras te encuentres detrás de este símbolo- le enseño un pequeño símbolo que tenia la forma de llamas-además aquí esta una cuchara capaz de soportar altas temperaturas- le dio una cuchara con el mismo símbolo de la cazuela- ¿han entendido sus trabajos?
-Si- dijo Saphira solemne
-Yo también- dijo Eragon- ¿Ustedes se irán?- pregunto perplejo
-Si, por un tiempo, debemos de saber más acerca del awëro de Aymie- Eragon recordó los símbolos del talón del pergamino, donde explicaba la cura contra el veneno Türpliêndros.
-Maestro, en el talón del pergamino… había un texto escrito en otro idioma, ¿lo ha visto?- Oromis le miró
-Si, además tenemos que terminar de comprender el texto, por eso nos iremos…- Eragon asintió con la cabeza. Oromis puso la raíz en la casuela y la llenó con agua y empezó a irse hacia las escaleras- Ah! Se me olvidaba… no dejen que el agua se agote, a su derecha hay unas vasijas con agua, de ahí pueden tomar- dijo y subió tras la dorada cola de Glaedr.
Espero que les haya gustado el capitulo. =) Sigan leyendo!
