"El Secreto de la Felicidad"
Un fanfic de Junjou Egoist: Nowaki x Hiroki
Ninguna de las parejas, ni nada de Junjou Romantica es mío TT-TT… me conformaría con Suzuki-san, pero ni eso me pertenece u///u. Bueno ya, este ficc es solo para perder mi tiempo, no pretendo ganar dinero ni nada de eso.
Nota. Este fanfic está situado en un Universo Alterno, donde Nowaki es un mago callejero y Hiroki es un vil incrédulo. (¿?)
Capitulo 2: Fe vs Razón
-Ya te dije, es un estúpido truco-respondí. Fue entonces que me di cuenta de que no había forma de que ese extraño conociera mi nombre, peor aún, yo ni siquiera había pronunciado las palabras "magia barata"; estaba seguro de que solo las había pensado.
Quizá fuera un loco peligroso tratando de hacer algo raro con los niños...
-No soy ningún loco-dijo, algo ofendido, mientras levantaba del suelo al conejo de peluche que se había encaminado hacia él-y menos un pedófilo-añadió, viéndome a los ojos.
Lo estaba haciendo otra vez. Comencé a ponerme nervioso ante su presencia. Lo observe detenidamente un poco más. Realmente, no tenía cara de que fuera capaz de hacerle algo malo a nadie, más bien parecía algo inocente.
Al mismo tiempo que él me miraba, depositó al conejito en el suelo, que comenzó a bailar.
-¿Y esto, como lo explicas?-preguntó, amablemente.
-Un robot-contesté, sin dudarlo ni un segundo.
Escuche su risa unos momentos. Me pareció que se estaba riendo de mí.
-Me largo-dije, ofendido. Di media vuelta y comencé a caminar. Había avanzado muy poco cuando sentí su mano sobre mi hombro.
-No me reía de ti-comentó, aun sonriendo.
Me deshice de su agarre rápidamente y seguí caminando.
-Eres lindo, aún cuando te enojas-gritó, cuando ya estaba más alejado de él.
-¡Eres un idiota!-le grité en respuesta, y camine aun más rápido.
El camino a mi casa fue un poco más fácil. Ya era algo tarde y le gente comenzaba a regresar a sus hogares. Yo no quería regresar al mío…
Tomé uno de los caminos que rodeaban el parque, así tardaría mas en llegar.
Comencé a pensar en el mago. No, no era un mago. La magia no existe. Sólo era un estafador.
Esos niños no deberían entretenerse con cosas así, deberían jugar, desarrollarse sanamente… deberían leer más…
Esos malditos estafadores solo eran una vil plaga viviendo de la inocencia y las buenas intenciones de la gente.
Ya iba a medio camino, cuando vi a ese maldito imbécil.
Era un hombre más alto y más robusto que yo. Estaba acorralando a un joven contra un árbol. A esas horas el parque estaba completamente desierto, a excepción de nosotros tres.
Ese joven… creía haberlo visto en otro lugar… Era uno de los meseros del café al que iba a cenar a veces… Misaki, creo que ese era su nombre…
Y ese imbécil… Ni siquiera conocía su nombre, pero sabía que era uno de los más idiotas del pueblo. Si no se metía en problemas, hacia que alguien más se ensuciara las manos por él.
Cada vez se pegaba mas al pobre chico, acortando la distancia. Algo no estaba bien, era obvio. Tenía que ayudarlo.
Tomé una de las piedras que encontré en el piso, una lo suficientemente grande y me acerqué unos pasos.
Agarré fuertemente la piedra, dándole dirección a la cabeza del imbécil. Cuando estuve seguro de que le daría al objetivo, la lancé fuertemente y cerré los ojos, aunque no supe por que lo había hecho.
Cuando los abrí nuevamente, vi un rastro de sangre cayendo de la sien del idiota ése. Había logrado distraerlo, haciendo que se alejara un poco de Misaki.
-¡Tú, no seas tonto, aprovecha y corre!-le grité al asustado mesero.
Fue un error que le gritara. El tipo se giró para verme, con los ojos llenos de odio. Misaki ya estaba corriendo, alejándose de ahí, lo que aumentó su furia.
El mesero no regresaría, estaba seguro. No regresaría para ayudarme. Eso era lo que me ganaba por hacer cosas impulsivas. Lo que debía de haber hecho era conseguir ayuda de alguien que de verdad pudiera hacer algo.
Ahora, iba a ser golpeado por un maldito bastardo aprovechado.
Se acercó rápidamente a mí, y escuche como mi cabeza me decía que corriera, que me fuera de allí. Aun así, mi corazón estaba asustado, no sabía que era capaz de hacerme.
-Tú, hijo de…-gritó, mientras me tomaba por el cuello de la camisa, levantándome unos centímetros del piso. Alcancé a ver como levantaba el puño, dirigiéndolo a mi estomago.
Sentí el primer golpe.
Había sido realmente fuerte, como si me hubiera pegado con algo más. Instantes después, mi boca se llenó de un sabor metálico. Era sangre, estaba seguro.
Demasiada sangre en mi boca, tenía que sacarla o podría ahogarme con ella. Se la escupí directamente en la cara. Eso también había sido un error.
Solo hice que se enojará mas, dándome un segundo golpe. Cerré los ojos.
También hubo un tercero, y un cuarto.
Cada vez había más de mi sangre, llenando el lugar de un tono rojizo.
Estaba esperando el quinto golpe, seguro de que para cuando acabara conmigo, estaría medio muerto. Pero no llegó.
Me dejó caer bruscamente al piso.
Al parecer, ya se había hartado de que no ofreciera resistencia. Abrí los ojos lentamente.
Frente a mí, el mago barato tenía al idiota en el piso. Lo estaba golpeando. Intenté incorporarme, y vi como el mesero se acercaba con un grupo de gente y varios policías.
-¿Está bien?-me preguntó el joven
-¿Te parece que estoy bien?-a pesar de mi estado, no pude evitar responder de esa manera. Era una pregunta realmente estúpida.
Un doctor se acercó a mí, revisándome, mientras que un grupo de policías se acercaba al mago para quitarlo de encima del idiota.
Cuando el doctor acabó conmigo, anoto en un papel unas medicinas, y mando a Misaki a que las comprara.
-No es nada grave, hijo, solo te quedarán unos moretones-Misaki regresó, dándole una bolsa al doctor-y para el dolor…-saco una de las medicinas-si es insoportable, tomate dos de estas-me paso el frasco-y si es tolerable, una de estas-me dio una ¿Quién se hará cargo de él?-preguntó
El mago barato se adelantó, tomándome entre sus brazos para cargarme.
-Yo. Gracias, doctor
Comenzó a caminar, alejándose del parque.
-Ten cuidado, idiota-dije-. Si me tiras…
-Confía en mí, no te voy a soltar-respondió, acercando su rostro al mío-. Nunca te voy a soltar-susurró
Me ruboricé.
-Sólo llévame a mi casa-exigí
-Como quieras-respondió
El resto del camino a mi hogar fue silencioso. El dolor en el estomago había comenzado a llegar. Un dolor terrible. Estaba seguro de que, si abría la boca, no serían palabras sino gritos de dolor lo que saldrían de mí.
Al llegar frente a la puerta, me depositó suavemente en el piso. El dolor se intensificó aún más. Saqué las llaves de mi bolsillo, pero con cada movimiento, me sentía cada vez peor. No duraría mucho así.
Intenté meter la llave a la cerradura, pero comencé a perder la conciencia.
El mago me sostuvo justo a tiempo, antes de que me desplomara sobre el piso. Abrió la puerta y entró conmigo de nuevo en sus brazos. Me dejó en el sillón y tomó las medicinas.
-¿Dónde está la cocina?-preguntó preocupado
Señale el lugar. Fue corriendo a la cocina, y casi de inmediato regreso con un vaso de agua. Sacó dos pastillas del frasco e intentó hacer que me las pasara.
Me negué. Estaba seguro de que no podía pasarme nada en el estado en el que me encontraba.
-Tienes que tomarla. De una forma u otra-dijo. Se metió las pastillas a la boca y dio un sorbo al agua. Acercó sus labios a los míos y me beso. No tenía las fuerzas necesarias para alejarlo de mí Mordió ligeramente mi labio inferior, obligándome a abrir la boca.
En un instante, ya me había pasado la medicina.
Casi de inmediato sentí el efecto de las pastillas, que me provocaron sueño.
Fue eso, o que mi cuerpo no resistió mas el dolor, haciendo que me desmayara.
Fin del capitulo
Notita:
Etto… creo que deje a Hiroki como una pobre victima en este cap. pero ere algo necesario XD…
Uhmm… para poder actualizar más rápido, yo creo que haré algunos cap. Más cortos que otros, aunque este quedó de tamaño normal XD
Reviews!!!
Lydiavon: Oh!! Que mala eres!! Tu solo quieres zapearme!!!
Sute-Chan: Creo que tienes razón XD jojojo, de hecho, tu idea me ayudo un poco para este capítulo n///n
Review? Galletita? OwO?? Algo? XD
OwO THE VAMPIRE ATTACKS AGAIN!!!
