¡Waa! Son las 10:12 de la noche del 30 de abril del 2009, dos minutos después de terminar el capítulo anterior XD. Esto es cruel…ya no se nos festeja el día del niño T_T. ¡Ya quiero que sea día del estudiante XD!

Bueno, si el capítulo queda confuso o mal o simplemente "chafas", es porque estoy sobreexplotando a mi ardilla.

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del grande y todopoderoso Masashi Kishimoto.


Capítulo 12: Un viaje a Konoha. Parte III.

-¡Vamos! –exclamó Haruka-. Tenemos que seguir.

-¿Pero…? –Temari no pudo terminar su pregunta.

-Les explicaré en el camino.

Los cuatro se encaminaron. La peli-violeta apoyaba como si nada su pie herido, pero éste seguía abundantemente sangrando.

-Detente, ¿ya podrías explicarnos todo esto? –le preguntó la rubia.

-¿Sobre qué?

-¿Qué no te duele? –inquirió Kankuro.

-En realidad no.

Los dos hermanos mayores la miraban esperando respuestas.

-Verán…es sabido que la mente tiene tres niveles: la Supramente, donde se genera la energía que nos permite ser. Si vemos nuestro cuerpo, sabemos que cada célula que tenemos está viva gracias a una energía que le permite vivir. Esa energía proviene de la Supramente, es recibida por el nivel subconsciente de la Mente el que la utiliza en nuestro organismo permitiendo que vivamos, la Mente Consciente elabora los pensamientos, los que son fijados por el Subconsciente como cuadros mentales o imágenes válidas y reales y el subconsciente acepta lo que conscientemente se le ofrece. Cada imagen-pensamiento fijada con fe y en forma reiterada es aceptada como real por el subconsciente, el cual usa la Energía, la Fuerza y el Poder que le llega de la Supramente para que se haga realidad la imagen-pensamiento.

Se dice que los seres humanos no utilizan al 100% su cerebro y como muchos saben, el dolor es sólo una estrategia mental, es causado por nuestra mente, para evitar que algo te duela tienes que tener una gran capacidad de concentración mental y es en lo que he estado trabajando en los últimos cuatro años, evitar tener dolor. Aunque yo no soy ningún ninja médico, así que la herida sigue allí.

-Tal como tú dijiste, la herida sigue allí –indicó la rubia-. Hay que hacer algo.

-En serio, estoy bien, tenemos que seguir.

-Vaya que es terca.

Los cuatro siguieron avanzando hasta que Temari ya no pudo soportar más.

-¡Basta! Haruka, tu pie sigue en el mal estado y puede llegar a hacerse una herida más grave.

De hecho, la sangre seguía saliendo ligeramente.

-Que pie tan más "sangrón" el tuyo –dijo Kankuro.

-¡Kankuro! –le reclamó su hermana-. ¡Este no es momento para que empieces con tus bromas, esto es serio, la aguja logró traspasarle la sandalia y todo el pie y no se va a quedar así!

Temari tomó una venda y se la colocó a Haruka.

-Bueno…con eso estará mejor –exclamó la rubia.

-G-Gracias… -murmuró la chica.

-Un momento –Temari la examinó con más cuidado-. ¡También tienes herido la mano y el hombro!

-Emmm…jeje, ese fue Oda.

-¡Tu propio halcón te lastimó!

-No fue intencional, no seas tan paranoica, Temari.

Siguieron con su camino.

-Ey Haruka –la llamó Kankuro-. ¿Para qué mandaste a tantos animales contra un ninja? Ni siquiera podrán atraparlo.

-Mhm, no los subestimes, esas aves son muy inteligentes.

-Hablando de inteligentes –interrumpió Temari-. ¿Fue mi imaginación o uno de ellos llamó a otro "mamá"?

-De hecho, sí, esos tres son una familia y son con los que me llevo mejor, Oda es el padre, Yun la madre y Kei el hijo.

-No sabía que los animales tuvieran familia –dijo Kankuro con una sonrisa burlona mientras Haruka le dirigía una mirada asesina.

-Vuelves a insultarlos –le respondió ella-. Y no te la vas a acabar.

El castaño no le respondió nada. El camino se fue alargando, Haruka estaba perdiendo su concentración poco a poco gracias a que una nueva visión estaba a punto de aparecer. Las venas de su cabeza se fueron marcando en su frente, dolor, otra vez lo mismo, ese "maldito" dolor que ya no la dejaba en paz. Ese sufrimiento la estaba atormentando continuamente, aunque sólo hayan pasado unas horas desde que lo había sentido, un dolor que no podía controlar con la mente, pues ésta misma era la causa. En una especie de delirio, la kunoichi logró perder el equilibrio, apoyándose demasiado mal sobre una rama, causando que se rompiera y cayera. No podía creer que siguiera viendo a su familia enfrente de ella, pensaba que tarde o temprano despertaría asustada en una habitación de hospital o algo por el estilo.

Los tres hermanos se dieron cuenta del problema de su amiga, Gaara había hecho un movimiento para sujetarla con su arena, pero Kankuro reaccionó más rápido y se situó en el suelo al momento en que Haruka cayó en sus brazos, casi inconsciente. La rubia y el pelirrojo también se detuvieron.

-¿Ahora qué…? –se preguntaba Temari.

-Supongo que lo mismo –respondió Gaara con un tono demasiado seco.

La peli-violeta volvió a abrir los ojos, se le veía demasiado cansada.

-¿Estás bien? –le preguntó el castaño mientras la bajaba cuidadosamente.

-Sí…parece que estoy siendo más de estorbo que de ayuda.

-¡¿Qué dices? –exclamó la mayor con una amplia sonrisa en el rostro-. ¡Si no hubiera sido por ti esos canallas hubieran escapado!

-Lo siento… -volvió a decir ella-. No creo poder seguir. Si me concentro para evitar el dolor del pie…mi mente no aguantará más, pero si no hago nada, tampoco podré continuar.

-¡Ja! –dijo el marionetista burlón-. ¡Cómo si eso fuera problema!

Kankuro volvió a levantarla en sus brazos.

-Listos, a seguir.

Haruka, más que sorprendida por la acción del castaño, se sentía un poco incómoda, recordando las palabras que una vez había recibido directamente de la boca de su hermana mayor, aquella pícara rubia que iba a su lado, "Creo que está tratando de impresionarte", "Kankuro es así con las chicas nuevas". Se tragó un nudo que tenía en la garganta mientras miraba de reojo al chico, que continuaba con su semblante serio de antes.

Todo estaba muy callado hasta que Temari rompió el hielo.

-Haruka…antes…¿te daban igual esas ilusiones o lo que sean?

-No… -dijo después de unos eternos segundos-. Nunca nadie me ha sabido decir por qué las tengo, a veces veía cosas, pero no le tomaba importancia, después, la segunda vez que me encontré con Haru y nos fuimos a Iwagaruke, estos dolores se hicieron muy frecuentes, y él me ayudó colocándome un sello para que no las volviera a tener, pero parece que ya se rompió, no tuvo tanto efecto después de todo…

-Ey –dijo Kankuro cambiando de tema-. ¿De casualidad esos no son tus "queridos aliados"?

Todos miraron al frente donde se veía a tres aves paradas en el suelo junto a una figura humana tirada a lado. Llegaron al lugar donde estaban en menos de dos minutos, el castaño bajó a la kunoichi con cuidado. El halcón más pequeño estaba jugando con una roca, se veía demasiado aburrido.

-¡Chicos!

-¡Ay por fin llegas niña! –le dijo el más joven de los halcones.

-Kei, ¿dónde están tus modales? –le regañó su madre.

-¿Qué pasó aquí? –les preguntó la chica.

-Simple –intervino Oda-. Este shinobi…era…¿cómo decirlo en términos relativamente descriptibles? –decía mientras buscaba las "palabras adecuadas"-. Un total imbécil, ni siquiera se pudo defender de tres aves –dijo mientras reía a carcajadas limpias.

-Oda lo venía persiguiendo –dijo Yun-. Cuando Kei y yo llegamos, el hombre ni siquiera se preocupó por nosotros pensando que no seríamos amenaza para él y no se molestó en atacar.

-Algo muy sencillo –dijo el halcón café claro con burla-. Papá hizo que cayera al suelo y mamá y yo le aventamos una roca de lleno en la nuca, está inconsciente.

Temari y Kankuro los miraban con ojos como platos.

-¡¿Unos halcones capturaron a un ninja? –exclamaron los dos al unísono.

-Ey, ustedes dos, mocosos –dijo Oda mientras se les acercaba intimidante-. Más cuidado con lo que dicen. Hicimos lo que ustedes ni siquiera pudieron.

Ambos se quedaron completamente iracundos.

-Gracias por su ayuda –les dijo Haruka.

-Yo debería agradecerte que llamaras a mi familia, sin ellos, yo no lo hubiera podido detener sólo.

-¡Entonces tú tampoco ni siquiera hubieras podido hacerlo solo! –exclamó el marionetista molesto.

-¡Te lo advertí, mocoso! –Oda se situó sobre su cabeza y le dio un fuerte picotazo.

-¡Halcón salvaje! ¡Igualito a tu dueña!

Haruka le dirigió una mirada asesina y Kankuro lo único que quería era golpear a "esa maldita ave", pero Temari se lo impidió.

-¿Ya no nos necesitas? –preguntó el halcón hembra una vez que se calmó todo.

-No, muchas gracias por todo.

-De acuerdo, nos vamos –dijo Oda mientras desaparecía en capas de polvo.

El halcón Kei se veía más aburrido aún.

-Vamos Kei –le dijo su madre.

-Ayyy, me despertaron y me hicieron venir, ahora ya no quiero irme.

-Bueno…si quieres perderte la comida, hoy habrá ratas asadas.

El pequeño se animó al instante.

-¡Nos vamos! ¡Ratas asadas! ¡Soy más feliz que un político en navidad!

Ambos también se esfumaron.

-¿Acaso ese halcón sabe algo de política? –preguntó el castaño con ironía.

-¡Te dije que ya no los insultaras! –le reclamó la kunoichi.

-¡No lo estoy insultando! ¡Yo sólo pregunto que si siquiera sabe la definición de la palabra "política"!

-¡Imbécil! –exclamó la chica.

-¡Tarada! –le reclamó él.

-¡Engreído!

-¡Testaruda!

-¡Petulante!

-¡Terca!

-¡Eres un pervertido!

Eso lo dejó sin habla por unos segundos.

-¡Pervertido! ¡¿Y ahora por qué?

En realidad, Haruka no supo por qué dijo eso, no quería hacerlo, simplemente se "le salió".

-¡Porque sí! ¡Sólo por eso!

-¡YA BASTA! –gritó Temari a un gran volumen-. ¡Ustedes dos si no saben llevarse bien, yo los obligaré!

-Y no me digas que tú te llevas "excelente" con él –murmuró Haruka.

-¡¿Qué?

-Nada…

-¿Y ahora qué hacemos con él? –preguntó Kankuro señalando al ninja tirado.

-Tenemos que llevarlo a Konoha, tal vez allí logren sacarle información –respondió su hermana-. Ya que matamos a los otros dos.

-Hay un problema, miss delicadeza ocupa ayuda para caminar y yo no pienso llevarla.

-¡¿Qué dijiste pedazo de…?

-Cálmate Haruka –le dijo la rubia-. Kankuro, llévate al hombre, Gaara y yo la ayudamos.

-Mhm –musitó el castaño mientras levantaba al "tipo ese" y se lo cargaba al hombro.

-Temari… -dijo Haruka-. Yo puedo continuar sola.

-Ni siquiera lo pienses –la interrumpió y colocó el brazo izquierdo de ella alrededor de su cuello, mientras Gaara hacía lo mismo del otro lado.

De nuevo partieron, iban más calmados, pues habían capturado al ninja y se acercaban a Konoha. Todos iban callados, Haruka venía con la cabeza hacia abajo, se le notaba claramente molesta por culpa "del marionetista ese". Temari ya lo había advertido desde hace un rato pero no se atrevía a decir nada. Hasta que articuló palabra.

-No te enojes con él.

-¿Qué? –preguntó la kunoichi confundida.

-Sabes que Kankuro es así, aunque lleves poco tiempo con nosotros, ya lo conoces, ya sabes cómo es, no te molestes con él.

-No me molesta que me diga de sus apoditos, lo que no me agrada es que me trate como si fuera una inútil o no pudiera hacer nada por mi cuenta.

-Una vez habías dicho… -interrumpió el pelirrojo-. Una frase que tenías en un poema, "Si algunos te insultan, no te dejes herir", ¿o me equivoco?

Haruka abrió mucho los ojos. ¿Acaso Gaara, el frío Sabaku No Gaara se había grabado de memoria ese fragmento que la chica conocía tanto?

-Emm…sí, pero… -tartamudeaba.

-Pero nada –respondió el shinobi con su habitual tono-. Eso también involucra a Kankuro, si te dice algo, no le sigas la corriente, sólo ignóralo.

Temari también estaba estupefacta, ella ya ni se acordaba del "famoso poema ese". Haruka bajó la mirada mientras cerraba los ojos. A los pocos minutos, los cuatro gennins y un ninja indeseable inconsciente se encontraban parados a varios metros frente a la puerta de Konoha, la Aldea Oculta de la Hoja.


¡Eh! Ya no hubo cuarta parte XD. Emm…jeje, creo que creé confusiones con eso de la ardilla que escribí al principio, verán, se los relataré de forma breve. Estábamos teniendo un día la clase de Español en nuestra escuela, cuando nuestra maestra nos hizo una pregunta y nadie quería responder, pasaron unos tres minutos y nada, entonces ella nos dijo: "Vamos, pongan a trabajar a la ardilla de su cerebro", no sabemos a que vino ese extraño comentario U_U, pero desde entonces decimos "que hay un roedor" en el interior de nuestra cabeza que hace que trabaje el cerebro y por eso digo que "estoy sobreexplotando a mi ardilla" pidiéndole de más.

Bueno, ya no los entretengo con anécdotas tontas. Cuídense y hasta pronto.