¡Aloha! Mmmm…ando cansada, con flojera, con sueño pero aquí escribiendo. Ya pues…
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del ya nada asombroso Masashi Kishimoto, al que aniquilaré si hace ¡QUE NARUTO TENGA UN FINAL TAN HORRIBLE COMO ESE!
Así es, sigo con mi pie firme en esa horrible decisión que Masashi podría tomar…
Capítulo 14: Un "pequeño" incidente.
Los shinobis de Suna recorrieron toda Konoha, pero casualmente no se encontraron con nadie más, fueron a comer a un pequeño restaurante hasta que se hizo de noche y regresaron a su "casa" para dormir un poco.
Gaara, como siempre, se quedó en el balcón esperando a que se hiciera de día.
-o-o-o-
El sol se asomó por el horizonte como diciendo "Ey mundo, bola de flojos, es momento de levantarse".
Haruka despertó algo somnolienta por unos ruidos que se oían abajo, volteó a un lado y vio a Temari, que seguía dormida. Fue a investigar y encontró a "alguien" en la cocina, inspeccionando todos los cajones y alacenas, al parecer estaba buscando algo. Traía un pantalón negro y el pecho descubierto, dejando ver un torso bien formado, con un cabello color café claro, la kunoichi no lo distinguió muy bien, pero sabía que no lo conocía, no importaba si era amigo o enemigo, no dejaría que siguiera investigando en la casa de esa manera. Subió rápidamente y tocó a la puerta de la habitación de Kankuro y Gaara, pero nadie respondió. Fue a la suya y movió a Temari.
-¡Temari! Despierta, alguien ha entrado a la casa.
-Hay…debe ser Gaara…
-¡No! ¡Es un intruso! ¡De seguro ha de ser un ladrón!
-Haruka…has de estar alucinando, nadie entraría así como así cuando Gaara está despierto.
Como la rubia no le hacía caso y ella lo que quería era dormir, Haruka tomó el abanico de su amiga.
-¡Vamos! ¡Esta cosa pesa!
-¡Está bien! –expresó la rubia mientras se levantaba con el cabello suelto.
Bajaron sigilosamente las escaleras hasta llegar al borde de la cocina, donde no se les distinguía con facilidad.
-¡Ves! –exclamó Haruka en forma de susurro-. Te dije que alguien había entrado.
Temari aún se encontraba con los ojos entrecerrados y veía a la figura borrosa. El hombre seguía buscando algo como un loco y Haruka no lo pudo soportar más.
-Ya me harté, ¡hasta aquí llegaste!
La rubia abrió los ojos y pudo saber quién era ese "extraño".
-¡Haruka! ¡No! ¡Él es…! –Temari no pudo terminar su frase.
La peli-violeta había golpeado con el abanico al hombre y lo hizo caer quedando sentada sobre el pecho de él. Tenía el arma en alto por si intentaba moverse y escapar.
-¡¿A TI QUÉ TE PASA? –le gritó la figura del suelo frotándose la cabeza donde el abanico había impactado.
Haruka conocía esa voz. Y el rostro se le hizo familiar, pero simplemente no podía saber quién era exactamente. Se acercó hasta quedar a pocos centímetros de la cara del más que hombre, muchacho.
-¡¿Kankuro? –exclamó exaltada.
-¡Si, soy yo tarada! ¡¿Acaso me viste cara de Santa Claus?
La kunoichi levantó la cara y cerró los ojos colocando su mano sobre su barbilla.
-No, de hecho yo vi la cara de un ladrón horroroso y maniático, además Santa Claus no existe (perdón si algún niño lee esto) pero se supone que él tiene una barba blanca, es grande y panzón y trae regalos a los niños pequeños…y por lo menos tiene un cerebro que le funciona.
-Uy sí, tiene cerebro diciendo como idiota todo el día "Jo, jo".
-Por lo menos él no habla con marionetas inanimadas.
-¡Quítate! –gritó el castaño mientras arrojaba a Haruka al suelo y se ponía de pie.
-Pero…¿en serio eres Kankuro? –dijo acercándose una vez más.
-¡No! ¡Ya te lo dije! ¡Soy Santo Toribio Romo!
-Santo Toribio Romo ya está muerto.
-¡Soy un alienígena! –dijo hablando con voz ronca.
-¡Eso se parece más a Darth Vader!
-Y volviendo al tema –dijo el "verdadero" Kankuro-. ¡¿Por qué me atacaste loca perturbada?
-Es que… -Haruka estaba en estado de shock, lo único que podía hacer en ese instante era señalar la cara del castaño y mover los dedos a su alrededor.
-¡¿Y bien?
-Es que… -volvió a repetir ella-. Es que tú…verás…yo…
-Te dije que era él –le dijo Temari mientras aparecía por detrás.
-Pero…pero…pero…¡míralo! –dijo acercándose una vez más a él.
-¡¿Quieres alejarte, salvaje? ¡¿O debería empezar a llamarte Tarzán?
-¡¿Y Tarzan por qué? –preguntó ella encolerizada.
-¡Porque invades mi espacio personal! –respondió el marionetista mientras se iba de la cocina.
-Espera…yo…perdón…es que…¿a dónde vas?
-¡A un lugar donde no me tope con descerebradas!
-Te dije que era él –le volvió a repetir la rubia.
-¡Tú nunca dijiste nada! ¡Es más! ¡Tú te estabas durmiendo!
-Bueno, ahora lo sabes.
-¡Pero…pero…pero….!
-¿Podrías completar tu frase?
-¡Es que sin esas marcas y sin el gorro…él…él!
-¿Él qué? –volvió a inquirir la rubia.
-¡Ese no es Kankuro!
-Ja, claro que lo es –respondió-. Es que casi nadie lo ha visto sin esa pintura que estropea su rostro.
-Será mejor que vaya a disculparme…
-o-o-o-
Kankuro entró a su habitación echando humo por las orejas.
-Maldita Haruka, maldito abanico de Temari, malditas marcas, malditos platos, maldita misión, ¡maldita casa!
-Deja de repetir esa palabra –le dijo su hermano menor-. ¿Y ahora qué tienes?
-¡Esa Haruka me tiene harto! ¡Me golpeó con el abanico de Temari y ni siquiera me supo decir por qué! ¡Es una…!
Los gritos de Kankuro fueron interrumpidos por unos leves golpecitos en la puerta y la abrió inmediatamente.
-¿Qué quieres? –le preguntó molesto a la chica que yacía parada enfrente de él.
-Kankuro…p-perdón…es que pensé…bueno, sin verte sin esas marcas, pensé que eras un ladrón o algo así y al estar buscando no sé, algo, por toda la cocina…
-Pues exacto, pensaste mal, como siempre.
Haruka se sintió demasiado mal por ese comentario y se dirigió de nuevo a la cocina para sentarse a lado de la mesa, mientras Temari comenzaba a cocinar el desayuno.
-¿Y? –le preguntó la rubia.
-Mhm…nada…igual de idiota…"como siempre", como lo odio.
-o-o-o-
-¿No fuiste muy rudo? –le preguntó Gaara a su hermano.
Kankuro observó por un instante la entrada…donde hace unos minutos había estado parada Haruka. Suspiró fuertemente y bajó.
La peli-violeta tenía el codo sobre la mesa y la mano en su mejilla, movía el desayuno que había preparado la rubia de un lado para el otro con un tenedor.
-¿Acaso no te gusta? –le preguntó la mayor.
-Oh…no, no es eso…es que no tengo hambre…
-Pues deberías comer si quieres "crecer grande y fuerte" –le dijo un castaño situado a su lado.
-Ay, por favor, no me vengas con esas tonterías. ¿Qué? ¿Vienes a insultarme más? –lo miraba despectivamente.
El marionetista no le respondió nada y se volteó a otro lado, mirando los utensilios sobre la mesa.
-¿Temari? ¿De dónde sacaste todas estas cucharas, tenedores, cuchillos?
-Del cajón de la alacena.
-¡Soy un idiota! –exclamó el chico.
-Eso no es nuevo –le dijo Haruka.
-Para tu información, estaba buscando esas cosas para poder comer.
-Y se nota que no los pudiste encontrar.
-Tarada.
-¡Kankuro! –le gritó su hermana-. ¿Podrías una vez en tu vida respetar a las mujeres?
-¿Mujeres? ¿Acaso hay una mujer presente aquí?
-Sí, tú –le respondió Haruka-. De seguro has de estar buscando tu lápiz labial morado para pintarte tus marquitas.
-¡No es lápiz labial!
-Oigan –dijo Temari cambiando de tema-. Sobre el ninja que encontramos, ¿creen que sea desterrado?
-¿Estás diciendo que tal vez es un renegado? –preguntó Kankuro.
-Vaya… -respondió Haruka-. Su cerebro de hormiga por fin se estrenó después de estar años cubierto de telarañas y un letrero de "Próxima inauguración".
-Escucha niña boba –le incitó él-. Estoy tratando de ser amable, pero si sigues así…
-Subnormal.
-¡¿Qué?
-O anormal, ¿cuál se escucha mejor?
-¡Esto es todo! –gritó el castaño levantando a Haruka en el aire y tomándola por la blusa-. ¡Ya me tienes harto niña egocéntrica!
Haruka mostró un rostro apacible.
-¡Kankuro! ¡Suéltala, por todos los cielos! –gritaba su hermana mientras trataba de separarlos.
El shinobi miró fijamente los ojos de la chica, y notó una extraña sensación de tristeza y dolor que provenía de ella. La bajó lentamente y su enojo se esfumó rápidamente.
-¡Haruka! ¿Estás bien? –la rubia estaba seriamente alterada.
-Sí…
-¡Kankuro, idiota! ¡Pudiste lastimarla!
-Temari, estoy bien –le volvió a decir la kunoichi.
El marionetista se sentó sin decir nada.
-Haruka –le susurró la rubia-. Te pido perdón, Kankuro no sería capaz de reconocer que cometió un error.
-No hay problema.
-Eres la primera que me ve así –dijo el castaño.
-¿Qué? –le preguntó Haruka.
-Tú eres la primera chica aparte de Temari que me ve sin esas líneas, pero no puedo creer que me no me hayas reconocido.
-Lo siento pero…si te viera más con tu rostro normal, nada de esto hubiera pasado.
-Está bien…no importa ya.
Gaara no había bajado a desayunar, cuando Kankuro se fue, Temari decidió iniciar una conversación con Haruka.
-¿Y bien? –le dijo con una sonrisa pícara.
-¿Qué?
-Ay por favor, no te hagas la inocente.
-No sé de que hablas –respondió ella muy confundida.
-¿Sabes? Mi instinto femenil funciona mejor que el de las demás y no creas que esto me pasó desapercibido.
-¡¿De qué rayos hablas?
-¡Kankuro te gusta!
-¡¿QUÉ?
-Ay, vi como lo mirabas.
-¡Claro! ¡Ni siquiera lo reconocía!
La rubia la seguía mirando con una sonrisa.
-De acuerdo –dijo Haruka-. Debo admitir que se veía más…más…g-guap-po sin esa pintura.
-¡Ja! ¡Lo sabía! ¡Él te gusta!
-¡Claro que no! ¡Sólo dije que se veía mejor! Si quisiera a alguien como pareja, tan siquiera que tuviera cerebro, no como él.
-Ajá. Lo que tú digas –le respondió la rubia sarcásticamente.
-Además…los ninjas no deben mostrar sus sentimientos, porque esto puede ser una debilidad en un combate, debe deshacerse de sus emociones.
-En eso…tienes razón…
-¿Y quién es ese tal Shikamaru?
-Bueno…yo…este… ¡Kankuro! ¿En dónde quedó mi abanico? –exclamó la de las cuatro coletas mientras se esfumaba.
-Mhm… -pensaba Haruka-. Y se admira de mí…
Bueno, como verán, le agregué que tenían utensilios de comida en vez de que utilizaran sus famosos palillos para comer XD
Wuu…es genial la reaparición de Gaara en el manga, ¡vamos! Ya quiero que sea la reunión de los cinco Kages =D
Emm…tenía algo más que decir…pero ya se me olvidó O_O A ver si luego lo recuerdo.
¡A si! Ya me acordé Los personajes de Santa Claus, Star Wars, Tarzán y Santo Toribio Romo no me pertenecen. ¡¿Cómo puede ser que me haya olvidado de algo así? Luego me van a andar llegando con multas XD. Ok, ya ahora sí es todo.
¡Sayonara!
