Mmm…¿saben algo? Estoy aburrida…¿capítulo aburrido? Sí, creo que sí…
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, el cruel tirano que planea una horrible confabulación en el animé.
Capítulo 15: Investigando.
-¡¿Qué has dicho?
La Godaime Hokage estaba tensa, con los puños firmemente apretados sobre su escritorio.
-Tsunade-sama –le decía su asistente Shizune-. Por favor no se altere, pero es cierto. Nuestros ANBU han conseguido la información directamente de su boca y el hombre ha dicho que tienen una especie de organización secreta pequeña que se encuentra en la Aldea Oculta de la Hierba, Kusagakure no Sato.
-¡¿Y dónde está esa guarida?
-No lo sabemos –respondió Shizune-. El hombre nos dijo que ellos se movían continuamente cambiando de lugar pero llegó a enterarse de que estaban en Kusagakure, pero asegura que deben estar en los límites del país de la Tierra, Tsuchi no Kuni.
-¡Debemos enviar a los shinobis de Konoha y Sunagakure lo antes posible! –exclamó Tsunade-. No sabemos cuán poderosos son o cuántos hay, pero tenemos que darnos prisa.
-Tsunade-sama, una cosa más. Su principal plan es robar a lo largo de todos los países.
-¡¿Qué? ¡Pudiste empezar diciéndome eso!
Sakura venía entrando a la oficina de la Godaime al oír semejantes gritos.
-Hokage-sama, ¿se encuentra bien?
-¡Sakura! –exclamó su maestra-. Manda llamar a todos los gennis que se encuentren en Konoha para dirigirlos a una misión.
-¿Una misión?
-¡No preguntes y haz lo que te digo!
-¡Sí, señora! O_O
La Haruno salió corriendo en busca de la petición de Tsunade.
-¿Está segura que sólo unos gennins podrán contra ellos? ¿Por qué no manda a jounins? –preguntó Shizune.
-Ya te lo dije, no sabemos cuán poderosos son, pero al parecer algunos son muy incompetentes, como los que capturaron los de la Arena, no creo que les sea de mucho problema. Además, todos los jounins están en misiones.
-o-o-o-
Gaara, Temari, Kankuro y Haruka habían salido después de desayunar, bueno, excepto por el pelirrojo. La rubia se había recogido su cabello en las cuatro coletas y el castaño se había vestido, pintado sus casuales líneas moradas y puesto su gorro.
Haruka había volteado hacia el cielo por casualidad, topándose con la montaña de los rostros de los Hokages.
-Eee…¿cuándo apareció esa cosa? –preguntó Haruka señalando el monumento.
-¡¿Qué? –exclamó Temari-. Eso ha estado allí mucho antes de que nosotros naciéramos.
- O_O Uh…no lo había visto.
-Despistada –le dijo Kankuro.
-Idiota.
-¡Ya van a empezar! –gritó la mayor.
Los cuatro siguieron con su camino mientras la peli-violeta se le acercaba a la rubia.
-En serio, no sé cómo lo soportas –le susurró al oído.
-¿A Kankuro? –preguntó Temari.
-Sí, es que sólo…¡míralo, es un idiota!
-Ja, años de práctica. Gracias a Kami que estás viviendo con nosotros, ¡imagínate viviendo con dos hombres, bueno, con un hombre y ese adefesio!
Pequeñas risitas se oyeron.
-Bah…mujeres –dijo el marionetista fastidiado continuando su camino.
-Esto es problemático…no hay nada que hacer.
Los tres se detuvieron al instante.
-¿Ey qué pasa? –preguntaba Haruka-. ¿Por qué se detienen?
-Sólo hay una persona que dice problemático…¡Shikamaru! –gritó la rubia.
Un chico con actitud despreocupada dirigió su mirada hacia donde lo habían llamado.
-¿Temari? Vaya, que problemático.
-Hola, vago.
-¡Ey! ¿Qué sucede aquí? –exclamaba Haruka.
-¿Qué están haciendo aquí? –preguntó el chunnin.
-Venimos en una misión –respondió Kankuro-. Tsunade nos pidió que nos quedáramos un rato.
-¿Y cómo has estado chico problemático? –le inquirió Temari.
-Supongo que bien…esto es muy aburrido, que fastidio.
-¡¿PODRÍAN DECIRME QUIÉN RAYOS ES ÉL?
Por fin le habían hecho caso a la pobre de Haruka.
-Oh, lo siento –la rubia estaba toda apenada.- Nara Shikamaru, Hayashi Haruka. Hayashi Haruka, Nara Shikamaru –dijo presentándolos.
-Mucho gusto –saludó el chunnin.
-Igualmente –respondió la kunoichi.
-¿Y qué haces por acá? –preguntó Temari.
-Supongo que nada…Tsunade no me ha asignado ninguna misión y Asuma no está como para jugar Shougi con él.
-¡Tengo una idea! –exclamó la rubia-. ¿Por qué no juegas una partida con Haruka? Creo que el "genio de Konoha" tendría a un rival digno.
-¿Qué? Y-yo…yo no p-puedo jugar –respondió la chica.
-¡Claro que sí! ¿Tú sabes cómo es el Shougi?
-P-Pues sí…pero hace tiempo que no lo practico.
-¡Vamos! –le seguía insistiendo Temari.
-De acuerdo, si a él no le molesta.
-Esto es problemático, pero de acuerdo una partida de Shougi será.
-No puedo creer que haya aceptado esto. Apenas conozco a ese cabeza de piña y Temari ya me pone a "jugar" con él, no sé que rayos le ve. Parece como si todo el mundo se fuera a dormir a su alrededor…si está tan aburrido, ¿por qué no toma una siesta? U_U –pensaba Haruka.
Ambos se sentaron afuera de la casa de Shikamaru, con los tres Sabaku No observando a un lado.
No habían pasado ni quince minutos cuando la partida había terminado. Haruka, ganadora.
-¡Parece que le dieron una paliza al supuesto genio! –se burlaba Kankuro.
Shikamaru no lo podía creer, esa chica, esa desconocida lo había vencido en una de las actividades en que se destacaba.
-Haruka… -le decía Temari-. ¿Cuál es tu coeficiente intelectual?
-No estoy segura…creo que era 210…o 215, por allí. Sin ofender Nara… -le dijo ella-. Creo que no estabas listo para mí.
-Vaya…que modesta.
-Ja, es broma. Buen juego.
Haruka se había puesto de pie para retirarse.
-¡Temari-san!
La rubia se dirigió hacia una peli-rosa que venía corriendo a toda velocidad hacia ellos.
-Sakura, ¿qué sucede?
-Chicos, que bueno que los encuentro, necesito que los cinco vengan conmigo a la oficina de la Hokage. Les explico en el camino.
Los seis partieron a toda prisa.
-¿Ha sucedido algo? –preguntó el castaño.
-No lo sé, la Hokage-sama sólo me dijo que reuniera a todos los gennis de Konoha que pudiera encontrar, supongo que hay un encargo para nosotros.
-¿Y encargo de qué tipo? –le preguntó Shikamaru.
-¡Ya te dije que no lo sé!
-Cielos…que enojona… -decía Haruka en su mente.
En el trayecto aparecieron otros gennins.
-¡Sakura-chan!
-Naruto, ¿dónde están los otros? –preguntó la aludida.
-Allí vienen.
Llegaron un chico completamente vestido de verde, otro acompañado de un perro y los dos restantes poseedores del Byakugan.
-¿Son todos los que estamos en Konoha? –preguntó Sakura.
-Sí –respondió el Hyuuga-. Los demás están en otras misiones.
Después de unos minutos, los 11 ninjas y un perro estaban en la oficina de Tsunade.
-¿Ahora qué pasa vieja Tsunade? –inquirió el rubio.
-Necesito que me escuchen con atención –respondió la Hokage-. Los enviaré a una misión.
-¡¿Qué? –exclamó Kiba-. ¿Nos enviará a todos nosotros?
-¡He dicho que me escuchen con atención! ¡Antes de quejarse aprendan sobre su encargo!
Todos se quedaron callados.
-Shizune…
-¡Sí! –respondió su asistente-. Verán, hace poco, los ninjas de La Arena capturaron a uno de los hombres que habían estado en Konoha con anterioridad, aniquilando a sus dos compañeros. Este Ninja nos ha informado que forma parte de una pequeña organización, tal vez no muy importante pero sí por la cual preocuparse, que actualmente se encuentra localizada en los límites del país de la Tierra, su misión es ir a ese lugar y buscar a todos los shinobis sospechosos que puedan encontrar, son conocidos por no llevar ningún tipo de bandana protectora.
-¿Y qué se supone que quiere que hagamos? –preguntó Shikamaru.
-Su principal prioridad es no dejar que escapen –contestó Tsunade-. Pero…si hay necesidad…mátenlos.
-¡¿Y por qué vamos tantos? –exclamó Naruto.
-¡Basta idiota! –le gritó Sakura mientras lo golpeaba en la cabeza.
-No sabemos cuántos ninjas son –continuó Shizune-. Así que es necesario enviar a los más que podamos para evitar pérdidas, como el dicho, es mejor prevenir que lamentar.
-¡Pueden irse! –les indicó la Hokage.
-¡Sí! –respondieron todos y partieron.
El país de la Tierra no quedaba muy lejos, llegarían en unos días dependiendo de la situación.
A lo largo del camino Haruka miraba a todos.
-Temari…¿quiénes son todos ellos?
-Son ninjas de Konoha, aliados nuestros y se podría decir que también nuestros amigos. Ya que tomemos un descanso haremos presentaciones.
-Como sea…
Después de unas horas de camino, los chicos se detuvieron en la mitad de un bosque. Se sentaron y empezaron a platicar entre sí. Haruka se sentía muy incómoda, pues apenas conocía a Naruto, Sakura y Shikamaru.
-Ey, ¿quién es ella? –murmuraba Lee.
-Es nueva –respondió Sakura-. Viene con Temari y sus hermanos.
-Se ve muy apartada de la sociedad –continuó Naruto-. ¿No creen que deberíamos hablar con ella? Es buena chica.
-Tal vez sea lo mejor… Naruto-kun –siguió Hinata tímidamente.
Haruka se encontraba recostada sobre el pasto mirando hacia el cielo, observando las nubes.
-Vaya, parece que tienes el mismo hobbie que Shikamaru –le dijo Kiba mientras Akamaru "respondía" con un ladrido.
La kunoichi se sentó.
-Hola –le dijo Lee amablemente, ¿cómo te llamas?
-Yo…Hayashi Haruka.
-Lindo nombre –le siguió el Inuzuka.
-Emm…gracias…supongo que…
-Creo que salimos apresuradamente –dijo el oji-perla-. Mi nombre es Hyuuga Neji.
-Yo soy Rock Lee, o para ti, sólo Lee.
-Soy Inuzuka Kiba y él es Akamaru –dijo mientras el perro ladraba.
-Me llamo Hyuuga Hinata…
-¿Hyuuga? –preguntó Haruka-. ¿Acaso son…?
-Somos primos –le respondió Neji.
-¡Y yo soy Uzumaki Naruto! ¡De veras!
-Naruto…a ti ya te había conocido.
-Sí, ya sé es sólo que me sentía excluido –contestó el rubio con una sonrisa.
-¿Y cuál es tu historia, Haruka? –le preguntó la bestia verde de Konoha.
-¿M-Mi historia? B-Bueno…yo…no quisiera hablar de eso…
-Oh, vamos, no puede ser tan malo.
Haruka miró hacia Temari y la rubia sólo asintió con la cabeza. Los shinobis estuvieron conociéndose por un buen rato y hasta la peli-violeta les contó su historia resumidamente, podría decirse que se hicieron amigos de ella en un abrir y cerrar de ojos.
Los shinobis continuaron con su viaje hasta que llegaron a los límites del país del Fuego.
-Bien –decía Shikamaru-. A partir de aquí tenemos que estar alertas a cualquier fenómeno fuera de lo normal.
-Pero esto todavía es la Aldea Oculta de la Hierba –dijo Neji.
-No importa –contestó el chunnin-. No debemos fiarnos.
Siguieron avanzando hasta que se hizo de noche. Unas nubes grises cubrían el cielo por encima de donde se encontraban los shinobis.
-Va a llover –dijo el Inuzuka.
-¿En serio? –le preguntó sarcásticamente Shikamaru.
-Hay que detenernos por el momento, además, quiero descansar –opinó Sakura.
Cruzaron unos metros con hierbas altas hasta llegar a establecerse debajo de varios árboles que los cubrían de las gotas de agua.
-Está agua si que está muy mojada –decía un rubio que yacía empapado por quedarse afuera del "refugio".
Todos miraron a ver al Uzumaki.
-¿Qué?
-¡Idiota! –le gritó la peli-rosa mientras lo golpeaba en la cabeza-. ¡El agua siempre te moja!
Unas heladas ráfagas de aire circulaban por todo el panorama.
-¡Qué frío! –exclamaron todas las kunoichis.
Los chicos encendieron una fogata, que por lo menos les serviría la noche si no se apagaba. Haruka se encontraba un poco temblorosa.
-¿Y tú qué tienes? –le preguntó el marionetista.
-¡Hambre! ¿Tú qué crees que tengo? ¡Tengo frío!
-Eso te pasa por tener una manga corta.
-¡C-Cállate quieres!
-No…no puede ser –Temari se golpeó la frente con la mano.
-¿Qué sucede? –preguntó la Hyuuga.
-Créanme…si estos dos empiezan a discutir, por favor, ayúdenme a amordazarlos y si es necesario…dejarlos inconscientes.
Bueno, por lo menos los dos se habían calmado. Haruka de nuevo empezó a temblar.
-¿Podrías dejar de hacer eso? –le volvió a preguntar el castaño.
-Tengo un mal presentimiento –respondió alterada.
-Parece que te vas a comer una planta de los nervios.
-¿Estás bien? –le preguntó Lee.
-Sí…es sólo que…no…olvídenlo.
De pronto, un pequeño animalito parecido a un jabalí apareció junto a Gaara.
-¡Jajaja! –Kankuro se asfixiaba en carcajadas-. ¡Tu presentimiento era esto! ¡Le tienes miedo a un animalito inofensivo!
-Hola amiguito, ¿estás perdido? –le preguntó Hinata mientras le ofrecía una mano.
El animal hizo un pequeño sonido mientras Akamaru empezaba a ladrar incontrolablemente.
-¿Qué sucede Akamaru? –le preguntó su dueño.
El perrito estaba con la cola alerta y ladraba hacia unos arbustos rodeados de hierba.
-Silencio –dijo Gaara levemente-. Algo se acerca.
-Te lo dije idiota –Haruka miraba a Kankuro.
Todos se pusieron de pie en posición de atacar. La tierra comenzó a temblar dejando ver a una manada de jabalíes corriendo hacia ellos.
-¡Estampida! –gritó Naruto.
Automáticamente salieron corriendo excepto Gaara. Haruka y Temari regresaron por el chico y lo tomaron de los brazos arrastrándolo un poco.
-Suéltenme. Podemos detener a esas cosas.
-¡No discutas Gaara! –le dijo su hermana-. ¡Nuestra misión es encontrar ninjas, no matar animales!
El pelirrojo se soltó del agarre y se volvió a detener. Otro jabalí casi del tamaño de su cuerpo apareció enfrente de la manada. El chico decidió también correr siguiendo a los demás. Los animales se acercaban a gran velocidad.
-¡NOS ALCANZAN! –exclamó Naruto con lágrimas en los ojos.
-¡Pues corre, idiota! –le gritó Sakura.
-¡Rápido! ¡A los árboles! –Kiba indicaba una zona frondosa con el dedo.
Siguieron corriendo por lo menos otros tres kilómetros hasta que llegaron a los dichosos árboles. Los jabalíes siguieron su rumbo como si nada. Después del incidente, los shinobis bajaron y volvieron a establecerse.
-Por Kami –decía Naruto en posición fetal-. Que no vuelvan a aparecer animales…que no vuelvan a aparecer animales…
-¿Están todos bien? –preguntó Shikamaru.
-Sí –respondieron.
-Yo estoy toda molida –dijo Temari.
-¿Te metiste a un molino o qué? –le preguntó Kankuro-. Ni que fueras maíz.
-¡Idiota! ¡Quise decir que estoy cansada!
La noche siguió transcurriendo. Haruka se estaba quedando dormida hasta que su cabeza cayó sobre el hombro del marionetista.
-Ey, quítate, yo no soy tu almohada.
-Uff, perdón –contestó la kunoichi mientras se despertaba y se recostaba en el otro lado.
-¿Apoco ya te vas a dormir?
-¿Y si respondo que sí te afecta?
-Pues no quiero escuchar tus ronquidos.
-¡¿Disculpa? –gritó ella enojada-. Aquí el único que ronca eres tú.
-¡¿Tienes algunas pruebas?
-¿Necesitas pruebas, afeminado?
-¡¿QUÉ?
-No…no… -decía Temari-. Ya empezaron. Se los ruego, hay que aguantarlos, esto ya se hizo cotidiano.
Los dos continuaron discutiendo por gran parte de la noche hasta que hartaron a todos.
-¡CÁLLENSE YA!
Sí, lo sé, aburrido…no me lo tienen que decir U_U
Emm…bueno ya me voy. ¡Sayonara!
