:::Fingiendo demencia:::

La preparatoria, todo un dilema de emociones y sentimientos encontrados en un solo lugar, cientos de alumnos a la espera de una sola cosa, las chicas esperaban obtener un buen partido para presumirlo frente a sus migas, los hombres por otro lado solo conocían de una cosa, sexo, sexo y mas sexo, todo lo que yo odiaba a mas no poder. Durante mi primer año todo fue un completo horror, mas de cincuenta alumnos en un solo salón, que si bien era grande ese lugar se convertía en un completo campo de batalla a la hora de tomar asiento, ya que había muy pocos pupitres y muchos tenían que ir en busca de alguna silla a la dirección, gracias a dios nunca me paso eso, mi sentido de la responsabilidad me obligaba a llegar mínimo una hora antes de la hora de entrada.

Mi primer día en la preparatoria fue muy extraño, nunca espere que durante las vacaciones mis rasgos se habían tornado mas afeminados, de eso no supe ni en que momento sucedió, solo se que llegando a la escuela miles de miradas varoniles se posicionaron en mi, algo que hizo que se me erizara la piel como nunca en la vida, ajena a lo que sucedía a mi alrededor tomaba mis clases como si nada, no salía del salón a menos que fuese absolutamente necesario, apenas y le hablaba a mis compañeros y en los recesos después de comer solo me recostaba en mi pupitre a dormita un rato y soñaba con la niña que durante las noches me robaba el aliento, la chiquilla que siempre rondaba en el pensamiento a cada rato, mi única distracción durante ese tiempo fueron mis recuerdos.

Pero pronto mi rutina tubo que cambiar, no me la podía pasar todos los días en el salón durmiendo, tenia que salir y tomar aire fresco de vez en cuando, así que un día salí a pasear después de haber consumido mis alimentos, grave error. Apenas y logre bajar los escalones cuando ya tenia mas de veinte miradas sobre mi, con los nervios de punta puse la cara mas apacible que había dominado y camine sin importarme nada, otro error, por esa acción me tacharon de chica inalcanzable, posicionándome así en la numero uno de las listas de los chicos, la cosa empeoro cuando uno de tantos me pidió una cita, al rechazarlo firme mi sentencia, y todo por que según supe después el chico que rechace era el mas codiciado por las chicas, me gane el odio de las estudiantes en un solo día, pero eso a mi no me importaba en lo mas mínimo, mi mente solo se posaba en el recuerdo de esa chica castaña, como añoraba su sonrisa, esa de la cual quede prendada. A este punto apenas y me percataba de lo mucho que la añoraba.

Los días pasaron y yo seguía rechazando proposiciones amorosas, pues a mi ni uno de ellos me engañaba, ellos solo querían llevarme a la cama y punto, y eso era algo que no podía permitir. Para calmar las cosa con los chicos hice lo mas estúpido de mi vida, le dije a uno que si, que andaría con el con tal de que dejara de estarme insistiendo puesto que esa fue la vigésima vez que me lo preguntaba y ya me tenia fastidiada. Salimos un par de veces, nada fuera de lo común, yo ya ni atención le ponía, de hecho creo que llegue a ser algo fría con el, no era para menos, después de todo el sabia a lo que se atenía conmigo, no por nada me había ganado el apodo de "La princesa de hielo", dios como adoro ese sobrenombre, de hecho aun lo sigo usando después de tantos años, bueno no son tantos, solo han pasado cinco desde que entre a la preparatoria. Me encariñe con el, no mucho pero si lo suficiente como para resentir su ausencia el día que se rompió el "contrato", digo contrato por que en realidad lo era, pese a verse como el mas machito de todos lo único que tenia de ello era su fama, ¿Por que? Por que solo hablaba y hablaba de sus múltiples aventuras pero nadie en la vida le había conocido una novia hasta mi llegada. Para mi el fue como el hermano gay que había en toda familia y el cual nunca tuve, su partida dolió un poco, nada que no se me pasara con una buena tarde de lectura y una ida al cine.

Pero después, oh dios santo, el chico deseo estar muerto cuando me entere de lo que andaba divulgando por todos lados, solo vasto que yo faltara un día a clases para que rumorara que entre el yo había pasado algo mas intimo. Nadie me vio llegar al día siguiente a la escuela, llegue mas temprano de lo usual y coloque toda una panfletaria publicando lo gay que era, evidencia de ello tenia la vez que fuimos al centro comercial y se probo un hermoso vestido verde jade con unas zapatillas que hacían juego; se probo tantos conjuntos que casi lo echan de la tienda, me pareció una linda ocasión y le tome varias fotos antes de que nos echaran, se opuso de inmediato pero le argumente que las guardaría en mi álbum y que nadie sabría de ellas, claro que yo pensaba nunca mostrarlas, pero nadie me humilla sin que yo tome venganza, y mis venganzas no eran nada amigables ni inocentes.

A la hora de que el llego vi como su mundo se desmoronaba lentamente, solo una sonrisa de satisfacción en mis labios le dio a entender que conmigo nadie se metía. Como era obvio el niñito me acuso, calor que evidencia de que yo lo había hecho no había, además estaba el hecho de que nunca en la vida había tenido una nota de mala conducta, cada maestro se puso de mi lado argumentando que una chica con tan buenas notas y un excelente comportamiento en clases eran la prueba innata de que yo era incapaz de hacer semejante bajeza. Gane sin duda alguna mi mini juicio ante el consejo estudiantil y al pobre tonto lo sentenciaron a trabajo de oficina por todo un mes por incriminación.

Después de eso todos me preguntaban si yo había hecho aquello, yo ni me inmute en contestarles y fingí demencia. Hablando de eso, por ese tiempo se me metió la loca idea de que si fingía no conocerla la olvidaría mas fácilmente, funciono por lo que fueron dos semanas y de ahí en adelante pereciera que algo la había incrustado mas en mi corazón. Con mi orgullo restaurado y un gay fuera del closet a la fuerza en la escuela, mi vida estudiantil se volvió mas tranquila, ¿Qué, porqué un gay fuera del closet a la fuerza menos en la escuela? Simplemente el tipo tras lo sucedido no tenia como respaldar su hombría, así que lo tacharon de gay proclamado, yo no tuve nada que ver, fueron sus mismo compañeros quienes lo tacharon de homosexual y lo trataban como vil callejera de esquina. Y parecía peor que eso ya que estos ni le pagaban por hacerles el favor. Para finales del año note algo peculiar, las chicas se alejaban cada vez mas de los chicos, algo sumamente extraño a mi parecer, y dado que estos estaban acostumbrados una vida sexual activa pues atacaron a la única (perdonen la expresión) putilla del lugar para satisfacer sus necesidades mas primitivas.

Para el segundo año las cosas cambiaron tanto que la institución no parecía la misma. Al entrar por la puerta principal no me esperaba que las chicas se aglomeraran a mi alrededor con miles de regalitos en sus manos, otras con cartitas dedicatorias y otras tantas que se desmayaran con mi sola presencia, una vez mas fingí demencia e ignore todo a mi alrededor y las cosas empeoraban aun mas y ni cuenta me daba, y todo por pensar cada segundo en la castaña de ojos jade. En la clase de deportes podía ver a toda una aglomeración de chicas alrededor de la cacha deportiva animándome, vitoreando mi nombre. Cada día era mas extraño, las cartas no paraban de aparecer en mi casillero día tras día, yo ni las leía, no me importaba saber de quien eran, yo pensaba que de seguro eran de los chicos intentando una cita conmigo, pero nunca en la vida llegue a pensar que esas cartas eran de las chicas, tan ensimismada estaba en mi mundo que nunca a mi mente llego esa conclusión, inclusive después de recordar que las chicas me habían recibido a principio del año como todo un ¿"Príncipe"?.

Ahora que lo pienso, fue durante esas vacaciones que conocí a esa chica, si, la recuerdo, se gano en un solo día mi amistad. La trataba tal princesa hermosa y delicada cada que salíamos a distraernos, que por lo regular eran como cuatro veces por semana. Era un encanto de niña, y por desgracia me atreveré a decir que tenia los mas hermosos ojos color jade, aunque no se, quizá los de Sakura eran mas hermosos, por ese entonces lo dudaba, la sola presencia de esa chica opacaba por completo el recuerdo de Sakura , le prometí no meterme mas en su vida y dejarla ir por su camino, eso para mi era como un "No quiero saber de ti en mucho tiempo" y para mi la definición de "Mucho tiempo" era nunca. El nombre de la niña es Aoi, y le digo niña por que eran tan dulce y tierna como una niñita y además era un mes menor que yo. Una hermosa princesa, como yo le decía, de cabellera negra y tez blanca, muy alegre y energética, nunca se cansaba de andar de aquí para allá. Al finalizar el verano ella regreso a Tokio, su ciudad natal, y por supuesto que fui a despedirme de ella; la acompañe al aeropuerto tal cual guardián custodiando un tesoro y no me separe de ella hasta que anunciaron su vuelo, la razón de esto es que ella odiaba las multitudes y la sola presencia de sus padres no le ayudaba del todo. Hablando de sus padres, ellos me adoraban, me trataban como una hija mas de la familia y me atreveré a decir que incluso como su nuera, por que sinceramente Aoi y yo parecíamos mas una pareja que amigas, solo que no había besos ni nada de esas cosas, por que para mi ella solo era una amiga verdadera, por eso la trataba tal cual princesa era para mi.

No fue hasta casi terminar el año que me entere de aquello que me hizo tan popular entre las chicas, muchas, y con decir muchas me refiero a casi toda la población femenina de la preparatoria, me habían visto con Aoi, y claro, veían a la princesa de hielo ser todo un príncipe encantador para ellas, lo que mas desea una chica a esa edad. Me convertí en esas vacaciones en la fantasía de muchas y el deseo de todas. El año se fue y yo aun no podía dejar de pensar en Sakura, y por si fuera poco aun no la había visto, ya iban a ser un año completo desde la última vez que la vi en el parque del rey pingüino. Fue al terminar mi primer año en la prepa, poco antes de conocer a Aoi e iniciar mi segundo año en la preparatoria.

Recuerdo aquella ocasión, fue ella quien me busco, recuerdo que yo estaba tan contenta de que ella fuese quien deseaba verme que llegue casi con mas de una hora de anticipación, y entonces la vi, sentaba en uno de los columpios meciéndose tristemente, casi al borde del llanto, no lo soporte mas de un minuto, apenas iba a llamarla cuando lo vi, un chico alto de cabellera azabache y ojos chocolate, este se acercaba con un ramo de rosas en las manos, perecía arrepentido. No me acerque, deje que hablaran, solo una acción fue suficiente para entender que ambos eran pareja (lo cual destrozo mi corazón y si, aun desconocía el porque me dolía tanto aquello), un beso, solo eso, y espere, no pasaron mas de cinco minutos y se fueron felices tomados de la mano, algo desconcertada me senté donde ella había estado, esperando que regresara para platicar un poco, después de todo ella era quien me había buscado y por si fuera poco aun tenia mas de una hora para platicar con el chico y regresar tan siquiera para decirme un "Hola". Espere, espere y espere, me había quedado ahí por mas de cuatro horas esperándola y ella no regreso, ni un mensaje de disculpas ni una llamada, simplemente se había olvidado de mi, miraba mi celular constantemente con la esperanza de que su numero apareciera en el, una lagrima rodo por mi mejilla sin mi permiso, la quite casi de inmediato y me dispuse a marcharme….¡¿He?...ahora lo recuerdo, ahí la conocí, ahí me encontré por primera vez con Aoi, ella me pidió ayuda para regresar a su departamento, se había perdido y yo la ayude, pero yo estaba tan triste que apenas me di cuenta de lo que hacia. Recuerdo que llore, me desahogue con ella poco antes de llegar al departamento, justo en un pequeño parquecito a la vuelta del conjunto habitacional donde vivía. Fue la primera y ultima vez que la princesa de hielo lloro en brazos de otra chica. Además recuerdo que ella me dijo "Los príncipes no se dejan decaer por algo tan simple, tu serás mi príncipe, y ella no vale la pena", ahora recuerdo de donde salió que ella me llamara príncipe, ella dijo que yo era su príncipe por que la ayude ese día a encontrar su casa, que le salve la vida aun que yo creía era algo exagerado, pero deje que me llamara así, no le hacia daño a nadie y ella perecía feliz.

Y de nuevo fingí demencia, hice caso a las palabras de Aoi y finge de nueva cuenta no conocer a Sakura, la borre de mi lista de contactos en el chat e inclusive de mi celular, no la etiquetaba en mi red social y ni si quiera la llame para felicitarla por su cumpleaños, no la contacte para nada, si ella no quería saber nada de mi, yo tampoco quería saber nada de ella. Fingí demencia ante lo que me decía mi corazón, fingí nunca haber conocido a Sakura Kinomoto.