¡Oh, sí! Volví a mi rutina de escritora…en serio, hace como tres semanas que no escribía XP. Pero ya, como que mi ardilla regresó de sus vacaciones…o la de repuesto comenzó a funcionar XD.
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del sabio genio Masashi Kishimoto, el creador del mejor animé del mundo XD.
Capítulo 19: La leyenda del samurái fantasma. Parte II.
Haruka tomó la vela que se hallaba en el suelo. Iba a mandar una gran cantidad de fuego con la ayuda de Temari para lograr hacer que la luz lo ahuyentara, pero la suerte no estaba de su lado. El viento sopló fuertemente apagando la llama y el fantasma tenía acorralados a los tres hermanos contra un muro de piedra.
-¡Maldita cosa! –exclamó la peli-violeta-. ¡No es momento para que te apagues!
-¡Harukaaaaa! –gritó el marionetista aterrado por la figura que se les venía encima-. ¡Dijiste que ibas a hacer algo!
Justo en ese momento, el castaño se tiró al suelo hincado y juntando las manos.
-¡Kami-sama! ¡Perdóname por haberle robado un dulce al mocoso vecino nuestro!
-¡¿Qué haces idiota? –exclamó su hermana.
-¡Es mejor que Kami nos agarre confesados! ¡Perdóname por haberle pintado el cabello de morado a Temari y haberle dicho que el mismo mocoso al que le robé el dulce lo había hecho!
-¡Así que fuiste tú! –gritó ella-. ¡Esta me la pagarás!
-¡Sólo si salimos vivos!
El fantasma sacó su afilada espada dirigiéndola hacia los tres hermanos.
-¡Kami! ¡Ilumina a Haruka para que haga algo! –gritó el marionetista.
-¡Ya cállate! –respondió la aludida mirando a todos lados buscando hacer algo.
-¡Haruka! –gritó Shikamaru-. ¿Qué planeas hacer?
-Esto. ¡Temari! ¡Saca tu abanico!
-¡Waaa! –exclamó Kankuro-. ¡Pensé que esta misión era de medio susto pero resultó ser de susto y medio! T_T
La arena seguía flotando sobre el samurái, la rubia tenía lista su arma. Haruka concentró una gran cantidad de energía en la palma de la mano.
-¿Lista, Temari?
-¡Claro!
-Cuando te diga, usa una de tus técnicas de aire.
-¡De acuerdo!
Haruka lanzó una esfera en dirección a la chica.
-¡Ahora!
Justo en ese momento, Temari agitó su abanico con todas sus fuerzas, creando que la esfera de la Hayashi se convirtiera en una bola de fuego y que dirigida a la arena, hizo explosión al momento de contacto, iluminando toda la zona. El fantasma, cegado, desapareció al instante.
Kankuro cayó desmayado al suelo.
-o-o-o-
-¿Q-Qué pasó? –preguntó un castaño recostado sobre un sofá.
-Te desmayaste, idiota –le respondió su compañera de equipo.
-¿Y el fantasma?
-Se fue –contestó su hermano menor.
-Creí que Naruto era miedoso pero tuuuuuuu… –comentó el Inuzuka.
-¿Estás bien, Kankuro? –preguntó la oji-perla.
-Eso creo.
-¡Eso es! ¡De veras!
-¿Ahora qué vamos a hacer? –preguntó el Hyuuga.
-Shikamaru –interrumpió Sakura-. No podemos dejar esto así.
-Ya lo sé –respondió el chunnin-. Hay que deshacernos del fantasma.
-¡¿QUÉ? –exclamó el marionetista-. Ah no…eso sí que no. Yo me rehúso a ir a buscar a esa cosa.
-Gallina –dijo Haruka imitando al animal.
-¡Está bien! ¡Iré!
-Tomen chicos –dijo la señora Kanna ofreciéndoles chocolate caliente a todos.
-Muchas gracias –respondió Lee con una sonrisa deslumbrante.
Hubo un silencio incómodo.
-Entonces… -dijo el Hyuuga rompiendo el hielo-. ¿Vamos a ir o qué?
-No –respondió el Nara-. De noche es muy peligroso y no podremos estar "haciendo luz" a cada rato.
-Pero es el único momento en que el fantasma aparece –respondió Sakura.
-Sí, pero durante el día podremos investigar con más calma y hallar la manera de que regrese a su tumba.
-Entonces es mejor que vayan a dormir –dijo la ama de casa-. Tengo dos habitaciones libres donde pueden instalarse.
-¿Y el ninja que encontramos? –preguntó Hinata.
-Sigue dormido –respondió la Yoshida orgullosa de los sartenazos que le había pegado.
Los cuatro de Suna, Naruto y Sakura se quedaron en una habitación, mientras que los Hyuuga, Shikamaru, Lee, Kiba y Akamaru en otra.
-o-o-o-
-¿Por qué nos ofrecimos a venir a esta misión? –se lamentaba el marionetista.
-Ya cállate Kankuro, estamos aquí y no nos podemos ir –dijo su hermana.
-De que podemos, podemos –interrumpió Haruka-. Pero es nuestro deber ayudar aquí.
-Yo odio a los fantasmas.
-No te preocupes Kankuro, yo también –lo apoyó el rubio.
-Por favor –dijo Sakura-. Es un fantasma, no Hannibal.
-¿Hay alguna diferencia? –preguntó Naruto.
-Sí –respondió la peli-violeta-. Este es un fantasma que busca venganza cortando cabezas con su espada y Hannibal era un sádico asesino y caníbal.
-No sé cual de los dos es peor –aclaró el castaño tragando saliva.
-o-o-o-
-Creo que moriré en esta habitación –dijo Neji.
-Todos lo haremos –respondió Shikamaru.
-¿Y por qué no hacemos que duerma abajo? –preguntó Hinata.
-No podríamos, Lee es muy terco –dijo el Inuzuka-. Pero les prometo que si vuelvo a oír su adorada llama de la juventud, habrá un asesino de compañeros entre nosotros.
-¡Con la llama de la juventud podremos vencer al fantasma! ¡Estoy seguro!
-De acuerdo… -comentó Kiba levantándose-. ¡Hasta aquí llegó el límite de mi paciencia!
-¡Espera! –gritó Neji sosteniéndolo por el pie-. Tengo una idea.
Lee estaba con los ojos cerrados, pero aún así estaba soñando despierto. El Hyuuga se acercó sigilosamente y le dio un ligero golpe en la parte de la nuca en un momento preciso cuando la bestia verde se levantó, al instante, volvió a caer al suelo.
-¿Funcionó? –preguntó Hinata.
El shinobi comenzó a roncar.
-¡Oh sí! –exclamó el oji-perla-. ¡Por fin me sirve una de tus enseñanzas, Gai-sensei!
-¿Qué le hiciste? –preguntó el Nara.
-Lo dejé en un estado similar a la inconsciencia.
-o-o-o-
-¡Déjenme salir de aquí! ¡Se los ruego! –exclamaba Haruka tratando de huir del "hedor" que atacaba con furia el cuarto.
-¡Por Kami Naruto! –decía la peli-rosa con la nariz tapada y lágrimas en los ojos-. ¡Te estás pudriendo!
-Lo siento –contestó el rubio-. Se me salió.
-¡¿Éste y cuántos más? –exclamó Kankuro arrinconado en la esquina más lejana de la habitación.
-Temari…préstame tu abanico –dijo Gaara aguantando el olor lo más que podía.
-Lo siento Gaara, pero éste es el único que traigo –contestó su hermana con el objeto enfrente de su cara-. Y el grande sólo sirve como arma.
-T-Tengo…¡tengo que ir a vomitar! –gritó Haruka corriendo cuando por fin pudo ponerse de pie y salir corriendo al baño.
Muchas exclamaciones de alivio y tos se oyeron en la otra habitación.
-o-o-o-
-¿Qué les pasa? –preguntaba el Nara con tanto ruido.
Hinata se acercó a la puerta.
-¿Qué sucede por allá? –preguntó mientras la abría ligeramente.
-¡Hinata! –exclamó la rubia-. ¡No abras la puerta si no quieres morir!
-¡¿QUÉ? –vociferó Kiba-. ¡¿Cómo que si no queremos morir?
-¡Naruto explotó! –gritó Kankuro mientras también corría al baño.
-¡Cierra esa puerta Hinata! –gritó Neji arrojándola al suelo y cerrando todo con llave.
-Me compadezco de ellos –respondió Shikamaru.
-o-o-o-
-¡Quítate! ¡Quiero vomitar!
-¡Hazte a un lado Kankuro! ¡Yo llegué primero! –gritó Haruka empujando al marionetista fuera del baño.
-o-o-o-
-¿Hay sobrevivientes? –preguntó Sakura.
-Seee… -se oyó en la habitación.
-Naruto… -dijo Temari-. Si vuelves a hacer eso aquí dentro, te prometo que yo misma te echo afuera con el fantasma.
-¡Lo siento! ¡De veras!
Después de que todo volvió a la normalidad, los shinobis lograron conseguir algunas horas de sueño, claro, excepto por Gaara.
Casi estando a punto de amanecer Haruka despertó asustada, haciendo un movimiento que despertó al mediano de los Sabaku No.
-¿Ahora qué pasa? –preguntó quedamente para no despertar a nadie.
-Estaba teniendo un sueño demasiado extraño… -contestó Haruka.
-¿Qué? ¿Apoco ya hasta sueñas conmigo?
-¡Sí! ¡Eso fue! –aclaró la kunoichi-. ¡Soñé contigo! ¡Con razón fue tan horrible la pesadilla que me desperté asustada!
-Te voy a matar.
-Tranquilos los dos –murmuró el pelirrojo-. Si despiertan a Sakura o Temari ellas dos si los matarán.
-Aplaca a tu hermano –contestó la Hayashi.
-Eeee, yo no soy perro para que digas "aplaque".
-¿Ah, no? –inquirió la chica sarcásticamente-. Yo pensé que como eras un animal…así entenderías.
-Me cansé –Gaara les dio un golpe en la cabeza, Kankuro cayó y Haruka encima de él.
-o-o-o-
Una vez que había amanecido.
-Ven, si yo bien sabía que esos dos tenían algo –dijo Temari observando a la pareja tirada durmiendo plácidamente.
-Esto es algo…incómodo –dijo Neji, que estaba parado junto con los demás shinobis en la habitación.
-¿Qué tan duro los golpeaste, Gaara? –preguntó su amigo Naruto.
-Pues… -decía el pelirrojo-. Era eso o dejar que siguieran peleando.
-¡Bien hecho Gaara! –exclamó su hermana-. Ya hallamos la forma de callarlos.
-Bueno, pues, ya alguien que los despierte –murmuraba Lee, que ya se hallaba "despierto".
Sakura se acercó a ambos.
-Oigan, despierten los dos, tenemos que irnos.
Nada, Kankuro seguía roncando y Haruka con la boca medianamente abierta.
-¡¿QUÉ NO ME OYERON? ¡DIJE QUE DESPERTARAN!
El marionetista se levantó rápidamente arrojando a Haruka al suelo mientras ésta también se levantaba lo más pronto que podía.
-¡Yo no la estaba espiando! ¡¿Dónde está mi malteada de fresa? –exclamaba el castaño.
Todos lo miraron raro.
-Kankuro… -le decía su hermana-. Ya no estás soñando…por favor.
-¿Podrías tener más cuidado a la hora de levantarte y tirarme al suelo? –inquirió le peli-violeta.
-Uyy…por un golpecito.
-Por si no sabías, yo también siento y me duele como a cualquier otro ser humano, ¿acaso me ves que soy de plástico o qué?
-A decir verdad… -contestó el castaño.
-Mejor no me respondas. ¿Qué sucede ahora? –preguntó Haruka cambiando de tema cuando llegó a tranquilizarse.
-Es momento de salir para lograr encontrar algo relacionado con lo del fantasma –respondió Shikamaru-. Alístense, porque nos vamos de inmediato.
-o-o-o-
-Tengan mucho cuidado –les dijo Kanna mientras todos salían por la puerta.
-¿Estará bien con el ninja? –le preguntó Hinata.
-¿De qué me puedo preocupar? Está amarrado y yo lo puedo tranquilizar con unos cuantos sartenazos, aunque le deje sus chichones.
-Vámonos entonces –aclaró el chunnin.
-¿A dónde vamos? –preguntó Haruka.
-Iremos a la tumba del samurái. De seguro encontraremos pistas allí –dijo Neji.
-¿Y de casualidad saben donde está la dichosa tumba? –inquirió Kankuro.
-Sí –respondió su hermana-. Mientras ustedes dos estaban muy a gusto dormidos, le preguntamos a Kanna y ella nos dijo el lugar exacto. Está a pocos kilómetros de aquí.
Durante el camino, Haruka veía como si una sombra los estuviera siguiendo.
-Oigan, hay alguien que nos persigue, ¿o todavía estoy dormida? –se preguntaba con los ojos cansados.
-No hay nadie más que nosotros, los árboles y los animales –aclaró Sakura.
-No estás bajo los efectos de las drogas, ¿o sí? –inquirió el Inuzuka.
-Claro que no… -respondió la kunochi torciendo los ojos.
-Oye… -le murmuró la rubia-. Sabía que tarde o temprano se te vendrían encima las consecuencias de juntarte tanto con Kankuro.
-Jaja…que graciosa –respondió con sátira-. Él está loco, yo no.
-Pero así estarás en pocas semanas.
-O_O –Haruka se quedó callada.
Después de unos minutos de camino, llegaron a una tumba levantada en forma de altar sobre el terreno en subida, donde hasta la cima se encontraba una gran presa que llegaba a satisfacer las necesidades de agua de la aldea en caso de emergencia.
-Ésta es… -decía Lee.
-¿De verdad? Creí que era un adorno del camino –contestó el Hyuuga con sarcasmo.
-Todos, ¡busquen algo que nos sea de ayuda! –ordenó Shikamaru.
La Hayashi se encontraba esculcando entre algunas rocas, cuando Kankuro llegó, la empujó y se puso a levantar las piedras.
-Por favor, déjale este trabajo a un hombre.
-¿Hombre? Yo pensé que era una adefesio despedido del circo y que los payasos lo demandarían por robo de su maquillaje… -pensaba la kunoichi mientras lo miraba con cara de "Ja, como no".
-Tranquila –le dijo Temari al oído-. Es su forma de mostrar su "masculinidad".
-Sí, pero eso no significa que debe probar de una vez por todas que es el rey de los eructos o de los ronquidos.
-¡Jaja! En eso tienes razón.
Algunos minutos después, Akamaru comenzó a ladrar.
-Oigan –dijo el Inuzuka-. Akamaru está oliendo algo.
-Es cierto –dijo la Haruno-. Huele como si algo se estuviera pudriendo.
-¡No soy yo! ¡Lo juro! –respondió el rubio.
-Claro que no, Naruto, fíjate –le dijo Gaara.
El Uzumaki estuvo olfateando el aire durante un rato.
-¿No lo hueles, Naruto-kun? –le preguntó Hinata tímidamente.
-¡¿Qué creen? ¿Qué estoy ciego? ¡Yo también lo huelo! Es como algo parecido a…
-¡A eso! –exclamó Lee apuntando un objeto en el suelo…
Bueno, aquí termina este capítulo, otra vez con mis partecitas, como que ya me traumé, ¿verdad? Ah, sí, casi lo olvidaba (como siempre), Hannibal no me pertenece.
Espero que les haya gustado n_n ¿Reviews?
¡Sayonara!
