¡Sí! ¡Poooor fiiiiin! XD. Ya tengo la idea para escribir este capítulo, es que tuve un bloqueo mental, o ardillal, XD.

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del sabio genio Masashi Kishimoto, el creador del mejor animé del mundo XD.


Capítulo 20: La leyenda del samurái fantasma. Parte III.

Los shinobis descubrieron un aroma raro en el aire.

-Huele como a… -decía Naruto.

-¡A eso! –exclamó Lee apuntando un cuerpo sobre el pasto, descomponiéndose.

-¡Aaaaaaa! –exclamaron todas las kunoichis.

-Su...su…¡waaa! ¡No tiene cabeza! –gritó Haruka corriendo hacia unos arbustos.

-Haruka, no es nada del otro mundo –le dijo Kankuro.

-Pero…ya te dije que… -la Hayashi no pudo terminar su frase por las náuseas que sentía.

-Parece que alguien estuvo aquí en la noche… -dijo Shikamaru.

-Hagan algo, por Kami, no quiero estar oliendo eso –aclaró la peli-rosa.

Después de haber enterrado el cuerpo, los ninjas buscaban alrededor de la tumba por algo que los ayudara, pero simplemente todo lo que hacían era en vano.

-Me rindo, aquí no hay nada –comentó el Inuzuka-. Es una tumba como cualquier otra.

-¿Entonces qué vamos a hacer? –preguntó la Hyuuga preocupada.

-¡Oigan! ¡Aquí hay algo! –exclamó Haruka sacudiendo un epitafio*.

-¿Qué dice? –preguntó la rubia.

-"Llegar al otro lado del río, estando junto a ella, en un terreno baldío, teniendo lo que uno halla".

-Creo que no soy el único que no entiende eso –aclaró Naruto.

-¡Lo que sigue! –gritó el Hyuuga ignorando lo escrito en la lápida.

Todos siguieron buscando durante un par de horas, mientras que Haruka se encontraba sentada en el suelo con la vista fija en el amplio césped que cubría todo el terreno.

-Ey niña –le dijo el marionetista-. Si no vas a ayudar, es mejor que te vayas.

La Hayashi lo miró con algo de enojo en los ojos, demostrando que sí estaba haciendo algo: tratar de resolver el acertijo.

-Ay, por favor, eres una "genio", ¿no? –comentó Kankuro-. ¿Qué quiere decir esa cosa?

-¡No lo sé! ¿Crees que soy esfinge o qué?

-A decir verdad…ni siquiera estamos en Egipto.

Haruka torció los ojos.

-¿Te encuentras bien? –le preguntó Temari.

-Los epitafios tienen un sentido figurado la mayoría del tiempo –aclaró la peli-violeta-. Llegar al otro lado del río significa pasar de la vida a la muerte, estando junto a ella, quiere decir estar con su esposa, pero no entiendo la segunda parte.

-Está haciendo mucho calor –aclaró el marionetista cambiando el tema y secándose el sudor de la frente.

-Y más si estás vestido completamente de negro –le dijo la Haruno.

-¿Por qué no hay árboles cuando se necesitan? –preguntó el castaño.

-Sí –aclaró su hermano menor-. Si quieres ahorita los llamo para que los planten.

-No sería una mala idea.

-¿Lo puedo golpear? –preguntó Kiba con Akamaru por un lado.

-No… -finalizó Shikamaru.

-¿Por qué creen que corte cabezas ese samurái? –preguntó Naruto.

-¿No te acuerdas, Naruto-kun? –inquirió Hinata-. La señora Kanna nos dijo que era un recuerdo a su esposa, porque ella murió decapitada.

-Oh, sí, casi lo olvidaba.

La Hayashi se puso de pie con los ojos muy abiertos.

-¿Qué acabaste de decir?

-Que su esposa murió decapitada… -contestó la Hyuuga.

-¡Eso es! –exclamó la peli-violeta-. ¡Decapita a todos porque decapitaron a su esposa!

-Eso todo lo sabemos –aclaró Lee-. Kanna nos lo dijo.

-Sí…pero como yo estaba a punto de vomitar no puse atención a eso último.

-¿Y entonces qué? Estamos donde mismo –dijo Temari.

-¡Claro que no! –gritó Haruka-. Llegar al otro lado del río, estando junto a ella, en un terreno baldío, teniendo lo que uno halla, ¡ya se lo que significa!

-¡Pues dínoslo porque ya va a oscurecer! –exclamó Kankuro apuntando al sol que se ocultaba lentamente detrás de las montañas.

-¡Rápido! ¡Tenemos que ir con Kanna! ¡Les explico en el camino!

Los shinobis partieron a toda marcha, sumamente confundidos.

-¿Qué sucede Haruka-san? –preguntó Lee.

-Bueno…un momento…-dijo cambiando el tema-. ¿Haruka-san?

-¡HARUKA! ¡OLVIDA ESO Y DINOS QUÉ TIENES PLANEADO! –exclamó el mediano de los Sabaku No.

-Uyyy, que genio. Miren, se supone que decapitaron a su esposa, y él se venga decapitando a los demás, el acertijo significa esto en palabras simples; él murió y ahora quiere descansar en paz junto con su esposa, él se suicidó, pero en ese momento no encontró la cabeza de su mujer, lo que debemos hacer es comprobar que la enterraron "de cuerpo completo", por así decirlo.

-¿Estás diciendo que el samurái ese no descansa por no encontrar la cabeza de su esposa? –preguntó el Uzumaki.

-Así es –respondió la kunoichi-. Debemos preguntar en la aldea dónde está su tumba, y probarle al fantasma que ella ya está descansando.

-¿Y si eso no funciona? –preguntó el Hyuuga.

-Usaremos el plan B.

-¿Y cuál es el plan B? –inquirió el Inuzuka.

-Se los diré cuando se me ocurra…

Después de su rápido recorrido, consiguieron llegar con Kanna.

-¡Chicos! –exclamó la mujer-. ¿Lograron encontrar algo?

-Así es –respondió el pelirrojo-. Necesitamos saber dónde está la tumba de su esposa.

-¿De la esposa de Daichi?

-Sí –respondieron todos al unísono.

-En realidad no tiene una tumba, tumba.

-¿Qué? –preguntó el Nara.

-A ella la enterraron sin su cabeza, porque no la encontraron.

-Bien hecho Haruka –comentó Kankuro-. ¿Ahora qué?

-Esperen –interrumpió la Yoshida-. La habían enterrado así, pero tiempo después hallaron esa parte faltante.

-O sea, su cabeza –dijo Hinata.

-Exacto –respondió la señora-. Pero no sabría decirles dónde está. La colocaron en el mismo terreno donde fue enterrado Daichi.

-¿Entonces tenemos que volver a ese lugar? –preguntó Kiba.

-Sí –indicó el chunnin.

-Pero ya casi anochece –comentó Naruto.

-Y eso será mejor –aclaró la Hayashi-. Si nos apuramos llegaremos a tiempo.

-¡¿Qué están esperando? –gritó Temari en la puerta-. ¡Quiero llegar antes que el fantasma aparezca!

-¡Ja! –se burló su hermano castaño-. Y me decías miedoso a mí.

-No por miedo –aclaró ella-. Esto puede ser muy peligroso.

El ninja tragó saliva e inmediatamente partieron. Durante el camino había menos luz iluminando los árboles, lo que complicó un poco el movimiento de los shinobis. Conforme iban avanzando, un punto café se empezó a divisar por las alturas en donde iban los chicos.

-¿Qué se supone que es eso? –preguntó Lee apuntando al objeto que se hacía más grande a cada metro que avanzaban.

-Parece un pájaro… -dijo Neji.

-¡Haruka! –exclamó el "pájaro" muy cerca de los ninjas.

-¡No es un pájaro! ¡Es Kei! –gritó la Hayashi casi estrellándose son su compañero.

El halcón venía a toda velocidad, iba a chocar con Haruka, pero la kunoichi logró evitarlo girando en al aire y aterrizando en el suelo, causando que su aliado se precipitara sobre el tronco de un árbol.

-No sabía que podías hacer eso… -le dijo Kankuro.

-Ni yo…O_O -aclaró la peli-violeta.

Una vez que el ave se sacudió del impacto, llegó con su compañera.

-¿Estás bien?

-Sí… -respondió Kei-. ¿Desde cuándo tienes un ojo verde?

-Genial –aclaró el marionetista-. Ya se hizo daltónico.

-Los daltónicos no ven ese color, idiota –aclaró la Hayashi-. ¿Seguro que estás bien? –preguntó dirigiéndose al animalito.

-Sí, sí. La Hokage recibió su mensaje y dijo que los esperaría el tiempo que fuera necesario.

-Muchas gracias, Kei, ya puedes irte.

-¡De acuerdo! ¡Nos vemos Haruka! –exclamó desapareciendo en una capa de humo.

Haruka se quedó viendo el lugar donde su amigo se había ido.

-¿Qué sucede? –preguntó Temari.

-Kei tenía más de cinco chichones en la cabeza…sabía que se estrellaría con más de un árbol…

-¡Sigamos! –exclamó Lee al frente de los shinobis.

Los ninjas reanudaron su camino.

-Kankuro –dijo Haruka con expresión firme-. ¿Puedes controlar sólo tus marionetas con tus hilos de chakra?

-No –respondió éste-. Puedo hacer que otros objetos también se muevan.

-De acuerdo, necesito tu ayuda. Viste que en un lugar cerca de esa presa habían muchas rocas.

-Sí.

-Pienso que allí está enterrada la mujer y necesito que uses tus hilos para moverlas más rápido.

El castaño afirmó con la cabeza. Una vez que llegaron, todos se movieron rápidamente. Kankuro removió las piedras en pocos segundos, comenzaron a cavar, hasta que el lugar dejó ver la entrada a una caja de madera fina. Era el ataúd de la esposa de Daichi. Cuando lo abrieron descubrieron que su cabeza estaba allí, aunque sólo quedara el esqueleto.

-¿Y ahora qué? –preguntaba Shikamaru-. No creo que mostrándole esto nos deje en paz.

La Hayashi divisó un medallón de obsidiana sobre el cuello del esqueleto.

-Con esto lo lograremos –dijo quitándole la hermosa cadena de plata.

-¿Y eso qué? –inquirió Naruto-. De seguro cuando ella murió, el hombre también sabía que tenía el medallón.

-Claro que no –concluyó el oji-perla-. Noté lo que Haruka quiso decir con eso. Su cabeza fue cortada justo donde comienzan los hombros y esa gargantilla estaba colocada perfectamente en su cuello, o sea, que el samurái nunca encontró el medallón al momento de recoger su cuerpo.

Haruka sonrió de lado.

-Allí está su respuesta. ¡Regresen el ataúd a su lugar! ¡Tenemos que darnos prisa!

Los shinobis se colocaron en hilera donde comenzaba el terreno de césped, justo en el momento en que oscureció por total.

-Estén atentos a cualquier cosa –ordenó el Nara.

Como por arte de magia, la figura blanquecina salió de la tumba con la cabeza en dirección al suelo. Los ninjas no movían ni un músculo.

-Gaara… -comentó su hermana-. ¿Crees que esto funcione?

El pelirrojo no le contestó.

-Ey…Gaara, podrías contestarme de vez en cuando.

-No te distraigas Temari –fue lo único que su hermano respondió.

-¿Por qué no nos movemos? –preguntó Lee.

-Queremos que sepa que no venimos a pelear –respondió Sakura.

-Adelante Haruka –le incitó el Nara.

La Hayashi se puso delante de todos, pero su plan no iba a resultar del todo efectivo. El samurái la observó tranquilamente, pero cuando ésta estaba a punto de sacar el medallón que tenía en su bolsillo, el fantasma atacó, dirigiéndose a todos con esa filosa cuchilla capaz de atravesar una roca.

-¡Cúbranse todos! –gritó la peli-violeta.

El "hombre" comenzó a atacarlos.

-¡Espera! ¡Sólo queremos hablar! –exclamó Lee.

-¡No te va a hacer caso, no pierdas saliva, Lee! –le gritó su compañero Neji.

Haruka estuvo cerca de tirar la gargantilla al momento de esquivar un golpe, se distrajo durante un momento y cuando volteó encontró la espada a escasos centímetros de ella. Cerró sus ojos esperando recibir el cuchillazo mortal, pero en el último segundo, Kankuro la jaló por la cintura haciendo que parte de su gorro se rasgara.

-¿Estás bien?

-S-Sí… -respondió Haruka asombrada por la acción del castaño-. Gracias.

El ninja se levantó rápidamente y la Hayashi lo miraba con una ceja arqueada.

-¿Qué? –inquirió al marionetista.

-Pensé que le tenías miedo a los fantasmas, ¿por qué me salvaste?

-Ay, no exageres, hubiera hecho eso con cualquiera, no me importa el miedo, un shinobi no puede dejar atrás a sus amigos.

La peli-violeta le dirigó una sonrisa dulce. El espectro siguió a Naruto, el cual salió corriendo en dirección a la presa y lo persiguió velozmente.

-¡Ayúdenme! ¡Me gusta mi cabeza donde está!

Todos atacaban sin remedio, pero los chicos le eran una verdadera molestia al espíritu. Naruto terminó acorralado en el muro que contenía la mitad del agua de su capacidad.

-¿Dónde está Naruto? –preguntó Sakura.

-Allá arriba –indicó la Hyuuga con el dedo.

Para "deshacerse" de esos "mocosos", Daichi dirigió su espada en dirección al Uzumaki, que creyó que era su final, pero la cuchilla se incrustó en una grieta en la pared, haciendo que todo el muro se rasgara y el suelo comenzara a temblar.

-¿Qué está pasando? –preguntó el oji-perla.

-¡Aaaaaa! –se oyeron los gritos del Uzumaki a lo lejos.

-Será mejor que nos vayamos –dijo Kiba.

-Sin Naruto no nos podemos ir –aclaró Shikamaru.

-¡Aaaaa! –se volvieron a oír los gritos de Naruto-. ¡La presa explotó!

Al momento de voltear, los ninjas percibieron que el rubio venía sobre un pedazo del muro de la presa, flotando sobre el agua como si estuviera surfeando. Se quedaron inmóviles.

-Bueno… -volvió a decir el Nara-. Tal vez Naruto nos pueda alcanzar luego…

-¡Inundación! –gritó Temari haciendo que los demás reaccionaran.

-¡No se queden ahí parados, idiotas! –exclamó Sakura-. ¡Corran!

Pero esto sería inútil, el agua venía a toda velocidad por el terreno en bajada y si no hacían algo, terminarían ahogados…


*Epitafio. Es el texto que honra al difunto, la mayoría normalmente inscrito en una lápida o placa, tradicionalmente escrito en verso.

Uff…¿no he terminado? Oh, por Dios, ¡haré cuatro partes! XD. Oigan, ¿de casualidad saben si las presas existen en el mundo donde vive Naruto? Bueno…era eso o dejar que mi imaginación se agotara. Nos leemos en la próxima. Espero que les haya gustado.

¡Aniversario! ¡Hurra por el capítulo número veinte XD!

¡Sayonara!