:::Resignación :::
Mi ultimo año en la preparatoria fue algo lindo, mas de la mitad de la población varonil había desaparecido y los habían remplazado chicas de otras escuelas, algo que no me esperaba. Tenia todo y nada a la vez, mi circulo de amigas creció como nunca creí a finales del segundo año, pero a mi solo me importaba una chica en especial, y pese a que había jurado nunca mas pensar en ella, me era simplemente imposible, tenia tantos buenos recuerdos que me dolía siquiera tratar de no recordarlos, pero lo logre, logre sacar de mi mente a Sakura durante mi ultimo año en la preparatoria, y todo gracias a ella, si a ella, gracias a Aoi logre olvidarme de Sakura.
Grande fue mi sorpresa al llegar a mi salón el primer día de clases y verla ahí, sentada en la penúltima banca cerca de la ventana, justo en el lugar frente al mío, tan apacible y sonriente como la recordaba, ya había pasado mas de un año desde la ultima vez que la había visto, estaba realmente hermosa, tanto que incluso llegue a sonrojarme, ¿Por que? No lo se; sentí como una boba sonrisa se formaba en mis labios, recuerdo que mi cuerpo no me respondía, tenia ganas de ir y abrazarla, pero no me podía mover ni un solo centímetro, me paralice, me sentía tan contenta de verla que solo me quede ahí, parada esperando que no fuese un sueño el verla ahí. Escudriñe cada uno de sus rasgos, se veía mas alta, sus ojos despedían un brillo único que no podía comparar con nada, su piel blanca era despampanante a la luz del sol, su sonrisa, dios mio, como es que antes no me di cuenta de lo hermosa que era, ya sabia que tenia una bonita sonrisa pero después de un año se veía tan encantadora que no podía evitar mirarla, note su cabello, era mas largo de lo que recordaba pero igualmente se veía hermosa, muy hermosa, sus curvas, dios mio, aunque me apene decirlo estaban muy, muy, muy bien definidas. Ella me vio ahí, parada, sin moverme y con esa sonrisa boba en mis labios, no me di cuenta en que momento se acerco a mi y me abrazo tiernamente, al instante salí de mi ensimismamiento y le correspondí el abrazo, la abrace posesivamente, casi teniendo miedo de perderla.
Ame mi primer día de clases, lo adore; el único inconveniente fue que las demás chicas durante las vacaciones formaron un club a mi nombre, eran mas de doscientos miembros, todas siguiéndome a todos lados, mas bien siguiéndonos a todos lados, mirándonos y murmurando cosas a nuestras espaldas, solo basto un mes para que esparcieran el rumor de que entre Aoi y yo había algo mas que una bonita amistad, y admito la culpa, la trataba tan diferente del resto que fácilmente cualquiera diría que era mi novia.
No entendía las mayoría de todo lo que pasaba, ella era tratada como la escoria del mundo por las demás chicas mientras que yo la trataba como mi única princesa, pero a ella solo le importaba lo que yo pensara y sintiera por ella, y nada mas, no le importaban los maltratos que las chicas le proporcionaban, y obvio yo todo eso no lo sabia.
No supe de esto hasta tres meses después de haber entrado a clases, cuando la encontré llorando en el baño de chicas rodeada de otras tantas mientras le echaban pintura encima, me enfurecí, las aparte no importándome lastimarlas y la protegí de los ataque con mi propio cuerpo, ni una se atrevió a lanzarme una sola gota de pintura, aun recordaban lo que supuestamente le había hecho a aquel tonto cuanto yo estaba en primer grado. Con la cabeza baja todas salieron del baño dejándonos solas, la levante del suelo y la senté en el lavabo mientras comenzaba a limpiarla, pero era imposible limpiar su uniforme y su hermoso cabello, ella apenas y podía reaccionar, solo lloraba, lloraba a mares y yo me sentía impotente, la abrace y la reconforte lo mas que pude, la mime por lo que yo crei fueron un par de minutos, las clases ya se habían reanudado pero eso no me importaba. La levanté nuevamente y la lleve entre mis brazos a las duchas del gimnasio, ella no reaccionaba y para terminar de limpiarla tenia que ducharse, por que la pintura simplemente no se quería quitar de su largo y hermoso cabello. Me quite la chaqueta, los zapatos y las calcetas, me remangue las mangas de la camisa y la desnude completamente para meternos a las duchas, casi muero al verla completamente desnuda. Apenas estaba enjabonando su cuerpo cuando sentí que ella me abrazaba, al instante me sonroje como nunca en mi vida, si de por si ya estaba apenada esto fue la gota que derramo el vaso, de plano no me desmaye por que ella aun estaba susceptible y algo así Aoi no lo podría soportar. Termine mojándome completamente, no lo pude evitar, ella inconscientemente me jalo hacia donde caía el agua y yo ni me podía mover de la vergüenza de tener a semejante mujer entre mis brazos y en esa situación.
Y ahí, bajo el influjo de la erótica y extraña situación me beso, ella fue quien me beso, de la impresión apenas y logre separarme de ella y preguntarle que pasaba. Me lo dijo, me lo confeso con la grimas en los ojos, me declaro lo mucho que me amaba, lo mal interprete y crei que solo era amor de amigas, pero ella me desmintió besándome nuevamente con desesperación, era demasiada presión, esa chica me despertaba pasiones a larga distancia y yo ni cuenta me daba, mis manos correspondieron a sus leves caricias, correspondí sin saberlo a todo aquello que ella me daba, la bese, la acaricie, recorrí cada centímetro de su cuerpo. Ella, quien parecía una indefensa chica, pues no lo era tanto, no se ni en que momento me había desabotonado la camisa y sus manos buscaban desnudarme para quedar a la par de ella, pero reaccione a tiempo y lo impedí, no era para menos, si, la quería, eso ni dudarlo, pero yo aun, pese a todo seguía pensando en Sakura, se lo hice saber, vi que le dolió este hecho, se hizo la fuerte pero a mi esas cosas no se me pasaban, pedí perdón tantas veces que no supe que hacer después. Y no se porque, pero ahora fui yo quien la beso, y se le dije, le confesé que, pese que aun sentía algo por Sakura había la probabilidad de tener una linda relación entre nosotras, por que una chica nunca me había despertado tanto amor y pasión en tan poco tiempo, y sin mas se lo pedí, le pedí que fuera mi novia, la primera novia de mi vida, si bien había tenido muchos novios, los cuales solo duraron semanas e incluso unos cuantos de solo un día, nunca tuve una novia, nunca tuve a alguien que me despertara tanta ternura y pasión con una sola sonrisa. Ella acepto gustosa, prefería tenerme de esa manera que vivir sin un poco de mi amor, fue lo que me dijo antes de besarme.
Y de ahí las cosas cambiaron, nunca nos separábamos, jamás en el resto del año la molestaron, de haberlo hecho se las habrían visto conmigo. Nuestra relación era fuerte no lo dudo, llegue a amarle intensamente, lo reconozco, pero pese a toda esa felicidad aun había una sombra, la sombra de Sakura Kinomoto. Hubo una ocasión en que un numero desconocido marco a mi celular, conteste y era ella, la castaña que perturbaba mi mente, fui respetuosa y hable por unos minutos con ella, pero vi que al hacerlo dañaba a mi novia y tras una disculpa colgué, no me importaba si de verdad Sakura me necesitaba, yo no era la persona que estaba dispuesta las veinticuatro horas para ella, esa era responsabilidad de su novio y no mía. Y para evitarme problemas apague mi celular, le quite el chip y lo tire, no iba a tirar mi celular, ni que estuviera loca, ahí tenia guardados muchos números importantes y miles de mensajes hermosísimos que mi linda novia me había mandado. Esto a ella le fascino, este acto le confirmo que yo de verdad la amaba, aunque debo confesar que colgarle el teléfono a Sakura si me dolió bastante, me resigne y seguí con lo mio, no iba a desperdiciar tantos meses de noviazgo con Aoi solo por una simple llamada telefónica.
Me resigne, Sakura era una amiga que solo me buscaba cuando necesitaba de mi, pero cuando yo necesitaba algo ella nunca estaba, desaparecía de la faz de la tierra o simplemente salía con el pretexto de que tenia algo mejor que hacer. En fin, ni pregunten como sabia eso, solo intente contactarla una vez y con esa me basto para entenderlo, y no lo hubiera hecho si no hubiese tenido la necesidad de un consejo para hacer sentir amada a una chica. No me contesto el teléfono, en el chat me ignoro completamente y cuando fui a verla me argumento que no tenia tiempo para mi ya que su novio llegaría en cualquier momento a recogerla.
Tuve que recurrir a los consejos de mi madre, la cual se sorprendió ya que no esperaba que mi orientación sexual cambiara desde la secundaria, mi padre lo supo casi de inmediato, y estaba orgulloso de todo el sequito de chicas que me seguía tal príncipe encantador, y como no, si el siempre quiso un varón Casanova en la familia, justo como el fue de joven. Mi madre me ayudo muchísimo y mi padre también metió su cuchara, hice asta lo que no me creía capas para hacer sentir a Aoi como la única chica en mi vida, le lleve serenata, le mandaba rosas a su casa día tras día, le marcaba cada noche para desearles dulces sueños y cada mañana para darle los buenos días, le mandaba cada recadito o carta diciéndole lo mucho que la quería. Escribí mi primer libro a su nombre y lo publique con una romántica dedicatoria.
Pero nada funciono, y me resigne nuevamente, lo único que hice fue declararle mi amor frente a todo el salón, no se porque lo hice, siempre me avergonzaba hacer ese tipo de cosas en publico y en especial frente a mis compañeros. Me gane un castigo ya que lo hice en medio de la clase de matemáticas, solo diez minutos fuera del salón, eso para mi no era nada, en cambio para muchos era una nota mala en el examen. Y eso me gano la confianza de mi princesa, fui la comidilla de todas las chicas, pero nada que les dejara una mala impresión de mi, al contrario, ahora todas estaba seguras de que era el príncipe perfecto.
Al terminar el ultimo año de preparatoria nuestra relación era tan solida como un muro de concreto, yo ya había ganado una considerable fortuna gracias al libro que escribí inspirada en mi cariño por Aoi, tenia mas de miles de fans a la espera de mi próxima obra y una hermosa novia que estaba dispuesta a todo por mi. Lo único que me perturbaba era el hecho de no saber nada de Sakura, pero no tenia de otra, me resigne completamente y no insistí en el asunto, simplemente me dedique a mi novia, a mis estudios y a mi prominente carrera como escritora.
Los padres de Aoi al enterarse de nuestra relación casi pegan el grito en el cielo, pero no de horror o desaprobación, al contrario, hasta hicieron una fiesta al día siguiente para anunciarlo, invitaron a mis padres y a media familia, tanto mia como de ella, no se porque pero los Mazaka no se enteraron de nuestra relación hasta poco después que mis padres, yo juraba que serian los primeros en saberlo, pero no, resulto que fueron mis padres los primeros en saber de mi relación con Aoi Mazaka, quizá fue porque Aoi aun no estaba del todo segura de mi amor al inicio de nuestra relación y no quería que sus padres se inmiscuyeran en esto.
Papa me pidió que estudiara mínimo dos semestres de administración en la universidad, todo para dejarme preparada para asumir la empresa, pero logre convencerlo de que no lo necesitaba y de hecho así era, ya me había leído tantos libros de administración y había asistido a tantas reuniones para acompañarlo que ya nada me era difícil de manejar, incluso era yo quien corregía los estados financieros de toda la empresa en mis ratos de ocio, de vez en cuando recibía ayuda de Aoi y juntas terminábamos en poco tiempo esa tarea y nos dedicábamos a cosas "mas interesantes".
A ella le pidieron lo mismo, claro que después de enterarse de que juntas resolvíamos la mayor parte de los problemas de ambas empresas desistieron. Ella y yo nos tomamos dos meses de vacaciones en el extranjero, fuimos a Venecia, Roma, Suiza y Francia, y fue en este ultimo que le pedí, pese a ser demasiado jóvenes, que se casara conmigo, la vi llorar nuevamente de felicidad mientras me daba la afirmativa. Nos casamos poco antes de que cumpliéramos diecinueve años.
Fuimos felices todo un año, todo un fabuloso año lleno a de amor, decidimos concebir un bebe, ella lo llevaría mientras yo me encargaba de nuestras responsabilidades en ambas empresas, no era algo que me agradara del todo ya que cada día pasaba menos tiempo con mi linda esposa, pero era necesario. Pero…al momento del parto, ella falleció, me dejo solo con todos esos momentos felices en mi memoria y una linda niña peligris de ojos esmeralda, y llore, llore porque había perdido al ser mas hermoso de mi vida, había perdido a mi princesa.
Un mes, solo eso me basto para recuperarme, no podía darme el lujo de dejarme decaer, tenia una hija que cuidar, una empresa que manejar y un corazón que reparar, tuve que resignarme a no tenerla cerca, a pensar en ella como un ángel que nos cuidaría de ahora en adelante desde el cielo.
