Lalalala…traigo el simple…espero no escribir tonterías. XD. La ardilla se volvió loca, ¡buahahaha! Bueno, bueno, ya, ¿les parece si empezamos? ¿O no?
Jajaja…XD
Ya, ya, perdón.
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del sabio genio Masashi Kishimoto, el creador del mejor animé del mundo XD.
Capítulo 21: La leyenda del samurái fantasma. Parte IV.
El agua se acercaba más a cada centímetro y los shinobis no podían escapar.
-¡Corraaaaaaaaaaaaaan! –gritó Sakura.
-¡Ya me cansé! T_T –exclamó Kankuro-. De esta no nos salvaremos, fue un gusto conocerlos a todos. Ahora sí vamos a morir, que alguien vaya cavando nuestras tumbas.
-¡Cállate Kankuro! –expresó su hermana.
-¡Que alguien haga algo! –profirió el Inuzuka con Akamaru dentro de su chamarra.
-¿Y cómo qué? –inquirió el Hyuuga-. ¿Hacer desaparecer el agua por arte de magia?
-¿Qué hay de Naruto-kun? –preguntó Hinata.
-Naruto estará bien –dijo Shikamaru-. O por lo menos mientras se encuentre encima de lo que sea en lo que esté flotando.
-¡Sería bueno que alguien levantara el terreno! –gritó el marionetista.
-¡Kankuro tiene razón! –habló Haruka-. Oh por Kami, ¿yo dije eso? Creo que este sí es el fin del mundo.
-¿Qué tienes planeado? –inquirió el pelirrojo.
-¡Todos! ¡Escúchenme! ¡Corran lo más rápido que puedan!
-¡¿Y eso para qué? –exclamó la Haruno.
-¡Sólo háganlo!
Los ninjas sacaron fuerzas de reserva hasta alejarse lo necesario del agua. Haruka se detuvo en seco, colocando sus manos sobre el suelo. Los demás también se detuvieron.
-¿Qué haces? –preguntó el Nara.
-Pensando en que bikini voy a usar para bucear –respondió la Hayashi-. ¡¿Tú qué crees que hago? Voy a levantar esta cosa.
-¿A esta cosa te refieres al suelo junto con nosotros? –preguntó Lee.
-No idiota –dijo su compañero de equipo-. Va a levantar paredes para crear una nueva piscina.
-¡No suena tan mal! –exclamó feliz el chico del expándex.
El suelo comenzó a temblar más, pero Haruka ya no hallaba fuerzas para concentrar la poca energía que le quedaba.
-¡Haruka! –gritó Kankuro-. ¡Si alguien no eleva esta cosa nos iremos nadando!
-¡Ya voy! –exclamaba la peli-violeta.
-Nadaremos, nadaremos –murmuraba Lee muy contento.
Los músculos de la kunoichi se tensaron por completo, consiguiendo al fin levantar el pedazo de roca donde se encontraban los shinobis. Justo en ese momento el agua hizo impacto.
-¡Ayuuuuudaaaaaa! –gritaba un rubio asustado a punto de romperse la cabeza en mil pedazos.
Gaara reaccionó rápidamente sacando arena de su calabaza y tomando al Uzumaki de un brazo, el cual quedó colgando viendo el gran río que se había formado en el terreno.
-¿Estás bien, Naruto? –preguntó Kiba.
-Mi vejiga no se salvó…
-¡Ay! ¡Que asco! –exclamó la peli-rosa.
Una vez que el agua se alejó lo suficiente, Haruka "devolvió el suelo a su lugar".
-Bien hecho –le dijo el chunnin.
-No fue nada –respondió ella-. Bueno…tal vez sólo un poquito –dijo esto último mientras caía al suelo rendida.
-¿Estás bien? –le preguntó Temari sosteniéndola por la espalda.
-Sí…sólo necesito un pequeño descanso.
-Creo que ahora no podrás tomarlo –aclaró el pelirrojo.
El fantasma se acercó a ellos, manteniendo su espada en el aire.
-¿Por qué insisten tanto? –habló el hombre con una penetrante voz-. Ustedes no podrán ganar.
Esta era una de las escasas veces en que el samurái hablaba directamente con la "gente viva".
-No queremos pelear –determinó Hinata-. Sólo venimos a ayudar.
-Aquí nadie ayudará en nada –respondió el espectro-. Todos morirán por haberme retado.
El hombre se acercó a toda velocidad hacia ellos. Haruka obtuvo la poca energía que le ofrecía su cuerpo sacando el medallón y colocándolo en frente de la cara del espíritu, justo cuando se detuvo.
-E-Eso…eso es…
-Así es –aclaró la peli-violeta-. Sé lo que sufriste, pero esta no es la manera en que podrás solucionarlo, ¿no la amabas?
-¡Claro que sí! –exclamó el espíritu furioso-. Pero ellos…ellos me la arrebataron.
-¿Y no quieres estar con ella el resto de la eternidad? –preguntó la Hyuuga dulcemente.
-Eso quiero –respondió tristemente.
-Entonces hazlo –le dijo Shikamaru-. Ella está descansando, pero para que sea feliz necesita estar a tu lado.
Daichi sacó su espada y la apuntó al cuello de la chica.
-Yo te vigilo la espalda –dijo Kankuro.
-¿Por qué no mejor mi frente? Es lo que me preocupa –respondió la kunoichi.
-No quiero tener una cita con la espada…
-Eres una jovencita muy valiente –habló el fantasma haciendo un movimiento con el brazo-. Gracias –finalizó guardando su arma.
Justo en ese momento una hermosa luz blanca apareció iluminando toda la zona, de la cual salió una mujer con un vestido y un largo cabello ondulado. Tomó de la mano a Daichi y ambos desaparecieron en medio de la oscuridad.
-¿L-Lo logramos? –preguntó Neji.
-Eso parece –respondió Gaara.
-¡Sí! –Naruto brincaba de la alegría-. ¡Lo hicimos!
-Por fin… -decía el Nara aliviado.
-Chicos –dijo Sakura-. Regresen esa cosa a su lugar si no quieren que ese fantasma nos vuelva a acechar –terminó apuntando el medallón que seguía en la mano de Haruka.
-Yo lo haré –determinó la Hayashi-. Ustedes váyanse, los alcanzaré al rato.
-Pero Haruka… -se opuso Temari.
-Estoy bien, sólo me cansé un poco, en serio.
Todos asintieron y partieron. Haruka se levantó con pesadez pero divisó a alguien sobre la rama del árbol más cercano.
-Les dije que después los alcanzaría.
-Está bien que sea algo torpe, pero no tanto –respondió la figura situándose al lado de la kunoichi.
-Yo diría discapacitado.
-Dime lo que quieras, pero no estoy ciego, te ves exhausta.
-No ocupo tu ayuda Kankuro –dijo fríamente la peli-violeta.
-¿Ah, no? Y respóndeme algo, ¿cómo planeabas mover todas esas rocas?
-Bueno…yo…
El marionetista pasó al lado de su compañera dejando el medallón donde anteriormente había estado.
-o-o-o-
-Oigan –dijo el Inuzuka mirando a sus compañeros-. Falta una cara pintada.
-¿Dónde está Kankuro? –preguntó Sakura.
-Se quedó a ayudar a Haruka –respondió la rubia.
-¿Segura que estarán bien, Temari? –preguntó Lee.
-Claro que sí –respondió la aludida-. Con Kankuro será suficiente. Además, él se ofreció por su propia cuenta –finalizó poniendo una cara pícara.
-¿A qué se refiere con eso? –le preguntó en forma de susurro Neji a Shikamaru.
-No tengo idea –respondió éste-. Es una chica demasiado problemática.
-o-o-o-
-Bien, ya está, ¿nos vamos?
Haruka yacía con la mirada hacia el suelo.
-¿Qué ocurre?
-¿Acaso me crees una inútil o algo por el estilo? –preguntó ella claramente molesta.
-¿Inútil? Para nada –contestó el castaño-. ¿De dónde rayos sacas esa idea tan absurda?
-Te dije que yo no ocupaba tu ayuda.
-Haruka…ya hiciste mucho, tú eres fuerte y no necesitas demostrar algo que ya no puedes. Sé tú misma por un día en tu vida y te lo vuelvo a repetir, ya ayudaste demasiado. Déjanos hacer algo a nosotros.
La peli-violeta se quedó callada por unos segundos.
-¿A dónde te llevaste al verdadero Kankuro? Él no diría cosas como esas.
-Ay, no seas boba –le respondió dándole un golpecito en el hombro-. ¿Nos vamos?
-Sí –respondió ella.
-Súbete a mi espalda –le dijo el castaño.
-¡Ja! No estoy inválida –y al dar un paso se estrelló con un árbol-. Creo que me rompí la nariz –continuó con la mano en su rostro.
El Sabaku No colocó a la kunoichi mareada sobre él y partieron.
-Oh…mi gorro –dijo Kankuro metiendo el dedo por un agujero.
-¿Qué sucede? –le preguntó Haruka.
-¡Ese samurái cortó mi preciado gorro!
-Ay… -suspiró ella-. Luego te conseguirás otro…
-o-o-o-
-¡Vamos todos, come on! –gritó el del traje verde-. Ya estamos cerca.
Todos lo miraron con vergüenza.
-¿Ese es mi compañero? –se lamentaba el Hyuuga.
Pocos minutos después aparecieron los dos de Suna faltantes.
-¿Lo hicieron? –preguntó Lee.
-¡¿Hacer qué? –exclamaron ambos.
-¿Guardaron el medallón?
-Sí –respondió Haruka-. Vaya idiota…¿cómo soportan a alguien así? Además…¡¿acaso notaron cómo está vestido? -_-
Después del largo recorrido nocturno, los shinobis lograron llegar a la casa de Kanna.
-¿Qué ocurrió? –preguntó la mujer.
-Está todo solucionado –respondió Gaara-. El fantasma no volverá.
-¡¿Cómo lo hicieron? –inquirió ella llena de felicidad.
-Sólo necesitaba encontrar a su amada –respondió Hinata dulcemente.
-Sin Haruka no hubiéramos logrado nada –contestó la peli-rosa-. ¿Verdad?
Kankuro miró hacia una chica dormida sobre su hombro.
-Vaya que estaba cansada… -dijo el castaño.
-¿Nos quedaremos esta noche aquí? –inquirió el Inuzuka.
-¿Podemos? –preguntó el Hyuuga mirando a la mujer.
-¡Por supuesto!
-¿Cómo le ha ido con el ninja? –preguntó Lee.
-Ay, ese hombre, sí que es grosero, me harté de golpearlo, así que mejor lo dejé despierto, que al cabo no puede hacer nada.
-¡¿Grosero? –exclamó el ninja poniéndose de pie-. ¡A usted no la golpearon más de cinco veces con un utensilio de cocina y no la tienen amarrada como puerco!
-Creo que lo volveré a mandar a dormir –contestó Kanna dirigiéndose a la cocina.
La Hayashi despertó con tanto alboroto.
-¿Dónde estamos?
-Llegamos a la casa de Kanna –respondió Naruto.
Kankuro la bajó y la colocó en un sofá.
-Debemos darte las gracias, Haruka –le dijo Kiba-. No hubiéramos podido hacer nada sin ti.
El marionetista la miró con una cara de "Ja, te lo dije", mientras sonreía de lado. La ama de casa apareció con su sartén por un lado mientras el hombre saltaba con dificultad.
-¡Quédate quieto! –gritó la mujer-. ¡Trato de pegarte!
La Yoshida persiguió al ninja por toda su casa. El hombre se quedó parado durante un momento, la mujer trató de arremeter un sartenazo contra él, pero en el último segundo se movió, y terminó golpeando en la cabeza a Kankuro, el cual cayó viendo estrellitas girando a su alrededor.
-¡Kankuro! –gritó su hermana.
-¡Lo siento mucho! –exclamó Kanna apenada-. No fue mi intención.
Los chicos se acercaron a la figura tirada en el suelo.
-¡Hermano! –siguió la rubia-. ¡¿Estás bien?
-Alitas calientes –respondió el castaño.
-Genial –dijo Gaara-. Lo dejaron más loco de lo que estaba.
-En verdad lo siento mucho –continuó la mujer.
-No se preocupe –dijo Shikamaru-. Con algo de hielo se mejorará.
-¿Creen que estará bien? –inquirió el Inuzuka.
-Veamos –respondió Haruka-. Kankuro, ¿cuánto es dos más dos?
-¿Podrías darme más datos? –preguntó el castaño.
-Ay…denle hielo.
Después de haber dejado al ninja encerrado en un clóset y de curar a Kankuro de un gran golpe, los shinobis se fueron a dormir para poder partir mañana por la mañana.
-o-o-o-
-¿Ya están listos? –preguntó el Nara cuando comenzaba un nuevo día.
-Sí –respondió la mayoría.
Neji y Lee tomaron al ninja que estaba dormido y lo llevaron cargando.
-Muchas gracias por todo –les dijo Kanna antes de partir-. No saben cuánto han hecho por nosotros.
-No fue nada –respondió el rubio sonriente.
-¿Pudieron dormir sin ningún inconveniente?
-Esta vez sí –respondió Sakura-. Y espero que por inconveniente se haya referido a Naruto.
La mujer sólo pudo reír. Al salir de la casa, los muchachos se encontraron con todo el pueblo fuera de sus casas.
-¡Gracias! –decía la mayoría.
Los niños saltaban alegremente y ahora la aldea podría tener algo de paz. Los shinobis tuvieron una despedida de reyes y ahora sí, emprendieron su regreso a Konoha. Haruka fue ayudada nuevamente por Kankuro (que ya se había curado del golpe), en lo que recuperaba sus fuerzas.
El camino fue tranquilo, hasta el momento en que las kunoichis gritaron y se detuvieron en medio del bosque.
-¡¿Qué sucede? –exclamó alterado el Inuzuka.
-¡Una rata! –gritaron todas menos Haruka.
-¡¿Una rata? ¡¿Dónde? –exclamó también la Hayashi aferrándose más al castaño.
-Haruka… -decía Kankuro con dificultad-. No…puedo…respirar, me estás…ahorcando.
-¡Súbete al árbol! ¡Súbete al árbol! –gritó mientras su compañero saltaba y ésta dejaba de sujetarlo con tanta presión.
Las kunoichis, junto con el marionetista estaban lejos del animalito que observaba curioso a todos.
-Por favor –decía Lee, que estaba junto con Shikamaru al frente-. No se vayan a morir por una cucaracha.
-No es una cucaracha –aclaró el Nara-. Es una rata.
-¡¿Una rata? –exclamó la bestia verde arrojándose a los brazos del chunnin-. ¡Una rata! ¡Sálvenme!
Después de ahuyentar al "terrorífico" animal, continuaron con su camino, hasta divisar las puertas de Konoha a unos cuantos kilómetros de donde se encontraban.
¡Hurra! ¡Terminé esto del fantasma! XD. Espero que lo hayan disfrutado. Bueno…ya se me exprimieron los sesos XP y la ardilla loca ya volvió a la normalidad, así que me voy. ¿Reviews?
¡Sayonara!
