::: El ahora :::
Otro año voló, mientras mas pasaba tiempo a lado de mi hija mas quería estar con ella, solo basto un mes, solo un mes para que decidiera que lo mejor para mi y para ella era que pusiera una guardería en la empresa, y así lo hice, las empleadas quedaron encantadas por este hecho, algunas de ellas también eran madres y al igual que yo tenían serios problemas para dejarlos en las guarderías de la ciudad pero sobre todo de pasar tiempo con ellos. Por otro lado la guardería pese a funcionar para ellas a mi no me satisfacía, tenia que bajar de veinteavo piso para ver a mi linda hija en la guardería que estaba en el segundo piso , todo por que algunos niños no soportaban las alturas, y no podía simplemente quitar la guardería de ese piso y mandarlo mas cerca al mio nada mas porque si, comprendía las cosas y sabia que los hijos de mis empleadas y ellas mismas dependían de la guardería gratuita de la empresa, así que la deje, deje ese lugar exclusivo para los hijos de mis empleadas y mude a mi hija a mi mismo piso, justo en mi oficina, la que por cierto era muy grande, ahí había espacio suficiente como para albergar a mas de cincuenta personas, mande a poner una cunita, agrande el baño y le puse una tina de baño para bebes, mande a poner un pequeño armario con la ropita de mi hija Shinku, mande a traer tanto juguetes como cabían en el corral e incluso mande a cambiar la alfombra pues el color gris era demasiado triste para el ambiente de una bebe, todo para que mi linda nena, fruto de mi amor con mi hermosísima Aoi estuviese lo mas comoda posible. En un año había escrito, pese a todo mi trabajo en la empresa, mas de siete libros con mas de trescientas paginas cada uno, también había hecho crecer la empresa de mis padre y mis suegros casi al triple, todo iba perfecto, lo único que me amargaba la existencia era no tener en mi vida a una de las mujeres de la cual no sabia nada desde hacia mas de dos años y el recuerdo de la terrible perdida de mi lindísima esposa.
El donde estoy ahora es muy simple, de vacaciones en Okinawa; mis padres y mis suegros me mandaron a unas largas y placenteras vacaciones para olvidar mis penas y la terrible carga de trabajo que tenia, se los agradezco enormemente ya que de no haberlo hecho ya habría tenido un colapso nervioso o algo peor, un paro cardiaco. Estaba tan estresada con todo lo que había sucedido en tan poco tiempo que apenas y cuidaba mi salud. No había asistido a mis citas medicas y apenas y tomaba los medicamentos, ¿Por qué estaba tomando medicamentos? Si, es razonable, nunca lo mencione, era propensa a los ataques cardiacos y por ello tenia citas medicas cada mes, las cosas empeoraron desde la muerte de Aoi, mi corazón apenas lo resistió, pero estoy bien, lo único que necesitaba era descansar, mientras menos estresada mejor, pero fue tanto mi afán de tomar la empresa en mis manos que no pudieron evitarlo, la única condición que pusieron fue que no importabas mis quejas ellos cuatro me visitarían cada que quisieran en mi oficina y llevarían al doctor cada que me vieran pálida o con malestares evidentes. Y así es como me encuentro ahora en Okinawa, la ultima visita de mis padre y suegros conllevo de una visita del medico y a unas vacaciones obligatorias.
Nos encontrábamos en terraza de la cabaña viendo el hermoso mar cuando el timbre de mi celular comenzó a sonar, deje a mi hijita en el corral y conteste el estruendoso aparato. La llamada si que me sorprendió, era de mi madre diciéndome que una amiga mia de la secundaria me había ido a buscar, al preguntarle quien era ella me dijo que no recordaba el nombre pero que la chica prometió ir nuevamente dentro de poco y que parecía estar muy triste y necesitada. Mis vacaciones estaban por culminar así que llegar unos días antes me darían tiempo para reorganizar mi vida y ayudar a aquella chica que decía ser mi amiga de la secundaria. Y así lo hice. Llegue una semana antes de lo planeado. Fui a mi residencia en Tokio, donde mi madre había recibido a aquella chica y reacomode cada pieza que no estaba en su lugar, mi madre a acostumbraba mover mis cosas y las de Shinku cada que iba de visita y al quedarse ella en mi casa durante todo ese tiempo era esperado que hiciera tal locura con todas mis cosas.
Eran cerca de las diez de la noche del día viernes, afuera estaba que el cielo se caía a pedazos y apenas y se podía ver mas haya de un metro adelante, la lluvia estaba tan tupida que cualquiera que saliera por un mísero minuto, seguro y quedaría empapado de inmediato. Dentro de la mansión todo era paz y tranquilidad, yo estaba sentada en el gran sofá frente a la chimenea, Shinku dormía tranquilita en mis brazos y el fuego calentaba la estancia dándonos el confort que ambas necesitábamos; ahí recordé las miles de ocasiones que pase a lado de mi princesa en las mismas circunstancias, tiempo donde aun no nacía mi hija y solo estábamos nosotras dos disfrutando de nuestra calida compañía. Apenas comenzaba a incursionarme en mis recuerdos cuando el teléfono de servicio sonó, el ama de llaves logro contestar después del primer timbrado para después ir a decirme lo que los vigilantes de la entrada querían. Una chica me dijo, una chica que decía conocerme me pedía asilo. Al escuchar el nombre de la chica me quede inmóvil, el ama de llaves tubo que moverme un poco para llamar mi atención y saber la respuesta a esta petición, accedí sin preámbulos, fui a acostar a mi hija a su cuna y baje a recibir a la chica cuyo nombre aun perturbaba mi mente, Sakura Kinomoto.
La vi, la vi nuevamente, ahí, en mi casa, empapada de pies a cabeza. El ama de llaves la envolvió en una enorme toalla y nos dejo a solas en cuanto le di la indicación. La vi, la mire detenidamente, había cambiado en todo ese tiempo, sus ojos, recordé como adoraba sus ojos, pero estos ahora se encontraban opacos, quizá por tristeza, si era eso, ya conocía ese tipo de mirada, era muy parecida a la de aquella chica que me veía desde el espejo cuando miraba mi reflejo. Me acerque y note cada facción de su rostro, se veía cansada, muy cansada, deprimida, todo lo contrario a lo que yo conocía. No dijimos nada por un par de minutos, solo nos quedamos viendo la una a la otra, yo la veía como siempre, con amor y ella, no lo sabría decir, era como si estuviese viendo lo mas anhelado en toda su vida, el lloriqueo de Shinku me saco de mi ensimismamiento, logre reaccionar y percatarme de que esa chica estaba temblando de frio, le ofrecí un baño caliente y un cuarto para cambiarse de ropa, me argumento que no llevaba nada mas, solo lo que llevaba puesto, lo solucione de inmediato, le preste una muda de ropa y fui a atender a mi hija.
Veinte minutos después me encontraba arrullando a Shinku después de haberle dado su biberón, tan ensimismada estaba que ni cuanta me di cuando Sakura entro a la habitación.
No sabia que te habías casado. – dijo repentinamente la dueña de mis pensamientos. Al instante pegue tal grito que termine espantándola a ella y despertando a mi hija. – per…perdona…crei que …me habías…sen…sentido llegar…como lo…hacías en la secundaria. – tartamudeo algo temblorosa.
No..te preocupes. – suspire después de haberme calmado un poco. No tarde en calmar el llanto descontrolado de Shinku, no entendía porque pero esa linda niña siempre se calmaba cuando la miraba dulcemente. – Cuando estoy con Shinku me olvido de todo el mundo, es por eso que no te note, perdóname. – le dije a Sakura mostrándole la sinceridad de mis palabras con esa cálida sonrisa que solo le mostraba a mi hija.
No, no te disculpes, es mi culpa, no debí entrar sin haber pedido permiso. – se acerco y miro detenidamente a mi hija. De inmediato mi linda hija poso sus ojos en mi invitada y le sonrió mientras con sus bracitos le indicaba que quería que la cargara, ella me miro enternecida y yo algo confundido le cedí el frágil cuerpo de mi razón de existir.
Es muy linda, ¿Cómo se llama?. – pregunto tan pronto tubo a la pequeñita en sus brazos.
Shinku, mi difunta esposa Aoi siempre me dijo que si al nacer era niña deseaba ponerle ese nombre. – dije algo triste mientras acariciaba el rostro de mi hija.
Lo…lo siento. – dijo apenada, pero después de un minuto medito mis palabras mas detenidamente. - ¿Has dicho esposa? . – me miro claramente confundida.
Si, ¿Te sorprende?... no nos hemos visto en mucho tiempo recuerdas, fuiste tu quien se alejo de mi, nunca fue mi intención ocultártelo, incluso quería invitarte a la boda pero siempre andabas fuera. – le conteste sincera. – incluso fui hasta Hong Kong a buscarte, pero no te encontré.
Lo siento. ¿Cuánto tiempo a pasado desde la ultima vez que nos vimos?
No lo se Sakura, si te soy sincera perdí la noción del tiempo cuando entre a la preparatoria, pero recuerdo que una vez yo si te vi aunque tu a mi no. – dije algo sentida, aun recordaba aquella vez, después de todo fue cuando ella me dejo plantada y conocí a mi difunta y amada Aoi.
¿Te refieres a la vez que te cite en el parque? . – me miro con tristeza, como si aquello la lastimara en sobremanera. – Si te vi Tomoyo, pero… el no me dejo regresar… te vi justo cuando te sentabas en el columpio, quise ir y pedirte perdón durante toda la tarde, incluso hiba a llamarte…pero…el no me dejo. – finalizo con una traicionera lagrima resbalándose por su mejilla derecha. Yo de inmediato la seque, mire a mi hija y note que ya se encontraba durmiendo, la tome y la deposite en su cuna para después ambas ir a mi habitación y platicar mas a gusto.
Platicamos de cosas sin importancia durante horas, nada que revelara el pasado oscuro que ambas habíamos vivido, solo las anécdotas felices de ambas. Pero hubo algo que aun no comprendía, tenia el deseo de saber que la había hecho regresar a mi, el porque de su opaca mirada y de esa tristeza que se cargaba en el hermoso mar de esmeraldas que eran sus ojos. De repente en medio de la platica ella se acurruco en mis brazos y me lo conto todo. Me conto de lo que fue su vida sin mi, su vida a lado de ese joven que yo crei le daría la felicidad que ella necesitaba, la vida después de mi.
Sin duda si vida fue un caos, tuvo tantos novios y pretendientes que al nombrarlos sentía hervir mi sangre, lo noto, no me dijo nada. Me conto que nada fue lo mismo, sin mi las chicas, las que decíamos nuestras amigas se aprovechaban de ella, la dejaban abandonada en múltiples ocasiones y la hacían llorar constantemente. Al escuchar esto la abrase fuertemente y trate de reconfortarla un poco hasta que se calmara. De ahí me dijo lo que fue de su vida con el, con el maldito bastardo que fue su novio por mas de dos años, de los maltratos físicos tanto psicológicos que el y su familia le proporcionaban, del abandono de su familia y su repudia al saber que se encontraba embarazada del chico chino. Ahí si que me quede sin habla, ella no podía haber tenido un hijo, de ser así ella no estaría ahí sin su criatura, al menos que ese bebe nunca halla nacido, y así fue, el bebe nunca nació, un "accidente" sucedió justo al mes de gestación impidiendo que la criatura naciera. Aun así me dijo que le chico y ella se habían casado, otra apuñalada a mi ya frágil corazón, que intentaron concebir un hijo heredero para la familia Li, pero por mas que lo intentaron nunca se dio, y ahí fue presa de mas maltratos por parte de su esposo, y llegando al punto de ser expulsada de la mansión sin mas que la ropa que llevaba puesta. Una semana después se entero que estaba embarazada, pero nunca pensó siquiera en regresar a la mansión Li, me dijo que intento regresar con su familia pero esta ya no estaba donde antes vivían, y es así como fue a para a mi casa.
Ya no dijimos nada, solo nos quedamos abrazadas en la cama toda la noche resguardándonos de la fría lluvia, tenia ganas de decirle miles de cosas para calmar esas lagrimas que aun salían de sus ojos, ¿pero que podría decirle? Simplemente nada, no podía mostrarle lo que sentía por ella y no podía reconfortarla sin que algo de ese amor saliera a flote y pusiera en peligro nuestro reencuentro, así que solo la abrase y vele su estado gran parte de la noche, de vez en cuando me preguntaba algo, incluso me llego a preguntar el como había sido mi boda, como había conocido a mi linda Aoi, como había sido mi vida a lado de mi difunta esposa y como fue que me enamore de ella; sonara extraño pero juraría que al momento de contarle cuanto llegue a amar a mi difunta Aoi sentía como su cuerpo se tensaba y ponía una carita extraña, como si estuviera celosa de mi amor por Aoi. Al momento de pensar siquiera en esa posibilidad la deseche, ella nunca me amaría como yo a ella, simplemente Sakura no era de mi bando.
Unas horas después ella empezó a llorar nuevamente, estaba temblando, decía tener miedo de que el descubriera el embarazo y la buscara, tenia miedo de regresar a esa casa que nunca fue suya y que nunca lo seria, tenia miedo de los golpes y de los gritos, tenia miedo de su propio esposo, me enoje, estaba tan enojada , pero no con ella, por que ella no tenia la culpa, ella siempre fue dócil, tierna y dulce, todo un lindo ángel que no merecía llorar por nada del mundo, la abrace posesivamente y le dije que yo no lo permitiría, que ahora estaba bajo mi cuidado, bajo mi techo, mi territorio, que ese maldito nunca la volvería a ver en toda su vida, y ella lloro, lloro aun mas mientras me decía que no importara lo que yo hiciera el nos encontraría y la aria regresar con el, que su poder era inmenso y no escatimaría en gastos para encontrarla en cuanto supiera lo del heredero que llevaba en su vientre, yo solo le sonreí y le dije que eso no era gran problema, y era verdad, yo era diez veces mas poderosa económicamente que ese chico, solo que yo era mas humilde y vivía en esa pequeña mansión solo con lo necesario. "Quédate conmigo, ya no estas sola, yo te protegeré, me asegurare que nunca te lastimen" le dije mientras acariciaba su mejilla, ella me miraba tan dulce, y yo por supuesto me sonroje, ella solo rio divertida por mi actitud, eso me puso aun mas roja de la vergüenza, pero no paso nada que pusiera en peligro nuestra amistad.
El cansancio nos estaba venciendo y poco a poco comenzábamos a caer en los brazos de Morfeo, y ahí, casi dormitándonos y perdiendo el sentido ella me dijo, "Ahora comprendo por que las chicas te decían príncipe, gracias por ser una vez mas ese príncipe encantador, gracias por ser mi príncipe" eso se me dejo desconcertada, no comprendía como era que ella se había enterado de que ese era el apodo que me decían desde el segundo año de preparatoria, pero el cansancio era mas grande que mi curiosidad, "Si yo seré tu príncipe y mi deber será cuidare de ti entonces tu serás mi princesa", le respondí para después besar su frente y dormir por el resto del a noche.
