- Papito te gustaba mi mamá- me dijo Eileen mientras ponía su pequeña mano en mi boca para que le diera un pequeño beso.

- No necesariamente cielo- mi esposa me sonrió, aun así no olvidé que estaba molesto por la manera en la que me había hecho contarle a la niña todo, me había dejado solo.

- ¿Por qué? - preguntó curiosa – tú eras un hombre duro con mami y después te empezó a gustar.

- Eileen, ¿vas a dejar a tu padre terminar de contarlo o no? - intervino sabiamente mi esposa.

- Está bien mamita. ¿Cuándo supiste que te gustaba ella? – me preguntó directamente.

- En quinto año, mientras ella corría grave riesgo - recordé tratando de no entrar en detalles del incidente ocurrido ese año que acabó con la muerte del padrino de Potter y con el ascenso de nuevo al poder por parte de Voldemort.

- ¿Podrías contarnos eso? – me pidió mi esposa, la verdad es que nunca había hablado de ello con mi castaña porque nunca había querido hacerlo.

- ¿Es necesario hacerlo? – ambas asintieron quitándome toda posibilidad de evitarlo, empecé a recordar ese suceso.

FLASHBACK.

Estaba terminando de enviar unas cartas donde explicaba claramente a la Orden del Fénix la importancia de mantener la alerta sobre varias comunidades en Londres Muggle que serían puntos clave para los mortífagos al tratar de conseguir seguir adelante con la matanza que venían haciendo desde hace algunos meses. La puerta de mis mazmorras se abrieron dejando entrar a Draco, entre prisas logró explicarme que Umbridge me necesitaba con urgencia en su despacho, salí y de inmediato noté que algo estaba muy mal con el castillo, podía notarlo pero de momento necesitaba ir donde la directora, al entrar noté la cantidad de estudiantes Gryffindor que estaban atrapados en la oficina de ella y Potter estaba siendo interrogado. Umbridge me pedía Veritaserum, yo poseía tres tubos llenos en mi oficina pero no se los daría por ningún motivo, por alguna extraña razón la mirada de Potter estaba llena de dudas y preocupación pero inmediatamente busqué una mente más tranquila y encontré la mirada de Granger que tenían ese punto de engranaje de ideas que lograban salvarle el pellejo a sus amigos cada vez que hacían algo inapropiado, me preocupé por ella al estar atrapada en aquella oficina, ya no podía negarlo, ella me preocupaba lo suficiente para intentar averiguar qué les ocurría y no rebajar puntos a su casa como todos los años había querido hacer una y otra vez, la directora mencionó algo como periodo de prueba que poco me importaba, necesitaba averiguar más y por primera vez ocupaba la intervención de alguien para lograrlo.

Al salir del despacho Potter me gritó dónde estaba Sirius, las piezas cayeron y el rompecabezas quedó completamente armado, miré a Granger y por medio de la mirada le señalé el Bosque Prohibido, habíamos desarrollado una especie de comunicación sin hablarnos entre las miradas de la clase de pociones para evitar que sus amigos hicieran más desastre del deseado y así poder mantener un poco de paz en mis mazmorras, ella entendió y asintió, salí de ahí.

Pasaron varias horas donde tuve que ponerme a dirigir a parte de la Orden para que fueran al Ministerio de Magia y trataran de controlar la situación que se formaría en el lugar, busqué a Potter y Granger en los jardines del bosque sin encontrar rastro alguno de ellos, empecé a desesperarme al ver cómo el tiempo pasaba sin noticias de ellos pero tratando de controlar parte de esas ideas me di cuenta que era por ella por quien seguía preocupado, no tenía sentido negar que quería volverla a ver, que esa mirada penetrante era lo que yo quería volver a tener en mi vista, sentí la necesidad de rogar por segunda vez en mi vida por una mujer, por la seguridad de la misma y ambas se habían puesto en peligro de muerte por un Potter, los odiaba todavía más. Empecé a sentir el calor que producen algunos recuerdos aunado con el temor que algo le pasara, lo admitía, ella me gustaba y había sido un idiota en darme cuenta hasta ese momento y haberlo negado por más de un año, la necesitaba y quería tener cerca para corroborar que ella estuviera bien.

El tiempo pasó y los alumnos que habían estado fuera llegaron, la mayoría tenía golpes leves pero habían varios en camillas especiales por la gravedad de sus heridas, pasé uno a uno disimulando la tensión que me producía no verla entre ellos hasta que logré divisarla en una sección separada y un poco apartada de catres, logré llegar a ella y la vi que apenas empezaba a recuperar la memoria, había recibido un hechizo muy fuerte y empezaba a recuperarse, me senté a su lado para poder poner más atención a su estado, su mirada se unió con la mía y entre ese sopor logró decirme que estaba bien, la miré más profundamente y rogué a Dios que no recordara todo lo que estaba viviendo cuando terminara de recuperarse, me levanté y murmuré un pequeño – estaba preocupado por ti - vi su cara de sorpresa e inmediatamente salí del lugar.

Pasaron los días tratando de restablecer el orden en el castillo, descubrí varios lugares donde los Weasley habían dejado recuerdos para Umbridge y tuve que empezar a quitarlos junto a los demás profesores, la comunidad mágica estaba plenamente sorprendida con la noticia del regreso de Voldemort a la actividad, miles de reporteros querían saber de primera mano absolutamente todo por medio de los protagonistas, la seguridad tuvo que redoblarse en todo el lugar y las guardias se redoblaron por parte de nosotros, debíamos mantenerlos seguros.

FIN FLASHBACK

- Papi esa historia es muy muy bonita – sonrió mi hija – pero aun así no contesta mi duda original.

- ¿Y esa cuál es? – pregunté.

- ¿Cómo se hicieron novios mami y tú? – tragué grueso de nuevo.

- Hermione, ¿no quieres contarle eso tú? – traté de disuadirla.

- No gracias – me respondió sonriendo - es a ti quien preguntó.

Cerré los ojos tratando de rememorar ese recuerdo, ya tenía bastante tiempo y antes de eso nunca habíamos hablado de ello, al tener más cercano las imágenes empecé a buscar las palabras adecuadas para contarlo.

FLASKBACK

Había terminado unas extenuantes rondas, recorrí tres veces el castillo y logré sacarle más de 50 puntos a Gryffindor en una sola noche, eso me hacía feliz de una manera vaga, la puerta del despacho se abrió e inmediatamente alcé mi varita contra el intruso.

- Profesor, buenas noches – escuché la voz de Hermione Granger y la vi salir de las sombras – ¿podría bajar la varita?, tengo que preguntarle algo.

- Hágalo rápido – contesté secamente – tengo cosas que hacer.

- Está bien – se acercó todavía más, empecé a alejarme instintivamente – ¿recuerda el día que llegamos después de lo del ministerio cuando estábamos en la enfermería?

- Sí, ¿por qué pregunta algo así? – le sostuve la mirada.

- ¿Qué pasó entre usted y yo esa noche? ¿Qué ha pasado entre usted y yo todas estas noches? – ambas preguntas estúpidamente acertadas.

- No sé de qué me habla – respondí y desvié la mirada – deje de hacer preguntas sin sentido; lárguese.

- No – me dijo y se acercó más todavía a mí – no me voy a ir hasta saber qué pasa.

- ¡Qué sarta de estupideces dice! – miré como seguía acercándose - ¡Váyase ya!

- No – se detuvo frente a mí – no hasta saber si yo le gusto – la miré sorprendido por su valor indudablemente Gryffindor – no hasta saber si usted siente lo mismo que yo, ¿lo hace? – negué con la cabeza, la vi enrojecer de vergüenza pero inmediatamente vi como el engranaje de sus ojos empezaba a funcionar, traté de buscar calma y recuperar mi capacidad de habla – ¿hable conmigo o se quedó sin habla?.

- No siento eso - negarlo era lo mejor para mí, tenía que aceptar que me había escondido detrás de miradas y no había podido tomar el control porque simplemente no deseaba terminar con eso – váyase – mi convicción se fue al carajo.

- Es una mentira y lo sabe – me miró firmemente – ¡Diga la verdad!

- NO SIENTO LO MISMO QUE USTED – le grité – AHORA DÉJEME SOLO.

- NO – contestó en el mismo tono – NO HASTA SABER PORQUÉ NO DICE LA VERDAD. Lo veo en sus ojos – se calmó un poco.

- Usted no sabe nada de mí – contesté cínicamente – ahora lárguese de mi despacho.

- No lo haré profesor, lo conozco – levantó ligeramente sus cejas hasta darle una expresión analítica a su rostro - quite la mirada de mis labios cuando me habla, deje de buscar mis ojos cuando llego a sus clases o en los tiempos de comidas en el Gran Comedor o ¿acaso no es cierto? - acercó su rostro al mío – ¿cree que no lo miro igual? Deseo esos labios y los voy a tener – tocó con sus dedos suavemente mi cara y supe que no podía siquiera moverme de mi lugar, estaba arrinconado a mi escritorio – serán míos, son míos – me dio un pequeño beso en la comisura de mis labios e inmediatamente supe que no podría salir de ellos - ¿míos? – hizo una pequeña facción de inocencia que hizo que se despertara en mí todo, tomé suavemente su rostro entre mis manos y la acerqué a mí, empecé a besarla con todo ese deseo que había empezado a guardar, jugué con sus labios deleitándome con su sabor, sabían a el olor que expelía, vainilla, eran suaves y poseían una habilidad increíble, pasé mi lengua por ellos pidiendo permiso para explorar su boca y gustosamente me lo concedió, estuve así bastante rato hasta que mi cerebro volvió a funcionar.

- Señorita Granger no – la tomé delicadamente para separarla de mí – esto no debe pasar.

- Hermione, así me llamo – sonrió – ¿con usted nada es fácil verdad? Lo dejaré solo para que lo piense, acepte las cosas simplemente, acéptelo, no se mienta más a sí mismo – me dio un pequeño beso y se fue.

La semana siguió un poco agitada, todos debían prepararse para el final del curso y la verdad no había podido pegar un ojo en todas las noches, pensaba en ella y en lo que me había dicho, la había observado más de cerca y vi cómo varios de sus compañeros le coqueteaban descaradamente frente a mí, lo detestaba y sabía que no podía hacer nada.

Ese día era martes y el Gran Comedor estaba a rebosar de estudiantes, las mesas estaban inquietas por las nuevas medidas de seguridad impuestas en el castillo, observé discretamente la mesa de Gryffindor y vi a Hermione hablando con el imbécil de Weasley y ese idiota estaba embobado observándola, detestaba no ser yo quien pudiera verla tan de cerca, ella reía y los celos se aparecían poco a poco en mi interior, empecé a tomar más fuerte mis cubiertos.

- Hijo estás loco si crees que ella no tendrá otros admiradores – escribió Dumbledore en un pequeño mantel que tenía e inmediatamente lo borró.

- ¿De qué hablas? – pregunté sin darle importancia.

- Hermione Granger, ¿te suena? – siguió – para quienes sabemos leerte vemos los celos pintados en tu rostro, Minnie ya preguntó qué te pasa. Deja esos miedos detrás, estoy contigo hijo.

- LOCO – escribí y me levanté para estar solo antes de la primera clase con ellos.

Entraron los grupos de Gryffindor y Ravenclaw de quinto año a recibir sus clases, las lecciones siguieron normalmente y yo daba gracias al cielo de ello porque mi mente no tenía espacio para disciplinar estudiantes, pensaba en lo que dijo Albus y no paraba de sentirlo, habrían más, habrían miles y yo no sería lo suficientemente fuerte para no gritarlo, no podía controlar esa parte de mí que creía muerta desde Lilly, ¿sería tan egoísta para eso?, al finalizar la clase había tomado mi decisión.

- Todos fuera –dije al sonar el timbre – señorita Granger quédese un momento – todos hicieron caso de inmediato.

- ¿Me necesita señor? – me preguntó la Gryffindor al acercarse.

- Sí – respondí por primera vez siendo sincero con los dos – la necesito – me acerqué y tomé furiosamente sus labios, ella dejó caer sus útiles en el suelo mientras se acercaba todavía más a mí, exploré cada rincón de su boca, saboreé sus labios, tomé de ella como si fuera un elixir – te necesito – terminé de decir.

- ¿Entonces si sientes lo mismo? – dijo con una sonrisa de autosuficiencia en la boca.

- Sí carajo, lo siento – fui sincero otra vez – estoy enamorado de ti y no quiero que te vayas – nunca había podido decir algo tan profundo – Hermione no te vayas.

- No lo haré – me abrazó y sentí que volvía a tener un claro motivo para luchar.

- Por tonto que suene ahora pero quiero asegurarte Hermione – me miró a los ojos - ¿quieres ser mi novia?

FIN FLASHBACK

- ¡Qué bonita historia papi! - Me decía mi hija en mis brazos - ¡Cuéntame más!

- Otro día será preciosa, ahora ve a lavarte los dientes para ir a dormir. – a regañadientes obedeció.

- ¡Qué bonita historia mi amor! – me miró Hermione y me sonrió, sentí mi razón de vivir y la abracé hasta tenerla por completo.

- Señorita usted sabe que me debe algo –la miré con cara acusadora.

- Señor Snape no sé de qué me habla – trató de separarse pero con mis piernas lo impedí.

- Ven para acá que arriba me la vas a pagar - vi su sonrisa, esa paga sería hoy especial para ella y la castaña lo sabía.

- ¿Vamos? No debería hacerte esperar si estás enojado y quieres venganza – sus ojos brillaban.

- Papi – nos interrumpió la niña - ¿cuándo tendré un amor así?

- Hasta que cumplas cuarenta – respondí sorprendido mientras Hermione reía – ¡ahora a la cama!

- Si señor – respondía Hermione por la niña – a la cama – tomé su cara y la besé – No te olvides de preguntarle a tu tío Ron y a tu tía Lavander por ellos – entré en pánico, esa historia no es para niños.

- Si mami, buenas noches – se despidió de los dos y subió.

- ¿Pretendes matarme de un ataque? - miré fijamente a mi esposa.

- No mi amor – la mentira Gryffindor muy obvia – vamos.

Tomé a mi mujer para cobrarme bajo las sábanas lo que me debía.

FIN.

Ahora sí, llegamos al fin de un proyecto que tenía dos años de existir conmigo, una idea terminada al fin, este fic va para Mama Shimi que siempre ha estado ahí para mí, (I miss U).

Lamento mucho el retraso en todo y se puede justificar en una palabra, universidad, esto es demasiado pesado como para tener tiempo siquiera de respirar y terminé esto antes de iniciar las clases para dejarlo listo y =)

Gracias a todos los que lo leen, cualquier cosa me mandan un review, de verdad los quiero a todos.

Un beso.

Mnica Snape (hace demasiado no firmo así)