¡Aloha! Gracias a un amigo mío ya me llegó de nuevo la inspiración…y como faltan tan sólo…mmm…veamos… 3 días, 9 horas, 19 minutos y 45 segundos (que flojera me dio sacar estos cálculos) para volver a la escuela, es momento de aprovechar y escribir lo más que pueda porque apuesto a que el primer día me van a dejar tarea, aunque bueno…primero con esos tontos exámenes diagnósticos U_U ¬¬. Ya me puse de malas, mejor empezamos.

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del sabio genio Masashi Kishimoto, el creador del mejor animé del mundo XD.


Capítulo 22: La conclusión de Tsunade. Respuestas.

Los shinobis lograron por fin llegar a Konoha sin grandes daños. Fueron directamente a la oficina de la Godaime Hokage y dieron sus informes.

-Muy bien hecho –les decía la mujer-. Estoy satisfecha de que hayan llegado cumpliendo sus misiones con éxito. ¡Shizune!

-¿Sí, Tsunade-sama?

-Lleva al hombre capturado a la sala de interrogaciones –respondió la rubia.

-¡De acuerdo! –su asistente salió inmediatamente con el ninja aún desmayado cargado sobre sus hombros.

Haruka se encontraba encima de Kankuro y fue por coincidencia que logró ver un gran agujero en una ventana de la oficina.

-Hokage –habló la chica-. Si me permite interrumpir, ¿por qué tiene una ventana rota?

La mujer giró ligeramente la cabeza y dirigiéndose de nuevo a los ninjas suspiró.

-Pues…tu halcón Kei sí que era torpe…y…entró estrellándose con el vidrio.

-Sabía que debió venir su padre –respondió la Hayashi agachando la cabeza.

-¿Pero por qué hay dos ventanas rotas? –preguntó Kankuro señalando otro extremo.

-Pues…sí –volvió a decir Tsunade-. Es que cuando entró rompió uno y cuando se fue otro.

A Haruka le caía una gota de sudor por la nuca.

-Lo siento mucho Hokage-sama. Yo repararé los daños.

-Oh, no te preocupes. Así está bien. Bien, pueden irse.

-¡Sí! –respondieron los shinobis al unísono mientras se perdían al salir por la puerta.

-Nos vemos luego –dijo Naruto con una sonrisa al despedirse.

-Ustedes cuatro esperen aquí –indicó la Godaime a los de la Arena.

-¿Qué sucede? –preguntó Gaara.

-¿Quieren quedarse a descansar o gustan partir a Suna?

-Creo que… -Temari miraba a los demás-. Nos quedaremos sólo este día para recuperar energía. Saldremos mañana al amanecer.

-De acuerdo, pueden retirarse.

Justo cuando los chicos dieron un paso, Haruka cayó al suelo sujetándose la cabeza con una gran punzada de dolor en toda la frente.

-o-o-o-

-¿D-Dónde estoy? –preguntaba una peli-violeta que yacía sobre la cama de la habitación de su casa en Konoha.

-Estamos en la casa –aclaró el castaño-. Te desmayaste y te mandaron al hospital.

-¿Te sientes mejor? –inquirió Temari observándola detalladamente.

-Eso creo –respondió-. Me duele un poco la cabeza.

-Y bien que no querías que te cargara –dijo Kankuro-. Ahorita estarías peor.

-La Hokage dijo que te espera a las cinco de la tarde en el campo de entrenamiento número tres –interrumpió el pelirrojo.

-¿La Hokage? –Haruka estaba confundida-. ¿Y para qué?

-Para ayudarte con tu problema ese de las visiones o lo que sean –respondió el marionetista.

-Te dejaremos descansar –comentó Temari saliendo junto con Gaara.

Kankuro se quedó en la habitación. Observó un momento hacia la puerta y luego dirigió su mirada hacia la kunoichi.

-¿Qué sucede? –preguntó ella.

El marionetista sonrió de lado.

-Encontré esto tirado debajo de tu cama –dijo sujetando una muñeca de trapo y mostrándosela.

-¡Devuélveme eso! –gritó Haruka arrebatándosela-. ¿Por qué tomas cosas que no son tuyas?

-Sólo la recogí, considera que te ayudé. Pero…¿con trece años y todavía juegas con muñecas?

-Fue un regalo de mi madre… -respondió tristemente-. ¿Pero por qué me quejo? –dijo cambiando su rostro a uno burlesco-. Tú tienes quince y todavía juegas con marionetas.

-¡Ey! –exclamó molesto el castaño-. ¡Esas marionetas no son juguetes, son armas! ¡Tu muñeca no es ninguna arma!

-Claro que lo es –contestó.

-Ja, ¿y cómo?

-Así –respondió sonriendo ligeramente mientras golpeaba a Kankuro en la cabeza con algo de brusquedad-. ¡Ja! ¡Eso sí es gracioso!

-¡Hasta aquí llegaste! –gritó el castaño arrojándose sobre la chica y tirándola al suelo.

-¡Auch! –exclamó ella por el golpe que se dio en la cabeza.

-Uy, ¿te dolió?

-¡No idiota! ¡Ya te había dicho que soy de plástico!

-Ni que fueras un juguete de Toy Story.

-¡Eres un inmaduro Sabaku No Kankuro!

Los gritos e insultos se oían hasta la cocina, donde Temari se encontraba cocinando la comida, Gaara estaba sentado en un sofá.

-No puede ser –decía la rubia-. Ya empezaron de nuevo. Parece que Haruka ya se siente mejor después de todo.

-Creo que esos dos están peor que tú y Kankuro –aclaró su hermano menor.

-Bueno… -decía Temari-. Por lo menos me dejará en paz a mí durante un buen rato…

-o-o-o-

-¡Idiota! ¡Dame eso!

-Alcánzame si puedes niñita.

-¡Kankuro! ¡Haruka! –gritó Temari desde la cocina-. ¡No quiero interrumpir sus pleitos pero es hora de comer!

Ambos bajaron echando chispas por los ojos. Los cuatro se sentaron alrededor de la mesa para disfrutar de un sabroso pescado ahumado, una de las especialidades de Temari y a decir verdad, de las pocas cosas que cocinaba a la perfección. Casi terminaban cuando Kankuro mostró la muñeca a Haruka haciendo una mueca y dando a conocer que se había apoderado de ella.

-¡Pedazo de ninja de pacotilla! –exclamó la Hayashi poniéndose de pie.

-¿Pedazo? –preguntó Temari-. ¿Por qué pedazo cuando puede ser completamente un ninja de pacotilla?

El castaño volvió a sacar la muñeca jalándose un ojo y mostrándole la lengua.

-¡Esto es todo! –Haruka se arrojó sobre Kankuro tirando lo que quedaba de comida en los platos.

-¡Basta ustedes dos! –gritaba Temari tratando de separarlos.

-¡Dile a tu hermano que me de mi muñeca, fue un regalo de mi madre!

La peli-violeta y el marionetista comenzaron a jalar al pequeño juguete, hasta que se rompió por completo de un brazo. Kankuro no esperaba que sucediera algo como aquello. La Hayashi quedó petrificada viendo a la pequeña rota. Soltó una fina lágrima y salió corriendo a su habitación.

-Bien hecho Kankuro –dijo su hermana.

El mediano se sintió realmente mal. Trató de arreglar las cosas entrando a la habitación de su compañera, pero simplemente no pudo.

-¡Vete de aquí idiota! –era lo único que la kunoichi gritaba.

-o-o-o-

Se hicieron las cinco de la tarde y Haruka se apresuró a salir al campo de entrenamiento para encontrarse con Tsunade. Fue seguida de los tres hermanos para ver lo que sucedía y ayudar por si algo salía mal.

La peli-violeta se veía realmente molesta y Temari trató de hablar con ella cambiando el tema.

-Oye Haruka… -dijo-. Tú habías dicho que mirando a los ojos de las personas puedes conocer su vida, ¿por qué no hiciste lo mismo con los de Konoha?

-¿A qué te refieres? –preguntó la aludida.

-Cuando salimos a la misión, no conocías a ninguno de los shinobis, ¿por qué simplemente no usabas esa técnica tuya?

-Porque esa habilidad requiere mucho chakra y como la verdad no me interesaban, no me molesté.

Siguieron su camino hasta encontrarse con la Godaime y su asistente Shizune por un lado.

-Que bueno que llegas Haruka.

-Hola Hokage-sama –respondió haciendo una reverencia-. ¿Por qué quería verme en este lugar?

-Decidí ayudarte con tu problema. Tus amigos me dijeron que desde que han tenido misiones, te dan dolores de cabeza.

-Así es.

-Necesito que me digas que es lo que ves.

-Cosas del pasado –respondió-. Y a veces lugares.

-Mmm –Tsunade se quedó pensando durante un momento-. ¿Y hace cuánto que no veías esas cosas?

-Hace aproximadamente un año. Un amigo de mi familia me colocó un sello para evitar que sucedieran, pero creo que se rompió.

La Godaime estuvo meditando durante unos minutos hasta que logró hacer un jutsu logrando entrar a la mente de la Hayashi.

-Con esto estarás bien –respondió la rubia volviendo a la normalidad-. No te prometo que no tendrás visiones, porque son parte de tu naturaleza, pero por lo menos ya no te volverán a dar esos dolores de cabeza. Veo que tienes una gran fuerza no sólo física sino también mental. Haz descubierto casi todas las habilidades que tu gen te permite tener.

-Podría explicarme qué fue eso con lo que nací.

-Por supuesto. Lo que tienes se llama gen X. Es muy raro en el mundo actual, pero en la antigüedad era muy común. Las personas con esto, como tú, adquieren un cromosoma con esta información. Es tan sólo un defecto de la genética, por así decirlo, pero llega a ser demasiado útil y fuiste de las "afortunadas" en obtenerlo. Es bueno una vez que sabes utilizarlo y… yo te ayudaré a controlarlo.

La respuesta de la Hokage realmente impactó a la peli-violeta. ¿Cómo Tsunade estaría dispuesta a ayudar a una chica a la que realmente casi no conocía?

-¿D-Disculpe? –preguntó Haruka sin poder creer lo que le estaban diciendo.

-Niña –continuó la Godaime-. Esta es una de las pocas oportunidades que se te presentarán en la vida, ya que no hay muchas personas con conocimiento en ese campo. ¿Qué me dices?

-Y-Yo…¡claro! –exclamó exaltada la kunoichi-. Después de tanto tiempo…después de todo lo que pasó…por fin podré controlarlo a mi manera y obtener realmente su beneficio para ayudar a mis amigos…

-Perfecto. Te ayudaré en lo de la telequinesis y a descubrir una cosa que te falta. Necesitaría por lo menos una semana, ya que por lo que veo aprendes rápido. Shinobis –dijo Tsunade dirigiéndose a los Sabaku No-. Es su decisión partir a Sunagakure mañana o esperar por su compañera durante la semana.

-Creo que no es necesario pensarlo –contestó Temari-. Nos quedaremos –finalizó sonriendo ligeramente.

-De acuerdo. Haruka, te veo mañana aquí mismo y a la misma hora. Nos quedaremos toda la tarde y si es necesario parte de la noche. Así que ahorra muchas energías si no quieres terminar igual que un costal de papas.

Shizune se estiró tronándose la espalda.

-Tan sólo mírame a mí –dijo-. Con únicamente ayudar en el papeleo ya rechino más que una vieja puerta de madera.

-¡Hasta mañana! –exclamó la Hokage desapareciendo con Shizune en un salto.

Los cuatro regresaron a la casa justo cuando anocheció y las pequeñas estrellas tintineantes pintaban lentamente el firmamento. Todo estuvo muy callado durante la cena. Haruka no había dado ni un sólo bocado.

-Vamos Haruka –trató de decir Kankuro-. Temari no cocina tan mal como para que no comas lo que prepara…

La Hayashi lo miró con desprecio y dejó caer el tenedor sobre la mesa.

-Lo siento, no tengo apetito –dijo mientras subía por las escaleras.

Temari mantuvo su mirada sobre su hermano.

-¿Qué?

-No te hagas el tonto Kankuro. Pídele perdón.

-Pero Temari…

-No puedo creer que seas tan orgulloso como para no hacer eso. Cometiste un error y lo sabes.

-De acuerdo…

Kankuro subió de mala gana y se detuvo frente a la habitación de su compañera. Tocó levemente a la puerta.

-Vete –recibió como respuesta.

El marionetista continuó insistiendo.

-Te dije que te… -Haruka no pudo completar su frase al ver a su muñeca reparada.

-¿Puedo pasar? –preguntó el castaño.

-¿La arreglaste?

-Sí, no fue tan difícil y creo que en realidad no se nota.

La peli-violeta tomó su muñeca y la guardó en un cajón. Hubo un momento de silencio donde sólo los sonidos de los grillos se oían en aquel lugar.

-Haruka…yo… -Kankuro no podía hablar-. Lo siento –dijo rápidamente.

-¿Qué?

-Ya lo dije, no me hagas repetirlo.

-De acuerdo…gracias.

-¿No piensas cenar?

-Es que…no tengo hambre.

-Dime la verdad. La comida de Temari no está tan buena ¿o sí?

-No, no es eso –respondió la kunoichi ahogando una risita-. Es que no tengo hambre.

-Mañana no te la vas a acabar con la Hokage.

-Está bien…

Ambos bajaron y Kankuro se sentó en el lugar donde había estado Haruka.

-Dejaste el asiento caliente –dijo sin más.

-¿Pues qué? ¿Creías que era refrigerador o qué? –preguntó la chica.

-Ah… -el marionetista estuvo procesando la información-. Ah…jaja…refrigerador –murmuró con una risita.

-Creo que lo entendió demasiado tarde… -le comentó Temari en voz baja a su amiga.

-Ni que lo digas…le faltó oxígeno en el cerebro al nacer.

-¿Le faltó? –preguntó Gaara quien había oído ese último comentario-. Yo digo que nació sin oxígeno.

-Sé que están hablando de mí –dijo el castaño mirándolos con indiferencia.

-Si no fuera así, no nos estaríamos riendo –contestó Haruka con una sonrisa burlesca.

-o-o-o-

Llegó la medianoche y los tres fueron a dormir tranquilamente mientras el pelirrojo pasaba las horas mirando la luna en cuarto menguante que estaba aún resplandeciente en el cielo, admirando la aldea con algunas personas que pasaban a esas horas dando un paseo.

Mañana sería un día interesante…


Espero que no haya estado muy aburrido…porque creo que así fue. Oigan…jeje…tal vez lo de la genética ni siquiera exista en el mundo de Naruto pero si no, no hubiera podido hacer la explicación del por qué las habilidades de Haruka.

Ah, también (como siempre lo olvido), Toy Story no me pertenece XD.

¡Arigato y sayonara!