::: Siempre esperándote :::
Los años pasaron, nunca volví a saber de mi ultima princesa, nunca volví a casarme ni a conocer el amor verdadero, mi hija por su parte se volvió una hermosa niña de larga cabellera, ya asistía a la primaria y tenia miles de pretendientes dispersos por todas las escuelas, y de nuevo renació la leyenda del príncipe perfecto y encantador, yo no lo entendía, que era lo que teníamos ambas para que las mujeres vieran en nosotras el amor de sus sueños, en cuanto mi hija me dijo que sus pretendientes eran chicas casi me muero de la risa, pero le deje claro que nada podíamos hacer mas que seguir viviendo, a esa tierna edad ella comprendía muy bien las cosas pero lo que no comprendía para nada era el porque yo no me había casado nuevamente siendo aun muy joven, y sin mas se lo dije, le dije que ya no era capaz de enamorarme después de lo ocurrido con su otra madre hacia ya tantos años, pero ella me salió con que eso no era verdad, que ella sabia perfectamente que yo tuve una oportunidad mas de ser feliz a lado de una mujer excepcional, que ella recordaba aquella noche tortuosa cuando ambas nos consolamos por la separación de Sakura y Nadeshiko. Ese día me entristecí nuevamente después de muchos años y aun con lagrimas en mis ojos le explique a mi hija que el amor que siempre había sentido por mi mejor amiga nunca pudo ser, que ella no tenia esos gusto y que probablemente ella solo me veía como una amiga mas, como su príncipe de vez en cuando y cada que necesitaba ayuda. Y siendo tan inteligente como todos lo decía ella lo comprendió, y después de ese incidente jamás me volvió a preguntar sobre ese tema.
Los años siguieron pasando y con ellos mi hermosa hija se convirtió en una jovencita excepcional, no solo era hermosa sino inteligente y muy astuta, tenia tantos pretendientes que incluso llego a preocuparme el que no se interesara en el amor, un día en el que llegue temprano de la empresa ella se me acerco pidiéndome consejo, lo mismo que yo hice cuando tenia su edad, el como conquistar a una chica y hacerla sentir amada. Y entonces comenzó desde el principio, me conto el como la había conocido y la sutil manera en que se había enamorado de ella, pero, hubo algo que llamo mi atención, su situación era muy linda, ella la conocía pero la otra apenas y sabia de su existencia, ella hacia todo por la otra chica y aun así esta no la tomaba en cuenta, o eso es lo que ella creía.
Solo me tomo un día investigar todo lo necesario para que la relación tuviera éxito, por que si había una, Shinku tenia muy buen ojo para su corta experiencia, escogió una hermosa princesa de cabellera rubia y ojos celestes, pero por sobre todo sobresalía su personalidad tímida, he ahí el primer problema, sus sentimientos eran mutuos, pero la chica tímida, cuyo nombre era Shion, apenas y lograba mantenerse estable en presencia de Shinku, es mas tenia que ignorar la presencia de mi hija para no caer desmallada, incluso logre saber que la chica sentía que una persona tan "perfecta" como Shinku no podría fijarse en alguien como ella, su familia era de clase media, nada relevante, sus padres trabajaban en mi empresa en el área administrativa algo que me callo como anillo al dedo para saber mas de ella. Nadie podía saber más de esa chica que sus propios padres, se notaba por la forma en que Shion se comportaba, toda una hija de familia.
Los Miruzuke eran un par de padres ejemplares, si que conocían a su hija, sabían de quien se había enamorado y el porque, al parecer la chica si que les tenia confianza, incluso me mostraron una foto que ella les mostro donde Shinku aparecía leyendo tranquilamente en la biblioteca, era su pequeña acosadora, por si fuera poco me mostraron su diario, al principio me negué siquiera a tomarlo, pero ellos lo empezaron a leer y ni como ignorar las dulces palabras con las que describía a mi hija. Busque su aprobación y logre que me permitieran hablar con ella, por supuesto que no dudaron siquiera en aceptar, al día siguiente ya tenía todo listo para lograr juntar a esas dos.
En la preparatoria de Shinku nadie me conocía, claro, solo los alumnos ya que los maestros me recordaban aun después de tantos años, de no ser por la insistencia de mi hija en cursar todos sus años en las mismas escuelas que yo, seguramente nunca habría vuelto a ver a mis profesores, y ocurrió lo mismo que siempre, miradas de admiración y deseo se posaron en mi, tal cual príncipe encantador llegando en su caballo blanco, pero en este caso limosina, salude a mis profesores e incluso a la directora, la cual aun después de tantos años seguía prendada de mi, algo que no podía ni sabia como evitar, salí tan rápido de la dirección como mis piernas me lo permitieron y di un largo paseo por las instalaciones de la que fue mi escuela, algunos alumnos me vieron por ahí y se encargaron de esparcir el rumor, Shinku me identifico de inmediato tras de descripción y fue a buscarme, claro que no me encontró y regreso a su salón, por otro lado ya me había ganado un pequeño sequito de chicas siguiéndome por todos lados, justo como en mis tiempos de estudiante, frustrada a morir comenzaba a perder la paciencia, y entonces la vi, la chica que traía loca a mi hija, la observe durante dos de sus clases, todo un caso sin duda, era una replica casi idéntica a lo que fue mi querida Aoi, tímida, retraída, y débil ante las demás chicas, algo que no soporte sin duda. Al terminar la clase me adentre en el salón y la excuse con en siguiente profesor y salimos a platicar mientras paseábamos por los alrededores, las miradas recelosas no faltaron, pero eso no me importaba del todo y al parecer a ella tampoco mientras estuviera a mi lado.
Esa chica era tan linda, tan dulce, tan frágil, que fue inevitable recordar mis días con mi esposa y deprimirme, incluso solté algunas lagrimas, que por lo visto no pasaron desapercibidas. Platicamos por un buen rato, ella era tan dulce, me confeso que estaba enamorada de la chica mas popular de la escuela y que todos en su salón de alguna forma se enteraron y la molestaban por ello, que algunas ocasiones lograba estar cerca de ella pero que casi de inmediato se cohibía y huía del lugar, pero que de igual manera ella sentía que esa chica nunca le correspondería.
Fue gracioso que me confesara aquello sin que supiera quien era, en cuanto se lo comente se puso roja de la vergüenza, yo tuve que mentirle un poquito, le comente que era una psicóloga contratada por sus padres, ella ingenuamente me creyó, en cuanto me pregunto mi nombre tuve que mentirle, no le podía dar mi nombre real, de hacerlo ataría cabos y relacionaría mi apellido con el de Shinku, y así pronuncie de nuevo ese nombre, aquel que le pertenecía a la princesa que nunca fue ni seria mía, Sakura Kinomoto. Le di mi número de teléfono y ella me dio el suyo, justo lo que quería; al sonar la campana para el descanso me despedí de ella y fui al salón de Shinku.
Ahí era todo un caos, Shinku no podía consumir sus alimentos en calma, tenia a medio salón alrededor suyo, todas esas chicas intentando que probara alguno de los platillos preparados por ellas mismas, justo lo que a mi me pasaba en mis tiempos, nadie me vio llegar, yo solo me recargue en la mesa y espere a que las chicas hicieran el resto, conocía a mi hija y sabia que cuando tenia mucha hambre y le impedían comer tranquilamente se desesperaba rápidamente.
No deberían hacer eso, cuando se enoja ni yo puedo calmarla. – dije fuerte y claro para que me escucharan, y claro, con la sonrisa marca Daidouji que nadie podía resistir adornando mi rostro.
¿Mama? .- inquirió mi hija algo confundida. Al instante todas las chicas del salón se apartaron con una sonrisa boba adornando sus rostros, era la primera vez que veían a la madre de su "príncipe". - No es que no me agrade tu presencia pero…¿A que debo tu visita? . – me pregunto algo mas tranquila pues las chicas comenzaban a salir del salón para darnos espacio, algo que deseábamos las dos.
Estaba resolviendo algunos asuntitos y me encontré con tu linda princesa. – le dije sin siquiera mirarla, pero era obvia su reacción pues oí el escandaloso caer de sus cosas. – Es muy linda por cierto, tienes buen gusto, en fin, ya deja de hacerle al tonto Shinku, si tanto te molesta lo que las otras chicas hacen deberías ponérselos en claro, de no hacerlo seguirás comiendo con todo ese sequito de chicas a tu alrededor, se lo que te digo, pero no es eso lo que veía a decirte, te decía que me encontré a Shion, hablamos un rato, y no te preocupes, no sabe quien soy.
Madre..¿Que hiciste? . – inquirió preocupada.
Yo, nada, tenia que asegurarme de que escogerías bien y veo que lo hiciste, toma. – le lance una hojita de papel doblada. – llámala esta noche o mándale un mensaje, has lo que sea pero hazlo ya. – me dirigía a la puerta del salón y así dejarla sola, pero antes de salir le dirigí una mirada tierna. – por cierto…ella me…recordó a… tu madre Aoi. Cuídala bien. – finalice y salí antes de que mas lagrimas traicioneras surcaran mi rostro.
Regrese a la empresa a trabajar con una linda sonrisa, hacia ya tantos años que no lograba recordar mis años de preparatoria, o más aun, mi último año escolar en compañía de mi hermosa y difunta esposa. El trabajo ya prácticamente se hacia solo, no había problemas que resolver ni juntas importantes por lo que termine temprano y me fui directo a casa. Al llegar vi a mi hija sentada en la sala con su celular en al mano, indecisa a marcar los números que le había dado, y entonces la rete, porque solo así lo aria, era tan orgullosa que sabia que si la retaba ella no se negaría, y claro que lo hizo, lo que no me esperaba era que le pidiera una cita, así y nada mas, ni le dijo quien era y le colgó, eso era no saber lo que hacías. Me reí de ella un buen rato mientras ella se moría de vergüenza, era la primera vez que la veía indefensa, nerviosa e indecisa. Tome el celular de Shinku y escribí un mensaje, le pedí perdón por lo sucedido y le dije a quien le pertenecía ese numero, después de un minuto recibí la respuesta, esa chica era tan linda, creía que era una broma, le respondí que no, que todo era real pero que Shinku estaba tan nerviosa que apenas y podía articular palabra alguna, y aun así no me creyó, entonces tome mis cosas, tome a mi nerviosa hija y la subí al auto, de camino le dije lo que había hecho, casi le da un infarto, pero reconoció que de no haberlo hecho jamás se habría atrevido a hablarle o pedirle una cita siquiera, llegamos a la casa de los Miruzuke y le dije que si salía de ahí sin que Shion le diera una cita nunca regresaría a la casa o peor aun, le tiraría toda su colección de historietas cómicas, aterrada a morir salió disparada y salió poco mas de media hora después, con la cara tan roja que parecía un tomate y caminando como si de un robot se tratara.
Todo termino bien, tuvieron su cita, se conocieron mas afondo y como era de esperarse se volvieron pareja, terminaron la preparatoria y fueron a la universidad juntas. Yo por mi parte me quede sola, sabia que mi hija debía hacer su vida sin mí.
Nunca volví a ver a Sakura, lo ultimo que supe de ella era que se había vuelto modelo y se fue a vivir a Londres junto con su esposo y su hija. Después de unos años mis padres y mi suegro eventualmente fallecieron y me quede aun mas sola que antes, en algunas ocasiones buscaba el momentáneo placer de sentirme amada y necesitada, llevaba alguna que otra mujer a mi cama y la trataba por un tiempo, pero nada me funcionaba, no podía enamorarme, no podía amara a otra mujer.
No importa cuanto intente olvidarla ni cuantas veces fingía demencia al final me resignaba y comprendía que no importaba nada de lo que hiciera Sakura Kinomoto siempre estaría en mi corazón. Siempre estuve esperando su regreso, incluso al final de mis tiempos, pero ella nunca regreso, al final siempre fui el príncipe perfecto con un grandioso reino pero sin una princesa a su lado, mas aun así yo siempre la estaría esperando, siempre aguardaría el momento en el que ella correspondiera mis sentimientos.
:::Fin:::
La joven chica se levanto de su escritorio, se estiro un poco y sonrió complacida al ver finalizada su obra, hacia ya un par de meses se le había ocurrido esa trama y de inmediato se puso a escribirla, pensando que tardaría mas tiempo del planeado incluso llamo a sus editoras pidiendo la prorroga de un año, pues en un principio creyó que la triste historia no le venia del todo a su vida llena de felicidad, pero ahí estaba, una historia tan triste de un amor puro, uno donde solo importaba la felicidad de tu persona amada no importándote la tuya propia. Guardo su trabajo y apago el computador, ya mañana lo enviaría a sus amigas para que comenzaran a dibujar, ahora lo único que quería era descansar. Salió de su despacho y recorrió los oscuros pasillos de su mansión para ir directo a su habitación, no era tan tarde como ella creía, eran cerca de las 10:45 de la noche y había una hermosa luna iluminando todo cuanto podía.
Entro a su habitación y casi de inmediato comenzó a desvestirse, silenciosamente abrió su armario y saco sus ropas de dormir, pero el cálido abrazo de una persona le impidió vestirse, una sonrisa picara se formo en sus labios, soltó su pijama y se giro para poder estar mas cómoda entre los brazos de su persona amada.
Así que ya terminaste…me alegro, así tendrás mas tiempo para mi.- dijo su pareja mientras la besaba apasionadamente.
Pienso…mandarlo….mañana….. – respondió entre beso y beso. – termine antes de lo planeado por lo que pediré mínimo un mes de vacaciones. – murmuro coqueta mientras empujaba sutilmente a su pareja hacia la cama. – me dolió bastante escribir esa historia, solo espero que a Seiki y a Ran no se les ocurra poner en el manga imágenes parecidas a nosotras o se armara un buen lio.
Aunque aun no entiendo porque usaste nuestros nombres. – murmuro Sakura algo pensativa.
Es solo que…esta historia que escribí…es algo que quizá habría pasado… si tu te hubieras casado con el,…lo que pudo haber ocurrido de no haberte confesado cuanto te amaba, de haberte dejado salir de mi vida por segunda vez. – respondió entrecortadamente. Abrazo posesivamente a su esposa casi temblando de miedo. – tarde tantos años en decírtelo sin saber que tu sentías lo mismo por mi, que tenias mi mismos miedos, que sentías que cada mirada mía solo era de amistad y que en tu intento vago de llamar mi atención cometiste tantos errores. – las lagrimas abordaron sus rostros.
Pero eso ya no importa, por que me amas y yo a ti, porque nuestros sentimientos eran mutuos desde un principio, no importan los años y los errores, por que esos errores son los que nos han unido tan fuertemente el día de hoy, y que al final de cuestas nos han traído un poco de confort, ahora somos felices y lo único que debe preocuparnos es el bienestar de nuestras hijas. – la beso desesperadamente, tratando de calmar las lastimeras lagrimas que fluían descontroladas por el frustrante recuerdo de su pasado.
Y así, unidas en un cálido abrazo cayeron ante los brazos de Morfeo, para al día siguiente seguir con sus vidas. Si, esa pequeña historia fue parte de lo que ambas habían vivido no hacia mas de un año atrás, cuando Sakura rechazo la propuesta de matrimonio de Eriol y cuando por fin ambas aceptaron que se amaban, ambas presas de sus miedos lo habían reprimido por muchos años, una sucumbió ante lo que la otra deseaba, se alejo de ella y la dejo elegir, mientras la otra presa del que diría su familia escogió el camino mas fácil y se lo negó a si misma, pensado que todo lo que el corazón le dictaba no eran mas que ilusiones pasajeras. Pero el tiempo hizo de las suyas y las obligo a reencontrarse la una con la otra, las obligo a entender que ya no era tiempo de dudas sino de acciones, el tiempo mismo se había encargado de hacerlas madurar lo suficiente y así aceptaran su amor.
Muchos sabemos querer, porque el querer es solo una forma egoísta de ver la vida y retener lo que uno desea, pero muy pocos sabemos lo que es amar, por que los que sabemos que es eso hemos sufrido en carne propia lo que es tener a tu alcance lo que deseas, pero por amor lo dejas ser feliz aunque no sea contigo, muy pocos deseamos la felicidad de nuestros seres queridos cuando no es cono nosotros esa felicidad, muy pocos nos atrevemos a ver a esa persona de frente con su ser amado y negar que las lagrimas que salen de tus ojos no son de tristeza y que tu corazón se encuentra bien, muy pocos nos enredamos el corazón en una atadura de cadenas, una atadura de lianas con púas o incluso mismo la atravesamos con una daga para retener un poco el desbocamiento mismo de lo que es el corazón al ver a la persona amada, muy pocos sufrimos por amor, muy pocos se sacrifican por amor, pero esos pocos somos los que siempre salimos adelante, porque nuestro dolor es lo que nos hace fuertes.
Intentar olvidar es una absoluta tontería, de intentarlo me suicidaría por no poder saber que es aquello que le falta a mi corazón, lo que llena ese hueco en el, lo que me mantenía con una sonrisa en el rostro cada que recordaba a aquella persona que alimentaba mi alma. Fingir demencia es otro caso igual, de que sirve si uno sabe perfectamente que aquel sentimiento que te satisface lo provoca solo una persona, quizá haya distracciones que te ayuden a olvidar momentáneamente, pero uno sabe que es solo de un momento y que pronto ese sentimiento regresara y peor aun, con un sentimiento extraño de culpa cargando en el.
Quizá resignarse sea lo mejor, saber y entender que esa persona no será para ti seria lo mas correcto, nos llamarían cobardes, pero eso que importa, por que al menos aun tendrías cerca a esa persona para apoyarte, aun le verías sonreír, y eres tan simple que con eso te conformas, por que prefieres verle con una sonrisa en su rostro y ayudarle en cuanto puedes aunque con ello te rompas el corazón, que verle llorar por desamor. Pero al final eso no sirve, porque la verdad nadie en este mundo puede resignarse a algo tan bello como es el amor.
Lo mejor quizá seria vivir el ahora, solo vivir y dejar vivir, esperando a que el tiempo se ponga de tu lado y te ayude a olvidar quizá un poco de ese amor desbocado y frenético que solo te hace sentir dolor y sufrimiento pero es eventual que uno debe enfrentarse a la vida, y en algún momento has de gritarle lo mucho que le amas, puede que te corresponda como puede que no, pero al menos se lo has dicho, al menos ya no quedo en ti, aun sabiendo que puedes darle lo que busca, aun sabiendo que podrías darle felicidad, al final todo dependerá de esa persona y no de ti.
Al final de cuentas, lo único que queda es…..esperar, siempre esperar, pero….aun así…..sabes perfectamente que la vida sigue, que ella no siempre estará ahí para ti aunque tu lo estés para ella, que solo el tiempo lo dirá todo y que en ti no esta ser correspondida, así que…lo único que queda es…vivir.
