¡Por fin! ¡Por fin! ¡Soy libre finalmente! ¿Ven la diferencia? Cuando estoy de vacaciones puedo escribir a la hora que quiera. ¡Sí! ¡Soy feliz! Bueno, jaja de hecho llevo de vacaciones como una semana pero estuve ocupada XP. ¡Hey! Tengo muchas actividades.
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del sabio genio Masashi Kishimoto, el creador del mejor animé del mundo.
Capítulo 27: Quinto día de entrenamiento.
-Kankuro…Kankuro –la rubia movía a su hermano bruscamente-. ¡Kankuro!
-¿Eh? ¿Qué? ¡Yo lo mato! –gritó despertándose-. Por Kami Temari…hace muchos días que no duermo bien…¿me podrías dejar levantarme tarde tan sólo uno?
-Sabes que no te despierto cuando es urgente.
-Si la casa no se está quemando y no hay heridos, todo estará bien –el marionetista se cubrió con una almohada.
-Haruka no está.
-Bah…¿y eso qué? Últimamente nunca la encontramos y siempre está bien…bueno…excepto por lo que pasó el otro día.
-El problema es que no regresó en toda la noche –Gaara apareció por un lado.
-Tal vez…sólo… -el castaño no hallaba ninguna justificación-. Ah mierda, no me digas que va a suceder lo de la vez pasada.
-Ni lo digas Kankuro –Temari se puso firme-. Pero lo que no entiendo es por qué se desapareció.
-¿Y eso cómo lo sabes?
-Estuve toda la noche en el tejado de la casa –habló el pelirrojo-. Su presencia no se sintió ni por un momento, ni siquiera cerca.
-Y yo me quedé dormida en la habitación, pensando que llegaría más tarde –confesó la rubia.
Kankuro se incorporó sobre la cama mientras suspiraba fuertemente.
-Es lo que les decía ayer…parecía que ni siquiera me quería dirigir la palabra.
Los tres se miraron inseguros.
-Supongo…que debe sentirse algo mal por lo que ocurrió –opinó Temari con cierto escepticismo.
-Vamos a buscarla –el marionetista se puso una camisa.
-o-o-o-
Los Sabaku No dieron una vuelta por la aldea sin encontrar nada nuevo y sin toparse con alguna cara conocida. Una cosa fuera de lo normal llamó la atención de la rubia.
-Oi, ¿desde cuándo está ese árbol así? –inquirió ella viendo el tronco que la Hayashi había partido por la mitad durante la noche.
-Mierda –expresó sin más su hermano castaño-. Parece que un rayo lo atravesó. ¿Habrá sido…? Nah…no creo.
Un destello de luz azul se vio a lo lejos.
-¿Qué fue eso? –la kunoichi miraba con curiosidad.
-Vamos a revisar –el pelirrojo tomó la delantera incitándolos a que lo siguieran.
Cerca del Bosque de la Muerte, se hallaban una Tsunade y una Haruka jadeantes, relativamente exhaustas, mientras Shizune miraba en caso de que algo saliera mal, que no creía posible a esas alturas.
-¡Tsunade-sama! –gritó la Sabaku No desde lejos.
-Hola chicos –respondió recobrando la postura mientras la Hayashi se arrojaba al suelo para descansar.
-¿Qué sucede? –preguntó el marionetista.
-Parece que Haruka está lista –Shizune intervino con una pequeña sonrisa.
-Pienso que es hora de un descanso, llevamos practicando desde las siete de la mañana –la Godaime miraba hacia la chica-. Bueno…digamos que alguien no durmió por seguir entrenando.
La peli-violeta tenía unas ojeras marcadas alrededor de los ojos. Se veía realmente cansada, pero no se detendría. Negó con la cabeza mientras se volvía a poner de pie en posición de ataque.
-¡Dame un respiro Haruka! No tengo tu edad. Tú –indicó dirigiéndose al castaño-. Pelea con ella. No tengas piedad.
-¿Qué? ¿Está loca?
-¡Kankuro! –le reclamó su hermana.
-No es broma. Pelea con ella –repitió la mujer-. No te contengas.
El marionetista se colocó enfrente de su compañera algo deleznable a la vez que sacaba sus armas a la luz.
-¡Ya! –gritó la Hokage.
Ambos estuvieron inmóviles por un momento. El tiempo se hacía cada vez más imperecedero para el castaño. Haruka yacía simplemente parada en frente de él a pocos metros de distancia.
-¿Por qué no hace nada? –se preguntaba el chico-. La conozco…sé que está planeando algo…pero no he visto ninguna de sus técnicas mejoradas. Entonces, realmente fue ella la que dejó el árbol en ese estado. Si estuvo toda la noche entrenando…no me imagino qué me podría hacer. Mierda, todavía no quiero morir.
La Hayashi se veía algo enfurruñada y todos los detalles le parecían nimios a su alrededor.
-Maldita sea…haz algo ya –se decía Kankuro con cierto desasosiego mientras sopesaba los posibles movimientos de su compañera y las consecuencias de éstos-. Bueno…si tú no lo haces.
Movió a sus marionetas al campo de batalla.
-¡Karasu!
La peli-violeta atisbó con parsimonia cómo se acercaba el arma de su rival. Disparó varios kunais por la boca mientras bombas de humo la rodeaban. Kankuro entró en la capa de polvo para atacar pero no había nadie adentro.
-¿Qué rayos…?
En un segundo, vio un rayo azul destellar en uno de los kunais que yacía en el suelo y en un acto reflejo logró retirarse de la cuchilla que venía en su dirección.
-¿Qué se supone que es eso? –múltiples interrogantes surgían en la mente del chico.
Y es que Haruka había logrado concentrar una gran cantidad de chakra en ambas manos haciéndolas tan filosas que podrían cortar un cabello a la mitad.
-Así que fue con eso con lo que cortó al árbol. No puede ser…definitivamente estoy muerto.
Entre tantas dudas, Kankuro bajó la guardia perdiendo de vista a la chica mientras ésta aparecía en un santiamén atacándolo por la espalda con una dura patada que lo mandó al suelo.
-Oi…¿no deberíamos intervenir? –Temari veía como su hermano recibía una paliza.
-¿Estás bromeando? –cuestionó su hermano menor serio-. Esta es la mejor parte.
-Tal vez deberían… -respondió la Hokage en voz de la Sabaku No-. Pero digamos que resultaría una pelea un tanto injusta. Además, no creo que Haruka lo deje tan malherido.
-Y todavía falta lo mejor… -decía Shizune por lo bajo.
-¡Hazlo ya Haruka! –le ordenó Tsunade firmemente.
La Hayashi miró hacia la mujer y asintió sutilmente con la cabeza.
-Un poco de ánimos no me haría daño… -Kankuro se sorprendió por su propio comentario.
-¡Ataca desde el aire con tus marionetas! ¡Tal vez así puedas encontrar un punto débil! –su hermana trataba de darle ideas.
-¡Ja! ¿Quieres que vuele? Dije dame ánimos, no planes suicidas.
En un abrir y cerrar de ojos, Haruka hizo un sello con las manos haciendo que sus pupilas se dilataran y tomaran el color de cada una de las tonalidades de sus ojos, entrando así en la mente del marionetista.
-¿Qué…? –se preguntaba el chico rodeado de oscuridad mientras luces violáceas destellaban a su alrededor.
-¿Qué hace? –cuestionó el pelirrojo al ver a su hermano inmóvil y a la Hayashi acercándose lentamente hacia él con una mano estirada en el aire.
-Lo atrapó en un genjutsu –aclaró Shizune-. No se preocupen, no le pasará nada.
Kankuro trataba de salir de la ilusión una vez que se había dado cuenta de lo que ocurría, pero simplemente no podía. Sólo continuaba viendo las mismas luces relampagueantes.
-¡Mierda! –exclamaba en el interior de su mente.
En el mundo real, la peli-violeta utilizaría la técnica por la cual había sufrido tanto. Juntó sus manos haciendo que las mismas luces que rodeaban a sus ojos se extendieran por todo su cuerpo.
-Eso…eso es… -Temari estaba realmente anonadada.
-Sí, por fin lo logró –aclaró la Godaime-. Todavía faltan detalles por pulir, pero lo logró.
La Hayashi elevó al castaño con la mano colocándolo de cabeza flotando en el aire, mientras que con la otra jalaba varias ramas de un árbol que lo apresaron de forma involuntaria y al mismo instante, lo sacó de su genjutsu.
-¿Qué rayos? ¡Ah! ¡No me puedo mover!
Tsunade sonrió por lo bajo.
-¿Miedo? –preguntó Haruka mirando a su compañero directamente a los ojos.
-Ja, claro que no –respondió muy seguro.
-Mientes –sonreía de lado mientras le aplicaba una fuerza que lo estrellaba contra el suelo, esta vez, conscientemente a diferencia de lo ya ocurrido.
-¿Gravedad? –inquirió Gaara.
-Sí –la Hokage la veía satisfecha-. Controlando todo, el poder al que puedes acudir es descomunal.
-¡Está bien! ¡Está bien! –gritaba el marionetista desesperado por la posibilidad de lo que ocurrió la última vez-. Tengo miedo de morir…¿de acuerdo? Ya lo dije.
Haruka quitó la fuerza aplicada mientras regresaba las ramas del árbol a su lugar y dejaba caer a Kankuro.
-Muchas gracias –dijo a Tsunade y Shizune mientras hacía una reverencia.
-No hay de que –respondió la Godaime-. Continúa perfeccionándolo, recuerda que la práctica lo es todo.
Volvió a asentir mientras se alejaba de los demás caminando derecho a través de los campos de entrenamiento sin dirigirles la palabra a los demás.
-¿Está molesta? –la Sabaku No miraba tristemente a su compañera mientras se retiraba de su vista.
-Yo diría más bien dolida –aclaró la rubia-. Traten de hablar con ella –y dicho esto se esfumó junto con Shizune.
-¿Te encuentras bien? –cuestionó Gaara a su hermano.
-Sí, hasta eso, pensé que terminaría con más de un hueso roto.
-Es lo que Tsunade-sama dijo –confirmó Temari-. No nos haría daño después de lo acontecido. Está dolida…tenemos que hacer algo.
-Además, mañana partimos de regreso a Suna, ¿no?
-¿Y qué con eso Kankuro? –su hermana lo miraba confundida.
-No…yo sólo digo que sería mejor arreglar todo de una buena vez antes de partir o el camino se va a hacer muy incómodo…
-o-o-o-
-Finalmente… -decía Haruka sobre el barandal del balcón de su habitación mientras apretaba firmemente los puños-. Finalmente soy capaz de dominar esto a mi manera. Nunca más…nunca más permitiré que le cause daño a alguien. Después de todo lo que pasé…después de todo lo que perdí –rechinó sus dientes-. Soy libre. No más ataduras. Finalmente…
La Hayashi creó una esfera multicolor del tamaño de su mano, aquella que había visto Gaara la primera noche que estuvo con ellos en Suna.
-Así que perfeccionaste tus técnicas después de todo –habló una voz detrás de ella-. No esperaba menos de ti. Pero, ¿qué te hizo el árbol como para que lo partieras a la mitad?
No recibió respuesta.
-Oi, oi, no vas a volver a ser la mocosa callada que siem-
-Cállate –lo interrumpió la peli-violeta-. Vete de aquí –dijo lóbregamente.
-Vamos Haruka, no seas tan dura contigo misma. ¿Por qué te comport-
-¡¿No lo entiendes? –volvió a gritar ella sin dejarlo terminar su frase-. ¡No sabes cuánto me costó este poder que tengo! ¡No tienes idea de cuánto lo odio! Si no fuera por él…yo…mi familia…ustedes…¡y todos a los que les hice daño! ¡Tu nunca comprenderás lo que yo siento! ¡Nadie lo hará!
-¿Ni siquiera Gaara?
La kunoichi se quedó sin habla mientras se quedaba con la mirada perdida en dirección al castaño.
-Sé que yo no puedo entenderte, pero sé por lo que pasaste y yo también pasé por eso, pues Gaara es mi hermano. Estamos unidos de alguna manera y de cierto modo logro entender esos sentimientos. Pero debes dejar el pasado en donde pertenece, y salir adelante.
-Si quieres conocer el pasado…mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro…mira el presente que es su causa. Sé perfectamente dónde me encuentro parada –y dicho esto se esfumó en medio de la noche
-Haruka… -Kankuro sólo atinó a mirar hacia la luna llena radiante en el cielo.
Bueno, el capítulo me quedó algo corto, pero estoy guardando lo mejor para la parte que viene, la última de este fic. Espero no decepcionarlos. Nos leemos en la próxima.
