¡Hola! Estoy de regreso, casi a punto de terminar esta historia. ¿Les parece si empezamos?

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del sabio genio Masashi Kishimoto, el creador del mejor animé del mundo.


Capítulo 29: ¡Ataque! ¡Decisiones extremas!

-Lo lamento…

-¿Tú? ¿Lo lamentas? Haruka, no seas tonta –le dijo Temari sorprendiéndose por lo que acababa de oír.

-Por Kami, ¿era por eso por lo que no hablabas? Que ridiculez –el marionetista se cruzó de brazos cerrando los ojos.

-Pero…lo que les hice…

-Fue un accidente Haruka –interrumpió la rubia-. No tienes por qué dejar que eso te agobie durante todo este tiempo –estaba siendo realmente sincera.

La Hayashi sólo pudo agachar la cabeza mientras continuaban con su viaje.

-¿Y qué tanto te enseñó Tsunade? –inquirió Kankuro con disimulado interés.

-¿Aparte de lo que han visto?

-Ajá…

-Mmm…pues no mucho…sólo a hacer un escudo de gran resistencia y todo lo que han presenciado ya. Aunque hay algo que me gustó mucho –la peli-violeta se colocó mirando directamente a los ojos al castaño.

-¿Qué? –preguntó inquietado por la mirada de su compañera.

-¿Te has mojado los pantalones alguna vez?

-¿Eh? Claro que no –respondió él arqueando una ceja.

-Estás mintiendo.

-¿C-Cómo lo sabes? –Kankuro no tuvo más remedio que revelarse.

-Entonces…¿te has mojado los pantalones?

-P-Pues sí…sólo una vez, cuando era niño.

-Sigues mintiendo –dijo ella.

-¡Está bien! ¡Sólo fueron dos veces! ¡¿De acuerdo? –el marionetista se frustró y su hermana se burlaba por lo bajo-. ¿Cómo sabías que está mintiendo? –cuestionó más tranquilo.

-Las personas, absolutamente todas, por más buenas que sean mintiendo, tienen una imperceptible dilatación de sus pupilas y yo puedo ver con perfecta claridad ese movimiento.

-Por Kami, necesitarías una lupa para ver eso –Temari estaba estupefacta.

-Sólo es otro poder de mis ojos.

Dicho eso último, siguieron avanzando.

-Vamos demasiado lento –el pelirrojo iba al frente caminando de brazos cruzados.

-No traemos prisa, ¿o tú sí, Gaara? –le preguntó su hermana.

-No…es sólo que pensaba que llegaríamos antes.

-Bah, no hay de que preocuparse. Ni que alguien nos estuviera esperando –intervino el castaño-. Además, así podemos disfrutar del paisaje y de los animales.

-Sobretodo de los animales –respondió la Hayashi irónica-. Desde que entramos al bosque no he visto a uno solo, ni siquiera una simple ardilla o un pájaro.

-Es cierto, no me había dado cuenta –comentó la rubia-. Ahora que lo dices, yo tampoco he visto ninguno.

-Tal vez sólo estén durmiendo –Kankuro yacía despreocupado con los brazos sobre su nuca.

Haruka seguía sintiéndose insegura, pero a decir verdad, si no se calmaba se volvería loca o simplemente conseguiría un trastorno mental, tal como había dicho el marionetista. Pero no podría evitar seguir viendo hacia los extremos.

-¿Estás bien? –inquirió la Sabaku No mirándola.

-Sí… -la Hayashi había recuperado la confianza de poder hablar-. Pero me he sentido muy rara. Creo que hay algo aquí…pero no sé que es.

-Sólo trata de calmarte, ¿de acuerdo?

Ella asintió con la cabeza cerrando los ojos. Justo en ese momento, los abrió de golpe de nuevo al ver un destello a su izquierda. Se adelantó rápidamente.

-¡Kankuro! –gritó jalándolo fuertemente de su ropa hacia atrás al mismo tiempo en que un kunai pasaba a pocos centímetros enfrente de él.

-¡Maldita sea! ¡Es una emboscada! –los cuatro saltaron a los árboles dispersándose y preparándose para atacar.

-Lo sabía…sabía que algo andaba mal –murmuró Haruka a Temari, que yacía detrás de ella.

-Buenos reflejos, le hubieran dado a Kankuro de no ser por ti. No sentí ninguna presencia, ¿de dónde salió eso?

-Es lo que te decía, todo el silencio se me hizo extraño desde que empezamos el camino.

-¿Y ahora qué?

-Hay que esperar. No sabemos cuántos son –la Hayashi buscó a sus compañeros con la mirada hasta que se topó con el cabello rojo de Gaara al otro extremo de donde ellas se encontraban.

El marionetista hizo un gesto con la cabeza preguntando claramente qué es lo que harían ahora. Haruka, en respuesta agitó sus manos hacia abajo diciendo que se tranquilizara. Cerró sus ojos y volvió a abrirlos con el mismo brillo que había tenido en la pelea con el castaño.

-¿Haruka?

-No te preocupes Temari, sólo quiero saber dónde está la persona que nos atacó con el kunai.

El color de sus ojos se dilató aún más extendiéndose por toda su retina. El derecho era totalmente azul mientras que el izquierdo se dividía a la mitad diferenciado entre gris y violeta.

-Haruka, ¿qué haces?

-Algo de telequinesis. Sólo moveré unas ramas de los árboles, no habrá mucho ajetreo.

-o-o-o-

-Oi, ¿qué rayos está haciendo? –preguntó Kankuro del otro lado de las chicas a su hermano menor.

-Parece que va a usar su poder para moverse sin ser vista.

-¿Qué?

-Ve detenidamente los árboles –el pelirrojo simplemente cerró los ojos, esperando.

El marionetista puso extrema atención a lo que dijo Gaara y vio, casi imperceptiblemente como se movían algunas ramas y unas que otras raíces en el suelo.

-o-o-o-

-¿Dónde está? –se preguntaba la Hayashi.

-¿Cómo puedes saber si está en un lugar o no?

-Simple, al usar la telequinesis, te conectas, por decir, al objeto, entonces sé perfectamente por dónde me estoy moviendo, es como si viera a través de las ramas. Claro, no funciona con las personas, eso ya sería demasiado bueno.

-Ja, le harías competencia de marionetista a Kankuro.

-No te preocupes, ese puesto sólo le queda a él. Veamos… -agitó sus manos con mayor agilidad-. No es muy probable que quien quiera que nos haya lanzado el kunai, haya seguido en el lugar de donde éste salió. Normalmente, después de un ataque fallido como ese, es posible que se haya movido sólo unos cuántos metros, pero...¿en qué dirección lo habrá hecho? Si sólo es uno, lo primero que haría es evaluar nuestras habilidades para ver si puede luchar contra nosotros, pero no creo que evitar un ataque con sólo un jalón le haya dado las pruebas necesarias como para retirarse o simplemente alejarse.

-Vaya que es sumamente inteligente… -pensaba una admirada Temari-. Incluso diría que es mucho mejor que Shikamaru como para estar un paso delante de su rival, no sólo porque le haya ganado en el Shougi. Sinceramente, a mí nunca se me hubiera ocurrido una deducción como esa.

-Aunque… -volvía a tratar de descifrar la ubicación del desconocido-. No simplemente pudo moverse por el suelo…sino también por los árboles.

Una gran raíz subió silenciosamente por el tronco de un Oyamel hasta toparse con un cuerpo.

-Te encontré –pensó entrecerrando sus ojos.

-¿Y bien? –Temari se le acercó queriendo saber si había descubierto algo-. ¿Lo encontraste?

La kunoichi desactivó su técnica.

-¿Haruka? – insistía la rubia al no recibir respuesta.

La Hayashi hizo caso omiso y en un segundo se encontró corriendo a su usual máxima velocidad.

-¡Haruka! Mierda. ¡Vamos! –gritó ordenando a sus hermanos que salieran.

-o-o-o-

-Con que te ocultaste en la rama de un árbol –habló la peli-violeta apuntando un kunai a la garganta de un hombre de mediana edad.

-Ja…vaya que eres rápida. Tan rápida que ni siquiera logré ver tu movimiento.

-Habla. ¿Quién eres? ¿Quién está contigo?

-¿Por qué habría de responderte?

-Porque te cortaré el cuello en mil pedazos –amenazó ella firmemente.

-No necesito a nadie más –respondió con una sonrisa de lado-. Me basta conmigo mismo para derrotarlos –dijo girando la cabeza y mirándola directamente.

-Esos…esos ojos… -pensaba la Hayashi sudando frío.

En un santiamén el hombre se desvaneció de la vista de la chica. Rápidamente saltó al suelo empuñando aún su kunai, donde se topó con sus tres compañeros.

-¡¿Por qué rayos hiciste eso? –le reclamaba Temari abriendo su abanico-. ¡Sabes que era peligroso!

-No me importa. Quería saber si era poderoso o no.

-¿Y? ¿Descubriste algo interesante? –preguntó el castaño alistando sus marionetas.

-Sí…ese hombre…esa mirada y su sonrisa. ¡Fueron las mismas que vi en mi visión! Esos ojos amarillos y la sonrisa macabra. Era por esto que no me dejaba descansar en la noche.

-Maldición..¿y en dónde está? –volvió a cuestionar Kankuro.

-Desapareció. Podría estar en cualquier parte.

-Simplemente hay que estar atentos y lograr sentir su presencia –habló Gaara haciendo batir la arena en su calabaza.

Pasaron unos minutos y nada. La Sabaku No se estaba frustrando.

-¡No puedo sentir su presencia! ¡Ni un mínimo rastro! –aclaró desesperada.

-Ni yo –admitió también Kankuro.

-Nada… -el pelirrojo miraba a todos lados.

-Maldita sea…¿cómo es posible que borre ese rastro? La más mínima cantidad de chakra, aunque no use ningún jutsu nos advertiría un posible punto de donde estaría –Haruka buscaba una forma de encontrarlo.

-¿Creen que se fue? –cuestionó el marionetista.

-Para nada –Temari estaba segura-. Una persona no nos ataca así como así. Algo quiere de nosotros. Pero…¿qué? ¡Muéstrate! ¡¿Quién eres y qué quieres?

-¿Que qué quiero? –habló la voz del hombre como si proviniera de todos lados-. ¡Fácil! Ustedes, bichos de Suna, junto con los de Konoha, destruyeron mi más grande cuartel de tesoros y eso es algo que no les perdonaré.

-¿Cuál cuartel? –inquirió Kankuro.

-¡No se hagan idiotas! ¡El que saquearon en el país de la Tierra! Yo soy Hiraoka Kazahaya y era el líder de esa organización. Ustedes, ¡mataron a todos mis peones y para colmo se llevaron todo el dinero y las cosas robadas que allí tenía! Y ahora…¡ahora las pagarán! No crean que yo era tan débil como todos esos sujetos. ¡Yo tengo nivel de un jounin así que no me podrán vencer!

-Mierda –la Hayashi apretaba los dientes-. Lo escucho pero no se dónde está.

Al no poder hacer nada, los shinobis permanecieron en su posición de ataque, pero el enemigo fue más rápido. Aparecía de todos lados haciendo pequeñas cortadas en el cuerpo de los chicos con varios kunais, excepto a Gaara, quien era protegido por su coraza de arena, aunque sabía que si seguía así, no le duraría por mucho tiempo más.

-¡No crean que ustedes son los únicos rápidos aquí! –gritó el hombre sin que los chicos pudieran ubicar su posición-. Los mataré. ¡Los mataré a los cuatro!

-Uno…dos…tres…cuatro… -el pelirrojo observaba detenidamente el número de ataques a cada uno-. Izquierda…derecha. Lo tengo.

Justo en el momento en que Kazahaya iba a arremeter contra Temari, el menor de los Sabaku No interpretó su movimiento y lo pateó en la cabeza, cosa que lo mandó al suelo.

-Estúpido mocoso… -dicho esto volvió a desaparecer.

-¡Tú! ¡Maldito cobarde! ¡Sal y pelea como debe de ser! –gritó el marionetista severamente enojado.

-¡Dispérsense! –exclamó Temari haciendo que los cuatro también se perdieran de vista del lugar.

-o-o-o-

-Maldición… -Haruka jadeaba mientras recuperaba el ritmo de su respiración-. ¿Cómo nos pudimos topar con este sujeto? –su cuerpo estaba cubierto de cortadas superficiales que sangraban ligeramente-. Tenemos que hacer algo. Pero…¿qué? –se preguntaba limpiándose una herida en su mejilla.

-o-o-o-

-Es demasiado rápido –la rubia no hallaba un siguiente posible movimiento por parte de los cuatro-. Más rápido que Haruka. Y parece que usa alguna técnica especial para encubrirse de esa manera. ¿Ahora qué? No queda otra más que salir. ¡Ah! –y Temari se colocó de nuevo en el centro dispuesta a atacar.

-¡Temari! –el castaño también saltó junto con ella-. ¡¿Estás loca? ¡¿Cómo piensas pelear contra alguien a quien ni siquiera podemos ver?

Gaara y Haruka también bajaron.

-Vámonos, ¡pero ya! –gritó el pelirrojo.

-¿Piensas huir? –inquirió su hermano ofendido.

-¡No es momento para defender tu orgullo, Kankuro! –increpó la peli-violeta-. No podemos luchar contra él. ¡Corran ya!

No les quedó más remedio que escabullirse lo más rápido que pudieron a través de la densa vegetación.

-¿Qué? ¿Acaso no les gusta este juego? ¡Porque a mí me encanta y no los dejaré irse sin antes obtener mi venganza! ¡Lluvia de rocas!

De todo el terreno se levantaron un sinnúmero de piedras que iban dirigidas a los cuatro. Gaara sacó su arena para protegerlos.

-No, no, chico –dijo el hombre-. Ni siquiera tu arena podrá contra todo esto. Soy mucho más rápido.

Los proyectiles comenzaron a dirigirse a toda velocidad hacia ellos, el pelirrojo aguantó por mucho tiempo. Pero claramente la rapidez del ataque fue mayor. Haruka apresuradamente hizo un sello con las manos creando un escudo de gran resistencia.

-¿Es el escudo del que hablaste? –preguntó Temari.

-Sí…pero utiliza mucho chakra y los impactos son muy fuertes. No sé cuánto lo podré contener.

-Sólo lo necesario hasta crear una estrategia –dijo Kankuro-. Aguanta….Haruka.

Cada quien pensaba por su parte en qué se podría hacer en una situación como esa. La defensa de la Hayashi se iba debilitando poco a poco y lo podría sentir conforme avanzaba el tiempo.

-No queda otra manera…tengo que hacerlo. No puedo dejar que hieran a mis amigos –levantó la cabeza aplicando una mayor fuerza a su escudo a la vez que salía de éste.

-¡Haruka! ¡¿Qué crees que estás haciendo? –le gritó la rubia.

-Es algo que he decido por mí misma. Algo que sencillamente tengo que hacer. –habló sólidamente-. No me podrán hacer cambiar de opinión.

-¡No lo hagas Haruka! ¡Regresa aquí! ¡Está fuera de nuestro nivel! Ni siquiera con las habilidades que has desarrollado le podrás ganar. –seguía insistiendo su amiga golpeando vanamente el escudo con los puños cerrados, que a decir verdad, los había dejado encerrados.

-No se preocupen por mí…estaré bien –esto último lo dijo con cierta melancolía en sus palabras-. Olvidaba lo que era sonreír, lo que era poder confiarle un secreto a otro alguien, lo que era ser feliz y ustedes me dieron una segunda oportunidad para volver a sentir todo eso y más. Gracias. Gracias por todo y por ser mis amigos… -se sinceró sabiendo que podrían ser sus últimas palabras hacia ellos.

-¡No! ¡No vayas! –también trató de convencerla el marionetista.

-Vaya, vaya, una valiente –dijo el hombre colocándose enfrente de ella. Tenía una larga capa negra y una melena de color café, sin olvidar esa mirada amarilla oscura.

-Hagámoslo –y Haruka se puso en posición de ataque.

-De acuerdo, tú serás la primera en morir.

El hombre se acercó fugazmente a ella golpeándola de lleno en el estómago y haciendo que se impactara después con un árbol.

-Haruka… -a sus amigos sólo les restaba mirar sin poder hacer nada.

-Ríndete, no podrás contra mí –el hombre desapareció y un segundo después surgió a un lado de la chica pegándole en la cara.

-Vamos Haruka… -se decía a sí misma-. ¿Qué rayos estás haciendo? ¿Acaso no aprendiste nada con Tsunade?

Ella activó su técnica de telequinesis haciendo que todo alrededor del hombre se fuera despedazando y elevando en el aire, pero sus esfuerzos eran inútiles. Por más que intentara, todavía no incrementaba su velocidad en aplicar dicha habilidad. Apenas la había dominado pero hacía falta perfeccionarla. El Hiraoka volvió a aparecer a un lado mandándola varios metros atrás mientras giraba y se estrellaba duramente contra el suelo.

-o-o-o-

-¡Vamos Kankuro! –lo apresuraba su hermana.

-¡Hago lo que puedo, Temari! –decía atacando el escudo desde adentro con una de sus marionetas-. ¡Es muy duro! ¡No creo que pueda perforarlo!

-Mierda…mierda…¡Haruka!

-o-o-o-

La Hayashi se puso de pie con dificultad, su cuerpo se estaba debilitando y sabía que si no hacía algo al respecto, lo peor no tardaría en llegar.

-No me queda otra solución…debo hacerlo. Gracias amigos…

-Ya me harté de tantos rodeos –el hombre se acercó imponente desenvainando una katana de uno de sus costados-. Hasta aquí llegaste.

-o-o-o-

-¡Kankuro!

-¡Ya voy!

-No se logrará nada –Gaara trataba de abrir un hueco con su arena por debajo de la tierra, pero el escudo estaba diseñado para formar una semiesfera en la superficie y otra igual por debajo de ésta.

-¡No! ¡No! –Temari sentía una gran frustración.

-o-o-o-

-¡Muere! –gritó el hombre mientras dirigía su katana a toda velocidad al cuerpo de la chica.

La Hayashi sólo cerró sus ojos con una sonrisa paulatina en su rostro. Gotas de sangre comenzaron a cubrir el suelo.

-¡HARUKAAAAAAAAAAAAAAAAA!


Bueno, así es…sólo queda una parte más. Los espero ansiosamente la siguiente semana y trataré de hacer un capítulo largo para hacer digno este final. Gracias por leer y por sus comentarios. Saben que cualquier sugerencia será bien aceptada. Sayonara.