Lo siento, de verdad lo siento por la demora, se que hay unos pocos que siguen este fic y no saben como lo siento por el tiempo que me demore, en serio y bueno la razon:
...la misma de siempre la universidad, realmente me tiene del cuello, examenes con demasiada materia, ejercicios con demasiadas integrales, planos, moleculas...lo siento me voy del tema, pero esa es la verdad tenia mucho que estudiar y cosas que me cuestan, de hecho todavia tengo que estudiar, me queda una ultima ronda y vacaciones, donde espero escribir mucho, en fin hago lo que puedo y creo que estoy hablando mucho de cosas que no importan.
En fin, aqui el capitulo, ojala les guste.
Las cosas ya habían vuelto a la normalidad en la escuela, el campo de futbol había sido arreglado y las cheerios estaban entrando nuevamente allí. A pesar de todo Stacy y Santana seguían hablando, al parecer habían comenzado a formar una especia de amistad, cosa que ponía de pésimo humor a la rubia ojiazul.
En ese momento se encontraban en la práctica matutina de las cheerios, estaban todas en el campo de futbol realizando una rutina especialmente difícil, principalmente por los complejos movimientos de baile que implicaban una coordinación, agilidad y por supuesto fluidez. Brittany se encontraba en la primera fila realizando los pasos perfectamente, todos sus años bailando y asistiendo a cursos de baile hacían que para la ojiazul la rutina no fuera más que algo simple y sencillo. De pronto la entrenadora detuvo la música.
- HEY PIPPI LONGSTOCKING –Grito la entrenadora con su megáfono –SI TU LA PELIRROJA DE LA SEGUNDA FILA, PASA AL FRENTE.
Stacy pasó al frente de todas, su respiración errada, su cara roja, gotas de sudor caían de su frente y su cola estaba desarmada, con el pelo cayéndole en el rostro.
-HAZ LA RUTINA –dijo Sue volviendo a poner la música. La cansada pelirroja la hizo, mientras Brittany la observaba detenidamente, la pelirroja iba descoordinada con la música y sus movimientos no estaban bien, no los alcanzaba a completar.
-ALTO –dijo la entrenadora deteniendo la música –ENTIENDO QUE LES CUESTE CAMINAR Y HABLAR A LA VEZ, PERO ESTO, ES BAILAR, SOLO LES PIDO QUE BAILEN SEGÚN UNA RUTINA Y NI ESO PUEDEN HACER. ESTO QUE VEN AQUÍ –dijo señalando a la pelirroja –ES LA PERFECTA MUESTRA DE MEDIOCRIDAD E INCAPACIDAD.
En ese momento toda la escuadra miraba al suelo, mientras Stacy tenía cara de ponerse a llorar en cualquier instante.
-LA UNICA QUE NO ES UN COMPLETO FRACASO EN PIERCE. PERO EL RESTO…YA ME ARRUINARON EL DIA, A LAS DUCHAS AHORA –dijo la entrenadora y todas prácticamente corrieron para evitar más exposición a la furia de Sue Sylvester, cuando estaban a unos metros de esta se escucho el último grito -PIPPI LONGSTOCKING SI PARA EL LUNES NO LO PUEDES HACER BIEN CONSIDERATE FUERA DE LAS CHEERIOS.
Una vez en los camarines Brittany había disfrutado de una buena ducha y se disponía a marcharse cuando se dio cuenta que Stacy estaba sentada en la banca más alejada, con las manos en cara llorando desconsoladamente. A pesar que la rubia no sentía simpatía por la pelirroja no pudo evitar sentirse mal por ella, después de todo la entrenadora la había humillado duramente frente a todas.
-Hey nos vamos –dijo Quinn en la puerta con su bolso en el hombro.
-Umm, te alcanzo luego si Q –respondió la ojiazul mirando a Stacy.
-Está bien nos vemos –respondió la ojimiel saliendo de allí.
La rubia se acerco lentamente a Stacy, quien seguía llorando, sus hombros bajaban y subían descontroladamente por la fuerza de su llanto. Brittany se sentó a su lado y apoyo una mano en su hombro.
-Hey –dijo suavemente, provocando que la pelirroja levantara la vista asustada.
-Te vienes a burlar como las otras –dijo la chica con voz quebrada.
-No –dijo Brittany negando con la cabeza para enfatizar –yo quiero ayudarte, si me dejas.
La pelirroja solo frunció el seño frente a esto.
-Yo podría ayudarte, ya sabes con el baile –ofreció la ojiazul –tienes un problema con los tiempos y algunos movimientos, pero nada que un poco de práctica no pueda solucionar –finalizo ofreciéndole una sonrisa.
-¿Por qué me quieres ayudar, no somos amigas y apenas nos hablamos? –le cuestiono Stacy.
-Pero somos compañeras de equipo, además no me gusta ver a la gente llorar.
-Está bien, ayúdame, por favor.
-Bien, luego vemos cuando y donde nos juntamos –la rubia se paro y antes de irse le paso un pañuelo a la pelirroja y le ofreció una amistosa sonrisa –nos vemos en un rato –y con eso salió de los camarines dejando a una sorprendida Stacy.
Al siguiente día, Sábado, estaban Stacy y Brittany en el sótano de esta última, el cual había sido adaptado, tenia sillones una televisión, una consola de videojuegos y un espejo ocupaba toda una pared, era el lugar donde la rubia podía bailar cómodamente si peligro de romper nada pues era muy espacioso y donde Santana podía jugar videojuegos tranquilamente, además podía ser una excelente sala de películas para las dos chicas.
-Espera Brittany, estoy muy cansada –dijo la pelirroja dejándose caer al piso –paremos un poco por favor.
La rubia tenía la respiración algo agitada y se veía su cuerpo cubierto de una ligera capa de sudor, pero a pesar de eso no estaba tan agotada, aun podía seguir bailando por horas.
-Está bien tomémonos un pequeño descanso y luego practicamos una última vez, porque ya a las 6 ya tenemos que desocupar aquí –dijo la rubia.
-¿Por qué?, no te dejan bailar luego de las seis –dijo riendo la pelirroja.
-No, pero de seis a nueve es turno de San de ocupar el sótano, y seguramente va a querer jugar o ver alguna película; ella no tendría problema en dejarnos ocupar aquí en su tiempo, pero luego de esta semana de exámenes y campeonatos merece relajarse, asique no quiero quitarle su tiempo –explico la rubia.
-¿San? ¿San en Santana López? –cuestiono Stacy.
-Amm si –respondió con tono de obviedad la rubia.
-¿Cómo, ella tiene turno para ocupar tu sótano?, no es algo extraño eso.
-No
-Pero ella viene a tu casa a jugar o a ver películas, en tu sótano
-Bueno es la casa de mis padres y ella vive aquí, así que no le veo nada raro –contesto la rubia.
-Espera, ¿Santana vive aquí? ¿Contigo? –pregunto sorprendida la pelirroja.
-Si, ¿no sabias?
-No, es decir ella siempre habla de ti y de cómo pasan todo el tiempo juntas, pero pensé que eran muy unidas.
-Somos muy unidas –aclaro firmemente la rubia.
-Claro, pero ¿Por qué vive aquí contigo, sus padres están de acuerdo? –pregunto con curiosidad la pelirroja.
-Am…bueno –la rubia no sabía cómo contestar, al parecer la latina no le había dicho de sus padres a la pelirroja y ella no consideraba que fuera su lugar decirle a Stacy –ella vive aquí, con nosotros eso es todo Stacy –contesto la rubia en un tono que dejaba claro que era todo lo que iba a decir.
-Oh, bueno –un silencio incomodo invadió el ambiente – ¿puedo pasar al baño? –se levanto la pelirroja de pronto.
-Claro, yo te llevo –y con esto la rubia la guio al baño, mientras se iba a la cocina en busca de jugo.
Momentos después Santana entro por la puerta principal, estaba usando sus ropas deportivas, pantalones cortos y un peto, venia de jugar un partido con algunas chicas de su equipo.
La puerta del baño se abrió y Stacy salió para encontrarse con la latina entrando a la casa.
-Hey Santana –saludo la pelirroja, mirando descaradamente a la latina.
-Oh, hola Stacy –saludo cortésmente la latina -¿Cómo va ese baile?
-Uff, agotador, Brittany me ha explotado –se quejo la pelirroja –apenas y me deja tomar aire.
-Es porque ella está acostumbrada a bailar y tiene una resistencia increíble, además si te presiona es para que lo hagas bien, ella es la mejor así que vas a tener que acostumbrarte a su nivel –contesto la latina, a la pelirroja se le borro la sonrisa de la cara, pues si bien lo había dicho con una sonrisa y en un tono amable le sentó un poco mal su respuesta, era como si estuviera defendiendo a la rubia siempre incluso con comentarios simples como el que la pelirroja había hecho.
-Si claro –murmuro Stacy – ¿y bueno tu que hacías? –dijo tratando de cambiar el tema.
-Jugábamos un partido amistoso contra unas chicas de por aquí –dijo la pelinegra –vamos a la cocina, muero de sed.
Apenas entro a cocina la morena vio su rubia favorita de espaldas, al parecer estaba preparando un jugo en polvo.
-Por favor dime que es de piña –dijo la morena.
-¡Sanny! –grito la rubia al darse vuelta. Dejo el jugo sobre la mesa y fue a abrazar a la latina
-Hola Britt –contesto riendo la morena y respondiendo al abrazo.
En ese momento la pelirroja se sintió fuera de lugar, como si sobrara allí. La intimidad de las dos chicas la hacía sentirse incomoda, y con necesidad de romper el momento.
-Emm ¿Brittany me das jugo? –dijo la pelirroja.
-Oh claro –contesto la rubia separándose de la morena y se dirigió a servir los vasos.
-San, ¿tu quieres?
-¿Es de piña? –pregunto la morena con una sonrisa que tenía desde que vio a la rubia.
-Por supuesto –contesto con una sonrisa a la latina.
Las tres chicas estuvieron un rato en la cocina tomándose el jugo, y la pelirroja no pudo evitar notar la cercana relación de la morena y la rubia, claro en la escuela era evidente, pero ahora podía observarlas mejor, era como si las dos no pudieran dejar de tocarse o tener algún contacto entre ellas, sus manos, sus brazos o abrazándose. Aun así la pelirroja persistió y coqueteaba abiertamente con la latina cuando tenía la oportunidad, y cada vez que lo hacia la rubia se aferraba mas a la morena y esta parecía incomoda con los comentarios de la pelirroja.
-Bueno creo que ya es hora de irme –dijo Stacy parándose – ¿Brittany, practicamos mañana?
-Claro mañana a la misma hora, vamos te voy a dejar a la puerta.
-Si claro –la pelirroja se dirigió hacia la morena y trato una última vez, abrió sus brazos frente a la morena, pidiendo un abrazo de despedida. Pero la morena solo la miro con una expresión de incomodidad.
¡Que está haciendo, le estoy ayudando, viene a mi casa, toma de mi jugo, coquetea con mi Sanny, y ahora quiere que la abrace!, lo que faltaba, no puedo creerlo, y ahora que comenzaba a caerme algo mejor, ahora recordé porque no la soporto, ugh. Pensaba la rubia.
-Amm, mejor no Stacy, yo estoy muy sudada y tu también, no creo que sea algo muy higiénico –contesto riendo la latina.
La pelirroja bajo sus brazos derrotada sin darse cuenta de la sonrisa que aparecía ahora en el rostro de la rubia.
-Jajaja, claro seria asqueroso –dijo con una sonrisa fingida –nos vemos entonces Santana –contesto saliendo de la cocina pero mirando a la latina.
-Nos vemos cuídate -respondió Santana dándole la espalda para dirigirse al refrigerador, acto que hizo que la sonrisa se borrara de la cara de la pelirroja.
Luego de las lecciones de baile con la rubia, Stacy por fin pudo realizar la rutina bien, no con la gracia de la rubia pero si lo suficientemente bien para que la entrenadora no se metiera mas con ella. La semana paso rápido y antes que lo notaran se encontraban en los días cercanos a la luna llena y como es usual la latina saldría esa noche y dejaría que su lobo interior la gobernara, a pesar de que la morena ocultara su condición, tenía que transformarse durante la luna llena, la luna hacia que sus instintos salieran con más fuerza, por lo que le era imposible ignorarlos.
Ya estaba oscureciendo, en unas cuantas horas la luna llena saldría y los efectos de esta sobre Santana se potenciarían y la pelinegra se transformaría sin importar cuánto intentase detenerlo.
-¿Santana, segura que quieres salir hoy?- pregunto algo preocupado Maurice –el pronóstico indica que habrán temperaturas bajo cero durante la noche y la madrugada.
-Es verdad pequeña, sabemos que durante estos días te gusta salir y correr, pero no queremos que te enfermes o te congeles allá afuera –dijo Anne igual de preocupada que su esposo.
-Hey tranquilos, se olvidan que cuando salga no estaré así –pregunto la latina –claro con este cuerpo me congelaría en un par de horas allá con estas temperaturas, pero siendo loba mi pelaje y mi piel me mantienen totalmente protegida.
-Pero San, tienen razón, reconozco que cuando estas como una lobita tu cuerpo genera mucho calor, pero te vas a congelar allá afuera y no quiero que nada malo te pase –finalizo la rubia sentándose sobre la morena y abrazándola.
-No me va a pasar nada, créanme mi cuerpo de loba es prácticamente inmune al frio, de hecho cuando era pequeña, ya saben antes de… -la latina hizo un gesto con la cabeza, dándole a entender que hablaba de antes de la muerte de sus padres –bueno mis padres me llevaron donde unos amigos suyos que vivían en Alaska, y cuando estábamos allá hubo luna llena y aun así salimos en la noche y no recuerdo haber sentido ni un poco de frio, mis padres me explicaron que era porque toda nuestra anatomía cambia cuando nos transformamos. El punto es que voy a estar bien. Así que no se preocupen, además no podría quedarme aquí siendo loba, la energía que siento es demasiada como para estar encerrada.
-Mmm…aunque sea ponte la manta que te hicimos con mi mama –dijo con un puchero la rubia, aun sentada sobre la latina.
Santana la miro y se fijo en el tierno gesto de la rubia; hace un par de años, durante un invierno casi tan helado como este Brittany y Anne tuvieron la idea que la latina debía salir con ropa cuando se trasformara que así no le daría frio, aunque la latina trato de discutirles y decirles que no pasaba nada fue imposible convencerlas así que compraron genero y le tomaron las medidas como lobo, el resultado fue una especie de capucha o manta, parecido al que usan los perros chiquitos, pero claro este era enorme pues el tamaño de la latina siendo loba era mucho más grande que un lobo normal.
-Pero Britt… -trato de discutir la latina.
-Por fis San, así no estaremos tan preocupadas –dijo la rubia acentuando su puchero.
El problema era que para la pelinegra era sumamente incomodo usar la manta que le habían hecho, no era un problema de la prenda, a pesar que esta estaba bien hecha y las medidas estaban bien cuando se lo hicieron. Además habían pasado cerca de tres años y su cuerpo había crecido. Pero por más que quisiera decir que no, eso era imposible cuando la rubia la miraba así, con esos ojos y ese puchero.
Por dios me tiene en la palma de su mano, pensó la pelinegra antes de contestarle.
-Está bien Britt, usare la manta, pero solo por esta vez –aseguro la latina, a lo que la rubia la abrazo con emoción y soltó un gritito.
-Auu…Britt –dijo la latina con una mueca de dolor en la cara.
-Oh, lo siento San –contesto la rubia, ella era una persona muy efusiva y a pesar que la latina no tenia problema cuando la ojiazul gritaba y reía fuerte, durante el periodo de luna llena sus sentidos se agudizaban y su oído sufría si la rubia gritaba así, más si lo hacía al lado de sus orejas.
Habían pasado ya unas cuantas horas y la latina sentía que ya era el momento, sus sentidos estaban muy sensibles y sentía de a poco como su cuerpo se llenaba de energía.
-San, mira aquí está tu manta –dijo Brittany entrando en la habitación de la morena, quien se dio vuelta para mirar a su amiga.
¿Qué es ese olor?, se parece al olor de Britt, solo que aun mejor, potenciado. Mmmm, por dios es como una droga…
La latina se acerco a la ojiazul, tomo la manta que esta tenía en las manos y lo tiro sobre su cama.
-¿San? –pregunto preocupada la rubia porque la morena no le había dicho nada desde que entro a su habitación; además algo había en la mirada de la pelinegra, algo diferente que por alguna extraña razón le causaba cosquillas en el vientre a la rubia, cielos, sus ojos, están diferentes, más oscuros, no sé, pero se ve tan…tan…no sé que es, pero quiero tocarla, ayyy…no sé que me está pasando.
En ese momento Santana abrazo a Brittany, e inmediatamente enterró su rostro en el cuello de la rubia aspirando fuertemente, ¡Que mierda estoy haciendo!, voy a asustar a Britt, pero no puedo evitarlo, su olor…su olor es exquisito…
Mientras la morena prácticamente hundía su rostro en el cuello de la rubia, esta no dejaba de pensar en el extraño comportamiento de su morena amiga, ¿Qué estás haciendo San?, uuhh se siente tan bien, no tenía idea que mi cuello sería tan sensible, pero San, uuhh no se que está haciendo… de pronto la rubia comenzó a sentir un calor extraño apoderarse de su cuerpo, por supuesto que abrazada a la latina sentiría el calor que emanaba, especialmente durante el periodo de luna llena, pero ahora era un calor que comenzaba en su vientre y se extendía al resto de su cuerpo.
Por dios, porque huele tan bien, no puedo despegarme, no puedo apartarme de ella. Me pregunto si su piel sabe tan bien como huele, o si se siente tan bien como huele… ¡No! , ¿Qué haces López?, ahora sí que la terminas de cagar…ugh pero no puedo, no puedo resistirme. Mientras la latina tenía una batalla interna, su cuerpo y sus instintos tomaron el control, y cuando se dio cuenta estaba repartiendo ligeros besos en el cuello de la rubia.
-Ooh San –suspiro pesadamente la rubia.
Sus labios, por dios sus labios son perfectos, que está haciendo conmigo…ugh no me importa…solo no dejes de hacerlo San…se siente tan bien. Mientras la latina seguía repartiendo besos, cada vez con más presión sobre puntos específicos, la rubia no sabía que pasaba con su cuerpo, el calor que sentía se concentro entre sus piernas y sus piernas se sentían débiles por lo que abrazo aun mas fuerte a la latina y volteo su cabeza de modo que su cuello quedaba aun más expuesto a los labios de la morena.
En cierto momento la latina acaricio con la punta de su lengua un punto extra sensible en el cuello de la rubia e inmediatamente un placentero gemido salió de los labios de Brittany.
¿Qué fue eso?, mierda que pasa, necesito seguir, necesito besar toda la piel de Britt, necesito a Britt, necesito que haga ese ruido de nuevo, necesito tocarla…Ahhh…necesito, necesito…
Las manos de la latina se paseaban por la cintura y la cadera de la rubia, mientras que las manos de esta se enterraban en el cuero cabelludo de su amiga y recorrían su espalda. Los labios de la morena subieron lentamente hasta encontrarse besando la quijada de la rubia.
Uhh, San, bésame, por favor te necesito bésame. Pensaba desesperadamente la rubia mientras el calor entre sus piernas aumentaba.
-¡Niñas! –se escucho un grito y pasos acercarse, y las dos chicas se separaron a una velocidad sorprendente, en menos de un segundo estaban en lados opuestos de la habitación de la morena.
-Hey vine a decirles que ya nos vamos a acostar. San como siempre dejamos la puerta trasera abierta y hay comida en el refrigerador –dijo entrando a la habitación Anne, cuando llego al medio se fijo en las dos chicas, paradas en los extremos, con ojos saltones y mejillas sumamente ruborizadas -¿Qué les pasó? –pregunto curiosa por el estado de las dos adolescentes.
-¿Por qué? –dijo nerviosamente la rubia menor.
-Están rojas como tomates y pareciera que hubieran corrido un maratón –contesto Anne.
-Umm –fue todo lo que pudo responder la latina, después aun sentía el olor y sabor de la rubia, es mas lo sentía más fuerte, como si hubiera aumentado mientras ella besaba su cuello.
-Bailando, emm, estábamos…estábamos ba-bailando…si eso –contestó Brittany.
-Bueno, entonces las dejo –dijo Anne riendo –y ya saben, cualquier cosa nos despiertan. San, cielo, cuídate y abrígate, nos vemos mañana –y con eso la rubia mayor abandono la habitación.
Apenas quedaron solas, un silencio se instalo entre las dos, no era incomodo, más bien era algo así como un silencio nervioso, ambas seguían sin moverse de sus lugares. Ninguna de las dos sabia como actuar, la rubia aun sentía sus piernas como gelatina y ese extraño calor, mientras que la morena aun sentía el intoxicante olor de la rubia y las casi incontrolables ganas de seguir haciendo lo que sea que hacían minutos atrás.
-Britt yo-
-San yo-
Dijeron al mismo tiempo y por fin se miraron a los ojos, una ligera sonrisa apareció en el rostro de ambas y su nerviosismo disminuyo un poco. La rubia dio un paso hacia el centro de la habitación mientras que la morena hacia lo mismo, cuando estuvieron nuevamente frente a frente una sonrisa tímida apareció en sus rostros. La rubia abrió la boca para hablar, pero en ese momento una mueca de dolor apareció en rostro de la morena.
-Aag –se quejo la pelinegra mientras se encogía.
-¿Ya es hora? –Pregunto preocupada la rubia, a lo que la morena asintió lo mejor que pudo –voy a salir entonces, para que te cambies.
La morena solo asintió lo mejor que pudo, en ese preciso momento su cuerpo le avisaba que ya era hora de dejarse llevar y permitir que su lobo saliera, apresuradamente comenzó a sacarse la ropa lo mejor que pudo, su cuerpo ya comenzaba a convulsionar gracias al cambio inminente que sufriría. Cuando termino de sacarse la ultima prenda de ropa, un dolor recorrió su espina y seguido de eso sintió como sus huesos crujían, como se alargaban y cambiaban de formas y como sus músculos se adaptaban a estos.
Mientras tanto Brittany se encontraba afuera de la habitación, odiaba ver a Santana transformarse, claro era algo maravilloso a su juicio, pero detestaba que a la pelinegra le doliera, no soportaba sus muecas y ruidos de dolor, aunque la latina le dijera que el dolor no era tanto y que era poco tiempo, la rubia no soportaba verla sufrir. Cuando escucho que los gemidos se detuvieron, entro nuevamente a la habitación para encontrarse con una loba que ocupaba un espacio bastante grande en la habitación, de esa pequeña cachorra de loba con dientes redondos y que no alcanzaba el metro de altura ya solo quedaba el recuerdo, frente a ella se encontraba una imponente loba con ojos misteriosos y profundos, con blancos colmillos afilados, extremidades fuertes y un brillante pelaje negro.
-Hola San –se acerco la rubia.
La loba agacho su cabeza hasta que estuvo a la altura del estomago de la rubia quien llevo su mano a la cabeza de la loba y comenzó a acariciar el espacio detrás de las puntiagudas orejas de la morena.
La loba alzo la cabeza y lamio la mejilla de la rubia, resultando en ligeras risas de parte de la rubia. Luego acaricio el hombro de esta con sus mejillas y avanzo hacia la puerta.
-Espera San –dijo la rubia al ver que la morena se estaba despidiendo –acuérdate que me dijiste que usarías tu manta.
No Britt, no me hagas usar eso. Es incomodo. Pensó la latina, pero la rubia no podía escucharla ahora, solo escucho un gemido de parte de la loba.
-Vamos San, tú me dijiste que si lo usarías. O me estabas mintiendo –finalizo con un puchero la rubia.
La loba soltó una especie de suspiro y se acerco a la rubia agachando la cabeza, para dejar que le pusieran la prenda. La rubia finalmente la puso y la ato firmemente para que no se fuera a soltar, básicamente era una capa que iba atada al cuello y al estomago de la loba.
-Ahora sí, estarás calentita –dijo sonriendo la rubia.
La loba solo le lamio una vez más la mejilla y se dispuso a salir.
Ya era pasada la media noche y la latina corría por el bosque, llevaba horas corriendo de un lado hacia otro, persiguiendo pequeños animales, aun así sus patas no sentían cansancio alguno, solo se detenía a aullarle a la luna de vez en cuando; se sentía tan libre y tan llena de energía, realmente era algo mágico, sus problemas se iban, sus recuerdos no la atormentaban, solo necesitaba mantenerse en movimiento, correr, oler, escuchar, sentir, era como si pudiera sentir y conectarse con su alrededor, era una experiencia inigualable, lo único que lo haría realmente perfecto seria poder compartirla con la rubia, pero claro eso era imposible.
Sería maravilloso estar aquí con Britt, podríamos correr y jugar toda la noche y ella por fin entendería como se siente…me pregunto qué estar haciendo ahora…duh, López idiota, por supuesto que está durmiendo, es tarde ya y seguramente está cansada. Desearía que estuviera conmigo, poder sentirla cerca, olerla…ugh de nuevo eso, que me pasa últimamente con Britt, es decir entiendo que cuando la veo a veces babee por ella, Britt es hermosa, tiene un cuerpo perfecto y claro es una chica, y a mí me gustan las chicas…es normal…creo, pero últimamente es diferente…no se siento algo extraño…y hoy, por dios, tendré suerte si Britt me sigue hablando, quiero decir, me comporte como una desquiciada antes de mi transformación, ni si quiera me pude controlar…ugh no se…no se qué pasa conmigo
De pronto la morena se detuvo, se preparo para aullar, pero antes de poder emitir sonido alguno escucho como a lo lejos una rama se partía, normalmente la latina pensaría que es cualquier animal, pero había algo raro en el sonido. La morena se detuvo a analizar su alrededor, un olor extraño se podía percibir, muy lejano, junto con una presencia que parecía familiar pero no se trataba de nadie que la loba pudiera reconocer.
"Tienes que irte de aquí lobita, tienes que correr, correr lejos y no dejar que te encuentre lobita"
La latina no se detuvo a pensarlo más y corrió, corrió como hace años no corría. Corrió lo más rápido que pudo, hasta que sus patas no pudieron moverse más rápido. El viaje hasta su casa demoro casi media hora, pues se encontraba muy internada en el bosque y muy lejos de casa, pero gracias a sus sentidos no le era un problema encontrar el camino de vuelta. Apenas se detuvo frente a la puerta trasera trato de escuchar o percibir esa misma presencia, luego de un par de minutos llego a la conclusión que la había dejado atrás y soltó un profundo suspiro al darse cuenta que nadie la había seguido, después de todo no podía poner en riesgo a la familia Pierce, a su familia.
La latina estaba totalmente exhausta, volvió a su forma humana y entro a la casa. Luego de asegurarse de dejar las puertas bien cerradas, se permitió relajarse un poco, pero no pudo, tenía miedo, tenía miedo que se volvieran a repetir los eventos que la dejaron sin padres
A lo mejor me estaban buscando, pero en ese caso me habrían seguido ¿no?, no puedo dejar que pase de nuevo, no puedo dejar que le hagan daño, no a ellos, no a Britt. No, yo los voy a defender cueste lo que cueste, soy fuerte, nadie los va a lastimar, no mientras yo viva…
Pero a pesar de su clara resolución la latina tenía miedo, estaba en el pasillo y se detuvo frente a la puerta de la habitación de Brittany iba a tomar el pomo cuando se detuvo.
Britt tiene que estar durmiendo y yo voy a molestarla, ya suficiente la hice pasar con esta tarde para seguir molestándola.
Y con esto giro y se dirigió a su habitación, apenas abrió la puerta no pudo evitar la sonrisa que ocupo su rostro; la rubia dormía plácidamente en su cama abrazando fuertemente el poleron que había usado esa tarde. La pelinegra aun con el chaleco colgando de su cuerpo y desnuda bajo este se dirigió a su armario y rápidamente se puso pijama. Apenas se metió a la cama abrazo a la rubia y esta inconscientemente le devolvió el abrazo, en ese momento el miedo y las preocupaciones desaparecieron de la mente de la morena, y con una sonrisa se dejo llevar por los brazos de Morfeo.
A la mañana siguiente estaban todos en la cocina, desayunando como de costumbre.
-¿Cómo te fue ayer Santana? –pregunto Maurice tomando un sorbo de su café.
-Umm, bien –contesto algo insegura la latina, aun no sabía si debía o no decirles acerca de la presencia que sintió.
-¿Segura cielo? –pregunto preocupada Anne, al ver la respuesta apagada de la morena, normalmente les contaría todo lo que hizo en la noche con entusiasmo, la energía de la luna llena le duraba un par de días.
-San, ¿Qué paso? –pregunto Brittany, quien había notado a la latina extraña, pero no había querido decir nada aun.
-Nada, estoy bien.
-Vamos San, anoche llegaste más temprano y hoy estas actuando raro, normalmente andas feliz y con mucha energía, pero hoy andas apagada y nerviosa –contesto la rubia menor.
La morena soltó un suspiro, la rubia la conocía demasiado bien como para ocultarle algo, aunque no lo quisiera, tenía que decirles.
-Umm, ayer…yo…sentí que había alguien, en el bosque, no sé quién o qué era, pero no era ningún animal del bosque…y su presencia me parecía conocida, no sé de donde, y yo solo arranque, y no sé si me están siguiendo de nuevo, pero pase lo que pase, les prometo que yo los voy a defender, si quieren que me vaya, yo lo entiendo y-
-Santana –la corto Maurice –tu no te irás a ningún lado, somos una familia y nosotros te vamos a proteger pase lo que pase –dijo firmemente el rubio mientras Anne asentía y Brittany le tomaba la mano por debajo de la mesa.
-No pero ustedes no entienden, ustedes son lo más importante para mí, y si yo los pusiera en peligro-
-Santana, cielo –la interrumpió esta vez Anne –tranquilízate vamos a estar bien, tu vas a estar bien. A lo mejor no es nada, así que tranquilízate, porque no dejaremos que nada ni nadie te haga daño y tampoco dejaremos que te vayas, punto final Santana, entiende somos una familia, tu, Brittany, Maurice y yo –finalizo tajantemente Anne, pero sin perder su tono maternal.
La morena asintió y se paró a abrazar a Anne, segundos después Brittany y Maurice se unieron. El tierno momento familiar fue interrumpido por el timbre de la casa.
-Voy a ver quién es –dijo Maurice.
Cuando abrió la puerta se topo con un hombre de barba y bigote, cabello castaño y ojos oscuros.
-Buenos días –dijo cortésmente Maurice.
-Buenos días, busco a Santana López –respondió el hombre.
Y eso fue, el otro capitulo...no se para cuando, lo siento por no prometerles una fecha, pero mi futuro es incierto, mis materias complejas y mi cerebro se colapsa asi que, solo les pido que me tengan paciencia.
Nos leemos y sueñen con Brittana :)
Casi se me olvidaba, con todo esto de disculparme se me olvido agradecerles los comentarios. Bueno pues...GRACIAS, de verdad son muy tiernos y los comentarios me inspiran a seguir, y si tienen alguna duda o alguna idea que pueda funcionar o algo, diganme, siempre que la gente me diga cosas en un buen tono yo las tomo :)
Ahora si que si me despido, hasta la otra.
