Hey, hola. Creo que se esta haciendo costumbre empezar pidiendo disculpas, no saben cuanto lo siento, y se que les dije que con mis vacaciones publicaria, y si tengo vacaciones y me fue bien en mis estudios, gracias por los buenos deseos de todos. El caso es que tenia el tiempo para escribir, pero creo que a mi cerebro le gusta reírse de mí, porque con tiempo y todo, me quito toda la inspiracion, no podia escribir ni dos palabras, las ideas no conectaban y uff, un desastre. En fin al parecer los engranajes estan volviendo a funcionar y de a poco la inspiracion llega, no sé como estará el capitulo, me costo escribirlo, pero hice lo mejor que pude y creo que algo pude lograr.
En fin, basta con aburrirlos, muchas gracias por seguir leyendo a pesar de mis retrasos, y espero que les guste.
Apenas sonó el timbre de la casa y aun estando en el abrazo, Santana sintió algo extraño, no podía identificar aun de que se trataba pero sin duda sus sentidos la estaban alertando. Mientras Maurice se dirigió a abrir la puerta la latina se quedo de pie, mientras las dos rubias continuaron con su desayuno.
-Santana siéntate se te enfriara el desayuno –dijo la rubia mayor.
-Si…solo, necesito ir al baño antes –contesto la morena saliendo así de la cocina.
Brittany sintió algo raro con el tono de voz y la actitud de la latina, pero creyó que esta aun seguiría preocupada por lo de la noche anterior.
Santana estaba en el pasillo mientras veía como Maurice se dirigía a la puerta de calle, entro en la sala de estar (que se encontraba inmediatamente después de la puerta y se escondió en la pared que separaba el pasillo con la sala, escucho como se abría la puerta, pero la espalda del rubio le impedía ver quien estaba al otro lado; aun así sintió esa presencia, la misma de anoche, pero al detenerse a pensar un momento se dio cuenta que ya no era miedo lo que sentía, sino mas bien era como si le fuera familiar, pero no lo recordaba.
Buenos días –escucho como saludaba Maurice
Buenos días, busco a Santana López –dijo una voz masculina. Los ojos de la morena se abrieron con sobresalto, pero aunque su sentido común le decía que tenía que tener miedo y arrancar antes de que los Pierce salieran lastimados, esa voz le inspiraba una extraña calma.
Sin darse cuenta la latina se dirigió a la puerta, hasta estar detrás de Maurice, con la espalda de este aun tapándole la visión del extraño que la buscaba.
-Santana –dijo de pronto el extraño antes que Maurice pudiera responder nada.
-Disculpe señor pero antes que nada necesito saber quién es y por que busca a Santana –respondió serio Maurice sin notar a la pelinegra detrás suyo.
El extraño no respondió, se movió hacia un lado de forma que podía ver por el hueco entre el marco de la puerta y el rubio y se encontró con la pensativa mirada de la latina.
-¡Santanita! –exclamo el extraño sonriendo ampliamente.
La latina al ver al hombre supo inmediatamente que no este no la iba a lastimar, era un señor de bigote poblado, se veía como de la edad de Maurice y tenía un aspecto bonachón que se intensificaba con la gran sonrisa que portaba. El hombre trato de pasar y alcanzar a la latina, pero una firme mano en su pecho lo detuvo.
-Adonde cree que va señor, no me ha dicho ni que quiere ni quien es –dijo firmemente Maurice –¿Santana conoces a este señor? –se dirigió a la morena sin aflojar la mano que detenía al otro hombre.
-Yo... –la latina quería decir que sí, que lo conocía, pero el problema era que aun no recordaba quien era, sin embargo la presencia y la mirada del señor le eran muy familiares.
-Por supuesto que me conoce, soy yo Santanita, tu tío Billy –ante estas palabras, Santana sintió como las piezas en su cabeza tomaban su lugar, dando paso a recuerdos olvidados todos esos años.
Flashback
-¿Lista para pasar un fin de semana con tus tíos y primos favoritos lobita? –pregunto Mario López, desviando ligeramente su vista desde la carretera hacia la pequeña morena que iba sentada en el asiento trasero del auto.
-¡Si! –contesto alegremente la pequeña Santana –pero, todavía no entiendo por qué no puedo ir con ustedes.
-Porque vamos por un asunto puntual, solo estaremos allá un par de horas y después regresaremos, si fuéramos por más tiempo iríamos los tres, pero como será algo rápido preferimos que te quedes con tus tíos divirtiéndote, antes de pasar un fin de semana viajando y aburriéndote mientras nosotros estamos en reuniones lobita –contesto pacientemente Carmen dándose vuelta desde el asiento del copiloto y tomando la mano de la pequeña pelinegra cariñosamente.
-Mmmm…bueno mami –dijo la pequeña con un tierno puchero.
-Bueno, aquí estamos –anuncio Mario después de un par de minutos deteniendo el auto frente a una casa amarilla de dos pisos.
El pelinegro no alcanzo a detener el motor cuando la pequeña morena salto fuera del auto y corrió hacia la entrada de la casa. A mitad del jardín delantero un hombre con poblado bigote y cabellos castaños la esperaba, tomándola en brazos y elevándola apenas la pequeña estuvo a su altura.
-Aquí está la lobita. ¡Vaya que has crecido durante el tiempo que no nos vimos! –exclamaba el hombre mientras la pequeña reía.
-Pero tío Billy, me viste la semana pasada –continuaba riendo Santana.
-Oh, es cierto eso –contesto fingiendo sorpresa el hombre de bigote.
-Tu tío se está poniendo viejo ya Santana, no se acuerda ni de lo que hizo ayer –dijo una mujer rubia que aparecía desde la puerta de la casa.
Mientras Billy bajaba a Santana y esta corría a abrazar a la rubia, Carmen y Mario cruzaban el jardín para saludar con un abrazo a Billy.
-Hola tía –dijo Santana a la mujer rubia -¿Dónde están Emily y Martín? –pregunto la morena apenas el abrazo termino.
-En el patio pequeña, creo que están en la casa del árbol, o al menos Emily estará allá arriba y Martin molestándola de abajo –Esmeralda no termino de hablar cuando la morena salió corriendo hacia el patio de la casa.
-Esmeralda, ¿Cómo estás? –pregunto Carmen una vez alcanzo la entrada de la casa, donde se encontraba la rubia mujer.
-Bien, pero pasen, pasen, se que ya tienen que irse, pero supongo que alcanzan a tomarse un café antes de irse.
-Claro, vamos –contesto Mario.
Santana llego al patio, pero no había rastro de sus amigos. Cuando avanzo un poco mas alcanzo a divisar la casa del árbol, se dirigió allí y trepo el árbol, cuando llego arriba entro por una de las pequeñas ventanas de la casita y vio a una niña de espaldas, era de su estatura, su pelo era rubio oscuro y llevaba un vestido naranjo.
-Emily –grito Santana asustando a la niña, quien se dio vuelta asustada, pero inmediatamente sonrió al ver la cara de la morena.
-Tana –dijo y fue a abrazar a la morena –porque no subes por la escalera, es más fácil –dijo la rubia.
-Es lo mismo, además es más rápido trepando –contesto la morena levantado sus hombros descuidadamente.
-Ush, eres una salvaje Tana –bromeó la rubia.
-Hey, que pueda trepar arboles no significa que sea una salvaje –protesto la morena –además…
La morena no siguió hablando, se dio vuelta y agarro a un niño de pelo castaño que se había lanzado hacia ella. Ambos comenzaron a forcejear en el piso, hasta que la rubia grito.
-¡Ya basta, romperán todo si siguen así, le voy a decir a papa y mama que están actuando como animales de nuevo!
Ante esto Santana y el chico se detuvieron, se miraron por un instante y seguido de eso se largaron a reír.
-Nunca te puedo pillar desprevenida Tana –dijo el niño, mientras ahora abrazaba a la morena.
-Es porque eres muy lento Martin –se burlo Santana.
-Agh…espera a que me transforme, entonces si podre vencerte.
-Pufff…si claro –contesto mientras reía la morena.
-¿Cómo es transformarse Tana? –Pregunto la pequeña rubia mientras se sentaba al lado de la morena y de su hermano Martin -¿Duele mucho?
-¿Cuánto te demoras? ¿Es verdad que puedes estar meses como lobo? –pregunto esta vez Martin.
-¿Tu pelaje es según tu pelo? ¿Y tus ojos? ¿Como ves cuando estas transformada?
-¿Es cierto que puedes oler mucho mejor? ¿Que sientes cuando alguien está a muy lejos?
-¡Hey! –Los corto la morena –ugh, no tengo idea que me preguntaron, así que les voy a contar lo que yo quiera.
Los dos hermanos asintieron obedientemente y guardaron silencio, esperando que su amiga siguiera hablando.
-Está bien, a ver, mmm… no duele mucho, supongo, he escuchado que la primera vez que te transformas duele mucho porque no estás acostumbrado y tus huesos se rompen o algo así, no sé, porque mis papas dicen que mi primera transformación fue un día después que nací, pero ahora cuando me transformo duele un poco pero no es mucho y tampoco dura tanto porque es muy rápido.
-¿Y cómo se siente? –pregunto Martin.
-Es…se siente muy bien, antes de transformarte es como si quisieras gritar, o correr muy fuerte y rápido, y tienes calor, mucho calor, pero no te quemas solo tienes calor, cada vez es mas y mas hasta que te transformas y después te sientes como…como libre, como si pudieras hacer cualquier cosa, como si pudieras correr por días y no cansarte, o aullarle a la luna sin aburrirte. Pero si cuando eres lobo sientes las cosas mucho mejor que así.
Emily y Martin se quedaron callados luego de lo que había dicho la morena, analizando las palabras de ella.
-Pero bueno, ya me aburrí y tengo hambre, vamos a la cocina.
-Tía Esmeralda –dijo afectuosamente Santana apenas entro a la cocina.
-Aquí tienes pequeña –contesto la rubia mujer dándose vuelta y dejando un plato de galletas en la mesa de la cocina.
-Tía eres la mejor –le dijo la morena antes de atacar el plato de galletas.
-Tranquila lobita, deja algo para Emily y Martin –dijo el padre de la morena riendo ante el comportamiento de su hija.
-No se preocupe tío, almorzamos hace poco y nuestro apetito no es como el de Santana –dijo la péquela rubia.
-Jeje, si Tana come como una bestia –dijo riéndose Martin.
-¡Hey! –contesto la aludida frunciendo el ceño y desviando su atención momentáneamente para mirar con enojo a Martin.
-No te preocupes pequeña –Dijo Billy desordenando el cabello de Santana –cuando estos se transformen van a entender lo que es tener hambre.
Pasaron un rato más las dos familias hablando y riendo en la cocina, hasta que Mario y Carmen se levantaron de sus asientos.
-Bueno, por más que quisiéramos quedarnos, ya es hora de partir sino queremos atrasarnos –dijo Mario.
El matrimonio López se arrodillo para quedar a la altura de su hija y los tres se fundieron en un abrazo, donde frases de afecto eran dichas por los dos progenitores hacia la pequeña pelinegra. Luego de la cálida despedida de la familia López, tanto Mario como Carmen se despidieron de sus amigos y de los hijos de estos.
-Te queremos mucho lobita –fue lo último que dijeron antes salir de la casa y emprender el viaje.
Mientras tanto la pequeña Santana los observaba irse desde la puerta de la casa, sus ojos llenos de lagrimas no derramadas y en su cara una expresión de tristeza al ver a sus padres partir, aunque solo fuera por unos cuantos días.
-Hey pequeña, tranquila, solo serán un par de días –le aseguro Billy tomándole el hombro afectuosamente –además, si sigues así pensare que no quieres pasar unos días con tu tío Billy. Vaya, y yo que pensé que era un hombre divertido –agrego con fingida tristeza el hombre de bigote. Lo que provoco una pequeña risa en la pequeña.
-Bueno, no sé qué tan divertido puedas ser ahora que te estás poniendo viejo y se te olvidan las cosas –dijo Santana antes de largarse a reír.
-Ha, veremos si puedes ganarle a este viejo cuando juguemos a las carreras –seguido de eso tomo a la morena y al cargo en sus hombros, mientras la pequeña trataba de liberarse entre carcajadas –Emily, Martin, vamos a fuera, es hora de jugar.
Fin Flashback
-Tío…tío…-la morena no alcanzo a decir más cuando avanzo y permitió que aquel hombre la abrazara, respondiendo ella el abrazo con la misma intensidad.
-¿Quién es él? –pregunto una voz desde atrás de la morena, Brittany y Anne estaban paradas en el pasillo y la rubia menor al ver a Santana abrazando a un completo desconocido y a su adre igual de asombrado que ella no puedo evitar la pregunta.
Luego del abrazo, los tres rubios seguían desconcertados ante la presencia de aquel extraño y la familiaridad con la que trataba a Santana y que esta parecía responder.
-Bueno, creo que es hora de explicar y aclarar algunas cosas –dijo Billy dirigiéndose a los Pierce.
Unos minutos después estaban todos sentados en la sala de estar de la casa, Billy se encontraba en una reposera, Anne y Maurice se encontraban en un sillón de dos piezas mientras que Santana estaba sentada en un sillón personal y Brittany se encontraba sentada en el regazo de la latina con las piernas apoyadas en el brazo del sillón, el brazo derecho de la latina rodeaba el cuerpo de la rubia y descansaba en su muslo, mientras esta ultima jugaba distraídamente con la mano de la morena que allí se encontraba.
-Britt ahí un sillón desocupado en el que te puedes sentar para no aplastar a Santana con tu peso –comento con una sonrisa Anne.
-Britt no pesa nada, no te preocupes tía–contesto con una sonrisa la morena.
-Si mama, además hace frio y San esta siempre calientita –agrego la rubia menor apoyando su cabeza en la de la morena.
Frente a esta acción tan normal para la familia, Billy no pudo sino sonreír discretamente.
-Bueno, este… -dijo Maurice dirigiéndose a Billy.
-Billy, Billy Stevens.
-Si claro, Señor Stevens-
-O no… solo dime Billy –respondió con una sonrisa amistosa este.
-Bien, Billy. Podría decirnos de donde conoce a Santana, es decir, ya sé que ella lo conoce a usted, pero hasta ahora ella nunca nos había dicho nada de usted.
-Es porque no lo recordaba tío –lo interrumpió la morena –solo lo recordé cuando lo vi.
-Lo más probable es que Santana lo haya olvidado, después de esa noche –Billy bajo la vista, visiblemente afectado –de todas formas, ¿tú recuerdas que paso esa noche Santana?
-Amm…si…yo –Brittany viendo como la morena tenía dificultades hablando del tema, llevo la mano de la morena que tenia entre las suyas hacia sus labio y le dio un tierno beso, ante esto la latina suspiro y Billy nuevamente miro a las dos chicas con una sonrisa discreta –yo…si lo recuerdo, emm… esa tarde, mi papá llego a casa y estaba muy herido, creo que supe de inmediato que algo malo pasaba, porque sus heridas no estaban sanando. Luego me dijo que los malos nos habían encontrado y habían atacado y nos iríamos al otro día hacia el Sur, hacia el clan de allí o algo así…
-Sí, ese era el plan –corroboro Billy.
-Entonces me dijo que empacara mis cosas, luego no recuerdo bien, pero estaba durmiendo esa misma noche y me desperté cuando escuche ruidos de disparos, mi mamá estaba al lado mío y me dijo que me vistiera y luego salimos de la casa, y fuimos al bosque. A mitad del camino nos encontramos con un chico…Matías creo –Santana dirigió una mirada confusa a Billy.
-Si, Matías, el pobre chico terminó sumamente herido y no sobrevivió –añadió con tristeza el hombre de bigote, la morena asintió pesadamente y se dispuso a continuar su historia.
-Cuando llegamos al punto de reunión, estaba gran parte del clan y nos quedamos allí mucho rato. No sé cuánto tiempo paso en realidad, pero en un momento hubo una luz y volvieron los disparos y explosiones –la morena hizo una pausa, sus ojos se encontraban en un punto fijo en el suelo, como si estuviera sumergida en sus recuerdos. A su lado Brittany la miraba con una mezcla de tristeza y preocupación, si bien conocía la historia, pues la morena la había contado cuando llego con ellos, pero aun así escucharla nuevamente luego de años y sentir como una profunda tristeza surgía de la pelinegra provoca un dolor en su pecho.
-Yo…mi papá le decía a mi mamá que teníamos que irnos, pero ella no quería dejarlo. Finalmente nos fuimos, creo que mi mamá me llevaba en brazos, no recuerdo bien esa parte…pero luego de nuevo una luz y un sonido, agh…un maldito sonido que me hacía sentir como si mi cabeza fuera a explotar y…y…nos encontraron, no recuerdo sus caras…ni cuántos eran…pero nos iban a matar, de eso estoy segura –cuando la morena dijo esto último Brittany tomo aire rápidamente y se aferro más fuertemente a la pelinegra, el matrimonio Pierce tenía sus manos fuertemente unidas y sus caras expresaban tristeza e impotencia, Billy miraba con ojos acuosos a la morena –mi mamá…ella…se transformó y ataco, escuche un disparo y luego recuerdo que estábamos lejos y ella..Ella –la morena estaba al borde del llanto, sus ojos brillaban con lagrimas no derramadas a pesar de eso su voz nos se quebraba, mientras que la rubia en su regazo derramaba silenciosas lagrimas. Santana tomo un profundo suspiro y continuo con su historia –ella estaba muy herida, y no…no estaba sanando y luego… se despidió de mí y me dijo que me fuera…y yo no quería…no quería irme, pero luego ella…ella ya no…ya no estaba más ahí…después de eso yo corrí…y seguí corriendo hasta que no pude mas y aun así seguí corriendo…y me encontré con ustedes –finalizo la morena mirando a los rubios de la habitación.
Anne y Maurice seguían con sus manos fuertemente unidas, sus ojos acuosos desde hace minutos. El rostro de Brittany expresaba una profunda tristeza y se encontraba bañado en lágrimas. Billy se levanto de su asiento y se arrodillo frente a la latina.
-Por dios lobita –dijo el hombre entre sollozos tomando una de las manos de la pelinegra –lo siento…lo siento tanto. Nosotros te buscamos durante meses, pero debíamos irnos, los pocos que quedamos debíamos buscar un lugar seguro, aun así seguimos buscando hasta que nos alertaron que ellos estaban cerca y…tuvimos que irnos lobita…lo siento tanto, lo siento, lo siento, perdóname lobita –finalizo Billy, ahora llorando profusamente.
Ante esto la latina miro a la rubia, soltó la mano que esta tomaba y con el pulgar limpio las lagrimas de la rubia. La ojiazul dejo un tierno beso en la cabeza de la morena y se aparto de su regazo, quedando en el brazo del sillón. Así la morena se levanto y ayudo a Billy a ponerse de pie, cuando este estuvo a su altura lo abrazo y mientras el hombre de bigote se derrumbaba completamente ella le aseguraba una y otra vez que no era su culpa y que no tenía nada por lo que pedir perdón. Ambos estuvieron un rato abrazados, dejando salir sus emociones y sintiendo la familiaridad del contacto; luego de un tiempo y de calmar sus emociones, todos estaban sentados nuevamente como en un principio.
-Bueno, para responder a tu pregunta de antes Maurice –continuo Billy dirigiéndose al rubio –yo y el padre de Santana, o mejor dicho nuestras familias han sido amigas desde hace mucho tiempo, Mario y yo crecimos juntos y luego cuando llegaron Carmen y Esmeralda, mi esposa, a nuestras vidas, bueno, ellas también se hicieron muy amigas entre sí y con nosotros. Cuando mis padres y los de Mario murieron, bueno nos volvimos aun más cercanos, es decir éramos parte de un mismo clan y eso nos hacia automáticamente cercanos, pero aun así nosotros éramos como una familia, por eso Santana me llamaba tío y a Esmeralda tía, mis hijos, Emily y Martin, también consideraban a Mario y Carlos como tíos y a Santana como su prima –dijo Billy señalando a la morena –luego de, bueno de todo lo que paso. Buscamos a Santana durante meses, cuando no la encontramos, creímos que…que había pasado lo peor…quedamos devastados luego de eso y tuvimos que ir al Sur. Hace poco tuve que viajar cerca de aquí, leyendo un diario vi una foto del equipo femenino de basquetbol de McKingley…no lo podía creer, así que tuve que venir, era como si a pesar de todos estos años aun tuviera la esperanza. Ayer la sentí, en el bosque, creo que tu también me sentiste, pero supongo que no supiste quien era yo –se dirigió esta vez a Santana.
-No, yo creí que, no sé en realidad, solo se me ocurrió arrancar –dijo la morena sonriendo.
-Bueno pero es realmente una maravilla encontrarte, no sabes lo felices que se pondrán Esmeralda, Martin y Emily. Además mírate, estas tan grande. Hay lobita eres la viva imagen de Mario y Carla –finalizo con una sonrisa nostálgica Billy.
Estuvieron hablando unos minutos más, hasta que un sonido extraño hizo eco en la habitación. Las mejillas de la pelinegra se tiñeron de un ligero carmesí, mientras que los demás la miraban con sonrisas divertidas.
-Creo que el estomago de Santana ya ha hablado, de hecho no sé cómo has aguantado tanto tiempo sin pedir comida –dijo Anne.
-Jajaja, no has cambiado nada lobita –comento Billy riéndose.
-Vamos, pasemos a la mesa mientras yo ordeno algo para comer –continuo Anne parándose.
-Bueno, yo creo que ya me voy –dijo Billy
-O no, claro que no, quédate a comer Billy, es un honor para nosotros –dijo Maurice.
-Si, quédese, así nos cuenta como era Sanny y sus padres –dijo entusiasta Brittany.
-Bueno, no me hago más de rogar –acepto con una sonrisa Billy.
Durante todo el día Billy estuvo con ellos, contando historias de una pequeña Santana y de los padres de esta, mientras que los Pierce contaban sus propias historias con la morena, y las dos chicas escuchaban atentas.
-Bueno y Emily y Martin, ellos siempre te admiraron, tu sabes siempre te preguntaban acerca de tu transformación, y te hacían correr y escalar y saltar, por supuesto tú no te quejabas, te encantaba demostrar de lo que eras capaz –finalizo Billy con una risa.
-Espere, no entiendo ¿por qué le preguntaban acerca de la transformación, acaso ellos no son lobos? –pregunto la ojiazul.
-Si, y por que demostrar, no lo entiendo, es decir sé que tengo mayores capacidades físicas que una persona normal, pero creía que todos los lobos teníamos una capacidad similar –agrego confusa la morena.
-Bueno lobita, ¿recuerdas a qué edad te transformaste la primera vez? –le pregunto Billy.
-La verdad no lo recuerdo, pero creo que fue cuando era muy pequeña –dijo insegura la morena, sus recuerdos aun eran confusos.
-Efectivamente eras pequeña, de hecho fue el día después que naciste, hubo luna llena, pero claro no esperábamos que te transformaras, pero tu pequeña, nos diste una sorpresa, cuando la luna estaba reluciente lloraste y lloraste y de pronto tu madre tenía un cachorro con pelaje negro y ojos oscuros en brazos –les relató Billy –bueno el caso es que, espera, tú me dijiste que habías traído contigo el libro que tus padres te leían, aquel libro que tiene escrituras en lengua normal y nuestra lengua.
-Si, fue lo único que traje, no lo he abierto en años eso sí, cada vez que lo veo me acuerdo de ellos y simplemente…no puedo –contesto la morena.
-Eso lo explica –dijo pensativo Billy –todas las familias tienen el mismo libro, o uno similar mejor dicho, en él están las historias de nuestros antepasados, historias de cada familia, y básicamente todo lo que debes saber de ti misma y de los tuyos. Bueno creo que me desvié un poco, el caso es que normalmente un niño o niña no se transforma sino hasta los siete u ocho años, incluso puede ser un poco más tarde, son especiales los casos en que siendo más pequeño ocurre, mas aun siendo recién nacido. Por eso estábamos tan sorprendidos y bueno tus padres no daban más de la felicidad –termino con una ligera sonrisa Billy, mirando a Santana y Brittany y luego a los padres de esta, hasta que su expresión cambio a una de sorpresa -¡Cielos, es tardísimo, creo que ya me debería ir!
-Seguro, te puedes quedar aquí si quieres –le dijo Maurice.
-No, no se preocupen, me estoy quedando en un hotel y de todas formas todas mis cosas están allá.
-Vendrás mañana –pregunto Santana.
-Bueno la verdad, tengo que volver a casa, pero si quieres y ustedes están de acuerdo –dijo Billy mirando a Anne y Maurice –podría volver en una par de días y a lo mejor traer conmigo a Esmeralda y a los niños, estarían contentísimos de volver a verte.
-¿En serio?, eso sería genial –dijo emocionada la morena – ¿puede ser tíos?
-Claro que si, seria genial conocerlos a ellos también –respondió Anne –entonces esta hecho, pero cuando vengan no aceptaremos excusas, se quedan aquí.
-Está bien, no pienso discutir eso –contesto riendo Billy y haciendo reír a los demás –aunque ahora sí, me debo ir.
Billy se despidió del matrimonio con un abrazo y asegurando mantener el contacto para informarles que día volvería, luego abrazo a Brittany y Santana se dio cuenta que le decía algo al oído y luego se reía dejando a la rubia con un sonrojo profundo.
Santana lo acompaño a la puerta y ahí se despidió de él con un caluroso abrazo.
-Se que los había olvidado y no fue mi intención –dijo la morena y al ver que Billy iba a interrumpirla esta le hizo una seña –aun así, creo que siempre los extrañe, yo realmente soy feliz aquí, pero siempre sentí como que algo faltara, además de mis padres claro –dijo con una triste sonrisa.
-Lo sé lobita –contesto el hombre acariciando la cabeza de la morena –aunque claro se nota que eres feliz con tu rubia eh –dijo cambiando el tono a uno divertido.
-¿Qué?...Yo…no, no sé de que hablas –contesto Santana mientras sentía como sus mejillas ardían.
-Tranquila, nadie tendrá ningún problema con eso sabes, después de todo tenemos claro que el lazo con tu alma gemela nunca podría estar equivocado.
-¿Alma gemela?...no te entiendo.
-¿Realmente no has abierto el libro eh?, es normal, después de todo debe traer muchos recuerdos a tu mente, aun así deberías leerlo –al ver que la morena, seguía confundida, prosiguió –no te preocupes, después lo veras, es solo que yo sé de estas cosas y créeme el lazo entre Brittany y tu es bastante claro, además son muy tiernas juntas.
-Umm…yo –la morena no sabía que decir, pero Billy la salvo de dar más explicaciones.
-Bueno, ahora si me voy, te llamo entonces lobita y en unos cuantos días nos vemos y te traigo a toda la manada –se despidió riendo Billy antes de salir de la casa.
Al pasar por fuera de la cocina Anne y Maurice llamaron a la morena.
-¿Qué pasa tíos?, yo ya me iba a acostar.
-Nada pequeña, solo queríamos saber cómo estabas, después de todo, creo que fue un día bastante revelador –le dijo preocupado Maurice.
-Es cierto cielo, solo queremos saber que estés bien, y decirte que puedes hablar con nosotros cuando quieras, siempre cuentas con nosotros, te queremos mucho pequeña –dijo la rubia sinceramente. La latina los miro y los abrazó, finalizado el abrazo sonrió.
-Lo sé y gracias. Pero, creo que por ahora tengo que pensar las cosas, y ordenar un poco mis recuerdos, esto bien, enserio –les aseguró la morena.
-Bueno en ese caso, será mejor que vayas a acostarte, es tarde y debes estar cansada.
La morena asintió y salió de la cocina. Al subir las escaleras hacia su habitación, los pensamientos de Santana estaban concentrado en la pequeña charla con su tío en la puerta al despedirse de él; ¿almas gemelas?, hablaría de nuestra amistad supongo, como casi hermanas…espera, no, yo no veo a Britt como mi hermana, es decir la quiero, la quiero mucho, me atrevería a decir que es la persona que más quiero en mi vida, pero verla como una hermana, suena mal, muy mal…no puedes besar a tu hermana…DETENTE AHÍ LOPEZ…de nuevo con esa mierda…agh, habrá querido decir almas gemelas…¿Cómo pareja?, Cómo pareja, que se besa y se toma de la mano y…agh no entiendo. Aunque dijo…el fijo que éramos tiernas juntas, bueno Britt siempre es tierna, es bonita, no hermosa, y simpática y es graciosa, además su cuerpo…AGH CONCETRATE LOPEZ…que dirían los padres de Britt, yo sé que me quieren, pero aun así, me dan techo y comida y una familia todos estos años y yo persigo a su hija, pero si Tío Billy dijo que éramos tiernas…a lo mejor…a lo mejor…haríamos una buena pare-
-Oh, lo siento San –dijo la rubia sujetando a la pelinegra, esta había chocado con ella cuando salía del baño.
-¿Ah? –contesto la morena levantando la vista, el choque la había sacado de golpe de sus pensamientos y fantasías de tener a cierta ojiazul como pareja.
-Que pensabas tanto San –le dijo Brittany pasando su pulgar delicadamente por la frente de la morena, haciendo que automáticamente la expresión de la latina se suavizara.
-Nada, solo, ya sabes es mucha información que me llego en tan poco tiempo –contesto la morena ocultando sus dudas pero a la vez siéndole sincera pues efectivamente, eran muchos recuerdos los que habían vuelto en un solo día, de hecho un ligero dolo comenzaba a surgir en el costado de su cabeza –me está empezando a doler la cabeza, lo mejor es que ya me vaya a dormir.
-Oh Sanny –dijo la rubia preocupada, atrajo a la morena y la abrazo, dejo una mano en la espalda de esta y con la otra le acariciaba suavemente la cabeza – ¿quieres tomarte una aspirina?, si quieres te puedo hacer cariño hasta que te quedes dormida.
-No gracias, no creo que sea necesaria la aspirina y además tu también debes estar exhausta, es bastante tarde ya, no te quiero seguir cansando.
-Tu nunca me cansas, así que está hecho, además se que te encanta cuando te hago cariñitos en la cabeza –dijo la rubia y al ver la sonrisa de la pelinegra supo que no había más que decir –voy a ponerme pijama y voy a tu pieza –termino de decir y luego de dejar un delicado beso en la frente de la morena fue a hacer lo que le había dicho.
La morena entro al baño a cepillarse los dientes mientras sus pensamientos iban nuevamente a cierta ojiazul de rubios cabellos; Por dios, es tan tierna…realmente soy la persona más suertuda de este mundo…o en realidad el mas suertudo será quien se gane su corazón…imágenes de la rubia riendo, abrazando, besando y acariciando a un individuo sin cara llenaron la mente de la morena, un ligero crack sonó y Santana vio como en su mano sostenía su quebrado cepillo de dientes.
-Mierda –susurro.
Al mirarse su cara al espejo las imágenes del individuo y la rubia cambiaron, ahora este individuo tenía su cara y su cuerpo, reía con la rubia, la abrazaba y la besaba tiernamente mientras las sonrisas en la cara de ambas chicas no desaparecían. Al volver a la realidad la pelinegra vio como ahora su reflejo portaba una enorme sonrisa, ante esto su expresión cambio por una de sorpresa.
Estoy enamorada de Britt…
Bueno...tarán, ahí esta. Tengo un aclaración que hacer si antes se despedirme. En capitulos pasados Santana llamaba a los Pierce, Anne y Maurice, por sus nombres, en este lo cambie por "tíos", no es un gran cambio y no significa mucho, es solo que no me gustaba como sonaban los nombre solos, en mi pais es costumbre llamar a los adultos por un "tio" o "tia" cuando eres pequeño, y creo que representa mejor el grado de cariño que les tiene.
Bueno ahora si, hasta la proxima, cuidense y sueñen con Brittana :)
