Bueno, aquí les traigo el capítulo dos de mi nuevo Fanfic, espero sus reviews y doy gracias a todos aquellos que siguen la historia :D espero les agrade.
Todos ya sabían a quien tenían que darle un regalo diario, por suerte a Gerald le había tocado Phoebe y para él, era la oportunidad perfecta para pedirle que fuese su novia, por otro lado, Arnold no sabía que hacer, preguntarle a Phoebe sería darle a saber a ella que él era su amigo secreto, ¿qué podría hacer?.
Las chicas entran una a una, Arnold no pudo evitar seguir con la mirada a Helga, hasta que ella lo notó
-¿qué miras cabeza de cepillo? ¿se te perdió algo?- dijo en tono molesto
-no, no nada... no pasa nada- respondió él
Las clases continuaron, unos bostezaban, otros sólo miraban el reloj en espera de que la manecilla marcara la hora de salida.
Arnold seguía pensando en que cosas le podía regalar a Helga, ella no era como las demás, qué iba a hacer para saber más de ella, no bastaba con solo saber que es buena persona y que se escondía bajo una máscara fría y sarcástica
Las clases terminaron, todos salieron del aula, en las afueras de la pública 118 se encontraban Arnold y Gerald
-vaya viejo, que mala suerte tienes- dijo Gerald moviendo la cabeza de un lado a otro
-no es mala suerte es... es solo que, bueno ella no es una chica cualquiera- mencionó Arnold
-si, bueno solo tu recuerdas que ella es chica- Gerald después del comentario, no pudo aguantar la risa
-Gerald... basta por favor, ¿qué haré?-
-mmm podrías preguntarle a alguien o pedirle a Gino que la investigue, ya sabes, Gino es muy inteligente y hábil en esos aspectos-
-¿preguntar? ¿a quién?-
-no sé viejo, tal vez a la Gran Patty, al niño chocolate, a su hermana Olga... no sé a alguien-
-creo que tienes razón- Arnold comienzo su marcha
-y tú ¿a dónde vas?- preguntó Gerald al ver partir a Arnold
-a ver a Patty, al niño chocolate y a Olga Pataki- dice alejándose
-suerte, la necesitarás-
Ambos partieron por su lado, Gerald buscaba algo especial para Phoebe, pero nada le parecía suficiente para ella, todo era poca cosa para ella, merecía algo mejor
Arnold por su lado, estaba en casa de Patty
-Arnold, que gusto verte ¿qué sucede?- pregunto ella
-hola Patty, pues verás, necesito saber si tu sabes algo acerca de los gustos de Helga...- comentó Arnold
-¿Helga? ¿Pataki? pues, para ser sincera no, solo sé que es buena persona, un poco violenta y mandona, pero nada más-
-vaya, pensé que sabrías más acerca de ella-
-no Arnold, para nada... lo lamento-
-esta bien Patty, no te preocupes, gracias- él sonrió
-de nada- terminando de decir eso, ella sonrió y cerro la puerta
Arnold iría con su segunda opción, el niño chocolate pues un año anterior ella le dado lecciones de matemáticas
-chico niño, ven acá- decía al tiempo que movía su mano derecha
-chocolate, chocolate, ¿me darás chocolate?- decía el pequeño al acercarse
-no choco niño, necesito que me digas algo-
-chocolate, ¿eso? si, chocolate-
-no, no, eso no... ¿de casualidad sabes que podría regalarle a Helga Pataki?-
-¡chocolate!-
-¿chocolate?-
-¡sí sí! a todos les gusta el chocolate, dale un chocolate y a mi dos, ¡sí sí!- decía y saltaba al mismo tiempo
-ay choco niño- decía Arnold llevándose una mano al rostro
Sin más que hacer Arnold prosiguió a sentarse en una de las bancas del parque
-rayos, esto es muy complicado... no difícil pero si complicado, ¿porque me tenía que tocar ella? Ojalá su hermana me pueda decir algo... aunque ahora que lo pienso, tal vez tampoco me ayude, no son muy unidas y tal vez, ella no sepa mucho sobre Helga...
Arnold suspiro y tomo el camino rumbo a su casa, al llegar su abuela ya lo estaba esperando con la cena
-Kimba, ¿quieres de cenar?-
-si abuela, ¿qué cocinaste?-
-jabalí en salsa de moras venenosas- la abuela se rió
-¡¿qué?!- dijo Arnold sorprendido
-jajaja claro que bromeo Kimba, hice pasta y pechugas de pollo rellenas- caminó hacía la cocina
-ay abuela- él sonrió con ternura y camino detrás de ella
-te notó serio o pensativo, ¿todo bien?-
-si, bueno... no sé que regalarle a Helga-
-¿a Eleonor? ¿Porque le tendrías que regalar algo?-
-no abuela, a Eleonor no, a Helga y le debo regalar algo porque soy su amigo secreto-
-¿secreto? pero si se conocen desde el kinder, no entiendo-
-no abuela, lo que sucede es que en la clase haremos una actividad para el 14 de febrero y así se llama "el amigo secreto", a partir de mañana le hasta el día de San Valentín haremos regalos a una chica y a mi me toco Helga... pero, no sé que regalarle...- suspiró cabizbajo
-a todas las niñas les gustan las flores y los chocolates, ¿habías pensado en eso?-
-sí, si lo pensé pero ella no es igual a las demás, no sé sobre sus gustos, sus pasatiempos, solo sé que le gusta molestarme-
-pero eso no le quita el hecho de ser niña, podrías intentar con una flor y chocolates- Gertie sonrió al tiempo que acariciaba el cabello de Arnold
-pues, creo que tienes razón abuela, eso intentaré- suspiro
-ánimo Kimba, todo saldrá bien- dijo mientras recogía los trastes sucios
-gracias por la cena abuela, saldré a comprar la flor y los chocolates- dijo levantándose de la mesa y con una sonrisa en el rostro
El chico caminó un par de cuadras y llegó a la más reconocida florería del barrio, Florería "Vittelo", lo primero que vio fue un par de tulipanes color rosa, sin pensarlo los pidió
-buenas tardes señora Vittelo, me da ese par de tulipanes, por favor- sonrió
-hola Arnold, ¿así están bien o para regalo?- regreso la sonrisa
-mmm para regalo por favor- miro por todos lados
-está bien Arnold- tomó los dos tulipanes, un listón rojo y los ató juntos -aquí tienes Arnold-
-gracias señora Vittelo, aquí tiene- extiende la mano con el billete y con la otra toma el arreglo
-muy bien Arnold, a tu pequeña novia le gustarán-
-¿eh? ¡Ah si!... claro... gracias- tomo su cambio y salió de la tienda -bien, ahora solo faltan los chocolates- tomó el camino a la dulcera apresurando el paso para evitar llegar tarde a casa. Al llegar, entro a la dulcería y se dirigió al pasillo de chocolates, eran demasiados, algunos con un sabor, otros con diferente relleno y muchos otros con distintas figuras, su atención la llamo una pequeña caja, era color rosa, eran bombones cubiertos, tenían forma de flor -estos son los adecuados- pensó y en seguida los tomó, fue a la caja y ahí pidió que fuesen envueltos en papel celofán con moño en blanco, pagó la cuenta y partió a casa.
La noche llegó y en la casa de los Pataki se llevaba a cabo una conversación
-pero hermanita, ¿porque no quieres comenzar con tu regalo?-
-fácil Olga, porque no sé que tipo de idiota me vaya a tocar como amigo secreto, por eso- dijo Helga molesta
-esta bien Helga, aún así debes de pensar en algo o bueno, eso digo-
-son hombres, son machos en plena formación, son pubertos y no es difícil adivinar que les puedas regalar, es sencillo, una playera, un balón de fútbol, un bat o un guante de béisbol... cosas de esas, sencillas y muy baratas
-aja y si ese "idiota" fuese Arnold, ¿qué le regalarías?-
-bueno, hoy es el día en el que Olga Pataki pierde la cordura y dice estupideces-
-¡ay Helga! bueno, ya lo que tu digas...-
La noche transcurrió y al llegar la mañana, todos se preparaban para asistir a la escuela, las chicas estaban muy emocionadas pues no sabían que sorpresas les esperarían
En el casillero de Rhonda había una rana de papel, con pequeños detalles en diamantina que la hacían ver muy linda
En el de Sheena había una flor, para ser exactos una orquídea, fresca y en una maceta de color verde, con dibujos de otras flores
En el de Nadine, había un peluche en forma de mariposa, con colores muy extravagantes
Era el momento de abrir el casillero de Helga... Ahí estaban los tulipanes y los chocolates, cuando estaba a punto de tomarlos escucho una voz detrás de ella
-¡ja ja a Helga le han dado flores y chocolates, como si fuese una niña normal! ¡ja ja!- dijo Harold en tono burlón
-¡cállate! ¡a ti que te importa!- amenazó Helga
-¡jajaja como que tonto habrá creído que eso te gusta!-
-¡¿qué no oíste?! ¡Cállate!- dijo Helga más enojada
Arnold había presenciado la escena, no sabía que hacer, no sabía que sentir... sólo notó que esos comentarios habían lastimado a Helga, o ¿habían sido los presentes? -"¿qué hiciste Arnold?"- era lo único que él pensaba.
Ella no pudo más que cerrar el casillero y salir al patio, nadie más pudo notar su tristeza, solo veían su enojo y mal humor -vaya broma de mal gusto- se repetía una y otra vez mientras buscaba un lugar en el cual quedarse a solas con sus pensamientos.
Bueno, aquí termina el segundo capítulo, ¿de verdad Arnold la habrá "regado"? ¿Qué pasará? jejeje no se pierdan el siguiente capítulo, mientras esperare sus reviews en este.
Habrá un capítulo diario, ya que mi idea es terminar esta historia el día 14 de Febrero (Méx). ¡Gracias!
