Holaa, volví y no me demoré tanto como la vez anterior, pero se que igual me demoré, lo siento pero me costaba mucho escribir a veces, especialmente porque se me ocurría leer spoilers de glee y al enterarme como va Brittana, uuuffff, mal, mal, pero bueno ya deje de ver glee hace tiempo y mi consuelo son los fanfics y la esperanza que los escritores de Glee entren en razón y junten a Brittana, y paren un poco el sinsentido que tienen.

En fin, pasando a temas mas agradables, aquí esta el capítulo, espero que les guste, y esta vez no voy a hacer promesas de cuando voy a tener el otro, claro que voy a tratar de tenerlo pronto pero no les prometo nada, lo que sí les puedo prometer, es que no voy a abandonar este fic, aunque sea lo último que haga, me cuesta escribir a veces porque el desarrolo a veces esta borroso en mi cabeza y lo unico claro que tengo es la idea general y algo del final.

En fin, muchas gracias por los reviews y todo eso, de verdad que me sacan mas de una sonrisa.

Bueno ahora si, el capítulo:)


Era lunes en la mañana y por el estacionamiento de McKingley caminaban una rubia y una morena, con sus manos entrelazadas y ambas con sonrisas radiantes a juego. Tanto Brittany como Santana se encontraban aún en su burbuja de felicidad; desde ese primer beso tan sólo una par de noches atrás, ninguna de las dos podían borrar las sonrisas de sus rostros.

Como todos los días en que ambas tenían sus entrenamientos respectivos, las chicas se dirigían hacia el campo de fútbol pues era costumbre si el tiempo les alcanzaba, que la morena dejara a Brittany y luego se iba a su propio entrenamiento, más aún ese día pues la ojiazul insistió en que ambas le debían decir a sus respectivos amigos y amigas de su nueva relación.

Brittany caminaba dando saltitos pues no podía contener su felicidad, mientras que a su lado Santana no podía evitar sonreír ante la ternura de su rubia novia.

-Bueno, ya estamos llegando, ¿preparada para decirle a Quinn? –dijo la morena.

-Siii, lo único que quiero es decirles a todos que estamos juntas San –contestó la rubia dejando un beso en la mejilla de la morena.

-¿No te preocupa cómo pueda reaccionar la gente? –preguntó la morena.

-Nop, me preocupan nuestros amigos, y sé que a ellos no les va a importar. Es más creo que todos estarán felices. Lo que digan los demás, me tiene sin cuidado. –Cuando terminó de decir esto la rubia se quedo pensando unos segundos antes de agregar –si tú no quieres que todos sepan Sanny, está bien yo lo entiendo y-

-No Britt, tu sabes que me importa una mierda lo que la gente diga. Solo lo decía por ti, tú sabes, porque tú tienes más amigos y todo eso.

-San, todos mis amigos son nuestros amigos, aunque te hagas la ruda y digas que no te importan y los molestes, yo se que los quieres, porque no importa que te trates de hacer la chica mala, tu eres la persona más dulce y cariñosa del mundo –dijo riendo la rubia y acariciando una morena mejilla.

-Solo contigo Britt –contestó la morena dándole un suave beso en los labios a la rubia –Aclarado eso, vamos a darle las noticias a Fabray antes que se me haga tarde para mi entrenamiento.

Las chicas llegaron a la cancha y Brittany divisó rápidamente a la rubia de ojos miel, sin poder esperar más para contarle a su amiga, la ojiazul corrió hacia Quinn tirando consigo a Santana pues amabas seguían con sus manos firmemente entrelazadas.

-QUINN, QUINN, QUINNYYYYYY –gritaba emocionada Brittany.

-¿Brittany que pasó?, ¿Por qué el escándalo? –preguntó algo asustada la ojimiel, pero tranquilizándose al ver las sonrisas de sus amigas -¿Dónde está el incendio? –preguntó riendo Quinn

-¿Uh?, Incendio, ¿Dónde?, nosotras no vimos humo, cielos ¿tenemos que evacuar?

-No Britt, Fabray se está tratando de hacer la graciosa aquí, pero como vez obviamente no le resulta mucho, te falta carisma Fabray –agregó la morena con una sonrisa burlona hacia Quinn

-Jajaja, acaba de hablar la persona más graciosa de McKingley

-Bueno Quinn, San sí es súper graciosa, y bromear acerca de un incendio es algo cruel –dijo seriamente la ojiazul.

-Claro Britt defiende a tu esposa antes de a tu amiga –dijo Quinn con fingida tristeza, al levantar la vista se topó con una nerviosa y sonrojada Santana que no dejaba la vista quieta mientras abría y cerraba la boca como si fuera a hablar pero ninguna palabra salía de sus labios, mientras que Brittany miraba fijamente al suelo y se notaban sus orejas muy rojas.

-Están actuando bastante extraño chicas… -dijo Quinn frunciendo el ceño. De pronto Santana comenzó a toser fuertemente, en ese momento Brittany despegó la vista del suelo y a pesar de sus mejillas estar muy rojas, inmediatamente comenzó a acariciar la espalda de la morena quien trataba de calmar su repentina tos.

Una vez Santana logró calmarse y ya menos sonrojadas ambas, Quinn decidió que era un buen momento para seguir hablando.

-Bueno después de eso…que no se qué fue, me dirán por fin que pasó.

-Ooh si claro Quinny –dijo Brittany, quien al parecer ya había olvidado el comentario de Quinn –pueeees, adivina –dijo la ojiazul mientras tenía una sonrisa de oreja a oreja y apretaba fuertemente la mano de Santana, mientras la morena sonreía ante la ternura de su novia.

-Mmmm, ¿Qué es lo que tengo que adivinar? –preguntó Quinn, quien no entendía a donde quería llegar la rubia más alta.

-Pfff, Quinn si te digo no sería una adivinanza.

-Está bien, está bien. Dame pistas entonces –aceptó la ojimiel tratando de ver algo extraño en Brittany.

-Ummm, a ver, mmmm…no se me ocurre –decía Brittany mientras fruncía el ceño y sacaba la punta de su lengua afuera en clara concentración.

-Yo tengo una –interrumpió la morena -¿puedo? –preguntó mirando a Brittany, quien asintió emocionadamente.

-Presta atención Fabray –dijo la morena para luego levantar su mano izquierda, la cual estaba entrelazada con la de Brittany y ponerlas frente a Quinn.

-Umm –la ojimiel meditó pensativa unos momentos –Oh ya sé, un nuevo esmalte de uñas. Pero…mmm, ¿es de esos transparentes que se supone que ponen tus uñas mas fuertes o algo así?

-Nop, no es eso Quinn. Trata de nuevo –dijo la ojiazul.

-Ugh, ¿un nuevo brazalete?

Cinco minutos después, y Quinn aún no lograba descubrir que era lo que su amiga trataba de decirle y comenzaba a frustrar tanto a ella misma como a Santana.

-Ugh, estoy empezando a creer que Quinn nunca va a adivinar –Santana susurró a su novia.

-¿Te regalaron un pato como mascota? –seguía tratando la capitana.

-Tienes razón San –contestó la ojiazul en el mismo tono de la morena –Esta bien Quinn, detente.

-Es eso, adiviné ¿cierto?

-Nop, y no estás ni cerca de adivinar. Así que te daré otra pista, la pista es... –mientras la rubia pensaba, Santana sintió una vibración en su bolsillo, era su teléfono, el cual indicaba que tenía un nuevo mensaje de texto –Oh ya se es-

-Rayos, lo siento Britt debo irme, la entrenadora Beiste ya llegó y todavía tengo que cambiarme –explicó la morena.

-Pero San, todavía no ha adivinado –dijo con un puchero la rubia ojiazul a lo que la morena no pudo resistirse.

-Está bien, yo tengo una última pista, y si no adivinas con esta Fabray, no tienes esperanza de adivinarlo con nada –dijo la morena, acto seguido se giró hacia Brittany y tomó las mejillas de la rubia, acercándola a ella y con una pequeña sonrisa unió sus labios. Brittany no pudo hacer más que responder el beso, mientras las mariposas en su estómago se multiplicaban a medida que Santana la seguía besando.

Cuando se separaron las dos chicas estaban en su propio mundo con sonrisas de enamoradas en sus rostros perdidas en la mirada de la otra.

-¡Oh por dios! –Gritó Quinn con una sonrisa rompiendo la burbuja en la que se encontraban Santana y Brittany –por favor díganme que por fin se dieron cuenta que están locas la una por la otra.

Las sonrisas cómplices de las chicas fueron suficientes para que Quinn tuviera su respuesta y sin esperar más se lanzó a abrazar a sus amigas.

-Chicas estoy tan feliz por ustedes –decía Quinn entremedio de Brittany y Santana –les juro que ya estaba pensando en intervenir, encerrarlas en una habitación y tenerlas ahí hasta que se dijeran que se gustan.

-Bueno Fabray, por suerte no tuviste que llegar tan lejos –contestó Santana riendo ante las ocurrencias de la ojimiel.

-Si, ahora tienen que contarme todo –dijo Quinn separándose –cuando fue que se hicieron novias, porque supongo que son novias ya.

-Por supuesto que sí Quinn, empezamos el sábado en la noche –contestó una emocionada Brittany.

-Bueno, en realidad fue más como el domingo en la madrugada –agregó la morena.

-¿y quién fue la que preguntó? Dime que fuiste tú Britt.

-En reali-

-VACAS FLOJAS. LES DOY TRES SEGUNDOS PARA QUE EMPIEZEN A TROTAR, SINO SE QUEDAN ENTRENANDO HASTA QUE LES SANGREN LOS PIES –se escucho a la entrenadora Sylvester a través del megáfono.

-Ahora si me voy chicas, no quiero que esa mujer las torture por mi culpa –dijo Santana algo preocupada, después de todo la entrenadora de las Cheerios si era una mujer que temer.

-Está bien Sanny, ¿nos vemos luego? –preguntó Brittany.

-Claro, creo que hoy tengo entrenamiento suave así que apenas termine vengo a esperarte –contestó la morena –Nos vemos Britt –dijo la morena antes de dejar un suave beso en la mejilla de su novia –te quiero –agregó tímidamente.

-Yo también te quiero San –contestó una sonrojada Brittany.

-¡LOPEZ, PIERCE! PUEDEN PENSAR NOMBRES PARA SUS FUTUROS HIJOS LUEGO, AHORA NECESITO QUE TÚ, RUBIA ENERGÉTICA TE PONGAS A TROTAR Y QUE TU NOVIECITA LATINA SE VAYA A SU ENTRENAMIENTO –se escuchó nuevamente el megáfono, esta vez provocando un profundo sonrojo en ambas chicas y una sonora carcajada en Quinn.

-Ups, ya me voy. Adiós chicas –dijo Santana mientras arrancaba de el campo de fútbol, aún portando un sonrojo notable.

-Adiós San –contestó soñadoramente la ojiazul, mientras miraba a la morena de lejos.

-PIERCE, DEJA DE SUSPIRAR POR TU LATINA, TIENES EL RESTO DE TU TIEMPO PARA PLANIFICAR SU BODA –esta vez la rubia ojiazul estaba segura que se desmayaría, pues sentía toda la sangre de su cuerpo en sus sonrojadas mejillas, aun así se las arregló para asentir tímidamente a su entrenadora.

-Andas en las nubes, ah Britt –comentó burlonamente Quinn trotando al lado de la otra rubia.

-Uh Quinn, hablemos después o sino la entrenadora me va seguir molestando y sinceramente creo que si me sigo sonrojando las mejillas me van a explotar –dijo Brittany con un puchero ocasionando la risa de la ojimiel.

-Está bien B. Pero después me cuentas todo con lujo de detalles.

-Claro Quinn, ahora si a trotar, que no me quiero quedar más tiempo entrenando hoy.

-Porque quieres pasar tiempo con tu noooovia –dijo Quinn.

-Sip, quiero pasar todo el tiempo posible con Sanny ahora que puedo abrazarla y besarla a mi antojo –contestó Brittany con una sonrisa.


Santana se encontraba en los camarines del gimnasio abrochándose sus zapatillas, ya se había duchado y cambiado de ropa en tiempo récord después de su entrenamiento, lo único que quería era salir de allí e ir directo hacia donde su novia. Estaba ya metiendo sus cosas en su bolso para por fin irse cuando Mercedes le habló.

-Hey Satán ¿Cuál es el apuro?

-¿Uh? –dijo una distraída Santana.

-Bien ahora lo sé, a ti algo te pasa, primero andas de un increíblemente buen humor hoy, haciendo bromas y riendo como si hubieras ganado la lotería, apenas terminamos el entrenamiento corriste a las duchas, y andas distraída, sonriendo y suspirando como…como si…¡Como si estuvieras enamorada! –gritó Mercedes provocando que el resto del equipo riera y molestara a Santana quien se sonrojó rápidamente.

-¿Quién es? –preguntó una de las chicas de equipo.

-Pfff, es obvio que es Brittany –dijo otra chica, Cristina; provocando un profundo sonrojo en Santana y la risas del resto de las chicas

-Miren, Santana esta como un tomate de roja –comentó Susana.

-Yo…ugh –trató de decir la morena, quien no estaba para nada acostumbrada a aguantar burlas de nadie, pero aún así no podía enojarse, estaba demasiado feliz como para tener ningún tipo de sentimientos negativos Ugh, ni siquiera me molestan las burlas, con tan solo escuchar su nombre hace que sienta millones de mariposas. Pero ni siquiera puedo decirles todavía porque Britt no está aquí y le prometí que le diríamos juntas; ugh, ya la extraño…

-Santana, ¡Santana! –Gritó Mercedes, obteniendo por fin la atención de la latina –pensando en Britt ah.

-Uumm, nos vemos chicas –dijo Santana antes de salir de los camarines, dejando al resto del equipo riéndose a sus expensa.

-Sanny –escuchó la morena al salir al gimnasio, antes de ser envuelta en un caluroso abrazo por parte de su novia.

-Britt –suspiró la morena respondiendo el abrazo con la misma fuerza mientras sentía su corazón redoblar su ritmo al sentir como el aroma de la rubia inundaba sus pulmones –espera, ¿Qué haces aquí?

-¿No estás feliz de verme? –preguntó con un puchero la rubia.

-Claro que estoy feliz de verte Britt –dijo la morena dejando un delicado beso en los labios de la rubia –es sólo que pensaba que hoy tenías entrenamiento largo, pensaba irte a buscar un slushie de cereza y luego ir a buscarte.

-Aaww San, eres la mejor novia del mundo –dijo Brittany llenando de besos el rostro de la morena – Stacy llegó tarde al entrenamiento, pero muy tarde, nos quedaba como media hora para terminar.

-Uuy, la entrenadora Sylvester tiene que haber desatado el infierno.

-No, eso fue lo más tenebroso, cuando Stacy trató de explicar porqué había llegado tarde la entrenadora nos dijo que el entrenamiento había terminado y que nos fuéramos a las duchas, y luego le dijo a Stacy que fuera a su oficina. ¿Tú crees que le haga algo? –preguntó de pronto preocupada la ojiazul.

-No creo Britt, es decir, no puede, ¿cierto? –preguntó con algo de desconfianza la morena.

De pronto las puertas de los camarines se abrieron y salieron todas las chicas del equipo, quienes miraban entre risas a Brittany y Santana.

-Hola chicas –dijo animada Brittany – ¿Por qué tantas risas? ¡Cuéntenme! –demandó la rubia riendo contagiada por las otras chicas.

-Bueno Britt –comenzó Cristina pasando un brazo por los hombros de la rubia, pero al escuchar un ligero carraspeo y voltear a ver a Santana quien estaba con una ceja alzada y una mirada nada amigable, inmediatamente soltó a la ojiazul –Jeje, Brittany, como te iba diciendo el asunto es que aquí, tu noviecita estuvo todo el entrenamiento suspirando y sonriendo sin motivo, tenías que haberla visto, con la mirada perdida y una mega sonrisa de enamorada –terminó de contar Cristina riendo.

-¡San! ¿Ya les dijiste a todas? Pero yo pensé que lo íbamos a hacer juntas –le reprochó Brittany a Santana.

-No Britt, no dije nada, pero bueno, Cristina algo de razón tiene, después de todo desde ese primer beso que nos dimos he andado en la nubes –susurró Santana para que solo la ojiazul escuchara.

-Eres adorable Sanny –susurro también la ojiazul para luego besar a la morena; con esto todas las chicas del equipo quedaron con la boca abierta, pues si bien molestaban a Santana, otra cosa era ver que al parecer todo era verdad –bueno chicas, ahora si me disculpan mi novia y yo nos vamos, adiós –se despidió la rubia entrelazando su mano con al de Santana y caminando hacia la salida del gimnasio dejando atrás a un sorprendido pero sonriente equipo.

-¡Lo sabía, ven les dije! –fue lo último que alcanzaron a escuchar las chicas antes de salir del gimnasio.


Más tarde, ese mismo día Santana y Brittany se dirigían hacia la sala de glee Club, sus manos entrelazadas y sus sonrisas aún intactas en sus rostros. Apenas entraron en la sala se escucharon aplausos y silbidos; todo el glee club miraba entre risas a las dos chicas, cuando dejaron de hacer ruido Puck se acercó a Brittany y Santana, cuando estaba frente a ellas les sonrió y puso sus manos en los hombros de ambas.

-Chicas, Puckzilla está realmente feliz por ustedes –dijo con una sonrisa Puck, antes de darse vuelta para estar de frente a los demás –ven como siempre tengo razón, les dije que estas dos no aguantaban hasta fin de año sin lanzarse sobre la otra.

-Entonces, ¿tomo eso como que ya todos saben de nosotras? –preguntó Santana sin soltar la mano de Brittany.

-Yo creo que más bien todo McKingley sabe –dijo Mike sonriendo.

-Mmmm, pero yo quería que les dijéramos a todos juntas –protestó la rubia ojiazul con un puchero.

-Britt, ustedes se besaron frente a las cheerios, durante todo el entrenamiento no dejaste de hablar de Santana y de cómo es "la mejor novia del universo entero" y además le dejaron en claro que estaban juntas a todo el equipo de basquetbol, oficialmente son la nueva pareja poderosa de McKingley, yo diría que son la gran realeza ahora –comentó Quinn

-Umm, Quinn no sé si recuerdas, pero no vivimos en Nueva York o San Francisco, esta ciudad no es realmente un ejemplo de diversidad y aquí la gente no es muy tolerante, si todo McKingley ya estuviera enterado de que Britt y yo somos novias, entonces creo que a esta altura debería haber golpeado a por lo menos la mitad de los estudiantes por molestarnos a Britt y a mí –dijo Santana con el ceño fruncido.

-En realidad a sucedido todo lo contrario –dijo esta vez Sam –de hecho Jacob Ben Israel dijo en su blog que ustedes son la pareja con más posibilidades de ganar para el rey y reina de el baile, ¿aunque en este caso sería reina y reina? –terminó confundido el rubio.

-¿Qué? Pero ¿Cómo? –cuestionó Santana.

-Britt es porrista en una escuadra que es campeona nacional, la segunda al mando para ser exactos y además todo McKingley la adora, el equipo de básquetbol ha ganado todos sus partidos desde que tú eres la capitana y está en camino a ser campeones nacionales, además todos saben que si alguien llega a hacerle algo a Brittany tu patearás sus traseros y ya has demostrado que no son sólo amenazas. Yo creo que la suma de todo eso da como resultado que ahora ustedes son la pareja ideal de McKingley –explicó Quinn con una sonrisa de sabelotodo.

-San, prefiero ser una princesa antes que una reina ¿podemos ser princesas mejor, así como en los cuentos? –preguntó la ojiazul mirando a Santana.

-Podemos ser lo que tú quieras Britt –susurró la morena frotando su nariz con la de la rubia, provocando una risita en ambas.

-¡Ayy, son adorables! –gritó Sugar, provocando que las dos chicas se separaran sonrojadas.

-Bueno, bueno, es hora de hablar cosas importantes –dijo Puck mirando a la adorable pareja aún en el medio de la sala –dígannos, ¿Quién de ustedes preguntó?

-¿Preguntó qué? –dijo una confundida Brittany.

-Ustedes son novias, alguna tuvo que haber preguntado, ¿quién fue? –aclaró Quinn

-Ammm, en realidad las dos nos preguntamos –dijo Britt sonriendo.

-Vamos chicas, pero alguno tuvo que haberlo dicho primero. Yo sé que fuiste tú López, vamos dilo –insistió Puck.

-Déjales que contestes ellas, pudo haber sido Britt, ¿Tú fuiste cierto? –dijo esta vez Quinn tomando el brazo de la ojiazul.

-¿Para qué quieren saber? –dijo Santana con el ceño fruncido.

-Sólo contestes la pregunta y las dejaremos tranquilas –dijo Tina urgente.

-Espera esto está raro y –la morena fue interrumpida por un fuerte grito de parte de todos, quien de a poco se habían acercado hasta estar rodeando por completo a las dos chicas

-CONTESTEN

Brittany y Santana quedaron atónitas ante la urgencia de todos por conocer ese detalle y compartieron una mirada una par de segundos, cuando Santana levantó los hombros despreocupadamente Brittany se giró hacia sus amigos quienes estaban expectantes.

-Sanny me pidió primero –dijo con una sonrisa para luego besar la mejilla de la latina.

Pero apenas la rubia terminó de decir su respuesta se generó una nueva conmoción en la sala.

-¡Sí! El Puckmaster siempre tiene razón –festejaba Puck mientras alzaba su puño al aire.

-¿Qué? Pero…ugh –decía Quinn con cara de derrota.

-Te dije chica, yo nunca dude de ti Satán –Mercedes se reía de Quinn mientras palmeaba el hombro de la latina.

Mientras los chicos seguían celebrando o lamentándose, Santana y Brittany se miraban entre sí y a sus amigos con ceños fruncidos y miradas confundidas.

-¡Hey! –Gritó Santana llamando la atención de todos -¿Nos pueden explicar de qué se trata todo esto?

-Bueno López, se trata que gracias a ti, Mercedes, Tina y yo acabamos de ganar treinta dólares cada uno –dijo Puck pasando su brazo sobre el hombro de Santana –yo sabía que tenías tu encanto con las mujeres López, si no estuvieras tan loca por Britt, podríamos ser los conquistadores de Ohio, arrasando las calles, abriéndonos paso entre las faldas y pantalones de todas las chicas.

-Creo que vas a tener que conquistar sólo Puck, porque el encanto de San es sólo para mí –dijo Brittany sacando el brazo de Puck del hombro de la morena y abrazando a esta por detrás, descansando sus manos en el estómago de Santana quien puso sus manos sobre las de la rubia.

-Aunque con tu encanto, creo que las únicas faldas que vas a conquistar son las de las señoras del asilo –dijo Santana haciendo que todos rieran menos Puck quién se tomo el pecho con fingido dolor.

-Está bien López, estuviste cerca de herir mis sentimientos, pero como me hiciste ganar dinero lo olvidaré.

-Esperen, no entiendo, que tiene que ver que San me haya pedido ser su novia, con que ustedes ganen dinero –dijo Brittany aún confundida por la reacción de sus amigos

-Apostamos –dijo Quinn con mala cara. Tanto Brittany como Santana estaban expectantes para que la rubia prosiguiera, pero al parecer esta no pensaba elaborar más, juzgando por su ceño fruncido y sus labios curvados hacia abajo.

-Apostamos quien de ustedes sería la que hiciera la pregunta mágica –explicó Sam –y bueno la mayoría estábamos seguros que sería Britt, el caso es que pusimos diez dólares cada uno y quienes ganaran se llevaban todo el dinero.

-¿Y cómo sabían que nos haríamos novias? –dijo la latina.

-Pfff, era obvio Santana, era cosa de mirarlas para saber que dentro de poco sucedería –explicó Quinn aun de mal humor por su derrota.

-San, creo que nosotras éramos las únicas que no nos habíamos dado cuenta de lo que sentíamos por la otra –susurró Brittany en el oído de Santana, provocando en la morena un ligero calor en su estómago que se extendió por su cuerpo; Ugh, que es lo que provoca Brittany en mi cuerpo, entiendo que seamos adolescentes y mis hormonas se descontrolen, pero Britt me hace sentir como un chico de trece años viendo porno ugh, mierda, Britt ni siquiera se da cuenta el efecto que tiene en mí, y mejor así no quiero que me vea como una pervertida, pero me está abrazando y siento todo su cuerpo pegado al mío, su perfecto abdomen y su pecho, que daría por tocar...¡Ugh, piensa en otra cosa López!, piensa en otra cosa. ¡Finn Hudson en traje de baño! aaagg, que asco, creo que tengo ganas de vomitar ahora

-San –dijo Brittany por tercera vez sacando a la morena de sus pensamientos

-¿Umm?

-Estabas como en transe, y después pusiste cara de querer vomitar, ¿Te sientes mal?

-Uh, no, no, lo siento me distraje Britt, ¿Qué decías? –dijo la morena provocando un risita en la ojiazul Aaah, San se ve tan tierna cuando se pierde en sus pensamientos, me dan ganas de darle mil besos…pero ¡Cierto! ¡San es mi novia, ahora puedo besarla cuando quiera! La rubia le dio una gran sonrisa a la latina para luego dejar tiernos besos en las mejillas de esta y terminar con un ligero beso en los labios, que provocó una sonrisa igual de grande en la morena.

-Te decía que al parecer nosotras éramos las únicas que no nos habíamos dado cuenta de lo que sentíamos por la otra.

-Sí, creo que tienes razón, pero más vale tarde que nunca, además ahora ya eres mi novia así que… -dijo la latina levantado sus manos unidas a las de la rubia y dejando un suave beso en los nudillos de esta.

-Hey chicas –una voz la interrumpió, Finn se acercaba con una sonrisa incómoda, aunque al parecer así era su sonrisa –supe, lo de ustedes, felicitaciones.

-Gracias Finn –dijo amablemente Brittany.

-Ummm, si gracias –dijo la latina tratando de sonreír, pero sin un muy buen resultado.

-Chicas –un grito se escuchó y luego apareció Kurt frente a ellas –escuché todo, aun así me van a tener que contar todo ustedes –dijo entusiasmado el chico, antes de lanzarse a abrazarlas –estoy tan feliz por ustedes, aunque haya perdido dinero. Oh Blaine también manda sus felicitaciones y saludos.

-Gracias Kurt –dijo Brittany respondiendo el abrazo entusiasmadamente –eres el mejor unicornio

-Si y mándale saludos a Blaine y a sus cejas –dijo Santana riendo, pero antes que Kurt pudiera responder entró el señor Schue.

-Chicos, a sus lugares y vamos a comenzar –dijo entusiasmadamente el hombre.

Mientras Santana y Brittany se sentaron atrás de Quinn, vieron como Finn se paraba al frente de la ojimiel.

-Hey Quinn ¿Cómo-

-Piérdete Hudson, no estoy de humor –lo cortó Quinn antes que el chico pudiera terminar de hablar, este solo agachó la cabeza y se fue a sentar al otro extremo.

-Quinn, ¿aún de mal humor? –le dijo sonriendo Brittany.

-Tú no me hables, me hiciste perder dinero –dijo Quinn con fingido enojo.

-Tenías que haber apostado por mí Fabray –dijo Santana riéndose de la ojimiel junto a Brittany.

-Aún no puedo creer que haya perdido, la semana pasada te vi tartamudear cada vez que Britt te abrazaba y casi te ahogas cuando Britt te besó la mejilla y estabas tomando agua; realmente no entiendo cómo te las arreglaste pare pedirle que sea tu novia.

-El encanto López –dijo la morena con una sonrisa coqueta y guiñándole un ojo a Brittany, a lo que Quinn soltó una carcajada.

-Si claro, en serio Britt ¿Cómo se las –la ojimiel no siguió hablando pues al dirigir su vista hacia Brittany, se encontró con la rubia sonrojada y con una sonrisa tímida mirando a Santana –bueno, creo que ahí está mi respuesta –dijo Quinn sonriendo y dándose vuelta mientras las chicas seguían perdidas en su propia burbuja.


Dos semanas pasaron y tanto Brittany como Santana seguían en las nubes, como bien les habían dicho sus amigos, ese día lunes la mayoría de la escuela ya estaba enterada del noviazgo de las chicas y al parecer era verdad lo que dijo Quinn, de ellas siendo la nueva pareja poderosa de McKingley, nadie las había molestado, lo contrario muchos se acercaban para decirles lo buena pareja que hacían y también aprovechaban para darles sus votos para el baile.

Las cosas han salido bastante bien, pensaba Santana mientras veía como Brittany corría en su dirección.

-Hola San –dijo alegremente la rubia antes de tirarse a los brazos de la morena y besarla suavemente en los labios.

-Hola preciosa –contestó la morena al separarse, notando como la rubia se sonrojaba ligeramente, provocando una ligera risa en Santana -¿Ya terminaron?

-Sí, me voy a duchar y vuelvo, ¿bueno? –contestó la rubia.

-Bueno, yo te espero aquí Britt

-No me demoro nada San. Te quiero –dijo la rubia dejando un suave beso en la mejilla de la morena, para luego darse vuelta y seguir al resto de las chicas a los camerinos del campo de fútbol.

Quince minutos después Santana veía como se acercaban conversando animadamente Brittany y Quinn.

-Hey López –saludó Quinn -¿Lista para el viernes?

-Más que lista –respondió la pelinegra tomando entrelazando su mano con la de Brittany -¿ustedes van a ir al juego?

-Claro que sí Sanny –dijo inmediatamente Brittany –yo nunca me perdería uno de tus juegos.

-Además ya sabes que la entrenadora Sue quiere que vayamos a animar, no tengo nada contra eso la verdad, prefiero animarlas a ustedes antes que animar al equipo de fútbol que realmente da lástima –agregó Quinn.

-¡Quinn! -se escuchó de pronto un gritó, las tres chicas voltearon y vieron como Stacy venía corriendo en su dirección –Quinn se te quedó esto en los camerinos.

-Oh vaya, gracias Stacy –dijo Quinn tomando su botella de agua de la pelirroja

-Hola Stacy –saludó cordialmente la morena.

-Uh, sí, hola Santana –contestó Stacy sin despegar la mirada del piso –umm, me tengo que ir, adiós chicas –y con eso la pelirroja despareció rápidamente de la vista de las tres chicas.

-Eso fue raro, se veía nerviosa –comentó Santana.

-Sí, es casi como si estuviera asustada –dijo Quinn –no estaba así en el entrenamiento, ¿Qué le habrá pasado?

Mientras su amiga y su novia comentaban el extraño actuar de Stacy, Brittany no podía evitar que una pequeña sonrisa se asomara en sus labios, jejeje, al parecer Stacy me entendió bien

El martes pasado…

Luego de su ducha luego del entrenamiento matutino de ese día, Brittany tomó su bolso y salió al campo de fútbol con una sonrisa pues sabía que su novia ya la estaría esperando en las gradas, lo que no se esperaba era ver a la morena y a Quinn conversando con Stacy, se veía que tanto su rubia amiga como su novia conversaban amigablemente, sin embargo Brittany notaba como las intenciones de la pelirroja eran claramente diferentes, como ésta se acercaba cada vez más a Santana o cómo disimuladamente ponía una mano sobre el hombro de la pelinegra o cómo a cada comentario de la morena ésta tomaba un mechón de su cabello entre sus dedos y se reía coquetamente, ante esto la ojiazul aceleró su paso mientras empuñaba sus puños y apretaba su quijada…no puedo creerlo, ahora no tiene excusa, ella sabe que Santana es mi novia, y aún así coquetea con ella ¡Ahhhh! NO, ahora sí que me agotó la paciencia, es hora de ponerla en su lugar, ya va a ver…

-Saaaan –dijo la ojiazul una vez estuvo más cerca de las otras chicas

-Britt –contestó la morena fijando su vista en su novia, portando ahora esa sonrisa radiante que sólo tenía en presencia de Brittany.

-Ven Sanny, te extrañe –dijo con un puchero Brittany mientras extendía sus brazos hacia la morena, quién sin dudarlo un segundo saltó de donde estaba sentada a los brazos de Brittany.

La ojiazul se aseguró de mirar por sobre el hombro de la morena a Stacy, la pelirroja tenía a ahora una mueca de disgusto en su cara, aaagg no puedo creerlo, por lo menos debería disimular un poco, pensaba la ojiazul sin quitar su mirada de la pelirroja, quien luego de unos segundos se dio cuenta de la dura mirada de Brittany; las dos chicas sostuvieron una dura batalla de miradas por unos momentos hasta que Brittany desvió la suya, separándose un poco del abrazo que aún mantenía con su pelinegra novia. Dirigiendo un rápido vistazo a la pelirroja quién portaba una ligera sonrisa, al parecer esta pensaba que había de alguna forma intimidado a la ojiazul; pero Brittany respondió con una sonrisa de suficiencia antes de dirigir toda su atención a su novia.

-¿Lista para irnos Britt? –preguntó la morena

-Casi, tengo que conversar con Stacy acerca de la coreografía, pero tú y Quinn pueden irse y yo las alcanzo ¿bueno?

-¿Segura? Te puedo esperar si quieres Britt, no tengo problema.

-Vamos López, Britt ya se aburrió de ti –dijo Quinn riendo

-Jajaja, que graciosa Fabray –le contestó la morena con una falsa sonrisa

-Pfff, como si algún día me pudiera aburrir de mi Sanny –dijo la ojiazul apretando ligeramente las mejillas de la morena, haciendo que esta se sonrojara profundamente –Ve con Quinn, te veo luego ¿sí?

-De acuerdo, me llevo tu bolso. No, no te estoy preguntando –dijo sonriendo la morena al ver cómo la rubia estaba lista alegar que no era necesario que Santana cargara sus cosas, a pesar que cada vez que la morena hacía esto la rubia no podía evitar enamorarse un poco más de ella –Te quiero Britt –susurró la morena en el oído de Brittany antes de dejar un delicado beso en los labios de esta.

-Yo también Sanny –contestó la rubia –nos vemos Q –dijo Brittany una vez vio como las dos chicas se alejaban.

-Bueno, ¿Qué es lo que querías decirme de la coreografía? –escuchó Brittany, quien se dio vuelta y lentamente la sonrisa que portaba se esfumó, dejando en su lugar un rostro serio y una fría mirada.

-Mira Stacy, voy a ir directo al grano aquí –comenzó Brittany –sé lo que estás haciendo y me está comenzando a molestar bastante.

-¿Estoy haciendo mal un movimiento? –preguntó la pelirroja fingiendo no saber a qué se refería la rubia.

Ante la respuesta de Stacy, Brittany le dio una sonrisa apretada, mientras que su mirada seguía fría, ante este gesto la pelirroja se puso un poco más seria, después de todo la ojiazul irradiaba felicidad donde quiera que iba, con sus sonrisas y algunas veces con sus comentarios algo extraños, y Stacy siempre pensó que esta era incapaz de herir a nadie, pero viendo la mirada de la ojiazul ahora, Stacy comenzaba a cuestionar eso.

-Mira, Santana es hermosa, tierna, graciosa, dulce, fuerte, y podría seguir todo el día, y entiendo que hayas tratado de coquetear con ella semanas atrás, pero tu bien sabes que ahora ella es mi novia, y si te gusta, se qué no puedes hacer nada contra eso, pero… -la ojiazul pausó y avanzó hacia Stacy, siendo más alta y aún con esa fría mirada Stacy comenzó a sentirse intimidad por la rubia –deja de coquetear con mi novia.

-Bueno, ella no me ha dicho nada, es como si no quisiera que yo dejara de coquetearle –respondió la pelirroja tratando de imponer su presencia, pero no lográndolo del todo.

-Stacy, Santana no te ha dicho nada, porque ella no sabe que tú estás coqueteando con ella, ella sólo te ve como una amiga –dijo la ojiazul –Santana sólo está siendo amable contigo; pero aún así me molesta ver como coqueteas descaradamente con ella frente a mí, por eso te pido de la mejor forma. Deja de coquetear con Santana –repitió la rubia esta vez más lento y con un tono aún más frío.

Al ver cómo la pelirroja parecía nerviosa ahora, la rubia decidió dar el golpe maestro.

-A mí no me gusta la violencia, pero como te dije antes, me está comenzando a molestar bastante tu actitud Stacy, así que te sugiero que te detengas. ¿Está claro? –dijo la rubia con el mismo tono de voz, apenas un poco más fuerte que un susurro, pero la pelirroja al parecer lo escuchó claramente porque su respuesta fue asentir con la cabeza rápidamente, con su mirada fija en el suelo –bien, eso era lo que quería conversar, nos vemos –se despidió la rubia y sin más salió del campo para ir a encontrarse con su amiga y su novia.

-Hey ¿tú por qué te ríes Britt? –preguntó la morena, sacando a Brittany de sus recuerdos

-Oh, nada San, me acordé de algo gracioso –contestó la ojiazul.

-¿Qué cosa? –dijo la morena abrazando a la rubia

-Nada –contestó Brittany riendo

-Dime Britt –dijo Santana mientras comenzaba a hacerle cosquillas a Brittany

-Saaaan –dijo la rubia riendo a causa de la morena

-Briiiiit –dijo la morena riendo y en el mismo tono que ocupó la ojiazul, pero sin parar de hacerle cosquillas.

-Sa…San…para…no…no puedo…me voy a hacer pipí –dijo entrecortadamente Brittany retorciéndose de la risa.

-Podría detenerme, si…

-Si… ¿que? –la rubia ahora apenas podía hablar a causa del ataque de cosquillas

-Mmmm, a ver…bueno podría pensar en detenerme si mi hermosa novia me diera un beso –contestó la morena aminorando las cosquillas hacia Brittany.

-Hecho –dijo esta girándose y besando a la morena suavemente, los labios de ambas chicas se movían en sincronía y pronto se vieron envueltas en su burbuja de felicidad, cuando la morena pasó su lengua delicadamente por los labios de la rubia haciendo que ésta soltara un largo suspiro, una voz las interrumpió.

-HEY, ya basta tortolitas. Es genial que estén juntas, en serio, pero de verdad que no necesito ver como se meten la lengua hasta la tráquea –dijo Quinn a lo que las dos chicas se separaron sonrojadas –ya, vamos a clases que creo que vamos algo tarde, y traten de aguantarse un poco.

Una vez en los pasillos Santana y Brittany seguían en su propio mundo, caminando abrazadas y susurrándose cosas al oído mientras reían, Quinn iba delante de las chicas, tratando de apurarlas, pero sin resultados.

-Vamos chicas, todavía tenemos que pasar a buscar nuestras cosas a los casilleros.

-Tranquila Quinn, tenemos tiempo todavía –dijo Santana sin separarse de Brittany.

-De verdad que son enfermamente tiernas, pero creo que si no dejan de hacer arrumacos voy a vomitar –dijo Quinn exasperada.

-Uuuu a lo mejor tú necesitas arrumacos Quinny –dijo Brittany separándose de Santana y abrazando fuertemente a la otra rubia, quién solo puedo reír.

-Pobre Fabray, solo necesitaba cariño –dijo burlonamente Santana mientras pellizcaba una de las mejillas de Quinn.

-Aagg, YA –dijo Quinn despegándose de Brittany pero aún sonriendo –vamos, no quiero llegar tarde –y la ojimiel siguió caminando delante de las chicas.

Brittany y Santana siguieron a la otra rubia, luego de unos momentos sintieron como el cuerpo de Quinn se les venía encima.

-¿Qué te pasa Quinn? –dijo algo irritada Santana, quien creía que Quinn las estaba molestando.

-Auch –dijo la ojimiel sobándose el hombro.

-Quinn ¿estás bien? –preguntó preocupada Brittany al escuchar a su amiga quejarse.

-Auu –se escuchó de pronto, pero esta vez no era Quinn, sino una chica de pelo castaño, quien estaba votada en el piso. Al ver esto Brittany le dirigió una mirada a Santana, y luego a la otra chica, y la pelinegra entendió lo que su novia quiso decir. Mientras Brittany le preguntaba nuevamente a Quinn como se encontraba, Santana avanzó y se arrodilló al lado de la chica en el piso.

-Hey ¿Estás bien? –preguntó la pelinegra tocando el hombro de la chica, quien levantó la vista, llevaba un cintillo delgado en el cabello, su piel era morena, pero no tan morena como la de Santana, tenía los ojos cafés pero lo más llamativo era su asustada mirada –tranquila, ¿estás bien? ¿Te puedes parar?

La chica miró fijamente a Santana por un gran rato, la pelinegra estaba comenzando a creer que la extraña chica se había pegado en la cabeza y había sufrido una concusión, así trató de hacerla reaccionar.

-Hey chica –trató nuevamente Santana –Britt, creo que tiene una concusión o algo –dijo la morena dirigiéndose esta vez a Brittany.

-N-no, estoy bien –se escuchó una tímida voz, a lo que Santana volvió a dirigir su atención a la chica desconocida.

-Bien, ¿te puedes parar? –preguntó nuevamente la pelinegra, la chica asintió despacio a lo que Santana la ayudó y por fin la chica estaba de nuevo en pie.

-Gracias –dijo dirigiéndose a la pelinegra –lo siento tanto, no veía por donde iba –dijo esta vez dirigiéndose a Quinn, quien al parecer no había sufrido nada grave.

-No te preocupes, yo tampoco iba tan concentrada en mi camino –dijo la ojimiel dándole una tímida sonrisa a la chica; ante esto Santana alzó una ceja mirando a Brittany quién solo se encogió de hombros, Quinn era una chica de fuerte carácter, tal como Santana, y en ocasiones pasadas cuando chocaba con alguien, esa no era la reacción que tenía, en realidad era lo contrario.

-Hey, ¿eres nueva? No te había visto antes –preguntó la ojiazul a la chica.

-Umm, sí me llamo Rachel –dijo la chica

-Yo soy Quinn, un gusto –dijo animadamente la ojimiel extendiendo su mano hacia Rachel.

-Yo soy Brittany, y esta es mi novia Santana –dijo la ojiazul tomando la mano de la pelinegra, quién se había ubicado a su lado.

-Santana –repitió la castaña fijando su mirada en la pelinegra.

Luego de unos momentos en que Rachel no dejaba de mirar a Santana, esta comenzó a sentirse algo incómoda, sentía como si la chica nueva estuviera analizándola.

-Emm, si claro, cero que ya debemos irnos, el timbre tocará en cualquier momento –dijo Santana

-Yo también me tengo que ir –dijo rápidamente Rachel –nos vemos –y sin más se fue rápidamente por el pasillo

-Eso fue raro –comentó Brittany al ver que la chica nueva ya había desaparecido.

-Si, la chica es rara –le dio la razón Santana.

-Hey, es nueva aquí, son sólo los nervios; deberíamos haberle ofrecido nuestra ayuda o algo –dijo Quinn

-Uuuuy, a Fabray le gusta la nueva –dijo Santana piqueteando a Quinn en las costillas.

-Que madura Santana, súper madura –dijo sarcásticamente Quinn, para luego ponerse a caminar por delante de las chicas, aun así estas pudieron ver el ligero sonrojo en las mejillas de la ojimiel y no pudieron evitar reír por lo bajo mientras seguían a la sonrojada chica.


El día pasó sin ninguna novedad hasta la última clase, Santana estaba distraída dibujando en su cuaderno, mientras la profesora daba las instrucciones de la clase, esta era una de las pocas que Santana no compartía ni con Brittany, ni con Quinn, ni con ninguno de sus amigos; tan distraída estaba la morena que no escuchó como alguien tocaba la puerta, como su profesora la abría y entraba un chico con lentes, pelo castaño y en silla de ruedas.

-Chicos, chicos –la profesora trataba de llamar la atención de sus alumnos- SILENCIO –gritó y finalmente la clase se calló –tenemos un estudiante nuevo y me gustaría que todos ustedes sean amables con él.

Santana por fin levantó la vista de su cuaderno para mirar a la profesora y al chico nuevo, cuando su vista se posó en él sintió algo extraño, la morena miró fijamente a los azules ojos del chico y su ceño se frunció, ella no era una persona en extremo amistosa, pero ese chico no le daba buenas vibras.

-Démosle la bienvenida a McKingley a Artie Abrams –dijo la profesora, y en ese instante el chico levantó la vista para toparse con la de Santana, quién sintió un escalofrío recorrer su espina como si de repente la temperatura hubiera bajado drásticamente, en ese momento la morena estuvo segura que algo andaba mal, después de todo sus instintos nunca le habían fallado, ese chico era malas noticias.


¿Y, qué tal? Bueno como verán llegaron Rachel y Artie, y sí Artie significa problemas, pero quién sabe que tipo de problemas...

Emm...oh, por los comentarios de los reviews, Faberry será, como les dije esta historia es Brittana asi que no se esperen tanto Faberry, pero que va a haber, va a haber.

Eso sería, ojalá les haya gustado y sueñen con Brittana, nos estamos leyendo :)