Hola aqui estoy de regreso, la verdad pense que me iba a tardar mas porque estuve enferma junto con mi hijo (que tiene un año) y pues me sentia fatal, yo escribo solamente cuando el esta dormido pero ahora con las desveladas yo me dormia junto con el, pero no se que me paso y este capitulo lo escibi rapido, espero y me haya quedado bien y les guste.

Este capitulo se lo dedico a Paola Ishikawa, porque a ella le gusta las actualizaciones prontoooooo jaja, gracias por tus reviews, eres de las mias que se ponen contentas cuando actualizan fics.

Bueno ya las dejo y nos leemos al final del capitulo, ah por cierto todos los personajes son de la Sra. Rowling, ya se que ya sabian solo que hacia rato que no lo escribia.


- Si bueno… si soy yo… ¿Cómo, pero el esta bien?...déme la dirección voy inmediatamente para allá – decía un Harry preocupado anotando en un papel.

- ¿Qué pasa amor?

- Era la policía muggle detuvieron a Ted.

- ¡¿Qué?

- No me supieron decir porque, Ginny por favor saca dinero muggle de la caja fuerte de mi despacho lo mas seguro es que tenga que pagar una multa voy a cambiarme – Harry subió corriendo las escaleras y Ginny, con cara de preocupación obedeció a su esposo.

Los tres observaron como un apurado Harry salía en su auto, Ginny subió las escaleras y los dos chicos no les quedo de otra que esperar, estaban preocupados por el que iba a ser su ahijado en un futuro. Después de un rato bajo Ginny con el cabello húmedo y con una bata larga blanca, se fue a la cocina y empezó a preparar café pero sin magia, lo hacia muy lentamente, prendió el televisor que usaban sus hijos para ver caricaturas y se tomo su café sin prestar atención al programa. Paso aproximadamente una hora cuando escucharon ruidos fuera de la casa, los tres corrieron a la puerta principal Ginny la abrió y dejo pasar a un enojado Harry seguido de un Ted cabizbajo.

- ¿Qué paso? ¿Teddy como estas? – Ginny abrazaba a Ted - ¿Por qué tardaron tanto?

- Fuimos a dejar a mis amigos a sus casas – le contesto Ted sin levantar mucho la mirada.

- Ahora si me vas a explicar ¿QUE DEMONIOS HACIAS EN UN BAR MUGGLE A ESTA HORA?

- ¿Bar muggle? – pregunto extrañada Ginny.

- Estaba con mis amigos viendo un partido de futbol muggle y se nos hizo tarde.

- ¿Tarde? ¿LAS DOS DE LA MAÑANA ES TARDE? MAÑANA TIENES ESCUELA POR DIOS LUPIN.

- Ya lo se, siempre voy aunque me desvele.

- ¿Me estas queriendo decir que no es la primera vez que lo haces? – Harry se le acerco fulminándolo con la mirada.

- No – Ted cerró los ojos, sabía que había hablado de más.

- ¿Desde cuando?- Ted se quedo callado - ¿DESDE CUANDO?

- Harry con tanto grito vas a despertar a los niños.

- Desde que murió mi abuela.

- ¿Me estas diciendo que desde que tenias 16 años te vas a bares con tus amigos? – Ted asintió avergonzado - ¿Y cuando tenias pensado decírmelo?

- ¿Por qué te detuvieron? – pregunto Ginny al ver que Ted no contestaba.

- Porque el y sus amigos empezaron una pelea, llego la policía y se los llevo – Harry daba vueltas en la sala.

- ¿Es cierto eso Teddy? – Ted asintió - ¿Por qué se pelearon?

- Es que… tomamos unas bebidas que nunca habíamos tomado y a mis amigos se les subió muy rápido, querían platicar con una chica pero ella como que tenia novio y…

- ¿Tu también tomaste? – pregunto Harry y Ted asintió - ¿Desde cuando tomas?

- Yo solo tomo cerveza pero nos prepararon bebidas con tequila y no se que mas.

- ¿Y querías saber a que sabían?¿EN QUE DEMONIOS ESTABAS PENSANDO?

- Vamos al despacho vas a despertar a los niños – Ginny tomo del brazo a Ted y Harry los siguió.

Harry y Ginny también los siguieron pero escucharon un ruido en la parte alta de la casa y se detuvieron perdiendo la oportunidad de entrar al despacho ya que había cerrado la puerta y ya no escucharon nada, supusieron que habían hecho un muffliato. Se fueron a la escalera viendo a James y a Albus bajando lentamente.

- Se metieron al despacho – susurro James haciéndole señas a Albus para que bajara – Ted esta en grandes problemas.

- No había visto tan enojado a papá desde la vez que llevaste a Lily a dar un paseo en escoba sin permiso y se perdieron – le decía Albus.

- Ni me lo recuerdes – James dio un suspiro – mi nalga izquierda no ha vuelto a ser la misma desde aquel día.

- ¿Tu crees que papá le pegue a Ted?

- No el ya esta grande, yo tenia apenas 10 añitos cuando papá me dio mi primera paliza.

- Y ha sido la única, pero te la merecías porque el ya te había regañado quien sabe cuantas veces porque te llevabas a Lily en la escoba.

- Oye si era ella la que no me la quitaba de encima porque quería irse conmigo.

- Pero papá ya te había dicho que no, me acuerdo muy bien, pero siempre quieres hacer lo que tu digas ¿A ver te quedaron ganas de hacerlo otra vez?

- Se nota que papá nunca te ha pegado – le dijo James viéndolo a los ojos.

- No gracias pero mamá si que me ha dado mis estirones de orejas.

- Mamá nos ha dado a los tres estirones de orejas.

- Será mejor que nos vayamos porque si salen y nos ven aquí papá se va a enojar mas de lo que ya esta.

- Esta bien, luego le pregunto a Ted que paso.

Subieron las escaleras rápidamente, los dos se quedaron al pie de la escalera viéndolos entrar a sus respetivas habitaciones, Harry se fue muy pensativo a la sala y ella lo siguió.

- Le pegue a James – lo dijo dolido – le pegue a mi hijo.

- No te sientas mal a veces hay que tener mano dura, ya ves como es James y necesito unas nalgadas para que obedeciera.

- Pero eso esta mal Ginny – dijo negando con la cabeza.

- Harry no por darle una paliza a James te convierte en mal padre, mi papá le ha pegado a mis hermanos para corregirlos con tiempo, a mi nunca llego a pegarme pero mi mamá si.

- ¿Tu mamá? – le pregunto sin poder creerlo, nunca se imagino a Molly pegándole a Ginny - ¿Por qué?

- Porque le conteste muy mal, fui muy grosera con ella y solamente porque no me había comprado un juguete nuevo, me dio dos nalgadas – le dijo sonriendo.

Se abrió la puerta del despacho dejando salir a Ted con la cabeza hacia abajo dirigiéndose a la habitación de James, los dos entraron y vieron a Harry dejándose caer en el sofá con la mirada perdida.

- Soy un pésimo padrino.

- Sapito no digas eso – Ginny se sentó a horcajadas encima de el – eres un gran padrino, siempre estuviste al pendiente de Ted desde niño.

- Entonces ¿Cómo explicas esto? Yo ni por enterado que se iba con sus amigos a bares a tomar y lo que mas me duele es que no confío en mí para decírmelo y ahora resulta que me tiene miedo.

- No es miedo simplemente…

- Dijo miedo, no me quería hablar para decirme que estaba detenido porque le dio miedo de cómo iba a reaccionar.

- Amor – Ginny tomo con sus dos manos la cara de Harry para que la viera a los ojos – sapito escúchame, cuando se trata de que alguien este en peligro según tu, te pones un poquito… enojon, testarudo, haces y dices cosas sin pensarlo, cuando James se llevo a Lily y se perdieron estabas fuera de ti, gritabas y pateabas lo que te encontrabas y terminaste dándole una paliza a James por la que todavía te arrepientes – Harry cerro los ojos asintiendo.

- Pequitas me conoces tan bien.

- Deja de ser un preocupon habla con Ted y dile lo que sientes, aconséjalo, ahorita el esta en una edad muy difícil que se deja influenciar por los amigos.

- Ni siquiera conozco a sus amigos, me habla de ellos y creí que con eso era mas que suficiente, tengo que acercarme mas a el.

- Ahora que viva con nosotros puedes hacerlo.

- Por cierto no les digas nada a los niños, Ted y yo pensamos darles la sorpresa en navidad.

- Buena idea, aunque Lily habla un poquito de mas.

- Abrázame pequitas – Ginny se acurruco en su pecho – Gracias por estar conmigo siempre.

- Mi sapito en escabeche siempre voy a estar contigo. Ahora a dormir mañana hay que ir a trabajar, no hemos dormido nada.

- Tú tienes la culpa, yo me hubiera dormido tempranito pero no…

Ya no alcanzaron a escuchar más porque salieron rumbo al segundo piso. Ginny se sentó pensando en la responsabilidad que tenían en el futuro de educar a sus hijos, guiarlos y ser un ejemplo para ellos, pensó que Harry también estaría pensando en eso, en como haría el en el futuro para acercarse mas a Ted y ver los errores que estaba cometiendo su otro yo al ser tan impulsivo, noto a un Harry demasiado pensativo, no quería interrumpirlo pero se preocupo al ver la cara que tenia.

- ¿Qué te pasa? – le pregunto Ginny pero el seguía demasiado concentrado - ¿Harry?

- ¿Sapito en escabeche? – le pregunto frunciendo el ceño - ¿Qué es eso? ¿Por qué me dices así?

- No se – lo dijo encogiéndose de hombros y siendo lo mas natural, pero ella sabia muy bien porque.

- Yo te digo pequitas es normal pero sapito en escabeche ¿de donde lo sacaste?

- Ya te dije que no se, mi papá le dice a mi mamá "flancito mío" aun no se porque, siempre les he preguntado pero nunca me han querido decir – le dijo Ginny tratando de cambiar el tema – a veces empiezan a contarme…

- Un momento – le dijo Harry aun más pensativo, Ginny abrió los ojos – yo recuerdo algo de un sapo en escabeche.

- Estoy cansada deberíamos irnos a dormir.

- Tiene los ojos verdes como un sapo en escabeche – decía Harry haciendo todo lo posible por recordar – y el pelo negro como una pizarra cuando anochece – Ginny trago fuerte - ¿Qué mas? … quisiera que fuera mío porque es glorioso y mmm.....… a si, el héroe que venció al señor tenebroso.

- ¿Qué es eso?

- ¡Fuiste tu! – le dijo sorprendido apuntándole con el dedo – Fuiste tu Ginny.

- Estupidos enanos – bufo y se cruzo de brazos – si fui yo ¿contento?

- Si – dijo soltando una carcajada – sapo en escabeche ¿de donde sacaste eso? Mas bien ¿de donde sacaste todo eso? Rima muy bien hay que aceptarlo.

- No te burles, era una niña nada mas – le decía molesta porque Harry no paraba de reírse – ya me voy a dormir.

- No espera, perdón no me burlaba simplemente que no me lo esperaba, me hizo recordar ese momento.

- Ya se te dio vergüenza.

- Un poquito – se le quedo viendo a los ojos ya sin reírse - gracias, aunque un poco tarde pero gracias, que ciego estuve Ginny, siempre estuviste a mi lado y yo…tendré que escribirte uno yo ¿Dónde crees que pueda conseguir a un enano?

- Olvídalo – se rieron pero después se quedaron viendo a los ojos - ¿en la mañana que vamos a hacer?

- Pensaba "acompañarme" al trabajo, quiero ver donde voy a trabajar, Ron me dijo que también iba a hacerlo entonces allá nos vamos a ver.

- Buena idea, haré lo mismo yo iré a mi trabajo en el futuro, ahora quiero dormir.

A la mañana siguiente se encontraban todos desayunando, Harry leía el profeta y Ginny, junto con Kreacher, servían el desayuno, Ted tardo un poco en bajar, se paro en la puerta de la cocina dando los buenos días a todos, se notaba que estaba con la resaca por haber tomado, vestía su uniforme de la academia de aurores que le había puesto Ginny en el cuarto de James, pertenecía a Harry cuando el era estudiante de la misma academia.

- Te ves fatal Lupin – le decía James sonriendo, Harry aparto el periódico para verlo y continuo con la lectura – parece que te atropello una aplanadora y se te saltaron los ojos y…

- James ya déjalo – le dijo Ginny – veo que te quedo bien el uniforme, no me dio tiempo de ir a tu casa para buscar el tuyo.

- Gracias Ginny – se sentó a un lado de James quien no dejaba de reírse por su aspecto.

- ¿Te sirvo tu desayuno?

- No gracias, no tengo hambre – lo dijo haciendo una mueca de asco y agarrandose la cabeza – me duele la cabeza.

- Será mejor que comas algo, hoy tienen un curso en la tarde – dijo Harry dejando el periódico y empezando a comer.

- Toma esto – Ginny le dio un jugo cerrándole el ojo.

- Gracias – Ted sabia que era una poción para estos casos.

Las dos Ginnys se fueron junto con los niños hacia la madriguera a entregarlos con su madre para que los cuidara, minutos después ambos Harrys y Ted se fueron hacia el ministerio, la academia de aurores quedaba a un lado de esta.

Llegaron al ministerio y Harry se pudo dar cuenta que ahora se veía muchísimo mejor ese lugar, se sentía el ambiente mas tranquilo y todos platicaban con todos y se saludaban amenamente, siguió a su yo futuro hacia el elevador para ir al piso donde se encontraba el cuartel de aurores, al abrirse la puerta se encontraba una recepción con la Sra. Meyers quien lo recibía con una sonrisa y con unos papeles que supuso eran los mensajes del día, atrás de la recepción se encontraba una puerta, se dirigieron ahí y al abrirla se sorprendió lo grande que era el cuartel, había muchos escritorios y ya todos los aurores se encontraban trabajando, vio como su otro yo saludaba a los que se encontraban por su camino llegando a la que creyó su oficina, abrió la puerta y encontró a los dos Ron, lo saludo y le dijo que lo acompañara, los cuatro entraron a una oficina enorme, elegante, con un escritorio de lujo, Harry estaba emocionado que en el futuro el iba a ser el jefe de todo eso y no cabía duda que lo iba a disfrutar, se acerco a su otro yo quien ya se encontraba sentado en su sillón detrás del escritorio y pudo ver que tenia dos portarretratos, uno de sus tres hijos y otro de Ginny.

- Te tengo una mala noticia – le dijo Ron – Morgan no quiere declarar en el caso Lestrenge.

- Maldita sea lo que me faltaba.

- ¿Qué te pasa? – le dijo sentándose en el sillón que se encontraba frente al escritorio.

- Anoche la policía muggle detuvo a Ted y a sus amigos por pelearse en un bar muggle, así que tuve que ir por el como a las dos de la mañana, no he dormido casi nada.

- No sabía que Ted fuera a esos lugares.

- Yo tampoco ¿sabes? Esto me dejo pensando que Ted no me tuvo confianza en decirme todo esto, me sentí muy mal por habérmelo ocultado.

- ¿A que viene eso?

- A que yo le estoy ocultando a Ginny lo de Cho, no estoy haciendo nada malo pero creo que debo decírselo.

- Pues que Dios te bendiga.

- Ya se, por cierto mañana Ginny se va a una entrevista con el equipo de Estados Unidos ¿Qué te parece si te vas a la casa, pedimos unas pizzas, a los niños les ponemos unas películas muggles…?

- ¿Cambiaron el horario de la entrevista? Hermione me dijo que iba a ser después de las 6.

- No pero la deje ir – dijo leyendo sus mensajes que le entrego la Sra. Meyers.

- ¿En serio? – le dijo Ron frunciendo el ceño - ¿y eso?

- Bueno pues… me convenció.

- No me digas que te convenció como lo hizo Hermione con el carro – Harry sonrío pícaramente – y tu que me decías que yo era un tonto porque ella al final terminaba ganando y que yo era muy fácil de convencer y no se que mas.

- Es que… por favor deja de ser mi cuñado y conviértete en Ron mi amigo.

- Odio que me digas eso.

- Entonces no te digo nada y me buscare un amigo a quien contarle mis cosas.

- Sabes que no encontraras otro amigo como yo… esta bien ya no soy tu cuñado y soy tu amigo.

- Yo estaba seguro que Ginny regresaría mañana tarde, la conozco y es muy terca, la amenace con que renunciaría al profeta para que lo pensara dos veces, pero anoche que llegue a mi habitación la encontré encima de la cama con una batita muy sexy se veía tan… rica – Ron rodó los ojos al ver la cara de Harry – me la quería comer te lo juro, Ginny es una diosa en la cama, pero anoche fue como tocar el cielo, no recuerdo cuando fue que le dije que si, ella me susurraba cosas en el oido pero la verdad que yo no estaba en mis cinco sentidos.

- Entonces ¿la dejaste ir?- Harry asintió.

Tanto Ron como Harry escuchaban la conversación de sus yo futuros.

- Vaya nunca me imagine que te contaría cosas como esas y menos acerca de tu hermana – le dijo Harry pensando en como se sentía hacia unos días cuando el empezó a gustarle Ginny y soñaba a Ron golpeándolo con un bate de golpeador.

- Si yo tampoco – le dijo Ron serio – pero creo que nuestra amistad es mas fuerte que mis arrebatos como hermano sobre protector.

- Gracias Ron.

- Debiste haberme dicho lo de Ginny, que mejor que mi mejor amigo para mi hermana y no esa bola de buitres alrededor de ella.

Vieron que llegaba una lechuza blanca, Harry supuso que era Hedwig que traía un paquete con una nota, se la dejo a Harry en su escritorio, este le dio de comer algo y se fue volando otra vez.

- ¿Qué es? – le dijo Ron.

- Una tarta de melaza – le dijo Harry con una sonrisa, como si fuera un niño que le acababan de regalar una pelota – me lo manda Ginny – lo abrió y empezó a comer.

- Dame.

- No es mío – le dijo acercándoselo para el.

- Dame.

- No melomantame esposa – le decía Harry con la boca llena.

- Mi hermana – le dijo Ron molesto al ver que Harry ya llevaba la mitad del pastel.

- No acuérdate que eres mi amigo no mi cuñado.

- Al diablo, dame – se levanto tratando de quitarle la tarta y empezaron a pelearse por el plato.

- Es mío, me lo manda mi esposa, dile a la tuya que te haga uno.

- Sabes que Hermione no se le da la cocina – le decía tratando de tomar un pedazo pero Harry se lo impedía.

- No es mi culpa.

- ¿Qué pasa aquí? – los dos voltearon a la puerta pero sin soltar el plato para ver a Hermione con los brazos en la cintura – parecen dos adolescentes.

- No me quiere dar – le dijo Ron ofendido – se lo mando mi hermana y no me quiere dar – aprovecho el descuido de Harry y tomo un pedazo y se lo metió a la boca.

- ¡Ronald!

- Idiota – le dijo Harry comiéndose lo último que quedaba.

Ron y Harry estaban riéndose por lo que acababa de pasar, les dio gusto que despues de los años, a pesar de que ahora eran unos adultos, aurores reconocidos, padres y esposos seguían siendo los mismos amigos de ahora cuando estaban solos, ellos bromeaban, peleaban y platicaban, Hermione quien había llegado con su yo futura, negaba con la cara pero con una sonrisa melancólica al verse con sus dos mejores amigos llevándose como ahora.

- Hermione mañana necesito que acompañes a Ginny a una entrevista de Quidditch.

- ¿Por qué?

- Porque es después de las 6 y no quiero que vaya sola.

- Ya deja de ser tan sobre protector, ella puede cuidarse sola, no es una niña.

- ¿Vas a ir o no?

- No, déjala ir sola.

- Bueno – dijo encogiéndose de hombros – Ron ¿sabias que vino Víctor Krum a Londres y tuvo problemas con migración? – Hermione abrió los ojos y apretó la boca viendo a Harry.

- No sabia – le decía Ron chapándose los dedos - ¿Qué paso?

- No se bien, algo de un pasaporte que le faltaba un seño o algo así, pero creo que alguien lo ayudo - dijo viendo a Hermione quien lo miraba con ganas de matarlo.

- ¿A si, quien?

- Esta bien, la voy a acompañar – le dijo Hermione – me haría bien salirme un poco, he tenido mucho trabajo.

- Gracias Hermione sabía que podía contar contigo, eres una gran amiga, Ron y los niños se van a ir a la casa, así que allá las esperamos.

- Bueno creo que alguien tiene que trabajar – dijo Ron levantándose y dándole un beso a Hermione – me voy te aviso al rato que paso con Morgan.

Esperaron a que salieran los dos Ron.

- Eres un desgraciado.

- ¿Por qué me dices eso Hermione? – le dijo Harry haciéndose el inocente – me duelen tus palabras.

- A mi no me chantajees.

- Pues ya lo hice. Necesito que estés con Ginny y sobretodo que tú te ofrezcas a acompañarla porque quieres salirte un rato ya que has tenido mucho trabajo.

- ¿Cuándo vas a dejarla ir sola?

- Ella esta sola hasta las 6, me da pendiente que se le haga tarde y le pase algo.

- Nunca cambias, esta bien voy a hacer lo que me pides pero con una condición – Harry la miro – después de la entrevista hay una cena especial de bienvenida a los equipos, a Ginny siempre la invitan pero nunca ha ido porque tiene un esposo de lo mas cabeza dura…

- Ginny nunca me ha contado nada.

- ¿Para que? Cuando ha llegado tarde es porque se alargo la entrevista, pero terminándola se regresa inmediatamente y nunca ha ido a esas cenas, así que mañana vamos a ir las dos a esa cena y nada de horarios de llegada ¿entendiste?

- Esta bien, pero se cuidan mucho Hermione – Harry se recargo en su sillón – Ginny nunca me dijo eso.

- Sabia que le dirías que no, pensó en decirte que la acompañaras tu pero como sabrás esas cenas están llenas de reporteros y a ti no te gusta nada de eso.

- Creo que Ginny y yo nos ocultamos cosas para no hacernos sentirnos mal mutuamente, pero eso esta mal, creo que debemos decirnos todo, hablare con ella.

- ¿A que te refieres? – le dijo Hermione sentándose en el mismo sillón que hace momentos estaba su esposo.

- ¿Sabias que Cho Chang es la nueva secretaria de Kingsley?

- No ¿la has visto?

- Claro viene seguido a buscarme, no se que pretende con eso – Hermione bufo – pero ya le voy a poner un alto, si la tengo que ver será cuando vaya a la oficina de Kingsley nada mas.

- Me imagino que Ginny aun no lo sabe.

- No.

-¿Qué te puedo decir? Yo aun no le digo a Ron lo de Víctor, he querido hacerlo pero prefiero no tener problemas con el, Víctor esta en otro país y pasaran años para cuando lo vuelva a ver, no se si valga la pena la pelea con Ron.

- Díselo créeme que es lo mejor, aunque ya no tenga como chantajearte.

- ¿Tu le vas a decir a Ginny lo de Cho? – Harry asintió – Bien prometo hablar con Ron.

Harry y Hermione se sonrieron mutuamente, podían comprobar que seguían siendo confidentes el uno para otro.


¿Que les parecio? Primero que nada aclaro que para mi Ted es un chico bueno, en realidad al principio pense en poner que personas extrañas se habia peleado pero que se habia llevado a todos en el bar y que el no estuvo involucrado, pero despues de ver un programa aqui en Mexico que se llama la Rosa de Guadalupe donde trataban ese tema entre los jovenes, pense en que Ted algun dia probaria alguna bebida por influencia de los amigos pero eso no quiere decir que sea malo o un borracho, pero fue un "alerta" para Harry para acercarse mas a el ahora que esta en esa epoca de adolescencia.

Lo del sapito se me ocurrio, la verdad no estoy segura si Harry ya sabia antes de que habia sido Ginny la del poema, el libro de la camara secreta solo lo he leido una vez asi que no recuerdo, pero para mi apenas se esta enterando, ya ven que Harry es un poquito lento, recibi un review (no recuerdo bien quien) que me decia que queria momentos romanticos entre ellos asi que por esto empece, por los apodos que se decian cuando estaban solos.

Lo de la pelea por la tarta de melaza entre Ron y Harry se me ocurrio viendo por 12123241385345 veces la pelicula El principe mestizo, cuando ellos se pelean por el libro nuevo de pociones y que al final gana Ron.

Bueno espero siga recibiendo sus reviews que me alegran el dia porque asi se que alguien me esta leyendo y comparte conmigo el gusto de imaginarme lo que la Sra. Rowling nos dejo en el epilogo.

Iruna suerte en tus examenes.

Saludos y gracias.