Oh Vaya!
Disclaimer; No soy ninguna escritora famosa, no vendo miles y miles de libros, no soy rubia, ni castaña y no soy Inglesa ni Estadounidense. Es decir, ningún personaje me pertenece, solo la trama.
Capítulo 16.
Se sentó y medio segundo después toda su familia estaba sentada en los mismos sitios de unas horas antes. Ninguno dijo nada, todos parecían calmados, exceptuando Esme que tenía una pregunta en la punta de la lengua y se veía un poco ansiosa.
"Sí Esme, estoy bien." le dijo Edward dedicándole una sonrisa, a lo que ella le regreso otra mucho más grande. Su vista pasó por todas las caras de su familia, y se sorprendió al ver, bueno escuchar, que ninguno de ellos estaba pensando en algo coherente a la situación actual. Alice estaba pensando en las tablas de multiplicar, Rosalie en la nueva temporada de Valentino, Carlisle en la lista de sus pacientes con todo y sus enfermedades y progresos que tenían, Esme en el programa de cocina que había visto en el día, Jasper estaba jugando mentalmente ajedrez y Emmett estaba pensando en la revancha que tendría contra Jasper, porqué al parecer este le había ganado en el nuevo videojuego.
Y no necesitó otra prueba para saber que su familia sabía algo con respecto a ese día, y estaba seguro que era algo relacionado con Harry, así que suspiro un poco cansado, sería más fácil si comenzaba a dar explicaciones desde el punto que ellos sabían.
"¿Qué es lo que saben?"
La cara de culpabilidad de todos le decía que sabían mucho más de lo que el imaginaba.
"Para que todo sea más rápido, entra en mi cabeza, voy a estar reproduciendo lo que pasó después que dejaste la casa." Carlisle tomó la palabra. Y Edward así lo hizo.
Se sintió un poco desubicado al ver la conversación que su familia tuvo respecto a él. Pudo ver los diferentes puntos de vista de sus hermanos, y no podía creer lo chismosos que podían llegar a ser los jóvenes mortales que asistían con ellos a clases, y luego, con mucha sorpresa, vio como Emmett había llegado a la misma conclusión que él. No que considerara a su hermano un tonto, pero ¿Emmett? Lo hubiera esperado de Alice, incluso de Jasper, pero Emmett. En fin parecía que su hermano lo conocía más de lo que él pensaba.
"Creo que siguen teniendo la duda de lo qué pasó después, antes de que Malfoy, Draco, les contara lo que les contó en la salida de la escuela." Tres pares de cabeza asintieron ante eso. "En realidad no pasó mucho; Harry me fue a buscar a un claro al que me gusta ir, digamos que me puse igual que hace un rato, solo que por más tiempo. Y he pasado toda la tarde y parte de la noche con Harry, solo con su compañía."
Los rostros de su familia adquirieron diferentes expresiones; mientras su padre y madre tenían la misma cara de sorpresa, Emmett sonreía con picardía, Rosalie lo fulminaba con la mirada, Alice sonreía complacida y Jasper… Jasper no mostraba nada, cómo siempre. Y al leer el pensamiento de todos comenzó a sonrojarse, de nuevo.
"NO! No! No es lo que ustedes piensan! ¡Dios, no es eso!" dijo Edward muy apresurado e infinitamente avergonzado. "Solo me hizo compañía solo eso. Dejen de pensar en lo otro!"
"Entonces es cierto, te gusta Harry." No fue pregunta sino una afirmación proveniente de Rosalie.
Los ojos del vampiro más joven recorrieron los rostros de su familia. Ellos ya lo sabían, pero necesitaban su confirmación. El poco tiempo que estuvo fuera, tras fracasar estrepitosamente con su plan de no pensar en Harry, pudo analizar todo. A Edward no le gustaban los hombres, nunca le habían gustado. Tampoco le gustaban las mujeres, nunca se había sentido mínimamente atraída hacía ninguna, hasta que conoció a Bella, pero tal cómo había dicho Emmett, si no hubiera sido porque no podía leer su mente no habría estado interesado en ella.
Pudo analizar concienzudamente sus sentimientos hacia la mortal, antes de conocer a Harry, cuando la veía, no sentía ni la más mínima parte que el sintió al verlo a él. Le gustaba estar junto a Bella porque pensaba diferente, porque no podía leerle la mente, porque era un respiro, era paz; no tener ninguna voz hablando dentro de su cabeza, era refrescante y sinceramente algo nuevo en su rutina. Se sentía cautivado por ella por el simple hecho de ser algo fuera de lo normal en su existencia, pudo saber que él estaba enamorado de lo que él sentía cuando estaba con ella, no de ella, no de la persona.
Y él sabía, no le gustaban los hombres ni las mujeres. A él le gustaba Harry, y ya. Aunque gustar no era la palabra correcta. Harry era la razón de su existencia y punto. Su existencia no había sido nada hasta el momento en que esos ojos verdes llegaron a él.
"No, Harry no me gusta." Le contestó Edward finalmente a su hermana.
La cara de asombro de todos los integrantes de la familia no tenía precio. Los vampiros se caracterizaban por ser neutros y de no mostrar casi ningún tipo de reacción, pero su familia al parecer no estaba al tanto de eso.
"Pero…" comenzó a decir con timidez Alice. "Si no te gusta, ¿entonces quién te gusta?"
"Nadie"
"Pero estábamos convencidos que Harry te gustaba o te atraía como mínimo." Comentó su padre.
"¿No estabas hace un día enamorado de la mortal?" preguntó Rosalie.
"Creo que nunca estuve enamorado de Bella."
Ninguno comentó nada después de eso, todos intentando poner alguna lógica a lo que Edward acababa de contarles, sus miradas estaban fijas en el integrante de apariencia más joven de la familia. Nadie hacía el mínimo ruido, la mayoría esperando un tipo de aclaración por parte del cobrizo, aclaración que por cierto no llegaba.
"No entiendo nada." Fue el aporte de Emmett a la causa, al ver que su hermano simplemente no decía nada y solo les devolvía la mirada.
"¿Qué es lo que no entiendes?"
"¿Qué es lo que no entiendo? Pues todo." Dijo Emmett con muchos ademanes. Y con cara de estar ciertamente perdido. "Primero. ¿Qué pasa con eso de que nunca estuviste enamorado de Bella?"
"Lo primero; no puedo leer se mente, fue lo que me hizo poner atención hacía ella, luego su sangre, en el fondo sabía que era un tipo de reto para mí, me gusta ponerme a prueba, y qué mejor prueba que esa, soportar el olor de su sangre, pero lo que más me cautivo fue que ella no sentía miedo al estar cerca de mío. Y si a ella no le causaba miedo, yo podía estar cerca de ella y seguir con mi tonto reto. Y los beneficios fueron incontables momentos de paz, de no tener ninguna otra mente en mi cabeza. Y yo estaba enamorado de eso, no lo niego, pero estaba enamorado del momento, no de Bella." Dijo todo esto con un tono un poco suplicante, como pidiendo permiso a su familia que lo aceptara.
La mirada de comprensión que tenía su familia unos momentos después le ayudo a relajarse, todos ellos habían seguido muy de cerca su relación con Bella, habían tenido algunas discusiones, la mayoría comenzadas por Rosalie, pero siempre lo apoyaron, en todo momento. Nunca lo juzgaron por el hecho de que Bella fuera una mortal, aceptaron la relación sin rodeos, y por lo tanto, tenía un poco de aprensión al tener que decirles que en realidad nunca fue amor lo que sentía por Bella.
"Entonces… ¿Seguro qué no sientes nada por Harry? Quiero decir, estábamos seguros que te gustaba." La voz de Esme fue la primera en romper el corto silencio.
"Oh! Nunca dije que no sintiera nada por Harry, sólo dije que no me gustaba."
"¿Qué es lo que sientes por él?"
"Para simplificar la respuesta, Harry es mi vida." les dijo con una enorme sonrisa en los labios.
"¿No crees que es muy pronto cómo para que pienses así?" La voz de Carlisle sonó llena de duda y de razón al mismo tiempo.
"Padre, no lo pienso. Estoy seguro que eso es verdad."
Al parecer la familia no aceptó muy bien eso, tenían muchas dudas acerca de los sentimientos de Edward, pareciera que cuando sentía algo hacía alguien era muy intenso, no que hubiera muchas experiencias. Pero uno no podía tomar a la ligera los sentimientos de un vampiro, además si era verdad lo que Edward decía, ¿Qué opinaba Harry de eso? ¿Acaso le correspondía?
"¿Sabes si Harry siente lo mismo?"
"No lo hace, pero yo me encargaré de que eso cambie." Le respondió Edward a su hermano con los ojos brillantes.
"¿Por qué dices que no lo hace?" preguntó Emmett, a él le parecía que Harry estaba clavado por Edward.
"Porque está enamorado de Malfoy."
"Pero Draco es novio de Bella!" insistió Emmett.
"Pero eso no impide que se besen." Agregó Jasper, no sabiendo si era de ayuda o no. Y al ver la cara con cierto dolor en el rostro de su hermano, dedujo que definitivamente no había sido de ayuda.
"Si, y porque Malfoy es novio de Bella, quiere decir que Harry no puede hacer nada contra eso. Ustedes los vieron, lucen igual de enamorados que cualquiera de ustedes."
"¿Cómo harás que Harry cambie de opinión respecto a ti?" preguntó Esme, no sabiendo muy bien si debería haber hecho la pregunta. En ese punto ya nadie estaba seguro de nada.
"Porque me considera atractivo, y se cómo puedo manejar esa información." Le respondió Edward poniéndose en pie. "Creo que es todo." Continuo con una sonrisa, pero su mirada se dirigió a Alice. "Creo que tenemos unas cuantas cosas de que hablar sobre los atuendos que llevaré los próximos días."
.
Era cerca de la una de la madrugada(*), los pasillos de San Mungo estaban como debían de estar a esa hora, tranquilos, con algunos medimagos recorriendo una que otra habitación, la recepción no mostraba nada fuera de lo normal, había algunos familiares de los pacientes sentados en las sillas destartaladas de espera, y en el centro de una pared estaba la recepcionista nocturna que hojeaba distraídamente un ejemplar de corazón de Bruja, últimamente no había tenido ningún reporte decentemente interesante. Tras la inesperada "desaparición" de Harry Potter del mundo mágico, la revista no había tenido ninguna noticia que a la comunidad le interesara. Al parecer el salvador del mundo más joven, sexy e interesante de la historia, era el que mantenía en circulación a la revista.
Nadie pareció darse cuenta que de una de las chimeneas estaba saliendo exactamente ese salvador del mundo junto con el hijo de Lucius Malfoy. Los jóvenes ni se preocuparon en pedir informes a la recepcionista, la experiencia de ambos les decía que era mejor no molestarla, sino recibirían la típica respuesta, que al parecer, todas las recepcionistas de la historia de San Mungo decían "¿Qué no sabe leer?" se dirigieron al ascensor que estaba al final de la sala y oprimieron el botón con el número cuatro "Daños por Encantamientos".
El muchacho de menor estatura estaba claramente nervioso, preocupado y ansioso. Mientras no pasaba una mano por su cabello en clara desesperación, juntaba esta con la otra para estrujarlas entre ellas. Pareciera que temblara, pero en realidad solo estaba haciendo una especie de pequeños saltos en su lugar, muy pequeños y seguidos. El joven rubio junto a él solo le mandaba miradas de soslayo y hacía una que otra mueca de desesperación, desesperación causada por la actitud de su acompañante y no por el hecho al que habían tenido que trasladarse desde Estados Unidos hasta Inglaterra en menos de dos horas.
Habían utilizado un traslador que compraron en Seatle, este estaba autorizado para recorrer cualquier distancia, pero sólo podía ser utilizado dos veces. No querían llamar la atención utilizando un traslador ilegal. La primera vez que se utilizaba los trasladaba a un cuarto pequeño con una chimenea, según las indicaciones que traía este, el cuarto era el lugar de llegada, todos los países tenían al menos uno. Esto era para registrar que el traslador funcionaba correctamente, y si había algún problema la compañía se haría cargo de resolverlo. Y de ahí podía ir a donde desearan ir desde la chimenea. La segunda vez que lo utilizaban podían hacerlo desde cualquier lado, menos dentro de algún edificio, y aparecerse en el lugar que los pasajeros desearan. A decir verdad era un sistema bastante práctico.
Con un espantoso chillido el ascensor finalmente se detuvo, y con un chillido menos agudo abrió sus puertas para que los pasajeros pudieran salir de él. El rubio dio un suspiro de agradecimiento, ya no tendría que ver al moreno haciendo el ridículo, y Harry se tragó las ganas de gritar y comenzar a correr por el extenso pasillo que tenía delante. Draco solo rodó los ojos, a veces la parte Gryffindor de Harry era muy obvia, y se acercó a la lista que estaba colgada a un lado de las puertas del ascensor, su mirada viajo por la lista hasta encontrar el nombre y el número de habitación que le interesaba.
"Es la 512" fue lo único que dijo antes de tomar su camino por el corredor.
Caminaron todo lo largo del pasillo, y al llegar al final doblaron a la izquierda, y en cuanto dieron la vuelta pudieron divisar a varias personas sentadas fuera de una habitación. El ruido de los pasos atrajo la atención hacia ellos dos. Fuera de la habitación 512 se encontraba la mayoría de los Weasley; los dos señores Weasley, Bill, Fleur, George y Ginny. También estaban Luna y Neville, todos le dedicaron una sonrisa al moreno y unos asentimientos a Draco, a excepción de Luna que solo los observo, la mayoría no se había acostumbrado o querido aceptar, de que Draco Malfoy, fuera amigo de Harry Potter. Este último les sonrió a todos y apresuró sus pasos para llegar junto a ellos.
"Oh Harry, que sorpresa! No pensamos que vendrías." Dijo Molly mientras lo estrujaba en un abrazo marca Weasley. El se lo devolvió y tras los saludos iniciales preguntó lo que tenía que preguntar.
"¿Cómo está?" preguntó a nadie en particular.
"Ahora está dormida, Ron está con ella. Mañana la dan de alta." Le informó el señor Weasley.
"¿Pero está bien?"
"Sí, no te preocupes, ella y el bebé están en perfectas condiciones." Le respondió el mismo pelirrojo.
"Si está bien, ¿Por qué están todos aquí?" preguntó. No era normal que una persona que estuviera bien tuviera tantas visitas.
"Porque nos han dado permiso en el colegio de venir, así que no desperdiciamos la oportunidad. Bueno al menos en mi caso y en el de Luna." Le respondió Ginny.
"Y yo como no tengo que dar clases hasta las diez de la mañana he podido venir, no la había podido ver antes." Le respondió Neville.
"No tengo nada mejor que hacer a esta hora." Le respondió George.
"Arthur y yo siempre estamos aquí para cualquier cosa que se necesite."
"Y nosotros acabamos de llegar de Francia." Le respondió Bill.
Draco como buen Slytherin que era tenía un detector de mentiras integrado, y en cuánto hablaron, la aguja de ese medidor se volvió loca, enserio ¿alguien podría creerse esa zarza de mentiras?
"Oh! Pensé que era algo peor." Claro! Solo Harry. Pensó el rubio y utilizó toda su fuerza para evitar rodar los ojos. Tendría que preguntarle bien a Luna que sucedía. "¿Puedo pasar a verla?"
"Sí! Pasa, pasa." Le apuró Molly.
"Eeeh… ¿Draco?" Harry no estaba muy seguro que hacer con respecto al rubio; no tenía la mejor relación con sus dos amigos, pero tampoco con la familia de estos, así que no estaba seguro si llevarlo con él o dejarlo afuera.
"Estoy bien aquí Harry, ve tú. Creo que iré por un café" Le dijo ante la obvia y muda pregunta del moreno. Harry esbozó una pequeña sonrisa antes de pasar a la sala. Cuando estaba pasando la puerta escuchó como el rubio se dirigía a Luna. "Luna, ¿me acompañas?"
Al entrar pudo observar la sala, no era de las habitaciones compartidas, sino de las individuales, de esas reservadas a personas con mucho dinero, o importantes. Se imaginó que al ser Hermione una de las heroínas en la guerra, se le consideraba una persona importante.
La castaña estaba recostada en la cama, su cabello estaba recogido en una trenza, y estaba cubierta por sabanas, podía ver el compás de su respiración a través de las mantas. En un sillón junto a la cama estaba uno de sus tres mejores amigos, el pelirrojo al parecer no se había dado cuenta de su presencia al estar contemplando tan intensamente a su esposa, sus ojos recorrían las delicadas facciones del rostro de la castaña, luego bajó su mirada hasta el prominente vientre de Hermione, dio un pequeño suspiro de alivio para luego esbozar una pequeña sonrisa.
Harry estaba parado junto a la puerta observando a Ron, el pelirrojo y la castaña eran muy jóvenes cómo para comenzar una familia, todos sus amigos y familiares les habían dicho eso, pero ellos se habían reusado a hacerles caso. Nadie se había imaginado que la responsable Hermione Granger, se casaría a los dieciocho años, y menos que Ron se hubiera demostrado suficiente madurez como para llevar las riendas de la pequeña familia. Contra todo pronóstico, su matrimonio era estable y feliz.
Harry se preguntó si podría estar en una condición parecida a la de sus dos mejores amigos, en el futuro. Su mente comenzó a viajar hacia lo que esperaba fuera su futuro; y lo único que pudo pensar como futuro fue un par de ojos dorados con cabello color cobre.
"¡Harry!" Este dio un brinco en su sitio, estaba tan inmerso en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando Ron lo había visto. Y apartando todos los pensamientos anteriores le devolvió la sonrisa que Ron le estaba dedicando.
"Ron, ¿Qué tal estás?"
"He estado mejor, pero no me quejo." Le dijo sin que su sonrisa vacilara, mientras se paraba del sillón para abrazar a su amigo.
"¿Cómo se encuentra?"
"Los medimagos dicen que está bien, que por fortuna no hubo ninguna represalia."
"¿Qué es lo qué pasó realmente?"
"Pues que Hermione estaba de compras en el callejón Diagon, cerca del callejón Knockturn, para comprar ingredientes para sus pociones, porque dice que las que dan en San Mungo no son de buena calidad, así que ella misma se las hace, en fin, pues ahí estaba cuando un grupo de magos adolescentes en un estado de ebriedad muy alto salió de Knockturn, comenzaron a lanzarse hechizos a lo idiota, al parecer traían una riña desde que salieron del pub de donde estaban, pero el escándalo se hizo más fuerte y uno de los hechizos golpeó a Hermione en el hombro.
Fue un simple desmaius, pero para un embarazo tan avanzado cómo el de Hermione cualquier hechizo es peligroso. Los que estaban cerca de la escena la ayudaron y la trajeron de inmediato hacia aquí. Los medimagos, como ya te dije, nos dijeron que estaba en perfectas condiciones, pero que necesitaba descanso y tomarse las pociones de baja calidad que San Mungo ofrece. Eso no le hizo mucha gracia a Hermione, ya vez como es." Terminó el relato Ron.
"¿Y qué pasó con los agresores?"
"Fueron detenidos, pero al ver que hicieron todo eso por culpa del alcohol, solo les hicieron pagar una multa."
"¿Solo eso?"
"Ajá."
"Pero, pero… no es posible! Pusieron la vida de Hermione y de su hijo en peligro! Hay que hacer algo."
"Eso mismo argumenté yo, pero me dijeron que no era posible hacer nada."
"¿Y tú te quedaste con los brazos cruzados?"
Ron tenía una cara de indignación que no se aguantaba. "¡Yo nunca dije que no hubiera hecho nada!"
"Y entonces?"
"Pues todos recibieron un pequeño regalo por parte de sortilegios Weasley." Le contestó con una enorme sonrisa. "No que fuera lo más justo, o maduro, pero era mejor que nada. Y nadie nos puede acusar de regalar nuestros productos. Aunque fuera productos que todavía no pasaban por las pruebas de calidad necesarias, no que a alguien le importara." Dijo esto con un guiño. "En todo caso, no era necesario que viajaras."
"Bueno, no es que la carta que nos enviaron dijera que Hermione estaba bien. Si recuerdo las palabras solo decía 'Harry, Hermione está hospitalizada, hubo un enfrentamiento en el callejón Diagon y salió herida. Ron' y eso Ron te aseguro no es nada tranquilizador."
El pelirrojo al menos se dignó a parecer un poco avergonzado. "Bueno, no sabía qué hacer, Hermione no despertaba, los medimagos no me decían nada, y alguien tenía que avisarte. Siento que hallas tenido que viajar hasta aquí solo por esto."
"¿Sólo por esto? Ron! Ustedes son mis mejores amigos, hubiera viajado aun sabiendo que Hermione está bien." le dijo un poco exasperado Harry.
"Bueno, tal vez, pero es que, en tus cartas pareces muy feliz viviendo en Estados Unidos, y al parecer las cosas marchan muy bien con Malfoy, aparte no has venido a Inglaterra desde que te fuiste y... "
"Entendí el punto." Le cortó Harry y casi se da golpes contra la pared, había sido en verdad un pésimo amigo con ellos esos últimos meses. "Y lo siento en verdad, no es que ya no me importen, sino que en verdad estoy haciendo una nueva vida. Discúlpame si los estoy excluyendo, no era mi intención, yo quiero que sigan siendo parte de mi vida. Y ¡Merlín! ¿Cómo se te pudo ocurrir que ya no me preocupaba por ustedes?"
"Bueno, pues yo no tengo toda la culpa."
"Sí, y lo siento por eso, no sabes cuánto." Se miraron durante un largo rato, hasta que se acercaron para darse otro abrazo. "Ustedes son demasiado importantes en mi vida. Quiero que vayan a visitarme cuándo quieran y cuantas veces quieran."
"¿Harry, eres tú?" la voz de Hermione les llegó adormilada.
"¡Hermione!" gritó Harry desembarazándose del abrazo del pelirrojo para aventarse sobre la castaña. "Dios! ¡Cuánto te he extrañado!"
"Oh! Harry, y yo a ti. ¿Pero qué haces aquí?"
"Venir a verte por supuesto." Le dijo desprendiéndose de ella y dedicándole una enorme sonrisa.
"Pero si yo estoy bien. No tendrías que haber venido."
"Y denle con lo mismo, no importa si no tendría que haber venido, yo quería venir."
"Estoy muy contenta de verte de nuevo."
"Y yo a ti. No saben cuánto los he extrañado."
"¿Cómo te sientes?" le preguntó el pelirrojo a su esposa.
"Como si hubiera estado acostada durante una semana." Respondió con el ceño fruncido. "Es por culpa de las pociones, estoy segura." Harry y Ron intercambiaron sonrisas divertidas. Y Hermione hizo cómo si no lo hubiera visto. "¿Qué hora es?"
"Cerca de las dos de la madrugada." Le respondió su esposo.
"Mmmm… ¿y salgo hasta las ocho de la mañana de aquí?"
"Eso es lo que los medimagos dicen." "¡Pero ya estoy en perfectas condiciones!"
"Pero no te van a dejar salir así de fácil cielo. Solo son seis horas más."
"¿Sólo seis horas? Lo dices porque tú no estás acostado en esta cama sin hacer nada útil."Ron estuvo a punto de rodar los ojos, y Harry sonrió dándose cuenta que sus amigos no habían cambiado en ciertos aspectos.
"Hablando de tiempo, ¿Vas a quedarte mucho tiempo en Inglaterra Harry?" le pregunto Ron Ignorando el comentario de Hermione.
"Pues iba a quedarme hasta que estuvieras bien." dijo dirigiéndose a su amiga.
"¿Entras a clases a las ocho de la mañana no es así?" le preguntó ella.
"Eeeh… sí, a esa hora."
"No te preocupes por mí Harry, enserio, estoy bien."
"Pero…"
"Harry, no te estoy corriendo, ni diciendo que quiero que te vayas, es sólo que estoy bien, tú tienes cosas que hacer en Estados Unidos, y la verdad no le veo el caso a que te quedes. Además, Ron y yo tenemos planeado desde poco antes de navidad en ir a visitarte por ahí de Febrero." Los ojos de Harry se abrieron con mucha sorpresa.
"¿Es enserio?"
"¡Sí! Hace mucho que no hablamos. Es decir no escribimos seguido, pero no es lo mismo."
"Es cierto." Le respondió el moreno. "En ese caso, le diré a Draco que podemos regresar a Forks antes de que el sol salga."
"!Merlín! Es tan extraño escuchar ese nombre proviniendo de ti." Comentó Ron.
"Fue extraño en un principio, pero ahora es más normal que respirar. En fin, le diré a Draco."
"Aquí estaremos, no creo que Ron me deje moverme de esta cama."Vieron cómo Harry salía de la habitación y sus expresiones cambiaron, los dos tenían la preocupación marcada en la cara. "No fue buena idea de que haya venido, es muy riesgoso." Dijo la castaña mirando a su esposo."¿Qué fue lo que le escribiste exactamente?"
Ron se miraba avergonzado, si algo le sucedía a Harry en su estancia en Inglaterra, sería su completa culpa. "Que habías sido herida mientras estabas en el callejón Diagon y que estabas hospitalizada."
"¡Ronald!"
"Vamos Hermione, no sabía que decirle, estaba muy preocupado y no me decían nada los medimagos. ¿Y si le decimos que está pasando?"
"¡No! Hicimos la decisión de decírselo cuando hubiera más pruebas, no necesita preocuparse por algo que nadie sabe si está pasando en verdad." Ron se mordió los labios algo preocupado. Harry ya había hecho suficiente por el mundo mágico, y si los rumores eran ciertos, el decirle lo que ocurría sería inmiscuirlo en algo que en realidad no debería preocuparse.
"Tienes razón. Ahora. ¿Cómo te sientes en verdad?"
"Todo el cuerpo me arde, pero la mejor noticia es que la hemorragia no pasó a mayores y que el bebé milagrosamente está bien." Ron se acerco a ella y la abrazó.
"Nos estamos poniendo en mucho riesgo, y con tu estado, acéptalo Hermione, no eres muy hábil. Si vamos a hacer esto necesitamos que todos estemos en nuestros cinco sentidos."
"No creas que no lo he pensado, en la próxima reunión les iba a decir que me retiraba hasta que haya dado a luz, conmigo las cosas se pondrían aun más difíciles, y no quiero arriesgar la vida de mi hijo una vez más." El pelirrojo besó la frente de su esposa, diciéndole con ese gesto lo agradecido que estaba con ella, por haber tomado esa decisión, él no soportaba la idea de que Hermione se arriesgara a tanto, embarazada o no.
Escucharon la puerta de la habitación abrirse y por ella entraron Harry y Draco. "Señora Weasley, espero que se encuentre en un buen estado." Fue el saludo de Draco.
"Gracias Malfoy, lo estoy." Dijo la castaña un poco fuera de balance, las palabras de Draco habían sonado tan extrañas.
"He venido a despedirme, el traslador se activa en cinco minutos" dijo Harry lanzándole una mirada de reproche al rubio.
"Dijiste que podíamos irnos incluso en ese instante." dijo Draco con un encogimiento de hombros. "Así que para qué perder más tiempo." Continuó mientras se miraba las uñas.
"Típico. En fin, me dio gusto verlos en verdad. Hermione, sigue las indicaciones de los medimagos, Ron cuídate y cuídala mucho." Le dijo mientras se abrazaban. Después de soltarse del pelirrojo, abrazó a la castaña que estaba acostada en la cama. "Envíenme una lechuza diciéndome la fecha de su visita."
"Gracias por venir."
"Yo estoy agradecido con que estés bien." le dijo separándose de ella. "Tenemos que salir a la calle para que pueda funcionar el traslador. Así que nos vemos." Dijo un poco retenuente, quería pasar un poco más de tiempo con sus amigos. Pero a la vez quería regresar, necesitaba hablar con Edward.
"Nos vemos Harry. Malfoy." dijo educadamente Ron.
"Hasta luego señor y señora Weasley, que tengan buen día." Fue la monótona respuesta de Draco. Salieron de la habitación y tras una muy breve despedida, los dos hicieron su camino hacia la entrada, y ya fuera del hospital, el traslador comenzó a brillar. Sintieron el tirón en el ombligo y al sentir que sus pies tocaban la tierra pudieron ver que se encontraban en la sala de su casa.
"Me estoy cayendo de sueño." Dijo Harry dentro de un bostezo. "¿Mañana vamos a ir con Bella?"
"Sí, pero solo la iremos a recoger, ya que parece que no importa lo que decidamos, tú siempre haces lo que quieres, y cómo ya llamamos la atención de toda la escuela, ¿Qué más da si llegamos en moto?" Harry frunció un poco el ceño ante eso.
"No fue mi intención. Cómo sea te veo al rato. Duerme bien."
"No quiero llegar tarde Potter, quedé con Bella de que iremos a desayunar a su casa a las siete diez."
"Si, si." Dijo encaminándose a su habitación, mientras el rubio hacía lo mismo hacia la suya pensando en lo que le había dicho Luna.
"Harry no puede estar aquí, es peligroso… No, no te lo puedo decir… Si él te importa, haz lo que sea para que se vayan de aquí lo más pronto posible…"
El rubio no le pidió ninguna explicación a su amiga, Luna parecía muy seria respecto a eso, así que era mejor hacerle caso. Y en cuanto Harry le dijo que Granger… Weasley, estaba bien y que podían irse incluso en ese momento, no dudó en activar el traslador, pero le dio diez minutos al Gryffindor para que pudiera despedirse. En verdad quería olvidarse del tema, y en verdad hubiera deseado no preguntar nada. No quería tener ninguna preocupación por lo que estuviera pasando, si eso no les afectaba, no entendía la razón por preocuparse. Pero al parecer era asunto del mundo mágico Inglés, y por lo tanto, era asunto de Harry. Rodó los ojos con exasperación ante ese pensamiento, parecía que los ingleses no podían hacer nada bien si el salvador no estaba con ellos.
.
Charlie estaba bajando las escaleras, ya vestido con su uniforme de policía, cuando escuchó el ruido de las motos estacionándose frente a su casa. Estos ingleses sí que son puntuales, pensó viendo la hora en su reloj de pulsera: 7:09 con 35 segundos. Así que se dirigió a la puerta para abrirles, y ahí se encontró con un Esteban radiante, y un James como si no hubiera dormido en toda la noche.
"Buenos días Charlie, espero que te encuentres bien." le saludó el novio de su hija.
"Esteban, James, buenos días, pasen." Dijo quitándose de en medio de la puerta para dejarlos pasar. Fue respondido por un 'Gracias' muy normal y despierto por parte del rubio, mientras que por parte de James escuchó algo parecido a 'ias'.
"¿Gustas un café James? Te ves… eeeh… algo mal."
"Mala noche, si te agradecería el café." Le contestó un ojeroso Harry.
"¡Bella! Ya llegaron." Gritó un poco Charlie a las escaleras.
"¡Ya voy!" fue la contestación de Bella. Charlie se dirigió a la cocina mientras los dos magos lo seguían.
"¿Ya vas al trabajo?" le preguntó Draco.
"Si, últimamente hemos tenido llamadas acerca de varias criaturas del tamaño de un oso rondando por la carretera. Y tengo que hacer los informes."
"¿Criaturas de tamaño de un oso?" preguntó el moreno.
"Dicen que es del tamaño de uno, casi nadie los ha visto bien, y los pocos dicen que parecen perros gigantes. Lo más seguro es que sea una manada de lobos que bajó de las montañas. Pero la gente siempre exagera, y eso implica más trabajo para nosotros." Harry que ahora parecía despierto miró a Draco, los dos sabían exactamente qué era lo que la gente veía, pero por supuesto no se lo iban a contar a Charlie.
"Buenos días papá." Dijo Bella entrando por la puerta de la cocina.
"Buenos días hija."
Se giró hacía los dos jóvenes que estaban sentados en la pequeña mesa, les iba a dar sus respectivos saludos, pero se detuvo por la impresión. Draco iba cómo siempre increíblemente guapo y bien arreglado, ese día los colores que resaltaban eran el rojo y el gris. Y Harry, bueno, Harry no lucía excepcionalmente arreglado como de costumbre.
"James, ¿Estás bien?" dijo viendo los tenis algo desgastados, su pantalón de mezclilla no singularmente favorecedor y su camisa de franela, aunque de buena calidad, no era bonita. "Te vez algo… mal,, a decir verdad." Harry no era cómo su novio, de vestirse cómo si estuviera en la alfombra roja, pero tampoco era de vestirse pues, cómo ella mientras dormía.
"Hice todo lo posible por que se cambiara amor, lo juro, pero… no resultó." Le dijo algo consternado Draco, había tratado de ocultar su obvia incomodidad acerca del atuendo de su amigo, pero no podía, simplemente no podía.
"No es para tanto. Hoy no tenía ganas de arreglarme, estoy cansado." Fue la respuesta de Harry.
"Si tú lo dices." Le dijo Bella antes de besar a su novio en la mejilla. "¿Ya te vas papá?"
"Sí, en unos minutos, me están esperando desde las siete."
"¿No vas a desayunar?"
"No, hoy no puedo. Te veo al rato hija, te un buen día. Esteban, James, ustedes también."
"Igual"
"Hasta luego Charlie."
"Pero papá, tienes que desayunar algo. No puedes irte así."
"Bella, hija, antes de que tú llegaras me las podía arreglar solo, no te preocupes." Y sin más salió de la cocina y momentos después, oyeron como el auto comenzaba a arrancar.
"¿Por qué estás así Harry?"
"Anoche tuvimos que ir a Inglaterra. Y regresamos cerca de las tres de la madrugada."
"¿Inglaterra?" preguntó sorprendida Bella. "¿Cómo le hicieron para ir y venir en un día?"
"Con trasladores." Respondió el de ojos verdes. "Trasla…? Aah! Ya!" Magia, a veces se le olvidaba lo increíbles que podían ser los magos. "¿A qué fueron?"
"Hermione, estaba hospitalizada. Pero a las ocho se supone que ya le dan de alta."
"¿Hospitalizada? ¿Está bien? ¿No tiene problemas con su embarazo o sí?" preguntó alarmada Bella. Ellos le habían hablado acerca de sus vidas en Inglaterra, y por ende, de los mejores amigos de Harry, estaba enterada se podría decir que muy bien, acerca de ellos.
"Sí, pero hoy la dan de alta, así que está bien. Y el bebé no resultó con ningún daño, Gracias a Merlín." contestó Harry dándole después un sorbo a su café. "Y vendrán a visitarme en Febrero." Dijo muy emocionado.
"Sí Potter, todos estamos impacientes acerca de eso." El rubio obviamente no quería hablar de eso, ya que cambió el tema por otro. "Hay que decirle a Jacob que cuide por donde pasea, la gente los ha estado viendo."
"Pensaba hablarle hoy en la noche, ayer no pude, ya sabes." Contestó la muchacha mientras preparaba el desayuno, y lanzándole una mirada a Draco, dándole a entender su plática del día anterior.
"Mejor vamos después de que terminen las clases." Comentó el moreno. "Hace tiempo que no bajamos a la reserva."
"Fuimos la semana pasada Harry" le recordó el rubio.
"Pero parece que fue hace mucho, el día de ayer me parecía ciertamente interminable."
"Cómo quieras, ¿Bella nos acompañas?" le preguntó a su novia.
"En realidad tengo unas cosas que hacer aquí en la casa. Por eso le iba a llamar, ahí me entretengo mucho." Contestó.
"Ummm… está bien. Entonces Potter te vas solo. Yo me quedo con ella." Harry se encogió de hombros, no le importaba ir solo. Los dos se levantaron de la mesa, y comenzaron a ayudar a Bella. Después de terminar de desayunar se dirigieron a la salida de la casa. Frente a esta estaban estacionadas las dos motos y la camioneta de la muchacha.
"Tú vienes conmigo." Le dijo Draco sonriendo de oreja a oreja, mientras sacaba un casco de la nada. A lo que Bella solo le respondió con la misma sonrisa.
Al llegar al estacionamiento de la escuela, Harry pensó que hubiera sido mejor haberle hecho caso a Draco y haberse cambiado de ropa. El Volvo ya estaba ahí, y junto a él, un Edward simplemente encantador.
(*) No sé si en EUA e Inglaterra tengan la misma zona horaria, pero lo tomé cómo si sí lo tuvieran.
N/A: Capítulo 16 :D Hoy no tengo mucho que decir. =) solo que iba a actualizar el sábado o el domingo, pero una prima se casó =) y nada más no me dio tiempo, entre arreglarme, ir a la fiesta, dormir hasta la tarde, ir a la comida..... En fin. Hoy me levanté con ánimos de correr, así que me fui y hasta ahorita que me acordé de actualizar :S disculpen la espera. =) Nelshy... me dio gusto hablar contigo :D
Eternas gracias por los reviews!! :D Espero que les siga gustando la historia (= no se olviden de dejar Reviews :D
un beso!!
Los veo en la próxima actualización.
