Oh Vaya!
Disclaimer: No tengo cuenta bancaria se los juro, y si la tuviera estaría prácticamente vacía. =( Por lo tanto nada de esto me pertenece, solo la trama, lo demás es cuenta de Rowling y Meyer
Tardé mucho lo sé. Hay una parte casi al final del capítulo que no estoy segura si les va a gustar a muchos, cuando lleguen verán de que hablo, y si llegan y no se enteraron pues bueno, espero que les guste.
Capítulo 17.
Su vestimenta era… sexy; la nueva colección de D&G para hombres estaba perfectamente amoldada al perfecto cuerpo de Edward. Pero lo que los ojos de Harry veían, era la pequeña sonrisa que tenía en su rostro, casi tímida y torcida. Y se encontró perdido en ella, en el oro fundido de los ojos del vampiro, en la forma natural en que su pecho se movía al respirar, en el color de esa piel tan nívea y sobre todo, se encontró perdido en todo lo que Edward decía sin palabras y sin ademanes.
Y Harry sonrió cómo idiota porque la sonrisa que Edward tenía en la cara era para él. Edward lo miraba a los ojos, y por un momento contempló a Harry por completo, haciendo que su sonrisa creciera aún más, y que Harry se sonrojara. Se estaba reprochando mentalmente por no haberse puesto otro conjunto más favorecedor, o por lo menos favorecedor.
Los que estaban en el estacionamiento, que en realidad era más de media escuela, no porque estuvieran esperando la llegada de Esteban y James, no, es solo que no daban ganas de estar dentro del edificio eso era todo; vieron que como el día anterior, Edward Cullen, que por cierto se veía más sexy que nunca, veía solamente a James Evans, que su elección de ropa no era la más acertada, no que se le viera mal, es decir ¿Qué se le podía ver mal a él?, con bastante intensidad, y con lo que era más raro, con una sonrisa. Edward Cullen no sonreía a menudo, y era una lástima, su sonrisa hacía que su belleza creciera a nuevos niveles, a algo más puro, más cálido, y si uno tenía la suerte de verlo, era mejor observarlo, uno no sabía cuándo sería la próxima vez en verlo sonreír, si es que había una próxima vez.
"Eeeeh… ¿Draco? Vamos, tenemos la misma clase a esta hora." la voz de Bella llegó lejana a los oídos de Harry.
"¿Harry? ¿No vienes?" preguntó Draco al ver que no se movía. Bueno, nadie puede decir que no lo intenté, pensó encogiéndose de hombros mentalmente. "Creo que puede ir solo." dijo después de la ausente respuesta de su amigo.
Harry pudo ver como sus dos amigos hacían su camino a la entrada de la escuela mientras él se quedaba como tonto a lado de su moto. Viendo que no tenía más opción que caminar hacia Edward, enserio era la única opción, comenzó a avanzar hacia él.
"Buenos días Edward"
"Buenos días Harry, lindo atuendo el de hoy", le dijo con su sonrisa que no se desvanecía. Aunque prefería verlo en un modo sexy, no podía dejar de admirarlo, se veía increíblemente bien con todo y ese montón de ropa.
Tras el comentario, su sonrojo, que no se le había ido de la cara por completo, regresó con más intensidad. "Hoy no tenía ganas de arreglarme", le contestó con la cabeza gacha.
Sintió como un dedo se posaba debajo de su barbilla y luego como este hacía un poco de fuerza para que su cabeza se alzara un poco. Sus ojos se encontraron con el rostro del hombre más guapo que había visto en su vida.
"A mí me parece que luces estupendo" le dijo guiñándole un ojo. La sorpresa se hizo presente en su rostro, Edward estaba coqueteando con él. Y el solo pensamiento hizo que algo en su estomago se revolviera de una forma placentera. Aparte, estaba seguro, daría su varita por eso, que estaba rojo como tomate maduro y brillante. Sentía el calor en toda su cara y parte de su cuello.
Edward estaba pensando en que otro tipo de situaciones Harry podría tener ese sonrojo, y el pensamiento hizo que algo creciera en él, y creciera de forma física y tangible. Al notarlo su rostro adquirió un lindo tono rojo, no con el intenso rojo que tenía el otro, obviamente, ya que los muertos no se sonrojaban, o eso se suponía.
"¿Te parece si entramos?", preguntó finalmente el vampiro tratando de no poner atención a ciertas partes de su anatomía.
"Sí, vamos", después de salir un poco de su estupor comenzó a pensar bien. El día anterior, Edward decía que él, Harry, no sentía nada por él, Edward. Entonces, ¿Qué hacía el vampiro coqueteando con él? ¿O no era coqueteo? "Edward, lo que pasó ayer..."
Edward sonrió, y Harry volvió a quedar deslumbrado. "No estoy seguro a que parte exactamente te refieres."
Esa sonrisa de lado, esos ojos chispeantes y dorados, esa expresión casi burlona, y ese tono de voz tan sedoso, hacia que quisiera besarlo hasta la eternidad. Estaba tan perdido en esa visión que casi olvida que debía contestar.
"A… hmm… la parte de anoche, cuando me dijiste que pensabas que estabas enamorado de mí. Yo, Edward…"
"No, no, no me digas nada. Sé que no tenía ningún derecho en decirte eso cuando apenas nos conocimos, y es injusto que lo haya dicho, es decir, tú no sientes nada por mí."
"Edward, creo que…"
"¡Harry!, no hablemos de ese tema ahora. Si quieres, podemos platicar después de clases, pero ahora no, por favor." ¿Por qué jodidamente lo interrumpía? Iba a decirle que él, Harry, si sentía algo por él, y no era cualquier cosa.
"Pero…"
"¡No! Por favor, después. Ahora tenemos clases."
Harry quería gritarle que lo quería, que daría cualquier cosa por él, que hacía que el mundo se detuviera, que todos los sonidos de repente enmudecieran, que hacía que vibrara por dentro, que de repente el día dejara de ser nublado para dar paso al sol. Pero el maldito vampiro no lo dejaba, pues bien, no se lo diría... por ahora.
"Como desees." dijo mientras suspiraba.
Si a alguien le pareció extraño el comportamiento de los sexsymbol de la escuela, nadie lo dejó ver. ¿Por qué James Evans estaba tan sonrojado? ¿Por qué Edward Cullen sonreía? ¿Por qué Isabella Swan no parecía que le importara su ex? ¿Y por qué Esteban Malluri tenía ese aire tan jodidamente sexy?
"Eeh… ¿Tenemos la misma clase?" preguntó Harry un momento después.
"Por supuesto. Cuando llegué pedí tu horario en la dirección."
"¿Y te lo dieron así sin más?"
"Tengo mis encantos." le contestó el vampiro guiñándole un ojo.
"¿Estás coqueteando conmigo?"
"¿Qué si lo hago?"
"¡Pues que eres un descarado!"
"A decir verdad, no me importa", replicó pasando su brazo derecho por su espalda atrayéndolo hacia sí. "Además me gusta cómo te ves sonrojado" le dijo dándole un rápido beso en la mejilla y sus mejillas adquirieron un tono rosado más profundo. "¿Ves? es adorable."
"¿Estás haciendo algún tipo de venganza porque ayer fuiste tú el tomate andante?"
"En absoluto. Pero ahora que lo pienso, creo que es mi recompensa", Harry solo rio un poco ante aquello. Llegaron a lo que Harry suponía era la clase de Español. "Algunas veces me pregunto el por qué repetimos la rutina de estudiar", dijo abriéndole la puerta para que pasara. "A todos se nos hace algo tedioso."
"¿Exactamente cuántas veces has repetido el colegio?" le preguntó entrando al salón.
"Creo que 23." Respondió el vampiro cerrando la puerta. "Verás, nos aburrimos como ostras mientras estamos aquí. Bueno, eso fue antes de conocer a Bella, que fue el año pasado."
"Claro… Bella, se me había olvidado que fue tu novia." dijo con un poco de tristeza, es decir, no sabía lo que Edward sentía por su ahora amiga muggle.
"Ella llegó a hacer la vida de mi familia y mi existencia algo más interesante", continuó Edward sin hacerle mucho caso, "pero ayer, desde el primer momento en que te vi, el día comenzó a ser el más extraño y menos aburrido de mi vida."
"¿Por qué ahora dijiste vida, en vez de existencia?" ¡Qué listo! pensó el vampiro.
"¿Podemos quedar hoy después de clase?" Preguntó Edward haciendo caso omiso al moreno de nuevo.
"¿A qué te refieres con quedar exactamente?"
"A una cita por supuesto."
El estado de Harry últimamente era el mismo; atontado/sorprendido. En ese momento su estado era, pues, ese. Su rostro reflejaba sorpresa, cómo no, y estaba en una especie de shock, lo que dio algo parecido a atontado, y su cerebro no terminaba de procesar la frase dicha por el otro.
Edward, al ver que Harry no reaccionaba comenzó a preocuparse, no por el estado del moreno, sino por la posible respuesta que este le diera, ¿Y si le decía que no?No hubiera dicho nada... todavía. Quizá esta muy enamorado de Malfoy. Soy un idiota, no tengo que presionarlo... se decía a sí mismo con algo parecido a miedo, pero sus depresivos pensamientos fueron hechos a un lado por la voz más maravillosa que llegaría a escuchar.
"Cita. Hoy." y Harry supo que eso había sido la cosa más idiota que pudo haber dicho, y por enésima vez se sonrojó. "Quiero decir, sí. Una cita contigo y hoy, sí, me gustaría." Idiota, Idiota, idiota. Deja de hablar! "Sería agradable en la noche, una noche contigo suena bien, es decir, pasar una noche contigo, ó sea, platicar y esas cosas, no me refiero a nada más..." ¡Oh Merlín me ampare y me mande un silencio de una buena vez!
"Paso por ti a las siete treinta de la noche", le cortó Edward, deteniendo el diluvio de palabras. Sabía que el moreno se iba a sonrojar una vez más, aunque le encantara verlo así, no sabía si era saludable su constante sonrojo.
"Siete treinta, ¡Bien!"
Los dos se dirigieron a los asientos más alejados del frente. Había muy pocas personas en la clase, pero eran suficientes para correr el nuevo chisme; Edward Cullen tenía una cita con James Evans.
.
"¿Qué pasó después de que te fuiste de mi casa?"
"Llegué a la casa y Harry y Edward ya se estaban yendo." Le respondió Draco a su novia. "Lo poco que me contó Harry, fue que Edward estaba inconsciente."
"¿Inconsciente?"
"Sí, inconsciente. No sé cómo llego a ese estado. Tenía entendido que no podía."
"Vaya, esto es grande."
"Ya sé", murmuró. "Pero creo que algo pasó en el camino a la casa de los Cullens, Harry regresó muy rápido. ¡Ah! Y al parecer sus habilidades no estaban al cien".
"¿Qué pasó?"
"No estoy seguro, pero todos sabemos que tienen sus sentidos súper desarrollados. El caso es que Jacob ha estado visitándonos muy seguido y Edward no pudo percibir el olor."
"No lo puedo creer."
.
"Harry y Edward tendrán una cita." le dijo sonriendo como el sol.
"Ya sé, sus emociones me llegan bastante claras, te lo aseguro."
"Aww. Hermanito, ¿no estás feliz por nuestro hermano?"
"Estoy feliz por él... ¿Desde cuándo yo soy el 'hermanito'?"
"Desde que eres más bajo que yo." Le contestó Emmett pasándole un brazo por la espalda y atrayéndolo hacia él.
Jasper solo gruñó en respuesta.
.
"Bella, ¿es cierto lo que dicen?"
"¿Quiénes y qué, exactamente?"
"Todos, que Edward tendrá una cita con James."
"¡¿QUÉ?"
"Bueeno... sí, es raro, tu ex saliendo con un hombre..."
"No pensé que se lo pidiera tan rápido." Le interrumpió Bella antes de que Mike pudiera continuar.
"¿No te molesta que salga con un hombre?"
"¿Oh? ¿Por qué tendría que molestarme?"
"¡Es desagradable!"
"¿Desagradable?"
"¡Pues sí! Son dos hombres."
"Mike", comenzó con mucha paciencia, "el amor, es el amor, no importa entre quiénes."
.
"¿Te ayudo?" Le preguntó Edward después de un rato al ver que Harry no escribía mucho, la profesora les había encargado escribir un pequeño ensayo sobre lo que quisiesen, pero Harry apenas y llevaba un párrafo.
"¿Qué? No, no, gracias."
"No llevas escrito mucho" le señaló Edward.
"Es solo que no me termino de acostumbrar a los lapiceros."
"¿Lapiceros?" preguntó extrañado.
"Sí, en mi antiguo colegio utilizaba plumas y tinta."
"¿Qué?"
"Plumas y tinta Edward, plumas y tinta. Los lapiceros se me hacen muy gruesos, y sigo teniendo el hábito de querer recargar la tinta." ¡Ah! Eso explicaba la especie de tic que tenía al terminar de escribir una línea.
"¿Puedo hacer algo por ti?"
"¡Ja! Sólo si consigues una pluma y un bote de tinta estaría bien" contestó sarcásticamente.
"Hecho. Espera un momento."
Vio asombrado como Edward se levantaba de su asiento y le preguntaba a la profesora si podía salir un rato. No pudo evitar sentir algo de celos al ver la forma en que le seducía a la profesora para que lo dejara salir de la clase.
Luego de estar sin hacer nada por cerca de diez minutos, la puerta del salón se abrió y por ella entro la persona que le arrebataba la respiración. Tenía una chispa de triunfo en sus ojos y sin decir palabra se dirigió hacia su asiento, a un lado suyo.
"Toma", le dijo entregándole una pluma y un botecito con tinta. "No pensé que iba a tardar tanto."
"¿Qué? ¿Dónde lo conseguiste?"
"La pluma de un ave a la que se le había caído, y la tinta, sabía que Carlisle tiene cosas de su época aún guardadas, así que me puse a revisar un poco."
"Edward… yo… gracias." Harry estaba gratamente sorprendido, tener una pluma entre sus dedos le recordaba a su mundo, no que fuera de la misma calidad de las que compraba en el callejón Diagon, pero cumplía con su función, aparte que tenía buena altura y estaba limpia.
Tal vez ese fuera un detalle insignificante para muchos, pero ver que no se incomodaba a la mención de su mundo, y que lo aceptaba y lo apoyaba le llenaba el pecho, y se sentía estúpidamente feliz.
Harry siguió su impulso y besó su mejilla. El momento fue tan tierno y cálido que los dos se quedaron quietos momentos después, tratando de que ese contacto se quedara en sus memorias.
"Un placer" Le contestó Edward con ojos chispeantes y con un sonrojo en su rostro.
.
"Iremos a tu casa en cuanto salgamos de clases, se que podemos encontrar tu atuendo perfecto" le dijo con una sonrisa enorme después de que lo había visto como si él fuera una especie de cucaracha, lo más seguro que por culpa de su atuendo.
"Gracias. Estaba a punto de pedírtelo."
"Lo sé" respondió con su sonrisa marca Alice.
.
Eran cerca de las seis de la tarde, Harry estaba en su habitación con Alice tratando de decidir el atuendo perfecto y Draco estaba en la sala hablando con su novia por teléfono, cuando el timbre de la puerta sonó.
"¡Oh, Dios! Ha llegado antes. Alice, ¿Qué hago? No m e he bañado, no me he arreglado…" comenzó un Harry en fase 'Súper Nervios' activada, mientas Alice fruncía el ceño de una forma nada complacida.
"Calla Harry", le ordenó de forma brusca. "No es Edward, no sé quién sea, no veo nada."
Los dos escucharon cómo abrían la puerta, y como Draco les daba la bienvenida a Jacob y a Sam.
Dos segundos después, Alice estaba en posición de ataque y la puerta de la habitación se abría con un portazo.
"¿Pero qué carajo…?"
"¡Harry! aléjate de ella." le ordenó Jacob en su modo alfa.
"¿Qué coño pasa aquí?" dijo Draco, el cuál acababa de llegar.
"¿Los conocen?" preguntó Alice con los ojos entrecerrados y su posición casi felina deshacerse un poco. Harry ató cabos en ese momento. Alice era una vampiro, Jacob y Sam hombres lobo, eso quería decir, rivales declarados desde antes de nacer, o convertirse, en ese caso.
"Esperen. Esperen un poco" Harry comenzó, "Jay, Sam, ella es Alice, y no es ninguna clase de enemigo. Alice, ellos son Jacob y Sam, son de La Push."
"¿Qué hacen aquí?" preguntó Alice de una forma poco amistosa.
"Somos sus amigos", le respondió Sam "así que haz el favor de salir de esta casa."
"¿Qué?, no. Sam, te pido que no des órdenes en mi casa, y mucho menos a mis invitados."
"Pero Harry, es un vampiro." Dijo Jacob
"Y ustedes hombres lobos." Respondió Alice.
"Y todos son amigos nuestros, ¿y qué?" dijo Draco, algo choqueado con la situación. Estaba perdiendo valiosos segundos, los cuales podía utilizar en hablar con Bella.
"¿Amigos?" dijeron los tres seres no catalogados como humanos al mismo tiempo.
"Vayamos a la sala. Es un lugar mejor para hablar", dijo el niño que vivió viendo que nadie se movía ni decía nada después de un rato.
Alice se sentó en un sillón para una persona, que parecía ser de mayor tamaño debido a su complexión tan pequeña, mientras que Jacob y Sam en un asiento para tres, donde a duras penas y entraban.
Harry y Draco estaban sentados en el sillón restante.
"Vamos por partes, aquí nadie es enemigo de nadie, Alice es tan bien bienvenida a esta casa, cómo lo son ustedes", comenzó Harry "¡Y! no toleraremos ninguna especie de conflicto aquí dentro" siguió viendo que Sam iba a comenzar a decir algo "ella es nuestra amiga, así que acéptenlo. Alice, ellos no nos harán ningún daño, como escuchaste, son amigos nuestros."
"¡Pero están matando gente Harry!" protestó Sam
"¿Qué dices?" medio gritó Alice con un poco de enojo.
"Eso, que están matando gente."
"Te prohíbo que vuelvas a decir eso."
"¿Quién eres tú para…?"
"BASTA" gritó Draco perdiendo su muy limitada paciencia. "Ningún Cullen toma sangre humana Sam" Harry se sorprendió ante eso, "ellos solo toman sangre animal. Es por eso que sus ojos son de ese color."
"Sabemos eso, pero son los de su tipo los que están provocando muertes entre los humanos."
"¿Es por eso que han estado patrullando por las carreteras?" preguntó Harry.
"¿Cómo sabes eso?"
"Charlie nos lo dijo hoy en la mañana. La gente los ha estado viendo."
"¿Ha habido muertes últimamente?" interrumpió Draco.
"Algunas, muy dispersas. El plan es inteligente, no llamar la atención. Pero todas están en un radio de trescientos kilómetros"
"Alice, ¿Sabes algo de eso?"
"No, pero creo tener una corazonada, primero necesito hablar con mi familia" le contestó pensativa, y un segundo después, sonrió como si no estuvieran en medio de una discusión seria. "Pero será mañana, hoy es un gran día" dijo con la mirada dirigida hacia Harry.
"¿Por qué? ¿Qué pasa hoy?" preguntó Jacob, al parecer olvidando que era enemigo de Alice.
"Harry tendrá una cita, y le queda poco tiempo para alistarse. Sube, yo tendré tu ropa preparada" dijo la chica levantándose y tirando de su brazo.
"No podemos dejar esta conversación así"
"¡Oh!, sí podemos, anda Harry sube" le apremió Draco. "Yo les contaré, anda, anda."
Los nervios de Harry regresaron como un maremoto, y de pronto se sintió con ganas de devolver todo lo que había ingerido.
"Alice, creo que no estoy listo para esto."
"Tonterías, todo irá bien." le contestó con su encantadora sonrisa.
.
"¡Oh-Por-Dios!" exclamó Bella, al ver bajar a Harry por la escalera. "¡Wow! Harry, te ves… wow. Si no fueras gay, me lanzaría a tus brazos ahora mismo."
Después de que Draco hizo todo lo posible por hacerles entender a sus amigos de La Push la situación entre Harry y Edward, en ese punto Jacob lanzó un gruñido, seguía sin confiar en él por lo que le había hecho a Bella, y les hiciera prometer que no harían nada que pusiera en una situación incómoda a Harry, pudo estar tranquilo.
Los licántropos le contaron sobre las muertes por causa de vampiros a lo largo de toda esa zona, Draco no estaba muy seguro de que lo podría causar, pero se imagino que era por exceso de vampiros y nada más. Aunque prometió ponerse en contacto con ellos si averiguaba algo, y ellos también le contarían lo que supieran.
Al quedarse solo en la sala, decidió ir a buscar a Bella y estar un rato con ella en la tarde, así que se apreció en su casa y manejó de ida a su casa. Charlie no iba a llegar hasta en la noche, así que cocinaron algo para que Bella se lo llevara a su papá cuando se fuera. Pero Harry estaba bajando las escaleras y al parecer a su novia no le importaba que él estuviera ahí presente cuando ella estaba dándole piropos a su amigo.
"Amor, sigo aquí", le recordó Draco a su novia.
"Sí, si..." le respondió no quitando los ojos del moreno. "Pero míralo, con razón Edward ya no me mira más."
Harry solo rió ante eso. "Gracias por el cumplido Bella" sus ojos se posaron en su amigo. "¿Entonces? ¿Cómo me veo?"
"¡Merlín Potter!, si no supiera que estás colado por ese vampiro te arrojaría al sillón ahora mismo."
"Amor, sigo aquí." Fue el turno de Bella de recordarle a su novio.
"Sí, si, pero míralo." Le dijo con un brillo malévolo en los ojos, dulce venganza amor.
"Ok, ok, Harry, luces espectacular, obviamente. Bella y Draco, no se a que juegan, ustedes no se han ido a la cama porque no saben lo que dirá el uno del otro, así que dejen de intentar comerse a Harry con los ojos", habló Alice sin la menor consideración por la salud mental de los presentes. "Faltan pocos minutos para que Ed llegue, y tú sigues con los nervios de punta, ¿Qué remedios he escuchado para eso?" se preguntó ella misma.
"No importa, iré por una poción", comentó Draco queriendo salir de la sala. Si bien su noviazgo iba mejor de lo que había esperado, lo del aspecto sexual, nunca lo habían mencionado, no que no quisiera hacerlo con Bella, Merlín que lo quería, pero no sabía lo que opinaba ella sobre eso. ¿Qué tal si lo dejaba por el simple hecho de insinuarlo? ¿Qué tal si ella no quería? ¿Qué tal si ella no lo deseaba?
Un sinfín de dudas le surgían en cuanto pensaba en eso. Y no quería joder lo que tenía con su amor. Él podía esperar todo el tiempo del mundo, es más, podía nunca hacerle el amor a Bella si es lo que ella quería. Pero el pensamiento lo dejaba con una amargura en la boca.
Llegó al pequeño laboratorio de pociones que tenían en la casa, fue directamente al estante donde tenían algunas preparadas y comenzó a buscar la indicada. Estaba removiendo frascos y botellas y no se dio cuenta de que Bella lo había seguido.
Ella lo amaba, y lo deseaba, Draco era el humano más deseable que sus ojos habían visto desde siempre. Quería todo con él, nunca había sido de esas mujeres que soñaban con su casa, su marido, hijos, y perro, pero con él todo era diferente, si Draco quería una casa, ella también, si Draco quería que ella llevara vestidos rosas y zapatillas de tacón todos los días, ella lo haría. Sabía que era un riesgo pensar de esa forma, pero no podía evitarlo, le daba miedo, sí, pero no le importaba. No se consideraba una niña locamente enamorada y sin decisiones, tal vez un poco sí, ok, tal vez mucho, ¿a quién engañaba? Era una tonta niña enamorada, y le encantaba.
Si bien el asunto del sexo no lo había hablado, no era porque ella no quisiese, pero no sabía qué pensaría su novio sobre eso, es decir, llevaban muy poco tiempo juntos, no quería que pensara que era una fácil, o desesperada. Y Draco parecía que no quisiera hablar sobre el tema. Es cierto, no sabía que pensar sobre eso.
"Parece que Alice no tuvo mucho tacto al decir aquello", Draco dio un respingo de susto, que casi le hace tirar la poción.
"Eso parece."
"Draco…"
"Amor, ¿En verdad quieres hablar sobre eso ahora?", le reprimió antes de que pudiera comenzar. "No es que me queje, pero, Harry está a punto de comerse las manos ya que no le quedan uñas que morder."
Tras un corto silencio, Bella asintió sin que Draco la viera.
"Ok, me iré a mi casa, tal vez cuando Harry se haya ido tengas tiempo para mí."
Bella no le veía mucha lógica a su propio comentario, pero ya lo había dicho, y a decir verdad estaba enojada, sí, enojada, con Draco. Y al no poseer magia, y no poderse aparecerse, obviamente, salió del laboratorio rumbo a la salida. Dio un escueto Adiós a Alice y a Harry y salió por la puerta hacía su camioneta. '¡Jodido Draco Malfoy!' poniéndola en segundo lugar, cuándo ella lo ponía incluso antes que ella.
Draco se quedó pasmado en donde estaba '¿Qué carajo acababa de pasar?' y cuando por fin pudo reaccionar, escuchó la camioneta de Bella arrancando. Con la poción aun en mano, llegó corriendo a la sala, dónde su mejor amigo y su amiga estaban un tanto desconcertados.
"¿Qué sucedió?" preguntó Harry consternado.
"No tengo ni puta idea." Le respondió el rubio depositando la poción en su mano. "Voy a casa de Bella, suerte en la cita. Hablamos cuando regreses. Hasta luego Alice." Y se desapareció.
"¿Qué crees que haya pasado?" preguntó Harry.
"Seguro discutieron, Emmett y Rosalie siempre discuten cuando se trata de sexo, pero se reconcilian después de hacerlo, imagino que les pasará lo mismo a ellos."
Harry en verdad no quería tener imágenes de Draco y Bella en situaciones íntimas, e hizo todo lo que pudo para apartarse las imágenes que querían llegar a su cabeza. El timbre sonó trayéndolo de vuelta a la realidad, realidad dónde tenía una cita.
"¡Está aquí!" le dijo sonriendo Alice, "te vez estupendo, quédate aquí, yo iré a abrirle." Lo empujó prácticamente al sillón y le arrancó la poción de las manos, la cual no tuvo tiempo de tomar, ya que un segundo después Edward estaba de pie en la sala contemplándolo como si fuera un Dios o algo parecido.
.
"¿Seguro que quieres hacer esto?" le preguntó Esme, por enésima vez.
"Estoy seguro."
"Pero Edward, es muy rápido ¿No crees?"
"Lo sé, pero miren, esto es diferente a todo lo que puedan imaginar. Es casi irreal."
"No queremos que salgas lastimado de esto", siguió su padre.
"Carlisle, Esme, en realidad aprecio que se preocupen por mí, pero si voy a cometer un error, y estoy seguro que no es así, les querría más de lo que ya lo hago si no me dijeran nada si llega a pasar."
Esme le acarició la mejilla con una mano y luego le depositó un beso ahí mismo. "Cuídate" Carlisle asintió y le puso una mano en el hombro y luego presionó un poco para indicarle su apoyo.
Salió de la casa y se encaminó hacia la cochera, cuando una mole chocó contra él, haciendo que el aire que no utilizaba para respirar saliera de sus pulmones.
"¿Qué demonios?"
"Lo siento hermanito, pero queríamos desearte buena suerte con todo esto." Le dijo el resplandeciente Emmett. Jasper estaba junto a él con una sonrisa pícara en su cara.
"No queremos que te vayas sin nuestras bendiciones."
"¿Qué quieren?" preguntó Edward receloso, sus hermanos no estaban pensando nada en concreto.
"Solo, ya sabes, que nos prometas que nos contaras como es eso de salir con un hombre" reconoció Emmmett.
"¿Porqué tendría que hacer eso?"
"Aww… hermanito, esto es nuevo para nosotros, y quisiéramos saber cómo es el proceso, es decir, ¿sabes que van a hacer no?" preguntó al final el grandote.
Edward comenzaba a sonrojarse, ¿Hacer en qué sentido?, y ¿desde cuando sus hermanos se interesaban en sus citas?
"No sé de qué me hablas Emmett."
"¿A dónde lo vas a llevar?"
"No es lo mismo que salir con una chica", apuntó Jasper. "Por lo general a los hombres nos gusta más la acción que a las mujeres."
Y Edward entendió que sus hermanos no estaban ahí para molestarlo o hacerlo sentir incómodo, bueno sí, un poco, pero más que todo estaban ahí para expresarle que lo apoyaban en lo que iba a hacer.
"Gracias a los dos." Les dijo con una sonrisa y atrayéndolos a un abrazo.
"Espero que vaya bien todo Eddy, pero aún así nos tienes que decir cómo fue todo." Dijo el grandote guiñándole un ojo. Mientras comenzaba a correr de regreso a la casa.
"Edward, mis mejores deseos", le dijo Jasper con un brillo inusual en los ojos. "En mi época, estaba mal visto que te gustara alguien de tu mismo sexo, espero que tú puedas alcanzar tu felicidad."
Y se fue antes de que pudiera decir más, mientras le llegaban algunas imágenes de Jasper cuando aún era humano.
Los soldados estaban en sus dormitorios, Jasper estaba sentado en su catre puliendo sus armas, cuando la puerta se abrió y por ella entró el nuevo integrante del pelotón. Un muchacho esbelto, y de estatura media, tenía un andar elegante y parecía un noble. Su piel blanca, al igual que la de Jasper, desentonaba con la piel tostada de la mayoría de los que estaban en la habitación, a causa de las interminables horas bajo el sol. Sus ojos, las ventanas del alma, eran grandes y de color miel, adornados con unas gruesas pestañas que se batían orgullosamente cada vez que su dueño parpadeaba. Jasper pudo casi tocar la tristeza que profesaban esos ojos, y sintió como su corazón se estrujaba un poco al pensar en lo que el dueño de semejantes ojos pudiera estar viviendo para transmitir eso. Su cabello largo de rizos negros, una lástima que tuvieran que irse por seguir los códigos de vestimenta de un militar, ondulaba felizmente por su rostro, haciendo que su rostro quedara en perfecta armonía.
Recorrió la mirada por la habitación y fijó sus ojos en Jasper, haciendo que este abriera los ojos de sorpresa, era una persona magnífica. Casi pura, y no entendía que hacía ahí. El joven avanzó hacia él, y deposito su maleta en el catre de a un lado.
"Gerald Fort" le dijo con un acento texano muy marcado, tendiéndole una mano.
"Jasper Whitlock" dijo respondiéndole el saludo.
De ahí, pasaron varias imágenes donde estaban ellos dos juntos, uno sentado al lado del orto, como Jasper lo miraba discretamente a través de una habitación llena de gente, como Jasper no dormía en las noches hasta que Gerald no llegara, como su hermano hacía todo lo posible por no mirarlo cuando estaban en un baño compartido, como hacía lo imposible por protegerlo.
"Jasper, lo nuestro no puede ser", le dijo un día Gerald, "Nos correrían de aquí en un segundo si se llegan a enterar." Acunaba la cara del más joven con sus manos.
"¿Qué quieres decir?" respondió en casi un susurro.
"Eres muy joven para que logres comprenderlo del todo, sé que engañaste para entrar al ejército, ¿Qué edad tienes en verdad, diecisiete, dieciocho?"
"Cumpliré los dieciocho pronto" le contestó con sus ojos abiertos de sorpresa.
"Puedes llegar a ser un gran líder Jasper, tienes la actitud, estoy seguro que llegarás muy lejos. Me iré de aquí hoy mismo, para que no interfiera en tu vida, y tú no en la mía. No intentes buscarme, no intentes detenerme, cuida de ti." Le depositó un casto y corto beso en los labios.
Jasper no podía creer que Gerald se fuera, él lo quería, y sentía que no podría hacer nada si no estaba a su lado.
"No te deprimas pequeño, encontrarás a alguien que te haga sentirte completo algún día, verás que yo solo soy algo pasajero." Le revolvió el cabello, tomó su maleta y se fue. Fue la última vez que Jasper lo vio.
Estaba sentado en una cafetería, de pronto, un ángel de ojos rojos se acercó a su mesa y le dijo algo de una nueva familia que tendrían, a partir de ese momento Gerald nunca pasó por su mente una vez más.
"Hasta hoy" susurró Edward, mientras una sonrisa asomaba en su rostro.
.
Faltaban pocos minutos para que diera la hora indicada, estaba estacionado una cuadra antes de la casa de Harry esperando. Vio como Bella salió de la casa con el ceño fruncido y cara de estar enojada, y un pequeño temblor recorría su cuerpo, preocupado, bajo del coche y se acercó a ella.
"¿Estás bien?"
Bella casi salta del susto. "¡Edward!, si, si bueno, no, acabo de discutir con Draco, o algo así, no sé."
"¿Discutieron? ¿Qué pasó?", no se le hacía de las parejas que discutieran, eran como miel entre cereal.
"Me alteré por una cosa sin importancia, y me fui de la casa antes de que pudiéramos hablar", dijo alterada.
"Espera, primero respira para que se te baje el enojo, no te permitiría que manejes en este estado."
"¿Porqué te preocupas?"
Edward alzó las cejas con incredulidad. "Porque te aprecio, aunque no estemos juntos, te sigo queriendo." Y la abrazó depositándole un beso en la cabeza. "Todo se pondrá bien, ve a casa, imagino que Draco te va a estar esperando."
Bella suspiró, no recordaba lo bien que olía Edward, y tenía razón, todo tenía que ponerse bien entre ella y Draco, si antes no había entendido la razón de su enojo, en ese momento menos lo entendía.
"Gracias Ed. Suerte en la cita, Harry se ve como nunca", le dijo guiñándole un ojo y separándose de él. "Nos veremos mañana."
"Hasta mañana Bella." Le dijo despidiéndola con la mano, mientras ella arrancaba su camioneta, seguía sin entender cómo es que seguía funcionando.
Regresó a su carro y escuchó la pequeña conversación entre los habitantes de la casa, sonrió al escuchar como el rubio se desaparecía rumbo a casa de Bella. Tal vez no era la conversación, ni las condiciones que se imaginó para hablar con su ex, pero en sí, le había dicho lo que tenía que decirle, claro y directo, y se sintió bien, Bella ahora podría pasar como una amiga para él, en toda su vida nunca había tenido una, lo más parecido eran sus hermanas, pero 'hermanas' era la palabra clave. Sonrió, lo único que le faltaba era un amigo y a Harry para que fuera eternamente feliz. ¿Quién podría ser un buen amigo para mí? Comenzó a pensar, pero antes de que su mente comenzara a volar se fijó que faltaban pocos segundos para las siete y media. En ese momento no se dio cuenta que unos ojos grises fueron la primera imagen que se le vino a la cabeza después de formularse la pregunta.
Tocó el timbre un poco ansioso. Alice fue la que le abrió y le sonrió como si no hubiera mañana, su corazón se aceleró. "Creo que es mi mejor creación desde siempre." Fue lo que le dijo al verlo. Entró a la casa en menos de un segundo y se plantó en la sala frente a Harry. Bella y Alice se quedaban cortas al tratar de describirlo. Era simplemente irreal. O tal vez era la emoción de saber, que Harry se había arreglado para él, pero los ojos de Edward veían a un dios sentado en un sillón.
Su cabello se veía más negro de lo normal, estaba salvajemente acomodado, y más corto que en esa mañana. Sus ojos estaban delicadamente delineados de color negro, haciendo que resaltaran sus ojos de una manera inusual, pudo observar una pequeña cicatriz en forma de rayo en su frente, la cual no había visto antes, pero pensaba que le daba el toque perfecto a su cara. Su torso estaba envuelto en una camisa lisa de color borgoña muy oscuro, y de mangas largas, que tenía enrolladas en sus antebrazos, haciendo que se notaran sus brazos, que tenían una capa de bello oscuro. Tenía puesto un pantalón de mezclilla azul marino que le ajustaba tan perfectamente bien, que imaginó que lo habían mandado a hacer para él. Sus zapatos de piel de un negro brillante, combinaban con su cinturón, aunque no supo distinguir qué tipo de piel era, se imaginó que era de alguna criatura mágica.
Harry se puso en pie y le sonrió un poco. "Te ves estupendo."
"Creo que no hay palabras para describirte" fue su única contestación. Harry se sonrojó y ninguno de los dos se fijó en que Alice se había ido desde hacía unos segundos. "¿Nos vamos?" le dijo tendiéndole la mano, la tomó al instante y los dos hicieron su camino hacia la salida.
Al llegar al Volvo Edward le abrió la puerta, Harry subió un poco avergonzado, no estaba acostumbrado a que lo trataran así, él siempre había sido el 'fuerte', él que mantenía a todos de pie, y ser tratado con la caballerosidad de Edward lo hacía sentirse algo débil e inútil, pero a la vez feliz de que despertara esas atenciones en el vampiro. Deberían de hablar de eso en alguna ocasión, y que fuera cercana, pensó al ver que Edward cerraba la puerta después de que se hubiera sentado.
"¿quieres ir en algún lugar en especial?" le preguntó Edward cerrando su propia puerta, después de haberse metido.
"No, creo que cualquier lugar que quieras estaría bien…" lo dijo antes de pensar, pero luego una idea le llegó a la cabeza. "Pensándolo bien, sí quiero ir a un lugar." Dijo emocionado y con un brillo inusual en los ojos.
N/A: Creo que merezco que ya nadie lea la historia, y que no dejen ningún review, lo entenderé u.u mil disculpas, enserio que lo siento :s si alguien anda por ahí y todabía quiere dejarme un review, creo que estaré más que feliz.
Disculpen la enorme tardanza, las razones son muchas, pero la principal es que estoy reescribiendo la historia, no me gusta como estaban escritos los capítulos que tenía hechos, así que corregí todo aquello que no me gustó, al igual que agregarle varias cosas, y ponerle más atención a la ortografía y a la gramática, no que me quedara perfecto, pero pienso que está muy bien. ¡Un abrazo enorme!
Si alguien quiere dejarme una opinión acerca de lo de Jas, porfa díganme, aunque ya no volveré a tocar ese tema, creo que está muy fuera de canon, no que lo siga, pero siento que fue algo drástico.
Rod!
