Oh Vaya!

Disclaimer: No tengo cuenta bancaria se los juro, y si la tuviera estaría prácticamente vacía. =( Por lo tanto nada de esto me pertenece, solo la trama, lo demás es cuenta de Rowling y Meyer

Hola a todo el mundo... esto será un capítulo lleno de Edward y Harry... alguien sigue por ahí? =(


Capítulo 18.

Edward jadeó, eso había sido, para describirlo de algún modo, interesante. Inconscientemente se tocó sus orejas para asegurarse de que siguieran en su sitio. Escuchó una risita y volteó a ver a Harry que lo veía con aire divertido.

"¿Y bien?"

"Fue extraño, un poco incómodo para ser sincero." La aparición, sin duda no era algo al que se haría fan. Luego de que Harry quisiera ir a las Rocallosas, ni más ni menos, decidieron que volar era la mejor opción para llegar, en ese instante había pensando en los distintos vuelos que había hacia Canadá, y que lo mejor era ir a Seatle, no había vuelos hacia ahí desde Port Angeles. Hizo cálculos mentales y tenía previsto haber llegado a Ottawa al menos una hora más tarde, y de ahí, hacía el pueblo más cercano a las Rocallosas, es decir, había planeado llegar un día después.

Pero Harry muy amablemente lo había sacado de sus delirios mentales diciéndole que tenía una escoba nueva y que los dos podían muy bien montar en ella. Al principio no había entendido, luego Harry se rió de él, y no entendió el porqué, hasta que Harry dijo "Accio" y literalmente una escoba llegó volando hacia ellos. De ahí las cosas fueron más claras, obviamente, una escoba, medio mágico para transportarse.

Tras cierta vacilación por parte de Edward, por fin montaron la Saeta de fuego revolution, con Harry al frente. Él no necesitaba sostenerse de ningún lado para mantener el equilibrio, pero la espalda y la cintura que estaban frente a él eran demasiado tentadoras, así que suspiró y con suavidad rodeó con sus brazos al cuerpo de su amado. Sintió como Harry se tensaba un poco al contacto, un pinchazo le llegó al lugar donde tenía que estar el órgano que bombeaba sangre para los seres vivos, e hizo el ademan de retirar sus brazos. "Déjalos donde están" escuchó que le decía esa magnífica voz, con ese acento tan sexy. Lo abrazó más fuerte.

El viaje había sido, simplemente, fuera de ese mundo, siendo un vampiro, vio que todavía le quedaban muchísimas cosas por ver y por hacer. Tal vez con Harry pudiera hacer todo eso y más. Aparto rápidamente ese pensamiento de su cabeza, no necesitaba hacerse ilusiones. Los paisajes que se presentaban debajo de ellos era asombroso, los montes, los lagos, las ciudades con luces tintineantes, era una vista para cortar la respiración.

Estaba dividido entre mirar hacia abajo, y concentrarse en la presencia de Harry. Después de lo que le pareció media hora o un poco más, el tiempo vuela en las alturas, pudieron comenzar a divisar las Rocallosas. Fueron descendiendo poco a poco hasta llegar a un claro. Se depositaron en el suelo de una forma suave y desmontaron. Miró su reloj para comprobar la hora, habían hecho una hora y quince minutos hasta ahí.

Los ojos de Harry brillaban mucho, demasiado, en exceso, se podría decir.

"Es La Mejor Escoba Que He Montado Jamás." Dijo con bastante emoción obviamente. "Tendré que escribirles de nuevo a Hermione y a Ron para agradecerles al doble, es simplemente increíble, Merlín, la exactitud a la hora de girar, la estabilidad, ¡Dios! ¡La velocidad! Con otro tipo de escoba habríamos tardado más del doble en llegar, creo que por fin comienzo a sentir la recompensa que todos dicen que merezco…" Lo volteó a ver, tenía las mejillas encendidas, los ojos brillantes, y estaba casi acelerado como si hubiera corrido, fue la vista más impactante que había visto esa noche. "¡Oh! Edward, disculpa, mejor hablemos de otra cosa."

"No te preocupes, encuentro bastante fascinante tu emoción." El moreno se sonrojó más profundamente. "¿Entonces? La mejor escoba, ¿eh?"

"Merlín sí, pero dejemos eso para después. ¿Te gustan las carreras?" preguntó cambiando por completo el tema. Las carreras a las que él estaba acostumbrado, por lo general eran a través del bosque a una velocidad de grosería junto con sus hermanos.

"Las carreras que mis hermanos y yo hacemos, no creo que sean iguales a las que tú haces." Harry rió.

"Buen punto, es que hace poco me surgió una duda, ¿Qué era más rápido una aparición o un vampiro?"

"¿Qué?" su cara mostraba obvia duda y no entendimiento, válgase la redundancia.

"Solo quiero probarlo una vez, ¿Qué dices?"

"Bueno…"

"De este punto, a… ¡ajá! Aquel árbol que está justo enfrente. El que está solo."

Edward miró frente a él, por lo menos unos ciento cincuenta metros en línea recta estaba el dichoso árbol. Le sorprendió que Harry distinguiera algo a esa distancia, en el día tal vez era normal, ¿pero en la noche? Se encogió de hombros mentalmente, luego preguntaría.

"Ok, a la cuenta de tres… Una, dos, ¡tres!" Comenzó a correr mientras Harry giraba sobre sí mismo, medio segundo después, estaba parado junto al árbol y una fracción de tiempo luego se escuchó un "crack" y Harry apareció a su lado.

"Wow, eres muy veloz Edward." Trató de no parecer pagado de sí mismo.

"Bueno… en realidad soy el más veloz de mi familia, no sé si eso deba de contar algo."

"Seguro que sí."

"Eso fue interesante, lo de aparecerse, quiero decir."

"¿Quieres intentarlo?"

"Harry, no soy mago, no puedo."

"Me expliqué mal, ¿Quieres que te aparezca?"

"¿Se puede hacer eso?" intentó no parecer emocionado, fallando estrepitosamente.

"Toma mi brazo, ahí está bien, a la cuenta de tres, una, dos, tres."

Luego de decirle que había sido algo incomodo aparecerse. Caminaron un rato de aquí para allá sin hacer mucho o hablar demasiado, solo preguntas sueltas acerca de su día.

"¡Oh!, Vayamos ahí." Dijo de pronto señalando un pequeño cerro que se alzaba frente a ellos. Caminaron hacía él y comenzaron a subir, la agilidad de Harry era envidiable, por lo menos para los humanos, y parecía que fuera natural estar entre campos y no civilización.

"¿Te gusta acampar?" le preguntó. Harry se desconcentró un poco y casi caía del pequeño cerro, si no hubiera sido por Edward que lo agarró del brazo. "Disculpa, no fue mi intención distraerte."

"No, no, solo… me tomó por sorpresa tu pregunta, gracias." Dijo soltándose del agarre del vampiro y volviendo a mantener el equilibrio. "Acampar… sí, me gusta, solo cuando es por diversión."

"¿Has tenido que acampar por alguna otra razón?"

"El año pasado, con mis dos mejores amigos, estábamos… eh… escondiéndonos, y humm… haciendo una misión, que… eh… creo que…" frunció el ceño.

"No es necesario que me lo digas Harry," le cortó antes de que continuara, si Harry no quería decírselo, no tenía porque hacerlo, pero eso no le quitaba que por dentro se muriera de la curiosidad. ¿Qué es lo que había pasado?

"No, no, quiero decírtelo. Ven." Dijo avanzando hasta un pequeño espacio lleno de pasto, y se acostó con los brazos cruzados bajo su cabeza. Edward se acostó a su derecha, no queriendo incomodarlo con su frialdad. Permaneció un tiempo callado y observando el cielo. Cuando Edward comenzaba a pensar que Harry no le diría nada comenzó a hablar. "Antes de que comience, necesito que me prometas que no me vas a interrumpir, no creo que sea capaz de seguir si me interrumpes", volteó a verlo, Edward le dio un pequeño asentimiento con la cabeza.

"Siempre he tenido enemigos, incluso desde antes de nacer. En la época en que mis padres estudiaban, había un mago que se proclamaba como 'Lord Voldemort', él por decirlo de alguna manera, intentaba conquistar el mundo mágico, deshacerse de la sangre muggle, incluyéndolos a ellos y a sus descendencias, aunque estuvieran relacionadas con personas mágicas. El director de Hogwarts, la escuela a la que asistí, y a la que asistieron mis padres, y casi todo Reino Unido mágico, formó una asociación en aquel entonces llamada la Orden del Fénix, su objetivo era detener a Voldemort y a los mortífagos, sus seguidores. Mis padres al terminar sus estudios se unieron a ella, y por eso se enfrentaron a él en varias ocasiones.

Se creó una profecía, la cual hablaba de que el único capaz de vencer al Señor tenebroso nacería a finales del séptimo mes, de unos padres que se hayan enfrentado a él en tres ocasiones, que tendría un poder que el señor tenebroso nunca conocería, Voldemort lo marcaría como su igual, y que uno no podría vivir mientras el otro siguiera con vida. En ese entonces había dos niños que cumplían con los requisitos, un amigo y yo. Pero por algunas semejanzas entre nosotros, él pensó que era yo. Cuando tenía un año, luego de la traición de uno de los amigos de mis padres fue capaz de encontrarnos. El Avada Kedavra es una maldición asesina, si te toca, simplemente mueres.

Mató a mi padre, pero le dio la oportunidad a mi mamá de vivir, ella no lo hizo, sin embargo, me protegió con su magia, magia antigua, sacrificó su vida por la mía, cuando Voldemort me lanzó la maldición, esta rebotó en mí, y fue a parar a él. Se desvaneció en al aire, mientras yo quedé en medio de una casa destrozada y una marca en la frente." Removió un poco su cabello para que Edward viera a que se refería.

Le contó que vivió con sus tíos, cuando se enteró que era mago, sus años en Hogwarts. No se dieron cuenta en qué momento sus cuerpos se habían acercado, ni cuando sus manos se buscaron, pero estaban ahí, seguían acostados en el pasto, las estrellas brillaban sobre ellos, sus dedos entrelazados y la cabeza de Harry acurrucada en el hombro de Edward, hablaba casi en un susurro. El aire que soplaba en las montañas no le afectaba, el cuerpo de Edward se sentía cálido a su lado, su piel no se sentía como el mármol, sino como una piel normal, y su hombro era extrañamente cómodo, cómo si ese hueco hubiera sido moldeado para que la cabeza de Harry estuviera ahí. Toda su vida, por fin podía desahogarse, por fin dejaba libre la presión que siempre tenía en el pecho, la cual no sabía que tenía, pero a lo largo del tiempo ahí estaba, haciéndose más grande a lo largo de los años.

Harry no se dio cuenta de que pequeñas lágrimas escaparon de sus ojos cuando le contó sobre la muerte se Sirius, hasta que Edward muy gentilmente las limpió de su rostro, tampoco se percató cuando su cuerpo se tensó al contarle lo que pasó en la noche, lo sucedido antes de que Dumbledore muriera, hasta que sintió unos dedos acariciando su cabello. No pudo seguir, era demasiado para un día, y sin duda había arruinado su cita.

"Creo que lo he estropeado todo, no debería haberte contado, arruiné la salida y no he dejado de hablar…" Dijo Harry poniéndose en pie, pero Edward cortó su línea de palabras al ponerse igualmente en pie y taparle la boca con su mano, los ojos de Harry se abrieron cómicamente ante la interrupción.

"Disculpa, era la única manera de hacerte callar", o besarte, "Harry, no has arruinado nada, esto sin duda, está resultando la mejor de las citas que he tenido, ¿Sabes que puedo oírte hablar por la eternidad y no aburrirme nunca? ¿Sabes que tu voz me hace vibrar por dentro?" le susurró retirando su mano de la boca, Harry estaba sonrojado. "Cuando te vi por primera vez, no pude apartar mis ojos de ti, hiciste que un universo de sensaciones y pensamientos se extendieran por todo mi ser, haciéndome múltiples preguntas. Mi atracción hacia ti fue muy fuerte. Me hice preguntarme sobre mi sexualidad, cosa que nunca me había pasado. Y fue un shock muy grande al darme cuente que no me interesaba que los dos seamos hombres.

Y lo que más quería, era llegar a conocerte, a acercarme a ti, de cualquier forma, de que tu atención fuera para mí, que hablaras conmigo, incluso con que solo notaras mi existencia, eso me bastaba. Los sentimientos de un vampiro son mucho más fuertes que los de los humanos, lo sabes. Pero esto que siento", dijo tocándose el pecho. "Va más allá de lo normal, no entiendo, de repente todo dejó de ser plano y gris. Fue mágico, tus ojos hicieron que el mundo girara tan rápido, que incluso sintiera mi corazón latir. ¿Ves lo que sucede conmigo?

Estoy seguro que en cualquier momento mi corazón va a comenzar a moverse, siento como si el aire de verdad sirviera en mis pulmones, mi frialdad no te afecta, porque ya no hay frialdad en mí, mi piel no es dura junto a ti. Antes existía, ahora vivo. Es lo único que puedo pensar al referir mis sentimientos hacia ti. Quiero una oportunidad contigo. Solo te pido una. Sé que es difícil olvidar a la persona que amas", Harry estaba a punto de aventarse a los brazos de Edward y besarlo con toda el alma, pero la última frase lo detuvo, entonces seguía amando a Bella, y a él al mismo tiempo… "Y teniendo a esa persona viviendo contigo, y aun más que seas su amigo, debe de ser complicado, más si sabes que no te corresponde", a ver ¿cómo? ¿De qué diablos habla?. "No importa que ames a Malfoy, solo quiero una oportunidad para demostrarte que hay otras personas en el mundo aparte de él y que… hmpph"

Había muerto, estaba seguro, aunque el paraíso no era lo que esperaba, en realidad estaba oscuro y olía mucho a Harry, y ese cuerpo pegado al suyo era, era magnífico, una de las sensaciones más placenteras que había sentido. ¿Por qué estaba en el paraíso? ¿Acaso había hecho algo bien? Todo eso lo pensó en una fracción de segundo, antes de darse cuenta que estaba oscuro porque sus ojos estaban cerrados, de que el cuerpo que estaba pegado al suyo era Harry y por lo tanto olía a él, y Harry lo estaba besando. ¡Dios! ¡Harry lo estaba besando! Dejó salir un suspiro. Sus brazos rodearon al moreno por la cintura atrayéndolo hacia él y comenzando a responder el beso, aún sin abrir los ojos. Sus bocas se movían tan despacio que casi dolía, probó los labios de Harry superficialmente, acariciándolos con los suyos, grabando ese sabor para siempre. Era intoxicante y adictivo, la textura de los labios, la forma en que se movían, cada pequeña sensación hacía que su estómago se sintiera chistoso.

Sus brazos subieron lentamente por toda la espalda de Harry, sintiendo cada músculo por encima de la tela, haciéndolo temblar y suspirar dentro del beso. Harry se sentía tan bien, tan cálido y suave, tan perfecto y excitante. Su cerebro se desconectó en ese momento, dejando fluir sus emociones libremente. Su mano izquierda bajo de nuevo hasta el hueco de la espalda, mientras su otra mano se dirigía hacia su mandíbula, delineándola suavemente con sus dedos. No estuvo seguro por cuánto tiempo estuvieron en ese ritmo, pudieron haber sido segundos, minutos u horas, el tiempo ni el espacio existía en ese momento.

Su necesidad se hizo presente, quería más, necesitaba más. Con su brazo izquierdo aun envolviéndolo por la espalda, lo atrajo más hacia él, sus cuerpos pegados, y sus labios moviéndose con más velocidad y urgencia. Con su lengua delineó el labio inferior de Harry, pidiendo permiso, implorando. Lentamente, Harry abrió su boca y tímidamente su lengua se hizo camino hacia dentro. Lo recibió una calidez exquisita, un sabor embriagante, y una corriente eléctrica le recorrió la espalda al sentir la lengua de Harry unirse a la suya.

Era la Gloria. Todo su cuerpo se estremeció y ya no pensó en nada más. Un calor se extendió por todo su cuerpo. Prácticamente apachurró a Harry hacia él, y comenzó a devorarse su boca, toda razón que quedaba se fue de él al sentirle responder con la misma urgencia que él sentía. Todo era borroso, daba vueltas, y no importaba, excepto al hombre que tenía en sus brazos. En un acto inconsciente frotó su cadera con la de él y Harry gimió y las vueltas pararon de repente, ese sonido, Dios ese sonido, llegó directamente a su parte baja y ahogó un rugido en su garganta. Lentamente abrió los ojos. Y con toda la fuerza de voluntad que nunca pensó que tendría dejó de besarlo poco a poco.

Pudo ver a Harry por completo, estaba jadeando por la falta de aire, con los labios hinchados, ojos casi negros, su cabello más alborotado, saber que él había sido la razón de eso hizo que el ámbar de sus ojos desapareciera casi por completo y se volviera negro. Era hermoso, la vista lo dejó sin respiración. Mientras Harry se recuperaba, lo tomó de nuevo de la cintura, y esta vez le besó la frente, subió una mano a su nuca de dejó sus frentes pegadas. Su mente comenzaba a reaccionar poco a poco, saliendo de ese agradable sopor que no lo dejaba pensar.

Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, el estómago de Harry gruñó, Edward comenzó a reír, y el moreno igual, con la diferencia de que él estaba sonrojado, era una vista deliciosa.

"Que poco atento soy. Creo que ya es tarde para invitarte a cenar. ¿Aceptas un desayuno?" le preguntó Edward viendo como el sol comenzaba a salir entre las montañas. Aunque él veía bien siendo de día o de noche, no pudo dejar de asombrarse que a la luz del sol el bosque adquiriera una nueva belleza, el rocío en el pasto reflejaba luz amarilla, el verde de las hojas de los árboles adquirían un nuevo color, más cálido. El cielo se mezclaba entre azul y rosado, el ruido de los animales nocturnos había cesado y se comenzaban a escuchar como algunas aves empezaban su día. Pero todo eso no importaba, Harry lo había besado, le estaba dando una oportunidad.

"Encantado" le respondió con los ojos brillantes, no pudo evitarlo, volvió a besarlo, no con urgencia, pero sí con deseo, el beso no duró mucho, apenas unos roces de labios, Harry necesitaba comer, y la saliva de vampiro no era una fuente de nutrientes muy grande.

"¿Cómo regresamos?" le preguntó pensando en el placentero viaje en escoba, y en la incómoda sensación de aparición.

"Volando, pero esta vez con más velocidad." Dijo guiñándole un ojo.

"¿Puede ir más rápido?"

"Sí, pero antes quería que el viaje durara más", dijo sonrojándose un poco más. "Pero ahora, tengo mucha hambre y tenemos clases dentro de poco." Una linda sonrisa cruzó su rostro.

"Solo déjame hacer una llamada" dijo sonriéndole de vuelta y rogando que hubiera señal telefónica en ese lugar. O que Alice pudiera predecir lo que tenía planeado.

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¡Wow! Fue lo único que pudo pensar. ¿Cuánto tiempo había sido? ¡Veinte minutos! Veinte minutos desde las Rocallosas hasta Forks. Llegaron a la casa de Harry para que tomara un baño, no que lo necesitara, pensó Edward, pero Harry dijo algo de estar acostado sobre la tierra. Draco aún no se había despertado, podía oír la respiración calmada del otro mago en alguna parte de la casa.

Esperó pacientemente a que Harry terminara de hacer lo que necesitara, entreteniéndose en las fotos que estaban en la sala, había una donde estaba Harry con dos jóvenes, una muchacha de cabello enmarañado, supuso que era Hermione, y el otro muchacho era alto y pelirrojo, Ron, si bien recordaba. Harry le había platicado sobre sus mejores amigos y se los había descrito. Le contó que Hermione, era la persona más responsable que conocía, estudiosa al extremo, centrada y siempre tenía la razón, a diferencia de Ron, que era, sino todo lo contrario, si bastante contrastante con su esposa.

Otra que llamó su atención, fue donde estaba Harry con Draco, las pirámides del fondo le daban una ligera idea de donde podrían haberse encontrado en ese momento, el sol de Egipto les pegaba en la cara, Harry tenía una pequeña capa de sudor en su frente, a diferencia de Malfoy que no se veía ni un poco acalorado. Harry le estaba pasando un brazo por los hombros y con el otro saludaba a la cámara, el rubio, aunque no mostrara las emociones como lo hacía el moreno, la sonrisa y la forma en que sus ojos prácticamente sonreían igual o de forma más brillante que su boca le decía que el joven también estaba disfrutando de ese momento.

Una foto mostraban a Maloy con unos tipos enormes a su lado, si mal no recordaba se apellidaban, Crabbe y Goyle, no que pudiera distinguirlos. Le llamó la atención la expresión del rubio. En las fotos que aparecía con Harry se le veía alegre, y como si disfrutara la vida, pudo notar que esas eran las más recientes, en las otras, dónde aparecía con sus otros amigos, y que parecía un colegial, le faltaba esa chispa que lo caracterizaba. Tenía un temple más bien aburrido, serio y gris. Sus ojos parecían un tempano de hielo, mostraban arrogancia y pedantería. Harry no le contó mucho acerca de Draco en su historia, solo que acostumbraban a tratarse mal el uno al otro en su tiempo en el colegio.

Pero esas fotos reflejaban un poco de la historia del rubio, crecido creyendo que todo le pertenecía y nada estaba a su altura, se preguntó qué factor había hecho que cambiara tanto, la guerra era una buena respuesta, pero debió de haber sido algo más, algo que le marcara tan profundo, que pudiera dejar sus diferencias a un lado, que pudiera aceptar vivir entre muggles, estar con una muggle. Draco Malfoy le intrigaba, sí, lo aceptaba, era un aristócrata hasta la punta de los cabellos, pero era de una manera cálido, no que te dieran ganas de hablar con él de buenas a primeras, pero sí te daba esa cierta confianza de estar a su lado, no que lo gritara, pero ahí estaba, escondida entre esa máscara de indiferencia que le gustaba usar, pero que no servía tan bien al ver sus ojos, que siempre brillaban, como con luz propia, que te decían que estaba sonriendo, porque sí, Draco Malfoy siempre sonreía mentalmente, era feliz. O al menos en el poco tiempo que Edward llevaba de conocerlo.

La foto que lo cautivó más, fue una en el bautizo de un bebé, en el fondo estaba un muchacho de cabello negro y rizado, que le llegaba casi a los hombros, guapo hasta el tuétano y elegante como la realeza, ojos grises, parecidos a los de Draco, pero con una calidez tan espectacular que te calentaba por dentro. Y para reflejar eso en una foto ya era decir mucho. Su porte de noble y su vestimenta le hacía resaltar entre la multitud. Su sonrisa se parecía a la de Harry, enseñando todos sus dientes, perfectos y blancos.

En esa foto también estaba una muchacha de espectacular cabellera roja, como el fuego, tez blanca, que parecía porcelana. Una figura esbelta y bien proporcionada se distinguía debajo del vestido que llevaba puesto. Sus facciones finas daban como resultado un rostro bonito, aunque algo común, pero nadie se fijaría en el trazo de su nariz, o en lo delgado que era su labio superior, al ver los despampanantes ojos verde esmeralda que poseía, tan hermosos, claros y sinceros que te cortaban la respiración. Se perdió un momento en ellos, contemplándolos, viendo como tenían vida propia. Estaban enmarcados con unas largas y gruesas pestañas.

Alado de la mujer estaba Harry. Bueno, no Harry, pero bien podría pasar como él. El hombre usaba lentes, y al igual que el joven de cabello negro y ondulado, y la mujer con cabellera de fuego, sonreía con una alegría incontenible. Su desordenado cabello, igual al de Harry pero más corto, revoloteaba feliz con la aparente brisa que había en esa escena. Sus ojos cafés expresaban devoción y orgullo hacia la criatura que tenía en sus brazos. Las diferencias entre ese hombre y Harry eran notorias a primera vista, Harry tenía los ojos verdes, y una cicatriz en la frente, pero si se observaba con detenimiento, podía observar que las facciones de James Potter eran más toscas, la forma de su cara era cuadrada, sus pómulos resaltaban más que los de Harry, y sus labios no se veían tan suaves ni sensuales.

Estaba tan embobado admirando la foto de la familia de Harry que no se dio cuenta que este estaba a su lado, observando la misma foto.

"Veo que encontraste a una parte de mi familia," Edward dio un ruidoso suspiro, y si fuera humano, un ataque al corazón no le habría extrañado.

Era extraño, cada vez que Harry estaba cerca, todo lo que lo caracterizaba de ser vampiro, por decirlo de alguna manera, dejaba de funcionar. Comenzando con los sonrojos, no entendía, por sus venas no corría sangre para que eso pasara. Luego su piel de mármol dejaba de ser dura, y la calidez que luego desprendía. Ahora sus sentidos, se sentía de alguna manera vulnerable ante eso. Le agradaba sí, pero no era del todo cómodo.

Se preguntaba qué era lo que hacía que pasara eso. Aunque si lo pensaba, en la pelea que había tenido con Draco, sucedió exactamente lo mismo. Su velocidad y movimientos se amoldaron a los del rubio. Había experimentado dolor por primera vez en su cuerpo de vampiro. Tal vez era magia. Necesitaba pensar en eso después.

"Distingo a tu mamá y a tu papá," le dijo señalándolos.

"Lily y James Potter," dijo dando un suspiro. "Según lo que me han contado era muy buenas personas, de las mejores, justas y honradas." Dijo Harry con un deje de melancolía.

"¿Te hubiera gustado que estuvieran contigo? Es decir, ¿Qué no hubiera pasado lo que pasó?" le preguntó Edward.

"No estoy seguro, sí, hubiera sido lindo tener padres que se preocuparan por mí, incluso habría podido tener hermanos. Una familia propiamente dicha. Pero tal vez no tendría lo que tengo ahora, es difícil intentar decidir," dijo frunciendo el ceño. "Nunca los conocí, solo una vez pude platicar con ellos, fue hace poco…" Harry continuó pero se paró en ese momento. "Él es Sirius, mi padrino." Dijo cambiando el tema drásticamente, Sirius era el hombre guapo de ojos grises y chispeantes. "Fue lo más cercano a un padre que pude tener."

La conversación comenzaba a tomar un camino melancólico, y él no quería que Harry se entristeciera más, su vida había sido un completo conjunto de pérdidas, sólo había convivido con su padrino dos años, ¡dos años!, era injusto que alguien como Harry sufriera tanto. Su ceno familiar asesinado, la familia que tuviera que haberlo cuidado y querido, hicieron todo lo contrario, abusaron de él, lo maltrataron, no se preocupaban por la vida de un niño indefenso. La figura paterna que más lo marco había muerto, como tanta gente antes por culpa de una profecia sin sentido. Si de algo le servían todos sus años, sabía que las profecías solo eran un arte del engaño. La mayoría se cumplían porque inconscientemente los involucrados tomaban ese camino. Si la persona o personas eran lo suficientemente inteligentes como para no darles importancia sus vidas seguirían tan normales como siempre.

"Ven, te debo una cena y a este paso también te deberé un desayuno," le dijo Edward sonriéndole. ¡Dios! Tenía tantas ganas de volver a besarlo, y usando toda su fuerza de voluntad no lo hizo, necesitaban poner algunas cosas en claro. Y Harry necesitaba comer primero.

"No es necesario, puedo preparar algo aquí…" comenzó Harry pero Edward le mandó una mirada llena de incredulidad, como si con ella le dijera que estaba mal de la cabeza.

"Harry, vamos, te estoy invitando a desayunar," le dijo estirando su mano para que Harry la tomara.

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La falta de sueño le estaba pasando factura, no podía creer que hacía menos de treinta horas hubiera ido y regresado de Inglaterra, y que ahora estuviera en el carro de Edward Cullen dirigiéndose a… no sabía a dónde iban, pero en verdad que no le interesaba. Solo con estar con él era más que suficiente, por el podían ir a desayunar a la escuela misma.

Edward tomaba con una mano el volante y la otra estaba enlazada con la suya, su toque era tan intoxicante, no de la mala manera, le llenaba, hacía que se sintiera en paz, que su corazón danzara en una melodía de violines y guitarras. No podía creerlo, al parecer el vampiro estaba intentando olvidarse de Bella, aunque si sintiera un poco como plato de segunda mesa, no podía decir que no, no estaba en su sangre dejar pasar esa oportunidad, para ese sentimiento tan grande que le producía Edward.

Recordó el beso que habían compartido, la dulce sensación de labios rosándose. Hacía que su pulso se acelerara, todo fue tan electrizante. Se preguntó el por qué había resistido tanto tiempo sin aire, porque ese beso había durado más que unos segundos estaba seguro. Antes de cerrar por completo sus ojos y entregarse de lleno a él, estaba seguro que el cielo era de un azul profundo, y cuando se habían separado el cielo comenzaba a mostrar señales del sol abriéndose camino. Los rayos rosados y algunos dorados en aquella altura habían hecho que la piel de Edward brillara, lo miles de diamantes que parecían que componían su piel destellaron un color naranja, tan irreal y sublime que Harry pensó que no había visto nada más hermoso.

Tenía que hablar con Hermione muy pronto, tal vez ella tuviera algunas respuestas ante eso, al igual del porqué el cuerpo eternamente frío de Edward, junto a él se sentía tan cálido como cualquier otro humano o criatura viva. Como era que su piel, tan blanca y lisa y tan dura, a su tacto se sintiera como la piel de un bebé recién nacido, suave, tersa y blandita.

Tenía casi toda su atención en ese contacto para no acabar dormido como su cuerpo le exigía. Pero no podía culparse, estar con Edward era como una gran cantidad de cafeína puesta en sus neuronas, su cerebro trabajaba con normalidad, pero su cuerpo era otra cosa. Suspiró. En realidad si necesitaba descansar.

La mano de Edward le dio un apretón, como si supiera lo que estaba pensando y con eso le dijera que solo faltaba un poco más. Sonrió. Podría aguantar unas horas más, estaba seguro, las suficientes para terminar el día de escuela.

"Lo siento, era mejor que te quedaras en tu casa a descansar un poco," le dijo Edward recorriendo con sus dedos la parte superior de su mano. Harry tembló ante la caricia.

"No creo que hubiera dormido tranquilo de todos modos," fue su respuesta, y era verdad. Necesitaba hablar de algunas cosas, y si su cerebro estaba en esa sintonía, su cuerpo no iba a descansar nada.

Edward tomó un camino saliendo de la carretera, se estaban adentrando al bosque, o eso le pareció. "¿A dónde vamos?" le preguntó Harry curioso.

"A mi casa," le sonrió con esa sonrisa tan brillante que lo deslumbró.

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Pudo notar como Harry intentaba tragar, pero al parecer le costaba trabajo. Ojalá pudiera leer su mente, así sabría qué era lo que pasaba por su cabeza.

"¿Tu casa? ¿Con tu familia? Hermanos, y… y padres." Le preguntó tartamudeando.

¡Oh, Dios! Está nervioso, pensó Edward, nervioso de conocer a mis padres.

"En realidad, solo estaremos nosotros dos." Le respondió para que la angustia de Harry no incrementara. Era tentador mantenerlo en ese estado, pero supuso que era mejor que se relajara. Una hora antes le había llamado a Alice para pedirle el favor que prepara un desayuno para Harry. A cambio le daría cualquier cosa que quisiera. Ante ese recuerdo casi deja salir un suspiro. También le había pedido que todos abandonaran la casa para que pudiera estar con Harry un momento y poder hablar tranquilos y sin oídos indiscretos. "Mi familia ha decido pasear por Forks un buen rato," sonrió con indulgencia.

Vio como Harry dejaba de estar tenso después de eso. Quería que conociera a sus padres, estaba seguro que ellos lo aceptarían de inmediato. Pero al parecer había sido una buena decisión posponer su encuentro.

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Podía respirar tranquilo de nuevo, la idea de conocer a los padres de Edward era algo que no podría afrontar en tan poco tiempo. No tenía tanta experiencia en el asunto de los padres de sus… ¿novias? Nunca conoció a los padres de Cho, y los señores Weasley, simplemente eran un asunto y a aparte, eran como unos padres para él, aunque Molly se comportó un poco extraña con él después de que Ginny y él rompieran. Y aunque Draco nunca hubiera sido su novio, con Lucius Malfoy, simplemente nunca iba a ser compatible, la relación con Narcisa era precaria, no había recibido respuesta a su regalo de navidad, no que la esperara, pero la esperanza es lo último que muere, o eso siempre le habían dicho.

Así que conocer a los padres de Edward, no estaba en su lista de cosas por hacer de inmediato. Al doblar en una curva, puedo ver la primera imagen de la casa de Edward, si a eso se le podría decir casa, pensamiento hipócrita si se ponía a ver la casa que compartía con Draco, era inmensa, y blanca, con ventanales por doquier. La primera palabra que se le vino a la mente fue pureza, luego vino hogareña y elegancia.

Edward estacionó su carro frente a la entrada, y medio segundo después, ya estaba abriendo su puerta. Al salir del carro, pudo oler la tierra mojada de los alrededores. Los incontables árboles de los alrededores desprendían un olor a bosque, a diferencia de las rocallosas, en esa parte el olor se concentraba, ya que no había espacios abiertos por donde las corrientes de aire llegaran y se llevaran ese magnífico olor. Olor a libertad y aventura.

Edward lo guío a la casa y al entrar percibió un olor dulzón, el vampiro casi siempre olía a algo parecido, se imaginó que el aroma de todos los que vivían ahí hacia que ese olor quedara en el aire. Los muebles blancos que estaban en la estancia hacían que el ambiente fuera aún más relajante. Al igual que en su casa, había flores frescas en todos los jarrones que estaban a la vista. Un piano de cola se asomaba en otro salón, se imagino que era la sala.

Pasaron del recibidor a la sala, sofás inmensos e inmaculados estaban esparcidos por toda la habitación, la decoración digna de un profesional estaba en armonía y el piano de cola que estaba en una esquina, hacía que la sala tuviera ese aire clásico, pero al mirar al increíble centro de entretenimientos que estaba cerca de él, el efecto era otro.

"Bienvenido a mi casa," Edward le dijo sonriéndole. "Esta es la sala obviamente, la presencia de toda la familia está presente. El blanco, que de hecho toda la casa es blanca, es gracias a Carlisle, Esme es la responsable de los muebles. Por parte de Jasper está la pequeña biblioteca que ves al fondo, Alice es la encargada de los jarrones con flores. El enorme centro de entretenimientos por supuesto que es de parte de Emmett, y Rosalie fue la encargada de la distribución de todo," le dijo Edward señalándole cada cosa.

"Imagino que el piano te representa a ti," le comentó. Edward había olvidado mencionarse a él, o tal vez no. Pero dado que el piano era lo único que faltaba por mencionar, solo le hizo falta deducir lo obvio, y viendo que la sonrisa de Edward crecía aún más, supo que sus sospechas habían sido acertadas. "Te gusta el piano entonces," dijo con cierta emoción, por fin podía conocer un poco más acerca de la vida de Edward, y el piano sin duda era algo grande al estar presente en ese espacio tan demostrativo que era la sala.

"Gustarme es poco, soy un apasionado, aunque últimamente no he tocado nada," dijo con el ceño fruncido. "¿Sabes tocar?" le preguntó.

Harry bufó, no quería sonar sarcástico, pero no pudo evitarlo, no sabía tocar ningún instrumento musical, sin contar la flauta que le regaló alguna vez Hagrid en su primer año. Y el piano se veía fuera de sus posibilidades.

"En realidad no, no sé si tengo algún talento musical para ser sincero," le respondió con una sonrisa. "Aparte que no he tenido la oportunidad de apreciar la música clásica," siguió.

Había escuchado hablar sobre Beethoven, Vivaldi y Mozart, cuando vivía con los Dursley, alguna que otra parte de sus sinfonías habían llegado a sus oídos y no le habían desagradado, pero en aquel entonces lo menos que le interesaba era el sonido de una orquesta.

En el viaje que hizo con Draco pudo escuchar la música de todos esos lugares, así como los bailes, desde la danza árabe hasta la quebradita. Pero la música clásica nunca figuro en ese tiempo. Tal vez porque era clásica y no típica de los lugares a los que iba, la clásica se tocaba en ciertos momentos y eventos. En cambio la música regional, se tocaba casi en cada esquina.

"Tendré que instruirte en el arte, entonces," le dijo Edward guiñándole un ojo. "Pero primero tienes que comer," tomó su mano y de nuevo ese placentero choque eléctrico le recorrió la espina dorsal. No creía que fuera capaz de aburrirse de esa sensación.

Lo condujo a lo que Harry suponía era el patio trasero, donde un pequeño servicio estaba servido. Una mesita campestre con dos sillas en juego. Había una pila enorme de hot-cakes, una jarra con leche, fruta picada, un tazón de avena, yogurt, y huevos. A Harry se le hizo agua la boca, estaba consciente de que tenía hambre, pero ver la comida y percibir el olor, era otra cosa.

Su estómago rugió en total acuerdo con su cabeza, y un rojo oscuro apareció en su rostro. Edward se rio, vaya, al menos era capaz de hacer reír a Edward, pensó un poco amargamente. Pero se recuperó enseguida, se sentó en una silla, frente a él se sentó Edward con una sonrisa. Y comenzó a comer, no habló durante un buen rato. Se sentía algo incómodo mientras Edward lo observaba comer, pero no podía evitarlo, en serio que estaba famélico. Y todo eso sabía a gloria. Los hot-cakes, aún estaban calientes, y el jugo estaba más fresco que una lechuga.

"¿Qué pasa si comes esto?" le preguntó después de un rato, ya que su estómago quedara satisfecho y sus neuronas comenzaran a trabajar más deprisa.

"Nada, solo que el veneno lo degrada," le respondió Edward encogiéndose de hombros.

"O sea que ya lo has intentado, ¿te sabe igual?" siguió preguntando, su curiosidad Gryffindor salía a flote.

"En realidad, me sabe a tierra, o algo no muy agradable, nunca he comido tierra," dijo tomando un hot-cake y metiéndoselo a la boca, comenzó a masticarlo, y sus ojos se abrieron como platos, Harry se asustó.

"¿Edward?" preguntó, su tono de voz recalcaba preocupación. Se paró de la silla e iba a comenzar a caminar hacia él, cuando los ojos del vampiro se cerraron, y su cara expresó placer. Vio como Edward seguía masticando el hot-cake hasta que supuso que ya no quedaba nada. Mientras él estaba parado como estatua en el mismo lugar junto a su silla, viéndolo confundido. "¿Edward?" preguntó de nuevo ya más calmado.

"Hmmm…" escuchó que murmuró con gusto Edward. "Los hot-cakes, cuando era humano, eran mi desayuno preferido," le dijo aun con los ojos cerrados, pero no dijo nada más.

"¿Edward?... ¿Estás bien?"

"Sí, ¡Dioses, Harry! Acabo de percibir el sabor de la comida, es decir, no sabía a tierra o lo que sea," dijo abriendo los ojos por fin. "Aunque siento como el veneno lo deshace al llegar a mi garganta," su ceño se frunció. "¿Por qué pasa esto?"

"No lo sé," dijo Harry aun un poco perdido tras lo sucedido, se sentó inseguro en su silla. Vio como Edward miraba a una manzana de mala manera, como si la fruta lo hubiera insultado, para luego metérsela a la boca, y su sonrisa creció. Parecía un niño pequeño con un nuevo juguete. Los ojos le brillaban más de lo normal. Y no estaba seguro, pero le pareció que sus ojos en vez del color ámbar claro que siempre tenía, en ese momento estaban, más oscuros, se atrevería a decir que un poco verdes, pero no podía asegurarlo, la sobra del árbol que cubría a Edward no le ayudaba mucho con los colores. "Tengo una teoría, pero necesito hablar primero con alguien."

La mirada de Edward se posó sobre él una vez más, con su sonrisa iluminando todo el patio. Harry se quedó sin aliento, ¿era legal ser tan adorable? Lo dudaba. Suspiró.

"Entonces, pospondremos esta conversación," le dijo antes de ponerse serio. Lo examinó con detenimiento un rato, luego tomó aire, no que le faltara, se puso en pie y caminó a su lado. El corazón de Harry iba a explotar de un momento a otro, sabía lo que venía. Intentó tragar saliva, pero se le vio imposible hacerlo. "Harry... en estos momentos de mi vida soy muy feliz, tengo todo lo que necesito, una familia que me ama y yo la amo. Sé cientos de cosas y no se muchas más, pero tengo literalmente una eternidad para aprenderlas. Me preguntaba si aceptabas compartir todo lo que yo tengo contigo. Que de este momento en adelanta compartamos nuestras vivencias y sentimientos. ¿Me harías el honor de poder compartir este momento mi vida contigo?"


N/A: lalala... soy inocente de toda acusación o.O ya no les pido disculpas por mi súper tardanza "/ ya es costumbre y se q m quieren tirar tomates a la cara si pudieran u.u'

Si alguien quiere dejarme un review con su opinión les juro que se lo agradeceré! :3 y responderé como debe ser (: hablando de eso...

Neko: sii lo continuo xD Ok, si tarde mucho en actualizar! :S pero creo que menos que en el anterior! :S me causa emoción que te guste la historia! te agradezco que me lo digas (: un beso enorme para ti! (K)!

Pichona: heeey mil gracias por estar al pendiente de la historia :3 espero te siga gustando jaja... siento que mi carrera de escritora no tiene mucho futuro xD un beso enorme! (:

liziprincs: holaa! :D sii yo también quiero terminar el fic! xD no eres la única q lo qiere u.u' creo q yo más q nadie jajaja... gracias por decirme que estas contenta con el fic, uuhh.. el otro fic q estoi escribiendo, el q dices q es harry/cedric esta en pausa, pero es Drarry, bueno futuro Drarry xD no te preocupes pronto aparecerán Ron y Hermione para decirnos que diablos está pasando en Inglaterra =P no comas ansias con la pareja de Jacob! ;D también pronto se verá.

Arthanis: Que bueno que te gusta la historia! :3 tu review me tentó a poner una encuesta para preguntar si emparejaba a Jacob con una chica o un chico, pero para eso tenía que cambiar varias cosas (si cambiaba a su pareja) y decidí por dejarlo como estaba. Pero pronto lo sabrás (: no quiero arruinar la trama si te contesto. Si, no importa q digas.. "maldita bitch" xD t mando un abrazo enorme!

SarissLovess: jaja no actualicé pronto xD disculpa!

¿Les decepcionó la cita? a mí un poco.. =P esperaba más de mí, pero gracias al cielo que la próxima salida de estos dos me está quedando mejor que esta... (: ya no les digo más.

El próximo capítulo aparecerán los demás personajes, lo prometo! :D

Mis mejores deseos a todos, gracias por leer, seguir, y/o comentar! aprecio todo.

Rod!