La historia NO me pertenece, soy su traductora por permiso de la autora misma. De igual forma, los personajes y situaciones aquí descritos no son de mi autoría.


Comentarios de la autora: Así que mentí…me tomó toda una vida hacer update. ¡Ah!...mi vida sí que puede ser frenética y laboriosa a veces. Desearía no haber tenido nada que hacer…una semana en la que pudiera decidir hacer lo que yo quiera. Sí…eso sería genial…

Okay, a lo nuestro… ¡gracias por sus reviews, realmente los aprecio!

Comentarios de la traductora: TIENEN que escuchar "Her Diamonds" de Rob Thomas mientras leen esto. Apareció al azar en una emisora virtual mientras traducía y misteriosamente va mucho con la atmósfera de este capítulo, especialmente el final que va de la mano con el coro de la canción. Se los pido, me agradecerán la experiencia. BTW, adiós semestre :D aquí me tendrán molestando constantemente, espero.

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Disclaimer: Jimmy Neutron no es de mi propiedad. Si lo fuera, ¡habría una cuarta temporada!

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Capítulo 15 – Caminando bajo la luz de luna

La luz de la luna llena brillaba intensamente a través de una ventana abierta, iluminando todo con un brillo espectral. Una diminuta luz en un rincón cobijaba a un joven sentado frente a un escritorio, revisando unas cuantas docenas de papeles. James permaneció en silencio calificando los exámenes de astronomía de la semana e hizo una mueca de disgusto al escribir el décimo "0" del día.

"¡Simplemente no lo entiendo! ¿Soy tan mal profesor?" Habló para sí mismo. Dejó a un lado su bolígrafo rojo y se recostó sobre la silla, suspirando mientras posaba la mirada fuera de la ventana sobre la brillante luna. Tenía muchas cosas en las que pensar al ser un profesor…pero había siempre una sola cosa que desplazaba otros pensamientos en su mente.

Cindy.

No sabía exactamente por qué. Claro, ella lo estaba ayudando a descifrar su confuso pasado…pero… ¿qué había con ella? ¿Era solo una buena amiga?

"¡Claro que solo es una amiga! ¿Qué más podría ser?" Se recriminó al levantarse de la silla y caminar en dirección a la ventana. "¿Cómo podría ser más que una buena amiga?" Se había convencido hacía años de que las chicas jamás podrían reemplazar por su amor por la ciencia y la enseñanza. Jamás.

Dejó su vista fija en la majestuosa luna, envidioso de su belleza. Creció creyéndose horrible, deforme, producto de su aparatoso accidente. Mientras sus amigos de secundaria babeaban por cada chica linda que pasaba frente a ellos, James lo ignoraba con simpleza. Pensaba que jamás tendría una oportunidad con ellas, así que, ¿para qué desperdiciar el tiempo pensando en algo que no pasaría?

No podría si quiera recordar cómo lucía entonces. Su abuela no tenía fotografía alguna. Los espejos no eran la cosa más común en su vieja casa y su abuela no confiaba mucho en esas cosas. Muchas probabilidades de tener mala suerte, supuso. Sus recuerdos de sí mismo terminaron consumiéndose como resultado. Para cuando entró a la universidad, su cuerpo había comenzado a crecer proporcionalmente a su cabeza. Y aún así, ¿en qué momento pudo detenerse a contemplarse en un espejo? La universidad era frenética, laboriosa y difícil para él. No tenía las ventajas de los estudiantes más maduros a esa edad, por ejemplo, no podía comprar un auto y conducir hasta donde necesitase. Tuvo que seguir los horarios de autobús y esperar que el bus no se averiara cuando necesitara ir a la biblioteca en el centro. Los otros estudiantes tenían edad suficiente para tener tarjetas de crédito y carros. Teniendo 14 años no era lo suficientemente maduro para tener trabajo en la mayoría de espacios disponibles. Tuvo que sobrevivir con lo que su abuela enviaba cada mes, una especie de contacto, contando con que no se dirigían palabra alguna.

Incluso ahora, poco importaba cómo lucía. Además, ¿por qué debía una relación basarse en lo físico?

"Espera… ¿Por qué debería importarme? ¡No es como si estuviéramos saliendo! Quiero decir, ni siquiera me gusta de esa forma… ¿verdad?"

Sin experiencia alguna sobre esa palabra de cuatro letras, amor, no podía estar seguro. Asumió que el amor sería algo obvio, evidente cuando lo viese. Algo que no podría explicar.

El amor, por supuesto, nunca es así. ¿Pero quién era él para saberlo?

Estuviese o no enamorado de su amiga y estudiante, sabía que había algo en ella que no podía ignorar aunque lo intentase. Desde el primer día en el que la vio en su salón, sintió que era alguien conocido. Casi como si la hubiese visto en un sueño. ¿Era posible?

"No…no es posible…hay unos 20 millones de personas en Texas…el resultado es: jamás la he visto antes de ese día." Obviando la extraña familiaridad de Cindy desde ese primer instante, se obligó a olvidar el asunto. Siempre lo vio todo como una enorme coincidencia. Sucede todo el tiempo… ¿por qué sería diferente con ella?

Se alejó de la ventana y observó el reloj digital sobre su escritorio. "10:39" El día siguiente era sábado así que no le importaba no dormir en lo absoluto. Caminó hasta la salida, tomó su chaqueta ligera del armario del pasillo y salió de su apartamento. Caminó a través del pasillo principal y pasó frente al apartamento de una profesora, notando que aún estaba despierta y que tenía la puerta ligeramente abierta. Caminó silenciosamente para evitar molestarla, probablemente estaría calificando exámenes. Logró salir del edificio y se envolvió en el frío aire de la noche. No había nada más relajante y pacífico que dar una caminata de noche con la luz de la luna iluminando su camino.

No pasó mucho desde su salida cuando una mujer apareció en su camino y terminó chocando con él.

"Dios, lo siento mucho, señorita. ¿Puedo ayudar…?" Solo entonces vio a quién estaba hablando. "… ¿Cindy?"

Ella estaba en el suelo, fuera del edificio, iluminada por las luces principales. Sonrió, evitando el contacto visual y saludó con la mano. "Estoy bien…puedo levantarme sola." Se levantó despacio, masajeando la parte del brazo sobra la que había caído. James notó de inmediato su reacción.

"¿E-estás segura de que te encuentras bien?"

"Sí…es un pequeño raspón."

"Oh, de acuerdo… ¿Estás segura?"

"Sí, sí."

Silencio.

"Un segundo… ¿qué haces fuera de mi edificio?" Preguntó con curiosidad.

"Bueno…" Su rostro fue invadido por un rojo brillante mientras intentaba recordar para qué había ido allí en primer lugar. El sobre en su mano le recordó la razón para hacerlo. "¿Puedo…um…hablar contigo?"

James, completamente consciente de la expresión en su rostro y la forma en la que hablaba, supo que era algo…importante. Sonrojándose un poco también, se alegró de no ser quien estuviera bajo la brillante luz. Sería poco adecuado y mucho menos masculino sonrojarse frente a ella.

"Yo, uh, estaba de camino al parque para una pequeña caminata." Dijo, apuntando a un pequeño sendero a través de la carretera. "Podemos hablar allí si quieres." Cindy asintió y siguió a su profesor a través de la acera vacía.

"No sé si está permitido estar aquí de noche, pero…he venido muchas veces y nadie me ha detenido hasta ahora." Qué tranquilizante.

El perímetro del parque estaba marcado por un sendero con un pequeño parque infantil en el centro. James habló una vez que llegó al sendero.

"Bien, ¿de qué quieres hablar?"

"Hoy visité a tu abuela."

El aire nocturno era frío pero refrescante. Una briza gentil surcó el rostro de dos jóvenes adultos que caminaban a través del parque. El hombre, a penas más alto que la mujer, frenó en seco su caminar.

"¿Visitaste…visitaste a mi abuela?" Claro, había sido él quién le había dado su dirección para visitarle pero dudaba que realmente lo hiciera, o que de hacerlo, no sería tan pronto. Sin importar la situación, sabía que Cindy había encontrado algo importante. De otra forma, ¿por qué vendría a verlo en la mitad de la noche? ¿Otra de esas muchas "coincidencias"?

"Sí…y…descubrí algo que debes saber." Miraba con detenimiento el sobre ligeramente doblado en sus manos. "Algo que he creído desde el primer momento en el que te vi. O debería decir, desde que te vi de nuevo." Subió la mirada y observó los confusos ojos de su profesor.

"N-no…no lo entiendo…" No, entendía perfectamente lo que ella intentaba decir. Fue imposible buscar las palabras que revelaban su verdadero pasado. Cindy le ayudó un poco.

"Tú…tú eres…Jimmy…" Dijo en un susurro conforme las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

Sin saber qué decir en ese instante, todo lo que James pudo hacer fue abrazarla con fuerza y preguntar qué había sucedido. Ahora mismo ella lo necesitaba…y él sabía que también la necesitaba.


...

EL FIN…¡bromeo! Aún hay DEMASIADO por contar porque nada es así de sencillo.

Mwajajajaja…

Gracias por leer y por no abandonar la historia a causa de mis tardanzas.

-brigette (aka: Kaze-no-Tenshi89)