Capítulo IV – I'm not a girl

-Tenemos que hablar- Carlisle se froto las sienes.

-Vamos a mi despacho.

-No, es mejor que hablemos fuera de casa- Alice lo sabía, y Edward no tardaría tampoco en averiguarlo en cuanto me viese actuar así. Suspiré, solté el maletín y cogí las llaves de mi Mercedes.

-Vamos a dar una vuelta entonces.

-Conduzco yo- dijo Alice sonriendo, eso solo podía significar dos cosas y viniendo de ella era realmente espeluznante. Nos montamos en el coche y fuimos a la playa más cercana dentro de nuestros límites- Sé lo de la chica.

-El mar hoy está revuelto, parece ser que se acerca un tormenta- dije sin mirarla.

-Carlisle…te entiendo, he visto lo que has pasado, y lo que va a pasar.

-No quiero saberlo-le dije cortante, miré al suelo- ¿sabes lo desconcertante que es el simple hecho de que una adolescente torpe y posiblemente con un pasado tormentoso despierte en mí el monstruo que creí dormido? Alice, he bebido sangre humana…- ella lanzó una media sonrisa, una sonrisa de comprensión.

-Lo sé, pero no has matado a nadie, es más te voy a contar un secreto- Alice se sentó en el acantilado con las piernas al aire, yo la imité- Hace 153 años conocí a Marcus era un artista, pintaba y escribía unos poemas maravillosos. Nos encontramos por primera vez en el mercado, me dijo que se quedó prendado de mi belleza y que no pararía hasta conseguir retratarme. Nos enamoramos.

-Pero…tú ya estabas con Jasper- le dije pensando que ellos siempre se habían amado.

-Lo sé llevaba con él 224 años. No te equivoques Carlise, amo a Jasper, es mi mejor amigo y estoy con él porque le quiero, pero hay un momento en la vida en el que encuentras a esa persona, esa que te hace temblar, que te descoloca, que te hace arder de deseo por ella, que saca lo mejor y lo peor de ti…- Alice paró un momento, se perdió mirando el horizonte y sonrió, una sonrisa cargada de tristeza- Marcus era esa persona. Estuve con él dos años y después en contra de mi corazón lo abandoné.

-¿Por qué?- Carlisle no pudo evitar pensar en Bella, no pudo evitar darse cuenta de que ella causaba toda esa mezcla de sentimientos contradictorios en él.

-Bueno ellos son humanos Carlisle, lo difícil no es que ellos acepten lo que somos sino que nosotros aceptemos el simple hecho de que algún día ellos se irán, podríamos evitarlo pero no estaríamos siendo justos, los humanos nacen para morir algún día y nosotros somos una alteración de la naturaleza, el amor ha de morir con ellos porque si no ese amor se convierte en desesperanza, tristeza,…- Tras un largo silencio necesitaba escuchar un consejo de mi hija lo que resultaba realmente irónico.

-¿Qué debo hacer Alice?- le dije con la cabeza entre mis manos- nunca pensé que me podría sentir así. Siempre lo he tenido todo claro. Y Esme…amo a Esme pero…

-Carlisle encontraste a Esme y te enamoraste de ella, pero ¿quién te dijo que esa era tu mujer?

-Isabella Swan es mi castigo por lo que soy, es una tortura, Alice siento una gran curiosidad por ella, no sé si es solo deseo.

-Lo sé- Alice me agarró la mano- tendrás que comprobarlo, no conseguirás nada huyendo o comportándote como un estúpido- ambos comenzamos a reír- no te pega nada Carlisle, tú eres el hombre cariñoso.

-¿Estará todo bien? Simplemente quiero saber eso, si causaré mucho daño- solo podía pensar en Esme.

-Te comprenderán- se mordió el labio- aunque ya sabes cómo es Rosalie.

-No te muerdas el labio- le contesté sonriendo.

- Sí que se muerda el labio te pone así, puedo asegúrate que Isabella Swan será una gran tortura a partir de ahora- Alice se levantó de golpe y llegó al coche en cuestión de segundos.

Me acerqué al supermercado sabiendo que tendría un tercer grado con la señora Newton pero necesitaba saber que había visto para llegar a ese estado. No tengo noticia de que ningún vampiro haya llegado a Forks, y seguramente habría adivinado que yo era uno de ellos al tocar mi brazo. Sentí como mi cuerpo reaccionaba al recordar su tacto, esta chica era mi perdición. Salí del supermercado sin averiguar nada, di vueltas de un lugar a otro sin saber exactamente lo que buscaba, en realidad si lo sabía pero intentaba creer que no era así. Al girar en una de las esquinas choque con alguien.

-Jefe Swan- Bella, pensé en Bella, maldición.

-Cullen, que casualidad, en realidad pensaba llamarlo- las palabras salían torpemente de su boca, parecía cansado.

-¿Le ha pasado algo a Bella?- en ese momento reaccioné y me di cuenta de que la bolsa que llevaba el jefe Swan era de la farmacia.

-Oh! No, Bells está bien, cosas de adolescentes, quería invitarlo a cenar esta noche para agradecerle todo lo que ha hecho.

-Vaya eso es muy amable por su parte- obviamente ella estaría allí, y si no fuese a la cena igualmente hubiese ido y me hubiera colado por su ventana, es más seguro si Charlie está delante- Por supuesto que iré- contesté finalmente sonriendo.

-Puede traer a su mujer si lo desea- por un momento pensé que esa frase iba con segundas intenciones. Esme no podía estar allí, se daría cuenta en seguida y necesito aclararme.

-Ella ha vuelto de un viaje y estará muy cansada, excúsela.

-Claro, no queremos que le pase igual que a mi hija- se hizo un silencio incómodo-bueno pues te esperamos sobre las ocho.

-Allí estaré, adiós Charlie- esperaremos, dijo que me esperaban, sin duda ella estará allí, necesitó descargar energía y cazar algo.

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-Bells estoy en casa, te he comprado el paracetamol- bajé rápidamente por la escaleras, necesito una pastilla, mi cabeza va a explotar. Fui a la cocina, llené un vaso con agua para tomármela.- esta noche tenemos un invitado, espero que no te importe, no es de mis mejores amigos pero le estoy muy agradecido y creo que es buena idea mantener esta amistad mientras estés por Forks.

-¿Quién?- solo deseaba que no fuese…

-Carlisle, Carlisle Cullen- no, no, no quería volver a verlo, lo odiaba, en realidad no me había hecho nada tan importante como para odiarlo, pero la relación entre nosotros había sido muy extraña. Jacob me contó que estaba felizmente casado con cinco hijos adoptados, sin embargo esta mañana antes de abandonar la consulta…-¿No te importa verdad?

-En realidad había quedado con Mike- mierda, no quería utilizarlo pero debía librarme de esa cena.

-¿Con Newton? Pensé que no te interesaba. Bella debes cenar en casa, luego te puedes ir con él, pero antes hablaré con Mike para dejarle algunas cosas claras.

-Charlie…

-Bells me preocupo por ti, y el doctor Cullen es muy bueno en su trabajo, quizás pueda ayudarte-me miró esperando mi respuesta. Volví a ver esa tristeza en sus ojos y me di cuenta de lo preocupado que estaba.

-Está bien, pero en cuanto acabe la cena me iré.

-Muy bien, pero deberías ser más amable, hoy cuando lo vi parecía realmente preocupado por ti- le miré desconcertada- le di a entender que aún eras una adolescente, ya sabes problemas de adolescentes.

-¡Charlie!- le dije enfadada.

-¿Preferías que le contase la verdad?- tenía razón, debía inventarme un pasado, algo que contarle a alguien que lo extienda por todo el pueblo y acabar con mi popularidad en unos meses, quizás un novio celoso, la muerte de una amiga cercana, una gran pelea con mi madre…-Dentro de dos horas estará aquí el doctor, te lo digo por si te quieres preparar, esas cosas de mujeres- Charlie me había dado una gran idea, ahora estaríamos en mi terreno de juego, la única manera de ganarle sería poniéndome a su altura.

-Voy a llamar a Mike- subí corriendo las escaleras para poner en marcha mi plan de venganza.

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La luz de su habitación estaba encendida, me la imaginaba escuchando música, tendida en su cama. Mi cuerpo reaccionó enseguida con mis pensamientos, imaginé como sería tener su pequeño cuerpo entrelazado con el mío. Golpee mi cabeza con el volante, tenía que dejar de pensar en esas cosas, apenas era una niña. Finalmente decidí salir del coche después de haberme replanteado varias veces llamar para cancelar la cena, pero recordé lo que Alice me dijo no debía huir, y no me había dicho que la mataría por lo tanto esta noche podría pasar.

Charlie me recibió con una de sus sonrisas, al menos él lo intentaba, recorrí con mi mirada la habitación sabiendo que ella aún seguía arriba.

-Bells bajará ahora, después tiene un especie de cita- eso llamó mi atención- con el chico Newton, se está preparando para lo que sea que vayan a hacer.

-Está bien que haga amigos así de rápido- le dije cortésmente pero muy irritado por dentro, aún no la había tenido para mí y ya comenzaba a tener esa obsesión, como si ella fuera una de mis posesiones.

Y de repente me llegó su olor mezclado con el de su perfume, escuché como apagó la luz de su habitación, sus latidos eran normales lo que me resultó extraño, no estaba nerviosa. Las escaleras empezaron a crujir estaba deseando darme la vuelta pero sería muy extraño para Charlie, que se llevaba la cerveza a la boca, cerveza con la que casi se atraganta al verla. Me giré y sentí un fuerte pinchazo y no fue precisamente por el deseo de su sangre, Bella despertaba en mi uno de los instintos más primitivos, ni si quiera Esme lo había conseguido.

Iba con un vestido con dos franjas blancas a los laterales y una negra por el medio, con unos tacones que estilizaban su figura, el pelo suelto y unos labios rojos, rojos como la sangre. Bella no era mi castigo, era el propio diablo haciéndome sufrir. Y para colmo se mordió el labio mientras sonreía a Charlie.

-Me alegra que haya podido venir Carlisle- centró su mirada en mis ojos y su voz retumbó en mi cerebro, que Dios o lo que fuera me diese paciencia y auto control o acabaría tirándola sobre el sofá. Se acercó moviendo las caderas sabiendo perfectamente el efecto que causaba en mí. Me besó en la mejilla, y antes de alejarse, sin que su padre lo notase, me susurró al oído ¿estás nervioso? Sonreí, esta chica, no, esta mujer me volvería loco.

-Bells, ¿Qué te has puesto?- le dijo Charlie aún atónito- no te dejaré salir así con Newton.

-Charlie vendrán unos amigos suyos- le contesté mientras me llevaba un pequeño trozo de zanahoria a mi boca y lo mordía mirando al doctor. Jake tenía razón me miraba como si fuese suya. Esos ojos ahora más rojizos que dorados no se apartaron de mí en toda la noche y lo más gracioso es que Charlie no se dio ni cuenta ya que tenía puesto un partido de béisbol.

Comencé a recoger los platos, sin duda había ganado esa partida y era hora de retirarme, pero Carlisle movió ficha y me imitó, Charlie fue a hacer lo mismo pero él lo detuvo, Charlie se lo agradeció puesto que el partido estaba de lo más interesante, así, así me protegía mi padre. Noté como mi corazón se aceleraba y parece que él también lo notó. Llegamos a la cocina dejando atrás los gritos de Charlie por el partido.

Dejé los platos en el fregadero y cuando me di la vuelta tenía a Carlisle pegado a mí, era su turno, acaba de perder la partida, ¿Qué pretendía hacerme?