Capítulo V- Las apariencias engañan
Me presionaba contra la encimera, su mirada fija en la mía, esos ojos rojos, ¿Qué pretendía?, Charlie estaba a unos pasos de nosotros.
-Puedo escuchar los latidos de tu corazón Bella- dijo con una sonrisa cargada de prepotencia. Debía ser muy evidente, él estaba ganando, después de todo lo que me he preparado, ni siquiera me gusta el vestido que llevo, Renee lo metió en mi maleta para el baile de graduación. Las tornas se habían girado, ahora me tenía él y disfrutaba sabiéndolo. ¿Qué debía hacer? ¿Qué haría él?
- ¿Se ha quedado sin habla señorita Swan?, ¿sabes que no te pega esto verdad?, te haces ver como una mujer cuando seguramente ni si quiera sepas como es estar con un hombre.
Sentí como mis mejillas se enrojecían del odio que le tenía, es verdad que no soy muy femenina pero se equivoca y debía demostrárselo, ningún hombre se puede resistir a ninguna mujer, estoy segura. Me armé de valor e hice lo primero que se me pasó por la cabeza, sabiendo que no podría volver a mirarlo a la cara sin sonrojarme.
-Se equivoca señor Cullen,… Carlisle- le dije mirándole a los ojos mientras lo atraía tirándole de la camisa, podría jurar que no estaba respirando si no fuera por el efecto que causaba él en mí- lo creas o no, no me interesa.
-Vaya creo que ambos coincidimos en lo mismo- dijo sin perder la sonrisa.
-Pero…puedo asegurarte que aunque sea solo esta noche, no vas a poder dejar de pensar en mi- rodeé su cuello con mi mano derecha, lo atraje hacia mí y empecé a besarle la mandíbula, sentía como su cuerpo se tensaba, sus manos se perdieron en mi cabello, metí mi mano izquierda por debajo de su camia acariciando la zona baja de sus abdominales. Sentí que susurraba mi nombre, y yo comencé a perder el control, me faltaba el aire, pero pronto recordé porque lo estaba haciendo, no podía dejarme llevar. Iba a besarme cuando estratégicamente me moví y escapé de sus brazos- Recuerde doctor que no me interesa- le dije con una sonrisa divertida y victoriosa- quería demostrarle lo muy equivocado que estaba.
-Puede que me haya equivocado con usted, señorita Swan- dijo riendo- hace bien escondiéndose, si no tendría a todos los hombres de Forks babeando por usted, está bien que se conforme con los adolescentes, aunque ambos sabemos que no te podrían dar lo que yo puedo ofrecerte. Creo que Mike será tu perfecto amor adolescente.
Sentí de nuevo como mi rostro se enrojecía por la rabia, el odio y la furia que sentía hacia Carlisle Cullen en ese momento.
-Parece no estar muy satisfecho con su mujer doctor, pero si busca una aventura está en la casa y con la persona equivocada, debería buscarse a alguien más madurita, ¿no cree?
-Me lo pone muy difícil Isabella, ¿crees que con ese vestido y esos labios puedo pensar en otra mujer?- me agarró por la cintura y me atrajo hacia él, no podía separarme era demasiado fuerte, además mi cuerpo me traicionaba. Charlie ven, pensé, o creo que habré perdido completamente el juego. Se acercaba a mí con su sonrisa prepotente, pero gracias a dios sonó el timbre, Mike me había salvado.
-Bells, Newton está aquí- me gritó Charlie, aproveché para colocarme el pelo y deshacerme de sus brazos.
-En fin señor Cullen espero que disfrute del resto de la noche con Charlie, y realmente deseo que no volvamos a vernos.- volví al salón moviendo las caderas, consciente de que me estaba mirando. Jaque mate.
-¡Señorita Swan! Antes de que se vaya debo darle algo- sonreía ampliamente, todavía le queda una carta por jugar. Mike estaba en la puerta rojo, cuando le miré vi que me estaba repasando de arriba abajo, cuando se cruzaron nuestras miradas no fue capaz de articular ninguna palabra.
-Newton ahora te la devuelvo- Carlisle me cogió del brazo y me llevó hasta su Mercedes, ni Charlie ni Mike eran conscientes de que había salido de la casa.
-¿Qué te crees que estás haciendo?- le dije furiosa intentando deshacerme de sus manos.
-Tengo que darte algo, no voy a hacerte nada- el tono de su voz había cambiado, realmente me asustaba, había pasado de ser un tipo prepotente a alguien amable- Toma- sacó de la guantera un libro, el libro que me había dejado esta mañana en el hospital. No sabía cómo contestarle, no sabía lo que pretendía- dile a tu padre que estoy cansado y que mañana tengo que operar muy temprano, he disfrutado mucho de la cena.
Estaba totalmente confusa, Carlisle subió a su coche y antes de irse me repaso con su mirada, pero no tenía nada que ver con las miradas que me había lanzado durante la cena, ahora no era deseo. Finalmente desapareció en la oscuridad de la noche. ¿Qué acababa de pasar?
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Si conseguía que ella me odiase sería más fácil tenerla lejos de mí, era una estrategia tan predecible. Sin duda esta noche en la cocina perdí el control, la hubiese hecho mía, era una mujer y nadie lo podía negar. ¿Cuándo la volvería a ver? Ya no hay ningún pretexto que pueda utilizar, no debí haberle dado el libro. Me la imagino con Newton, los dos solos, no, no creo que él sea suficiente hombre para Bella. Además recordé la conversación que tuvo con su padre en el hospital, estuve toda la noche hasta que se fue pendiente de todo lo que hacía o decía. Quiero conocerla más, quiero saber por qué me atrae tanto, quiero tenerla entre mis brazos. Este deseo me está consumiendo lentamente y no puedo pararlo. Finalmente llegué a casa.
-¿Qué tal la cena?- Esme estaba radiante, era muy bella, pero la ilusión y el deseo que sentía por ella al principio se había ido apagando con el paso de los años.
-Bien, ya sabes cómo es Charlie- me ayudó a quitarme la chaqueta, esta noche ella estaba diferente.
-¿Y la chica?- ¿iba esa pregunta con segundas intenciones?, intenté mantenerme calmado pero cada recuerdo de Bella iniciaba en mi un intenso fuego descontrolado.
-Estaba mejor, tenía una cita con New…- antes de poder acabar Esme tiró de mi corbata, me atrajo hacia ella y nuestros labios se juntaron de un forma muy feroz. No tardamos ni dos segundos en llegar a la habitación, le arranqué el vestido con un simple movimiento, ella hizo lo mismo con mi camisa. La empuje sobre la cama y me coloqué sobre ella, apretando sus brazos contra el colchón. Comencé a besarle por todo el cuerpo mientras ella hundía sus manos en mi cabello. Llegué a la zona de los muslos, me deshice de su ropa interior y ella comenzó jadear, hundí mi lengua en ella, mientras se arqueaba invitándome a entrar aún más. Comenzó a dar pequeño gritos de placer. Mi cuerpo me dolía, estaba literalmente ardiendo de placer, le quité el sujetador y empecé a recorrer con mis dedos sus perfectos pechos, ella me atrajo hasta su boca, era la hora, se colocó a horcajadas sobre mí y me impulsé contra su cuerpo, sentí como me endurecía. Comenzamos a movernos al mismo compás, las patas de la cama parecían que no iba aguantar, la impulsé contra la pared y empecé a moverme más rápido, repetía mi nombre, me decía que ya llegaba, y así fue. Calló sobre mis hombros con una sonrisa de satisfacción.
-Carlisle, te quiero- dijo con la poca voz que le quedaba. No fui capaz de contestarle, durante todo este momento solo podía imaginarme con otra mujer, solo podía escucharla a ella decir mi nombre, suplicándome que la hiciese sentir mujer. Isabella Swan había nublado mis sentidos, tenía que hacer algo ahora que podía o me pasaría el resto de mi vida arrepentido, muerto.
-Sé lo de la chica Swan…- Esme me rodeó con sus brazos por la espalda- Edward lo supo por Alice y me lo contó, Rosalie no se lo tomó nada bien, ni si quiera la conoce y ya la odia.
-Esme…- me di la vuelta para intentar explicarle lo que sentía- nunca antes…- me tapó la boca con sus dedos.
-Carlisle te amo con toda mi alma- me dijo con una sonrisa cargada de tristeza- pero te entiendo, llevamos juntos miles de vidas, nuestro amor debió acabar hace miles de años. Pero aquí estamos todavía, juntos…sé que la ilusión se perdió hace mucho. No te voy a odiar porque la quieras, te comprendo, no quiero hacerte infeliz- estuvimos un largo rato en silencio, asimilando lo que estaba pasando-Solo te pido una cosa- continuó- no cometas el error que cometimos nosotros.
Miré su rostro, estaba triste, cansada de la vida, le abracé los más fuerte que pude, por un momento pensé que todo había vuelto a ser igual entre nosotros.
-Nunca la convertiría en uno de nosotros- le dije completamente convencido- Se va en verano, solo serán unos meses- Esme sonrió, sabía mucho más que yo gracias a Alice.
-Es una chica difícil Carlisle, necesita a alguien que le recuerde que el amor no es algo que solo sucede en las películas, y creo que tú eres la persona adecuada para ella.
No sabía cuál iba a ser mi siguiente movimiento pero mi familia ya me había dejado claro que iba a pasar, Bella sería mía, mi corazón estaba muerto pero creí sentir como volvía a latir. Ya era demasiado tarde, el amor y el deseo le habían ganado la partida a la sensatez, a partir de ahora iba a hacer cualquier cosa para que ella se enamorase de mí.
