Capítulo VI- El primer adiós

Lunes, hoy debo enfrentarme al instituto, es un hecho que lo de mi incidente se ha extendido por todo el pueblo, ayer salí a que me diese un poco el aire y era el centro de todas las miradas. Odio mi vida, no tiene sentido, vengo a Forks a olvidar y ahora tengo a miles de ojos que me recuerdan el motivo por el que me trasladé. El sonido de una camioneta de color rojizo hizo que olvidara por un momento el fastidioso día que acababa de empezar.

-Bells traigo un regalo de parte de Charlie- Jake había entrado como una bala en mi habitación- ¿Qué haces ahí tirada?- estaba tumbada en el suelo leyendo el libro que me devolvió el doctor Cullen.- ¿Estás bien?- me preguntó alarmado.

-Estoy bien, me gusta pensar tumbada en el suelo- le contesté ayudándome de su brazo para levantarme- ¿Qué regalo?

-Vamos- tiró de mí con una fuerza poco usual en él- Jake… ¿desde cuándo estás tan fuerte?

-Te dije que mientras que tú estuvieses aquí debía estar presentable- él era consciente de que Charlie no estaba en casa, se puso serio, comencé a notar su respiración entrecortada en mi rostro.

-Jake…-apoyé mi mano en su torso, echándolo hacia atrás.

-Bells, por favor-me susurró al oído- seguía acercándose a mí así que puse mi mano en su boca.

- Jake, yo no puedo, ahora no- bajé la mirada.

-Sin embargo con Newton si puedes, ¿no?- me contestó con un tono duro, que nunca había empleado conmigo- toma las llaves de tu camioneta, nos vemos Bells- salió de la casa sin mirar atrás, me había quedado paralizada. Sin duda mi día no había empezado nada bien, pero conocía a Jake, en unas horas volveríamos a hablar. Por el momento le envié un mensaje, Algún día, algún día sabrás el por qué, dame tiempo.

Charlie me había comprado una camioneta, lo que era genial porque ya llegaba tarde. Me puse en marcha. Llegué al instituto y no fue tan malo, algunas miradas pero pude soportarlo. Cuando entraba a la oficina de información me choqué con un chico, sentí un escalofrío al entrar en contacto con su piel, miré hacia arriba y me encontré con unos ojos dorados. Me perdí en su mirada y sentí un pinchazo en mi corazón, seguramente la antigua Bella se hubiese enamorado de él.

-Lo siento-musité, me disponía a entrar en la oficina, cuando el chico me lo impidió.

-Swan, eres la chica nueva, ¿no?- en su rostro no había rastro de expresión alguna. Asentí.- Supongo que tenía razón, eres única.

Lo miré confusa, no entendía nada de lo que estaba pasando pero en ese momento empecé a sentir una especie de rechazo hacia ese chico, como el rechazo que sentía hacia el doctor Cullen. Y entonces caí en la cuenta, la piel tan pálida y ese color de ojos, él debía ser uno de sus hijos adoptados.

-Tú… ¿eres un Cullen?- soltó una gran carcajada que hizo que la gente se voltease hacia nosotros, me hundí entre los hombros.

-Lo dices como si perteneciese a alguna marca comercial- parecía divertido- Sí, soy Edward, Edward Cullen. Bueno tengo clase de biología, ha sido un placer Bella.

No me dio tiempo a contestarle, y encima me había llamado Bella, acaso, ¿su padre le habría hablado de mí? Dios, eso sería de lo más repelente, nunca tuve que actuar así en la cena. Con suerte ya no tendría que verlo más.

Era la hora del almuerzo, no tenía hambre así que me cogí una simple ensalada con una manzana y busqué una mesa en la que sentarme y pasar desapercibida.

-Bells- Mike me estaba llamando para que me sentase en su mesa, me acerqué y me presentó a muchas personas a la vez, tan solo me quedé con el nombre de Ángela, era una chica muy simpática, nos gustaba la música clásica y coincidíamos en autores. Finalmente el día no había sido tan malo. Mientras mordía mi manzana un grupo de cinco personas tres chicos y dos chicas pasaron por delante de mí, la rubia me fulminó con la mirada, sin embargo la morena de pelo corto se acercó a mí.

-Bella, ¿verdad? Soy Alice, la hermana de Edward, ya me ha dicho que os habéis conocido- me arrancó el móvil de las manos, apuntó mi número y me dio el suyo. Las caras de los que había alrededor eran un poema, mi primer día y ya hablaba con la élite del instituto- Ya tienes mi número, quiero que sepas que puedes contarme cualquier cosa, por si necesitas hablar, ya sabes tíos y esas tonterías- me lanzó una mirada de complicidad, ¿qué estaba pasando?, ¿Ella también lo sabía? ¿Podía existir una familia más rara?

-Claro- fue lo único que pude articular.

-Me alegro de haberte conocido, seremos buenas amigas- Alice volvió a su mesa con sus hermanos que no apartaban la mirada Edward y los otros dos chicos parecían divertidos, sin embargo la rubia parece ser que me seguía deseando matar con la mirada.

-No sé qué tienes Bella, has conseguido llamar la atención de los Cullen, dinos tu secreto- dijo Jessica, una de las chicas de la mesa con un tono algo irónico. La miré sin saber que contestar, parecía que ella me desafiase con la mirada.

-Bella, te voy a enseñar los exteriores- Ángela me agarró del brazo y me llevó fuera pasando por la mesa de los Cullen.

-Adiós Ángela- le dijo Edward con una sonrisa irresistible, que hizo que ésta se sonrojase.

-Adiós- contestó como en un suspiro.

-¿Tú y Edward? – me atreví a preguntar sabiendo que no se enfadaría.

-Oh! No, no- bajo la mirada al suelo- él no se fijaría en mí de ese modo- Puse los ojos en blanco.

-Vamos Ángela, eres una mujer y él es un hombre, a no ser que sea de la otra acera tienes todas las posibilidades de que se fije en ti. Pero si tú no te lo crees nunca pasará nada- le dije medio sonriendo.

-¿Tú crees?- me preguntó con un tono de voz donde se podía escuchar una pizca de esperanza.

-Eres como yo, una mujer fuerte e independiente, no dejes que se te escape- me gustaba esta chica, me gustaba darle consejos, nunca había tenido una amiga, ese papel siempre lo tuvo mi madre.

-Gracias Bella- me contestó finalmente sonriendo- por cierto, no tengas en cuenta el comportamiento de Jess, piensa que te gusta Mike, es obvio que tú a él le gustas pero no creo…

-Que me interese- me adelanté a contestar.

-Sí.

-No quiero ninguna relación, quiero acabar el instituto, sacarme mi carrera y viajar alrededor del mundo, no quiero ataduras, no soy buena para eso- Ángela me miró extrañada- ¿Qué?- le pregunté divertida y curiosa.

-Bueno, nunca te habría descrito así, me refiero a que te veía como la chica fuerte que lucha por la relación que quiere y que una vez que la tiene se vuelve vulnerable y cariñosa, y le deja el papel de la fortaleza al chico- bajé la mirada, miles de recuerdos inundaron mi cabeza, el aire ya no llegaba a mis pulmones.

-Bella, ¿está bien? Oh! Dios mío, ¡ayuda, necesito ayuda!

-¿Qué le pasa?- pude reconocer la voz de Edward y Alice- vamos a llevarla a la enfermería dijo él.

-Déjamela mi- pude apreciar el rostro de otro Cullen, el más fuerte, Alice venía con nosotros sé que me decía que todo saldría bien, pero era demasiado tarde, el miedo se adueñó de mi cerebro, intenté deshacerme de los brazos que me llevaban, sé que grité y que le arañé, pegaba patadas al aire y una de las veces me fui cayendo pero él era demasiado fuerte, finalmente la oscuridad inundó mis ojos.

-¿Ángela? ¿Estás bien?- Edward comenzó a zarandearla, estaba en estado de shock, tenía mucha gente alrededor agobiándola, así que optó por llevársela de allí.

-¿Qué le pasó? ¿Qué vio?- Edward le preguntaba mientras le ponía su chaqueta por encima.

-Estábamos…estábamos hablando de chicos y de repente se puso pálida, y no supe que hacer, en su cara…, en su cara pude leer la palabra miedo, estaba asustada- dijo sollozando sintiéndose culpable por lo que había pasado.

-Tranquila, no es tu culpa- le quitó las gafas para limpiárselas- vamos te llevo a casa- el corazón de Ángela se desbocó al escuchar esas palabras, lo miró para asegurarse que no era una broma, estaba sonriendo- vamos- la rodeó con su brazo y la sacó del instituto.

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-¿Qué ha pasado?- entré en la pequeña enfermería del instituto buscándola, en cuanto recibí el mensaje de Alice lo dejé todo, ni si quiera vine en coche, utilicé mis habilidades para llegar cuanto antes.

-No lo sabemos Carlisle- contestó Alice- se puso pálida y de camino a la enfermería le dio un ataque de pánico.

-¿Dijo algo?- pregunté mientras comprobaba sus constantes.

-Pidió ayuda, mientras me arañaba. No sé qué le habrá pasado y no soy médico, pero estoy seguro de que esta chica tiene un trauma, necesita ayuda- Emment se situó junto con la chica rubia, mientras le besaba la frente.

-No me gusta nada esa chica, pero puedo asegurarte que me ha dado algo de lástima- contestó la rubia.

-Rosalie, vuelve a casa y dile a Esme que hoy pasaré la noche en el hospital, debo asegurarme de que esto es un trauma y no alguna enfermedad importante- Rosalie no dudó ni un momento en ponerle una cara de desacuerdo y desprecio- Por favor.- le suplicó Carlisle- Alice, tú ve con Jasper a por Charlie y dile que vamos a tener un gran charla, no va a haber secretos entre nosotros mientras la vida de Bella dependa de ello.

Cogió el cuerpo de Bella ahora dormida, había llorado, sentí como me estremecía, ¿qué podía haberle pasado para llegar a este punto? ¿Qué mató su inocencia?

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Los párpados me pesaban, pero conseguí abrir los ojos, estaba sola en una habitación, era el hospital. No recuerdo casi nada, intento incorporarme pero siento un pequeño pinchazo en la cadera. Me ha vuelto a pasar, y esta vez ha sido en el instituto, sabía que sería un mal día, me destapé rápidamente, seguía llevando los mismos vaqueros.

-Bueno podía haber sido peor.

En ese momento Charlie entró seguido del doctor Cullen, pero en ese instante no tenía fuerzas ni para rechazarle como solía hacer cuando lo veía. Charlie empezó a hacerme todo tipo de preguntas, pero no le hice caso, no podía evitar mirar al doctor, él no lo hacía, en su rostro todo aire de prepotencia había desaparecido.

-¿Qué me pasa?- pregunté poniéndome en lo peor. Finalmente levantó la mirada, me compadecía- ¿Es… es grave?

-Bells, está perfectamente, te asustaste, como la otra vez, fue un ataque de pánico.- ¿Por qué el doctor tenía esa expresión? ¿Por qué podía compade…

-Se lo has contado- acusé a Charlie, mientras me levantaba furiosa de la camilla.

-Era necesario, no es normal que una adolescente sufra esos desmayos sin haber ninguna enfermedad por el medio.- Carlisle intentó justificar a Charlie, le miré roja de la furia.

-¿Por qué lo has hecho?- le grité a Charlie completamente fuera de mí.

-Bells…- dijo mirando al suelo- es por tu bien- intentó acariciarme pero retiré bruscamente su brazo.

-Me gustaría volver a verla señorita Swan, hacerle unos análisis…- Carlisle intentó evitar que saliese.

-¡Vete al infierno!- le grité mientras abandonaba la sala. Las lágrimas comenzaron a brotar siguiendo el recorrido de mis mejillas, la garganta me ardía. ¿Por qué? ¿Por qué a él?

Necesitaba tranquilizarme, tenía que volver a Phoenix.

Nota de la autora: mi primer rewiew! Mil gracias también por las visitas y el follow, realmente no sabéis lo que significa que alguien lea lo que escribo GRACIAS!

PrincesLynx: no te preocupes que Bella es mucha Bella y no se lo va a poner fácil a Carlisle, mil gracias por comentar :D