Hola otra vez, aquí vengo con el capitulo de Melinda y Angel, espero que cumpla las expectativas, sino me lo diran en los reviews, cada vez estamos más cerca del final.
Disclaimer: No creo que sea necesario repetirlo, ya lo he hecho 14 veces alrededor de todo el fic, pero por si las moscas BONES le pertenece a FOX., tampoco pretendo adueñarme de él.
Capitulo XV - Mejor Solo que Mal Acompañado
"Han oído eso de mejor solo que mal acompañado, bueno... mi mamá me lo repetía muchas veces, y yo también me lo repetía, fui por mucho tiempo la rechazada, aunque lo prefería así a estar todo el tiempo con un grupo de chicas que solo hablan sobre fiestas, o con chicos que comenten delitos de toda clase, pero en este momento... no aplica para nada esa regla, porque sé que él es un criminal, estoy mal acompañada, pero al mismo tiempo, no prefiero estar sola, quiero estar con él, no importa lo que pase." Pensamiento de Melinda.
Anteriormente
El panel de control del auto empezó a hacer un ruido.
¿Qué es eso? - preguntó Melinda.
Nos estamos quedando sin gasolina. - dijo Angel alterado.
El auto paró, se les había acabado la gasolina, en un bosque deshabitado y lejos de la civilización con unos asesinos a sangre fría persiguiéndolos en una oscura noche, estaban en problemas.
Se bajaron del auto, empezaron a caminar, Angel insistió en cargarla, pero ella se negó, sólo le quitaría energías y ella podía caminar solita, ambos caminaron... buscando la salida del bosque, entonces empezó a llover, Melinda pudo distinguir la silueta de una casa en el horizonte, ambos empezaron a caminar hacía ahí, era una pequeña cabaña, no había nadie, estaba cerrada, se asomaron por la ventana y divisaron una chimenea, una alfombra, no había escaleras, sólo era de un piso... tampoco había cama, no que ellos pudieran ver, Angel hizo sacó una llave de su bolsillo, Melinda llegó a pensar que la cabaña era de él, pero después lo vio sacar un clip, y con ambos abrir la puerta.
Allanamiento. - dijo Melinda con sorna.
Pues... sí, crecí en New York... ¿Qué esperabas? - dijo Angel molesto.
Lo siento... es sólo que... esa fue otra vida, vales más que eso, no es justo que por tus errores del pasado, pagues tu futuro.
Mmm... Ayudé a secuestrarte, eso es ahora en el presente, no el pasado, en cuanto me encuentren... la Dra. Brennan se va a encargar de ponerme tras la rejas el resto de su vida y el agente con el que trabaja y estoy seguro que su relación no es solo profesional, va a facilitarselo, pero me queda de consuelo que tú estarás bien... - dijo rozando la mejilla de Melinda, y sonrió.
No... no dejaré que haga eso, te defenderé, sino quiero presentar cargos contra ti, no pueden hacerte nada, digamos que estabas ahí contra tu voluntad.
No, no te creerán, dirás que estás traumada o tienes síndrome de Estocolmo, o yo que sé... no luches contra el destino. - dijo abrazándola, ya que empezaban a brotar lágrimas de sus ojos.
Pasaremos la noche aquí y... - Angel vio un teléfono colgado cerca de la chimenea. Se separó de Melinda, y caminó hacía el teléfono.
Un teléfono. - musitó ella. - Genial - dijo sarcásticamente, porque por más que quisiera irse a casa, a ver a sus únicos dos mejores amigos, que debían estar preocupados por ella, no quería alejarse de Angel, ese muchacho que había hecho lo que ninguno había logrado, hacer que ella pediera su lado racional y quisiera hacer una enorme locura.
NO, - gritó. - Huye conmigo, vámonos de aquí, no quiero que te metan a la cárcel, Angel porque... cuando te veo se me acelera el corazón, cuando me tocas, siento escalofríos, pero de los buenos, siento que quiero estar contigo todo el tiempo y definitivamente, me aterra la idea de que te metan a la cárcel por el resto de tu vida. - dijo. Él descolgó el teléfono, sí, lo había dicho, ese sentimiento se llamaba amor, él también lo sentía y por eso iba a llamar a la doctora, porque la amaba y no podía atarla a él, pero la línea estaba muerta y lo colgó.
Pasaremos la noche aquí, pero Melinda, no puede ser, sólo quiero salvarte es todo, y si para salvarte debo arriesgarme, entonces... lo haré, pero si no quieres que algo me pase, si eso te hiere tanto, escaparé... no dejaré que me toquen los agentes del FBI, pero no puedo quedarme contigo. - le explicó Angel.
Y después... ¿Puedes volver? - Él quiso decirle que no, quiso decirle la verdad, que probablemente lo matarían por haberla sacado de la casa, o que lo buscarían con ella para matarlo, además la Doctora lo había visto, no iba a dejar que se acercara a ella, pero no pudo mentirle.
Sí, lo haré. - susurró.- Pero eso será en el futuro, si logramos salir de aquí, por ahora busquemos donde dormir. - el lugar no estaba amueblado, sólo había una colcha, lo suficientemente grande para cubrirlos a los dos. Se tumbaron en el piso, Angel le pasó la colcha a Melinda y se quedó lo más lejos de ella.
¿No vas a venir? - preguntó.
No lo creo, sólo hay colcha para uno. - trataba de ser caballeroso, no quería estar tan cerca de ella, pero su pobre excusa no funcionó.
Hay suficiente para dos. - dijo ella, él no vio forma de decir que no, así que se acercó.
¿Cómo está tu mano? - preguntó preocupado.
Es lo único que no puedo mover. - De cualquier otra boca hubiera sonado a "Estamos en solos en una cabaña y mi mano es lo único que está herido, así que ¿Qué hacemos?" pero por algo era hija de Brennan, sus comentarios no eran a doble sentido. Angel tragó saliva, él no sabía que pensar del comentario.
¿Qué? - dijo Melinda desconcertada.
Nada. - negó con la cabeza.
No me digas que nada. ¿Qué pasa?
Es sólo que me preocupas... no deberíamos estar tan cerca. - dijo alejándose.
Vamos, no me vas a lastimar... a menos que te muevas cuando duermes... entonces si tendré que sacarte del camino - dijo Melinda tratando de chistear pero Angel permaneció serio.
No quiero que nada te pase. – dijo Angel
Sé que tú me protegerás. – Melinda se acercó a él.
No deberías confiar tanto en mí. – sentenció.
Bromeas, ¿Alguien que arriesgó su vida por la mía, no es digno de mi confianza?
Ya, entendí. – Era una noche fría en una cabaña helada y estaban tirados en el suelo con una sola colcha para dormir, esto iba a ser una noche muy larga y para hacérsela más difícil, Melinda lo besó… sí lo estaba besando, ella se había dado cuenta de que tal vez sería su última noche juntos, y no pudo más, él trató de alejarse pero ella no lo dejó, más tarde se dio cuenta de que tampoco quería alejarse, hasta que ella intento quietarle la camisa, entonces si que se separó, solo un poco.
No podemos hacer esto... no estaría bien, mientras todos te buscan preocupados... además no tengo... ya sabes. - dijo Angel tratando de hacerlo obvio.
¿Qué cosa? - preguntó. Él miró para abajo. Ella captó.
Oohhh, ¿Condones? - dijo como restándole importancia.
Sí, eso. - Melinda rió. - Se dice condones. ¿Te lo deletreó? C-O-N-D-O-N-E-S.
Bueno.. sí CONDONES, no tenemos.
Yo no tengo nada contagioso. - dijo ella.
¿Cómo estás tan segura? - la miró de reojo, ella apartó la mirada.
Mmm... Todavía no lo he hecho con nadie. - confesó.
Bueno... entonces... no podemos, porque yo podría tener algo contagioso. - dijo Angel, lo que era mentira, porque para él sería su primera vez, ¿Raro? No, no lo es, considerando que creció en un orfanato de New York, y después se las valió por su cuenta durante dos años, antes de encontrar a esa pandilla de delincuentes que lo condujeron a Melinda.
Tienes razón. - gruñó Melinda. - ¿Cómo es? - preguntó en tono inocente.
¿Qué cosa? - preguntó él. - Ya sabes, hacer el amor.
Bueno... - empezó él, ¿Cómo se lo iba a explicar si ni el mismo sabía como era? - son dos cosas diferentes, tener sexo y hacer el amor, son completamente diferentes, una es por sentir placer, sin complicaciones, ni compromisos, ni sentimientos de por medio, pero la otra... es por dar placer, con todos los sentimientos en la mesa, sentirte cerca de la persona que más amas en este mundo, comprometiéndote a estar con ella por el resto de tu vida, es llegar al cielo y bajar de él, sentir que el tiempo se detiene cuando estás con esa persona. - Melinda suspiró, por la intensidad con la que él hablaba. - Al menos eso dicen... - Y el pez por su boca muere. - Melinda se le quedó viendo con cara de pocos amigos.
mmm... yo... tengo una explicación. - pero lejos de enojarse, rió.
¿Por qué te ríes? - susurró Angel.
Porque me has puesto un montón de excusas para no acostarte conmigo, cuando me doy cuenta de que es lo que más deseas, pero no quieres herirme, Angel no soy tonta, sé que no vas a regresar después, por más que me lo prometas y lo quieras cumplir, no lo harás, lo sé, es sólo que... quería saber que era eso que tú dices... hacer el amor por primera vez. – él sonrió, porque lo, la entendía, porque la quería, la volvió a besar, esta vez estaba poniendo los sentimientos sobre la mesa, si iba a ser la última vez que estaban juntos, iba a hacer que fuera memorable. Ambos se perdieron en la noche plata y negra, y ahí comprendieron que vivir vale la pena.
En la mañana Angel despertó primero, la vio ahí, dormida en su pecho, tapada por la colcha, la miraba tan tiernamente, después se acordó del teléfono, debían ser como las 7 u 8 de la mañana, debía llamar, se levantó tratando de no despertarla, se vistió y llamó al único teléfono que pudo conseguir del celular de Seth… y marcó.
Aló - Le respondió una voz al otro lado de la línea.
Dra. Brennan, necesitamos ayuda, Melinda está herida, tiene la muñeca rota y nos persiguen los otros secuestradores, no tengo señal en el bosque, manden ayuda pronto, estamos en una cabañ… - pero un golpe seco se escuchó, alguien había roto la puerta, y Melinda quien ya estaba despierta desde hacía un rato, escuchando la conversación, gritó. - ANGEL, CUIDADO… - y la línea se corto, eran Seth y sus secuaces los habían encontrado… sólo quedaba esperar un milagro.
Dejen Reviews, queda poco... gracias por leer.
